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ANALES DE LA UNIVERSIDAD 



República Oriental del Uruguay 



ANALES 



DE 



LA UNIVERSIDAD 



Entrega N.o 125 



Administrador : Manuel Babío 



SUMARIO : « Historia del Uruguay «, tomo IX, por el doctor Eduardo Acevedo. 



AÑO 1929 



MONTEVIDEO 

Imprenta Nacional 
192V) 







1105981 



I 

ADMINISTRACIÓN DE D. JOSÉ BATLLE Y ORDÓÑEZ 

1903-1907 



Digitized by the Internet Archive 

in 2010 with funding from 

University of Toronto 



http://www.archive.org/details/manualdehistoria09acev 



ANALES DE LA UNIVERSIDAD 



AÑO XXXVII 



MONTEVIDEO 1929 ENTREGA N ° 125 



Historia del Uruguay 

POR EL 

Dr. EDUARDO ACEVEDO 



CAPITULO I 

Movimiento político 

Til programa del señor Ballle y Ordóñez. 

Ya hemos dicho, al ocuparnos de la Administración Cuestas, 
en qué forma quedó asegurado el triunfo de la candidatura del 
señor José Batlle y Ordóñez a la Presidencia de la República, 
durante el mes de febrero de 1903. 

Horas antes del día señalaido para la elección, se efectuó la 
proclamación de su candidatura por 51 legisladores, y, entonces, 
el señor Batlle y Ordóñez publicó un manifiesto en que concre- 
taba así su programa: 

«Todos mis propósitos serán honrados. . . Empezaré por ajus- 
tar estrictamente mi-i acciones a los preceptos constitucionales 
y legales y haré que ajusten también los suyos, a esos precep- 
tos, todos los habitantes del país. . . Las leyes de más difícil 
aplicación, son en nuestro país las que tienen por objeto regular 
los actos de la vida cívica. Todis las disenciones. todas las dis- 
cordias que han ensangrentado el suelo nacional, provinieron de 
la dificultad de aplicar esas leyes, del poco espíritu que se puso 
en hacerlas efectivas o del propósito deliberado de desconocerlas o 
anularlas. . . Pondré un empeño particular en cumplir y hacer 
cumplir esas leyes... Dentro de esta regla fundamental de con- 
ducta. . . haré cuanto de mi dependa para que el Gobierno que 
voy a presidir cuente con el concurso de todos los hombres ho- 
nestos y capaces de la R.?pública. Conceptúo que aún en aque- 
llas épocas en que una victoria electoral obtenida dentro de un 
régimen de legalidad perfecta, podría dar a un partido el dere- 
cho de levantar exclusivamente su enseña triunfante en la di- 
rección del Estado, sería un deber ineludible de sus represen- 
tantes en el Gobierno el de allegar a la obra del bien común y 



A7iales de la universidad 



al progreso de la Nación el con:íurso de todos los hombres, de^ 
todas las colectividades capaces de cooperar a ella cou eficacia. 
Con cuánta mayor razón, pues, debe ser solicitado ese concurso 
cuando el mejor derecho al gobierno no ha sido dirimido en una 
verdadera contienda comicial y si sólo por medio de acuerdos 
cívicos cuya tendencia capital fué la de suprimir esa contienda, 
asegurando al mismo tiempo una participación importante en la 
administración pública al partido que cedía la preponderancia 
a su adversario!... La tarea de edificación moral y material de- 
una Nación, no debe ni puede corresponder exclusivamente a un 
hombre o a un niimero reducido de hombres. Esa tarea corres- 
ponde a la Nación misma. En cuanto a la acción del Poder Eje- 
cutivo, entiendo que debe ser aplicada con preferencia a hacer 
efectivas las aspiraciones nacionales bien definidas, tanto en el 
orden moral como en el material ... El orden, la economía y la, 
fiscalización en el manejo y administración de los fondos del 
Estado, será una de mis principales preocupaciones. . . Entre los 
bienes más grandes a que en el orden moral puede' aspirar un 
país, debe contarse en primer término el de una gran difusión 
de la instrucción pública, que forme ciudadanos conscientes de 
sus derechos y de sus deberes, elementos sociales de una mora- 
lidad elevada y hombres abiertos a todas las iniciativasi del 
progreso... Las mejoras materiales de utilidad pública, deben 
también ser objeto de una atención vivísima... Entre ellas, 
creo que debe dedicarse una consideración especial, por la im- 
portancia de la tarea que es necesario llevar a cabo y por su 
indiscutible y magna utilidad, a la canalización de nuestro ríos 
y a la construcción de los caminos.» 

Es elegido Presidente coiistitiicioiial don José Batlle y Ordóñez. 

Llegado el 1." de marzo de 1903, se procedió a la elección de 
Presidente constitucional. El señor Batlle y Ordóñez obtuvo 55- 
votos, dados por los colorados y por los nacionalistas de la mi- 
noría que encabezaba el doctor Eduardo Acevedo Díaz. El señor 
Enrique Anaya, obtuvo 23 Acotos, dados por sus correligionarios 
de la mayoría nacionalista. Don AureliO' Berro, obtuvo un voto 
y don Eduardo Acevedo Díaz otro voto, dado por don José 
Batlle y Ordóñez. 

He^cha la proclamación y luego de prestar el juramento exi- 
gido por la Constitución de la República, dijo el señor Batlle y 
Ordóñez: 



Anales de la Universidad 



«F.ucargado, por la investidura cou que acabáis de honrarme, 
del ejercicio de una parte de la soberania de la Nación, nunca 
olvidaré que no se me atribuye misión tan elevada sino para 
que propenda con todas mis energías, hasta con el sacrificio de 
mi persona si fuera necesario, al bienestar y a la felicidad común. 
Tampoco olvidaré que lodos mis actos, fuere cual fuere el sen- 
timiento patriótico que los inspire, deben ajustarse estrictamente 
a los preceptos constitucionales y que más allá de los límites 
que estos preceptos señalen a mi actitud, ella será perturba- 
dora y perjudicial.» 

Al salir del edificio de la Representación Nacional quedó en- 
vuelto el nuevo Presidente por una enorme oleada popular, que 
lo acompañó hasta la Casa de GobFerno, donde lo aguardaba el 
señor Cuestas para ponerlo en posesión del mando. 

Una semana después, el señor Cuestas se embarcaba para Eu- 
ropa. 

El directorio nacionalista, que se había opuesto al triunfo de 
la candidatura del señor Batlle y Ordóñez y que hasta había ex- 
comulgado a la minería que encabezaba el doctor Eduardo Aco- 
vedo Díaz, por haberse inclinado a esa candidatura, se apresuró, 
sin embargo, a publicar un manifiesto de acatamiento a la nueva 
situación. 

«El Partido Nacional, — decía el directorio — fiel a sus tradi- 
ciones y a su bandera, acepta la nueva situación creada y para 
prestarle su concurso o combatirla, sóilo espera sus actos.» 

Pero en el fondo no había acatamiento, sino un compás de 
espera para lanzarse a la revolución. 

La i)i"imoi'a i-ovoliicióii de Aparicio 8aravia. 

El señor Batlle y Ordóñez tuvo que ocuparse, desde los pri- 
meros días de su Gobierno, del problema siempre candente de la 
forma de provisión de las jefaturas de policía de todo el país. 

En la Convención de Paz de 189 7, figuraba una cláusula, por 
la cual dejaba constancia el Presidente Cuestas «que el i;ombra- 
miento de jefes políticos recaería en ciudadanos que por su sig- 
nificación y demás cualidades personales ofreciesen a todos am- 
plias y eficaces garantías». A esa' declaración espontánea se li- 
mitaba el convenio escrito. Pero existían acuerdos reservado;, 
bajo forma de compromisos de honor, que obligaban moralm-íute 
al Presidente Cuestas a proveer 6 jefaturas con nacionalistas 
adictos al último movimiento revolucionario. 



10 Anales de ¡a Universidad 

El nuevo Presidente resolvió mantener la misma proporción 
nacionalista en la provisión de las jefaturas. Pero sin celebrar 
acuerdos con las autoridades partidarias para la elección de los 
candidatos, juzgando, — y con razón, — eme a él no lo alcan- 
zaba el compromiso moral personaiisimo contraído por su ante- 
cesor. De las 6 jefaturas, 4 fueron confiadas a nacionalistas de 
la mayoría y, por lo tanto, adictos al directorio y a Saravia, y 2 
a los nacionalistas de la minoría (doctor Jorge Arias para el 
Departamento de San José y doctor Luis M. Gil para el Depar- 
tamento de Rivera). Uno de los Ministerios, el de Relaciones 
Kxteriores, fué confiado a otro miembro de la minoría, el doc- 
tor José Romeu. 

Saravia contestó en el acto con un movimiento revoluciona- 
rio, cuyo alcance explicaba así un manifiesto publicado a me- 
diados de marzo de 1903: 

«El Partido Nacional depuso las armas en setiembre de 1S9 7, 
por medio de un pacto que constaba de dos partes. La primera 
garantía la libertad del sufragio. La segunda establecía que lo; 
departamentos de Cerro Largo, Treinta y Tres, Rivera, Maldo- 
nado, Flores y San José, se confiarían a jefes políticos nom- 
brados de común acuerdo entre el Poder Ejecutivo y las auto- 
ridades del Partido que deponía la.3 armas. Los acuerdos elec- 
torales han ido aplazando la solución del pleito comicial y e^o 
aplazamiento envuelve el mantenimiento del compromiso sobre 
las jefaturas. El Poder Ejecutivo viola ahora el compromiso al 
proveer las jefaturas sin previa consulta con las autoridades del 
Partido.» 

Lo que Aparicio Saravia pretendici, pues, era dar carácter 
permanente a un compromiso moral personalísimo, contraído 
por el gobernante que había firmado el convenio de paz y que 
sólo a él podía alcanzar. 

Voces de paz y voces de guerra. 

Los elementos conservadores de Montevideo organizaron en 
el acto un gran mitin a favor de la paz. La columna popular 
se formó frente a la Bolsa de Comercio y fué aumentando con- 
siderablemente hasta llegar a la Casa de Gobierno. Sus dele- 
gados fueron recibidos en el despacho presidencial y allí habló 
el doctor Pablo de María en nombre de los manifestantes. 

«Los anhelos vehementes que traen ustedes aquí — contestó 



Anales de la Universidad 11 



el señor Batlle y Ordóñez — son m:s propios anhelos. El amor 
a la paz, es en mí tan vivo como el que más la ama. Yo deseaba 
para mi gobierno una era de paz .' de prosperidad y pensaba 
hacer de mi parte todo aciuello que pudiera conducir a ese fin. 
Creí en primer término, que el medio de consolidar la paz en la 
República era hacer en el gobierno una administración perfec- 
tamente moral y estrictamente ajustada a las leyes. Quería con- 
tar, para gobernai, con el concurso de todos mis compatriotas 
y estaba casi cierto de que lo iba a conseguir con la rectitud 
úe mis procederes.» 

Agregó el Presidente que había psdido al doctor Alfonso La- 
mas, que era su amigo, que hiciese llegar esas manifestaciones 
de concordia a los jefes de la insurrección. 

«Las palabras del señor Presiden.e — i'ontestó el doctor de 
María — son las palabras de un patriota.» 

Otra columna popular, formada a invitación del Club «Vidrí 
Nueva», recorría en esos momento.; las calles de Montevideo, 
pero no en son de paz, sino en sen de guerra, juzgando sus 
componentes que era necesario des )ir las voces de paz y so- 
focar por las armas el movimiento . evolucionarlo. También fue- 
ron recibidos en la Casa de Gobierno los delegados de esa co- 
lumna y contestando a sus exhortaciones, dijo el señor Batlle 
y Ordóñez: 

«No puedo acompañar a ustedes a sostener el lema que lle- 
van «Abajo la paz», pues mi deber de Presidente de la Repúbl^'- 
ca es el de garantir la paz y la concordia, porque la paz signifi- 
ca el adelanto, el progreso, el bienestar del pueblo, que es ^ü 
verdadero lema del Partido Colorado Declaro que si se me hu- 
biera traído a este puesto para provocar la guerra, yo no lo 
habría aceptado; pero puedo garantir que en este conflicto, en 
que tan injustamente ha sido envuelta la Nación, conservaré 
por todos los medios lícitos la estada en el poder del Partido 
Colorado, que significa en estos m.mientos la estabilidad del 
orden constitucional, esforzándome al mismo tiempo por evi- 
tar el derram.amicnto de sangre, la ruina de la riqueza nacio- 
nal y todos los horrores que trae, como coVtejo obligado, la con- 
tienda civil. No basta que el Partido tenga el poder, hay que 
gobernar para hacer el bien, hay que gobernar con honor por el 
mismo.» 



12 Anales de la Universidad 



Preparativos de defensa. 

No podían desatenderse, sin emba: go, las medidas militares. 
En los 6 departamentos administrados por jefes de filiació i 
nacionalista (Rivera, Treinta y Tres, Maldonado, Cerro Largo, 
Flores y San José), se formaban fuertes divisiones y en torno 
de Aparicio Saravia se agrupaban todos les hombres de ar- 
mas de su partido. 

La Asamblea votó, con destino a gastos de movilización de 
fuerzas, el saldo del Empréstito Extraordinario, 2.a serie, des- 
pués de cubierto el importe de los reclamos procedentes de ux 
;:uerra de 1897 y un millón de pesos de la tercera serie del Em- 
préstito Extraordinario. 

El Poder Ejecutivo creó un nuevo batallón de línea, el 5. o 
de Cazadores, y ocho batallones de guardia nacionales, con ^a 
prevención expresa de que debían constituirse exclusivam^nt-' 
con voluntarios, y confió la jefatura de esos batallones a los 
señores Eduardo Acevedo Díaz, Caries Travieso, Juan A. Smitli, 
Claudio AVilliman, Justo R. Pelayo, Alejo Idiartegaray, Miguel 
Herrera y Obes y Rufino Gurméndez; nombró al coronel Feli- 
ciano Viera comandante general al Norte de Río Negro; institu- 
yó comandancias militares en todos los departamentos de cam- 
paña; formó en Cerro Largo un cuerpo de ejército compuesto de 
S,000 hombres a cargo del general Justino Muniz, de filiación 
nacionalista, pero en pugna abierta con los dirigentes del movi- 
miento revolucionario, y organizó una comisión central de au- 
xilios de sanidad. 

Trabajos de ijacificacióii. 

Apenas iniciado el movimiento revolucionario, salieron los 
doctores José Pedro Ramírez y Alfonso Lamas con rumbo al 
campamento de Saravia en misión r^e paz, llevando las siguien- 
tes bases propuestas por el Presidente Batlle y Ordóñez: 

«Amnistía, no tratándose de autores de crímenes o delitos 
comunes; no se exigirá el reembolso de los dineros sustraídos 
de las sucursales de Bancos o receptorías; sólo se exigirá la 
entrega de las armas pertenecientes a las policías y urbanas 
de la rebelión; los jefes políticos rebeldes cesan en sus puestaí», 
nombrándose nuevos jefes políticos en todos los departamentos 
administrados hasta ahora por nacionalistas, excepto San José, 



Anales de la Universidad 



para lo cual el Presidente de la República oirá al Directorio Na- 
cionalista. Para la Jefatura de San José, el Presidente desig- 
nará un nacionalista que haya militado o sea partidario de .. 
revolución de 1897.» 

Todo el nudo de la cuestión estaba precisamente en esta úl- 
tima cláusula. El Presidente quería reservar una jefatura a la 
minoría nacionalista y Saravia no lo quería. La pacificación fué 
aceptada finalmente por el jefe del movimiento revolucionario. 
Pero ¿en qué forma? 

El Presidente del directorio nacionalista, doctor Escolástico 
Imas, dirigió a las autoridades departamentales de su Partlao 
un telegrama que decía: 

«El pacto de setiembre regirá por toda esta Administración, 
con pequeñas modificaciones en la jefatura de San José, com- 
pensadas con otras ventajas convenidas.» Y, completando su 
pensamiento, agregó en un reportaje, que las compensaciones 
convenidas consistían en la prórroga del pacto de 1897 «y t.' 
haber conseguido por escrito que las cinco jefaturas se for- 
marían de acuerdo con el directori.i, obligación que antes era 
verbal.» 

«El Día», órgano del Presidente l.-atlle, se apresuró a publi- 
car una nota oficiosa, en que se establecía que no había conve- 
nio escrito, que el doctor Ramírez había formulado por escrito 
las bases y que el Presidente le había contestado que estaban 
b;en, que ellas traducían lo convenido. 

«Podemos asegurar — agregaba «El Día» en Su nota oficio- 
sa — que el Presidente de la República no ha contraído más 
compromiso que el de designar Ion jefes políticos de Flores. 
Rivera, Cerro Largo, Treinta y Tres y Maldonado, oyendo an- 
tes la opinión del directorio nacionalista, y de manera que a 
designación sea satisfactoria para éste, siendo condición indis- 
pensable la de que las personas designadas ofrecieran garan- 
tías por sus condiciones de hacer administración correcta y res- 
petuosa de todos los derechos. Al pacto de setiembre no se ha 
hecho una sola alusión y el Presidente no. habría podido ha 
cerla tampoco, desde que lo considf^ra como un hecho de valor 
histórico simplemente. Tampoco se hizo alusión a los compro- 
misos personales que pudo tener el seilor Cuestas, siendo de 
notarse que el compromiso de éste, de consultar al directorio 
nacionalista, se refería a seis departamentos y el del actual Pre- 
sidente se refiere sólo a cinco.» 



14 Ajiales de la Universidad 

Véase cuáles eran las bases de paz redactadas por el doctor 
Ramírez y aceptadas por el Presidente, a que se i'eferia «El Día»: 

«Primero: Las jefaturas políticas de los depai'tamentos de 
Maldonado, Flores, Cerro Largo, Treinta y Tres y Rivera, serán 
provistas con ciudadanos afiliados al Partido Nacional y d-2 
acuerdo con el directorio de dicho Partido. Segundo: La jefa- 
tura política de San José será desempeñada también por un 
ciudadano de filiación nacionalista ciue militase o hubiese ad- 
herido al movimiento revolucionario ele 1S97, sin intervención 
del directorio de dicho Partido. Tercero: Este acuerdo sólo ten- 
drá valor y subsistencia durante el período presidencial del ac 
tual Presidente de la República. Cuarto: Desde el momento de 
quedar celebrado este pacto de pacificación, todos los ciuda. 
danos en armas quedan sometidos a los actuales Poderes Pú- 
blicos de la Nación, precediéndose al desarme por su jefe, ciu- 
dadano señor Aparicio Saravia, debiendo hacerse entrega da 
las armas pertenecientes a las compañías urbanas y a las poli- 
cías de los departamentos de San José, Cerro Largo, Maldonado, 
Flores y Rivera a las autoridades que el señor Presidente do 
la República designe en cada uno do los departamentos indica- 
dos. Quinto: Todos los ciudadanos que hayan tomado parte en 
el movimiento del 16 del corriente, quedan absolutamente am- 
nistiados, cualquiera que fuese el puesto político o militar que 
desempeñasen al iniciarse ese movimiento, excepción hecha de 
las responsabilidades procedentes de delitos comunes. Sexto: El 
cumplimiento de estas cláusulas, que constituyen el pacto de 
pacificación, queda librado a la lealtad del señor Presidente 
de la República, bastando para co:i:;tancia de su conformidad 
que lo exprese verbalmente a los ciudadanos que han interveni- 
do en la negociación, doctores José P. Ramírez y Alfonso La- 
mas.» 

Antes de concluir el mes de mau'.o quedó terminado el mo- 
vimiento revolucionario, con una proclama de Aparicio Saravia 
licenciando sus fuerzas. El estado de guerra, aunque sin cho- 
ques militares, apenas había durado una docena de días. 

La pacificación fué saludada con grandes y entusiastas ma- 
nifestaciones. La Cámara Nacional de Comercio promovió oti'O 
gran mitin en honor del señor Batlle y Ordóñez y de los nego- 
ciadores de la paz, doctores José Pedro Ramírez y Alfonso La- 
mas, que congregó a más de 30 mil personas, y la juventud uni- 
versitaria organizó, a su turno, y con el mismo objeto, una mar- 
cha con antorchas. 



Anales de la Universidad Iñ 



Otro liomenaje recibió el Presidí-nte Batlle: un álbum de), 
comercio y de la banca y un gran banquete en el teatro Soiíb, ; i 
mismo que estaba preparado desde les primeros días de i;, 
nueva presidencia y que la insurrección había obligado a aplazar. 

Al dar cuenta a la Asamblea de la terminación del movimiea- 
to y de las medidas militares adoptadas, expresaba el señor 
Batlle y Ordóñez que a los siete días de estallada la revolución, 
tenía el Gobierno 30 mil hombres tobre las armas. El Poder 
Ejecutivo, agregaba el Mensaje, habría deseado también quo 
no hubiere habido derramamiento de sangre. Desgraciadament?. 
ha habido «algunos hechos delictuosos: sin conexión con la guerra 
cometidos con el único propósito de satisfacer instintos y pa- 
siones anacrónicas.» 

La Asamiblea, complementó el pacto de paz, con una ley de 
íimai'SiLía a favor de todos los civiles y militares que hubiesen 
tomado participación directa o indirecta eoi <'l movimiento re- 
volucionario y a la vez acordó al Gobierno la autorización que 
solicitiaba para mantemea' Ja creíación; de la comandancia al 
Xcrte del Río Negro y del batallón 5." de Cazadores. 

F;l (lerramainiento de sangro a que se refería el Mensaje. 

El mismo día en que estalló el movimiento revolucionario, 
cruzaron la línea fronteriza algunas partidas brasileñas de las 
faerzais del comandante Joáo Franicisco Pei'eira, y, haciendo 
causa común con los revolucionarios de Rivera, asaltaron las 
imprentas de «O Maragato» y «O Canavarro>, matando o hiriendo 
a varias personas que allí estabavn. 

Tales eran los hechos delictuosos a que se '-efería el Mensaje 
presidencial. 

El Gobierno se dirigió al Tribunal pidiéndole que excitase el 
celo del Agente Fiscal para el levantamiento del sumario res- 
pectivo y a la ve?, comisione al Fiscal e Inspector de Policías 
doctor Carlos Travieso, para realizar una InYestigación encami- 
nada a fijar responsabilidades, nombramiento que dio lugar » 
una interpelación del Senado. El club colorado «Vida Nueva.-> 
organizó un mitin de protesta contra los crímenes de Rivera 7 
les nacionalistas, a su turno, resolvieron protestar contra la 
pa.rte de responsabilidad que se les atribuía en dichos crímenes. 

Varios meses después, antes de terminar el año 1903, mien- 
t'-as se realizaba en Rivera una fiesta religiosa, ocurrió un al- 



16 Anales de la Universidad 

toreado que dio lugar a que la Policía arrastara al autor del 
incidente, que era un soldado brasileño. Otro soldado brasileño, 
llamado Gentil Gómez, trató de rescaitai- ail pres'o y fué arres, 
tado a su turno. El nuevo preso figuraba entre los principales 
acusiados de los asaltos de las impremtas de «O Maragato» y 
«O Cainavar.ro» y la Policía lo buscaba die acuerno con los mian- 
datos judiciales que se le habían comunicado. 

Estaba en esos momentos al frenite de la Intendencia de 
Santa Ana el coronel Aüaliba Gómez, hermano del braisiUeño 
arrestado, y ese funcionario dirigió una iintimiacióm escrita al 
Jefe Político de Riviera, en que le decía textualmente: 

«Le intimo que lo ponga en libertad hasta las 12 de la noche, 
bajo pema de ir yio misimo a arrancárselo por la fuerza a la 
cárcel en que se encuentra» 

No se trataba de una simple amenaza. Vencido ei plazo, aípa- 
reció en la línea fronteriza el iracundo Intendente, al frente 
de una fuerza de artillería y de nurjerosos vecinos armados, ini- 
ciando de in/mediato un tiroteo contra las fuerzas policiales de 
Riviera, que ocasionó varias bajas y dio oportunidad al preso 
y a su guardián para correr a territorio brasileño. 

El Gobierno envió en el acto un batallón de cazadores y dos 
regimientos de caballería de línea, con lo cual se restableció 
de inimediato la tranquilidad en Rivera y a la vez exigió y obtuvo, 
por la vía diplomática, aimplias satisfacciones por el incalifica- 
ble atropello cometido. 

Otros crímenes. 

Otro crimen de resonancia tuvo lugar durante el movimiento 
revolucionario. Pero un crimen común, sin atingencias políti- 
ca/s. El teniente Arrña, alias «El aJlacrán», que actuaba en las 
fuerzas movilizadas por el Gobierno, capturó dos hombres y 
a los dos los degoliLÓ. Perseguido empeñosamentie por las po- 
licías de todo el país, no tardó en ser llevado a la cárcel y juz. 
gaido y condenado ipor la justicia militar a 20 años de Peniten- 
ciaría.» El teniente Arrúa, decía la sentencia de primera instan- 
cia, mató personalmente a 'ios dos prisiionero-, «haciéndolos ten- 
der en el suelo boca abajo, poniéndoles la rodr'ila sobre el espi- 
r.azo y metiéndolos e(l cuchillo en el pescuezo». 

Adviértase que se trataba de una novedad en las revolucionea 



Anales de la Universidad 17 

■del Río de la Plata, donde los hechos de sanare ocurridos du- 
rante la contienda, por terribles que fueran, quedaban siempre 
impunes y hasta cobijados por las leyes de amnistía. 

Dos años después llamaba también la atención el saludable 
ejemplo de reacción áe que daba muestras la justicia militar 
argentina el condenar a presidio, por tiempo indeterminado, al 
teniente José Avalos, por matanza en forma espeluznante de 
varias decenas de indios, hombres, mujeres y niños, capturados 
en el Chaco, sin resistencia, sin lucha de ninguna especie. 

Gestiones encaminadas a asegurar la estabilicla<l de la paz. 

De acuerdo con una de las cláusulas del convenio de paz, el 
directorio nacionalista presentó al Poder Ejecutivo ternas de 
candidato? para la provisión de las cinco jefaturas de policía 
concedidas a su Partido, y la elección m hizo sin protestas ni 
dificultades de ninguna especie. 

A mediados de año, se produjo un acercamiento entre el Pre- 
sidente Batlle y Ordóñez y varios dirigentes del Pa.rtido Xa. 
cionalista, que dio ocasión al directorio de dicho Partido para 
publicar un manifieísto en que decía: 

«Desde los primeros meses del año viene la Repúbllica atra- 
vesando una serie de constantes zoz-obras e intranquilidad. Las 
noticias que llegan de todos los extremos del tei-r!torio nacional, 
son cada vez más desconsoladoras. Hechos mal interpretados, 
rumores falsos, torpe o malicio,samente lanzados a la circula- 
ción, impresionan intensamente la imaginación popular, pro- 
vocando los más graves trastornos. Numerosos ciudadanos aban- 
donan el trabajo para emigrar o precaverse; los hogares 98 
alarman; la industria y el comercio se paraüzi^n . . . El directo- 
rio del Partido Nacional no puede ser indiferente al clamor pii- 
blico que tal situación provoca. Se cree, por su parte, obligado a 
llevar una palabra de tranquilidad a sus correligionarios de los 
departamentos y a los habitantes de la República. No hay en el 
momento actual motivo alguno para que l:t paz sea alterada. 
El Partido Nacional depuso patrióticamente las armas que ha- 
>bí!a esgrimido en defen-.a de sus garantías amenazadas, a la 
sola promesa de que no se atentaría contra ellas y nadie podría 
"hoy, sin evidente injusticia, dudar de la sinceridad con que 
obró entonces y de la verdad de las reiteradas nro^p?tas que 



2 -IX 



]S Anales ñe^la Universidad 

viene haciendo de su amor a la paz y de «u firme proposito de 
buscar el triunfo de sus generosas aspiraciones por ]a vía de los 
comicios libres, siempre que éstos sean una realidad, como ha 
sido solemnemente prometida por el Gobierno Cíe la Repíiblica 
y debe esperarse. El Primer Magistrado de la Nación, según lo 
ha manifestado en un acto solemne, cimenta su programa de 
buen Gobierno en el mantenimiento de la paz. El directorio es- 
pera Que sabrá rospetar los compromisos contraidos y concurri- 
rá a destruir los reeelos y ailarmas que han podido engendrar 
ciertas resoluciones insuficieniteimemte myeditadas y la actitud 
imprudente de algunos diarios adictos a la situación. En ciertos 
elemientos del Partido contrario existe sin diü-la un germen de 
desorden y anarquía. Pero el país debe estar convencido de que 
ha pasado ya la época desgraciada en que pociian unos cuantos 
hombres poner en pe>ligro !as louquistñs d'?l progreso institu- 
cional y la estabilidad de ilos Poderes Públicos, contando éstos 
con el apoyo de los buenos ciudadanos de todos los partidos y 
!Í¿ la población honesta y trabajadora.» 

Dentro de este ambiente de confraternidad, tuvo lugar la inau- 
gura.ción de la gran Exposición - Feria de Ganadería en Pay. 
sandú, y a elJa concurrió el Presidente Batlle con un nutrido 
séquito de hombres representativos de todos los partidos. La 
población de Paysandú hizo al Presidente un entusiasta recibi- 
laiento, y agradeciendo el homenaje, pronunció el señor BatUe 
v Ordóñez un discurso, interrumpido a cada paso por las acla- 
maciones populares, que concluía con estas palabras que exte- 
riorizaban la aspiración de todos: -«Por )a tranquilidad de nues- 
tros hogares. Por la feracidad de nuestros campos. Por el tra- 
bajo que fecunda a la naturaleza y dignifica y embellece la 
Vida!» 

De Paysandú siguió el Presidente al Salto y del Salto a Fray 
Bentos, repitiéndose en esas ciudades el recibimiento clamoroso 
que había recibido en Paysandú. 

Otras dos iniciativais pacifistas surgieron en este período: la 
de don Luis Mongrell y don Alejandro Victorica a favor de la 
organización de una «Liga de la Paz», que no alcanzó a reali. 
zarse, y la de don Carlos Reyles, a favor de la organización de 
1a «Liga del Trabajo», que actuó durante aJguuos meses y que 
tuvo que disolverse por falta de ambiente. 

He aquí el programa de acción de la «Liga de Trabajo», tal 



Anales de la Vniversídad 19 



como quedó acordado en una serie de reunioues celebradas en 
el Ateaieo de Montevideo: 

«No es propiamente un partido (político, sino una asociación 
de todos los hombres laboriosos de la Repú!ilica, cuyo objeto 
principal es el de unir las ciudades, los pueWos, las villas y la 
campaña en una acción común, que desenvolviendo vigorosa- 
mente lots intereses materiales del país, dándoles un gran im- 
ípulso a las actividadies productoras y fortaleciendo la energía 
nacional y las virtudes sociales por medio del trabajo, haga al 
luismo tiempo inteligentes, armónioas y biein manifiestas la(S 
legítimas aspiraciones de los elementos sanos y útiles de la so- 
ciedad, los cuales ansian ardientemente el progreso en todas 
sus form'as, el bienestar, la paz estable y los bienes de la civi- 
lización. . . 

«Acción Social: Crear un centro de reunión; fundar una re- 
vista comercial; crear ligas departamentales sobre la base de las 
sociedades rurales de campaña; prestigiar con su apoyo moral 
a los gobiernos regulares; divulgar los conocimientos más uti- 
lizables entre los agricultores, ganaderos y comerciantes; des- 
arrollar el esfuerzo propio y el espíritu de asociación; crear 
escuelas comerciales; fundar cursos nocturnos; celebrar congre- 
sos anuales; estudiar mercados en el extranjero; mediar en los 
conflictos entre obreros y patrones; elevar la moral intelectual 
y mejorar la condición de la clase obrera; formar en la escuela 
del trai)ajü la energía, el carácter y las virtudes sociales, que 
S'.m absolutamente necesarias para que los pueblos aprecien su 
existencia y gocen de las prerrogativas de la civilización. 

Acción Económica: Propender al desarrollo comercial e in- 
dustrial; modificar nuestros tratados de comercio; estudiar 
nuestros mercados en el extranjero; prestigiar la evolución ga- 
nadera; mejorar nuestra producción agrícola; favorecer las in- 
dustrias rurales, especialmente las cremerías; crear escuelas 
prácticas de mayordomos de estancias, capataces de chacras, ca- 
bañeros y horticultores; fomentar las ferias y exposiciones rura- 
les e industriales; prestar ayuda pecuniaria a las ligas depar- 
tamentales para que instalen institutos agronómicosv» 

Los partidos se apronta» para la lucha. 

Pero en el fondo, continuaban actuando las antiguas causas 
de distanciamiento entre los dos grandes partidos tradicionales. 



20 Anales de la Universidad 

y todo inclinaba a producir el convencimiento de que el Con- 
venio de Paz constituía apenas un compás de espera para la 
reanudación de las hostilidades en momento más propicio que 
6l de marzo. 

Aparicio Saravia seguía en actitud francamente revoluciona- 
ria. Su parque de guerra, situado en territorio brasileño, bajo 
la custodia del coronel Joáo Francisco Pereyra, era transportado 
sigilosamente a la línea, fronteriza para que las fuerzas que allí 
se agrupaban quedaran armadas sin pérdida de tiempo. 

Las distintas fracciones en que estaba dividido el Partido Co- 
lorado, procuraban a su vez buscar fórmulas de unión para pre- 
sentar un frente único a sus adversarios tradicionales. En una 
gran asamblea celebrada en Villa Colón, se agruparon más de 
20 mil colorados, en torno del doctor Antonio María Rodríguez, 
que llevaba la voz de los colorados del Poder, y del general 
Máximo Tajes y del doctor Julio Herrera y Obes, que represen- 
taban a los colorados disidentes. Hubo un momento en que pa- 
reció factible la unificación sobre la base de un gran comité, 
en que estarían representados todos los matices. Pero cuando se 
juzgaba terminada la laboriosa gestión, renunciaron el general 
Tajes y otros dirigentes y continuó de nuevo el movimiento de 
disgregación. 

Ante el fracaso de la unificación colorada y ante la actitud 
cada vez más amenazadora del caudillo nacionalista, resolvió el 
Presidente Batlle y Ordóñez pedir a la Asamblea un nuevo ba- 
tallón de línea y la creación de la Comandancia Militar al Sud 
del Río Negro. Y una vez dictada la ley, confió la Comandancia 
al general Justino Muniz, de fuerte filiación nacionalista, pero 
adversario decidido de Aparicio Saravia y leal sostenedor de las 
autoridades constituidas. 

Fué en medio de las agitaciones políticas de esos preparati- 
vos de guerra, que estalló el grave incide-nte fronterizo que obli- 
gó al Gobierno a movilizar el batallón de cazadores y los dos re- 
gimientos de caballería de línea, de que hemos hablado en este 
mismo capítulo. 

Las partidas brasileñas que invadieron el territorio oriental 
para arrancar al .preso de la cároel de Rivora, pertenecían a 
las fuerzas militares de Rio Grande que simpatizaban con la re- 
volución nacionalista y que sp habían encargado de custodiar el 
parque de Aparicio Saravia. 



Anales de Ja Universidad 21 



De nuevo la guerra civil. Las causas de la guerra. 

Pacificada la froutera, resolvió el Gobierno, a fines de noviem- 
bre de 1903. que los dos regimientos cambiaran de campamento 
dentro del mismo Departamento de Rivera. Tratábase de obtener 
nuevas pasturas para las caballadas, según se decía en los circu- 
ios oficiales. 

Nada ha^bia dicho hasta entonces el caudillo necionahsta con- 
tra la' presencia de fuerzas militares en uno de los departamen- 
tos administrados por Jefes políticos de su Partido. Pero ante 
el cambio de campamento, que revelaba el propósito de mante- 
nerlos allí, dirigió un ultimátum al Presidente Batlle: o se sacan 
los regimientos del Departamento de Rivera o el Partido nacio- 
nalista se lanza a la revolución. 

¿En qué podía fundarse Aparicio Saravia para formular su 
fulminante dilema? Existía acaso algún pacto o compromiso que 
impidiera al Presidente de la República ejercer un derecho tan 
IndiscutiMe, como el de situar las fuerzas de linea allí donde 
los intereses públicos lo aconsejaran? _ 

El Ministro del Uruguay en la Argentina don Daniel Muñoz 
se encargó de abrir el debate en un reportaje que le hizo «La Na- 
ción» de Buenos Aires. 

«Al procederse a la elección del Presidente Batlle, - dijo, - 
la fracción nacionalista presidida por Saravia excomulgo y pros- 
cribió a los correligionarios que adhirieron a su candidatura, 
cualquiera, menos Batlle, era su lema. El Presidente eleato 
„.antuvo. sin embargo, el pacto de La Cruz, lo que no impidió 
la demostración armada de onarzo. en son de protesta por ^a 
elección del doctor Luis M. Gil para la jefatura de Rivera. El. 
nuevo pacto de Nico Pérez, que puso fin a ese conxienzo de gue- 
rra civil, aseguraba a los nacionalistas los 6 departamentos que 
antes tenían, pero uno de ellos sin consulta o acuerdo con el 
directorio. En el curso de las negociaciones de ese pacto, surgió 
el problema de la colocación de las fuerzas de línea. Saravia 
pretendía que no pudieran entrar a los 6 departamentos admi- 
nistrados por nacionalistas. El doctor José Pedro Ramírez, que 
actuaba como intermediario, consultó a Batlle y este rechazó 
absolutamente la pretensión, declarando que no admitm la má^ 
mínima limitación al ejercicio de sus facultades constituciona- 
les. Poco después terminaba el pacto y quedaba pacificado el 
país.» 



Aciales de la Universidad 



Ya había estallado la revolución al tiempo de la publicación 
de ese reportaje, y regía un decreto reotrictivo de la libertad de 
imprenta. El doctor Ramírez desautorizó en el acto las afirma- 
ciones del señor Muñoz, pero sin entrar en maj'ores detalles, 
por impedírselo, — agregaba, — el decreto vigente. El Presi- 
dente Batlle se apresuró a decirle que podía y debía hablar con 
la más amplia libertad y, entouces, el doctor Ramírez hizo la 
declaración que extractamos a c"ontinuácl5n: 

«El mi«mo día que debía ratificarse la negociación que po- 
iüia término «1 alziamiento de marzo, el presidente del directorio 
nacionalista, doctor Alfonso Lamas, me comunicó telegráfica- 
mente que corría el rumor de que el Presidente Batlle situaría 
fuerzas de línea en los departamentos administrados por nacio- 
nalistas y pedía que me aproximara al Presidente y obtuviera 
explicaciones y seguridades ai respecto . . . Me apersoné inmedia- 
tamente al Presidente de la República. Puse en su conocimiento 
la comunicación telegráfica del doctor Lamas y el Presidente 
de la República me manifestó que no tenía el propósito que se 
le atribuía, que así me lo manifestaba confidencialmente y que 
en la misma forma podía trasmitürlo al doctor Lamas, pero 
previniéndole que eso no formaría parte del pacto ya ajustado, 
ni sería objeto de otro compromiso cualquiera de su parte. . . 
Y contesté lo siguiente al doctor Lamas: «Celebré conferencia 
coii el Presidente sobre departamentos nacionalistas con resulta- 
dos completamente satisfactorios, pero todo eso, como me lo 
Indicó, en forma puramente confidencial y sin que eso, sea 
objeto del pacto ya convenido y de otros compromisos cuales- 
quiera. Sabe usted que no me avanzo ni aventuro' en tan grave 
asunto y que pueden confiar en piis manifestaciones y declara- 
ciones. Creo conveniente no entrar en detalles por telégrafo». 
El doctor Lamas respondió: «Imponente asamblea de veteranos y 
hombres jóvenes del Partido Nacional, con espada al cinto, aca- 
ban de votar por aclamación la paz de la República». En mi 
concepto, — concluía el doctor Ramírez. — el Presidente de 
la República no quiso enajenarse en absoluto el derecho de lle- 
var fuerzas de línea a los departamentos administrados por ciu- 
dadano'S nacionalistas, pero signifacó bien claramente que no te- 
nía el propósito de ejercitar es3 derecho como medio de neutra- 
lizar las ventajas que la Convención de Paz de Nico Pérez acor- 
daba al Partido Nacional.» 

Véase ahora lo que el Presidente Batlle contestó al doctor 
Ramírez: 



Anales de la Universidad 



c<Bl doctor Ramírez me atribuye una declaración que yo uo 
1-,.^ hecho Más aún: una declaración diametralmente opuesta a 
la que en realidad hice. Afirma que yo 'e manifesté confideu- 
ciHlmente, que no tenía el propósito de enviar fuerzas a los de- 
partamentos nacionalistas y que lo autoricé para que trasmi- 
tiera tal confidencia al doctor Lama,s. Y eso ^es falso. De .a 
Tnanera, más terminante, dije al doctor Ramírez que me reser-- 
yaba la facultad de enviar la fuerza pública donde lo creyera 
..onveniente o necesario y que no admitía ninguna limitación de 
;.a facultad. Lo que dije al doctor Ramírez, y él debe recordarlo, 
r-ié que no enviaría nunca la fuerza pública a los departamentos 
de administración nacionalista para modificar situaciones elec- 
torales y además que por el momento no la enviaría a ninguno 
0. ellos, porque ya había resuelto colocar los regimientos on 
oíros puntos. Pero agregué que esta última declaración no debía 
tomarse ni como sombra do un compi-omiso.» 

También habló el doctor Alfonso Lamas. Según su declara- 
ción el Presidente le había manifestado a él que no aceptaba .a 
i„,pósición que por intermedio del doctor Ramírez le había he 
.,,0 la asamblea militar nacionalista de Nico Pérez, pero que 
a" la vez «con toda precisión y sin «aivedad^s de tiempo, que no 
enviaría fuerzas a los de^partamentos administrados por nacio- 
nalistas». 

El Presidente Batlle reprodujo entonces el contenido de .a 
r.-^plica al doctor Ramírez y en el mismo sentido se expreso rei- 
teradamente «El Día», que era su órgano en la prensa. 

Luego de terminada la larga y sangrienta campaña de 1904. 
volvió «El Día» a ocuparse de las causas de la guerra. 

Ha habido — decía en octubre de «se laño - um terrible en- 
caño 'Vparicio y sus jefes se alzaron en armas, eü la creencia 
•le que el pacto de Nico Pérez prohibía el envío de fuerzas a os 
departamentos administrados por jefes políticos nacionalistas 
y sólo después de alzados, se convencieron del engaño. 

Faltaba el documento escrito. Sólo existían manifestaciones 
verbales del Presidente Batlle. Lo terminante, lo indiscutible, 
es que el Presidente rechazaba en absoluto todo compromiso que 
le cercenara sus facultades o que le trabara, el ejercicio de 
sus funcione ^^. Pero el Presidente deseaba la paz y quería per- 
suadir a sus adversarios de estas dos cosas: que él no se valdría 
de la fuerza militar para modificar situaciones electorales y que 
por el momento no tenía el propósito que se le atribuía de en- 



24 A7iales de la Universidad 

viar fuerzas a los departamentos administrados por nacionalis- 
tas. E] doctor Ramírez, que ansiaba también la paz, como la an- 
siaba el país entero, dio excepcioniaQ lelasticid.id a las palabras 
de que se hacía depender en aquellos días la suerte de la Repú- 
bJica, y de abí, aio el lengaño, porque el engaño no cabía en el" 
corazón de los intermediarios de la piaz, sino el veliementísimo 
deseo de ahorrar sangre al país y de abrir una era de confraterni- 
dad poilítica que pudiera asegurar Qa estabilidad de lia paz. 

Adviértase que Saravia estaba acostumbrado a tratar de po- 
tencia a potencia con el Presidente de la República. Durante lós 
cinco años de la Administración Cuestas, él había sido escu- 
chado o se había hecho oir eficazmente cada vez que los intere- 
ses nacionalistas estaban en juego, creando con ello un régimen 
de gobierno que el señor Batlle y Ordóñez caracterizaba as> en. 
su Mensaje de apertura de las sesiones ordinarias de la Asam- 
blea el 15 de febrero de 1905: 

«El ciudadano que ejerció la Presidencia en el período ante- 
rior, había declarado al finalizar ese período, ante un número 
considerable de diputados y senadores, que no le era posible re- 
mover a un mal jefe político a quien se acusaba de haber ejer- 
citado actos atentatorios al derecho del sufragio, porque tal 
acto gubernativo provocaría la revolución, aún en el caso mismo 
de que el removido s^ sustituyera con un ciudadano de la misma 
colectividad política designado en las mismas condiciones.» 

Otro punto importante se discutió entonces. Algunos de los 
miembros del directorio nacionalista, declararon en un mani- 
fiesto publicado en Buenos Aires, a raíz del alzamiento de Sa- 
ravia, que el caudillo nacionalista no había dirigido ninguna 
intimación al Presidente Batlle acerca del retiro de las fuerzas 
de Rivera. 

Esa afirmación, dio oportunidad al doctor Gonzalo Ramírez, 
para declarar que, atendiendo reiterados pedidos del Presidente 
del directorio nacionalista, había hecho saber al Ministro de 
Hacienda, doctor Martín C. Martínez, para que lo pusiera en 
conocimiento del Presidente Batlle, «que el Partido Nacional 
consideraba violado el pacto de Nico Pérez con la presencia de 
los regimientos 4." y 5.° de Caballería en el Departamento de 
Rivera y que su retiro se imponía, porque de otra manera la 
guerra civil era inevitable e inminente». 

El doctor Martínez, agregó por su parte, que la verdadera 
intimación había sido trasmitida por el presidente del dire.-tcrio 



Anales de la universidad 



uacionalista, doctor Alfonso Lamas, al doctor José Pedro Ramí- 
rez, y que lo único que él habia hecho ¿ra trasmitir al Presi- 
dente esa grave declaración del directorio nacionalista y la inmi- 
nencia de la guerra, que era su consecuencia. 

Una tercera controversia de la época, tenemos que extractar. 
;.Se habia intentado, por lo menos, alguna fórmula conciliatoria 
para evitar la guerra, o a la guerra se había ido ante el dilema 
del caudillo nacionalista? 

Uno de los argumentos de los nacionalistas, al alzarse — de- 
cía «El Día» a raíz del estallido — ha sido que la presencia de 
los regimientos en Rivera alteraba la situaciíón electoral del 
Partido Nacionalista. Se les propuso entonces que el Poder Eje- 
cutivo presentaría un proyecto de ley exigiendo un tiempo pru- 
dencial de residencia para evitar la intervención electoral del re- 
gimiento. Pero respondieron que no. Propuso también el Presi- 
dente retirar un regimiento, dejando el otro. Y contestaron que 
no. Luego se les propuso la renovación del acuerdo electoral, so- 
bre la base de que los colorados no disputarían la mayoría en les 
departamentos administrados por nacionalistas, ni éstos a los 
colorados en los dem.ás departamentos, y que 'estando así asegu- 
rada la paz, serían retirados los dos regimientos, sin perjuicio de 
las facultades del Presidiente de dirigir las fuer.^as h^'cia cual 
quier punto del territorio. Los nacionalistas pidieron p'.a'/.n para 
consultar con Saravia y fué en el curso de ese pía/) que se pro- 
dujo el alzamiento. 

Todas estas gestiones — prevenía «El Día» — fueron trami- 
tadas por intermedio del directorio que presidía el doctor Alfon- 
so Lamas. 

Largo tiempo después, en noviembre de 1905, contestando a 
un repórter de «El Tiempo», expresó el doctor Aureliano Rodrí- 
.guez Larreta que los nacionalistas habían llegado a aceptar las 
bases del Presidente Batlle, pero que esas bases, después de 
aceptadas, habían sido retiradas a título de que Saravia se había 
ya lanzado a la guerra civil. Pero Saravir — agreg^iba — , se 
alzó porque el ejército de Muniz se dirigía contra él y fué por 
efecto del retiro que el doctor Martín C. Martínez renunció el 
Ministerio de Hacienda. 

El movimiento del ejército de Muniz era, sin embargo, la 
consecuencia obligada de la formación de un poderoso núcleo 
revolucionario en torno del caudillo nacionalista y ese movimien- 
to no podía, por io tanto, considerarse como un rompimiento de 
hostilidades, sino como una respuesta a hostilidades ya inminente.^. 



26 Anales de la Vniversidad 



Al iniciarse la jiuerra. Actitud de la minoría nacionalista. 

El mismo día en que Aparicio Saravia se lanzaba a la revo- 
lución, la junta directiva de la minoría nacionalista publícala 
un manifiesto con las firmas de los señores Duvimioso Terra, 
-Juan Gil, Aadrés Lerena, Rodolfo Vellozo, Solaio Riestra, Juan 
Francisco .Miena, Luis Moingirell, Mario Gil, Lauro Rodríguez, Anto- 
r.io Paseyro y Eduardo Anaya, en que ise .protestaba contra el 
movimiento revolucionario y se bacía un dlaraado al patriotismo 
de los nacioinalistas. 

«La elección presidencial de marzo último — - empezaba dicien- 
do el manifiesto — parecía llamadla a consolidar la sana ten- 

I 
dencia de los partidos, robusteciendo el imperio constitucional 

alcanzado. . . La lucha que precedió al triunfo de ia candidatura 
del señor Batlle, bien pudo ser considerada como motivo de legí- 
timo orgullo por nuestra incipiente democracia. Primó en ella, 
no sólo la más absoluta libertad de elección, sino también e' 
-deseo de la generalidad de entrar a solucionar el problema pre- 
sidencial conforme con el movimiento político que se desarro- 
llaba. Los antecedentes cívicos del candidato triunfante, su larga 
y honorable actuación dentro de la causa popular que había 
defendido aún en los campos de batalla, caracterizaba su elec- 
ción como un triunfo de la tendencia revolucionaria, cuyo perio- 
do debía terminar al encarrilarse la acción gubernativa y la de 
ios partidos en las sanas prácticas institucionales. Pero el triun- 
fo del señor Eatlle y Ordóñez, quizá ipor esos motivos, debió 
repercutir de una manera muy distinta en aquellas personalida- 
des dirigentes de nuestra comunidad, que habían anatematizado 
p.uestra revolución de 1897, cuando el Partido estaba disperso 
y desorganizado y volvían a él, después de muchos años de 
deserción o después de haber decorado indebidamente en su nom- 
bre el régimen colectivista que la revolución se propuso barrer, 
y así que vieron que ésta, apcsar de su pobreza, obtenía para su 
causa un éxito que icoTiisideraron conveniente usufructuar.» 

Hacía luego el manifiesto un llamado a los que no estuvieran 
dispuestos a contemporizar con la guerra civil: 

«Todos los adeptos que no quieran ser responsables de esos 

sucesos, que no quieran enlutar la familia oriental y aniquilar 

las fuerzas del país; todos los que piensan que el período de 

'nuestros bárbaros heroísmos ha terminado, para entrar en la 



Anales de la Universidad 2< 



edad 4el buen sentido y sustituir la llama de la pólvora por ia 
de los agentes de la industria y la celeridad de los medios de des- 
trucción, por los de vida; todos los que amen nuestro credo y 
recuerden que el Parí.do Nacional es esencialmente evolucionis- 
ta, por cuyo único medio conquistó en un pasado remoto el 
Poder, aceptando sólo en momentos excepcionales la revolución, 
como recurso extremo impuesto por un conjunto de causas que 
no militan al presente; todos los que tengan la conciencia de que 
la guerra civil, sin títulos saneados y con elementos que fueron 
evolucionista.^ en la Dictadura de Latorre y en los gobiernos 
oprobiosos que le sucedieron, no respondería hoy a ninguna exi- 
fíencia del patriotismo, a ninguna noble misión del partidario 
sincero que anhela apresurar las grande? soluciones que el porve- 
nir nos reserva, precisamente en una época de liberiaa que se 
señala por su auspiciosa resurrección del espíritu ^público y yor 
■su plausible tendencia a la democracia y a la h-nestidad adminis- 
trativa; todos esos buenos elementos deben reconcentrarse a 
órdenes de jefes nacionalistas que han dado pruebas inequí- 
voces de abnegación y patriotismo de buena ley, que en la hora 
de ia acción los convocarán a su lado, seguros estamos de ello, 
para sostener la legalidad y la causa de las instituciones, quG 
sea quien sea quien las encarne en el Poder, es la bandera y la 
causa del Partido Nacional.» 

«El dominio del prestigio personal — seguía diciendo — es 
transitorio. Sólo los ideales quedan incólumes, iluminando el 
derrotero de los partidos en su marcha ascendente hacia el 
cumpimiento de sus fines; y cuando esos principios vuelvan, a 
brillar y se vean los escollos del camino y las ofuscaciones pade- 
cidas, tenemos entera fe de que todos los rezagados de hoy esta- 
rán a nuestro lado.» 

«Nuestro silencio — concluía la junta directiva — sería una 
prueba de debilidad, como será la actitud de los correligionarics 
que, defeccionando del programa del Partido y sin -entereza para 
resistir la influencia malsana de sus compañeros de causa, tomen 
las armas para combatir un Gobierno leal y honesto, que no ha 
conculcado ningún principio, ni ha violado ninguna ley, ni ha 
cometido ninguna impureza en la administración pública.» 

Un grupo de jefes, encabezado por José María Pampillón, 
Juan Francisco Mena. Enrique Olivera. Secundino Benítez. Juiio 
Barrios. Antonio Paseyro. Anselmo Urán, Ramón Batista. José 
fiil. Escolástico de los Santos, Antero Díaz. Felipe T.una y Froi- 



28 Ancir.<} üe. Ja Universidad 



]áu Gastan, se adhirió a ese manifiesto por medio de una amplia 
declaración de solidaridad de propósitos. 

En ambos documentos se hacía constar que, según manifesta- 
ciones presidenciales, no se alteraría la política de cooparticipa- 
ción ya iniciada. 

Organización de hi delensa. 

El movimiento revolucionario se inició el 1." de enero de 1904. 
Ese mismo día hubo choques de fuerzas en Paysandú, Florida y 
otros puntos, con muertos y heridos de uno y otro lado. Y de 
inmediato se preocupó el Gobierno de la organización de la defen- 
sa, sobre la base de la convocatoria de la Guardia Nacional móvil 
de la capital. Con sus elementos debían organizarse 16 bataT.o- 
nes de 400 plazas cada uno, a cargo de los señores Francisco 
Alejo Idiartegaray, Antonio Bachini, Claudio Williman, Rufino 
Gurméndez, Justo R. Pelayo, Carlos Búrmester, Feliciano Viera, 
f'ederico Paullier, Joaquín Machado, Juan Levrato, Osvaldo 
Acosta, Luis Batlle y Ordóñez, Luis Ignacio García, José Félix Be- 
rasain, Camilo Ferrer Oroño, y tres regimientos de caballería, a 
cargo de los señores Eduardo Iglesias, Mateo Magariños Solsona y 
Juan José Fernández. Los registros de inscripción cerrados un mes 
después, arrojaban 8,432 ciudadanos. Se procedió a la vez a la 
formación de un batallón municipal, con los empleados deper- 
dientes de la Junta Económico - Administrativa de la Capital, a 
la creación del batallón 6." de Infantería de línea, a la organiza- 
ción de comandancias militares en todos los departamentos y a 
la formación de una Junta Central de Auxilios. 

Como complemento de este plan de medidas, hubo varias pri- 
siones política-s y se decretó la clausura de los clubes nacio- 
nalistas. 

cosan en sus cargos ios legisíadores nacionalistas. 

En cuanto se produjo el levantamiento de Aparicio Saravia, 
dejaron de concurrir al Senado y a la Cámara de Diputados los 
legisladores nacionalistas que seguían al directorio de la ma- 
yoría de su Partido. Ambas Cámaras resolvieron emplazar a los 
omisos y una vez vencidos los plazos, los declararon cesantes y 
convoeaTon a sus suplentes. 



Anales de la Universidad 29 



Uno de esos legisladores, el doctor Arturo Berro, fué arresta- 
do por la Policía antes de su cese. Pero la Cámara pidió y ob- 
tuvo que fuera pues.to bajo su juri'sdieción, y luego lo desaforó, 
comí) consecuencia de la sustauciacióa de un sumario, en que 
se comprobaba su participación directa en el movimiento revo- 
lucionario. 

Responsabilidades peruniarias de los revolucionarios. I.a ley 
de interdicciones. 

AjI estallar la guerra, pidió el Presidente Batlle a la Asamblea 
uaa, ley encaminada a fijar las responsabiliddes de los revolu- 
cionarios. Y véase lo que estableció la ley surgida de esa inicia- 
tiva: 

<<'Los autores y cómplices en el delito de que tratan los ar- 
tículos lis del Código Penal (los que se alzaren en armas con- 
tra los Poderes Públicos o con el objeto de promover la guerra 
civil, sierán castigados con 7 a 8 años de destierro) y 842 del Có- 
digo Militar (son reos de rebieilión los militares que en número 
ds cuatro o más se alzaren armados o en abierta hostilidad 
oo^ntra el Gobierno de la Nación), responderán solidariamente 
con SOIS bienes y adiciones de cualquier clase que sean, de los 
dañois y perjuicios que ciausen, todo de conformidad con los 
principios de la legislación ordinaria. Autorízase al Poder Eje- 
cutivo para dictar provisoriamente interdicción sobre los bienes 
dt las personas comprendida.-; en Iocí artículos anteriores.» 

El Poder Ejecutivo empezó a publicar, desde ese momento, 
listas de revolucionarios comprendidos en la l-^.y. El número de 
ellos llegó rápidamente a 400. 

Acciones de armas. La batalla decisiva. 

En el curso del mismo mes de enero, hubo dos combates: eu 
Mansevillagra y en Fray Marcos. 

Bl primero, entre los ejércitos de Aparicio Saravia y del ge- 
neral Justino Muniz. En su parte oficial, decía el general Muniz 
que había infligido una derrota a las fuerza? revolucionarias, 
causándoles más de 60 muertos. 

«Ahorre el mayor número de vidas posible — contestó el Pre- 
sideate Batlle — teniendo siempre presente que todos somos de 



Anales úe Ja Universidad 



ana mism.a familia y que la victoria es tanto más brillante 
cuanto más generosa.» 

Después de Mansevillagra, siguieren en contacto ambos ejér- 
citos, produciéndose numerosos y samgrienitos choques en Illes- 
eas, en la Sierra de las Conchias cerca del Cordobés, y en el 
Paso de San Juan sobre el Cordobés, con iguales ventajas para 
el ejército de Muniz. 

A Saravia se le calculaba un ejército de 7,500 a S,000 hom- 
bres en esos momentos. 

La acción de Fray Marcos fué, en cambio, un triunfo del 
ejército revolucionario. La división de Canelones, eompue&ta de 
1,700 hombres, bajo el mando del general Melitóu Muñoz, se 
desbandó a los primerois tiros, abandonando dos cañones. El 
Gobierno destituyó al general Muñoz, por haber desobedecido 
las instrucciones militares que había recibido. 

Después de esas acciones, volvieron los ejércitos principales a 
Encontrarse en el Paso del Parque del Daymán, en el Paso de 
los Car.i"os del Olimar, en Tupambaé y en Masoller. 

En el Paso del Parque del Daymán, el ejército revolucionario, 
compuesto de 7 a 8,000 hombres, tuvo 100 muerítos y 300 hie- 
ridos, y el ejército del general Muniz, compuesto de 4,500 hom- 
kres, tuvo 70 heridos, todo ello según el parte oficial de este 
último jefe, quien agregaba que los revolucionarios habían su- 
frido una derrota y que habían perdido los cañones abandona. 
cios por el ejército del general Melitón Muñoz en Fray Marcos, 
t>os infoirmes de los heridos recogidos en el c&im,po de batalla, 
arrojaban cifras más altas: 700 bajas, correspondiendo al ejér- 
cito de Muniz 80 muertos 'y 120 heridos y al ejército de Saravia 
1.50 muertos y 350 heridos. 

En el Paso de los Carros del Olimar, el ejército de Saravia 
tuvo 80 muertos y numerosos heridos y el del general Mnniz. 
?1 muertos y heridos, según el parte die este último. En un te- 
legrama subsiguiente, el general Muniz elevaba a 100 el nú- 
mero die revolucicnarios muertos y en ambas comunicaciones 
afirmaba categóricamente su victoria sobre el ejército de Saravia. 

En la batailla de Tupambaé hubo 1,486 bajas, según el parte 
del general Paiblo Galarza, quien las distribuía así: en e] ejér- 
cito legal, 111 muertos y 375 heridos; en el ejército de Saravia, 
300 muertos y 700 heridos. Agregaba el parte oficial que el 
ejército revolucionario había sido derrotado. Bi doctor Alfredo 
Navarro, jefe de la expedición médica que salió al día siguiente> 



Anales de la Universidad 31 



f-upo por boca de Saravia que éste llevaba 700 heridos. El 
señor Julio María Sosa, redactor del «Diario Nuevo», que estaba 
en el ejército de Galarza, estabSecía, en una de sus correspon- 
dencias, que las bajas del ejército legal ascendían a 111 muer. 
tos, 375 heridos y 19 desaparecidos. 

En la batalla de Masoller, el ejército a cargo del general 
Eduardo Vázquez tuvo 93 mueotcs y 400 heridos y el ejército 
de Siaravia, 180 muertos y de 700 a 800 heridos, según el parte 
oficial del primero de esos jefes al Gobierno. Entre los herido- 
del ejército revolucionario, figuraba el generalísimo Aparicio 

Saravia. 

Ei3ta última batalla, dada el 1.° de setiembre de 1904, que 
fué también adversa a los revoducionarios, puso fin a la guerra 
civil, después de 8 meses justos de lucha constante, en que se 
peleaba con increíble valor durante el combate y en que se res- 
petaba y atendía a los heridos después de apagados los fuegos. 
Saravia fué a morir a territorio brasileño y su ejército, a cargo 
de los jefes de división señores Basilio Muñoz, Juan José Mu- 
ñoz y José T. González, cruzó la línea fronteriza y volvió luego 
a territorio orientaa, para entrar §n las negxjclaciones de paz 
6^j que hablaremos más adelante. 

Aparte de los combates entre los ejércitos principales, había 
habido numerosos encuentros entre las divisiones que recorrían 
U campaña, especialmente en San Eugenio, en la Agraciada, 
en Rivera y en el Salto, corriendo abundantemente la sangre en 

todos ellos. 

Entre las circunstancias que contribuyeron a las sucesivas 
derrotas del ejército revolucionario, figuraba la escasez de ar- 
mas y minuciones. Las grandes remesas de la costa argentina, 
luchaban con la activa vigilancia que había establecido al Go- 
bierno de Batlle. En junio cruzo el Uruguay un fuerte convoy 
compuesto de 1.294 fusiles y 180.000 tiros, a cargo de don A^.e- 
lardo Márquez. Pero, el coronel Feliciano Viera alcanzó el con- 
voy a la altura del arroyo Guayabo y lo capturó después de un 
violento combate. Dos meses después caía en poder de las fuer- 
zas del Gobierno otro convoy de municiones salido, de la fron- 
tera de Río Grande. 

Hemos reproducido algunas de las cifras relativas al monto 
de las fuerzas en lucha. El sargento mayor Atanasildo Suárez. 
segundo jefe de uno de los regimientos de caballería que actua- 
ron en la ba-talla d-l Parque, calculaba en S.OOO hombres eV 



32 Anales de la Universidad 

efectivo de Saravia, eu un reportaje que le hizo «El Día». E! 
Presidente BatUe, en otro reportaje publicado en «El Diario» de 
Buenos Aires, asignaba a sus fuerzas el número de 36,000 hom- 
bres y a las de Saravia el de 9,000, aunaue advirtiendo que los 
revolucionarios las elevaban a 12 y 15'.000. La sola guarnición 
de Montevideo, se componía de 14,500 hombres a los cuatro me- 
ses de iniciada la lucha. 

Gestiones de pacificación. 

Las gestiones de paz comenzaron en enero de 1904, o sea 
desde el principio mismo del estado de guerra. Por iniciativa 
de la Cámara Nacional de Comercio, hubo una reunión de dele- 
gados de todas las corporacione.5 comerciales de la plaza de Mon- 
tevideo y de esa reunión surgió una comisión mediadora que 
no pudo obtener resultados y que se disolvió en seguida. 

Después de los sangrientos encuentros de Mansevillagra e 
Illescas, llegó de Buenos Aires una delegación compuesta del 
dootor Pedro Bourel y del obispo Gregorio Romero, quienes en- 
tregaron al Presidente Batlle una nota de los señores Luis Sáenz 
Peña, Bernardo de Irigoyen y Benjamín Victorica a favor de la 
paz. El Presídeme BatHe contestó esa nota en los siguientes 
términos: 

«Soy el demandado en este sangriento pleito que enluta y 
asóla mi país, y representante, como me siento, de la ley y de 
la justicia, no es a mi a quien toca proponer su solución... Se 
bien que puede y debe hacerse la paz, una paz trascendental- 
mente benéfica para el país y que reposaría sobre la ancha base 
del sometimiento a los poderes constituidos y de pleito home- 
naje de estar a los preceptos constitucionales... No soy hom- 
bre para la guerra; soy hombre para la civilización y para el 
progreso, y el resplandor de las victorias campales no me hace 
olvidar de la sangre leal que cuesta ni del dolor de los venci- 
dos. . . Yo no tengo la paz. Está en el campamento de los que la 
han arrancado del quicio de la legalidad en que reposaba... 
Inspirad a los insurrectos 'la convicción de que es necesario 
prestar acatamiento a las instituciones y al G-obierno que ellos 
mismos contribuyeron a cimentar por acuerdo solemne, indu- 
cidles a aceiptar las condiciones precisas de un sometimiento 
real, que normalice su acción, única que perturba actualmente 
la vida regular del país, y se inaugurará una era de sólida paz 



Anales de la Universidad 33 



dentro de una situación de concordia, de honradez, de orden y 

de libertad.» 

Un fuerte grupo de cuarenta y tantos legisladores resolvió 
también hacer oir su voz en esa oportunidad, mediante la pu- 
blicación de un manifiesto en que concretaba así su fórmula de 

paz: 

«Declaran que quieren y desean la paz, como el más alto de 
los bienes a que puede aspirar una sociedad organizada, pero 
sohre la base de un restablecimiento definitivo e incondicional 
del régimen de las instituciones, sin pactos artificiosos ni res- 
tricciones subversivas. . . Declaran que juzgarían insensato e 
indigno de la solemne espectativa del país que se le abandonase 
do nuevo a los azares de una paz precaria y engañosa, sin la 
unidad gubernamental que mantiene el concepto indiscutible de 
la patria... Declaran estar íntim.amente persuadidos de que la 
entidad moral de los Poderes Públicos, tal como la caracterizan 
quienes en la actualidad los desempeñan, ofrece base amplia 
para una reconciliación honrosa y sincera de los orientales.» 

Pero, en el campamento revolucionario dominaban otras ideas 
y el doctor Bourel y el obispo Romero dieron por terminada su 
gestión y regresaron a Buenos Aires. 

Varias semanas más tarde, el Ministro oriental en Buenos Ai- 
res, don Daniel Muñoz, fué invitado a cambiar ideas con el 
directorio nacionalista, dando lugar con ello a una interpelación 
de la Cámara de Diputados, que el Ministro de Relaciones Ex- 
teriores contestó diciendo que había ya observado al señor Mu^ 
ñoz por su actitud. Según agregaba «El Día», el Presidente ha- 
bía vuelto a manifestar que él no admitiría nuevas componen- 
das, sino una paz estable sobre la base del ejercicio pleno del 
Gobierno, la unidad completa del Poder Ejecutivo y la unidad 
absoluta del poder militar. 

A raíz de la batalla de Tupambaé, la Cámara Nacional de Co- 
mercio promovió una numerosa reunión, de la que surgió una 
comisión encargada de reanudar las negociaciones, bajo la pre- 
sidencia de don Joaquín C. Márquez, y una subcomisión com- 
puesta de los doctores Pablo de María. Juan Zorrilla de San 
Martín y Eduardo Acevedo, que redactó la siguiente fórmula 
de paz: 

«Acuerdo electoral para los comicios de noviembre y diciem- 
bre, sobre la base de 29 diputaciones y tres senadurías nacio- 
nalistas, aparte de las cuatro senadurías ya existentes: coopar- 

3 -IX 



Anales áe la Univa-sidad 



ticipación de los partidos en el Poder, eutendiéudose por esto, 
que el Gobierno nombrará voluntariamente algunos jefes nacio- 
nalistas; revocación de las interdicciones; indemnización de gue- 
rra en pago del armamento que entregará el ejército revolucio- 
nario; reposición de grados; amnistía general.» 

Esta fórmula fué presentada en seguida al Presidente de la 
República y al directorio nacionalista que actuaba en Buenos 
Aires. El directorio nacionalista manifestó que su impresión era 
favorable; ciue había allí una base seria que podía llevar a la 
pacificación de la República, pero que necesitaría un salvo con- 
ducto para consultar el punto con Saravia. 

El Presidente BatUe se negó a dar el salvo conducto invo- 
cando razones militares y además que los delegados del direc- 
torio podían entenderse directamente con el Gobierno. 

«Miro con agrado, — agregaba en su nota el Presidente Batlle, 
— las gestiones que se hacen en favor de la paz y no seria 
contrario a un acuerdo realizado en condiciones aceptables, re- 
conociendo, sin embargo, qvie no entraría en mis atribuciones 
el llevar a cabo un acto de esa naturaleza; ni tampoco sería 
contrario a una política de cooparticipación, siempre que la forma 
en que debiera hacerse efectiva no importara un peligTO para la 
consolidación de la paz.» 

El comité del comercio propuso, entonces que el directorio na- 
cionalista hiciera la consulta directamente al jefe revolucionario 
y habiendo obtenido una respuesta negativa, resolvió dar por 
terminadas las gestiones y disolverse. 

Hubo otras tentativas pacifistas con igual resultado negativo. 
Una de ellas, del doctor Ángel Floro Costa en la Cámara de 
Diputados, para iniciar la paz sobre bases determinadas y otra 
del Congreso Ganadero que presidía el doctor Alberto Nin, en- 
caminada a obtener ambiente favorable en la Asamblea y en el 
campamento revolucionario. Y así continuaron los trabajos hasta 
la batalla de Masoller y la muerte de Saravia, en que surgie- 
ron las bases definitivas. 

Bases de pacificación. 

Una semana después de Masoller, recibía don Joaquín Ma- 
cliado, jefe de las fuerzas destacadas en Rivera, una carta de 
los señores Vicente Ponce de León y Prudencio Soria, en la que- 
hablaban de la necesidad de la paz «debidamente autorizados, — 
prevenían, — por los señores jefes del ejército nacionalista». 



A7ial€s de la Universidad 35 



El Presidente Batlle, a quien el señor Machado envió la carta, 
contestó en el acto proponiendo las siguientes bases: 

«Amnistía general; legalidad electoral, dependiendo los acuei- 
dos de las deliberaciones de las comisiones directivas de los 
partidos; levantamiento de las interdicciones; acatamiento a las 
autoridades legales por las fuerzas levantadas en armas contra 
ellas; entrega real y efectiva por esas fuerzas de todas sus ar- 
mas y parques al Ministro de la Guerra, que se trasladará al 
lugar del desarme con ese objeto.» 

El señor Basilio Muñoz, que había sustituido a Aparicio Sa- 
ravia en el comando del ejército revolucionario, propuso a S'J 
turno estas bases: 

«Amnistía general y reincorporación de jefes y oficiales; anu- 
lación de la lej"- de interdicciones; reforma constitucional; ser- 
vicio militar obligatorio; descentra.liz:ición administrativa; liber- 
tad electoral; supresión del derecho de votar a los cabos y sar- 
gentos; cooparticipación política de todos los orientales; entre- 
ga del armamento nacionalista al Gobierno y de éste a la re. 
volución de una suma razonable para el líconciamiento; desig- 
nación de algunos jefes políticos de üstas formadas por los jef€3 
de la revolución.» 

El Presidente Batlle insistió en sv..s bases y, entonces, el señor 
Basilio Muñoz le dirigió un telegramí, en que le decía que podía 
quitar o modificar libremente, en la seguridad de que todo se- 
ría aceptado. «La paz, concluía el íclegraraa, es obra grande y 
pairiótica y la haremos». 

Y la paz se firmó en seguida, de acuerdo con las siguientes 
bases: 

«Amnistía; legalidad electoral, dependiendo los acuerdos de 
las deliberaciones de las comisiones directivas de los Partidos: 
levantamiento de las interdicciones; acatamiento a la autoridad 
legal por las fuerzas levantadas en armas contra ella; entrega 
real y efectiva por esas fuerzas d.? todas sus armas y parques 
al señor Ministro de la Guerra, qui.^n se trasladará al lugar de! 
desarme con ese objeto; incorporación al ejército de los jefes y 
oficiales amnistiados; la Cruz Roja, por encargo del Gobierno 
se ocupará de hacer ir a sus casas a los soldados, oficiales y 
jefes de las fuerzas alzadas en armas, dándoles una pequeña 
cantidad de dinero para su gastos; el Gobierno incluirá entre 
los asuntos extraordinarios la refornta de la Constitución, que- 
dando el Poder Legislativo en compacta libertad para decretarla 
o no y sancionar en el primer caso lo que juzgue necesario.» 



36 Anales de la Universidad 

Hubo después algunas pequeñas alteraciones de forma. Los 
jefes revolucionarios pidieron que el subsidio que debía entre, 
garse por intermedio de la Cruz Ro.a, fuese equivalente al pre- 
cio de las armas que se entregasen y el Presidente Batlle aceptó, 
bajo la condición de que el precio sería fijado por el Gobierno 
mismo. También pidieron y obtuvieron que la entrega del sub- 
sidio se hiciera por una comisión mixta y que se decretara un 
armisticio destinado a obtener la i>áhesión del directorio del 
Partido y de los jefes que no estaban en el campamento general. 
El directorio, que estaba radicado en Buenos Aires, pidió auto- 
rización para enviar delegados al campamento; pero a esta úl- 
tima proposición, se opuso el Gobierno y entonces los jefes re- 
solvieron dar cumplimiento inmediato a lo pactado. 

Las bases de pacificación fueron tirmadas en Aceguá, a fines 
de setiembre y su cumplimiento efectivo tuvo lugar en el cam- 
pamento de Olimar, a principios de octubre. 

El Presidente Batlle pasó en el acto un Mensaje a la Asam- 
blea, en que concretaba asi la fórmula definitiva de pacifica- 
ción: 

«Amnistía general; legalidad electoral, dependiendo los acuer- 
dos de las deliberaciones de las comisiones directivas de los par- 
tidos; levantamiento de las interdicciones; acatamiento a la au- 
toridad legal por las fuerzas levantadas en armas contra ella; 
entrega real por esas fuerzas de todas sus armas y parques al 
señor coronel Galarza; incorporación al ejército de los jefes y 
oficiales amnistiados; una comisión mixta nombrada de acuer- 
do entre el Gobierno y los insurrectos, distribuirá la suma de 
100,000 pesos entre los jefes, oficiales y soldados de las fuerza.5 
insurrectas; el Gobierno incluirá entre los asuntos de la con- 
vocatoria extraordinaria la reforma de la Constitución, quedando 
el Poder Legislativo en completa libertad para decretarla o 
no y sancionar en el primer caso l'is reformas que juzgue coa- 
venientes; no serán perseguidos como autores de delitos comu- 
nes las personas que han cobrado impuestos por cuenta de 1? 
insurrección.» 

Estas bases fueron sancionadas de inmediato por la Asamblea- 
La población de Montevideo celebró la realización áe la paz, 
con una gran manifestación en honor del Presidente Batlle, que 
llenó la calle 18 de Julio desde la Plaza Independencia hasta l^ 
Plaza Cagancha. Los estudiantes universitarios realizaron a su 
turno dos manifestaciones con fines análogos y contestando a 



Anales de ¡a universidad 87 

una de ellas, dijo el Presidente Batlle: «Hago ■votos porque no 
dirimamos ya nuestras cuestiones en los campos de batalla; por- 
que las dirimamos siempre en el campo de la ley». 

Un programa para el nuevo período de paz. 

El comité ejecutivo del Partido Colorado y los legisladores 
del mismo Partido, publicaron al ti<"mpo de la celebración de 
la paz el programa de trabajos que se proponían abordar en el 
nuevo período que se abría para ei país. Comprendía los si- 
guientes puntos: 

«Reforma de la ^Constitución; desenvolvimiento de las fuerzas 
eoonómicas, hasta permitir que el país se baste a sí mismo, en 
lugar de ser tributario del extranjero; abaratamiento de la vida 
con la supresión gradual de los impuestos ds consumo; atracción 
del inmigrante.» 

Jjos grados conferidos por los nacionalistas. 

A raíz del desarme, se dirigieron los jefes de las fuerzas revo- 
lucionarias al directorio de su Partido, haciendo acto de acata- 
miento y el directorio resolvió agradecer esa demostración, tri- 
butando a su turno un voto de agradecimiento por su heroísmo 
«a todos los jefes del ejército». El Ministro de la Guerra, llamó 
en seguida al presidente del directorio y le observó que no podía 
seguir funcionando el Comité de Guerra y contestó el interpelado 
que no aceptaba la advertencia, por tratarse de una referencia 
a hechos que pertenecían a la historia. 

En la prensa y en los clubes seguían figurando con denomina- 
ciones militares los jefes y oficiales del ejército revolucionario 
y entonces el Poder Ejecutivo resolvió cortar el mal de raíz, me- 
diante la presentación a la Asamblea de un proyecto de ley por 
el cual se prohibía a la prensa atribuir denominaciones de jerar- 
quía militar a ciudadanos ajenos al ejército y a los clubes usar 
letreros del mismo género, todo ello bajo sanción de simple ad- 
vertencia la primera vez y de multas en caso de reincidencia. 

Nuevas voces de revolución. 

Continuaron todavía durante algunos meses los síntomas de 
Intranquilidad, aVín cuando era general el convencimiento de que 



38 Anales de la Universidad 



el Gobierno disponía de elementos militares absolutamente in- 
contrarrestables y de que cualquier movimiento revolucionario 
sería rápidamente sofocado. 

Habían quedado muchas armas en manos de los soldados li- 
cenciados en Olimar, y el Gobierno trató de rescatarlas, publi- 
cando avisos en los que ofrecía tres pesos por cada fusil Mauser 
y la mitad por los de otras marcas. 

A principios de 1905 el Poder Ejecutivo dirigió un Mensaje 
a la Asamblea denunciando la existencia de trabajos revolucio- 
narios bajo la dirección de Mariano Saravia. Acompañaba varios 
documentos para demostrar que el directorio nacionalista esta- 
ba al habla con dicho caudillo, entre ellos un acta del 13 de 
marzo del mismo año, que demostraba concluyentemente esa par- 
ticipación, y un telegrama del Jefe Político de San José comuni- 
cando que un jefe nacionalista estaba convidando gente para la 
revolución. 

Antes de finalizar el año, dirigió el Poder Ejecutivo otro Men- 
saje a la Comisión Permanente, en el que se decía que el coro- 
nel Manduca Carbajal invitaba gente para un movimiento revo- 
lucionario, denuncia que Carbajal desmintió en absoluto. 

Los rumores de revolución se intensificaron considerablemen- 
te a principios de 1906. en tal forma y con tanta insistenciii, 
que el Gobierno se creyó obligado a recurrir a las medidas pron- 
tas de seguridad autorizadas por la Constitución: prisión de 
varios ciudadanos para someterlos de inmediato a los jueces; in- 
tervención de las líneas telegráficas; restricción de la libertad 
de imprenta: clausura de los clubes nacionalistas. El directorio 
del Partido Nacionalista acababa de publicar un manifiesto ex- 
traordinariamente tibio, que se juzgaba como una de las pruebas 
de que el alzamiento de Mariano Saravia era inminente. Pocas 
horas después comunicaba, sin embargo, el Presidente de la Re- 
pública a la Asamblea que había resuelto dar libertad a los cau- 
dJllos arrestados en campaña, a condición de que no salieran 
de sus departamentos por unos días más y que había dejado sin 
efecto las demás medidas relativas a las líneas telegráficas, a 
los clubes y a la prensa. Y antes de finalizar el mes de mayo, 
dictaba sentencia el juez del Crimen, doctor Mendoza Duran, en 
el sumario por conspiración, absolviendo de culpa y pena a los 
encausados, con la advertencia de que «el estudio de la prueba 
relacionada dejaba presumir la existencia de trabajos subver- 
sivos al orden legal de la República». 



Anales de la Universidad 39 



Dos iniciativas surgieron con ocasión ds los rumores alarman- 
tes de esos días: una del legislador colorado doctor Ange] Floro 
Cosía, que su autor fundaba asi: 

«Pienso proponer y defender como teorema de solución gene- 
ral el pacto colombiano, es decir, el compromiso de honor que 
acaban de hacer los partidos políticos de la heroica, pero anarqui- 
zada Colombia, juramentándose para mantener la paz durante 
veinte años, a fin de dar tiempo para buscar dentro de ella la 
forma decorosa de la rotación institucional de los partidos, que 
allá como acá apelan cada lustro a las armas para disputarse el 
Poder, fórmula que precipitará su transformación evolutiva en 
partidos de ideas, de principios y más que todo de intereses eco- 
nómicos, que son hoy los que predominan en el mundo entero, 
para hacer triunfar sus energías estimuladoras y solidarias en 
la grandeza nacional, todo con el noble fin práctico de dar tiem- 
po para que, mediante esa tregua de Dios, se vigorice el orga- 
nismo nacional y renazca a la sombra de esa larga convalescen- 
cia la prosperidad pública. Se que tendré muchos que me secun- 
den y que no sembraré en el vacío. Y se tam-bién que el país ya 
■no soporta una tercera guerra civil más en este lustro, sin provo- 
car intervenciones extranjeras que nos hagan entrar en razón y 
nos curen de nuestras vesanías, imponiéndonos humillaciones 
que comprometan nuestra nacionalidad». 

Y otra del senador nacionalista, don Rodolfo Vellozo, quien 
visitó al Presidente Batlle y obtuvo de este las siguientes de- 
claraciones: 

«Que no aceptaba la política de cooparticipación, si por política 
de cooparticipación se entendía gobernar con dos programas dis- 
tintos, porque la dirección debía ser una sola; pero que juzgaba 
que podía y debía utilizarse el concurso de los hombres de todos 
los demás partidos.» 

A mediados del mismo año 1906, volvió a hablaría de revolu- 
ción, de una revolución estimulada por dirigentes del Partido 
Clerical. La justicia se incautó de una carta en que un militar 
hacía la denuncia. Pero el juez del Crimen, doctor Pinto, no en- 
co(ntró base para condenar a nadie y mandó archivar el expe- 
diente. 

Llegaba en esos momentos a su término la Presidencia del se- 
ñor Batlle y Ordóñez y «la revolución prelaticia», como así le 
llamaba una parte de la prensa, era el íiltimo aleteo del espíritu 
revolucionario, de ese espíritu que desde 1S30 hasta 1904 — 



40 Anales de la Universidad 

tres cuartos de siglo — había estado ensangrentando nuestra 
campaña y deteniendo nuestros progresos. 

I^a pacificación (lefiíiitiva. 

Todo el país estaba persuadido, sin embargo, de que con Ma- 
soller y la desaparición de Saravia, el último y heroico caudillo» 
se abría para la República una era permanente de tranquilidad, 
en que los partidos tradicionales se acostumbrarían a dirimir 
sus diferencias en las urnas y no en los campos de batalla. 

«Nadie me ha comprendido — decía el ilustre Sarmiento a 
Daniel Muñoz, criticando una biografía en que se le elogiaba co- 
mo literato y como educacionista — nadie me ha comprendido 
todavía. Como literato, no he hecho más que externar una afi- 
ción de mi juventud, y como educacionista sólo me he preocu- 
pado de preparar el porvenir de mi país, ochando esa semilla 
de la instrucción, que es de tardír« cosecha. Pero lo que real- 
mente he hecho de provechoso, eso no me lo reconoce nadie y 
será, sin embargo, el pedestal de mi personalidad en la historia 
argentina. Mi grande obra, ha sido acabar con el gaucho mon- 
tonero y anular al gaucho político.» 

Ha transcurrido desde Masoller, un cuarto de siglo, apenas 
interrumpido por dos movimientos anárquicos, sofocados al na- 
cer durante la Administración Wilüman, y un cuarto de siglo 
de paz que ha transformado radicalmente la fisonomía política, 
económica y administrativa del país, permitiéndole ocupar una. 
de las posiciones más prestigiosas d.'^ América y del mundo en- 
tero, y ello gracias a la energía inquebrantable del Presidente 
Batlle y a la fuerza militar que organizó y que se ha mantenido 
desde entonces, haciendo materialmente imposible las revolu- 
ciones y obligando a todos los orientales a dirimir sus disiden- 
cias al pie de las urnas y no de otro modo. 

<^)la/.os (le la guei'ra. La mina del taniino Gees. 

Durante el mes de agosto de 1904, en lo más recio de la 
guerra civil, en momentos en que el Presidente Batlle y Ordóñez 
y su familia viajaban en coche por el camino Goes, cerca del 
cruce de Larrañaga, estalló una mina cargada de pólvora y di. 
namita, que produjo un hoyo de varios metros de superficie. 
Esa mina estaba en conexión con un alambre que corría a lo- 



Anales de la universidad 41 



largo de un túnel hasta una casa donde estaba el criminal en- 
cargado de acechar la presa y hacer funcionar la corriente. EL 
tiempo fué mal calculado y la mina no alcanzó a producir des- 
gracias personales. El Presidente Batlle tenía la costumbre de 
recorrer ese camino en sus días de descanso y sólo por obra 
de la casualidad es que la mina n:. produjo el resultado que 
esperaban sus autores. 

Corridos todos los trámites judicifies, pidió el Fiscal, doctor 
Victoriano Martínez, 21 años de prirlón contra Luis Di Trápana, 
Pedro Calderón, Simón Di Ruggia y Osvaldo Servetti, como au- 
tores del atentado. El veredicto del jurado de primera instan- 
cia hacia notar que Di Trápani, Di Ruggia y Calderón habían 
construido y cargado la mina; que el encargado de vigilar el 
camino y tirar de la cuerda, era Calderón, y que acerca de Ser. 
vetti, acusado por Di Trápani como inspirador principal, sólo 
existían presunciones. Agregaba el jurado, que se trataba de un 
crimen político emanado de las exaltaciones del momento. La 
sentencia de primera instancia, condenaba a Di Trápani, Di 
Ruggia y Calderón a 10 años de peoitenciaría y mandaba poner 
en libertad a Servetti. El veredicto de segunda instancia, esto- 
blecía que los autores de la mina no habían tenido inteación de 
matar al Presidente, sino de ejercer un acto de intimidación polí- 
tica, dada la condición en que había sido construida la mma según 
los técnicos oficiales y según la declaración de Di Trápani. Y de 
acuerdo con el nuevo veredicto, el Iribunal absolvió a Servetti 
y a Di Ruggia y condenó a Di Trápani y a Calderón a 5 % 
años de destierro. 

En el complot contra el ex Presidente Cuestas, sustanciado 
varios años atrás, habían figurado dos de los acusados: servetíi 
y Di Trápani. 

El directorio del Partido Nacionalista, que estaba radicado 
en Buenos Aires como consecuencia del estado de guerra, S3 
apresuró a publicar una declaración por la que rechazaba «toda 
solidaridad con el autor o autores del atentado». 

La Junta Coiitial de Auxilios. 

Desde el comienzo de la guerra, nombró el Gobierno una Jun- 
ta Central de Auxilios bajo la presidencia del doctor Pedro Fl- 
gari. Esa comisión organizó varias expediciones sanitarias a 
partir del combate de Mansevillagra y nombró una subcomisión 



42 Anales de la Universidaá, 

de recursos bajo la presidencia de don Augusto Hoffman. que 
alcanzó a reunir la suma de 58,328 pesos por los siguientes 
conceptos: 

Suscripciones, $ 17,370; Donaciones extraordinaria?, $ 3,408; 
Fiestas, $ 5,283; Suscripciones en ei extranjero, $ 11,896; Liga 
U. contra la Tuberculosis, $ 2,000; Subcomisiones, 3 548; Sub- 
vención del Gobierno, $ 17,820; subcomisiones, $ 548. 

El costri ríe los .«uministios y perjuicios de «.►ueira. 

Una vez terminada la guerra, el Poder Ejecutivo nombró una 
comisión compuesta de los señores Joaquín C. Márquez, Ovidio 
Grané, Luis Piñeyro del Campo, Luis Ignacio García, Gabriel Te- 
rra, Pedro Díaz y Eduardo Acevedo, para el examen y liquida- 
ción de los reclamos procedentes de gaiados, suministros en ge- 
neral y perjuicios originados por las fuerzas legales. 

A mediados de 1905 el Presidente BatUe se dirigió a la Asam- 
blea General adjuntando al estado aproximado de la liquidación. 
La comisión había intervenido hasta ese momento en 8,500 ex. 
pedientes, que al promedio de $ 70 que arrojaba la liquida- 
ción ya practicada, permitía antic'r.ir que el monto total no 
excedería de $ 6.000,000. 

La liquidación prosiguió hasta 1910, en que el Poder Ejecu- 
tivo presentó el resultado definitivo de 8,562 reclamos, por un 
monto de $ 9.151,360, reducido po" la comisión y por el Mi- 
nisterio de Hacienda a $ 5.415,896. Sólo quedaban pendientes 
de liquidación 8 7 reclamos por sumas relativamente pequeñas. 

Algunos meses antes de arribarse a esas cifras definitivas, 
habían sido clasificados así los créditos liquidados: 



Número de vacunos [ carne ) 
» » » (cueros) 

» » lanares ( carne ). 
» » cueros. 
» » caballos y yeguas 
» » muías .... 

Metros de alambrado 

Valor de diversos suministros 



297,483 

188,018 

337,111 

248,215 

200.035 

14,807 

8.300,441 

1.250,596 



Los suministros y perjuicios mandados liquidar, eran los pro- 
cedentes de las fuerzas legales, ímicos que estaban sujetos a 
indemnización de acuerdo con la ioy de 1862. Hubo un mo- 
mento en que se temió que también hubiera que indemnizar los 



Anales de la Universidad 48 



procedentes de las fuerzas revolucionarias, y ello con motivo 
de una reclamación interpuesta por la Cancillería brasileña, que 
la nuestra contestó así a la Legación oriental en Río Janeiro: 
«Gobierno ordenó Ministro de la Guerra investigar sobre per- 
juicios estancias brasileñas y dispuso serias medidas. Sera in- 
demnizado todo perjuicio y castigado todo abuso, evitando per- 
turbación de nuestras buenas relaciones con el pueblo brasi- 
leño». Pero el Ministro de Relaciones Exteriores doctor Romeu, 
se apresuró a rectificar los comentarios de nuestra prensa, di- 
ciendo que su telegrama fué en respuesta a otro de la Legación 
en que se le denunciaba que dos estancias brasileñas habían s-- 
do saqueadas por fuerzas dependientes del ejército legal a car- 
go del general Vázquez. 

De acuerdo con las mismas disposiciones vigentes, declaró ei 
Gobierno en un reclamo del ferrocarril Central, que no podíar. 
cargarse al Tesoro Público los perjuicios causados por las fuer^ 
zas revolucionarias, y el Juzgado Nacional de Hacienda desestimó 
una demanda de la Sociedad «The Merino Estancia Company 
Limited» por cobro de perjuicios de igual origen. 

Desde el comienzo de la guerra, se preocuparon los están, 
cleros radicados en Montevideo, de promover medidas tendientes 
a obtener la regularización de los suministros a las fuerzas 
legales. En una numerosa reunión celebrada en la Cámara Na- 
cional de Comercio, se acordó el nombramiento de un comité 
encargado de la defensa de los intereses rurales y ese comité s'' 
puso de inmediato al habla con el Presidente de la Repiibhca 
para asegurar el éxito de sus gestiones. 

El Gobierno, a la vez, creó una Junta Administradora '1? 
Guerra, encargada de contratar las proveedurías, comprar fo- 
rrajes, equipos y monturas, contratar alojamientos, inspeccióna- 
los cuarteles, comprar vestuarios, ropas, correajes, fletamento 
de buques v atender todo pedido de aprovisionamiento. 

A su turno, la junta directiva de la Sociedad Rural resolvió 
integrarse con diez personas más «a fin de hacer todo lo posible 
para humanizar la guerra, evitando el derramamiento iniítil de 
sangre y el ensañamiento con el vencido... medi&v entre las 
fuerzas en armas y el vecindario de cada departameno por de- 
legaciones o comisiones especiales, a fin de que el auxMío que 
se obliga a prestar al vecino, para fines de guerra, se drmavd- 
o solicite con sujección a la legislación vigente e influir, en con- 
secuencia, para que se proceda coa la mayor discreción.* 



44 Anales de la Universidad 



Otra iniciativa importante adoptó el consejo directivo de :a 
Unión Industrial, al pedir y obtener que el servic'o militar de 
los obreros de las fábricas se hiciera en forma de no promover 
la paralización de los trabajos industriales. 

La libertad do imprenta. Durante la revolución de marzo de 1J>0;5. 

Al estallar la primera revolución de Aparicio Saravia, en mar- 
zo de 1903, el Jefe Político de Montevideo, coronel Juan Ber- 
nassa y Jerez, recorrió todas las imprentas y expuso a sus di- 
rectores que en vista de las noticias alarmantes de que se habían 
hecho eco algunos diarios, había re'^ibido orden «para indicar ia 
conveniencia de controlar severamente las informaciones políti- 
cas, lo que naturalmente no importaba coartar la libertad de 
la propaganda periodística». 

Esa actitud mesurada, que se extendía a las demás esferas de 
la Administración, dio base al doctor Domingo Mendilaharzu pa- 
ra caracterizar así, desde las colum-jas de «El Tiempo», los co- 
mienzos de la Administración Batlle: 

«A pesar de la honda, perturbación causada por la insurrec- 
ción de marzo, en solo seis meses del Gobierno del señor Batiie 
y Ordóñez, se nota una ro'acción benéfica en todos tos órdenes 
de la vida nacionail. En la estera política, los ciudadanos &e 
sienten garantidos. Son llamados a resiponsabilidad los funciona- 
rios. L.a libertad es respetada. Lo opinión púl¡lica una fuerza. 
La voz de la prensa, centinela avanzado de la milicia popular, 
no es como ruido inútil y molesto hecho en una puerta que no 
quiere abrirse. Hay una como resurrección del espíritu pi'ibiico, 
cuyas palpitacioimes trescienden a la masa adormecida en largo 
cautiverio. La abatida altivez cívica renace, y cada cuail, sintién. 
dose dueño de sí mismo, no reconoce más soberano que la ley. 
Sólo falta el sufragio libre para cimentar el régimen de las 
instituciones y coronar esta obra de conservacióTi y de progre- 
so, encaminándola, a sucesivos mejoramientcs. . . En la esfera 
fmanciera, el Gobierno del señor Batlle y Ordóñez ha sentado 
general fama de administrador honesito y celoso de los dineros 
públicos.» 

Apenas aldanzó a estar en vigencia cinco día-s la resolución 
administrativa de que nos ocupamos. 



Anales de la Universidad 45 



Durante la revolución de 1004. 

Al estallar la revolución de 1904. juzgó el Gobierno que de- 
Ma intensificar las medidas restrictivas. Por un primer decreto, 
se estableció que la prensa sólo podía publicar «las noticias po- 
líticas de actualidad» que traismitiera el Ministerio de Gobierno. 
For un segundo decreto, quedó prohibido «emitir opiniones y 
publicar comentarios sobre los sucesos políticos de actualidad». 
Por un tercer decreto, que dejaba sin efecto el anterior, se re- 
conocía a la prensa el derecho de emitir opinión y publicar co- 
mentarios sobre los sucesos políticos de actualidad, «recabando 
sn cada caso la correspondiente autorización de la Jefatura». Por 
uu cuarto decreto, se resolvió dispensar de la previa censura 
«a loís diarios que en sus aprecia:Ciones no atacaran la causa del 
Gobierno, qiue es la causa de las instituciones, y en las notrcia.s 
no incluyeran aquellas que pudieran entorpecer los planes mili- 
tares del Poder Ejecutivo». Por un quinto decreto, quedó per- 
mitida «la publicación de comentarios sobre '.a actualidad y no- 
ticias referentes a los mismos sucesos sin previa censura, a con- 
dición de que no se atacara clara ni veladamente la causa fíe 
lai instituciones, defendida por el Gobierno de la República», 
quedando subsistente La previa censura para los diarios que qui- 
sieran optar por ella. 

Estos cinco decretos, que tenían por sanción la suspensión 
de los diarios, fueron dictados en el curso del mes de enero 
de 1904, e'l mes inicial de la revoilución, y estaban refrendados 
por el Minis)tro de Gobierno, doctor Juan Campistegiuy. En abril 
se dictó un nuevo decreto por el que ye prohibía a la prensa 
«ocuparse de la paz, dar noticias respecto de ella, ni hax;er co- 
mentarios acerca del mismo asunto». 

«El Siglo» y «El Tiempo» sufrieron dos veces la pena de sus. 
pensióin, a título de que habían violado algunos de esos seis 
decretos, y fué a raíz de una de dichas sanciones que el doctor 
Domingo Mendilaharzu, director de «El Tiempo», recurrió a 
la Cámara de Senadores en demanda de una ley reglamentaria 
de la libertad de imprenta. 

La Comisión de Legislación del Senado, invocando la necesi- 
dad de fijar plazos prudenciales a las medidas restrictivas, 
aconsejó en esa oportunidad la sanción de un proyecto de reso- 
lución que decía así: 



4G Anales de Ja Universidad 

<-De acuerdo con lo dispuesto eu la última parte del artículo 
SI de la Consititución de la República, cesan l05 efectos prohibi- 
tivos de las resoluciones dictadas por el Poder Ejecutivo res- 
pecto a la libertad de la prensa. Quedan únicamente subsisten- 
tes esas resoluciones, en cuanto se refieren a noticias de ope. 
raciones de guerra y a la apreciación de los actos militares d? 
lo? funcionarios púb/licos que intervengan en ellas,» 

El problema de la reglamentación de la libertad de imprenta, 
quedó planteado desde ese momento en ambas ramas del Cuerpo 
Legislativo. El diputado don José Enrique Rodó, presentó un 
proyecto por el que se dejaban sin efecto todas las medidas 
restrictivas, excepto las relativais a la publicación de noticias 
sobre medidas militares. El diputado don, Setembrino E. Pe- 
reda, presentó otro proyecto por el que se establecía que la li- 
mitación a la libertad de 'mprenta, en el caso extraordinario 
de conmoción, sólo se aplicaría a las noticias y apreciaciones de 
guerra y a la apreciación de los actos militares de los funciona- 
rlos que intervinieiran en la guerra. El Poder Ejecutivo for- 
muló, a su vez, un proyecto que estaba concebido en estos tér- 
minos: 

«Podrá emitirse el pensamiento sin previa censura, pero su- 
jeto a las limitaciones y penas que en razón del estado de gue- 
ira en que se encuentra la República sie establece en los si- 
guientes artículos: 

«Queda prohibido: Publicar datos, informaciones o noticias 
referentes a las operaciones de la guerra, con excepción de los ofi- 
ciales, y hacer transcripción de los diarios extranjeros sobre lo 
mismo. Hacer apreciaciones de los actos militares de los fun- 
cionarios públicos que intervengan en ellos. Dirigir censuras 
irrespetuosas personales u ofensivas al Jefe del Estado, en cuan- 
to se refiere a la dirección general de la guerra y que afecten 
su autoridad y su prestigio. Abogar por la paz sobre otra base que 
no sea el sometimiento sin condiciones a la autoridad consti- 
tuida. Publicar ilustraciones, estampas, caricaturas, que contra- 
vengan a estas disposiciones. Todo ello, bajo apercibimiento de 
suspensión de los diarios o revistas por el término prudencial 
que fijará el Poder Ejecutivo, sin que por el mismo estableci- 
miento puedan editarse diarios bajo otro nombre.» 

Rápidamente se uniformaron las ideas en torno de esta nueva 
fórmula, que fué la que prevaleció en la Asamblea Legisilativa. 

«Quedan sin efecto, decía la nueva ley, las disposiciones res- 



Anales de la Universidad 47 



trictivas de la libertad de im.prenta diciadas por el Poder Eje- 
cutivo y abolida la previa censura... Mientras dure la actual 
rebelión, no será líoito a la prensa Ja publicación de noticias 
do la guerra no autorizadas por el Poder Ejecutivo, ni el co- 
raentario de las operaciones miiitar&s. . . Será considerada como 
.subversiva la propaganda a favor de convenciones o pactos que 
impliquen una violación del orden constitucional en cuanto tien. 
dan a quebrantar la unidad política del país, coartar cualquiera 
de las facultades propias de los Poderes Públicoí; o mermar su 
legítima autoridad... Los diarios infractores podrán ser sus- 
pisudidos por el Poder Ejecutivo liiasta por 10 días... Una vez 
restaW-ecido eil ordien, quedará sin efecto esta ley.» 

Al librarse la bata,lla dje Tupambaé, ya estaba vigente esta 
ley y «El Tiempo.'- fué el primero que sufrió su sanción, por 
haber sostenido editorialmen'te que la paz debía hacerse a todo 
trance y que era «bárbara y esitéril» la defensa del Gobierno. 

En octubre, al terminar la guerra, resolvió «El Tiempo» re- 
anudar su propaganda política con entera libertad, juagando que 
había caducado la ley de emergencia sancionada por la Asam- 
blea, aunque advertía que otro diario, «La Tribuna Popular», 
acababa de ler suspendido por la Policía y que esa suspensicu 
ha'bía sido revocada por el Presidente en homenaje a la cele- 
bración de la paz. 

Durante el año lOOO. 

Largos mieses más tarde, en marzo de 19 0t], con ocasión de 
los graves anuncios de revolución de que antes hemos hablado, el 
Jefe Político de Montevideo, coronel Juan Bernassa y Jerez, 
dirigió a- la prensa una circular en que decía: 

«Comunico a u»ted que habiendo resuelto el Poder Ejecutivo 
iif:ar las facultades que le conced)e el artículo 81 de la Cons- 
titución, y siendo necesario restringir la publicación de noticias 
y comenta.Tios que puedan perjudicar la acción de las autorida. 
áes, no podrá la prensa dar noticias, sin intervención de la 
Jefatura, de la« medidas tomadas o a tomar.se, ni tampoco co- 
mentar desfavorablemente esas medidas o los sucesos que con 
ella se relacionan, bajo apercihimiento de suspenderse la pu- 
blicación del diario o pieriódico que incurra en falta.» 

Esta circular apenas alcanzó a tener efecto durante breves 
caas. pero dio lugar a la suspei.sión de «Ln Razón» y de «La 



48 Anales de la Universidad 

Democracia» y al arresto del doctor Luis Alberto de Herrera, 
director del último de esos diarios, por no haber acatado la 
crden de suspensión y haber hecho aparecer el diario por otra 
imprenta. El Poder Ejecutivo dio cuenta del arresto a la Asam.- 
"blea, por tratarse de un diputado, y la Cámara resolvió que se 
pusiera en libertad al doctor Herrera y se pasasen los antece- 
denites a los Tribunales. 

El número de diarios. 

En 1903, primer año de la Administración Batlle, se pu- 
blicaban en Monte-video 115 diarios y revisttas (24 diarios y 91 
revistas) y en los departamentos del litoral e interior, 116. En 
1906, último año, tenía Moütevideo 125 diarios y revistas y la 
campaña 115. 

Durante este liltimo año quedó instalado el «Círculo de Cro- 
nistas». 

Asuntos internacionales. La jurisdicción de las aguas del Río 
de la Plata y del Río Uruguay. 

En 1903 naufragó en Punta de ludio el vapor «Alicriti» y la 
Comandancia General de Puertos, al comunicar la noticia ai 
Ministerio de la Guerra, dijo que el suceso) había ocurrido ea. 
aguas jurisdiccionales argentinas. Pero nuestra Cancillería le 
observó en el acto que era en agua/s comunes, dando lugar con 
ello a un debate de la prensa encaminado a fijar la verdadera 
situación de cada uno de los piaíses ribereños. 

Trtándose del Río de la Plata y del Río Uruguay — decía 
<í'Ei Día», diario del Presidente Batlle — no hay aguas comunes. 
Cada nación ribereña tiene el dominio de la parte que le co- 
rresponde determinado por la línea del Talweg. No hay aguas 
liares o comunes. En 18 73, cuando el Gobierno de Eílauri re- 
clamó contra violaciones de los buques argentinos, el Gobierno 
de Sarmiento se excusó alegando que se trataba de aguas inde- 
terminadas y habiendo pedido nuestro Ministro doctor Pérez 
Gomar la aclaración de la frase, contestó el Canciller doctor 
Carlos Tejedor: «El Gobierno argentino piensa que son inde- 
terminadas las aguas jurisdiccionales del Río de la Plata, por- 
que comunes ambos ríos a las dos Repúblicas, la anchura 



Anales de la Universidad 4y 



de ellos y la situación d,e algunas de sus islas, no permite, o 
pyr lo menos sujetan a error, la aplicación práctica del derecho 
de gentes que divide por mitad en esos casos la jurisdicción». 

Nuestra Comandancia de Marina mandó entonces al teatro dei 
suceso un vaporcito que representara al Uruguay en la coloca- 
ción de señales en el sitio donde estaba el escollo, pero el Go- 
bierno argentino había resuelto hacerlo ya y el incidente ter- 
minó ahí. 

«La Prensa» de Buenos Aires, insistiendo en la estupenla 
tesis del doctor Estanislao Zeballos, tantas veces combatida por 
nuestra diplomacia y nuestros publicistas, aprovechó la oportu- 
nidad para reanudar su propaganda a favor del dominio exclu- 
sivo de la Argentina sobre todo el Río de la Plata, con el singu- 
lar agregado de que mediante un acuerdo o modus vivenOi 
podría reconocerse al Uruguay la parte del estuario necesa- 
ria para llenar sus funciones administrativas de nación ribereña. 

Dos años más tarde, en 1905, la Legación argentina inició 
gestiones ante nuestro Gabierno, para que se permitiera a una 
comisión técnica realizar estudios hidrográficos en el Río de la 
Plata dentro de la jurisdicción uruguaya, y el Gobierno contes- 
tó que se proponía nombrar delegados que lo representaran en 
esa comisión de estudios. 

El caso (le! coronel Pampillóii, 

Otro incidente de resonancia ocurrió entre las Cancillerías óel 
Plata, con ocasión del asilo acordado al coronel Pampillón en la 
Legación argentina, durante la segunda revolución de Aparicio 
Saravia y de los esfuerzos de la Legación para obtener que el 
caudillo nacionalista pudiera salir de su asilo y embarcarse para 
Buenos Aires. 

El tratado internacional sancionado por el Congreso Jurídi- 
co de Montevideo — decía el canciller uruguayo doctor Romeu. 
contestando a un repórter de «El Tiempo» — luego de estable- 
cer que los reos de delitos comunes serán entregados a la auto- 
ridad local, agrega: 

«Dicho asilo será respetado con relación a los perseguidos por 
delitos políticos, pero el jefe de la Legación está obligado a poner 
inmediatamente el hecho en conocimiento del Gobierno del Es- 
lado ante el cual está acreditado, quien podrá exigir que el per- 
seguido sea puesto fuera del territorio nacional dentro del más 
i -IX 



50 Anales de la Universidad 

breve plazo posible. El jefe de la Legación podrá exigir, a sa 
turno, las garantías necesarias para que el refugiado salga del 
territorio nacional, respetándose la Inviolabilidad de su perso- 
j;a»... Pero hay una discusión entre las cancill3ríac que debe 
solucionarse mediante un protocolo. La nuestra sostiene que el 
Tratado acuerda a los gobiernos una facultad, de la que pueden o 
¡no hacer uso y que no haciéndose uso de esa facultad, si el asila- 
do sale a la calle es.pontáneamente o acompañado por el personal 
de la Legación, puede ser aprehendido. Adviértase — continuaba 
el doctor Romeu — que todos Ioí; que han salido hasta aiiora 
estaban provistos de pase gubernativo.» 

Después de varias entrevistas, nuestro Gobierno accedió a las 
insistentes gestiones de la Legación, pero mediante un cambio 
de notas encaminadas a evitar que el coronel Pampilón fue=.o a 
engrosar las filas de la revolución, «comprometiéndose el Go- 
bierno argentino — decía expresa y categóricamente el Ministro 
doctor Mariano De María — a internarlo y sujetarlo a severa vi- 
gilancia mientras duren las actuales circunstancias». 

«Dígase al señor Ministro, contestó el Presidente Batlle y Or- 
dóñez, que dadas las seguridades del Gobierno argentino de que 
será internado y vigilado severamente, el Gobierno uruguayo no 
tiene inconveniente en acceder a su traslación al territorio 
argentino.» 

Pues bien, cuatro meses después de ese cambio de notas, el 
coronel Pampíllón cruzaba .el Uruguay al frente de una expedi- 
ción compuesta de 180 hombres, con una buena provisión de 
armas y provisiones y desembarcaba en Pun^a Chaparro, cerca 
de Palmira! 

La frecuencia con que salían de la costa argentina y hasta del 
Puerto de Buenos Aires, frente al cuartel del Cuerpo de Boml)e- 
ros de la Boca, expediciones de hombres y material de guerra, 
denunciadas y protestadas insistentemente por nuestra Cancille- 
ría, dio origen a una interpelación del Parlamento argentino^ 
que puso al Canciller doctor Terry en el caso de hacer confesio- 
nes de abierta complicidad, que <'La Nación», el más caracteri- 
zado órgano de la prensa de B nenes Aires, comentaba así: 

«El Ministro explica por medios muy simples y llanos, pero 
Inconciliables con su circunspección y responsabilidades, su im- 
potencia para cumplir, como él lo deseara, los deberes de amis- 
tosa vecindad. La causa no puede ser más peregrina. Todos los 
empleados del Gobierno, encargados de cumplir sus órdenes, son 



Anales de la Universidad 51 



agentes revolucionarios y se burlan de ellas, consintiendo los ac- 
tos ciue deben impedir. Un solo empleado fiel e imparcial tiene 
el Gobierno y ese se ha declarado enfermo, por desgracia. El Go- 
bierno resulta, por tales circunstancias, embanderado muy ape- 
sar suyo y de su autoridacj, en la revolución uruguaya.» 

Prosigue el veclamo relativo a la bai^-a 'íMaría Madre». 

Nuestro Ministro en la Argentina, don Daniel Muñoz, que es- 
taba encargado por el Gobierno anterior de arreglar directamen- 
te el asunto de la «María Madre» con el Ministro italiano conde 
Bottaro Costa, dirigió a éste a fines de 1903 una nota, en la que 
!uego de resumir los antecedentes judiciales relativos al embar- 
go de la barca a pedido de la casa Lagemann y C." y a ios actos 
de desacato a los mandatos judiciales, que obligaron al Capitán 
de Puertos de Paysandú a pedir el desalojo de la marinería co- 
mo medida de seguridad, decía: 

La Legación italiana pide que se llame la atención acerca de 
la actitud del juez de Paysandú. Pues bien: el Tribunal ha apro- 
bado esa actitud. También pide que se destituya al Capitán de 
Puertos de Paysandú, y eso no es posible porque dicho funciona- 
rio ha cumplido su deber. Pide a la vez la Legación que se de 
una satisfacción moral al Agente Consular italiano en Paysan- 
aú, por no habérsele notificado previamente el embargo, y ello 
tampoco procede, tratándose de una medida preventiva y reser- 
vada, que sólo se notifica a raíz de consumada. Pero después del 
embargo se dio al Agente Consular toda la intervención que le 
correspondía y dentro de las 24 horas de su traba pidió el Capi- 
tán de Puertos la reposición de la marinería, acto que sólo ha 
íufrido demoras por efecto de la actitud asumida por el Agente 
Consular. 

En un proyecto de protocolo que el Ministro Bottaro Costa 
quedó en consultar con su Gobierno, se establecía, sin embargo, 
que el Capitán de Puertos de Paysandú había sido suspendido y 
trasladado a otro cargo. 

Corroborando algunas de las conclusiones de la nota de la Le- 
gación, envió nuestra Cancillería a la prensa un informe del Juez 
Letrado del Salto, que actuaba en reemplazo del de Paysandú, 
un dictamen del Fiscal de Gobierno, doctor José María Reyes j 
la resolución final del Tribunal Pleno. 

En diciembre de 1902 — decía el Juez Deparcamental — pi- 



52 Anales de la Universidad 



dio la Casa Legemanu y C.% al Juzgado de Paysandú, em- 
bargo preventivo de la «María Madre», invocando los perjuicios 
que le irrogaba la negativa del Capitán a levar anclas. El Juz- 
gado, previa presentación de fianza por 3,000 pesos, despachó 
el mandamiento de embargo. La iripulación desacató la orden y 
colocó la bandera italiana en la escalera, repitiendo los escán- 
dalos del día en que se efectuó la descarga de los cueros de la 
casa Lagemann. Los encargados de realizar el embargo, colocaron 
una planchada de barca a barca, para no pisar la bandera. Efec- 
tuado el embargo, fué entregado el barco al Capitán del Puerto, 
previo desalojo de la tripulación, única manera de dar estabi'i- 
dad al embargo. Agregaba el Jue.i Departamental, iwe había re- 
cibido consultas de los doctores José Pedro Ramírez y Pablo de 
María enteramente favorables a su tesis. 

El Fiscal de Gobierno expresaba en su informe, que la trami- 
tación judicial había sido correcta y en cuanto al embargo, que 
estaba de acuerdo con la siguiente apinión del reputado interna- 
cionalista italiano Fiori: «Las autoridades locales podrán auto- 
rizar el secuestro del buque extranjero, en la misma forma y con 
las mismas condiciones que cualquier otro objeto de valor perte- 
neciente a los extranjeros. . . Y si llegase el caso de despedir a 
la tripulación, no podrá considerarse esta medida como contraria 
al. derecho internacional, si en las mismas circunstancias de cau- 
sa y juicio hubiera polido decretarse respecto de un buque na- 
cional la misma providencia». 

También fué oído el Fisoal de lo Civil, doctor Rcmeu Bur- 
gués, el cual expresó que lo-s procedimientos del Juzgado de Pay- 
sandú habían sido absolutamente correctos. 

Y luego de sustanciado el expediente en esa forma, el Tribunal 
Pleno aprobó lo actuado. 

Un año después, anunciaba la prensa que el reclamo dipiomá- 
tico había quedado arreglado entre ex Ministre de Relaciones 
Exteriores doctor Romeu y el Ministro italiano Cobíanchi. Ya 
veremos más adelante en que términos, porque el asunto volvió 
a reanudarse y siguió caldeando el ambiente de la Cancillería 
durante largos años. 

Llega el Canciller norteamericano. 

En 1906 llegó a Montevideo el Secretario de Relaciones Exte- 
riores de los Estados Unidos. Mr. Elihu Root, con instrucciones 



AJiiiales de la Universidad 53 



del Presidente Roosevelt, para establecer una corriente de cordia- 
lidad y simpatía entre todos los países del continente americano. 

Acababa de asistir a una de las reuniones del Congreso Pan- 
americano reunido en Río de Janeiro, donde liabía exteriorizado 
así el programa político de los gobiernos de su país: 

«No queremos otras victorias que las de la paz, ni otro terri- 
tcrio que el nuestro, ni otra soberanía que la soberanía sobre 
nosotros mismos. Consideramos la independencia y la Igualdad 
de derechos para el menor y el más débil de la familia de las 
naciones, como merecedoras del mismo respeto que se debe al más 
vasto imperio, pues sólo así quedan garantidos los débiles con- 
tra la opresión. No reclamamos ni queremos otros derechos, que 
los que francamente concedemos a cada República americana. 
Deseamos mantener nuestra prosperidad y extender nuestro 
comercio, acrecentar nuestras riquezas, pero^ nuestra conce/pción 
de la verdad no nos permite doblegar a los demás y aprovechar- 
-jos de su ruina, sino ayudar a todos, estimular la prosperidad 
general y tratar de que todos resultemos más grandes y más fuer- 
Íes. Deseamos la unión como medio de hacer más efectiva una 
opinión pública completamente americana, cuyo poder influir! 
sobre la conducta internacional, limitará las causas de la guerra, 
l)reservará para siempre nuestras tierras libres del peso de los 
armamentos acumulados en Europa y nos aproximará cada vez 
más a la perfección y a la verdadera libertad.» 

El Presidente Batlle y el pueblo de TVIontevideo tributaron al 
eminente estadista una grande y calurosa acogida. 

Mr. Elihu Root felicitó al Ministro de Hacienda, ingeniero 
Serrato, por el alto nivel de nuestro crédito y por la solidez de 
nuestra circulación a oro. 

Convención Sanitaria Intei-nacional. 

En 190 4 se reunieron en Río de Janeiro los representantes 
del Uruguay, Brasil, Argentina y Paraguay, para discutir las 
bases de una nueva convención sanitaria, arribando, a la siguien- 
te fórmula: 

«Cada Estado se obliga a denunciar a los otros la aparición 
d,í los primeros casos de peste de Oriente, fiebre amarilla o cóle- 
ra asiático, que ocurran en sus respectivos iterritorio^; y enviar los 
informes detallados de la marcha de la enfermedad... Convi*»- 
ijen en adoptar como instrumentos más eficaces para el trata- 



54 Anales de la Universidad 



miento profil:u-tico marítimo y terrestre, el aislamiento de k-s 
enfermos o sospechosos, la desinfección, la institución de los ins- 
pectores sanitarios -de navio, la vigilancia sanitaria, las vacuna- 
ciones preventivas, quedando por lo tanto eliminados los anti- 
guos procedimientos cuarentenarios. . . La carga, sea cual fuere 
3U naturaleza, no sufrirá tratamiento alguno.» 

Homenaje a Artigas. 

El Congreso paraguayo donó al Uruguay en 1903 una hectá- 
rea de terreno fiscal de la quinta en que había vivido Artigas eu 
sus últimos años. 

Al conocer la noticia, se reunieron los vecinos de San Fruc- 
tuoso y dirigieron un expresivo telegrama al representante del 
Paraguay en Montevideo, pidiéndole que hiciera llegar a la, 
Asunción el voto de gratitud del Departamento de Tacuarembó, 
'íúltimo teatro — decían refiriéndose a la batalla final contra 
los ejércitos portugueses — de las hazañas de Artigas». 

Nuestras cuestiones con efi Brasil. 

El Presidente de la República anunció a la Comisión Perma- 
nente, en 1906, que se proponía hacer gestiones diplomáticas 
ante el Gobierno del Brasil, para solucionar el problema de la 
deuda de subsidios y el problema de la navegación de las aguas 
fronterizas. 

Diversos congresos internacionales. 

En 1904 tuvo lugar en Buenos Aires el Congreso Médico Lati- 
noamericano y allí el Presidente Roca pronunció un discurso 
que fué comentado vivamente en Montevideo, a cau?a del siguien- 
te párrafo, que podía referirse al Uruguay, por el estado de gue- 
rra civil en que vivía en esos momentos, guerra estimulada, como 
ya lo hemos dicho, por las expediciones de hombres y de mate- 
riales de guerra salidas a diario de la Argentina: 

«La infancia de los pueblos latinoamericanos ha sido, y aun 
sigue siendo en algunas regiones, penosa y difícill, cuando se 
presentan al asombro del mundo civilizado desgarrándose las 
entrañas por sus propias manos, por crueles guerras intestinas, 
las más bárbaras e injustificables de las guerras.» 



Anales de la Universidad 55 



En 1905 se reunió en Río de Janeiro el Congreso Científico 
Latinoamericano, bajo la presidencia del Rector de la Universi- 
dad de Montevideo, doctor Eduardo Acevedo. 

Al año siguiente se reunió en la misma ciudad el Congrego 
l-anamericano, obteniendo la presidencia de la Comisión de Arbi- 
traje el doctor Gonzalo Ramírez. 

La delegación argentina propuso la seguiente fórmula: «Si 
precede el cobro compulsivo de las deudas internacionales y, en 
caso afirmativo, qué límite debe establecerse al cobro compul- 
sivo». Poníase, así, en tono dubitativo la fórmula Drago, conde- 
natorio del cobro compulsivo. Y en esa forma, fué rechazada, d^ 
acuerdo con lo propuesto por la delegación uruguaya. 

El mismo Congreso resolvió crear una Junta de Jurisconsultr^s 
encargada de la redacción de un Código de Derecho Internacio- 
nal Privado y de otro Código de Derecho Internacional Público. 
El Poder Ejecutivo al presentar ese resolución a la Asamblea, 
designó como delegado del Uruguay al doctor Gonzalo Ramire.?, 
iniciador del Congreso Jurídico de Montevideo y profesor de De- 
recho Internacional Privado en la Universidad. 

Kefornia (lo la Constitiuüin. 

Antes de finalizar el año 19 04, el Poder Ejecutivo se dirigió 
a la Asamblea para provocar una resolución acerca de la reforma 
constitucional, de acuerdo con una de las bases del convenio 
de paz que había puesto término a la revolución nacionalista. 

Recordaba ol Poder Ejecutivo en su Mensaje que en 18SS, las 
Cámaras habían declarado que el interés nacional exigía la refor- 
ma; que la legislatura de 1893, munida de poderes especiales, 
había indicado los puntos materia de enmiendas; que al llegarse 
a la tercera legislatura, el proyecto había quedado detenido por 
efecto de una votación del Senado que aplazaba la reforma. 
Agregaba el Mensaje, .que uno de los senadores había sostenido 
que para abordar la reforma no era necesario comenzar de nuevo 
el ciclo de las tres legislaturas que exigía la Constitución y que 
podía irse de plano a la tercera y última, prosiguiéndose con ello 
el trámite de las anteriores. Esa tercera legislatura sólo se ocu- 
paría de modificar los trámites constitucionales para realizar la 
reforma, sustituyendo los vigentes por una Convención Nacional, 
de origen popular, que señalaría y sancionaría las reformas que 
considerase convenientes. 



56 Anales de la Universidad 

Concordaban esas conclusiones con las que había sustentado 
el Ateneo de Montevideo un año antes, al votar la siguiente fór- 
mula propuesta por una prestigiosa comisión, de la que forma- 
ban parte los doctores Justino Jiménez de Arécbaga, Gonzalo 
I^amírez, Alfredo Vásquez Acevedo, Antonio María Rodrigue/,. 
Carlos María de Pena, Domingo Mendilaharzu, Juan Pedro Cas- 
tro, Martín Aguirre, Luis Melián Lafinur, José Espalter y Pedro 
Figari : 

«Convocatoria a comicios extraordinarios, el 25 de agosto,, 
con el objeto de que se otorguen o rehusen poderes especiales a 
los actuales legisladores, para considerar el proyecto de refor- 
ma a los artículos 152 a 158 de la Constitución, propuesto por 
la legislatura de 1S93. El proyecto sancionado sólo podrá eje- 
cutarse previa ratificación popular, mediante una nueva Con- 
vención extraordinaria, que se convacará de inmediato.» 

Keforma de las leyes electorales. 

Otro Mensaje importante dirigió el Gobierno a la Asamblea 
en la misma oportunidad, al presentar un proyecto de ley do 
elecciones que elevaba el número de diputados de 69, que exis- 
tía a la sazón, a 75, acordando 22 a Montevideo, 7 a Canelones,. 
4 a Salto, Colonia y Florida, 3 a Soriano, Paysanáú, San José,. 
Durazno, Cerro Largo, Tacuarembó y Minas, 2 a Rivera, Río 
Negro, Rocha, Maldonado, Treinta y Tres y Artigas, y 1 a Flo- 
res. El proyecto modificaba, a la vez, el sistema del voto incom- 
pleto sancionado por el Consejo de Estado. Cada elector votaría 
por tantos candidatos, cuantos diputados correspondieran ¿1 
departamento de su domicilio; se haría en seguida el escrutinio 
de listas, para saber a que partido correspondía la mayoría, y 
luego el escrutinio de candidatos, adjudicándose a la mayoría 
15 titulares en Montevideo, 5 en Canelones, 3 en Salto, Colonia 
y Florida, 2 y 1 respectivamente en los demás departamentos^ 
corres-pondiendo el resto a la minoría. 

Mediante el aumento de bancas, decía el Poder Ejecutivo, sf' 
elegirá un diputado por cada 12,000 habitantes o fracción que 
no baje de 8,000, corrigiéndose así las desigualdades actuales., 
que son enormes, como lo demuestra el siguiente cuadre: 



Anales de ¡a universidad 



Flores . 
Rio Negro 
Rivera . 
Treinta y Tre 
Artigas . 
Maldonado 
Rocha . 
Minas 
Cerro Larg 
Durazno. 
Tacuarembó 
Soriauo . 
San José 
Canelones 
Paysandú 
Florida . 
Salto. . 
Colonia . 
Montevideo 



elige un diputado por cada 



f).291 

7,067 

g,261 

8.345 

8,668 

8.813 

9.850 

1-2,028 

12,132 

12.380 

12.617 

12.672 

lo, 685 

14,124 

14,372 

14,683 

14,891 

16,758 

22,361 



habitantes 



El propósito era aumentar la representación del Partido de la 
mayoría y disminuir el de la minoría, lo primero con ©1 aumento 
de diputados, lo segundo con la elevación del cociente electoral, 
gue eliminaba la. minoría en varios departamentos. 

La Asamblea General abordó de inmediato el proyecto y an- 
tes de terminar el año 19 04 quedaba sancionada y promulgada 
]a nueva ley. De acuerdo con ella, se elegiría un diputado por 
cada 12 mi: habitantes o fracción no menor de 8,000, adjudicán- 
dose a cada depantamenito el mismo número de representantes 
que señalaba el proyecto del Poder Ejeicutivo. 

Cada elector, — prevenía la ley, — votará por tantos dipu- 
tados como elija el departamento. En primer lugar, se efectuará 
el escrutinio de listas. Para determinar a quien corresponde la 
mayoría de representantes y a quien la minoría, se agruparán 
y anotarán separadamente las listas en que sean comunes la 
mitad, por lo menos, de los candidatos y figure la tercera parte, 
por lo menos, de esos candidatos comunes en el primer tercio 
de las listas. El grupo de listas que obtenga mayor ntimero de 
votos, representará la mayoría y el inmediato la minoría. Luego 
se procederá al escrutinio de candidatos. 

Pero la minoría no tendrá represe niañnn si su grupo d-e listas 
no negara a reunir la tercera parte del total de votos emitidos. 

Otra modificación sufrió la ley de elecciones de 1S9S a pe- 
dido de la Junta Electoral de Montevideo. De acuerdo con esa 
ley, debía instalarse una mesa receptora de votos por cada IfiC» 
sufragantes. En la elección de 1901, -- decía la Jun*a Electo- 



58 Anales de la Universidad 

ral, — figuraron 17,000 inscriptos en las 21 secciones judiciales 
y hubo que instalar 131 comisiones receptólas de votos, con el 
concurso de 1,310 ciudadanos, lo que salo se conisiguió con 
grandes dificultades de local y de personas. La inscrirción ac- 
tual, — agregaba, — es de 25,000 y se requieren 160 locales 
y mayor número de ciudadanos, lo que aumentará considerable- 
mente las dificultades. Y la Asamblea votó la modificación pe- 
dida, fijando para cada distrito electoral el número de 250 ins- 
criptos en los centros urbanos y de 300 en las zonas rurales. 

liOS comicios (le enero de 1905. 

La guerra civil de 1904 obligó a transferir lo comicios genera- 
les que debían celebrarse en noviembre de ese año. Las elec- 
ciones se realizaron en enero del año siguiente, de acuerdo con 
lo resuelto por la Asamblea General. 

Debían proveerse 75 bancas de la Cámara de Diputados y 8 de 
la Cámara de Senadores. 

La minoría nacionalista trabajaba de acuerdo con la agrupa- 
ción colorada que seguía al Presidente Batlle y la mayoría mar- 
chaba de acuerdo con la fracción colorada que respondía al doc- 
tor Julio Herrera y Obes y al general Máximo Tajes. Esta úl- 
tima alianza se formalizó en la víspera de las elecciones, en 
una reunión celebrada por los señores Remigio Castellanos, Au- 
reliano Rodríguez Larreta y Manuel R. Alonso, representantes 
del Partido Nacionalista, y de los señores Julio Herrera y Obes, 
Duncan Stewart y José Román Mendoza, representante del Par- 
tido Colorado disidente. 

Desde 1903 había quedado sustancialmente modificado el de- 
creto de 1891 que restringía el derecho político de los milita- 
res. «La prohibición de concurrir a reuniones de carácter polí- 
tico, — decía el nuevo decreto, • — - o de afiliarse a clubes de esa 
naturaleza, queda subsistente exclusivamente para los señores 
generales, jefes y oficiales colocados en los cuadros del ejército, 
reparticiones militares, ayudantes y edecanes». 

A las mesas receptoras de votos del Departamento de Monte- 
video concurrieron 14,096 electores de los 24 mil que estaban 
inscriptos. Véase como se clasificaban esos 14,096 votantes: a 
favor de la lista de la m.iyoría colorada y de la minoría nacio- 
nalista, 8,633; a favor de la mayoría nacionalista y de la frac- 
ción colorada disidente, 5,340; a favor de otras listas, 123. El 



Anales de la Universidad 59 

número de votantes alcanzó a 10,520 en las elecciones de Junta 
Económico - Administrativa, correspondiendo 7,191 a la mayoría 
colorada, 3,270 a la minoría Racionalista y 59 a otras fracciones. 

La mayoría colorada y la minoría nacionalista obtuvieron 54 
bancas en la Cámara de Diputados, 5 en la Cámara de Senado- 
res y la supremacía en IG Juntas Económico - Administrativas y 
16 Juntas Electorales. 

El Club «Vida Nueva» festejó ese triunfo con un mitin, al 
que sus organizadores asignaban 10 mil concurrentes. 

Las elecciones se realizaron serenamente, salvo en Treinta y 
Tres y Rocha, donde ocurrieron pequeños incidentes. 

«A los tres meses de terminada la guerra, — escribía el doc- 
tor Domingo Mendilaharzu en su diario de oposición colorada 
«El Tiempo» y cuando no se ha producido todavía la pacifica- 
ción de los espíritus, estas elecciones hacen honor a la cultura 
política del país. En medio a los convencionalismos y ttirbulen- 
fias, se han realizado progresos visibles, que son prenda auspi- 
ciosa para el porvenir.» 

«Hemos dado un salto prodigiopo en materia de prácticas elec- 
torales» agregaba «El Siglo» con la autoridad de su palabra ab- 
solutamente imparcial. 

«Un gran día ha sido indudablemente el de ayer», decía 
«El Bien», órgano del Partido Clerical y adversario decidido, 
por consiguiente, de la mayoría colorada que rodeaba al Pre- 
sidente Batlle. 

Todos los partidos han votado dentro de un ambiente de 
plena libertad y garantía, — escribía «El Día», — y eso a 
raíz de la terminación de una guerra sangrienta, demuestra 
que nuestro pleito secular pasa resueltamente de los campos 
de batalla a las urnas electorales. 

Hemos dicho que les comicios se realizaron tranquilamente en 
todos los departamentos, con excepción de Rocha y Treinta y 
Tres. 

Al abordarse el estudio de los diplomas del primero de esos 
departamentos, hubo una fuerte discrepancia acerca de la legi- 
timidad del triunfo nacionalista que había proclamado la Junta 
Electoral, y entonces la Cámara resolvió que se practicara un 
nuevo escrutinio, por intermedio de una comisión especial de 7 
legisladores, que examinara todos los antecedentes y recibiera 
todas las pruebas de fraudes que se presentaran. 

Y al estudiar los diplomas del segundo de esos departamen- 



60 Alíales de la Universidad 

ios, declaró la Comisióu de Poderes, por uuauimidad de votos 
colorados y blancos, que ^era uula la elección de la 5." sección. 
«Se trata, — decía el informe suscrito por los doctorea Mar- 
tín C. Martínez, Luis Alberto de Herrera, Gabriel Tei-ra y 
Adolfo Pérez Olave, — de un ataque a golpes de sable de que 
fueron víctimas un grupo de sufragantes encabezado por el se- 
ñor Manuel Felipe Lago, presidente de la comisión seccional 
nacionalista, de cuyo ataque se acusa a fuerzas de línea del Re- 
gimiento de Caballería número 6». 

Ello, no obstante, la Cámara aceptó los diplomas por 35 vo- 
tos contra 32. 

Hubo también protestas en el Salto, Maldonado, Río Negro 
y Montevideo. En el Salto, porque, según la Comisión Departa- 
mental Nacionalista, había llegado a la ciudad el día de los co- 
micios, un piquete de fuerzas. Adviértase que según uno de Ijs 
oradores, ese piquete había entrado de madrugada, para asumir la 
custodia de los porosos y había permanecido acuartelado el día 
entero. En Maldonado, porque según la minoría nacionalista de 
la Comisión de Poderes, la Policía había arrestado a varios de 
sus coiTeligionarios de las Comisiones Calificadoras. En Río Ne- 
gro, porque según la Comisión Departamental Nacionalista, ha- 
bían sido entregadas varias urnas a comisarios que habían ac- 
tuado en los comicios; y en Montevideo, porque según el grupo 
colorado disidente, existían numerosas inscripciones fraudulen- 
tas en el Registro Cívico, y también porque habían concurrido 
a votar lois guardias civiles dados de baja en la víspera de los 
comicios y reincorporados al día siiguiente. 

El doctor Herrera y Obes, autor de esa última protesta, ha- 
oía dicho años atrás por la prensa (artículo reproducido poT 
«El Día» en 1904) refiriéndose a elecciones realizadas durante 
su propio Gobierno, que el Registro Cívico de 1S93 asignaba 
al Departamento de Montevideo 12,000 inscriptos; que de ese 
número de inscriptos 8,000 eran fraudulentos y sus boletas es- 
taban en manos de los jueces de paz para asegurar su propia 
reelección; que él reunió en su casa particular a todos los jue- 
ces de paz y obtuvo las 8,000 boletas fraudulentas, pero abs- 
teniéndose de llevarlas a las urnas. Agregaba el doctor Herrera 
y Obes en su artículo, qive el fraude tenía tan extrema difu- 
sión, que en esa misma época el Jefe Político de Canelones, co- 
ronel Remigio Ayala, resolvió contrarrestar 2,000 boletas frau- 
dulentas que los comisarios habían entregado al general Meli- 



Anales de la Universidad 



61 



•.óu Muñoz y para ello hizo incoriporar al Registro Cívico otras 
2,000 inscripcioues fraudulentas y entregó al Presidente de la 
República esas boletas, que tampoco fueron utilizadas. 

Tales eran las confesiones incompletas del ex Presidente que 
había actuado en aquellos lamosos comicios del año 1893, en 
que el coronel Islas triunfaba en hicha desigual, como él decía. 
de un votante colorado contra cwitro votantes blancos, famo- 
sos comicios durante les cuales las 10,000 boletas fraudulentas 
que el doctor Herrera confesaba haber recibido, fueron volcadas 
con toda seguridad en las urnas, para asegurar el triunfo de 
las candidaturas oficiales. 



Cómo se distribuía el electorado en todo el pais. 

He aquí la distribución del electoredo de 1905, según una es 
tadística oficial publicada por el Ministro de Gobierno: 



DEPARTAMENTOS 

Artigas 

Canelones 

Cerro Largo 

Colonia 

Flores 

Florida 

Durazno 

Maldonado 

MinavS 

Montevideo 

Paysandíi , . 

Rio Negro ...... 

Rivera 

Rocha 

Salto 

San José 

Soriano 

Tacuarembó 

Treinta v Tres 



i 
Inscriptos 


Votactes 


''\ 1,506 


695 


6,4.^0 


3,326 


2,136 


1,148 


— 


3,837 


1,212 


896 


3,252 


2,447 


2,954 


1,491 


1 3,631 


2.353 


4,553 


1,879 


24,060 


14,334 


3.051 


1,456 


1 1,512 


880 


1,619 


457 


— 


3.419 


! 3,08 


1,?97 


2,664 


1,769 


3.977 


1,444 


. 2,920 


1,582 


2,664 


1,428 


71,247 


46,238 



Los cálculos corrientes asignaban al Parí ido Colorado 25.000 
votantes y al Panido Nacionalista 17.000. 



62 Anales de la Universidad 



En las elecciones de 1006. 

Al año siguiente, año de elecciones parciales de sanador en 
o departamentos, el directorio Nacionalista publicó uu manifies- 
to en que exhortaba a sus correligionarios a inscribirse en los 
registros cívicos; condenaba la ley que les cercenaba bancas en 
el Cuerpo Legislativo; atacaba al Gobierno por su política co- 
lorada; prevenía que más de una vez había tenido ya que des- 
autorizar las tendencias revoilucionarias en el seno de su agra- 
viada comunidad política, y agregaba: 

«Recuerda, pues, este directorio que la acción dei Partido eu 
este período debe manifestarse por el ejercicio del voto y la 
propaganda de los sanois principios y que contrai'iarían los anhe- 
los de la comunidad los que pretendieran hoy encaminarla a la 
acción violenta y merecerán su repulsa sin vacilaciones... Mien- 
tras el directorio se contraía a esitas actividades cívicas, de nuevo 
llegaban a oídos de algunos de sus miembros versioneiS alarmis- 
tas; y esta vez ha creído que no debía esperar a que esa nueva 
cnda de desconfianza se difundiese, causando sus efectos per- 
niciosos y que es un digno corolario de su esfuerzo de reorga- 
nización cívica la condena de los trabajos que por acaso se 
hiciesen en las presentes circiinstamñas, con propósitos de re- 
noA'ar una lucha cruenta y estéril, iuzgándose desde luego anti- 
patriótica y contraria a los intereses políticos de la colectividad. >' 

Los nacionalistas lucharon en dos de esos departamentos. Ro- 
cha y Río Negro y se abstuvieron de votar en los demás. El 
directorio del Partido había dejado en libertad de acción a sus 
correligionarios y por eso no procedían con uniformidad. Cinco 
de las bancas, fueron ocupadas por los colorados y una por los 
nacionalistas, y ello sin incidentes de ninguna especie. 

El Partido Colorado formula una declaración de principios. 

Al finalizar el Gobierno del señor Batlle y Ordóñez en fs- 
brero de 1907, se reunió la Convención Nacional del Partido 
Colorado y formuló la siguiente declaración de principios: 

«Reforma de la Constitución; sufr.igio universal o sea habili- 
tación para el voto a favor de todo ^-iudadano; elección del Pre. 
sidente de la República directamente por el pueblo; representa- 
ción proporcional de los partidos; municipios autónomos; los de- 
rechos de reunión y asociación no están consagrados expresa- 



Anales de la üjiiversidad 63 

mente por la Constitución y debe llenarse ese vacío; separacióa 
de la Iglesia y el Estado; naturalización fácil de los extranjeros; 
disminución de los impuestos de consumo, estableciéndose en s;i 
lugar un impuesto progresivo; solución de los problemas relatl. 
vos al capital y al trabajo, dentro de los límites de la justicia, 
el derecho y la libertad.» 

«¿Qué partido liberal del mundo — decía el manifiesto re- 
firiéndose a la representación proporcional — no ha inscripto ys 
en su programa ese gran principio'' Hace muchos años que so 
enseña en nuestras cátedras, que nuestros publicistas y tribunos 
lo predican y nuestros após-toles fatigados ya en su impotencia^ 
lo llevan, por así decirlo, como una idea muerta en el alma, Y 
debe, bajo todos conceptos, ser el Partido Colorado el que lo vi- 
vifique, el que lo convierta en base fundamental de las institu- 
ciones que nos rigen.» 

Fué a raíz de esta declaración de principios da la Convención 
Colorada, que el doctor Aureliano Rodríguez Larreta presentó 
a la Cámara de que formaba parte, un proyecto de representación, 
proporcional. Y, al fundarlo, decía el doctor Rodríguez Larreta 
que había siete departamentos de la República en que las mi- 
norías no podían hacerse representar, apesar de que en algunos 
de ellos las fuerzas de los dos grandes partidos tradicionales es- 
taban casi equilibradas, como en P'lores, Río Negro y Treinta 
y Tres. 

Respondía al mismo movimiento de ideas, un proyecto de ley 
del doctor Ángel Floro Costa, por e- que se creaba un Consejo 
de Estado con los ex Presidentes de la República y otros ciuda- 
danos de alta figuración, como órgauo de asesoramiento del Po- 
der Ejecutivo. 

Preparativos i)ara la elección presitleucial de 1!>07. 

Al realizarse los comicios genéralos de enero de 1905, resol- 
vieron los candidatos colorados preparar el programa de la elec- 
ción presidencial de marzo de 190 7 y firmaron un documento 
por el cual se obligaban a no votar por ningún ciuda- 
dano que careciera del mínimum de 25 votos colorados. El can- 
didato presidencial debería además declarar, previa y pública- 
mente, que al asumir la Presidencia iba sin más compromisos 
que el de cumplir y hacer cumplir estrictamente la Constitución 
y las leyes y consagrarse al bienestar y progreso general. Y en 



64 Anales de la Universidad 

octubre del mismo año, o sea 16 meses antes de la fecha mar- 
cada para la elección presidencial, fué proclamada la candidatu- 
ra del Ministro de Gobierno doctor Claudio Williman, en otro 
documento que llevaba la firma de fS legisladores. 

El objeto que se proponían los electores de Presidente, era 
impedir que un candidato celebrase pactos o acuerdos con los 
nacionalistas sobre jefaturas departamentales. 

Al aproximarse la fecha constitucional para el nombramiento 
de Presidente, la Convenición Colorada adhirió a la candidatura 
del doctor Williman. 

El directorio na;Cionalista declaró a su vez, que no debía 
ni podía adherir a esa candidatura y que se mantendría a 
la espectativa, sin asumir actitudes que parecieran la consagra- 
ción implícita de la política imperante. 

Pocas semanas después, ya en la víspera de la elección, se re- 
unían los 21 legisladores nacionalistas que actuaban en la Asam- 
blea y, no habiendo podido armonizar opiniones, 10 de ellos pro- 
clamaban la candidatura de don Guillermo García y los restan- 
tes resolvían abstenerse de concurrir a la votación. 



CAPITULO II 



Movimiento económico 



Población. 3Ioviniientos deniográficoíJ. 

Traducen las siguientes cifras el movimiento del Registro dt 
Estado Civil durante los 4 años de "a Adm nistración Batlle: 



1903 



1904 



1905 



1906 



Matrimonios . 
Nacimientos . 
Nacidomuertos 
Defunciones . 



4,787 
32,600 

1,107 
lo,673 



2,622 

26,964 

792 

11,515 



5,869 
33,709 

1,017 
13,612 



6,170 
32,578 

1,161 
15,083 



El año 1904 fué de guerra civil. De ahí, el fuerte descenso ae 
todas las cifras, explicable, en parte, por la dificultad de rea- 
lizar las inscripciones en las zonas rurales. El Cuerpo Legislati- 
vo tuvo que dictar una ley, que acordaba plazos extraordina- 
rios para la inscripción, debiéndose a ello el sensible impulso 
que demuestran las cifras de 1905. 

De los 32,578 nacimientos de 19ti6, 23,tí23 fueron inscripto^ 
como legítimos y 8,955 como naturi.>les. La ley de Registro de 
Estado Civil, exigía en los casos de descendencia legítima la 
concurrencia del padre o de la madre, y esa exigencia, difícil 
de cumplir a veces, tenía que estimular el aumento artificial de 
la cifra de los hijos ilegítimos o naturales. 

El siguiente cuadro permite apreciar, por quinquenios, el mo. 
vimiento del Registro de Estado Civil durante el período de 
25 años, transcurridos desde 1878 nasta 1907: 



IX 



C6 



Anales de la Universidad 















QUINQUENIOS 


Matrimonios 


Nacimientos 


Defunciones 


vegetativo 


1878-1882. . 


15,487 


112,781 


40,259 


72,273 


Promedio anual 


3,097 


22,556 


8,052 


14,452 


1883- 1887. . 1 


17,174 


117.586 


50,870 


66,591 


Promedio anual , 


3,434 


23,517 


10,174 


13,318 


1888- 1892. . 


19.147 


137,499 


62,830 


74,649 


Promedio anual 


3,829 


27,495 


12,566 


14,929 


1893- 1897. . , 


18,154 


144,250 


63,511 


80,739 


Promedio anual I 


3,630 


28,850 


12,702 


16,147 


1898- 1902. . 1 


^^2,348 


153,604 


62,722 


90,882 


Promedio anual! 


4,469 


30,720 


12,544 


18,176 


1903- 1907. . ; 


25,892 


159,528 


69,444 


90,084 


Promedio anual 1 


5,178 


31,905 


13,888 


18,017 



De las tablas de mortalidad, extractamos las siguientes cifras 
que corresponden a los principales frictores de muerte, debiendo 
advertir que bajo el rubro: «Causas no especificadas por falta do 
certificado médico o de certificados insuficientes» figuran 3,111 
en 1904, -'i,6'i3 en 1905 y -'i,569 en 1906: 



1904 



1905 



1906 



1 
Fiebre tifoidea ' 


288 


157 


276 


Viruela ' 


— 


135 


— 


Escarlatina 


372 


93 


— 


Difteria 


94 


71 


49 


Tuberculosis 


1,109 


1,124 


1,423 


Cáncer : 


531 


687 


66T 


Meningitis simple 


453 


409 


601 


Tétano 


117 


87 


115 


Bronconeumonia ' 


617 


716 


1,103 


Neumonia ! 


198 


326 


289 


Bronquitis 


167 


164 


167 


Diarrea v enteritis : 








En menores de 2 años .... 


658 


562 


922 


En inavores da 2 años .... 


129 


143 


189 


Suicidios 


65 


87 


114 


Homicidios | 


43 


63 


44 



Otro dato importante vamos a extraer de las mismas tablas;, 
el de la mortalidad infantil, terriblemente llamativo, como se- 
vera: 



Amales de la Universidad 



67 




Menores de 1 año 


2,398 


2,775 


3,559 


De 1 a 2 años. ...*... 


870 


881 


1 ,270 


De 3 a 4 años 


432 


337 


445 


De 5 a 9 años 


532 


433 


490 


De 10 a 14 años 


319 


322 


338 



Ampliando los términos de comparación, véase en un período 
de 15 años, el movimiento general de las dfif unciones y el de 
algunas de las cifras parciales que hemos destacado ya: 



ANOS 



Defunciones 



Sin diagnóstico 



Tuberculosis 



Cáncer 



Menores 
de 1 año 



1893 


12,551 


3,746 


1,155 


346 


3,315 


1894 


13,843 


4,492 


1,303 


340 


3,464 


1895 


12,119 


4,152 


1,171 


350 


3,313 


1896 


12,776 


4,094 


1,215 


411 


3,587 


1897 


12,222 


3,757 


1,247 


401 


3,036 


1898 


12,452 


4,061 


1,107 


481 


3,236 


1899 


11,449 


3,402 


1,033 


468 


3,028 


1900 


12,878 


4,404 


1,078 


423 


3,244 


1901 


12,504 


3,874 


1,093 


495 


3.235 


1902 


13,439 


4,528 


1,165 


481 


3,258 


1903 


13,673 


4,761 


1,217 


501 


3,537 


1904 


11,515 


3,126 


1,109 


531 


2,398 


1905 


13,612 


4,678 


1,124 


587 


2,275 


1906 


15,083 


4,641 


1,423 


667 


3,558 


1907 


15,561 


5,022 


1,438 


695 


3,662 



Conocidas las cifras globales de toda la República, he aquí, 
aisladamente, algunas del Departamento de Montevideo: 











V k, 




o 


o 


u 


a » 


AÑOS 


a 
o 
E 


a 


§ 


Is^ 




B 


§ 


8|2 




cd 
S 


1 


1^- 



1904. 
1905. 
1906. 



1,262 
1,803 
2,057 



7,699 
7,709 
7,980 



4,638 
4,402 
5,042 



26,63 
25,82 
25,95 



Los nacimientos naturales o ilegítimos figuraban con las sí- 



68 



Anales de la universidad 



guientes cifras eu lois tres años: 1,402 (18,21 %), 1,347 
(17,47 %) y 1.499 (18, 7S (/()■ 
Víctimas de la tuberculosis y del cáncer: 



ANOS 



Tuberculosis 



Cáncer 



1904 


554 


260 


1905 


516 


320 


1906 


\ 584 


347 



Mortalidad infantil (menores de 1 año exclusivamente): e\ 
16,49 c/r de la mortalidad general en 1904; el 16,94 % en 
1905; el 17,83 % en 1906. 

Migración. 

Véase el movimiento de pasajeros entre los puertos de la Re- 
pública y los puertos extranjeros, durante ios 4 años de la Ad- 
ministración Batlle: 



ANOS 



Entradas 
del exterior 



Salidas para 
el exterior 



Crecimiento 
de la población 



1903 
1904 
1905 
1906 



98,240 

83,249 

126,624 

135,962 



88,360 

79,567 

113,525 

121,699 



9,880 

3,652 

13,099 

14,263 



La entrada baja en 19 04, por efecto del estado de guerra 
civil, pero sube fuertemente a raíz de la paz y, sobre todo, do 
la estabilización de la paz. 

Un grupo de 400 sirios se presentó en 1905 al Cuerpo Legis- 
lativo pidiendo la derogación de la ley de inmigración de 1S90 
que proscribía el desembarco de sus connacionales. «Nosotros — 
decían en su representación • — no imploramos la caridad públi- 
ca, ni cargamos los asilos, ni somos delincuentes». Y la pros- 
cripción fué derogada. 

En las postrimerías de la Administración Batlle, fué pasado 
a la Asamblea un proyecto de ley sugerido por don Alejandro 
Beisso, por el que se creaba un Consejo Honorario de lumigTa- 
ción y se arbitraban fondos para la edificación de un hotel de in- 
migrantes, sobre la base de un impuesto a cargo de los pasajeros 
yue se embarcaran en Montevideo con destino al extranjero. 



Anales de la Universicl<id 



69 



('«niK'rcio Exterior. 

Durante el período presidencial que recorremos, el comercio 
especial exterior alcanzó las siguientes cifras: 



ANOS 



Impoitación 



Exportación 



Total 



1903 . 

1904 . 

1905 . 

1906 . 



25.103,966 
21.216,689 
30,777,603 
34.454,915 



37.369,402 

38.484,817 
30.805,061 
33.437,888 



62.473,368 
59.701,506 
61.582,664 
67,892,803 



Eu 1904 la importación bajó, por efecto del estado de guerra. 
La exportación subió en ese año; pero decayó fuprtemente en el 
siguiente, porque recién entonces se hicieron sentir las pérdidas 
causadas por la guerra en la riqueza pública. 

Las iniportacioiiess por cates<>i'ías. 

He aquí por categorías el movimiento de las importaciones en 
ese mismo período: 



190:3 



1904 



1905 



1906 



Animales vfvos 


$ 966,423 


$ 444,776 


^ 1.822,452 


$ 990,118 


Sustancias alimenticias 






= 4.920,762 


5.164,969 


^ 5.293,937 


6.696,503 


Bebidas 






2.813,213 


' 1.386,841 


> 1.724,185 


1.808,642 


Tabacos . 






252,229 


267,204 


309,142 


280,133 


Textiles . 






' 5.882,328 


4.882,751 


>> 8.624,541 


' 8.330,212 


Aceites no comestibles 






661,617 


539,450 


691,860 


781,458 


Colores y tintas 






180,451 


138,405 


224,784 


223,157 


Productos químicos 






554,886 


474,762 


751,993 


718,045 


Maderas , 






1.371,009 


1.339,662 


» 2.007,456 


1.981,007 


Papeles . 






519,869 


448,404 


615,617 


675,082 


Cueros « 






192,933 


116,111 


310,756 


379,398 


Hierro y acero 






' 2.104,138 


- 1.397,968 


' 2.822,460 


- 2.942,087 


Otros metales . 






779,897 


624,922 


'^ 1.072,426 


' 1.055,797 


Piedras y cristales. 






» 2.077,076 


1 .990,369 


' 2.321,417 


- 2.875,989 


Diversos . 






1.330,184 


980,761 


1.543,894 


1.789,952 


Legaciones y empresas 




496,951 


514,334 


643,681 


> 2.657,334 








$ 25.103,966 


S 21.216,689 

• 


$ 30.777,603 


$ 34.454,915 



70 



Anales de la Universidad 



Los textiles y sus artefactos, las sustancias alimenticias, las 
piedras y cristales y sus artefactos, las maderas y sus artefactos, 
el hierro y sus artefactos y el acero y sus artefactos, las bebidas: 
he ahí los principales rubros extranjeros de nuestro comercio de 
Importación. Todos en tren de progreso, con excepción de las be- 
bidas, cada día más activamente combatidas por los productos 
similares de la producción nacional. 

Agregando el movimiento de 19G2, obtenemos las cifras glo- 
bales de un quinquenio y el promedio anual que a continuación 
indicamos: 



Total 
en el quinquenio 



Promedio 
anual 



Animales vivos 

Sustancias alimenticias . . . . 

Bebidas 

Tabacos 

Materias textiles 

Aceites no comestibles . . . . 

Colores y tintas 

Productos qttimicos 

Maderas 

Papeles 

Cueros 

Hierro y acero 

Otros metales 

Piedras y cristales 

Diversos 

Oficinas públicas, legaciones y em- 
presas 



5.525,000 

27.464.000 
8.746,000 
1.314,000 

34.832,000 
3.249,000 
926.000 
3.025,000 
8.149,000 
2.751,000 
1.163.000 

11.093,000 
4.220.000 

11.095,000 
6.800,000 

4.720,000 



Este nuevo cuadro de la Dirección de Estadística 
un período amplio de 29 años, traduce el movimien 
lie esos rubros (en miUares (le pesos): 



1.105.000 

5.492,000 

1.749.000 

263.100 

6.967.100 

650,100 

185,100 

605,100 

1.630,100 

550,100 

232,100 

2.218.100 

844,000 

2.219,000 

1.361,000 

944,000 

¿^ • ».- ....^■'."i 

que abarca 
to de cinco 



Anales de la Universidad 



71 



Alimentos 



Bebidas 



Textiles 



Maderas 



Hierro y acero 



1877 . . 


$ 3,081 


$ 2,046 


$ 3,974 


$ 617 


$ 911 


1878 . . 


» 3,423 


» 2,339 


» 4,391 


» 628 


» 874 


1879 . . 


>> 3,605 


* 2,223 


'> 4,111 


» 729 


» 1.031 


1880 . , 


» 4,661 


« 2,727 


» 4,605 


» 797 


» 1,335 


1881 . . 


» 4,051 


. 3,191 


» 3,272 


881 


» 2,054 


1882 . . 


» 4,944 


* 3,352 


» 2,438 


» 9,094 


>- 1,708 


1883 . . 


» 4,656 


» 3,544 


» 4,093 


^ 886 


» 1,900 


1884 . . 


r 4,891 


» 3,609 


» 5,651 


. 1,415 


» 1,S64 


1885 . . 


» 4,470 


» 3,818 


» 5,466 


» 1,738 


. 2,098 


1886 . . 


» 4,361 


>> 3,482 


« 4,117 


í)28 


» J,301 


1887 . . 


» 4,445 


» 3,972 


» 6,098 


» 1,455 


» 1,440 


1888 . . 


» 4,713 


» 4,086 


. 6,993 


. 1,652 


» 3,548 


1889 . . 


» 8,403 


» 4,977 


» 7,164 


» 2,452 


» 2,916 


1890 . . 


y> 6,809 


» 4,440 


» 5,706 


» 2,551 


» 2,789 


1891 . . 


>> 4,405 


» 3,022 


» 3,900 


668 


» 1,266 


1892 . . 


« 4,313 


» 2,654 


» 4,679 


» 634 


» 1,219 


1893 , . 


>. 4,298 


» 2,685 


» 5,511 


» 609 


» 1,478 


1894 . . I 


" 4,071 


. 2,993 


» 7,068 


» 1,096 


. 1,701 


1895 . . 


» 4,328 


» 3,295 


» 6,825 


» 1,116 


» 1.759 


1896 . . 


» 4,165 


» 2,954 


» 6,661 


>> 1,232 


» 1,579 


1897 . . 


» 4,419 


« 2,524 


» 4,725 


» 1,026 


» 1,050 


1898 . 1 


» 4,516 


» 2,698 


» 6,868 


» 1,118 


» 1,618 


1899 . . 


>. 4,830 


» 2,379 


» 6,907 


» 1,273 


» 1,818 


1900 . . 


=. 5,031 


» 2,390 


» 5,987 


V 1,240 


» 1,605 


1901 . . 


» 5,197 


» 2,315 


« 5,363 


» 1,453 


* 1,770 


1902 . . 


» 5,117 


» 2,013 


» 6,113 


» 1,450 


» 1,826 


1903 . . i 


» 4,921 


» 1,813 


» 6,882 


» 1,371 


» 2,104 


1904 . . 


» 5,165 


« 1,387 


» 4,883 


» 1,340 


» 1,398 


1905 . . 


» 5,294 


» 1,724 


» 8,624 


» 2,007 


» 2,823 



Comparadas las cifras extremas de cada columna resulta un 
progreso considerable en los ramos de madera, de hierro y acoro, 
textiles y sustancias alimenticias. Sólo las bebidas denuncian 
descenso, y ello, como lo hemos advertido ya, por efecto del cre- 
ciente desarrollo de la viticultura y de la vinificación en el país. 

Ijas exportaciones. 



He aquí ahora el movimiento de nuestra exportación durante 
•el quinquenio 1902-1906: 



72 



Anales de la Universidad 



Quinquenio 



Promedio anual 



Ganadería 

Agricultura 

Industrias extractivas . 

Varios productos 

Rancho o provisión de buques 



$ 160.216,000 

» 8.640,000 

3.827,000 

75,000 

999,000 



32.043,000 

1.728,000 

765,000 

15,000 

200,000 



Este otro cuadro de la Dirección de Estadística demuestra el 
progreso de los tres primeros rubros, durante el período de 29 
años comprendidos desde 1877 hasta 190o (en imUarcs de pesos): 



Industria 
ganadera 



Industria 
agrícola 



In d US trias 
extractivas 



1877 
1878 
1879 
1880 
1881 
1882 
1883 
1884 
1885 
1886 
1887 
1888 
1889 
1890 
1891 
1892 
1893 
1894 
1895 
1896 
1897 
1898 
1899 
19U0 
1901 
1902 
1903 
1904 
1905 



14,878 
16,502 
15.512 
19,067 
19,146 
21,169 
24,500 
23,851 
24,117 
23,340 
17.214 
25,020 
24,196 
26,330 
25,947 
25,288 
26,383 
29,007 
28,446 
27,875 
27,617 
26,541 
33,757 
27,097 
26,406 
30,354 
34,699 
35.854 
27,715 



880 

769 

854 

315 

766 

443 

183 

301 

634 

974 

704 

1,714 

354 

1,208 

158 

139 

769 

3,449 

3,736 

2,019 

1,203 

3,318 

2,359 

1,673 

574 

2,461 

1,924 

1,699 

2,072 



126 
134 
145 
271 

285 
293 
376 
495 
450 
485 
703 
1,163 
1,390 
1,584 
842 
455 
478 
412 
297 
412 
443 
350 
382 
545 
650 
666 
574 
730 
783 



Concretándonos al último quinquenio (1901-1905), véase en 
qué proporción figuraban los valores de los principales produc- 
tos englobados en esas grandes categorías: 



Anales de la Universidad 



Ganadería : 
Carnes y extractos 
Cueros . . . • 
Lanas .... 



Agricultura : 
Granos, cereales y harinas. 

Industrias extractivas: 
Minerales y metales . . . 



Valores 



t 6.828,360 
. 9.734,709 
» 10.995,800 



1.603,930 
555,267 



Promedios anuales 
del quinquenio 



20.31 "/o 

28,96 °/o 

32,71 °/, 

4,77 °/o 

1,65 °/o 



Para facilitar la exportación de harinais, reso'lvió el Cuerpo Le- 
gislativo en 1903 que la Aduana devolviera el derecho de expor- 
tación correspondiente al lienzo empleado en la fabricación de 
los envases. 



Comercio de tránsito. 

La Aduana argentina trató, en 1904, de impedir el comercio 
de tránsito uruguayo, mediante una reglamentación abusiva 'jue 
establecía que los cargadores de mercaderías destinadas a los 
puertos de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay, debían bacer 
una declaración detallada de marcas, números, envases, genera 
ie las mercaderías, clase y cantidad, o sea exactamente en la mis- 
ma forma que si fueran deivinadas al consumo de la Argentina. 
El pretexto era el contrabando, pero í.a el fondo lo que se procu- 
raba era centralizar el comercio de tránsito en Buenos Aires. 

Nuestra Cancillería consiguió detener durante algún tiempo 
el cumplimiento de esa reglamentación. Pero dos años más tar- 
de, resolvió la Aduana argentina ponerla en vigencia y aplicar 
el mismo reglamento al movimiento de mercaderías entre las pla- 
zas de Montevideo y la Asunción, a título de que los barcos con- 
ductores de esas mercaderías hacían, como los otros, escalas en 
.os puertos argentinos. 

La nueva ordenanza aduanera en gestión — decía nuestro 
Centro Comercial de Importadores y Mayoristas al Ministro de 
Hacienda — obliga a los cargadores para los puer(os de los ríos 
Paraná, Uruguay y Paraguay a declarar en los documentos de 
embarque, marcas, números, envases, género de mercaderías, cla- 
se, cantidad, calidad y volumen de cada bulto, con los mismos- 



74 Anales de la Universidad 

requisitos que establecen las leyes de Aduana para los despaches 
ce consumo. Quiere decir, que los vapores que proceden de Mon- 
tevideo o puertos orientales, tienen que presentar en los puertos 
argentinos de escaia, un manifieste detallado de teda la carga 
de tránsito que llevan para puertos orientales y extranjeros. Ya 
en otra oportunidad la Legación oriental demostró, con la auto- 
ridad incontrastable de los tratadistas de Derecho Internacional, 
que el derecho de utilizar las riberas de un río es una consecuen- 
cia lógica del derecho de navegarlo, de donde se deduce que si 
en el presente caso a la Argentina no le asiste el derecho de fis- 
calizar un buque en medio del río, tampoco puede hacerlo con 
Jas mercaderías de tránsito que no van a dicho país, por el sim- 
jple hecho de tener que hacer escala el vapor que las conduce. Por 
otra parte, la medida ocasionaría incidentes de todo género, des- 
de que el comercio de Montevideo no puede estar al tanto de las 
exigencias aduaneras extranjeras. Hay más: la ordenanza adua- 
nera exige infinidad de detalles imposibles de cumplir. Así, por 
ejemplo, en el ramo de tejidos, exige el peso del metro cuadrado 
de la mercadería y la declaración de la materia prima de la mis- 
ma, datos que el comercio importador ignora en la mayoría de 
ios casos. Finalmente — agregaba el Centro de Importadores y 
Mayoristas — el comercio exige rapidez y la ordenanza argenti- 
na impone trabajos que se traducen ^n considerables pérdidas 
de tiempo. 

A los reiterados reclamos de nuestra Cancillería, contestó el 
Gobierno argentino que la reglamentación emanaba de una ley 
y que se harían gestiones ante el Congreso para su derogación 
o modificación. 

Obedecía a un plan tan extraordinariamente absorbente la 
conducta del Gobierno argentino, que a mediados del mismo año 
1906 fué arrestado y multado en el río Paraná un práctico orien- 
tal, a despecho de las terminantes prescripciones del Convenio 
Internacional de 1888. Dicho Convenio, vigente desde 1891, de- 
claraba libre la profesión de práctico lemán, a favor de todo indi- 
viduo provisto de patente por la autoridad de uno o de otro 
Estado y agregaba que los prácticos podían cruzar el río y ofre- 
cer sus servicios y que los buques podían tomar indistintamente 
práctico oriental o argentino, con esta sola salvedad: que todo 
buque que zarpara de un puerto en cualquier dirección, debería 
tomar práctico de la nacionalidad de ese puerto. Con su abusiva 
medida, pretendía, pues, la autoridad marítima argentina cerrar 



Anales de la Universidad 75 

el Paraná a nuestros prácticos, como si el Paraná fuera de la 
exclusiva jurisdicción argentina y no una vía de entrada para 
otros países extranjeros. 

Precisamente en esos momentos, nuestra Cancillería daba 
grandes facilidades al tránsito, mediante el establecimiento de 
un depósito especial, donde el despachante podía llevar sus bul- 
tos, extraer todo o parte de su contenido, formar nuevos paque- 
tes o fardos al gusto de los compradores de la Argentina, dcjl 
Brasil o del Paraguay, y concluido el reenvase obtener el reenv 
barque, volviendo el resto a los depósitos fiscales. 

El contrabando de tabacos. 

La ribaja de derechos decretada en 1900 no ha sido suficiente 
para detener el contrabando — decía el Poder Ejecutivo a la 
Asamblea General en 1903. Es verdad que el derecho de 30 cen- 
tesimos por el kilo de tabaco en cuerda, quedó reducido en 
aquel año a 12 centésimois; pero luego fueron agregados los 
40 centesimos del impuesto interno de consumo, y el contrabando 
ha seguido y sigue actuando. 

Proponía el Poder Ejecutivo una gran rebaja de 20 centésimas 
en el impuesto interno de consumo a favor de los departamen- 
tos fronterizos. Y para fundarla, daba estas cifras reveladoras 
de la magnitud del contrabando en nuestra campaña: 

Mientras que Montevideo, con una población de 300,000 habi- 
tantes paga $ 232,916 de impuesto interno, los departamento-3 
del litoral e interior, que tienen una población de 700,000 habi- 
tantes, sólo pagan $ 213,306. En la Capital, el consumo es de 
i kilo 542 por habitante y en la campaña solamente de 700 
gramos! 

Durante el quinquenio 1SS4 - 1889, nuestra importación media 
anual de tabaco fué de 1.40), 000 kilos para una población de 
700,000 habitantes, lo que arrojaba 2 kilos por cabeza. Los dere- 
chos no eran excesivos entonces, pero estimulaban asimismo el 
contrabando, por lo cual el cálculo del consumo efectivo por ca- 
beza era corrientemente fijado entro 2 y M: a 3 kilos. 

En el curso del quinquenio 1890-1895, los derechos fueren 
alzados fuertemente y la importación media anual bajó a 900 
mil kilos para una población de 800,000 habitantes, lo que daba 
poco más de un kilogramo por cabeza. 

Durante el quinquenio 1896 - 1902, siguió aumeoiitaindo el peso 



76 Anales de la Universidad 

del impuesto y, como consecuencia de ello, el promedio anual 
de las importaciones bajó a 700,000 kilogramos para una pobla- 
ción que yja llegaba al millón de habitantes! 

El Mensaje del Poder Ejecutivo tuvo la virtud de poner er. 
movimiento a. los tabacaleros de Montevideo. En una exposición 
presentada al Ministerio de Hacienda, apreciaban el contrabando 
fronterizo en un millón de kilos al año, y para combatirlo eficaz- 
:nente proponían que el tabaco negro en cuerda, que estaba gra- 
vado con 12 centesimos de derechos de Aduana y 40 de impuesto 
interno, pagara 10 y 20 centesimos respectivamente, y que el 
tabaco en hoja de Río Grande, que pagaba 15 centériimos a la 
Aduana y 40 de conisuTiio, solo tJuviera que pagar, también, 
10 y 20 cenitésimos. El impuesto de consumo, debería abonarse al 
íierapo del despacho aduanero, como medio de suprimir la estam- 
pilla, que imponía al fabricante una fiscailización vejatoria y que 
además perjudicaba al Fisco por su repetida utilización fraudu- 
lenta en los envases. 

«La diferencia de derechos que proyecta el Poder Ejecutivo — 
decían los tabacaleros — entre el tabaco elaborado que se impor- 
ta del Brasil (20 centesimos el kilo) y el tabaco en cuerda que 
importa la industria racional (6 centesimos) no es suficiente 
para afrontar la concurrencia brasileña. Téngase en cuenta qve 
el fabricante nacional, para surtir la población fronteriza, tiene 
Gue pagar fletes de venida y fletes de retorno, que representan 
8 centesimos por kilo, y que además un kilo de tabaco en cuer- 
da sólo produce alrededor de 850 gramos de hebra. Nuestro 
Fian, aparentemente, rebaja el impuesto interno, pero en reali- 
dad lo eleva. Cien kilos de tabaco de Bahía, Filipinas, Puerto 
Rico, Virginia, etc., producen actualmente 75 kilos de hebra, 
que a razón de 40 centesimos el kilo, representan .30 pesos de 
impuesto. Pagándose el impuesto sobre la materia prima, ab."- 
r.arían o5 pesos. 

P,aTa que pueda apreciarse la acción de los factores que es:ti- 
mulaban el contrabando, damos en seguida los precios corrien- 
tes que a mediados de 1896 tenía el tabaco en los depósitos 
aduaneros y después de salir de esos depósitos para entrar en la 
corriente del consumo de la población: 

«Diez kilos de tabaco en hoja del Paraguay, $ 2,60 a $ 3,8i> 
despachado y $ 0,90 a $ 2.20 en lois depósitos, según clase. 

«Diez kilos de tabaco en hoja de Porto Alegre, .$ 3,40 a $ 4.20 
despachado y $ 1,30 a $ 2,50 en depósito. 



Anales de la Universidad 



«Diez kilos de tabaco Bahía, en hoja, $ 6,50 a S 9 despachado 
y $ 3,00 a $ 5,50 en depósito. 

«Diez kilos de tabaco Virginia despalillado $ 6,20 a 6,70 des- 
pachado y $ 2,70 a 3,20 en depósito. 

«Diez kilos de tabaco negro en cuerda, ? 7,00 a 8,70 des- 
pachado y $ 5,50 a $ 6,50 en depósito.» 

En un decreto de fines de 1903, establecía el Poder Ejecu- 
tivo que los encargados de la fiscalización de las plantaciones 
de tabaco, habían comprobado declaraciones fraudulentas por 
80,000 kilogramos, hechas con el propósito de obtener facilida- 
des para el contrabando de tabacos brasileños. Para cortar esos 
abusos, resolvió exigir el Poder Ejecutivo que en adelante las 
declaraciones de los plantadores, se hicieran ante los comisarios 
de Policía y fueran contraloreadas por agrónomos que interven- 
drían en las cosechas. Tres años después, se dirigía el Gobierno 
a la Asamblea en demanda de una importante rebaja en las cuo- 
tas del impuesto y a la ve? de un cuerpo de carabineros en- 
-"Cargado de la vigilancia du la frontera, com;) consecuencia de 
un detenido estudio sobre el terreno practicado por el subteso- 
rero de Aduana, don Pedro Cosío. 

«Las informaciones fidedignas que ha adquirido el Poder Eje- 
cutivo - — ■ decía el Mensaje — le habilitan para afirmar sin vaci- 
lación alguna que las proporciones del contrabando en la fron- 
tera son tales, que si la mitad solamente de las importaciones 
fraudulentas pagaran su tributo legal al Tesoro, como conse- 
cuencia de la organización y medidas proyectadas, la recaudación 
excedería en mucho al aumento de erogaciones c^ue demanda el 
nuevo personal de vigilancia.» 

Importación y fabricación de vinos. 

El Poder Ejecutivo pidió en 190 2 a la Asamblea la sanción 
de una ley encaminada a reprimir la fabricación artificial de 
vinos. 

He aquí las cifras estadísticas que daban fundamento a esa 
iniciativa (en números redondos): 



1884 . 


. 23 


1887 . 


. 2Ó 


1888 . 


. 2tí 


1889 . 


. 33 


1890 . 


. 29 


1891 . 


. 21 


1892 . 


. 18 



23 millones de litros 



1893 . 


18 


inillones 


de 


i tros 


1894 . 


20 


,> 


» 




1895 . 


22 


» 






1897 . 


18 


> 






Ib98 , 


19 


> 






1899 . 


16 


> 






19U0 . 


16 


» 







Anales de la Universidad 



Hasta 1889, la importación fué en suba; pero desde ese mo- 
mento empieza la baja, una baja considerable como resulta de 
la siguiente comparación de los años 1889-1900: 





Litros importados 


Aforo 


Impuesto aduanero 


1889 

1900 


33.549,815 
16.170,581 


$ 4.173,917 
» 1.940,469 


$ 2.012,981 
970,235 



Adviértase que los aforos aduaneros y los derechos permane- 
cieron sin alteración durante los 11 años. 

La ley de 1903, encaminada a contener el descenso, estable- 
ció que los vinos comunes importados de más de 14 hasta 18 
grados de fuerza alcohólica, pagarían medio cemtésimo por cada 
grado de exceso y los de 18 grados arriba 1 centesimo. La fa- 
bricación nacional quedaba sometida a la siguiente reglamen- 
tación: 

«El máximum de producción de vino natural por cada 100 
kilos de uva fresca es de 70 litros. El exceso se considerará vino 
artificial... Todo vino nacional cuyo análisis demuestre que 
sus componentes no guardan entre sí las relaciones característi- 
cas, será reputado artificial . . . Sólo se considera natural el pro- 
ducto exclusivo de la fermentación del mosto proveniente del 
7.umo de ia uva fresca y los que resulten del corte de vinos puros 
nacionales o de éstos con extranjeros.» 

La Asamblea creó a la vez una oficina de contralor, un labora- 
torio y un personal de inspectores en toda la República. 

-Algunos mercados especiales. 

Proceden los siguientes datos de la memoria del Consulado 
General del Uruguay en Londres: 



Valor de lo exportado 
con destino al Uruguay 



Valor de lo importado 
del Uruguay 



1901 
1902 
1903 
1904 
1905 
1906 
1907 



1.367,857 
1.580,557 
1.692.629 
L410,942 
2.098,532 
2.721,893 
2.925,352 



474,501 
653,379 
877,919 
591,451 
818,368 
574,563 
1.018,119 



Anales de la Universidad 



79 



He aquí cuáles erau los principales productos uruguayos en- 
viados al mercado inglés en 1907: 

Lanas (251,113 libras esterlinas) y carnes (337,028 esterli- 
nas) destacándose en este último rubro las lenguas conservadas 
(130,997 libras esterlinas), la carne de carnero fresca (96,591 
libras estei'liuas) , la carne de novillo fresca (89,707 esterlinas). 

Otro consulado del Uruguay, el de Bélgica, fijaba así en 1907 
el movimiento de las remesas de lana del Río de la Plata: 



1900 



1906 



Fardos 

De ellos: procedentes de Mojitevideo . 



90,648 
24,410 



83,886 
24.860 



Principales mercados de nuestro intercambio. 

Llegaban en este período a una decena los principaJes mer- 
cados de niaesitro initercambio y véase en que proporción durante 
¿os cinco quinquenios corridos de 1881 a 1905: 



IMPORTACIÓN 

POR PROCEDENCIAS 


1881 - 85 


1886 - 90 


1891 - 95 


1896 - 900 


1901 - 05 


Alemania. 


8,70 0,0 


9,91 o/o 


10,06 o 


10,91 OyO 


13,28 o/tt 


Argentina 






3,04 ' 


4,05 ' 


7,02 


13,66 » 


13,66 ' 


Bélgica . 






2,89 ■■' 


4,72 » 


4,99 ^ 


6,38 - 


4,91 > 


Brasil 






10,59 ' 


7,61 


8,25 " 


6,37 > 


6,14 ' 


Cuba. 






0,83 « 


0,68 » 


0,92 ^ 


0,47 :> 


0,48 » 


España . 






9,98 > 


7,78 


8,85 - 


7,79 : 


6,17 


Estados Unidos 






7,06 > 


7,24 ■•■ 


6,20 " 


8,03 • 


9,08 - 


Francia . 






16,71 = 


15,80 = 


10,78 


9,42 ' 


10,38 


Italia. . . 






6,31 ' 


8,00 » 


9,65 ■ 


9,08 ^ 


8,79 


Reino Unido. 






27,80 > 


28,65 


31,48 


26,87 ■ 


25,86 - 



El comercio alemán se destacaba ipor su fuerte crecimiento. El 
argentino era obra del tránsito más que de la producción interna. 
Los del Brasil, España y Francia, retrocedían. Los demás aumen- 
taban débilmente o permanecían estacionario:-. 



80 



Anales de la Universidad 





EXPORTACIÓN 

POR DESTINOS 


1881 -85 


1886 - 90 


1891-95 


1896 - 900 


1901 v05 


Alemania .... 


1,95 


3,38 o/o 


5,56 


9,94 o/o 


12,02 o/o 


Argentina 






6,28 - 


7,30 


13,82 » 


15,42 


17,57 ' 


Bélgica . 






14,63 » 


14,17 » 


12,97 » 


17,19 


16,79 


Brasil 






14,41 » 


15,15 


20,18 » 


21,54 - 


13,43 » 


Cuba. . . 






3,49 ' 


1,94 ■■> 


1,29 » 


0,88 


2,38 » 


España . 






1,38 > 


0,99 ' 


1,50 >' 


1,52 ' 


1,89 ' 


Estados Unidos 






12,38 » 


7,96 ' 


7,14 


5,69 


6,52 > 


Francia . 






16,22 » 


16,68 > 


18,77 ' 


16,73 


16,43 » 


Italia . 






1,88 • 


1,51 ' 


1,85 


2,07 


2,59 » 


Reino Unido . 






20,03 


17,25 


14,71 


7,04 


7,95 ■" 



En este cuadro se destacan el comercio alemán por su fuerte 
crecimiento y el comercio británico por su considerable descenso. 

Comercio interno. 

En 1904 entraron a Montevideo con procedencia de ios demás 
departamentos 800,449 cueros vacunos secos y 129,158 salados; 
33,571 toneladas de lana, 56,504 toneladas de maíz y 18,763 
toneladas de trigo. Al año siguiente la entrada fué de 6 79,559 
cueros vacunos secos y 15,347 salados; 25,329 toneladas de lana, 
31,823 de maíz y 68,514 de trigo. 

La piedra fundamental del Mercado Agrícola, mandado cons- 
truir por la Municipalidad en la hectárea dfe terreno donada para 
■ese fin por don Carlos H. Crocker, ex gerente de la fábrica Liebig 
en Fray Bentos, fué colocada en enero de 1907. Hasta entonces 
las transacciones se hacían en una pequeña plazuela del Mercado 
Central. 



Quitas y esperas. 

Por inieiaitiva del Centro Comercial de Importadores y Mayo- 
ristas, empezó a regir desde 1903 un convenio que establecía 
que los deudores que qui.síeran obtener quitas o esperas, sólo 
serían oídos en el caso de que convocaran a sus acreedores en 
el local del Centro y entregaran allí sus libros y memorias para 
iser examinados por un contador. Prevenía además el convenio, 
que el deudor que no pudiera abonar el 50 % debería liquidar 
de inmediato. Para la fiscalización de ambas medidas, se nom- 
braba una Comisión de Vigilancia. 



Analea de la universidad 



81 



Una ley sancionada al año siguiente, estableció que toda ena- 
jenación de un establecimiento comercial debía ser precedida 
de avisos publicados durante 15 días, llamando a los acreedores 
para que concurrieran a recibir el Importe de sus créditos, so 
pena de responder el comprador, solidariamente con el vendedor, 
al pago de las deudas existentes. 

Reglamentación de las ventas a plazo. 

Los introductores y mayoristas suscribieron a la vez, en 1906, 
Tin compromiso por el cual se obligaban a limitar a seis meses 
las ventas a plazo. Bajo la presión de la competencia cada día 
más activa, se habían ido alargando los plazos, en términos que 
constituían un grave riesgo para vendedores y compradores, y 
era con el propósito de dar más seriedad y eficacia a las opera- 
clones, que se firmaba el convenio. 

Movilización de la propiedad territorial. 

De los Registros de Ventas e Hipotecas, extraemos las siguien- 
tes cifras: 



ANOS 



I Valor de las propiedades 
enajenadas 



Capital de los préstamos 
hipotecarios 



1904 
1905 
1906 



9.302,363 
24.040,680 
30.042,390 



$ 6.545,021 
» 10,347.424 
» 12.921,262 



Las cifras de 1904 traducen la depresión causada por .la gue- 
rra civil que llenó graai parte de ese año. 

Una de las principales casas de remates de Montevideo, la 
de don José B. Gomensoro, publicó las ventas realizadas por su 
■intermedio desde abril de 1905 hasta abril de 1906. Ascendían 
a % 2.22?>,14 9, distribuidos en esta forma: campos de pastoreo, 
1.094,158; fincas, 604,213; terrenos. 284,629; mercade- 
TíaiS, 240,149. 

Importaciones de oro. 

I^a corriente de importación de metálico se intensificó en 1904. 
por efecto de la inversión de capitales argentinos en propiedades 



6 -IX 



82 



Anales de la Universidad 



raíces y fondos públicos uruguayos. Uno de los corredores de^ 
Buenos Aires, que intervenía en ese género de operaciones, cal- 
culaba en 3 millones de pesos oro los dineros que habían venido 
a Montevideo con ese objeto, en los tres primeros " meses de la 
depresión económica causada por la guerra civil de 1904. 

El stock monetario del Uruguay, era calculado corrientemente 
en 10 millones de libras esterlinas, al finalizar el año 1906. 

La Caja de Conversión de la República Argentina almacenaba 
en esos momentos 30 milhmes de libras esterlinas. 



Movimiento de navegación. Prosigue la construcción del Puerto 
de Montevideo. 



Véase cual era el número de buques entrados en los puertos de 
la República durante este periodo: 



AÑOS 


PUERTOS DE LA REPÚBLICA 


PUERTO DE MONTEVIDEO 

AISLADAMENTE 


1 


Buques 


Tonelaje 


Buques 


Tonelaje 


1903 .... 

1904 . . . . : 

1905 .... 

1906 .... 


13,662 
12.907 
14,870 
14,623 


8.385,384 

9.578,623 

9.835,186 

11.004,328 


4,568 
4,647 
4,993 
5,064 


5.799,000 
6.432,000 
6.825,000 
7.955,000 



La carga movilizada en el Puerto de Montevideo por el comercio 
de importación y de exportación ascendia en 1903 a 1.454,000^ 
toneladas métricas y en 1906 a 1.424,000. 

Al finalizar el año 190 4, la empresa constructora de las obras 
del Puerto de Montevideo entregaba la primera sección del mue- 
lle Maciel, compuesta de 7 6 metros de largo, y esa sección! era 
habilitada de inmediato para el servicio de vaporcitos. Un año 
después, se colocaba el primero de los 175 pilares destinados 
a la construcción do los m.uelles, en presencia del Ministro de 
Fomento don Juan Alberto Capurro, autor de la ley que enterró 
los planes elaborados por la fantasía de los proyectistas y esta- 
bleció el estudio previo del régimen de la bahía como ba.se inde- 
clinable de las obras a construirse, y del Presidente de la Co- 
misión Financiera, doctor Juan Carlos Blanco. Y a fines de 1906, 
queaaba concluido todo el m.uelle Maciei, y el Gol?ierno concer.- 



Anales de 2a Universidad 83 



traba allí el movimiento de vapores de la carrera a Buenos Aires 
y al Río Uruguay. 

A mediados de 1905 fondeó en. el antepuerto el vapor «France», 
■de la «Societé de Transports Maritiimes», con un calado de 
5 metros 80 centímetros. Era el primer transatlántico que podía 
entrar al antepuerto, gracias al dragaje ya realizado. Traía pa- 
sajeros y 400 toneladas de mercancías, que fueron descargadas 
a poca distancia de los muelles, en medio del asombro de cente- 
nares de curiosos que se habían agolpado allí. 

Con la mirada fija en el porvenir, resolvó entonces el Go- 
bierno del señor Batlle y Ordóñez, de acuerdo con lo aconsejado 
por el ingeniero Küjmmeír, que las fundaciones se hicieran en 
forma de alcanzar en cualquier momento la profundidad de 10 
metros bajo cero y así lo anunció en su Mensaje d- apertura de 
las sesiones ordinarias de! Cuerpo Legislativo en febrero de 1906. 

La Oficina técnico - administrativa del Puerto, estuvo a cargo 
acl ingeniero Kümmer hasta fines de 190.5 y después de un 
corto interinato del ingeniero don Juan Storiti. jefe de división 
de la misma, oflicina, ocupó el puesto el ingeniero Guerard. 

En el transcurso de las obras, ocurrieron contratiempos que, 
más de una vez, dieron pretexto para vaticinar el fracaso es- 
truendoso del Puerto de Montevideo y de los dos grandes téc- 
nicos contratados. Uno de ellos, el principal quizá, fué el hun- 
dimiento producido en diversos trechos de la escollera de la 
calle Sarandí, donde funcionaba la poderosa grúa «Titán», que 
servía para colocar los blocks de cemento armado en la línea de 
prolongación de la escollera. En uno de los hundimientos, cayó 
al mar la misma grúa, estallando con tal motivo una formida- 
ble protesta popular contra el ingeniero Kümmer, protesta in- 
justa, como lo decían los técnicos co'mpetentes de la época, al 
predecir que la montaña rusa a que daba origen la naturaleza 
de los fondos de la bahía, quedaría luego perfectamente návelada 
mediante la colocación de nuevos blocks y la estabilización de 
sus cimientos, como efectivamente se pudo comprobar desde 1906 
en adelante. 

Dos obras complemeut arias señaló en esos momentos el Poder 
Ejecutivo a la atención de la Asamblea: la construcción de una 
nueva dársena destinada al movimiento de pasajeros y mercade- 
rías del intercambio con los ríos, que se emplazaría entre el mue- 
lle Maciel y la restinga de piedras frente al Hotel Balneario, y 
un dique de carena de 230 metros de largo, 31 de ancho y 10 



84 Anales de la Universidad 

de profundidad. Pero ambas quedaron subordinados a estudios 
y demoras que obstaron a su inmediata realización. 

Al finalizar el año 190 4, la.s patentes del 3 % sobre la impor- 
tación y el 1 '/c sobre la exportación, habían producido pe- 
sos 4,739,770, y lo pagado hasta ese momento a la empresa 
constructora sólo llegaba a % 3.412,740. En los dos años restan- 
tes de la Administración Batlle, produjeron las patentes 
1.120,407 en 1905 y 1.235,946 en 1906. 

Todavía no había llegado, en consecuencia, la oportunidad para 
lanzar las Obligaciones prescriptas en el Contrato de Construc- 
ción. Era tan rápida sin embargo, la valorización de nuestros 
fondos públicos, que la empresa llegó a temer que las Obliga- 
ciones, que devengaban el 6 '/c , le fueran entregadas arriba de la 
par, dada las bases que el contrato establecía para la fijación 
de su tipo de lanzamiento, y entonces presentó un escrito, por 
el que pedía que en ningún caso tuviera que recibirlas por un 
precio superior al de su valor escrito. Pero la Comisión Finan- 
ciera se opuso, invocando que el contrato de obras había sido 
sancionado por el Cuerpo Legislativo y que sólo el Cuerpo Le- 
gislativo podía modificarlo. Las Obligaciones del Puerto ingre- 
saron luego en el Empréstito de Conversión de 5 ''/f de 1906, 
desapareciendo con ello el fundamento de las gestiones de la 
empresa consiructora. Su emisión apenas llegaba en esos momen- 
tos a 295,900 pesos. 

Las obras de saneamiento complementarias de las de puerto, 
fueron licitadas y contratadas en 1902 y 1903. El proyecto ori- 
ginario del ingeniero Guerard atendía los colectores y cloacas 
accesorias destinados a recoger y conducir fuera de la bahía, al 
Sud de la ciudad, la? aguas cloacales que hasta entonces se 
vertían en el emplazamiento del Puerto. El Poder Ejecutivo 
resolvió ampliar esas obras, a fin de descargar por ellas las aguas 
servidas y las pluviales de los barrios situados en las vertien- 
tes de la ciudad al Norte del Arroyo Seco. 

A mediados de 1905 quedó materialmente ocupado el Puerto 
de Montevideo y sus inmediaciones hasta las playas Ramírez y 
Pocitos, por una enorme masa de camalotes, procedentes del 
río Paraná. Era un compacto mí-cizo, provisto de árboles, arbus- 
tos y de una fauna variada y abundante. Hubo necesidad de 
emplear varios remolcadores, provistos de redes de arrastre, para 
la conducción de esos camalotes mar afuera. 



Anales de la Universidad 85 



La zona franca. 

En 1903 fué comisionado el ingeniero don Eduardo García 
de Zúfiiga, jefe ds la Sección Puentes y Caminos, para estudiar 
en Europa y Estados Unidos el problema de las zonas y puer- 
tos francos y el sistema de explotación portuaria adaptable al 
Uruguay. 

Dos años más tarde, fué comisionado con igual objeto el doc- 
tor Juan Carlos Blanco Acevedo, secretario de la Oficina Téc- 
nica de Obras del Puerto. 

Tanto el ingen'ero Garcí.'t de Zúñiga, como el doctor Blanco, 
presentaron a su regreso importantes informes con el extracto 
de sus estudios y la forma de aplicarlos al Uruguay. 

Faa-os. 

El Poder Ejecutivo resolvió en 1903 organizar un fondo des- 
tinado a mejoramiento y complementación del servicio de luces 
en nuestras aguas jurisdiccionales, y una vez constituido ese 
fondo, llamó de inmediato a licitación para la construcción de 
un faro de primer orden en la isla de Lobos y la transformación 
de] aparato luminoso de la farola del Cerro. El faro de la isla 
de Lobos, fué contratado por la cantidad de $ 46,706 y quedó 
concluido y entregado al servicio público en 190 6. 

En las postrimerías de su Administración, presentó el Presi- 
deTite Batlle a la Asamblea, un vas-to plan por ol que se destinaba 
la renta de faros :i la prosecución de esas obras de mejoramiento 
y complementación del servicio de luces marítimas y fluviales. 

«Hay que invertir, — decía en su Mensaje, — $ 438,000 en 
obras complementarias y de modernización del servicio, inclu- 
yendo el faro fijo del Banco Inglés, calculado en $ 180,000 y el 
faro de la Coronilla y las estaciones de telegrafía sin hilos que 
sean necesarias. El Estado es dueño en la actualidad de los fa- 
ros de Polonio. Santa María, Punta del Este, Isla de Flores, 
Banco Inglés, Cerro y Colonia, y percibe un impuesto de $ 0,0475 
por tonelada de registro, a cargo de los buques de ultramar. 
Pertenecen a empresas particulares, los faros de José Ignacio, 
Punta Brava, Farallón y Panela, percibiendo las dos primeras 
$ 0,02 y las dos segundas iguades derechos por tonelada. Pero den- 
tro de pocos meses pasarán todos ellos al dominio del Estado. 
La República Argentina tiene cinco pontones - faros, que le pro- 



86 Anales de la Universidad 

ducen 7 centesimos oro por tonelada de registro. En consecuen- 
cia, un buque de ultramar que hace escala en Montevideo y si- 
gue viaje para Buenos Aires, tiene que pagar aquí $ 0,0875 y 
allá 7 centesimos por tonelada de registro. Puede calcularse el 
rendimiento de nuestros faros, • — ■ concluía el Tvlensaje, — en 
$ 170,000. Con ese producto, podrían construirse todas las obras 
programadas y en seguida rebajar a 5 centesimos el impuesto 
global de faros sobre los buques de ultramar y eximir de todo 
impuesto a la navegación de cabotaje.» 

Siniestros marítimos. 

Durante los cuatro' años de la Administración que recorremos, 
ocurrieron 22 siniestros, perdiéndose 10 buques y salvándose ios 
12 restantes. 

Nuestras empresas de salvataje extendían sus trabajos hasta 
las costas del Brasil. En 1903, don Antonio D. Lussich salvó el 
vapor «Espagne» en la misma bahía de Río de Janeiro, mere- 
ciendo a su regreso una grande y calurosa manifestación popu- 
lar por su magnífica hazaña. 

Al discutirse en esa mi->ma époica un proyecto de ley que hacía 
obligatorio el servicio de prácticos lemanes, se presentaron a la 
Cámara de Diputados 18 agencias de vapores, con una solicitud 
en que hacían así la estadística de los siniestros ocurridos en un 
decenio: 

Deside 1893 hasta 1903, han ocurrido 121 sinietros en aguas 
jurísdiccionades. Pueden ser diis-tribuídas nuesiLras aguas en tres 
zonas: la primera, desde el Chuy hasta el Buceo, incluyendo la 
Isla de Flores y sus inmediaciones y el Banco Inglés y sus pro- 
ximidades; la segunda, desde el puerto y rada de Montevideo y 
costas del Cerro hasta la Panela; la tercera, desde Montevideo a 
Colonia, Isla de San Gabriel, Farallón y Hornos hasta el Salto. 
De los 121 siniestros, 53 corresponden al cabotaje. Quedan 68 
de la navegación de ultramar. Deduciendo 4 procedentes de abor- 
dajes, los demás se distribuyen así: 39 en la primera zona, 14 
en la segunda y 11 en la tercera. 

lias gabelas a la nave|ía<'ión. 

«Son tan reducidos hoy los fletes, — decían en uno de sus 
informes los ingenieros Kümmer y Guerard, — es tan activa la 



Anales de la Universidad 87 



competencia en las diversas ramas del comercio, que basta mu- 
chas veces una diferencia de algunos céntimos de franco, para 
desviar de un puerto y llevar a otro una corrienie de actividad 
comercial.» 

La Cámara Nacional de Comercio, recordaba en 1906 esas pa- 
labras de los autores del plan de obras del puerto de Montevi- 
deo, al reforzar su argumentación contra las tarifas consulares 
que acababan de ponerse en vigencia. Y de que tenía fundamento 
la crítica, lo revelan estos datos que extraemos de una publica- 
<íión de la época relativa ^a la navegación de Montevideo al Salto: 

Vapor «Venus», en lastre, por el arancel nuevo paga 2 9 y % 
pesos; por el viejo 4,50. 

El mismo vapor cargado, por el arancel nuevo 44 pesos; por 
•el viejo 13 pesos. 

Vapor «Eolo» en lastre, por el arancel nuevo 58 pesos; por 
el viejo 6 pesos. 

El mismo vapor cargado, por el arancel nuevo 83 pesos, por 
el viejo 23. 

Obras de navegación en los departamentos del litoral y del 
interior. 

Una ley dictada a mediados de 1903 autorizó al Poder Ejecu- 
tivo para construir muelles y efectuar dragajes en el Río Negro, 
con ayuda de los propios proventos de las obras. 

Pero los recui'sos eran escasos y muy aleatorios. Recién en 
1905 resolvió el Gobierno, sobre la base de los fondos creados 
ese año con destino a vialidad y obras públicas, organizar un 
personal de trabajo, construir un apostadero en Santa Isabel y 
encargar a Inglaterra tres vaporcitos de carga y dos vaporcitos 
de pasajeros. De los estudios practicados, — decía el Presidente 
Batlle al abrir las sesiones ordinarias de la Asamblea en febrero 
<le 1906, — resulta que esas embai-caciones teadrán su paso ase- 
gurado durante 10 meses del año. 

Los estudios a que se refería él Mensaje, abarcaban el trayecto 
comprendido entre el Paso de Pereira y Santa Isabel y entre 
este punto y Mercedes. Las dificultades eran más grandes, sin 
embargo, de lo que se había supuesto, y el plan de obras quedó 
a medio camino, como lo veremos después. 

Otra ley autorizó al Gobierno para ordenar el estudio de obras 
de abrigo en el Puerto de la Colonia. 



Anales de la Universidad 



En el mismo año fueron entregadas al servicio público las 
obras del puerto del Sauce y ferrocarril económico anexO' y se 
■amplió la concesión acordada a «-The Uruguay We&tern Railway 
And Port Company Limited», para la prolongación de su línea 
férrea. 

También fueron aprobados los planos de mejoramiento de los 
pasos Vera, Urquiza y Almiron en el Río Uruguay y construc- 
ción del puerto de Paysandú, formados por la Oficina Hidrográ- 
fica integrada con el ingeniero Kümmer, y se pasó un Mensaje 
al Cuerpo Legislativo arbitrando fondos para la realización de 
las obras programadas. La misma Oficina Hidrográfica empren- 
dió en seguida la obra de dragaje que exigía la Barra del Río 
San Salvador. 

En 1905 fueron comisionados los ingenieros Víctor Benavídez. 
y Juan Storm para practicar el estudio hidrográfico de la ense- 
nada de La Paloma y formular el plan de obras portuarias de 
dicha localidad. 

La Administración Batlle se ocupó, finalmente, del canal Za- 
bala, que estaba a estudio del Cuerpo Legislativo desde años an- 
teriores y dio trámite a un nuevo proyecto de la empresa por 
el que se preveía la expropiación de las obras mediante la suma 
12 Yz millones de pesos. 

t 

Franquicias a los astilleros. 

La Compañía Mihanovich solicitó en 190 4 un plan de franqui- 
cias para la instalación de talleres y diques en Palmira y Car- 
melo. Esa gestión dio mérito para que el Cuerpo Legislativo 
sancionara una ley de carácter general, por la cual se acordaba 
a los astilleros y diques secos, durante el plazo de 25 años, 
exención de derechos aduaneros a favor de los materiales de 
construcción, maquinarias, maderas sin trabajar, hierro, acero y 
cobre en planchas, carbón y pintura. 

Ferrocarriles. 

La red del Oeste quedó terminada en 1903 mediante la aper- 
tura definitiva al servicio púbüco de las secciones entre San José, 
el Sauce, el Rosario, Colonia, Mal Abrigo y Mercedes. 

Dos años después enviaba el Poder Ejecutivo a la Asamblea 



Aciales de Ja Universidad 



89 



el contrato ad-refercndum con la empresa del Central para i'i 
prolongación de la línea del Nordeste de Nico Pérez a Centu- 
rión en la frontera, pasando por Meló, con un ramal de Nico 
Pérez a Treinta y Tres. El Presidente Batlle hacía resaltar en 
su Mensaje la trascendencia de esa línea, que abría horizontes 
al intercambio con Río Grande La empresa tenía ya construida 
la primera sección entre Toledo y Nico Pérez. El ramal a Treinta 
y Tres, se construiría una vez que la línea de Toledo a Centu- 
rión redituara el 3 V2 ye sobre el capital garantido. El Estado 
intervendría en las tarifas cuando el rendimiento excediera del 
8 %. El Cuerpo Legislativo aprobó de inmediato el contrato. 

Y más adelante presentó el Presidente Batlle a la Asamblea 
otro contrato ad-referinduvi con la empresa Midland para lo, 
construcción de un ramal de la Estación Algorta a Fray Bentos. 

De las memorias y publicaciones de la época extraemos los si- 
guientes; datos estadísticos: 

FERROCARRIL CENTRAL. 



ANOS 



Número 
de pasajeros 



Tone ledas 
de carga 



Animales 
transportados 



lf^97 
18'.)H 
IHlsí) 
líK.O 
1901 
1902 
19U3 
1904 
1 9UÓ 
1906 



290 
318 
327 
343 
346 
387 
347 
404 
510 



.860 
,628 
,336 
,959 
,627 
,307 
,591 
,392 
012 
,911 



148.794 
174.627 
206,313 
195,268 
210,862 
205.221 
229,566 
251,171 
249,143 
333,934 



94,778 
104,260 
113,873 
107,741 
117,066 
121,716 
135,022 
139,375 
139,479 
156,572 



Tanto el número de pasajeros, como el de las toneladas de- 
carga, se duplicaron, como se ve, en el curso del decenio. 



90 



Anales de la Universidad 



FERROCARRIL URUGUAYO DEL ESTE. 



Entradas 
brutas 



Gastos 



Utilidad neta 



Dividendos 



1895 - 96 . . 


£ 64,647 


£ 34,964 


£ 29,683 


3 V4 °/o 


1896- 97 






» 55,288 


. 30,864 


» 24,424 


3 ^/4 » 


1897 - 98 






» 65,341 


» 34.519 


» 30,822 


3 'U » 


1898 - 99 






. 73,661 


» 38,067 


» 35,594 


3 3/, . 


1899 - 900 






» 81,338 


» 41,304 


« 40,034 


3 Va » 


1801 . . 






» 78,577 


» 40,160 


» 38,417 


3 ^/4 » 


1902. . 






» 83,757 


» 42,528 


« 41,229 


3 V2 » 


1903. . 






» 92,873 


» 46,496 


» 46,377 


2 ^4 » 


1904. . 






. 84,466 


» 42,233 


» 42,233 


2 3,4 » 


1905. . 






» 102,922 


» 48,888 


» 54,034 


4 



FERROCARRIL Y TRANVÍA DEL NORTE. 



ANOS 



Productos 



Gastos 



Beneficios 



1900 $ 163,167 

1901 » 163,251 

1902 ! >> 168,180 

1903 li » 184,180 

1904 ti » 181,809 



123,917 
136,603 
135,507 
142,080 
140,903 



39,249 
26,647 
32,672 
42,100 

40,845 



FERROCARRIL MIDLAND. 



ANOS 



Entradas 



Gastos 



1903 
1904 
1905 
1906 
1907 



269,567 
282,888 
284,000 
374,294 
455,233 



222,369 
202,525 
209,078 
260,333 
263,668 



Durante la Administración que recorremos, la Empresa del 
Midland pidió y obtuvo la construcción del ramal de la Estación 
Algorta a Fray Bentos, con la garantía del S y V2 %, sobre el 
precio de 5,000 libras esterlinas el kilómetro. 



A7iales de la Universidad 91 



Caminos y puentes.. 

Una ley sancionada a fines de 1903, declaró obligatoria la pa- 
vimentación de los caminos nacionales y departamentales de 
Montevideo. El afirmado debía hacerse con piedra de gran du- 
reza. Las dos terceras partes de su costo, correrían a cargo de la 
.Junta Económico - Administrativa y la tercera parte restants a 
cargo de los propietarios de la :íona de influencia, en esta pro- 
porción: 2|3 los propietarios linderos del camino y 113 los de- 
más. El ancho a pavimentarse sería de 5 metros 50 en los cami- 
nos nacionales, 5 en los departamentales y 4,50 en los vecinales. 
El costo máximo a cargo de los propietarios, sería de ? 5,5C por 
metro lineal en los caminos nacionales, $ 4.50 en los departa- 
Tiientales y $ 4 en los veciliailes, pagadero en 10 plazos trimes- 
trales con 6 % de interés anual. La pavimentación vecinal solo 
sería obligatoria, cuando la pidiere la mitad más uno de los pro- 
pietarios y su costo se pagaría a razón de 2[o la Municipalidad 
y 1|3 los propietarios. 

Dos años más tarde, pidió el Poder Ejecutivo a la Asamblea 
una ampliación importante. 

Las grandes vías de campaña. — empezaba diciendo en su 
Mensaje — requieren pocas rectificaciones en su delineación. 
Han sido trazadas naturalmente por el tránsito público, cuando 
no había alambrados y pocían aprovecharse todas las ventajas 
del terreno. Pero no ocurre lo mismo con ios demás caminas, 
que han sufrido desviaciones y supresiones notables por efecto 
del cerramiento de los campos. Conviene realizar desde ya las 
operaciones que sean pertinentes y necesarias, mientras se pro- 
cede al estudio del trazado general ya resuelto por la ley de 
1884. 

Para cubrir el costo de las obras en los caminos nacionales, 
que deben estar a cargo de la Nación y no de las Juntas Econó- 
mico - Administrativas — agregaba el Mensaje — habría que con- 
tratar un empréstito de tres millone.^ de pesos con un servicio 
úe 6 % de interés y 1 9^ de atmorttización. 

El servicio de ese empréstito debería pagarse, de acuerdo con 
el proyecto del Poder Ejecutivo, mediante la creación de derechos 
adiciona.Ies de Aduana sobre los prodmctos rurales. 

La Sociedad de Ganaderos se apresuró a salir en defensa de 
los intereses de su gremio. Un novillo que vale $ 18 — decía en 
su representación — paga ya a In Aduana $ 1,06?. o sea ol 



92 Anales de la Universidad 



5,90 Ve de su precio, y un capón que vale $ 2,50, paga $ 0,22 8, 
o sea el 9,12 % (le su vaJlor. 

La Asamblea encomtró atendible el argumento y a.l autori- 
7ar el Empréstito de Vialidad y Osaras Públicas por 3.000,000 que 
pedía el Poder Ejecutivo, aumentó en uu medio por mil la Con- 
tribución Inmobiliaria para cubrir el nuevo servicio. Del im- 
porte del empréstito, se destinarían $ 250,000 para trazado df; 
caminos y el resto a construcciones y com.posturas de caminos 
nacionales, mejoras de ríos y puentes. 

Durante este mismo período, fueron inaugurados los puentes 
sumergibles del río Yi, del río Santa Lvcía y del arroyo Tacua- 
rembó y se emprendió la construcción do varias carreteras. Tam- 
bién se completó el estudio de la rambla Sud, desdt la calle 
Washington hasta los fondos del Cementerio C3ntral. 

Tranvías. 

La ley que autorizaba la implantación de la tracción eléctri- 
ca en los tranvías de La Comercial, había sido vetada por el Go- 
bierno del señor Cuestas en 1902, a título de que los sistemas de 
tvacjción estaban en la infancia y que el plazo de 75 años era exce- 
sivamente largo. 

Una de las primeras medidas del Gobierno del señor Ballle y 
Ordóñez, consistió en el retiro de ese veto, y gracias a ello los 
trabajos empezaron de inmediato. 

«El Poder Ejecutivo actual — decía el Mensaje — no insiite 
en ese veto y juzga, al contrario, que el cambio de tracción es un 
progreso que Montevideo rec'ama y qus r3percutirá oficazmea- 
te en el mejoiramiento de las viviendas de la clase trabajadora, 
por la facilidad con que diariamente podrá trjansponer las dis- 
tancias que separan el centro habitual de ocupaciones de las lo- 
calidades donde aún puede obtenerse la propiedad de la tierra 
con relativa baratura.» 

El contrato celebrado por la Junta Económico-Administrativa 
con don Germán Colladón, reipiresenitante de La Comercial, com- 
prendía las líneas del Este, Reducto, Pocitos, Unión y Buceo. 
La red debía prolongarse htsta Maroñas y Colón. Al finalizar 
el plazo de 75 años, quedarían a beneficio de la Municipalidad 
¡as vías, el material rodante y la canalización eléctrica. Las es- 
taciones, los talleres, las usinas y las maquinarias, podrían ser 



Anales de la Universidad 93 

adquiridas a precio de tasación o, en su defecto, mediante una 
prórroga de la concesión por 15 años. La Junta podría, en cual- 
fiUier tiempo, ordenar el levantamiento de los riel^^s de cualquier 
calle, abonando la indemnización que fijaría un jurado arbitral. 
Quedaba aceptado, como sistema de tracción, el trolley de con- 
ductores aéreos. La Municipalidad percibiría $ 30,000 por una 
sola vez y mensuaLmente el 3 % del producto bruto durante los 
primeros 25 años y el 3 Vz Ve después. En c?so de ordenar la 
Municipalidad el cambio de pavimento, correría de cargo de la 
empresa el costo de la superficie comprendida entre los rieles y 
50 centímetros a cada lado de ellos. Las líneas quedaban someti- 
das a las disposiciones generales sobre servidumbre, y en cuanto 
a tarifas de pasajeros, a lo dispuesto en el contrato de conce- 
sión. 

Después de esta concesión, vinieron la del Tranvía del Paso 
del Molino y las del Tranvía Orienital y del Tranvía a la Unión 
y Maroñas, adquiridas posteriormente por La Comercial, y las 
tres con la obligación de prolongar los rieles varios kilómetros 
hacia fuera. 

La inauguración oficial de la tracción eléctrica en lo? tran- 
vías de La Comercial tuvo lugar a fines de 1906. El Ministro da 
Gobierno, doctor Claudio Williman, recordó en su discurso a 
don Germán Colladón, diciendo que a su iniciativa tenaz y per- 
sistente debía la Municipalidad esa gram o:bra de progreso. 

«Ha sido largo el período de incubación — escribía el director 
de «El Tiempo» por efecto de las resistencias surgidas. Se juz- 
gaba que el plazo de la concesión era excesivo, como si no exis- 
tiera el derecho de expropiar; que la tracción eléctrica o simpie- 
mente el trolle.v, no consitituían la última palabra, como si no 
fuera una razón contra todas las concesiones y como si no estu- 
viera en el interéa de la. empresa aprovechar iodos los inventos 
posteriores; que podría producirse una crisis ganadera y otra agrí- 
cola, por la merma en la demanda de caballos y forrajes, como si 
'a tracción a sangre fuera su único mercado; que no convenía esti 
"mular la diseminaición de la población dada la dificultad de exten- 
¿ler los servicios municipales, como si esa diseminación no cons- 
tituyera por si misma una ventaja considerable del punto de 
vista de la higiene pública y privada. 

Véase el número de pasajeros que transportaban ios tranvías 
de Montevideo en esa época: 



94 



Anales de la Universidad 



ANOS 



Pasajeros 



Vagones 



1904 

1905 

1906 ; 


22.733,546 
27.438,219 
30.899,248 


241 

286 
289 



l^os primeros automóviles. . 

A mediados de 1905, empezaron a circular eu Montevideo los 
primeros automóviles, y el comienzo fué tan auspicioso que an- 
tes de finalizar el año quedaba co-nstltuída una compañía para 
la expiloitación del sea-vicio de alquiler, con un directorio com 
puesto, por los señores Pablo Varzi, Rodolfo Vellozo, Alejandro 
Sosa Díaz, Luis J. Supervielle y Rafael Tabárez. 

Dos de los primeros automóviles llegados a Montevideo reali- 
Karon una jir-a hasta Pando, que dio oportunidad a la prensa 
para relatar el asombro extraordinario de los vecindarios rura- 
les al ver correr esos «coches sin cabellos». 

La Asamblea trató en el acto de estimular la diíusióai del nue 
vo sistema de vehículos, fijaudo el derecho aduanero del 5 % du- 
ranite el primer año y del 10 % en los subsiguientes y la Patente- 
de Giro desde 10 pesos hasta 15 pesos, según el valor del ve 
hículo. 

Con pocos días de diferencia, había presenciado la población 
de Montevideo dos mejoras considerables: el atraque de los vapc- 
ves de la carrera a los muelles del puerto en construcción y la 
tracción mecánica. 

Telégrafos. 



En 1904 se presentó al Poder Ejecutivo una propuesta para 
establecer en la zona Este de la República una estación de tele- 
grafía sin hilos. La eatsa Quincke, represenitante de la Compañía 
Telefunken, quedo autorizada en ese mismo año para instalar 
una estación en la cosita del Cerro:, «con el único objeto» de es- 
tablecer comunicaciones con el Pontón de la Compañía Alemana 
de Electricidad situada en el puerto de La Plata. El decreto au- 
torizaba al personal superior del Telégrafo Nacional para utilizar 
libremente las instalaciones, a fin de estudiar y practicar el 
nuevo sistema de comunicaciones. 



Amales de la Universidad 



95 



Tales fueron los comienzos del telégrafo sin hilos en el Uru- 
guay. 

Los teléfonos en 1904. 

El número de abonadois llegaba a 5,042 entre las dos compa- 
ñías que funcionaban a la sazón en Montevideo. 



Industria ganadera. Los saladeros. 

Durante el quinquenio 1901-190.5 los saladeros! orientales, 
argentinos y brasileños faenaron el siguiente número de anima- 
les vacunos: 





URUGUAY 


ARGENTINA 


RIO GRANDE 


AÑOS 


Tasajo 


Extractos 
y conservas 


Tasajo 


Extractos 
y conservas 


Tasajo 


1901 . . 

1902 . . 

1903 . . 

1904 . . 

1905 . . 


512,000 
557,500 
.544,600 
685,400 
440,800 


121,400 
169,600 
152,500 
195,000 
168,700 


327,800 
330,600 
117,600 
159,900 
283,200 


75,200 
124,300 
116.500 

83,200 
127,900 


261,200 
461,300 
469,900 
474,000 
494,300 



En la columna del Uruguay se nota tendencia al aumento 
hasta el penúltimo año; en la columna argentina correíípon-. 
diente al tasajo, tendencia a la baja y en la de Río Grande, au- 
mento no interrumpido durante el quinqueaio. 

Este nuevo cuadro establece el ijronuedüo anual de animales 
vacunos faenados en el curso de tres quinquenios sucesivos: 



QUINQUE- 
NIOS 


URUGUAY 


ARGENTINA 


RIO GRANDE 


Tasajo 


Extractos 
y conservas 


Tasajo 


Extractos 
y conservas 


Tasajo 


1891-95 . 
1896-1900 
1901-05 . 1 


581,400 
572,960 
548,060 


180,080 
123,700 
161,440 


660,220 
309,510 
243.810 


83,169 

78,470 

105,420 


492,980 
319,300 
432,140 



En el curso de este período más amplio, el Uruguay desciende 
•constaatemente en materia de tasajo y también, salvo ligeras 
reacciones, en materia de extractos y conservas; la Argentina 
desciende fuertemente en materia de tasajo y mejora algo en 



96 Anales de la Universidad 



materia de extractos y conservas, y Río Grande desciende tam- 
bién, aunque mucho más débilmente que sus dos competidores 
f rivales. 

La Compañía Liebig se presentó en 1904 a la Cámara de Di- 
putados gestionando la rebaja de los derechos de exportación. 
Invocaba, en primer lugar, la situación de privilegio del tasajo 
con relación ail extracto y a las conservas. Una res faenada en 
los saladeros, pagaba a la Aduana, por concepto de derechos 
de exportación, $ 0,91. La misma res faenada en la fábrica de 
Fray Bentos, tenía que abonar $ 1,2 55. Y, en segundo lugar, 
que las fábricas de extracto y conservas de la República Argen- 
tina, estaban exentas de derechos de exportación desde 1888. 
Terminaba la Compañía su representación, manifestando el de- 
seo de aumentar la capacidad productora de Fray Bentos «en 
vez de tener que extenderse a la República Argentina». Todo 
lo que pedía la Compañía era que los productos de Fray Ben- 
tos quedaran equiparados a los de los saladeros. 

Dos años después presentó la Compañía Liebig un segundo 
escrito, insistiendo en la equiparación con los saladeros. La res 
faenada en Fray Bentos, decía, soporta un recargo de $ 0,355 
con relación a la faenada en los saladeros y, sin embargo, el 
trabajo nacional de elaboración es mucho mayor en el extracto 
y en las conservas que en el tasajo. La elaboración de 100 kilo- 
gramos de carne, cuesta en la fábrica de Fray Bentos $ 4,52. 
La elaboración de igual cantidad de tasajo en los saladeros, 
cuesta $ 1,35 o S3a $ 3,17 menos. Agregaba la Compañía que la 
desigualdad de derechos aduaneros existente en el Río de la 
Plata, la había obligado ya a elaborar en la Argentina parte 
de sus productos y a reducir las matanzas de Fray Bentos y 
que siguiendo así las cosas, tendría que instalar una fábrica 
propia en Entre Ríos. 

Las Cámaras se decidieron entonces a sancionar una ley de 
rebaja de derechos aduaneros, en virtud de la cual los produc-» 
tos de cada animal vacuno faenado en Fray Bentos vendrían a 
pagar 91 centesimos, o sea lo mismo que si procedieran de sa- 
laderos. El kilo de extracto pagaría 5 centesimos y los 100 ki- 
los de conservas 40 centesimos. 

La Compañía Liebig — decía la Comisión de Hacienda del 
Senado, rebatiendo a los que se oponían a la rebaja, distribuye 
dividendos que giran alrededor del 20 %, pero hay que adver- 
tir que ella distribuya 2 50,000 pesos anuales en forma de su&l- 



Anales de la Universidad 



97 



dos y que sus ganancias proceden del prestigio que ha adquirido 
con su firma en el extranjero. 

De la memoria de su directorio correspondiente a 1906, ex- 
traemos las siguientes cifras: 



1906 



1905 



Ganancia bruta . 
Gastos o-enerales. 
Beneficio neto. 
Dividendo . 



477.306 

262,889 
214,418 

22V2°/c 



482,879 
273,141 
209,738 



Pero el largo proceí~o no quedaba terminado. La ley de fran- 
quicias tuvo que volver a la Asamblea, en mérito de haber sido 
vetada por el Poder Ejecutivo. El extracto de carne — decía 
«El Día», exteriorizando los fundamentos del Mensaje — es un 
producto ya difundido, que reditúa grandes ganancias y lo que 
conviene proteger ahora es la "íarne conservada. 

La compañía Liebig, que ya elaboraba una parte de sus pro- 
ductos fuera del país, en establecimientos argentinos que ha- 
bía arrendado, resolvió entonces dar mayor impulso a sus tra- 
bajos, e instaló en Colón una fábrica tan grande como la de 
Fray Benitos;. 

El veto fué retirado a mediados de 1907, pero ya la ley de 
franquicias no podía devodver a la fábrica de Fray Benitos su 
vieja capacidad productora. 

La industria frigorífica. 

«La Frigorífica Uruguaya», empezó a funcionar en enero de 
1905. Tenía 8 cámaras congeladoras y 4 depósitos de carne 
congelada. Su primer directorio estaba compuesto por los se- 
ñores Manuel Lessa, Luis Ignacio García, Francisco Haedo Suá- 
rez, Andrés Palma y Julio Olivera Calamet. 

Dos meses después, el vapor «Sussex» cargaba las primeras 
800 toneladas de carne congelada. 

Durante el primer semestre de 1905 fuero-i enviados a Lon- 
dres 3,137 vacunos y SI, 277 ovinos, en cuatro barcos. La carne, 
decía el directorio en su memoria, ha encontrado excelente aco- 
gida, pero se lucha con el descenso de los precios en el mer- 
cado internacional. 



7 - i.v 



98 



Anales de la Universidad 



El consumo de tasajo en el Brasil, 

De la Revista de los señores Souza Filho y C.% del comercio 
importador de Río de Janeiro, extraemos las siguientes cifras 
relativas a las toneladas de tasajo desembarcadas en ese puerto, 
el más importante del Brasil del punto de vista del comercio de 
carnes con el Río de la Plata: 



ANOS 



Procedente 
del Uruguay 



De Argentina De Rio Grande 



1893 


26,406 


21,626 


3.829 


1894 . 












28,410 


18,755 


1,492 


1895 . 












27,542 


28,804 


528 


1896 . 












23,388 


33,374 


183 


1897 . 












25.493 


24,749 


1.215 


1898 . 












25,798 


16,870 


4,428 


1899 . 












27,013 


12.369 


2,486 


1900 . 












22,292 


12,087 


1,555 


1901 . 












17,395 


15,384 


3,119 


190-2 . 












17.869 


13,204 


6,117 


1903 . 












21.205 


5,642 


7,256 


1904 . 












13,531 


5,905 


10,645 


1905 . 












12,011 


6,376 


14,530 


1906 . 












9,761 


2,703 


15,958 



Precios del último quinquenio (reis por kilo) 



1902 
1903 
1904 



260 a 800 
180 a 480 
460 a 760 



1905. 
1906. 



440 a 800 
420 a 940 



Las remesas del Uruguay, después de haber permanecido es- 
tacionarias durante algunos años, empezaron a descender desde 
1900 y en forma todavía más acentuada las de la Argentina,, 
abriéndose con ello fuerte entrada al tasajo de Río Grande. 

La Aduana brasileña había ido alzando los derechos de im- 
porta-ción ;al tasajo del Río de la Plata, con el propósito de en- 
tregar el mercado de consumo a los saladeros nacionales. Uno 
de nuestros más importantes saladeristas, trazaba así en 1907 
el cuadro de la suba gradual y constante de las tarifas brasi- 
leñas: 



Anales de la Universidad 



99 



ANOS 



Derechos 
por cada kilo 



Por la carne 

de cada animal 

faenado 



1895 
1896 
1897 
1898 
1899 
1900 
1901 
1902 
1903 
1904 
1905 
1906 
1907 



60 reis papel 

84 » 

120 » 

100 » 

114 » 

1 72 => 

160 » 

160 » » 

160 » 

184 . 

185 y> 
245 » 
315 » 



(Al cambio de 
Londres) 



Oro $ 



1.25 
1.48 
2.03 
1.30 
1.65 
2.35 
3.65 
3.78 
3.66 
4.35 
5.45 
7.65 
9.50 



El mismo saladerista había formulado eu 1906 el estado de 
los gastos y rendimientos de la carne de un novillo, con el si- 
guiente resultado: 



Precio del novillo 

Faena y derechos de exportación. 
Derechos de importación en el Brasil 
Gastos de puerto, depósito y comisiones 

Transporte 

Enfardelaje 

Producto obtenido : 
100 kilos de tasajo a 750 reis .... 
30 kilos de cuero a $ 25 °/o .... 
30 . » sebo » . 13 » .... 
Menudencias 



$ 


24 


a 


3,50 


» 


8,05 


» 


3,02 


» 


0,40 


=> 


0,42 


$ 


39,39 


$ 


25,17 


>» 


7,50 


:» 


3,90 


» 


0,80 


$ 


37,37 



Pérdida: $ 2,02. 



No podía, pues, venir más a tiempo la implantación de «La 
Frigorífica Uruguaya». 

Tenía el tasajo otro gran mercado en la Isla de Cuba. Pero 
f'Uí luchaba también con las tarifas de Aduana. Un informe del 
Cónsul uruguayo, señor Fosalba, correspondiente al año 1904, 
hacía constar que nuestras carnes pagaban $ 4, .58 oro uruguayo 



lüü 



Anales de la Universidad 



por animal faenado, o sea exactamente las dos terceras partes 
del precio del producto calculado a razón de 32 reales el quintal. 

Prosigue el refinamiento de las razas. 

La industria frigorífica exigía carnes mejores que la indus- 
tria saladeril y nuestros estancieros, que así k comprendían, 
redoblaron los esfuerzos ya iniciados a favor del refinamien- 
to del ganado criollo. Lo demuestra el siguiente extracto del 
número de animales puros importados y nacidos en el país, 
anotados en el «Herd Book Uruguayo»: 



ANOS 



Importados 



Nacidos 
en el país 



AÑOS 11 Importados 



Nacidos 
en el país 



1887 


23 




1897 


i 17 


35 


1888 


52 


3 


1898 


16 


36 


1889 


26 


6 


1899 


1 42 


66 


1890 


62 


24 


1900 


70 


81 


1891 


5 


42 


1901 


226 


229 


1892 


— 


19 


1902 


91 


251 


1893 


3 


26 


1903 


339 


170 


1894 


9 


5 


1904 


89 


354 


1895 


6 


10 


1905 


893 


468 


1896 


f)l 


53 


' 1906 


1,196 


834 



En conjunto, 5,728 animales (3,216 importados y 2,512 na- 
cidos en el país). 

Véase como se descomponía la importación de animales puros, 
en 1903-1906 según la estadística aduanera, reproducida por 
•3l Mensaje Presidencial de apertura de las sesiones ordinarias 
de la Asamblea en febrero de 1907, que no coincide con la que he- 
mos extractado: 



ANOS 



Vacunos 



Ovinos 



Equinos 



1903 


231 


358 


5 


1904 


105 


295 


19 


1905 


369 


1,145 


32 


1906 


602 


1,593 


27 



Como prueba de los progresos crecientes de la mestización, 
citaban las informaciones periodísticas de 1903 el caso de un 



Anales de la Universidad lül 



lote de vacas Durham y Hereford de la estancia de dou Luis Ig- 
nacio García en el Queguay, sacrificado en los Corrales de la 
Barra, para el consumo de la población, con el peso de 800 ki- 
los en pie. 

El Departamento de Paysaudú recibió en 1906 un fuerte aporte 
de 500 bovinos de sangre pura, procedentes del traslado del 
«Campo de Aclimataciónj», o de in,munización contra la tristeza, 
que funcionaba en Gualeguaychú. La sociedad dueña del Campo 
de Aclimatación, había pedido como base para el traslado de sus 
planteles a nuestro territorio, liberación de los derechos de Adua- 
na para los forrajes; y, prestigiando su gestión, decían el Club 
Fomento y la Sociedad Rural departaimental: «los ganado^ 
del Sud, incluidos los de Reyles, no pueden venir a estos campos 
del Norte sin auírir una mortalidad de un 80, de un 90 y aún 
más por ciento». 

Los animales del Campo de Aclimatación, procedían de po- 
treros de mucha garrapata y fueron instalados en la Cabana 
i^ucio Rodríguez, situada en el ejido de Paysandú. 

Proseguía a la vez en toda la República la lucha contra la 
garrapata. Entre las medidas oficiales, se destaca un decreto 
por el que se creaban baños públicos, que luego hubo que apla- 
zar, a la espera de recursos que se pedirían al Cuerpo Legisla- 
tivo. El mismo decreto autorizaba la contratación en el extran- 
jero de cuatro veterinarios, que se ocuparían de la profilaxis del 
ganado en los puertos de embarque y desembarque. 

Péi'ílidas «^n el manado «vino. 

A los perjuicios originados por la garrapata en el ganado va- 
cuno, se agregó en 1903 una gran mortandad en el ganado ovino, 
i^as investigaciones realizadas entre los estancieros y barraque- 
ros, arrojaban 1.000,000 de cabezas perdidas, sobre el total de 
22.000,000 en que se calculaban las existencias. 

KxposiiioiK'.'í - Ferias y (Congresos ruialrs. 

Durante el período presidencial que recorremos, hubo exposi- 
ciones - ferias en muchos departamentos, sobresaliendo las de 
Mercedes, Colonia, Salto, Fray Bentois, Paysaudú, Tacuarembó, 
Minas, Rocha y Montevideo, y varios Congresos Rurales, en los 
que e.«,taban representados todos los depart'anientos de la Re- 
pública. 



102 Anales de la Universidad 



Del programa del Congreso Rural de 1903 extraemois lOiS si- 
guientes temas: 

Ensanche del ejido de la ciudad de la Coilonia ; entrega a la 
Junta Económico de la escuela agrícola de Palmira; adquisición 
de tierras en Paysandú con desitino a granjas agropecuarias; ce- 
lebración anual de una gran exposición nacional en cada capital 
de departamiento ; foirmación de un registro genealógico; crea- 
ción de escuelas de agricultura teórico - prácticas; refoirma de la 
ley de abigeato; construcción de bañaderos públicos para exter- 
minar la garrapata y la sarna; instalación de estaciones zootécni- 
cas. 

En el Congreso de 1905 se trataron ©Sitos otros temas: 

Fomento de la Sericicultura; reorganización de los servicios 
rurales; instalación de estaciones zootécnicas; bañaderos contra 
la sarna y garrapata; venta de ganados al peso mediante el es- 
tablecimiento de corrales - básculas en la Tablada; obras de via- 
lidad; primas a las industrias rurales. 

Y en el de 1906 fueron sometidas a estudio del Poder Ejecu- 
tivo las siguientes conclusiones: 

Establecimiento de un sistema general de irrigación que evite a 
la población agrícola los daños de la sequía; estudio de las condi- 
ciones climatéricas de todos los departamentos para que los ga- 
naderos y agricultores conozcan el régimen de las lluvias en 
cada región del país; pronta terminación del plan de reformas 
al Código Rural, ya confiado a una comisión especial; organi- 
zación del crédito agrícola, sobre la base de las sucurtíales del 
Banco de la República; fundación de escuelas profesionales agrí- 
colas; divulgación, por medio de conferencias, de IO'íj mejores 
sistemas para la mestización de los ganados y para ©1 estableci- 
miento de los cultivos más adelantados; creación do premios 
de estímulo, con destino a los departamentos que exhiban en 
las exposiciones mejores lotes ganaderos; disminución de algu- 
nos impuestos de consumo, como medio de propender al abara- 
tamiento de la vida; organización del crédito de habilitación; 
difusión de la enseñanza primaria; colonización amplia y bien 
combinada que estimule la inmigración y de empleo sedentario 
al elemenito nacio,nal flotante de nuestra campaña; «y un franco 
y entusiasta voto a favor del mantenimiento de la paz». 



Anales de la Universidad 103 



Centra la depreciación de los cueros. 

El Sindicato de Importadores de Cueros de El Havre, dirigió ea 
j905 una circular al comercio exportador del Río de la Plata, 
denunciando la mala calidad y desgarre de los cueros de sala- 
dero. Uno de nuestros saladeristas, don Rosauro Tabárez, se 
apresuró a rectificar los hechos en que se fundaba esa circular, 
r.n lo que atañe a la industria saladeril del Uruguay. 

«El trabajo del cuchillo en los saladeros de Montevideo, de- 
oía el señor Tabárez, puede clasificarse como muy bueno. Los 
•desperfectos se descuentan del sueldo del obrero y éste trabaja 
oon gran maesibría. Pero el mestizaje va progresando rápida- 
«mente y los cueros del animal mestizo son más finos y de me- 
nos fuerza que los de los saladeros del No>rte, que faenan prin- 
cipalimente ganados criollos o poicos mestizados, de cuero más 
grueso y lleno de fuerza.» 

Con motivo de la circular de los comerciantes de El Havre, vol- 
vió a figurar en la orden del día el problema de la marcación 
'le los ganados. Los cálculos coirrientes fijaban en un millón de 
pesos al año para el Uruguay y en dos millones para la Argen- 
tina, la depreciación causada por las marcas de fuego. 

Eil Gobierno nombró una Co>misión para estudiar el medio 
de disminuir ese demérito y contestando a una de las pregun- 
tas de la encuesta que se promovió entonces, decía la Asociación 
"Rural: 

«Los puntos menos perjudiciales son el anca, pierna, brazue- 
lo y cabeza, y el más perjudicial el costillar. La marca debe co- 
locarse siempre de un solo lado. La contramarca va desapa- 
Teciendo.» 

Estadística aerícola. 

De los cuadros de la Oficina de Estadística Agrícola, extrae- 
mos las siguientes cifras relativas al monto de las cosechas de 
trigo y de maíz correspondientes a los años 1903-1906 (kilo- 
gramos) : 



104 



Anales de la Universidad 





AÑOS 

! 


Cosecha 
de trigo 


Su valor 
corriente 


Cosecha 
1 de maíz 


Su valor 
corriente 


1903. . 

1904. . 

1905. . 

1906. . 


124 611,674 

205.888,045 
125.344,152 


$ 3.964,604 

» 5.867.899 
» 4 838,284 


134.335,534 

112.186,773 
81.952,339 


$ 2.122,501 

» 2.165,204 
» 2.360,227 



De otros cuadros concordantes, emanados del Departamento 
de Ganadería y Agricultura, extraemos estas nuevas cifras: 



HECTAREA.S SEMBRADAS. 





1902 - 03 


1904 - 05 


1905 • 06 


1906 - 07 


Trigo . . . 
Lino. 
Avena . 
Cebada . 
Alpiste . . . 


265,638 

33,932 

187 

1,028 

541 


260,770 

19,079 

559 

754 

2,442 

283,604 


288,468 

18,485 

838 

1,165 

3,350 

312,306 


252,258 

29,529 

1,967 

1,883 
2,.556 




301,326 


288,193 



TONELADAS COSECHADAS. 



1902 - 03 



1904 - 05 



1905 - 06 



1906-07 



Trigo . . . 
Lino ... i 
Avena . . . 
Cebada . 
Alpiste . . . 


142,611 

20,767 

149 

658 

323 


205,888 

14,046 

525 

588 

1,745 


125,344 

10,782 

543 

786 
1,908 

139,363 


186,884 

21,930 

1,752 

1,576 

1,638 




164,508 


222,792 


213,770 



Durante el quinquenio 1906-1910, el Uruguay importó pe- 
sos 1.240,474 en. máquinas e instrumen/tos de labranza. Un año 
tiesipués, en 1911, el primero de la Administración Batlle, fue 
tan grande el impulso, que la iinportacióu de máquinas y utensi- 
lios subió a $ 526,215, o sea alrededor de la mitad de todo lo 
importado en aquel quinquenio. 

Véase ahora el monto de las exportaciones de algunos rea- 
glanes de la agricultura: 



Anales de Ja Universidad 



105 



1903 (Quintales) . 

1904 

1905 

1906 



Trigo 



90.053 

58,949 

540,416 

2,634 



Harina 
de trigo 



Maíz 



Lino 



7,077 254,757 222,720 

27,817 508.592 \ 200,039 

49.409 7,179 I 137,964 

5,162 I 2,390 I 105,964 



Distribución de semilhís. 

SI Poder Ejecutivo tuvo que atender activamente en 1903 el 
servicio de suministra de semillas en varias regiones agrícolas 
del país, castigadas por la sequía y la pérdida subsiguiente de 
¡as cosechas. Y estimulado por los primeros éxitos del reparto, 
autorizó al Departamento de Ganadería y Agricultura para es- 
tablecer en los terrenos fiscales de Toledo, una Estación de Se- 
millas. M año siguiente, la Asamblea dictó una ley por la que 
se autorizaba al Poder Ejecutivo para permitir durante tres años 
la libre importación de semillas. Las pérdidas subsiguientes de 
la agricultura, dieron lugar a que los Poderes Públicos intensi- 
ficaran su acción estimuladora. La ley de 1906 autorizó al Go- 
bierno para ayudar a los agricultores desamparados, con el ali- 
mento y las semillas, destinando a ese fin un crédito suplemen- 
tario de 50,000 pesos. 



Innxntación tle t<w rajes. 

La prolongada sequía de 1906 dio base a la Asociacicn de 
Ganaderos, para gestionar la supresión temporaria de los dere- 
chos de Aduana a lo« forrajes extranjeros, como medio de^ que 
los cabañeros pudieran dar alimentación a sus planteles. Res- 
pondiendo a esa gestión, se presentó en la Cámara de Diputados 
ur proyecto de ley que extendía la exoneración a los cereales. 

La «Sala Mercantil de Productos del País» asumió en el acto 
la defensa de la agricultura nacional. Para demostrar que la 
^.xoneración llevaría a la ruina a todos los agricultores del país, 
acompañaba dos cuadros con los precios corrientes del trigo y 
de la harina, en cuatro meses distintos del año, durante el pe- 
ríodo 1890-1906. Véase lo que resultaba de esos cuadros: 



106 



Anales de la Universidad 



Precios del trigo por 100 kilos y de la harina por 10 kilos: 



ANOS 



FEBRERO 



JUNIO 



Trigo Harina I Trigo Harina 



SETIEMBRE 



NOVIEMBRE 



Trigo Harina Trigo Harina 



1890 


$ 4,00 


$ 0,66 


S 4,30 


$ 0,72 


$ 5,00 


$ 0,82 


S 6,20 


$ 0,96 


1891 


• 3,80 


' 0,62 


5,20 


» 0,83 


>' 5,30 


» 0,84 


' 4,80 


0,79 


1892 


' 4,10 


» 0,66 


» 4,10 


» 0,66 


» 4,00 


» 0,65 


i - 3,80 


» 0,6? 


1893 


> 2,30 


0,38 


» 2,20 


» 0,35 


» 2,10 


■■■■ 0,32 


- 2,00 


0,31 


1894 


>' 1,50 


0,28 


» 1,40 


0,26 


1,60 


' 0,28 


■" 1,60 


0,27 


1895 


! » 1,40 


> 0,26 


» 1,60 


> 0,28 


- 2,00 


> 0,32 


' 2,50 


• 0,43 


1896 


» 2.50 


» 0,38 


» 2,50 


> 0,38 


2,10 


0,35 


> 2,70 


• 0,42 


1897 


» 3,10 


> 0,52 


» 3,20 


' 0,53 


í » 4,90 


0,75 


> 4,20 


0,65 


1898 


» 2,90 


» 0,47 


» 4,00 


» 0,60 


1 4,20 


' 0,62 


» 3,40 


0,52 


1899 


' 2,30 


» 0,36 


» 2,30 


> 0,36 


> 2,30 


> 0,36 


>' 2,20 


0,34 


1900 


» 2,30 


» 0,36 


2,60 


» 0,40 


» 2,80 


0,42 


> 2,70 


>> 0,41 


1901 


3,80 


» 0,59 


» 3,75 


» 0,58 


- 4,00 


0,63 


5,00 


0,73 


1902 


2,60 


» 0,39 


> 2,60 


> 0,39 


2,60 


» 0,39 


2,60 


0,39 


1903 


' 3,00 


» 0,45 


^ 2,60 


» 0,39 


» 3,50 


<= 0,50 


' 3,30 


» 0,47 


1904 


» 2,70 


» 0,40 


» 3,00 


» 0,42 


3,80 


' 0,54 


» 3,60 


0,51 


1905 


> 2,80 


» 0,41 1 


- 2,90 


» 0,41 


3,00 


♦ 0,44 


> 3,00 


• 0,44 


1906 


• 3,50 


■' 0,54 1 


~ 


- 




- i 


^ 


- 



Precios del maíz por lOO kilos: 



ANOS 



Febrero 



Junio 



Setiembre 



Noviembse 



1897. . . . 


« 2,10 


$ 2,65 


$ 3,60 


$ 3,40 


1898. 






» 2.30 


» 1,50 


» 1,10 


» 1,20 


1899. 






— 


» 1,70 


» 1,30 


» 1,50 


1900. 






» 1,90 


» 2,35 


» 2,50 


. 3,00 


1901. 






» 3,10 


» 1,35 


» 1,85 


'> 2,05 


1902. 






» 2,20 


» 1,60 


» 1,60 


» 1,75 


1903. 






» 1,30 


» 1,75 


. 1,62 


» 1,45 


1904. 






» 1,55 


» 1,40 


» 1,60 


« 1,60 


1905. 






» 2,70 


» 2,35 


» 2,,30 


» 2,32 


1906. 






» 2,25 


— 


— 


— 



Exportación de harinas. 



También resolvieron los molineros salir en defensa de su in- 
dustria. 

Nuestras harinas — decían en una representación firmada 
por el gremio que presidía don Nicolás Peirano, — va perdiendo 
■sus viejos mercados de consiumo y, como consecuencia de ello, 



Anales de la Universidad 



101 



desciende el precio del trigo y los agricultores se desalientaa y 
emigran. Los Esitados Unidos acaban de obtener en el Brasil 
una rebaja del 20 % en favor de sjus harinas. Habría que acor- 
dar a la industria uruguaya una prima de tres milésimos por 
kilo de harina exportada, para estimular nuestra corriente in- 
dustrial. 

De un cuadro que acompañaba el gremio de molineros para 
robustecer su gestión, extraemos las siguientes cifras: 

EXPORTAOIÓX GEXERAL (KILOGRAMOS). 



ANOS 



Harina 



Valor oficial 



Trigo 



Valor oficiai 





Kilogramos 


$ 


Kilogramos 


S 


1898 .... 


1 11.296,103 


601,214 


77.231,392 


2.405,716 


1899 .... 


20.726,000 


659,689 


62.673,190 


1.367,750 


1900 .... 


18.128,562 


595,420 


39.871,606 


950,465 


1901 .... 


174,978 


6,299 


248,157 


6,206 


1902 .... 


8.270,593 


297,741 


55.798,966 


1.394,977 


1903 .... 


707,743 


25,479 


9.005,254 


225,134 



PARTE DESTINADA AL BRASIL. 



ANOS 



Harina 



Valor oficial 



Trigo 



Valor oficial 





Kilogramos 


$ 


Kilogramos 


s 


1898 .... 


11.140,973 


592,951 


2.847,623 


87,916 


1899 .... 


20.104,182 


640,167 


13.190,967 


292,305 


1900 .... 


17.881,855 


587,233 


30.670,380 


742,058 


1901 .... 


75,553 


2,573 


6,040 


152 


1902 .... 


8.146,521 


293,274 


19.302,290 


482,555 


1903 . . . . 


636,200 


22,903 


26,115 


651 



El descenso del trigo y de la harina — concluían los moline- 
ros — representa para el país una merma de $ 3.000,000 al año. 

C'olonización. 



Por efecto de la falta de tierras disponibles, se inició durante 
este período una sensible corriente de emigración de agricul- 
tores de la Colonia, que si no aumentó en forma alarmante, fué 



108 Anales de la Universidad 



gracias al fraccionamiento de algunos grandes latifundios, como 
los campos de Drable, que fueron vendidos en lotes pequeños y 
retuvieron a muchas de las familias que estaban resueltas a 
traslladarse a la República Argentina. 

El Estado adquirió en esa oportunidad el asiento principal 
de la antigua estancia de Drable, compuesto de 277 hectáreas al 
precio de $ 97 la hectárea. 

Los campos del Departamento de Artigas, que el Estado ha- 
bía adquirido en añois anteriores» con destino a colonización, 
estaban completamente abandonados a causa del fracaso de los 
contratos celebrados y de los diversos pleitos a que esos fracasos, 
habían conducido. El Gobierno celebró un convenio ad-refereti- 
úum con don Félix Revello, por el cual vendía el Fisco 15,482 
hectáreas de las 20,708 que había comprado. El Estado recibía 
o\ precio de 173,851 pesos y destinaba esa suma a aumentar los 
fondos existentes en poder de la comisión encargada de la com- 
pra de cruceros de guerra para nuestra marina. Las 5,22 6 hec- 
táreas resitantes serían también vendidas a Revello en el caso 
<-le salir triunfante el Fisco en los pleitos que sostenía. El com- 
prador se obligaba a hacerse cargo de los pleitos pendientes y 
a retrovender al Estado 1,131 hectáreas por el precio de 8,000 
pesos. 

Enseñanza Agronómica. 

Bl Ministro de Fomento, ingeniero Serrato, dispuso en 1903 
que los injgenieros agrónomos don Teodoro Alvarez y don Julio 
Frommel del Departamento Nacional de Ganadería y Agricul- 
tura, salieran a campaña y dieran conferencias de divulgación 
er. los centros agrícolas y fuera de ellos, sobre métodos cultura- 
les — selección de semillas — tratamiento de las enfea-medades 

— rotación de los cultivos — diversificación de la producción 
agrícola — agotamiento de Las tierras de cultivo — legumbres 

— leche — aves de corral — aso'ciaciones cooperativas — nocio- 
nes de economía rural soibre rendimientos de los cultivos — 
precios de costo de la producción — mejor aprovechamiento 
del esfuerzo humano ^- disminución de los gastos de explota- 
ción. Agregaba el Ministro en la misma nota, que el Gobierno 
tenía el pro'pósito de pro'pender a la creación de la Facultad de 
Agronomía y Veterinaria con un campo de demostración en To- 
ledo. 



Anales de la Universidad 



109 



V^iñedos. 

Un informe del Departamento de Ganadería y Agricultura, co- 
rrespondiente al año 1903, hacía constar que Montevideo tenía 
317 viñedos en 908 hectáreas y que de esa superficie apena.'s el 
10 % es.taha libre de la filoxera. 

En 1905 había en toda la República 1,453 plantaciones de vi- 
ñas, distribuidas en 4,259 he-ctáreas, un personal de 2,367 peo- 
nes y 489 bodegas. El número de cepas en producción y a pro- 
ducir alcanzaba a 18.320,476 y la cosecha de uva a 21.472,773 
kilos. La vinificación ajbsorbía 15.552,687 kilos y ohtenía 
10.374,342 litros de vino tinto y algunas partidas de vino blan- 
co y de alcohol. 

Tabacales. 

Un informe del ingeniero agrónomo José Machiavello, corres- 
pondiente al año 19 06, e&tablecía que en toda la República ha- 
bía 605 cosecheros con 1,135 predios y 10.589,447 plantas dis- 
tribuidas en 886 hectáreas. La producción alcanzaba a 884,686 
kilos de tabaco. Véase los tres departamentos que figuraban a la 
cabeza del movimiento en esos cuadros: 



DEPARTAMENTOS 



Hectárea s 
cultivadas 



Número 
de plantas 



Kilos 
cosechados 



Rivera 

Tacuarembó 

Canelones 


190 
443 
125 


1.483,034 
4.705,347 
1.902,946 

8.091,377 


209,436 
235,446 
49,854 




758 


494,730 



Fiesta (le las flores. 



Una Comisión de Señoras organizó eu 1903 una hermosa feria, 
incaminada a difundir el cultivo de las plantas de flores en 
las quintas de los alrededores de Montevideo. La feria tuvo lu- 
gar en el teatro Solís, hizo conocer y divulgar magníficos ejem- 
plares que permanecían ignorados y provocó el movimiento es- 
timulador que habían buscado sus iniciadores. 



]10 



Anales de la Universidad 



IiKlustrias extractivas. Trabajos de mineiía. 

De las minas del Departamento de Rivera se extrajeron 70 
kilogramos de oro en 1905 y 71 en 1906, equivalentes a % 30,814 
y $ 35,864. El valor del oro por cada tonelada de mineral be- 
neficiado, alcanzaba a $ 2,63 y $ 2,25. 

El ingeniero Kümmer, jefe de la Oficina Técnica de las ubras 
del Puerto de Montevideo, presentó al Gobierno en 1903 un 
plan por el que se destinaba la cantidad de 90,000 pesos para 
el levantamiento del mapa geológico del Uruguay. Se realiza- 
ría un trabajo sistemático de investigación, encaminado a plan- 
tear y resolver el problema del combustible nacional. Las in- 
dustrias — decía el ingeniero Kümmer — pueden nacer sobre 
la base de la importación del combustible; pero para tomar 
vuelo, requieren indeclinablemente una fuerza motriz nacional, 
que es la más barata. Para la realización de ese plan proponía 
la contratación de un personal técnico extranjero. 

El Presidente Batlle pasó el proyecto al Cuerpo Legislativo 
y, aunque encontró ambiente muy favorable, no fué convertido 
en ley. 

Piedra y arena. 

La exportación de piedra y arena siguió este movimiento en 
el curso del período que recorremos: 



ANOS 



Toneladas 
de arena 



Toneladas 
de piedra 



Número 
de adoquines 



1904 
1905 
1906 
1907 



346,143 
368,497 

484,784 
604,705 



145,016 
132,120 
182,126 
253,313 



2.252,503 
2.518,150 
2.753,471 
7.032,945 



Reglamentación de la pesca. 

Desde 1898 estaba prohibido el empleo de las redes de arras- 
tre, como consecuencia de una gestión promovida por las em- 
presas de lauclias pescadoras. La probibición era absoluta, lo 
mismo en las costas que mar afuera. En 1903 se presentó don 
Pedro Galcerán, pidiendo que la prohibición quedara derogada 



Asnales de la Universidad 111 

a favor de las operaciones que se realizaran más allá de la dis- 
tancia de 5 kilómetros de la costa. El Gobierno no hizo lugar 
a la petición, pero a la vez nombró una comisión encargada de 
estudiar el punto y de aconsejar los reglamentos que concep- 
tuara más convenientes. 

Ese decreto fué complementado por otros dos, en virtud de 
los cuales se iniciaban los trámites previos a la contratación 
de un técnico en Europa o Estados Unidos, para el estudio y 
fomento de la picicultura y se comisionaba a don Virgilio Sam- 
pognaro, cónsul del Uruguay en Cherburg-o, para el estudio de los. 
sistemas de explotación pesquera en Europa. 

La pesca do anfibios. 

La pesca de lobos fué sacada a licitación en 1903 por el tér- 
mino de 8 años, obteniendo la concesión don Marcelino Rodri- 
gue Castromán por el precio de 46,000 pesos anuales. 

Eran frecuentes en esa época las incursiones de barcos pesca- 
dores de lobos en aguas jurisdiccionales y el Poder Ejecutivo, 
con el propósito de poner fin a ese abuso, pidió y obtuvo la san- 
ción de una ley que establecía que toda persona que, sin permiso- 
del Estado, pescara o cazara lobos marinos o anfibios en terri- 
torio continental o insular de la República o en sus aguas ju- 
risdiccionales, seria castigada con 9 a 12 meses de prisión. 

En 1905 fueron capturados los tripulantes de una barca ex- 
tranjera que pescaba lobos en nuestra jurisdicción y el juez del: 
Crimen impuso 10 meses de presidio a sus tripulantes. 

Estímulos a la fabi'icsuión (lo azúcar. 

La refinería de La Sierra, iniciada por el doctor Torrocella: 
y continuada por don Félix Giraud, que había obtenido en lS9o 
franquicias importante} a cambio de obligaciones correlativas 
encaminadas a asegurar la estabilidad de la producción nacio- 
nal, no pudo dar cumplimiiento a esas obligaciones y cerró sus 
puertas a la espera de favores fiscales más eficaces. Tampoco 
rudo cumplir sus comproimisos la Refinería Belga, ubicada ©n 
la playa Capurro, que tuvo que liquidar, con pérdida, buena par- 
te de su caipital y trasportar sius maquinarias a Rumania. 

.\dvertía la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados 
ül ocuparse de estos fracasos, resultado de la inexperiencia, que- 



112 Anales de la Universidad 



la refinación nacionail gozaba en general de una prima de $ 1.60 
por cada 100 kilos y la refineria de La Sierra de una especial 
de $ 2 duTiante el plazo de la concesión. 

El señor Giraud, decía la Comisión de Hacienda, ha manifes- 
tado que de sus libros de contabilidad resulta que los gastos 
del es.tal>!ecimienl.o de La Sierra fueron en 19 03 tres veces ma- 
yores que lo que debían ser y ello a causa de la falta de brazos 
y poca preparación del elemento obrero. Si se aumentase — 
agregaba — el derecho a los azúcares refinados en % 1 más, 
la refinería, que es un complemento indispensable de la fá- 
brica, podría tener un pequeño beneficio, que le permitiría 
impulsar el cultivo de la remolacha y a la vez trabajar durante 
t"do el curso del año. 

Por el proyecto que aconsejaba la Comisión de Hacienda, los 
azúcares refinados del extranjero, pagarían durante tres años el 
derecho específico de 6 centesimos por kilo, 2 centesimos de im- 
puesto interno y 8 % de derechos adicionales. Durante los tres 
años siguientes, el impuesto interno se reduciría a 18 milésimos 
y vencido ese plazc a 16. Los azúcares brutos que se intro- 
dujeran con destino a la refinación, pagarían según el ren- 
dimiento que resultase de;l análisis. Las diferencias da derechos 
durarían 10 años. Las fábricas que quisieran gozar de esos bene- 
ficios, quedarían obligadas a producir 300,000 kilogram.os de 
azúcar nacional en cada uno de los dos primeros años, 400,000 
en el tercero y asi aumentando a razón de 100,000 por año, hasta 
completar el decenio. 

Estas ideas encontraron ambiente favorable en el seno de 
ambas Cámaras y. en consecuencia, se dictó la ley de 1906, que 
acordaba nuevos e importantes favores a la plantación de remo- 
lacha y a la producción de azúcar. Las empresas que quisieran 
ciptar a ellos, estaban obligadas a cultivar desde el primer año 
300 hectáreas de remolacha y a producir 300,000 kilogramos de 
azúcar; en el segundo, 400,000; en el tercero, 700,000; en el 
cuarto, 1.100,000, y en quinto, 1.500,000. 

"Véase en que consistían los favores que otorgaba el Estado: 

A) 50,000 pesos de prima en ed primer año; 40,000 en el se- 
gundo; 30,000 en el tercero; 20,000 en el cuarto y quinto años. 

B) Los azúcares brutos que se introdujeran del extranjero 
r&ra ser refinados en el Uruguay, pagarían los derechos con el 
descuento de una merma del 6 % sobi'e el peso neto. 

C) Hasta finalizar el año 1915 regiría una diferencia, a fa- 



Anales de la universidad 113 

vor del producto nacional, no menor de 67 milésimos por kilo 
(le azúcar no refinada' y de 78 milésimos por kilo de azúcar re- 
finada, entre la totalidad de los impuestos a cargo de los pro- 
duictos nacionales y la totalidad de los impuestos a cargo de 
, los productois importados. 

D) Las semillas de plantas zacarinas, el carbón y las máqui- 
nas destinadais a la fabricación de azúcar, quedarían exoneradas 
de derechos de importación. 

La fábrica de La Sierra era la única que podía acogerse a los 

Tseneficios de esa ley, cuyo monto hacían subir los estudios de la 
époica a 600,000 pesois, durante el plazo de la concesión, entre 
primas, diferencias de derechos aduanero® y descenso en la im- 
portación de azúcares reifinados, — protección considerable, por- 
que sólo se exigía una producción inicial de 300,000 kilos, que 
al precio del artículo extranjero en depósito, equíTalía a veinte 

mil pesos y porque ya en esos mismos momentos el kilogramo de 
azúcar importada pagaba a la Aduana algo más de su precio de 
costo en el puerto de Montevideo (7 centésimois en depósito y 

8 de derechos). 

Empresas industriaJes del Estado. 

Desde el año 19 03 empezó a figurar en la Cámara de Diputa- 
dos el problema del estanco del alcohol, como consecuencia de 
un proyecto de ley presentado por los doctores Antonio María 
Ilodríguez y Pedro Figari. que autorizaba con ese objeto la 
emisión de 1.500,000 de pesos en obligaciones de 5 % de in- 
terés y 5 % de amortización. 

Tres años después, el Poder Ejecutivo pasaba un Mensaje a 
la Asamiblea, proponiendo el estanco y a la vez la exención de 
impuestos internos de consumo a favor del alcohol desnaturali- 
zado, ©sito último ya propuesto a la Cámara de Diputados por el 
doctor Martín C. Martínez. 

Nuestras destilerías — decía el Presidente Batlle y Ordóñez 
en su Mensaje — utilizan una tercera parte de su capacidad pro- 
ductora y elaboran al año de 8 a 8 Vz millones de kilogramos de 
maíz. Con solo sustituir el tercio del consumo de kerosene, pedi- 
rían a la agricultura 10.000,000 más de kilogramos de maíz. 

En el mismo año se dirigió el Gobierno a la Asamblea en de- 
manda de fondos con destino a obras de ampliación de la Luz 

8 -IX 



1 1 4 Anales de la Universidad 

Eléctrica y la Asamblea votó cou ese objeto $ 1.200,000 en obli- 
gaciones hipotecarias de 5 % de interés y 4 % de amortización 
acumulativa, pagaderos con los proventos. Ya el Presidente Bat- 
lle había rechazado el año anterior varias propuestas para el 
arrendamiento de la Usina y había reorganizado el Consejo Ad- 
minisftrativo en uso de las atribuciones de emergencia que le 
conjfería la legislación vigente, preparando así el terreno para 
la implantaición del monopolio a que aspiraha. 

A principios de 1907 fué co,mis!Íonaido el ingeniero Juan 
Smith, para estudiar la utilización de las fuerzas motrices del 
Río Uruguay en las caídas del Salto y proyectar el planteamiento 
Ge una Usina Eléctrica en esa localidad. 

Varias iniciativas. 

Los señores Salvo, Campomar y C." iniciaron en 1905 la 
construcción de su gran fábrica de tejidos en el Puerto del Sau- 
ce, cerca de la fábrica de papel de los señores Cavajani, Puppo 
y Badi. Ya tenía dos años de vigencia la ley que declaraba libre 
de impuestos la importación de máquinas destinadas a las fá- 
bricas ie hilados y tejidos, lavado y tintorería, el yute y el al- 
godón virgen en rama. 

Bajo la presidencia de don Juan A. Smith empezó a funcionar 
en 1903 la «Avícola Uruguaya», en ios alrededores de la Estación 
Treinta y Tres, con grandes planteles que colocaban ese estable- 
cimiento a la caheza de los similares de la América del Sud. Pero 
tres años después, agotado el capital integrado, que sólo alcan- 
zaba a 17,100 pesos, hubo necesidad de liquidar el estableci- 
miento. 

El Poder Ejecutivo se dirigió en ese mismo año a la Asamblea,, 
adjuntando un proyecto de ley por &1 cual exoneraba de derechos 
aduaneros de importación y de exportación y de Patentes de Giro, 
a las cremerías de más de 30,000 pesos de capital. 

Títulos a Ubicar Tierras Fiscales. 

Una ley dictada en 1004 autorizó el canje de títulos a ubicar, 
acordados mediante escrituras publicáis, por documentos al por- 
tador. Al finalizar el primer año de vigerucia; de esa ley, se hahía. 
efectuad^ el cr^nje de 103,529 hectáreas y quedaban pendientes^ 



Anales de la Universidad 115 



(le canjñ 90,145 hectárea^ procedentes de escrituras públicas, y 
163,862 acordadas por leyes especiaJes a las Jefaturas de Poli- 
cía, Juntas Económico-Administrativas y Comisiones de Templos. 
En conjunto, 357,536 hectáreas. 

Bienes del Estado. 

La Admdnisitración de ]o® Bienes del Estado, quedó co-nfiada 
en 1903 a la Oficina de Crédito Público. 

Cuestiones obreras. Las huelgas. 

Durante este período fueron frecuentes y numerosas las huel- 
gas de obreros. 

El g-remio de zapateros inició el movimiento en 1903, poa- no 
haber conseguido aumento de jornal. Alrededor de 5,000 obre- 
ros abandonaron el trabajo. Ya había en esa época fábricas de 
mucha importaní.>ia, como la de Maa-exiano, que tenía más de 
600 obreros. 

El movimáento se initensificó noitabJlemente en 1905, produ- 
ciéndose entonces, en/tre otras huelgas, la del ferrocarril Central, 
en que 3,000 obrerois abandonaron el trabajo, hasta obtener, co- 
mo oibtuvieron, mejoras de horario y de salario; la de los ba- 
rread ero,s municipales, en procura de aumento de sueldos; la 
de las cO'Stureras, en son de protesta contra una jornada de 10, 
12 y hasta 14 horas, para ganar, en el gremio de chalequeras, 
$ 1 por día, a condición de concluir 10 piezas, en el gremio de 
pantaloneras, 60 centesimos por día, a condición de concluir 
dos pantalones, y en el de bombacheras, 5 centesimos por pieza; 
la del puento y sus anexos lois talleres de La Teja, que se exten- 
dió a 11,000 obreros entre marinerois (3,000), estibadores 
• 2,700), talleres de La Teja (2,500), carboneros (1,500) y 
otros ramos. 

Las huelgas prosiguieron en 1906, destacándose la del perso- 
nal tranviario, que atropello al piquete de línea que custodiaba 
la estación del tranvía del Reducto, provocando con ello una des- 
carga de fusilería que felizmente no produjo bajas; la de los co- 
cheros d'e plaza, ocasionada por la promulgación de una tarifa 
de precios gancioaiada por la Municipalidad, y la de los pana- 
deros. 

Una de las compañías tranviarias, la del Paso del Molino, ha- 



116 Anales de la Universidad 



bia creídO' e&capar a la huelga, mediante la creíación de una Caja 
ae Ahorros, constituida por aportes mensuales de la Empresa, 
en la que cada obrero llegó a tener $ 150, y de una Cooperatira 
de Consumos, que adquiría lais mercaderías al por mayor y las 
revendía en condiciones muy favorables, distribuyendo los so- 
branites, bajo forma de utilidaideis, entre lois mismos consumi- 
doTes. PerO' así que estalló lai huelga, ©1 personal de esta em- 
presa adhirió al movimiento, por razones de solidaridad. 

La ley de residencia argentina, que era aplicada en esos años 
con rigor, había loicalizado en Montevideo a muchos de los agi- 
tadores de Buenos Aires y eran ellos los que mantenían a los 
obreros en constante tenisión d© espíritu. La Policía, por otra 
parte, noi reprimía, en forma suficientemente eficaz, los actos 
de violencia de los huelguistas contra los obreros que deseaban 
trabajar, no^ oibstante las instrucciones que el Jefe de Policía, 
coronel Juan Bernassa y Jerez, había dado a los cotmisarios 
desde el comienzo del movimiento, en una circular que decía así: 

«El obreiro tiene el derecho de declararse en huelga... El 
obrero que se declara en huelga, no tiene derecho de obligar 
con la violencia a los demás obreros a que lo secunden en su 
resistencia al trabajo... Comete delito de atentado contra la 
libertad individual, previsto y castigado por el artículo 159 del 
Código Penal, toda persona que trate de obliigar con violencias 
o aimenazas a los demás que quieran trabajar. . . La Policía debe 
jn-estar amplia protección al obrero que quiere trabajar. . . De- 
be impedirse la formación de grupos en las cercanías de los es- 
tableicimientos amenazadois con la huelga o en los lugares en 
que Se cometen esos excesos. . . Los establecimientos amena- 
zados deben ser vigilados y garantidos eficazmente... Los fun- 
cionarios policiales deben asistir a las reuniones cabreras para 
evitar que degeneren en asambleas tumultuarias. . . La Policía 
debe vigilar especialmente los despachos de bebidas en los días 
de hueilga. aprehendiendo a los que se encuentren en la calle 
en estado de ebriedad.» 

Horario obrero. 

Tres meses antes de la terminación de su mandato, el Presi- 
dente Batlle pidió a la Asamblea la sanción de un proyecto de 
ley que establecía las siguientes noirmas: 

«El trabajo efectivo de los obreros de toda empresa en que 



Anales de la Universidad 



117 



el esfuerzo se efectúe intensamente y sin initerrup-jíón, no dura- 
rá más de 9 horas en el año actual, mi de 8 en los años siguien- 
tes. El de los eimpleados de casas industriales o comerciales que 
se efectúe con interrupción, no escedená de 11 horas en el 
primer año ni de 10 en el siguiente. El horario de los menores 
de 18 a 16 años no podrá exceder de las tres cuartas partes de 
ese tiempo y el de los menores de 16 a 13 años de la mitad. No 
jse admitirán menores de 13 años en los establecimientos de 
trabajo. Todo obrero o empleado gozará de un día entero de 
descanso por semana. La mujer gozará de un mes de descanso 
después del parto.» 

La Cámara de Diputados bahía rechaz|ado en 1904 un proyec- 
to de ley que establecía el descanso dominical obligatorio. 

En ese mismo año, resolvieron ilois introiductores y mayoristas 
de la calle Rincón cerrar sus casas a las 12 y reabrirlas a la 
1 y ^/¿, iniciando con ello eil horario discontinuo que pronto se 
extendió a todas las esferas de la actividad económica del país. 

Tiancos. El Banco dv ía R<>pública. 

He aquí algunas cifras que exteriorizan el grado de desenvol- 
vimiento de las oiperaciones del Banco de la República, durante 
el período de la Administración Batlle: 

EMISIÓN Y ENCA.JE. 



AÑOS 


Emisión mayor Emisión menor 


Encaje oro Encaje plata 


1903 . . 

1904 . 

1905 . 

1906 . . 


$ 4.503,800 
» 4.493,770 
> 6.891,260 
' 8.510,520 


$ 2.516,306 
^- 2.526,535 
> 2.579,893 
' 2.620,846 


$ 5.129,543 
■^ 8.382,242 
- 6.821,315 
' 8.436,521 


$ 1.155,003 
880,971 
883,814 
509,193 



Todas las cifras aumentaban, como se ve, especialmente las 
relativas a la emisión mayor y al oro. El encaje de plata, en cam- 
bio, descendía, por efecto de la creciente demanda de la emisión, 
menor, que el Banco no podía atender mediante billetes, por 
disposición expresa do In Carta Orgánica y que el comercio cubría 
a expensas de la moneda de pMita. 



118 



IlEPOSITOS. 



Anales de la Universidad 



ANOS 



Depósitos 
particulares 



Depósitos 
oficiales 



Monto total 



1903 
1904 
1905 
1906 



$ 4.280.030 
» 3.22ñ,949 
» 4 072,377 

» 4.705,838 



617,921 

548,306 

725,661 

1.507.962 



$ 4.897,951 
» 3.774,255 
» 4.798,038 
. 6.213,800 



El Banco de la República seguía ganando terreno en su lucha 
contra las prevenciones ©manadas del derrumbe del Banco N;a- 
cioBal. Su dirección era excelente, y a la larga tenía que impo- 
lüerse, y se imponía así de una manera creciente a la confianza 
pública. 

COLOCACIONES. 



ANOS 



Colocaciones 
comerciales 



Otras 
colocaciones 



1903 
1904 
1905 
1906 



8.922,099 

5.033,539 

9.338,946 

10.908,361 



2.388,100 
2 872,932 
3.070.302 
3.509,027 



Fuera del descenso de 1904, — año de guerra, civil — las de- 
más cifras denuncian el crecimiento constante de las colocacio- 
nes del Banco. 

GANANCIAS. 



ANOS 



Ganancias 
generales 



Gastos 
y pérdidas 



Utilidades 
liquidas 



1903 
1904 
1905 
1906 



$ 741,718 

» 738,008 

» 758.111 

» 812,099 



361,273 
380,294 
293,032 
363,426 



380,444 
357,715 
465,078 

448,672 



El progreso era lento, pero muy sólido y el Üanco &e Iba afir- 
mando cada vez más en la confianza pública. 



Anales de la Universidad 119 



La relación entre el encaje oro y las obliricioneá a la vista 
-(emisión mayor y depósitos) era de 63,25 % eu 1903; de 113,91 
en 1904; de 65,13 en 19o5 y de 68,04 en 1906. 

Al estallar el movimiento revolncionario de 1904, el Banco de 
la República snfrió una pequeña corrida, que fué rápidamente 
dominada. 

Tentativas para aumentar la emisión menor. 

En 1903 fué presentado a la Cámara de Diputados un proyecto 
de ley, por el cual se autorizaba al Banco de la República para 
emitir billetes menores, hasta el monto de su capital. La Carta 
Orgánica sólo autorizaba hasta el 50 % de ese capital. Dos años 
después, el Poder Ejecutivo, adhiriendo a la misma idea, pidió a 
la Asamblea General que autorizara al Banco para aumentar 
hasta ese límite su emisión menor, manteniendo un encaje platí; 
no Inferior al 30 % del monto circulante. La plata — ^. decía el 
Mensaje — quedaría entonces en el Banco y el público tendría una 
moneda más cómoda e igualmente prestigiosa. El premio deil oro 
-- agregaba — que era de 3 '/r al establecerse e! Banco e iniciar- 
se la emisión,, está ahora, ¡a los ocho años, reducido a $ 0,60 
y 0,8 G Vf. 

Fué ese un tema que se discutió largamenie en los círculos 
comerciales. La Cámara Nac'onal de Comercio presentó una nota 
al Ministerio de Hacienda, en la que sin oponerse al proyetítc, 
pedía que los billetes de ? 5 fueran convertibles en oro y equipa- 
rados, por consiguiente, a la emisión mayor, y que el Banco emi- 
tiera billetes de $ 1 y de $ 0.50 convertibles ,;n plata, hasta el 
monto del capital efectivo. En su forma actuai — decía la Cá- 
mara de Comercio — el billete de $ 5, convertible en pilata, tien- 
de a la modilicación del régimen monometalista. Sólo lo que no 
puede pagarse en oro, es lo que debe pagarse en plata, dentro de 
nuestro régimen monetario. 

Pero las oipiniones no pudieron uniformarse y el proyecto de 
aumento quedó abandonado. 

VA monoimlio de la emisión. 

La Carta Orgánica de 1S96 respetaba la facultad de emisión 
acordada a los bancos particulares existentes en 1896; pero pre- 



120 



Anales de la Universidad 



venía que una vez vencidos los plazos legales de las respectivas 
concesiones, esa facultad pertenecería única y exclusivamente al 
Banco de la República. 

En 1906 venció el plazo de la concesión del Banco de Ix)n- 
dres y del Río de la Plata, quedando reducida, desde ese mo- 
mento, l|a circulación particular a la del Banco Italiano del 
Uruguay. 

Balances l)an<'arios. 

He a-quí las principales cuentas de algunos balances de los 
bancos emisores correspondientes al períod'j .jue recorremos. 
(Banco de la República, Banco de Londres y Río de la Plata, 
Banco Italiano y Banco Nacional en Liquidación): 



Deudores 



Caja 



Acreedores 



Emisión 



1903 (enero) . 
(julio) . 

( diciembre ) 

1904 (enero) . 

» (setiembre) 
^ (diciembre) 

1905 (junio) . 



S 49.223,669 


S 13.780,585 


S 48.692,132 


§ 11.312,122 


> 49.019,085 


•^ 15.996,307 


'- 50.619,661 


=^ 11.395,721 


^ 49.272,358 


12.551,523 


47.716,437 


■■' 11.107,444 


» 54.087,217 


10.948,794 


51.781,649 


= 10.254,362 


' 46.745,418 


- 15.704,099 


49.004,620 


» 10.444,887 


48.769,156 


16.872,622 


■" 50.453,386 


== 12.188,393 


55.958,627 


17.327,216 


57.215,898 


>= 13.069,945 



Durante este período, fueron aprobados los estatutos del Ban-^ 
co Alemán Transatlántico y del Banco Español del Río de la 
Plata. 

En la memoria del Banco de Londres y Río de la Plata, co- 
rrespondiente al año 1905, se hacía constar que las utilidades 
obtenidas en el Uruguay y en la Argentina ascendían a 180,000 
libras esterlinas, equivalentes al 20 ''/r del capital. 

Caja Nacional de Ahorros y Descuentos. 



La Sección «Monte de Piedad» del Banco de la República,, 
cambió en 1905 su denominación, a pedido del Poder Ejecutivo, 
por el de «Caja Nacional de Ahorros y Descuentos» y fué a 19> 
vez reorganizada en íorma amplia, de acuerdo con un proyecte 
redactado por el doctor Gra.briei Terra, miembro de la Comisióit 
«e Hacienda de la Cámara de Diputados. 



Anales de la Unívcrsida-d 



121 



Véase cuales eran las operaciones de esa sección en 1903: 

5,485 préstamos prendarios por ... $ 119,648 
72.784 operaciones de descuento y antici- 
pos sobre sueldos y pensiones . » 1.740,095 
1,910 pequeños préstamos a industriales 

y comerciantes » 223,643 

Tres años después, en 1906, las operaciones se habían des- 
arrollado en la forma que subsigue, dentro de la nueva organi- 
zación: 



74,597 operaciones sobre sueldos v pen- 
siones ." . . $ 3.349,978 

10,537 préstamos prendarios » 280,357 

1,850 pequeños préstamos a dos firmas. » 264,333 

47 cauciones » 62,333 

Préstamos en cuenta corriente . . . . » 210,468 

Depósitos a plazo fijo y en cajas de ahorros » 365,21 1 



Banco Hipotecario. 

El Banco Hipotecario continuaba liquidaud:) el grueso stock 
de desaciertos de la Sección Hipotecaria del extinguido Banco 
Nacional. Había tenido que cargar con la casi totalidad de las 
propiedades hipotecadas y, lejos de dar utilidad a los accionis- 
tas, tenía que cerrar sus ejercicios con pérdidas. 

He aquí las cifras correspondientes a cuatro de los rubros de 
su.? balances anuales: 



ANOS 



Cédulas y títulos 
circulantes 



1903 
1904 
1905 
1Q06 



4.733,200 
4.593,000 
4.431,000 
5.105,000 



Propiedades 
del Banco 



5.869,458 
5.753,530 
5.569,955 
5.483,146 



Cédulas de dichas 
propiedades 



Beneficios líquidos 



4.511,100 
4.373,600 
4.205,300 
4.024,500 



544 (pérdida) 
22,163 » 
17,728 » 
22,639 " 



El interés legal del dinero. 



Una ley de 1905 rebajó al 6 Ce anual el interés legal del dine- 
ro en materia civil y comercial. 



1S2 



*Anales de la Universidad 



Cambios extranjeros. ^ 

La tasa de los cambios internacionales fue favorable al pais 
durante es-te período, según lo revelan los ^i.^uientes precios de 
las letras sobre Londres a 90 díais vi&ta: 



1903 51 9/ie a 51 '/s 

1904 51 '/i6 a 51 3^/32 

1905 51 1/2 a 51 %6 

1906 51 1/4 a 52 ',« 



Bolsa de Comercio. 

He aquí el monto de las operaciones realizadas en la Bolsa de 
Comercio desde 19 03 hasta 1906: 



ANOS 



Monto nominal 



Valor efectivo 



Promedio 
de cotización 



1903 
1904 
1905 
1906 



126.779,383 
106.111,116 
188.542,250 
140.343,976 



57.560,360 
53.694,228 
91.433,460 
81.375,718 



45,40 
50,60 
48,51 
57,98 



Tipos de cotización de los fondos públicos. 



Damos a continuación los tipos de cotización más altos y más 
bajos de los ocho principale-5 papeles del movimiento bursátil: 



Anales de la Universidad 



123 



1901 



1902 



1903 



1904 



1905 



1906 



Consolidada ■ 
Tipo más alto 
Tipo más bajo . 



Interior Unificada . 
Tipo más alto 
Tipo más bajo . 



Amortisable: 
Tipo más alto 
Tipo más bajo . 



Deuda Certificados : 

Tipo más alto . . . . 

Tipo más bajo . . . . 

Extraordinario /.* ." 

Tipo más alto . . . . 

Tipo más bajo . . . . 

Empréstito Brasileño : 

Tipo más alto . . . . 

Tipo más bajo . . . . 

Cédulas A : 

Tipo más alto . . . . 

Tipo más bajo . . . , 

Títulos E: 

Tipo más alto . . . , 

Tipo más bajo . . . . 



o/o 


o/o 


o/o 


50,30 


56,30 


60,10 


47,60 


49,70 


53,10 


' 59,20 


64,50 


74 


i 55 


58 


65,50 


- 


— 


38,10 


1 


~ 


30,30 


69,60 


80,60 


8S,60 


63,70 


69,20 


74 


70,30 


81 


88,50 


i 63,90 


70 


72 


75,60 


84,50 


87,70 


69,90 


74,60 


83 


1 

1 54,50 


58,50 


65 


48,80 


53,20 


56,50 


1 _ 


: 


— 



71,50 
52 



38,80 
24 



88,80 
57 



88,50 
70 



72,80 
63,10 

82,20 
71,50 

48 
38,80 

99,40 
86,60 



88,70 I 99,50 
58 86,10 



100 
88,70 



66,40 79,20 
50 66 



95,70 
86 



0/0 

74 
63 

89 
82,30 



57,21 
45 



99 

96,20 

99 
96,20 

99,60 
95,40 

89 
77,50 

99,50 
92,50 



En 1906 se cotizaba el Empréstito de Conversión de Obras Pú- 
blicas, de 5 Ve de interés y 1 Vr 6.e amortización, a 96,70 9f (ti- 
po más alto) y 90,60 (tipo más bajo). 

El crédito aquende y alloiulc ol riata. 



Traducen las siguientes lifras los tipos oficiales de Bolsa en 
un día dado del año 1906: 



124 



Anales de la Universidad 



Interés 



Tipo 
de cotización 



Interés efectivo 

con relación 

a la cotización 



Uruguay : 










Deuda Consolidada ... 


3 1/2 o/o 


73 


o/o 


4,794 o/o 


Interior Unificada. 


4 


85 


=> 


4,706 ^ 


Empréstito Brasileño . 


5 


98 


» 


5,102 


Empréstito de Conversión. 


5 


98,10 


" 


5,203 ' 


Argentina: 










Fondos nacionales de 1884. 


5 


95 


^ 


5,263 


Crédito Argentino de 1905 


5 


97,60 


» 


5,123 •> 


Fondos Nacionales de 1887 


4 12 ^ 


90 


•= 


5 '> 



El crédito de ambas repúblicas del Plata se cotizaba, como se 
ve, a tipos casi iguaües. 

Lo mismo ocurría con la cédula hipotecaria. Las emisiones ar- 
gentinas, llegaban a 110.176.850 pesos papel y 13.977,300 pe- 
sos oro. Siete series gozaban del 7 % de interts, dos del 6 % y 
otras dos del .5 *>. Las del 6 y 7 % todas a papel, se cotiza'ban 
de 100 a 104 %; las de 5 %, a 93 las a papel j a 96,30 las a oro. 
Y la sierie E de nuestro Banco Hipotecario, de 6 %, se cotizaba 
de 92,50 a 99,50 en el curso del mismo año lí-06. 



CAPITULO III 

jVIovimiento administrativo 

Rentas y gastos. La situación del tesoro el 1.° de marzo de 1903 

Un cuadro de la Gontaiduría General de la Nación, publicado 
en los comienzos de la Presidencia del señor Ba.tUe y Ordóñez. 
establecía que el 1." de marzo de 1903, existía un activo de 
$ 2.207,801 y un pasivo de 2.166,018. El superávit era simple- 
mente de $ 41,700 y no de la abultada suma publicada por el 
Presidente Cuestas, en la que no figuraban rubros importantes 
de obligaciones que debían cubrirse de inmediato. 

El ejercicio 1902 -1903, corre&pomdienite a los úLtimos ocbo 
rneses de la Administi-ación Cuestas y a los cuatro primeros de 
la Administración Batlle, cerró con un excedente de $ 155,330. 
Los ingresos subían a $ 23.468,111, sobresaliendo la Aduana 
(10.098,542) y los impuestos directos (5.477,404). En los 
egresos, se destacaban las obligaciones de la Nación (8.526,216), 
la lista civil (4.488,243) y la lista militar íl. 403, 087). Por 
concepto de «Acuerdos y resoluciones», figuraban $ 378,279, ade- 
más de los gastos eventuales ($ 65,470), resultado de las medi- 
das de defensa adoptadas al estallar la insurrección de marzo. 
En un Mensaje de octubre de 1903 fijaba el Poder Ejecutivo 
los gastos extraordinarios provocados por la insurrección de 
marzo, en $ 452,478 efectivos y 77,550 en títulos del Emprés- 
tito Extraordinario, englobando lo pagado y lo pendiente de pago. 
El ejercicio 1902-1903, — agregaba el Poder Ejecutivo — ha 
cerrado con un déficit de $ 258,550; pero sin los gastos extraoir- 
dinarios de guerra, hubiera cerrado con un superávit de $ 139,481. 
Terminaba el Mensaje, previniendo que los gas^tos de guerra se 
Iban cubriendo con las entradas ordinarias y que, por lo tamto, 
el Empréstito votado por la Asamblea podría invertirse en puen- 
tes, carreteras y obras de canalización. 

Adviértase que al estallar la insurrección do marzo, la Asam- 



]26 Anales de la universidad 



blea había autorizado al Poder Ejecutivo para cubrir los gas- 
tos de movilización de fuerzas, con el saldo de los títulos del 
Empréstito Extraordinario 2.a serie, existentes en Tesorería, que 
alcanzaba a 373,951 pesois, y 1.000,000 de pesos nominales de 
una nueva serie del mismo Empréstito Extraordinario. 

Al adjuntar las cuentas generales del mism.i ejercicio, en fe- 
brero de 1904, prevenía el Poder Ejecutivo que habían queda- 
do pendientes de pago varios saldos por § 238,509, pero 'qu^e 
la parte exigible de dichos saldos estaba ya cancelada. Puede afir- 
marse, concluía el Mensaje, que tanto en el ejercicio 1902-1903, 
como en el 1901 - 1902 se ha mamtenido ei equidibrio financiero, 
no obstante los gastos extraordinarios originados por la insu- 
rreoción. 

Los Estados Generales de 1903 - 1904 acusaban un ingreso 
de $ 21.156,713, en el que sobresalían la Aduana (9.325,915"), 
la Dirección de Impuestos Directos (5.087,542), la Junta Eco- 
nómico-Administrativa de Montevideo (1.067,840), el produc- 
to de la venta del Empréstito Extraordinario (638,649), el saldo 
de la cuenta corriente en el Banco de la República (1.057,066) 
y las utilidades del mismo Banco (288,355). El producto de las 
rentas había sido calculado en $ 16.160,000, pero sólo alcanzó 
a 15.203,669, produciéndose con ello una diferencia de cerca de 
un millón de pesos, casi exclusivamente imputable a la Aduana. 

La Comisión de Cuentas del Cuerpo Legislativo, al examinar 
los estados de 1903-1904, hacía notar que los gastos even- 
tuales y extraordinarios de todos los ministerios se reducían a 
$ 158,000 contra 170,000 que asignaba el Presupuesto. 

Recuérdese que en los nueve ejercicios corridos de 1885-86 
a 1893 - 94 (administraciones de Santos, Tajes, Herrera y Obes 
e Idiarte Borda), los gastos efectivos, por concepto de eventua- 
les, habían subido a 9 y % millones, contra $ 1.800,000 que 
acordaban las leyes de presupuesto. 

Hubo luego una reacción, que elevó la cifra del ejercicio 
1305-1906 a $ 427,683 por eventuales y 48,014 por acuerdos; 
y las del ejercicio 1906-1907 a $ 393,397 por eventuales y 
121,419 por acuerdos. Pero esa reacción, emanada principalmen- 
te del Ministerio de la Guerra, era el resultado de la militari- 
zación a que había tenido que ir el Gobierno, para hacsr frente 
a los amagos revolucionarios del Partido Nacionalista. 

Entre las cuentas del ejercicio 1903-1904 figuraba la par- 
tida de $ 2.255,209 por concepto de movilización de fuerzas. 



Anales de la Universidad 



127 



duvaute la revolución de 1904. Figuraba allí también la suma 
de $ 2.054,291 por concepto de déficit, representado por el saldo 
de la cuenta corriente del Banco de la República (1.051,182). 
]c« lista civil (.331,119) y la lista militar (358,634). 

El Ministerio de Hacienda fijaba así el producto líquido cié 
las rentas durante el (¡uinquenio 1900 - 19 4: 

1899-1900 S 16.273,202 

1900 - 1901 » 15.236,405 

1901 - 1902 » 15.846,642 

1902 - 1903 » 16.315.330 

1903 - 1904 » 15.161,059 

Véase cuáles eran las principales fuentes productoras de esas 
ventas: 



1899 - 900 



1900-01 



1901 - 02 



1902-03 



1903 - 04 





S 


S 


S 


S 


S 


Aduana .... 


10.010,729 


9.158,337 


9.487,629 


9.881,009 


9.174,945 


Contribución Inmobi- 












liaria .... 


1.906,522 


1.841,332 


1.855,884 


1.864,588 


1.846,748 


Patentes de Giro. 


933,615 


965,950 


985,413 


1 .056,016 


858,873 


Utilidades del Banco 












de la República. 


285,944 


203,764 


279,831 


276,879 


288,355 


Fabricación nacional . 


672,008 


685,494 


712,248 


753,506 


655,156 


Tabacos .... 


431,146 


420,810 


446,262 


421,209 


419,528 


Instrucción Pública . 


555,565 


551,179 


538,945 


487,558 


478,022 


Papel Sellado 


365,047 


359,686 


395,647 


377,534 


341,310 


Correos y Telégrafos 


325,531 


369,274 


388,027 


393,970 


365,571 


Timbres .... 


208,931 


212,051 


233,624 


258,724 


240,642 


Herencias 


198,914 


163,512 


92,018 


123,309 


92,887 


Montepío 


44,739 


44,540 


42,700 


40,275 


38,261 


Marcas y señales. 


10,325 


6,808 


5,189 


4,461 


2,822 


Comandancia de Ma- 












rina .... 


206 


1,572 


939 


— 


— 


Patente adicional 2 1,2 


314,434 


- 


- 


— 


— 


Invención y Mar- 












cas de Fábrica . 


- 


- 


6,591 


9,677 


7,241 


5 o/o sobre los sueldos 


- 


- 


55,113 


46,949 


39,396 


Registro de Poderes . 


2,566 


9,589 


9,299 


8,651 


6,597 


Impuvstos internos de 












consumo 


- 


199,556 


267,634 


268,013 


266,268 


Estampillas de Justicia 


6,971 


14,645 


15,342 


14,733 


10,170 


Faros .... 


— 


16,900 


16,900 


16,860 


16,860 


Emolumentos consula- 












res 


- 


11,398 


11,398 


31,398 


11,398 



128 Anales de la Universidad 

Se notarán discrepancias entre estas cifras y otras de origen 
oficial que hemos reproducido anteriormente. Ellas emanan de 
los distintos puntos de arranque de los balances y de la inclu- 
sión o exclusión de los impuestos locales. 

Los Estados Generales de Contaduría correspondientes al ejer- 
cicio 1904-1905, fijaban los ingresos en $ 23.744,275, corre 5- 
pcndiendo a la Aduana de la Capital (9.395,030), a las Recep- 
torías (806,405), a la Dirección de Impuestos (5.864,372), al 
saldo de la cuenta corriente del Banco de la República (1.704,173), 
a las letras descontadas por diversos bancos (1.111,468), a la 
Junta Económico - Administrativa de Montevideo (1.080,645) y 
a las pateTitos afectadas a las obraiS del pueno de Montevideo 
(1.033,609). 

Entre los egresos, sobresalían el servicio de la Deuda Pública 
(7.069,930), diversas obligaciones de la Nación (1.258,584) y 
lafe planillas generales del Presupuesto (9.143,471). Las rentas, 
comprendidas en los ingresos, ascendían a 20.272,579, contra 
18.018,791 del ejercicio 1903-1904, lo que marcaba $ 2.253,788 
de exceso. Los gastos eventuales ascendían a $ 147,676 y los 
de movilización de fuerzas durante la rebelión de 1904 a 2.080,512 

Si en vez de las cifras del ejercicio 1904 - 05, consideramos 
la-, del año civil 1904, o sea el año de la guerra, entonces resul- 
ta una baja de 2 millones en el rendimiento de los impuestos y 
una suba de 3 millones en las erogaciones, según los Estados 
insertos en la memoria de Hacienda de ese año. 

En la víspera de la terminación de la guerra, el Poder Eje- 
cutivo formó un cuadro con destino a la Asamblea, en el cual 
se hacía ascender a $ 3.042,983 lo pagado y lo im.putado hasta 
ese momento a correajes, armamentos, municiones, uniformes, 
manutención de fuerzas, caballadas, carbón, alquiler de vapores 
y personal extraordinario, incluido lo correspondiente a la 
venta del millón de pesos del Empréstito Extraordinario 
(638,649 efectivos) y al producto de las rentas (1.616,560). 
Fero los gastos de guerra — se apresuraba a decir el Ministre 
de Hacienda — ■ son mucho mayores, como que es necesario com- 
putar también la manutención de las tropas, la requisa de caba- 
llos, los fletes de ferrocarriles, los transportes marítimos y ei 
suministro de artículos de almacén. El suministro de ganados 
puede calcularse en 250,000 reses, al promedio de una res dia- 
ria por cada 30 hombres, que a 10 pesos cada res arrojan 
$ 2.500,000. La requisa de caballos, $ 500, uOO; la destrucción 



Anales de la Universidad li29 



■de alambrados, $ 100,000; loá transpones, ^ 500.000; los ar- 
ticuios de almacén, $ 1.000,000. En conjunto, $ 5.400,000. Agregan- 
do los 2.500,000 ya pagados por Tesorería y los 500,000 del 
subsidio a las luerzaá revolucionarias y a las milicias legales, 
resultan alrededor de 8 y V2 millones de pesos. Adviértase — 
concluía el Ministro de Hacienda — que la guerra de 1897, qU2 
sólo alcanzó a durar 7 meses, costó al erario público 14 millones. 

Los Estados Generales del ejercicio 1905-1906 establecían 
un ingreso de $ 28.680,345, en el que figuraban la Aduana co:i 
12.502,903, los Impuestos Directos con 5.758.568, el Tesoro d-l 
Puerto con 1.746,066, la Junta Económico - Administrativa de la 
(Capital con 1.446,916, las Juntas de Campaña con 1.234,615 y 
la Comisión Nacional de Caridad con 1.333,552. 

Los in. puestos, propiamente dichos, que habían producido 
$ 21.378,839 en 1904 ■ 1905, dieron $ 26.180,940 en 1905-1900, 
lo que marcaba un excedente de cerca de 5 millones de pesos. 

Al formar el cálculo de recursos del ejercicio 1905 - 1906, el 
Peder Ejecutivo y la Asamblea resolvieron atenei'se a la can- 
tidad de $ 16.519,142. Pero el producto recaudado alcanzó 
a $ 20.721,349, obteniéndose, en consecuencia, uu excedente de 
$ 4.202,207. El aumento de la Aduana fué de $ 2.636,477 y el 
de la Contribución Inmobiliaria de 659,911. 

Los gastos eventuales de todos los ministerios ascendieron 
a $ 370,000. 

El ejercicio cerró con un superávit de 453,000 pesos, que el 
Poder Ejecutivo resolvió pedir a la Asamblea que fuera destina- 
do a vialidad y obras públicas. 

Englobando los dos ejercicios económicos corridos de julio 
de 1903 a junio de 1905, llegaba el Poder Ejecutivo a establecer 
un ingreso de $ 33.000,000 y un egreso de 37.000,000. Pero 
advertía que el desnivel, en vez de ser de 5 millones, era ¿e 
2 millones, gracias a las economías obtenidas, y que de esos dos 
millones uno sería cubierto con títulos de la Deuda de Conver- 
sión y el otro ccn rentas generales de los mismos ejercicios. 

«De todos esos detalles y demostraciones — decía más tardo 
el Presidente Batlle al adjuntar a la Asamblea las Cuentas Ge- 
nerales de 1904 - 1905, — no hesita el Poder Ejecutivo en esta- 
blecer la conclusión que a su juicio debe establecerse; que las 
fuerzas vivas del país, auxiliadas eficazmente por una adminis- 
tración ordenada, económica y prudente, constituyen los facto- 
res determinantes de un ambiente de trabajo, de progreso y de 
9 - IX • 



130 Anales de la Universidad 



bienestar que repercute de mauera muy favorable eu la gestióa 
financiera de la Nación, facilitando la solución del problema 
económico que dejó planteada la guerra de 1904, en una forma 
altamente conveniíente para los intereses peraiaaentes del país.» 

Al adjuntar el Presupuesto General de Gastos para 1906 - 07, 
hacia constar el Presidente Batlle que se había restablecido el 
equilibrio financiero y conquistado la regularidad en el pago de 
los presupuestos, no obstante la inversión de sumas cuantiosas 
en mejoras de servicios, especialmente de vialidad. 

Pocos mes3s después, en febrero de 19 07, ya en la víspera 
de la terminación de su mandato constitucional, presentaba el 
Presidente Batlle estas cifras a la Asamblea como resultado 
■-¡¡robable» de la situación del tesoro al finalizar el ejercicio 
1906 -1907: 

Gastos, $ 9.116,728; Recursos, $ 11.420,168, incluidos el sal- 
do de la cuenta corriente del Banco de la República ($ 780,862) 
y las utilidades del establecimiento • ( 358,937). Superávit: pesos 
2.303,440, después de liquidados todos los sueldos y todos los 
gastos. 

Advertía el Poder Ejecutivo que en ese sobrante de 2.303,440, 
tl)a incluido el del ejercicio anterior (453,110), que todavía es- 
taba disponible, por no haber recibido destino. El superávit del 
ejercicio 1906-1907 era, pues, en realidad de $ 1.850,333. 

<'<Traduce un resurgimiento general de fuerzas fecundas, — - 
decía el director de «El Tiempo» comentando el Mensaje — una 
r::rrección financiera que no cede a la de las administraciones 
que pueden citarse como modelos en el continente americano, 
una era de grandes obras públicas, que marca ya orientación de- 
finitiva a nuestros gobiernos para solucionar problemas palpi- 
tantes y siempre olvidados de la vida nacional, sin suprimir el 
espíritu de economía tan necesario en organismos nuevos, como- 
lo revela el superávit, con que se cierra el ejercicio económico 
corriente. A este último respecto, puede decirse que es la prime- 
ra vez en Sudamérica que después de haberse atendido liberal- 
mente algunas de las necesidades más premiosas de la adminis- 
tración pública, bajo forma de carreteras, puentes, canalización 
y edificios, queda un sobrante millonario para proseguir las obras 
públicas o preparar — lo que sería más eficaz — un tesoro que 
permita abordar el problema urgentísimo de la rebaja de los de- 
rechos de Aduana sobre todos los artículos de consumo extenso, 
a* fin de abaratar ^a vida del obrero y promover la covrient;.^ de 
inmigración europea,» 



A7ia¡es de la Universidad 131 



Medidas de contralor. 

En el curso de esta Administración, se creó, dentro de la Con- 
taduría, la Oficina de Inspección de Contabilidad y Arqueos, con 
facultades fiscalizadoras sobre todas las oficinas y reparticiones 
recaudadoras o distribuidoras de dineros fiscales, y se restable- 
ció la vieja práctica de la publicidad de los estados de Contadu- 
ría y de las memorias de Hacienda. 

Impuestos. Revisión de las tarifas de avalúos. 

Durante la Administración Cuestas fué nombrada una comi- 
sión encargada de proyectar la reforma general de las tarifas y 
ordenanzas aduaneras. Esa comisión se expidió en 1903 y su pro- 
yecto fué pasado en el acto al Cuerpo Legislativo. Tres años más 
tarde, durante la Administración Batllle, se nombró una segunda 
comisión revisora, que debía tomar como base de estudios el pro- 
yecto ya presentado a la Asamblea. Pero tampoco alcanzó a obte- 
ner esa comisión la reorganización a que aspiraba la Dirección 
de Aduanas. 

El arancel consular. 

La Asamblea General sancionó en l'J06 tros leyes de reorga- 
nización diplomá-tica y consular. La primera, distribuía las fun- 
ciones diplomáticas y fijaba las condiciones necesaañas para su 
desempeño; la segunda, reglamentaba las funciones consulares 
y establecía el régimen general de las asignaciones mensuales; 
la tercera, fijaba el arancel destinado al pago del presupuesto 
diplomático y consular. 

La reglamentación consular — decía el Poder Ejecutivo a la 
Asamblea — exige que los Cónsules Generales sean ciudadanos. 
Hoy son, en buena parte, extranjeros. Les prohibe ejercer ©1 co- 
mercio, dotándolos de una asignación suficiente para vivir con 
decoro. Establece la estampilla, como una moneda para abonar 
los derechos consulares, que entrarán a formar parte de las ren- 
tas generales. Reforma la tarifa consular, con el propósito de 
acrecentar sus recursos. 

«Es necesario — agregaba el Poder Ejecutivo — dignificar el 
cargo consular abriendo una nueva y honrosa profesión a nues- 
tra juventud estiidiosa; regularizar y perfeccionar los servicios 



132 Anales de la Universidad 

consulares, haciendo de esta institución la guardia avanzada en 
el exterior de nuestro desarrollo económico; aumentar y regula- 
rizar la percepción de la renta consular por medio de la estam- 
pilla; distribuir con equidad su producto en proporción a lá im- 
portancia de estos servicios; estimular la inteligencia y actividad 
de los agentes consulares, en beneficio de la patria que los remu- 
nera y a la que deben servir con dedicación especial; levantar la 
consideración y el crédito del país en el concepto de las demás 
naciones; preparar hombres hábiles y prácticos que más tarde 
puedan ingresar eu la carrera diplomática; hacer cesar todos los 
abusos que hoy desnaturalizan esta institución en perjuicio del 
país y de su crédito en el exterior.» 

El nuevo arancel dio origen a grandes protestas. Se trataba 
de un impuesto equivalente al 1 % de las factt-ras consulares. 
Ese 1 Sí. decía la Cámara Nacional de Comercio, va a duplicarse 
en muchos casos, por efecto de la arbitrariedad de los aforos. 
Para el pino blanco, será realmente del 2 Yj Ve', para las baldo- 
sas del 2 i/o %; para la yerba mate, del 2 %. 

Una de las compañías navieras de ultramar advertía que el 
itinerario de Barcelona a Montevideo, con escalas en Valencia, 
Alicante, Málaga, Cádiz, Leixoes, Vigo, Río de Janeiro y Santos, 
costaría 174 pesos, en vez de los 100 que los barcos tenían que 
pagar en esos momentos. 

La ley volvió nuevamente a la Asamblea y allí prevaleció una 
fórmula del doctor Gabriel Terra, que suprimía el impuesto con- 
sular y creaba en su lugar una patente adicional del % f/c sobre 
la importación. En vez de gravar al barco, se gravaba la mer- 
cancia, exactamente como lo había hecho el Ministro de Ha- 
cienda, don Jacobo A, Várela al arbitrar fond'os para costear 
las obras del Puerto de Montevideo. 

Derechos de exportación. 

La exportación de productos nacionales sujetos al impuesto 
interno de consumo (alcohol, cerveza, fósforos, cigarros y eiga- 
rrillos) quedó exenta de ese impuesto desde 1905. 

Capatacías de Aduana. 

En 1903 vencieron los contratos de arrendamiento de las Ca- 
patacías de Aduana y el Poder Ejecutivo, aprovechó la oportu- 



Anales de la Universidad 133 

nidad para resolver que el servicio de peones se hiciera en ade- 
lante por administración. El sistema de la licitación, — decía 
eu su decreto, — lia dado malos resultados, en razón de que el 
mejor postor, lejos de garantir un servicio más acomodado y 
correcto, reduce los salarios y no selecciona la calidad del per- 
sonal de trabajo. 

Fi'oducto del impuesto de Aduana. . 

lie aquí el producto de los derechos de Aduana durante el 
período de la Administración Batlle y Ordóñez: 

1903 S 10.321,831 

1904 » 9.011/271 

190Ó » 11.496,742 

1906 » 12.863,598 

Fuera del paréntesis abierto por la guerra de 1904. la ten- 
dencia del impuesto era de fuerte suba. 

La renta de Aduana, — decía el Ministro de Hacienda, inge- 
niero José Serrato, en 1904, — que contribuye con el 60 '^ de los 
recursos ordinarios; no tiene suficiente elasticidad. Las impor- 
taciones no aumentan en la medida que en otros paiseSk En 
primer lugar, porque nuestro período de liquidación de crisis 
es muy largo. En segundo lugar, porque fuera de Montevideo 
el consumo de artículos de renta aduanera es muy reducido. 
En tercer lugar, porque la acción del proteccionismo, que es- 
timula la producción local, circunscribe la del extranjero. 

Para comprobar esto último, presentaba el cuadro que sub- 
sigue, correspondiente a los alcoholes, bebidas alcohólicas, lico- 
res, cerveza, vermouth, vino común, dulces, porotos, fideos, ga- 
lleta, grasa de cerdo, manteca, ropa hecha, camisas, puños y 
cuellos, alpargatas, pieles curtidas, aceite de linaza, almidón, 
fósforos, muebles, munición de caza, artículos de talabartería, 
velas de estearina, alpiste, garbanzos, chocolate, jamones, baú- 
les y balijas, camisetas, bayetas, paño, casimir, franela, ponchos, 
sombreros, géneros de lana y mezcla y trazadas: 



134 



Anales de la Universidad 



ANOS 



Valor importado 



Derechos 
aduaneros 



Disminución 
de la renta con 
relación a 1889 



1889 
1900 
1901 
1902 
1903 



8.994,070 
4.291,169 
3.879,702 
3.466,829 
3.522,477 



4.218.711 
2.111,183 
1.917,181 
1.754,378 
1.757,252 



1.892,970 
2.107,545 
2 . 290,992 
2.285,336 



Véase el promedio anual del producto de la renta aduanera £n el 
transcurso de cinco períodos quinquenales: 



QUINQUENIOS 



Montevideo 
aisladamente 



En toda 
la República 



1882 - 1886 
1887 - 1891 
1892 - 1896 
1897 - 1901 
1902 - 1906 



$ 6.186,531 

» 8.833,310 

» 8.927.346 

» 8.655,471 

» 9.754,630 



S 6.950,828 
» 9.360,173 
» 9.741.199 
» 9.508,208 
» 10.678,682 



Contri!)ucióii Iiunobiliaria. 

La propiedad territorial de toda la República, estaba aforadií 
oficialmente en 1906 en la canitidad de $ 390.594,215. 

El número de edificios ascendía a 74,549 (4S,731 urbanos y 
25,818 rurales). Sólo existían 4,042 edificios de más de un piso. 

Había 93,570 contribuyentes, que se distribuían así: 



Número 



Capital 



Urug-uayos 

Extranjeros 


58,915 
34,655 


$ 228.520,699 
» 162.073.516 




93,570 


S 390., 594.2 15 



Véase cuáles eran los contribuyentes extranjeros que más se 
destacaban: 



14,414 italianos 

9,277 españoles 

5,902 brasileños 

2,599 franceses 

536 ingrleses 



con $ 



46.119,625 
44.390,756 
31.490,451 
16.286,312 
11.080,192 



Anales ele la Universidad 



13Ó 



En los mismos momentos en que se recaudaba la contribución 
inmobiliaria de ese año, publicaba la Oficina de Empadrona- 
miento, a cargo del agrimensor don Senén Rodríguez, el avalúo 
territorial de campaña iniciado en 1903, de acuerdo con el pro- 
grama formulado por los Ministros de Hacienda ingeniero Jos(^. 
Serrato y doctor Martín C. Martínez. Ascendía a pesos 301.087,300, 
distribuidos en la forma que subsigue: 



DEPARTAMENTOS 



Valor 
de la hectárea 



Valor total 



Canelones . 
San José 
Colonia . 
Soriano . 
Florida . 
Flores 
Durazno 
Río Ne<;ro . 
Maldonado . 
Salto . . . . 
Paysandú . 
Minas. 
Tacuarembó 
Treinta y Tres 
Artig'as . 
Rocha . . . 
Rivera 
Cerro Larg-o 



47 

36 

84,2 

31,1 

27,ó 

26,ó 

i9,y 

17,3 
14,!) 
14,7 
14, ñ 

lfa',7 
11,4 
9.5 
8,6 
T,S 
7,U 
9,5 



21 883,200 
18.108,000 
20.947,500 
28 534.250 
29.205,000 
14.495,500 
23.938,200 
16.974.760 

7.375.000 
20.781,390 
20.350,750 
14 841,200 
18.235,440 

7.965.750 
10.347,520 

8.092.500 

6 . 580.000 
12.430,750 



Terminado el avalúo rural resolvió el Gobierno que la Of.- 
cina de Impuestos Directos procediera de inmediato a la for- 
mación de registros departamentales y a una nueva avaluación 
de la propiedad urbana y suburbana de todasi las ciudades y 
pueblos de campaña. Dispuso a la vez el Poder Ejecutivo que 
se procediera a la formación de un registro de la propiedad 
Inmobiliaria del Departamento de Montevideo, por intermedio 
de una comisión compuesta del subdirector de la Dirección de 
Impuestos Directos, el tasador del Departamento de Ingenieros 
agrimensor don Senén Rodríguez y el tasador de la Dirección 
General de Impuestos, don Agustín Sapallo. En el registro debe- 
rían consignarse los siguientes datos: área, valor real del terreno, 
vaior real de la construcción, valor locativo, nombre del pro- 
pietario y mutaciones. 

La ley de Contribución Inmobiliaria de 1905 - 1906 esitable- 



136 



Anales de la Universidad 



cía para el Departamento de Montevideo la cuota de 6 V2 Veo 
sobre la tierra y sus mejoras. Mantenía los avalúos anteriores, 
pero autorizaba su modificación. Tratándose de rebajas, resol - 
varía ui: jurado compuesto del director de Impuestos, jefe de 
la Sección de Arquitectura, Procurador Fiscal y das propietarios 
sorteados de una lista de los mayores contribuyentes. Trarándose 
de aumentos, se excluiría un funcionario y se integraría el jurado 
con un tercer propietario. Para los demás departamentos estü- 
blecía la cuota de 6 % 'Ár sobre la tierra y sus mejoras en la.:-, 
zonas urbanas, y exclusivamente sobre la tierra en las zonas 
rurales. Funcionaría un jurado de apelación compuesto del Pre- 
sidente de la Junta Económico - Administrativa, el Administra- 
dor de Rentas, el Jefe del Registro de Ventas y dos propieta- 
rios elegidos de la lista de los mayores contribuyentes, tratán- 
dose de reclamos de los propietarios, y del Director de Impues- 
tos Directos, el presidente de la Asociación Rural y un propie- 
tario del departamento respectivo, tratándose de reclamos fis- 
cales. 

La misma ley aumentaba el número de zonas rurales y fijaba 
!.u valor de acuerdo con los estudios de la Oficina de Empa- 
dronamiento. 

La Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, al acon- 
sejar la sanción de esa ley, bacía notar también que el producto 
del impuesto no había seguido los movimientos de la propiedad 
territorial y para demostrarlo palpablemente presentaba la^ ci- 
fras correspondientes a tres quinquenios. 

En 1886, — decía la Comisión, — empezó la valorización de la 
l.roipiedad territorial en Montevideo y entre tanto era la cam- 
paña la que resultaba más recargada, se?ún lo demuestra el 
.siguiente producto del impuesto: 



Montevideo 



Campaña 



1880-86 
188fi-87 
1887-88 
1888-89 
1889-90 



670,000 
686,000 
640,000 
782,000 
774,000 



1.146,000 

1.129,000 

908,000 

898,000 

901,000 



Cuatro años después, en 1890, descendía el valor de la propia- 
dad territorial en Montevideo, a la vez que denunciaba relativa- 



Anales de la Universidad 



137 



solidez la pi-opiedad en campaña y, sin embargo, el producto del 
impuesto seguía este movimiento inverso: 



Montevideo 



Campaña 



1890-91 


$ 860,000 


$ 873,000 


1891-9-2 


» 880,000 


» 88X,000 


1892-93 . . . • 


. 839,000 


^ 892,000 


1893-94 


» 884,000 


» 938,000 


1894-95 


» 903,000 


» 926,000 



En 1S97, — terminaba la Comisión, — el valor de los cam- 
pos se duplicaba y triplicaba, a la vez que permanecía estaciona- 
rio el de Monitevideo, y el impuesito tampoco seguía el nuevo 
movimiento: 



Montevideo 



Campaña 



1896-97 

1897-98 
1898-99 
1899-900 
1900-901 



860,000 
834,000 
865,000 
848,000 
841,000 



848,000 
1 .028,000 

981,000 
1.168,000 
1.132,000 



Al presentar el proyecto de Contribución Inmobiliaria para 
1906-1907 acompañó el Poder Ejecutivo el primer cuadro de 
las operaciones de empadronamiento de la propiedad raíz en el 
Departamento de Montevideo. Se trataba de la 7.= sección judi- 
cial, con un conjunto de 2,338 propiedades, entre las que figu- 
raban 4 72 que hasta entonces habían escapado al pago del im- 
puesto o que lo abonaban en otra forma, porque ningún dalo 
acerca de ellas fué posible encontrar en la Dirección de Impues- 
tos Direictos. 

He aquí el producto de la Contribución Inmobiliaria durante 
los cuatro años de la Administración Batlle y Ordóñez: 



Montevideo 



C:ínipaña 



1904- 


1905 


# 


915 


,S02 


« 


1 


589,385 


1905 


1906 


» 


961 


,962 


> 


1 


726,607 


1906 


-1907 ........ 


» 


9í)7 


.951 


> 


1 


743,588 



138 



Anales de la Universidad 



El cuadro que subsigue, indica el promedio anual de cuatro 
quinquenios anteriores: 



QUINQUENIOS 



Montevideo 



Toda la República 



1882-1886 
1888-189-2 
1893-1897 
1898-1902 



ñl 6,230 

7T8,n29 
870,720 
851,699 



1.470.678 
1.72S.f>3á 
1.786,824 
1.939.708 



Patentes tic Giro. 



La ley de Patentes de Giro para el Departamento de Monte- 
video, sancionada en 1906, establecía 19 categorías de cuotas 
fijas, desde la de 5 pesos, aplicable a les vendedores ambulantes, 
hasta la de 50,000, aplicable a las quinielas de billar. 

La categoría 10, de $ 300, comprendía, entre otras empresas, 
las destilerías, la fábricas de licores y los tranvías; la 11, de 
$ 400, a las Bolsas de Comercio y Compañías de Seguros; la 
12. de $ 500, a las instituciones de crédito en genCTal; la 13 
de $ 750, a las empresas de iluminación eléctrica; la 14, de 
$ 1,000 a los bancos de depósitos y descuentos, tirois a la pa- 
loma y casas de remates y carreras; la 15, de $ 1,500, a las 
empresas de iluminación a gas y de aguas corrientes; la 16, de 
$ 2,000, a los bancos de emisión y casas de bailes públicos; la 
17, de S 2,500, a los reñideros de gallos; la 18. de ? 30,000, 
a las quinielas de pelotas y agencias de carreras, y la 19, de 
$ 50,000 a las quinielas de billar. 

Las patentes proporcionales se fijaban principalmente sobre 
la base de la fuerza motriz de las máquinas, tone(laje de las 
embarcaciones, número de habitaciones de los hoteles, monto 
del capital en existencias y monto del capital movilizado el año 
anterior. 

La ley correspondiente a los departamentos del liíoiral e Inte- 
rior, establecía 15 categorías, con cuotas fijas, desde 5 pesos 
hasta 50,000. La categoría 7.% de ? 100, gravaba a los merca- 
chifles y casas de préstamos; la 8.^ de $ 150, a las barracas 
de frutos; la 9.% de $ 200, a las destilerías, fábricas de licores 
y registros; la 10, de $ 300, a las empresas de faros; la 11, de 
$ 1,000, a los tiros a la paloma y casas de remate de carreras; 



Anales de la Universidad 



139 



la 12, de $ 2,000, a las casas de bailes públicos; la 13, de 
$ 2,500 a los reñideros de g-allos; la 14, de § 30,000, a las 
quinielas de pelotas y casas de sport de carreras; la 15, de 
$ 50,000, a las quinielas de billar. Contenía además patentes 
proporcionales, que se calculaban en la misma forma que las de 
Mcntevideo. 

Durante los cuatro años de la Administración Batlie, el im- 
puesto de Patentes de Giro produjo las siguientes cantidades: 



ANOS 



Montevideo 
exclusivamente 



En toda 
la República 



1903 
1904 
1905 
1906 



$ 631,464 

» 599,278 

>. 632,578 

» 656,441 



1.056.300 

889,512 

1.087,309 

1.147,597 



Promedios anuales de cinco quinquenios anteriores: 



QUINQUENIOS 



Montevideo 



Toda la República 



1879-1883 
1884-1888 
1889-1893 
1894-1898 
1899-1903 



319,320 
43.1,869 
694,280 
586.895 
613,327 



603,469 
781.362 
1 .039,069 
881,420 
983,650 



Nuestro impuesto de Patentes de Giro grava los beneficios 
industriales, coanerciales y profesionales. Pero los grava en una 
forma que no permite seguir el movimiento de los beneficios, 
emanando de ahí el escaso resultado de las recaudaciones. Ha-' 
bría que ir al tanto por ciento de los rendimientos, para darl? 
al impuesto la elasticidad que puede y debe tener en provecli "i 
del Fisco y de los mismos contribuyentes. 

Timl)i'e.s y l'aiM'l Sallado. 



En la ley de Timbres de 1904-1905 se introdujo una mo- 
dificación importante a pedido del Poder Ejecutivo: la facultad 
de pagar una parte del impues-to bajo forma de papel timbrado 
o bajo'forma de timbre volante o adhesivo. Fundando su inicia- 



140 



Anales de la universidad 



tiva, decía el Poder Ejecutivo que eran numerosas las denuncias 
sobre substracción íraudulenta de estampillas de los documentes 
comerciales, como medio de dar intervención a la justicia y perci- 
bir el importe de las multas. 

Durante los 4 años de la Adiministi'ación Batlle y Ordoñez, el 
impuesto de timbres produjo las siguientes cantidades: 



Montevideo 



Toda la República 



1902-1903 
1903-1904 
1904-1905 
1905-1906 



213,501 
204,659 
222,789 
227,926 



258,839 
241,440 
264.912 
276,400 



Promedio anual de ios quinquenios anteriores: 



QUINQUENIOS 



Montevideo 



Toda la República 



1888-1892 
1893-1897 
1898-1902 



$ 204,191 

173,695 

» 169,925 



$ 255,941 
» 216,495 
» 211,230 



El Papel Sellado produjo a su turno las siguientes cantidades: 



Montevideo 



Toda la República 



1902- 1903 
1903-1904 
1904-1905 
1905-1906 



$ 263,172 

» 253,344 

» 300,721 

» 327,998 



« 395,252 

. 360,473 

» 443,031 

» 495,532 



Promedie anual de los quinquenios anteriores: 



QUINQUENIOS 



Montevideo 



Toda la República 



1888-1892 
1893-1897 
1898-1902 



$ 293,645 
» 238,455 
» 238,300 



$ 415,599 
» 356,699 
» 364.834 



Anales de la Universidad 



141 



Impuesto (le herencias. 

E! impuesto de herencias y donaciones, de muy escaso reudi- 
miento' fiscal hasta entonces, produjo las siguiente cantidades 
durante el período presidencial que recorremos: 

1902 - 1903 $ 214,321 

1903 - 1904 230,274 

1904 - 1905 230,495 

1905 - 1906 » 368,966 

Al finalizar el último ejercicio, empezó a ocuparse el Cuerpo 
Legislativo de un plan de modificaciones propuesto por el doc- 
tor Gabriel Terra, que implantaba la cuota progresiva sobre la 
doble baseí del grado' de parentesco y del monto del caudal he- 
reditario. 

Las sucesiones abiertas y tramitadas ante los juzgados del 
Departamento de Montevideo, arrojaban los siguientes capitales: 



ANOS 



Monto hereditario 



Producto 
del impuesto 



1902 
1903 
1905 
1906 



4,672,116 
5.578,570 
5.419,346 
9.030,733 



139,940 
145,004 
212,659 
409,943 



Adviértase que el primer cuadro es relativo a ejercicios eco- 
nómicos y el segundo a años civiles. 

Impuestos internos de consumo. 



He aquí el producto de los impuestos internos de consumo 
sobre la fabricación nacional (alcohol y cerveza por hectolitros 
y fósforos por millares de cajas) : 



142 



Anales de la Universidad 



ALCOHOL 



Producción Impuesto 



CERVEZA 



Producción Impuesto 



FÓSFOROS 



Producción Impuestoo 



1892-93 


21,264 


$ 280,686 


16,426 


$ 49,279 


¡ 20,089 


$ 100,449 


1893-94 


17,061 


" 203,395 


19,498 


' 46,671 


' 33,055 


'> 165,726 


1894-95 


17,881 


■■'■ 200,692 


15,054 


> 45,164 


; 35,295 


» 175,158 


1895-96 


19,813 


> 261,512 


12,670 


" 38,013 


36,758 


» 183,790 


1896-97 


20,800 


' 274,563 í 


12,384 


- 36,790 


33,760 


» 168,800 


1897-98 


21,953 


» 289,783 


11,194 


•' 33,574 


] 34,560 


^ 172,800 


1898-99 


23,777 


> 313,860 1 


11,407 


34,222 


38,920 


» 194,602 


1899-1900 


31,507 


» 421,638 


15,248 


45,761 


40,080 


> 200,400 


1900-01 


20,297 


> 391,569 


15,564 


^ 46,694 


45,258 


-= 226,293 


1901-02 


26,337 


" 526,745 


17,259 


> 51,780 


26,670 


■■■ 133,350 


1902-03 


25,529 


» 510,577 


18,819 


» 56,468 


37,290 


> 186,450 


1903-04 


21,023 


- 420,463 


17,636 


- 52,909 


36,655 


:> 181,775 


1904-05 


22,878 


» 457,562 


21,670 


» 64,939 


40,415 


» 202,075 


1905-06 


26,224 


> 524,483 i 


30,274 


>> 90,763 


43,036 


> 215,18a 



El Presupuesto General de Gastos. 



El proyecto de Presupuesto General de Gastos para el ejer- 
cicio 1903-1904, el primero de la Administración Batlle, intro- 
dujo escasas modificaciones al del ejercicio anterior. Su cálculo 
de recursos, subía a I 16.371,000, figurando la Aduana con 
9.800,000 y la Contribución Inmobiliaria con 2.040,000. La 
Asamblea General opt0 por prorroigar el presupuesto de 
1901-1902, que ascendía a 16.160,000 pesos. 

Al presentar el presupuesto destinado al ejercicio 1904-1905, 
que montaba a $ 16.435,095, incluyendo 203,811 por concepto 
del 1 .'/r de la Contribución Inmobiliaria aplicable a vialidad, 
hacía notar el Poider Ejecutivo que el 30 % correspondía a süel-^ 
dos y el 70 % a obligaciones y gastos. Véase en que forma: 



Anales de la Universidad 



143 



Importe 



Porcentaje sobre 
el monto total 



Partidas irreductibles : 

Deudas Públicas y Garantias de Fe- 
rrocarriles 

Ciases Pasivas 

Diversos créditos 

Dietas leo-isiativas y sueldo del Pre- 
sidente de la Repiiblica . . . . 



Partidas redudihles . 



7 016,485 
1 H2-2,34ñ 

561,482 

291,559 



Gastos 
Sueldos 



42,69 
8.04 
3,40 

1,80 



9.191,821 ¡ 55,93 



$ 2 269,073 
, 4.974.200 



$ 7.243,273 



13,80 °/„ 
30,26 » 



44,07 °/o 



Al finalizar el ejercicio 1902-1903, — seguía diciendo el 
Mensaje, — • el Tesoro Público resultó con ún déficit de 
$ 238,559, por efecto del pago de $ 378,840, emanado de gas- 
tos militares de la insurrección de marzo de 1903. El Poder 
Ejecutivo prefirió atender ese rubro con rentas generales, a fin 
de aplicar a obras de vialidad rural el millón del empréstito 
extraordinario votado por la Asamblea con destino a gastos de 
guerra. La gestión financiera se desarrolló con toda regularidad 
y las perspectivas eran favorables a la extinción del déficit, 
cuando estalló de nuevo la rebelión. Ello, no obstante, — ter- 
minaba el Mensaje, — el ejercicio 1903-1904 cerrará con el 
mismoi déficit del ejercicio anterior, si la Asamblea reintegra a 
rentas generales los gastos de guerra, cuyo monto excede del 
producto del Empréstito Extraordinario de 1904. 

La ley de Presupuesto votada por la Asamblea con destino al 
nuevo ejercicio, fijó los gastos en ? 16.435,572, distribuidos en 
la forma que subsigue: 

Poder Legislativo S 410,757 

Presidencia de la lie pública . . . . » 67,140 

Ministerio de Relaciones Exteriores. . » 136,455 

. Gobierno • 2.106,609 

» Hacienda > 1.025,946 

* » Fomento • 1 174,629 

» Guerra » 2.201,577 

Poder Judicial » 370,373 

Obliaaciones • 8 942,0.2 



144 



Anales de la Universidad 



Las dietas, sueldos y pensiones absorbían $ 6.731,544; las 
planillas de gastos y demás créditos, 3.411,124, y la deuda pú- 
blica $ 6.292,903. 

El cálculo de recursos ascendía a $ 16.519.142, contribu- 
yendo la Aduana con $ 9.871,009, la Contribución Inmobiliaria 
con $ 2.068,400, las Patentes de Giro con $ 1.056,016 y las fá- 
bricas nacionales fon $ 753,506. 

Pero en ese cálculo no figuraban varias rentas importantes, 
afectadas a servicios especiales, cuyo monto fijaba así la misma 
ley de presupuesto (con la advertencia, empero, de que 
$ 130,000 de la Junta Económico - Administrativa de la Capi- 
tal y $ 228,000 de las Juntas de Campaña, estaban comprendidos 
en las rentas generales y debían ser rebajados para evitar du- 
plicaciones) : 



Junta Económico-Administrativa de la Capital 
Juntas Económico-Administrativas del Interior . 

Comisión de Caridad 

Jefaturas de todo el país 

Universidad . . 

Puerto de Montevideo » 

Consejo de Higiene » 

Costas, emolumentos, etc > 



1.112,871 

662,732 

500,000 

47,762 

40,000 

1 . 000.000 

10,500 

1.200,000 



$ 4 573,865 



La planilla del Ministerio de Guerra comprendía 1 regimiento 
de artillería con 253 plazas, 7 batallones de cazadores con 
301 plazas, 9 regimientos de caballería de línea con 270 plazas 
y 1 escolta d'3 Gobierno con 50 plazas. En cejijunto: 4,840 sol- 
dados rasos. 

En el cuadro activo figuraban dos tenientes generales, dos 
generales de división y siete generales de brigada. 

Las Clasesi Pasivas comprendían el siguiente número de jefes 
y oficiales: 



Anales de la Universidad 



145 



Jefes y oficiales de reemplazo 

4 coroneles. 

14 » graduados. 
41 tenientes coroneles. 
12 » graduados. 

101 sargentos mayores. 
34 » graduados. 

2üU capitanes. 

15 » graduados. 
^3f> tenientes l.os 

7 " graduados. 

190 » 2. os 

'J » graduados. 

297 alféreces. 



Lista 7 de setiembre 

46 coroneles. 
4H » graduados . 

73 tenientes coroneles. 
II » graduados. 

81 sargentos mayores. 

9 » graduados. 

70 capitanes. 

1 j> graduado. 

3 ayudantes mayores. 
31 tenientes l.os 
21 » 2.03 

25 alféreces. 



Al presentar a la Asamblea el proyecto de presupuesto para 
el ejercicio 1905-1906, advertía el Poder Ejecutivo que la pro- 
gresión de los gastos emanaba principalmente de las deudas 
públicas, cuyo servicio absorbía en esos mom.entos el 43 % del 
monto total del presupuesta, y no de !os sueldos de los emplea- 
dos públicos. Véase el cuadro demostrativo- 



EJERCICIOS 



Monto 
del Presupuesto 



Número 

de empleados 

activos 



Sueldos 
1 i.q u i d o s 



Promedios 



1887 


1888 . . 


$ 13.834,149 


S 10,543 


$ 4.074,070 


S 386,42 


1893 


1894 . . 


■'■ 13.647,925 


12,784 


:> 4.217,433 


- 327,60 


1899 


1900 . 


16.124,324 


> 14,546 


> 4.759,265 


327,19 


1901 


1905 . . 


> 16.435,572 


14,592 


- 5.034,644 


345,02 



Mientras los sueldos líquidos — decía el Mensaje — pasan 
<le $ 4.074,070 en 1887-88, a $ 5.034,464 en 1904-1905, el 
raonto de los presupuestos salta de $ 13.834.149 a $ 16.435,572, 
lo que no re.suila justo ni conveniente a los fines de mejcramieii- 
{«-is de nuestra sociedad política. 

Puede dividirse, agregaba, en tres categorías el monto del 
presupuesto de 1904-1905: gastos del pasado, gastos del pre- 
sente y gastos del porvenir: 



10 - IX 



146 Anales de la Universidad 

Pasado: Servicio de la deuda pública 
(con exclusión de las Garantías 
de Ferrocarriles), jubilados, pen- 
sionistas, Caja Escolar .... $ 7.151,962 o sea el 43,52 "/j, 

Presente: Poder Legislativo, defensa 
nacional, administración y recau- 
dación de rentas, garantías indivi- 
duales " 7.222,759 » » » 43,94 °/o 

Porvenir: Garantías de Ferrocarriles, 
axcedente de Contribución Inmo- 
biliaria para vialidad, Instrucción 
primaria y universitaria. Departa- 
mento de Ingenieros, Departamen- 
to de Ganadería y Agricultura, 
subvenciones, pensionados ...» 2.060,831 » » ^ 12,54 "/^ 

De los gastos de la tercera categoría, corresponden alrededor 
de $ 900,000, o sea el 5,5 % del total del presupuesto, a la 
cultura del hombre y ? 1.000,000. o sea el 6,6 '.-, a factores de 
progreso. 

Son cifras insignificanles, — agregaba con razón el Mensaje, 
— frente al mouto total de los gastos. 

Llegamos al último ejercicio de la Administración Batlle y 
Ordóñez. 

Du/ante lo¡s últimoá dos áíios — decía el Poder Ejecutivo en 
mayo de 1906, al adjuntar el proyecto de presupuesto para 
1!J06-1907 — se lia restablecido el equilibrio financiero y con 
ello la regularidad en el pago de los presupuestos, perturbado 
por la guerra de 1904, se ha procedido al mejoramiento de los 
caminos, a la construcción de puentes y puertos, a la navega- 
ción de algunos ríos interiores importantes, a la creación de las 
Escuelas de Veterinaria y Agronomía, a la construcción de edi- 
ficios escolares por valor de $ 1.000,000, a la mejora de mv- 
ciios servicios, y a la supresión de los descuentos de 10 y 5 % 
sobre los exiguos sueldos. 

Hacía constar luego el Poder Ejecutivo que por concepto de- 
gastos extraordinarios de la guerra de 19 04 se había pagado, a 
cargo de rentas generales, la suma de $ 3.736,013, deducida la 
partida de $ 638,649 cubierta con el producto del 1.000,000 de! 
Empréstito Extraordinario de 1901. Y agregaba, que no obs- 
tante ello y la aplicación de fuertes cantidades al déficit de los 
ejercicios anteriores y a gastos emanados de la Deuda de Con- 
versión de 6 %, que entre bonificaciones, intereses y comisio- 



Anales de la Universidad 147 



nes había absorbido § 936,940, cerraría el ejercicio, no vencida 
aún, con un superávit de § 400,000, «resultado desconocido en 
nuestra historia financiera», que podría destinarse a reforzar 
l€s fondos de vialidad y obras públicas. 

Advertía, finalmente, en su Mensaje, que estaba disponible la 
suma de $ 18.297,482 en títulos del Empréstito de Conversión 
y Obras Públicas, que podría ser aplicada en la forma que sub- 
sigue: 

Obras de Puerto $ 6.806,500 

\ialidad y obras publicas , 3.000,000 

iiidmcios escolares y> \ 000 000 

Reclamos por ganados y demás erogaciones causadas ' 

por la g-iierra de 1904 , 6.000.000 

Construcción y org-anizacióu de Jas Escuelas de Vete- 
rinaria y Agronomía y fomento de la enseñanza 

secundaria en campaiia „ 6*^0 000 

Monumento a Artigas .■.■;.■, ] 00,000 

Biblioteca Nacional ...» 50 000 

Museo Nacional .*.'.'» 50 000 

El Ministro de Hacienda, ingeniero José Serrato, comentando 
el Mensaje, advertía que estaba intacto el crédito de $ 1.000,000 
de la cuenta corriente del Banco de la República; que había 
en Caja % 750,000 efectivos y $ 350,000 en títulos de la Deuua 
de Conversión: que en esos días ingresarían de $ .íSO.OOO a 
!? 600,000 por concepto de sobrantes del 45 7o de las rentas 
aduaneras afectadas al servicio de la Deuda Consolidada; que 
el presupuesto estaba absolutamente al día. 

Eran cifras verdaderamente extraordinarias y la Cámara íe 
Diputados, luego de aplaudir calurosamt?nte el discurso del Mi- 
nistro de Hacienda, votó una minuta de comunicación al Poder 
Ejecutivo, en que expresaba «todo el agrado con que había 
escuchado la lectura del Mensaje y todo el encomio que le mere- 
cía la labor financiera que estaba a punto de terminar». 

«Abrigo la confianza — contestó el Presidente Batlle de que 

iguales y aún mayores resultados se o-btendrán en los ejercicios 
venideros, como consecuencia nafüral y forzosa de la definitiva 
organización constitucional del país.» 

La ley de presupuesto para el ejercicio 1906-1907, fijó el 
monto de los gastos públicos en $ 19.179,936, distribuidos en 
'a forma que sigue: 



148 



Anales de la L'niversidad 



Poder Legislativo $ 494,335 

Presidencia de la República » 69,106 

Ministerio de Relaciones Exteriores » 398.116 

> Gobierno » 2.809,106 

> Hacienda » 1.107,293 

. Fomento » 1.293,761 

» Guerra » 2.369.003 

Poder Judicial » 393,022 

Obligaciones (Deudas v Garantías de Ferrocarriles 

$ 7.669,633; pensiones $ 1.377,310, etc.) ...» 10.746,189 

En dietas, sueldos y pensiones se invertían % 7.543,938; en 
servicio de deudas píiblicas $ 7.669,663; en gastos y diversos 
créditos % 3.965,933. 

La planilla de la Universidad, comprpndía 20 catedráticos de 
Derecho; 26 catedráticos de Medicina y 5 profesores agregados; 
20 catedráticos de Matemáticas; 21 catedráticos de Enseñanza 
Secundaria. Para, los estudiantes más sobresalientes, asignaba 
dos bolsas de viaje de $ 2,400 y para la publicación de una revis- 
ta de Historia Nacional, § 1,800. 

En la planilla del Ministerio de Guerra figuraba un cuadro 
activo con 2 tenientes generales, 4 generales de división y 6 d? 
brigada; tres zonas militares servidas por un ejército de 4,927 
plazas, distribuidas en 32 unidades (1 regimiento de artillería, 
2 baterías de artillería, 1 compañía de ametralladoras, 1 escua- 
crón - escolta, 9 regimientos de caballería, 6 escuadrones de 
caballería, 7 batallones de infantería y 6 compañías de infan- 
tería) 

Y en la planilla de obligaciones de !a Nación, figuraban los 
cuadros pasivos con el siguiente número, de jefes y ofciales: 



Jefes y oficiales de reemplazo 

60 coroneles. 
€1 » graduados. 

74 tenientes coroneles. 
11 » graduados. 

62 sargentos mayores. 
80 » graduados. 

51 capitanes. 

1 » graduado. 

2 ayudantes mayores. 
26 tenientes l.os 

21 r. 2.0S 

18 alféreces. 



Lista 7 de setiembre 



10 coroneles. 

34 

50 tenientes 

20 
133 sargentos 

38 
211 capitanes. 

17 
155 tenientes 

12 
206 

10 
128 alféreces. 



graduados. 

coroneles. 

gradtiados. 

mayores. 

gradttados. 

graduados. 

1 .09 

graduados. 

2.03 

graduados. 



Anales de Ja Universidad 149 

Los presupuestos al día. 

Apenas te: minada la guerra civil, trató el Poder Sjecutivo 
de regularizar el pago de los presupuestos y lo consiguió con tal 
eficacia, que al llegar el 1." de marzo de 1907, en que el señor 
Baílle y Ordóñez concluía su mandato constitucional, ya que- 
daban cancelados los sueldos del personal activo y las asigna- 
ciones de las Clases Pasivas correspondientes al mes de febrero. 

Los i)i'esupuestos del Río de la Plata. 

El proyecto de Presupuesto General de Gastos presentado por 
el Presidente de la República Argentina, señor í^igueroa Alcor 
ia, en 1906, cou destino a 1907, ascendía a $ 224.000,000 papel 
El monto de las deudas nacionales atendidas por ese prpsupues 
lo ascendía a $ 920.000,000 papel. En oro, respectivamente 
? 100.000,000 y $ 400.000,000, a distribuirse en una población 
de 5 millones de habitantes. 

El Uruguay tenía en esa época la quinta parte de la pobla- 
ción argentina y su presupuesto oscilaba alrededor de la quinta 
parte del presupuesto argentino. Pero la proporción de sus deu- 
cla.9 consolidadas ($ 127.000,000) era mayor. 

¥A sueldo de los mipleádos públicos. Limitaciones a los manda- 
mientos de embargos. 

El Poder Ejecutivo reiteró en 1905 el decreto que disponía 
que las oficinas públicas sólo hicieran efectivos los descuentos 
de la tercera parte del sueldo de los empleados de la Adminis- 
tración, con excepción de las pensiones alimenticias y créditos 
provenientes de ropa y calzado. 

Al año siguiente, se dirigió el Gobierno al Cuerpo Legislativo, 
pidiendo la sanción de un proyecto de ley. por el cual se esta- 
blecía que no podrían embargarse ni cederse a ningún título los 
sueldos, jubilaciones, pensiones y retiros de menos de $ 600 al 
año, y que los sueldos y asignaciones que excedieran de esa 
suma sólo podrían embargarse o cederse hasta la tercera parte 
de su monto. Esas mismas limitaciones regirían a favor de los 
empleados de empresas industriales y comerciales y de simples 
particulares. Sólo quedaban fuera de la reglamentación las ope- 
va< iones del Monte de Piedad Nacional. 



150 Anales de la Universidad 

Por uno y otro proyecto se proponía el Gobierno asegurar al 
frmpleado contra la usura de los negociantes de sueldos. 

Quocian suprimidas las i'cbajas de sueldos. 

Algo más importante gestionó y obtuvo de la Asamblea el 
Presidente Batlle en 1905: la supresión de las rebajas del 10 
y del 5 Tf sobre los sueldos menores de $ 360 al año. Entre 
las Clases Activas y Pasivas, alcanzaba ese beneficio a 15,000 
personas (10,882 del personal administrativo, 2,016 de las Cla- 
ses Pasivas y 2,102 de las municipalidades y de la Comisión 
de Caridad). 

Las rebajas que existían a la sazón, como herencia de las 
administracioTies anteriores, absorbían el 18,69 % del sueldo 
do los empleados activos y el 34 % de las asignaciones de las 
Ciases Pasivas. 

Con la supresión del 10 y del 5 '7r gestionada por el Po'der 
Ejecutivo quedaba recargado el Tesoro Público con un desembolse 
do $ 380,000 al año. 

A mediados del año siguiente fué extendida la supresión de'. 
10 fy'c a todos los sueldos y asignaciones de los empleados y pen- 
sionistas. Para el Tesoro Público, representaba esa medida una 
nueva erogación de $ 460,000 anuales. 

Quedaban todavía subisistentes, para los sueldos mayores de 
.$ 360 anuales, el 5 % sobre las Clases Activas y el 19 y el 5 % 
sobre las Clases Pasivas. 

Los empleados favorecidos con estas disposiciones, reunie- 
ron un fondo de $ 17.700 con el objeto de hacer una demostra- 
ción de gratitud al Presidente de la República don José Batlie 
y Ordóñez y al Ministro de Hacienda ingeniero José Serrato. 
Tanto el señor Batlle y Ordóñez como el ingeniero Serrato 
resolvieron destinar esa suma a la instalación de un balnearir; 
y campo para juegos olímpicos en la playa de Carrasco, utilizando 
150 hectáreas de médanos y lagunas donadas por la sucesión de 
don Doroteo García. Más adelante, como transcurrieran cinco 
«ños sin que el campo de juegos olímpicos se estableciera, resol- 
vieron los señores Batlle y Ordóñez y Serrato destinar el depó- 
sito a la organización de xm concurso de Historia Nacional. 



Anales de la Universidad 151 



Costo del palacio legislativo. 

A mediados de 1903 se reunió la Asamblea General, para fijar 
.lú costo de las obras del Palacio Legislativo. Existían discrepan- 
cias entre las dos Cámaras. Quedó acordada la cantidad de 
■J 700,000. La fórmula de la Cámara de Senadores no pasaba de 
$ 500,000. Dos años después, en 1905, luego de estudiarse en 
detalle los planos del arquitecto Meano, vencedor en el concurso, 
juzgó la comisión 'encargada de la realización de la obra, que 
•debía elevarse el costo a $ 1.300,000, incluyendo la expropia- 
fión de los terrenos circundantes de la Plaza de Flores. Y asi 
^o resolvió también la Asamblea General. 

La piedra fundamental del edificio fué colocada en 1906. 

'Creación de la Caja de Jubilaciones Civiles. 

Desde lS9i; obraba en la Cámara de Diputados un proyecto de 
}ey de jubilaciones civiles presentado por el doctor Antonio Ma- 
ría Rodríguez. 

«Ese proyecto — había dicho su autor al fundarlo — tienda 
- organizar un verdadero seguro de vida para todos los emplea- 
dos civiles de la Nación, costeado por el esfuerzo mutuo de dichos 
empleados y con el apoyo del Estado, que destina a la constitu- 
ción de la caja especial de jubilaciones y pensiones varios arbi- 
trios de nueva creación y ciertas rentas y bienes fiscales que hoy 
escapan en gran parte a la acción del Fisco.» 

Pero recién en 1904 quedó sancionado, en la forma que extrac- 
tamos a continuación: 

«Los empleados públicos que se inhabiliten física o mental- 
mente o cesen en su cargo por supresión del empleo o tengan 
la edad y años de servicios necesarios, serán jubilados y la madre, 
¡a viuda y los hijos tendrán derecho a pensión. 

«Créase una caja de jubilaciones administrada por un conse- 
10 que presidirá el contador general de la Nación y que tendrá 
entre otros, los siguientes recursos: entrega mensual del Estado, 
$ 3,000 el primer año, $ 4.000 el segunde, $ 6,000 los sucesivos: 
$ 300 la Junta Económico - Administrat'.va de la Capital; % 500 
la Comisión de Caridad; el descuento forzoso de un día de suel- 
do a los empleados; la diferencia de un mes de sueldo en el caso 
de ascenso; el 3 y el 4 ''r de los sueldos devengados por perso-. 
ñas que no pagan actualmente montepío. 



152 Alíales de la Unwersidad 

«Tienen derecho a jubilarse los empleados con más de 10- 
años de servicies que se inutilicen; los que tengan más de 10 
afios y cesen en su empleo por supresión del cargo o por exone- 
ración, no mediando omisión o delito; los que tengan más de 
3C años de servicios y 60 de edad. 

«Las jubilaciones serán de tantas treintas avas partes del pro- 
medio de sueldos del último quinquenio, cuanto? sean Ijs años 
do servicios, no contándose las que pasen de 30 y no pudiendo 
exceder la jubilación de los -/í del promedio, ni tampoco de la 
suma de $ 4,000 anuales. 

«Los servicios prestados por los magistrados judiciales y ol 
profesorado universitario, se computarán a razón de cuatro años 
por cada tres de servicios. 

«La viuda y los hijos tendrán derecho a una pensión igual a 
1.: mitad de la jubilación que hubiera correspondido a su cau- 
sante. Los hijos varones hasta que cumplan 17 años y las muje- 
res hasta que (;ontraigan matrimonio. Las mujeres solteras per- 
derán la mitad de su pensión al llegar a los 25 años de edad. 

«Es absolutamente nula la venta o afectación de pensiones no 
devengadas. 

«Nadie podrá acogerse a la Caja sino después de cinco años 
de vigencia de esta ley, salvo el caso de inutilización absoluta. :> 

Los empleados públicos favorecidos por la Caja de Jubilacio- 
nes, resolvieron donar al autor de la ley una casa - quinta en 3l 
camino 8 de Octubre, como premio a 3U inteligencia previsora 
y a la incansable actividad desplegada en la larga y laboríos» 
tramitación parlamentaria del proyecto. 

Al finalizar el ejercicio 19 04 1905, el primero de vigencia 
de la ley. tenía la Caja de Jubilaciones Civiles un capital de 
$ 177,750 nominales, en títulos de deuda pública adquiridos con 
sus fondos. 

LíOS militares sin derecho a la jubilación. 

El decreto - ley de 7 de setiembre de 1876, correspondiente a 
la Dictadura del Coronel Latorre, suprimió el descuento de mon- 
tepío a todos los militares qvie se incorporaran al ejéixíito desde 
f-sa fecha en adelante. Ocho años mas tarde, el Código Militar 
restableció el montepío. Pero los militares cofmprendidos en la. 
r.,ista 7 de setiembre, siguieron recibiendo sus sueldos sin des- 
caento alguno, con lo cual quedaban excluidos del beneficio de 



Anales de la universidad 153 

las jubilaciones y pensiones. En 1S97 resolvió el Poder Ejecutivo 
fcalir de esa situación contradictoria y pasó un Mensaje a ia 
Asamblea General, por el cual proponía la creación de una caja 
eí pedal, con los reintegros correspondientes a los descuentos 
que no se habían hecho efectivos y los montepíos que en adelante' 
se cobraran. El importe nominal de los reintegros por montepíos v 
ascensos, subía a $ 591,153 y el de las pensiones a % 194,954. 
Descontando los militares fallecidos sin sucesión, fijaba el Poder 
Ejecutivo el monto efectivo de los reintegros en $ 685,000. 

Deudas públicas. 

Para cubrir los gasto? producidos por la movilización de fuer- 
zas realizada en marzo de 19G3, autorizó la Asamblea al Poder 
t'jecutivo para emitir $ 1.000,000 en títulos del Empréstito Ex- 
traordinario de 1897, 2." serie. Terminada la movilización, se 
dirigió el Presidente Batlle al Parlamento, pidiendo que ese 
inillón fuera destinado a obras públicas. Pero antes de que la 
Asamblea se pronunciara sobre el particular, estalló la guerra 
• e 1904 y el Poder Ejecutivo pidió y obtuvo entonces que eso? 
fondos se invirfieran en gastos militares. 

En 1905 autorizó la Asamblea, a pedido del Gobierno, la con- 
tratación de un Empréstito de Vialidad y Obras Públicas, con 
monto de $ 3.000,000 y un servicio de 6 % de interés y 1 % 
d? amortización, simple y a la puja, afectándose a su pago el 
medio por mil de la Contribución Inmobiliaria de los departa- 
Tientos de campaña. Doscientos cincuenta mil pesos se aplica- 
rían al trazado de caminos y el resto a construcción y compos- 
tura de caminos nacionales, mejoras en los ríos y puertos del lito- 
ral y puentes. 

En el curso de] mismo año resolvió el Poder Ejecutivo conso- 
lidar la deuda proveniente de los perjuicios causados por los ejér- 
citos gubernativos durante la revolución de 1904. La Comisión 
OlasificadoTa llevaba estudiados y liquidados 8,500 expedientes, 
c ,n un monto de $ 6.000,000, al tipo medio de $ 700 cada expe- 
diente. Para cancelar esa suma y atender otras partidas, pidió 
el Poder Ejecutivo a la Asamblea la creación del Empréstito 
Extraordinario de 1904, con monto de ? 8.000,000 y el servicio 
da 6 % de interés y 1 % de amortización. Su producto se aplica- 
ría asi: .f 6.000,000 a los créditos liquidados por la Comisión de 
Perjuicios; .$ 1.000,000 a reintegros de diversos anticipos hechos 



154 Anales de la Universidad 



por el Tesoi'o Público; % 869,000 a fletes y pasajes de ferroca- 
rriles; $ 45,000 a la empresa naviera de Mihanovich; $ 86,000 
a diferencias de sueldos militares. El interés fué luego reducido 
a 5 've, de acuerdo con el tipo fijado en esos mismos momentos a 
Ciras operaciones de crédito que pendían de sanción parlamen- 
taria. 

Convei'.sión de (leudas. 

El Poder Ejecutivo^ planteó en IftOó un importante problem.£ 
de conversión de deudas. 

Ha llegado el momento — decía en su Mensaje a la Asam- 
itlea — de reducir las deudas del 6 % a deudas del 5 SÓ Rl 
Eimpréstito Uruguayo de 1896, destinado a. .constituir el capital 
de funcionamiento del Banco d^* la República, que goza del 5 %, 
36 cotiza a los alrededores de la par y li nueva operación puede 
tn consecuencia, considerarse asegurada. Por otra parte, hay 
que arbitrar recursos para el servicio del Empréstito de Via- 
lidad y Obras Públicas y para el Empréstito Extraordinario de 
1.904. Interesa, finalmente, localizar alguna de nuestras deudas 
en el mercado de París. 

Proponía el Poder Ejecutivo, que los títulos del 6 % fueran 
convertidos en 5 % a la par, recibiendo sus tenedores una bo- 
nificación en dinero de $ 3 por cada $ 100 nominales, como me- 
dio de asegurar el mantenimiento del 6 % durante tres años. 
Para hacer frente al pago do los que no aceptaran el canje, 
se contaba con el compromiso del Banco de París y Países Ba- 
jos, de tomar todos los títulos que fueran necesarios al tipo 
neto del 90 %. 

Recordaba el Mensaje que el Empréstito de Conversión y 
Obras Públicas de 1888, de 6 % de interés y 1 % de aimortiza- 
ción, se había colocado en Londres al 82 i^ % bruto y al 
77 y2 % líquido; el empréstito de $ 9.400,000 del año 1890, 
con 6 % de interés y 1 % de amortización, al 84 Vz % bruto 
y al 78,10 % neto; y el Empréstito Uruguayo de 1896, con 
5 ^( de interés, al 68,31 bruto y al 63,81 neto. 

Entrarían en la conversión 6 de las deudas circulantes, con 
montO' de % 12.304,050 y otras 6 que esjtaban pendientes de emi- 
sión todavía, con monto de $ 18.806,500. 

La Asa/mblea encontró conveniente el plan y, en consecuencia 
• sutorizó la emisión del Empréstito de Conversión y Obras Pú- 



Anales de la Universidad 155 



blicas de 190G, con monto de $ 32.488,300 nominales y un ser- 
vicio de 5 % de interés y 1 9í de amortización acumulativa y 
a la puja, para el canje de las deudas circulantes y el 3 % de 
bonificación en dinero, y para sustituir los títulos de las deu- 
das que todavía no habían entrado en circulación. 

Las deudas circulantes eran el Empréstito Extraordinario de 
1897, 1.a serie f$ 2.628,000) y la.s tres series subsiguientes 
f$ 2.028,000, 1.183,600 y 1.829,000); la deuda Certificados de 
Tesorería ($ 4.394,950) y las Oblig-aciones d^^l Puerto de Mon- 
tevideo ($ 240,500). 

Las no emitidas todavía e"¿ai el saldo de las Obligaciones 
del Puerto de Montevideo ($ 6.806,500), el Himpréstito de Via- 
lidad y Obras Públicas ($ 3.000,'íOO) y el Empréstito Extraor- 
dinario de 1904 ($ 9.000,000). 

En conjunto: $ 31.110,559 de deudas de 6 Ve, Por 32.488,300 
de dexidas de 5 %. 

El sobrante de la operación se aplicaría a la. construcción y 
organización de una Escuela de Veterinaria y de una Escuela 
de Agricultura y a.I fomento de la enseñanza secundaria en los 
departamentos de campaña. 

El 24 % de la renta aduanera quedaba afectado al servicio 
del nuevo empréstito. 

Deuda Amortizable. 

La Deuda Amortizable 2/' serie, autorizada en 1902 con des- 
tino al pago de créditos que subían a $ 4.200,000, estaba re- 
ducida en 1905 a $ 2.884,996. 

Puniré sus componentes, figuraba un saldo de $ 24,826, pro- 
cedente de préstamos del Banco Comercial al Gobierno del 
doctor Ellauri en 1872, para ( ubrir un servicio de la deuda pú- 
blica. Al Interés del 12 % anual que se había pactado, capitali- 
zado trimestralmente, llega.ba en 1905 a $ 912,744, de acuerdo 
con sentencias ejecutoriadas, pronunciadas en los juicios respec- 
tivos. Pero, fué cancelado mediante el pago de $ 300.000 no- 
minales de Deuda Amortizable. 

.Mí)nt() «I»' las (leudas públieas. 

La,s siguientes cifras abarcan las postrimería? del Gobierno 
del señor Cuestas y los cuatro años de la Administración del 
señor Ratlle y Ordóñez: 



156 



Anales de la Vniversidad 





AÑOS 


Emisión anual 


emisión progresiva 


Monto circulante 


1903 

1904 

1905 

1906 

1907 


$ 2.884,607 
« 1.000.000 
300,000 
» 21.306,054 
. 3.442,445 


$ 345.196,081 
. 346.196,081 
» 346.196,081 
» 367.802,136 
» 371.244,582 


$ 123.754,455 
» 122 726,197 
» 121.455,747 
» 127.277,933 

» 128.138,917 



Ail servicio de la principal! de nuestras deudas, la Deuda Con- 
sclidada del Uruguay, y al pago de las Garanitías de Ferrocarri- 
les, estaba afectado el 45 % de la renta aduanera desde el año 
189 2. Par primera vez, en 1905, resultaron exced entes retrov en- 
tibies a rentas generales. El excedente de ese año fué de 
% 117.260 y el del año siguiente de ? 807,565. 

He aquí lo que absorbían e',1 sierv'ilcio de la Deuda Consoilidada 
y las Garantías de Ferrocarriles: 



ANOS 



Servicio de la deuda 
y garantías 



Servicios de la deuda 
exclusivamente 



1903 
1904 
19U5 
1906 



» 7.079,8.50 

» 6.696,694 

» 6.630,631 

» 8.515,957 



$ 6.367,945 

» 6.000,415 

» 5.891,285- 

» 7.806,331 



Medidas de contralor en los expedientes. El papel numerado. 

Desde 1905, quedó encargada la Contaduría General de la Na- 
ción de suministrar a lais oficinas públicas papel numerado, con 
desitinoi a todas las coimunicaciones, partes, avisos, planillas, ac- 
luaiciones, invesitigacioines, informes y en general todo acto ofi- 
cial en que no se requiriera Papel Sellado. El decreto de crea- 
ción, que respondía a un plan de orden y de contralor, establecía 
que tratándose de expedientes se escribiría debajo del número de 
cada hoja el número de la hoja anterior. 

Localización de la Deuda Consolidada. 



He aquí cómo se disitribuía la Deuda Consolidada entre las 
plazas d'e Montevideo y Londres en ese período: 



Anales de la Universidad 



tñ7 



ANOS 



Circulación 
en Montevideo 



Circulación 
en Londres 



1903 mavo 
1904 
1900 
1906 



4.700,000 
4 7-20,000 
f>. 4 10. 000 
6.320,000 



14.788 880 
14.f)63,940 
13 812,040 
12.616,320 



Adviértase que en mayo de 1892, al iniciarse el cumpaimiento 
del concordato de 1S91, había en la plaza de Londres 16.623,460 
libras esterlinas y en la de Montevideo 2.645,040. 

A la creciente initensificación deil ahorro del Uruguay debían- 
se las fuertes remesáis de la pUaza de Londres a la de Monte- 
video. 

Enseñanza Primaria. Número de escuelas 5 de alumnos. 

En 1905 fuimcionaban 615 escuelas púhlicas (212 urbanas y 
403 rurales), con una inscripción de 53,040 ailumnos y una asis- 
te-ncia media de 36,810. 

El presupuesto^ eisicolar asceu/día a $ 716,654 y el costo de la 
enseñanza a $ 13,51 por alumno inscripto y $ 19,45 por alumno 
de asigtemíúa media. 

Durante ese mismo año, funcionaban 301 escuelas privadas, 
con 17.794 alumnos inscriptos. 

Las esicuelais no habían s-eguido el desarrollo do la población, 
según se encf.Tgaron de demostrarlo los doctores José Pedro Mas- 
sera y Juan Paullier en la Cámara dte Diputados. 

El número de escuelas públicas y privadas, — decían, — era 
de 726 en 1883, de 888 en 1893, de 1,003 en 1903, lo que arroja 
una escuela por cada 730 habitantes en el primero de esos años, 
por cada 824 en el segundo y por cada 1,015 en el tercero. 



Construcción de edificios escolares. 

Al votarse en 1906 el empréstito destinado a cancelar los per- 
juicios causados poa- la revolución de 1904, la AsamWl'ea inclu- 
yó % 1.000,000 cojí destino a edificios escolares y ? 100,000 con 
üestino a Biblioteca y Museo nacionales. 

La esicueila Ramírez, en Rocha, construida con fondos donadoJ 
por el doctor José Pedro Ramírez, fué inaugurada durante ese 
mismo período. 



158 A'/ialcs dt Ui Universidad 



Jiras escolares. 

El Poder Ejecuitivo dejó siu efecto eu 1903 la obligación im- 
puesta a los vo'cales de la Direcció'n de Instrucción Pública de 
recoinrer la® escuelas de campaña, y resolvió, en su lugar, pedir 
a la Asamblea la creación de tres lasipectores encargados de rea- 
lizar las jiras y a la vez de levantar sumarios y dictar cursos de 
perfeccionamiento a los maestros. 

Cursos para adultos. 

Eu ese mismo año resolvió el Gobierno autorizar el fauciona- 
mienito de cuattro curses para adultos, con un programa de lec- 
tura, gramática, escritura, aritmética, higiene, constitución, his- 
toria, geografía, geometría, dibujo, moral y urbanidad. Tres de 
( iilos se desitinaban a varones y uno a mujeres. Ya en 1877, du- 
ranjte el período inicial de la reforma de Joaé Pedro Vairela, 
habían funcionado 14 de esos cursos, con resultados poeoí efica- 
ces, que dieron lugar a su clausura, mientras se estudiaba una 
nueva forma de funcionamiento, que no llegó a programarse. 

I a política en la escuela. 

Durante la revodución de 1904 hubo un cambio de notas entre 
el Ministro de Fomento y la Dirección de Instrucción Publica 
con motivo de la intervencióu d'e varios maestros en las cuestio- 
nes polítlcais. 

«La Escuela, decía el Ministro Serrato, debe ser y será duran- 
te este Gobierno un campo neutral, cerrado a toda aspiración de 
dominio partidario-. La pasión poilítiica, que todo lo conjtamina y 
desnaturaliza con sus extravíos, subvertiría, a no oer así, la sana 
influencia d-í la escuela, desviando al maestro de su augusta 
misión, para convertirlo en el elemento más perturbador de nues- 
tio desenvolvimiento sociail.» 

Estudios magisteriales. 

FJl plan de estudios para los maestros de l.er grado fué ele- 
vado a tres años en 1903. 

Con el propósito de organizar escuelas especiales, presentó el 
doctor Manuel B. Otero a la Cámara ds Diputados, de que für- 



Anales de la Universidad 159 



maba parte, un proyecto por el cual se creaba un rubro do 
$ 25,000, durante cuatro ejei'ciclos económicos, destinado a la 
preparación en el extranjero de maestros de escuelas técnicas del 
hogar, escueilas técnicas industrialeis para mujeres, escuelas téc- 
nicas agrícolas para mujeres, escuela's aigrícoJas mixtas y es-- 
cuelas induSitriales nocturnas. 

I 

Herbeit Spciiter y la reforma escolar. 

La muerte de Herbert Spencer, ocuanñda en 1903, dio lugar a 
un gran homenaje eu el Ateneo. Y uno de lois oradores, ei doc- 
tor Canlois María de Pena, que estaba bien initeriorizado en el 
í-énesis de nuestra reforma escolar, aprovechó la oportunidad, 
para decir que José Pedro Vareila, Emilio Roimero y otros de 
los intelectuales de la época, calcaban sus doctrinas sobre la edu- 
cación en la filosofía spenceriana. 

i 

l:nseñaii/a uuivx'ri^itaria. Un j)eríodo de gran movimiento. 

La Universidad recibió durante los cuatro años de la Admi- 
nistración del señor Bat'lie y Ordóñez un impulso considc^rable 
en maiteTia de organización y orientación de la enseñanza, au- 
mento de Facultades, consitrucción de grandes edificios, contra- 
tación de eminentes profesores extranjeros, creación de bolsas 
de viaje para los aHumnas sobresalienteis, enriquecimiento de bi- 
blioitecas y museos, intensificación de los estudios de historia na- 
cional. 

Iiiausmiif'^'»!! <!«' los cm-sos de 1005. 

Los cursos de 1905 fueron inaugurados con una simpática ce- 
remonia, sn la que tuvieron actuación prominente los alumnos 
que en ilos úlitimos años habían coniquisitado clasificaciones más 
honrosas. Cada grupo estaba representado par un orador. Hi- 
cieron acto de presencia el Presidente de la Repiiblica, los Mi- 
nistros de Fomento y Hacienda y los miembros del Consejo áe 
Enseñanaza Secundaria y Superior. 

«En todos los grandes centros de enseñanza universitaria — 
(!Íjo en esa oportunidad el Rector d'e la Universidad. do«tor 
Eduardo Acevedo — el día de la inauguración de los cursos es 
siempre un día de íies)ta, en que profesores y alumnos se nrepa- 



160 Anales de la Vniversidad 



ran para el trabajo del año. bajo un ambiente de fraternidad y 
(le expansioneiá gen/erales, que estimula a unas y otros en la obra 
magna de la formación de los caracteres y de la acentuación de 
las personalidades para las luchas de la vida. Cuando sólo ¿e 
trata de suministrar conocimientos, de amueblar la cabeza d«l 
alumno con todos los datO'S almacenados en la cabeza del pro- 
fesor, puede funcionar una clase en que el maestro y sus alum- 
nos estén divididos por la indiferencia, porque entonces todo re- 
sulta mecánico y basta paira aisegurar el éxito uuia palabra fácil 
en la cátedra y una memoria viva en las bancas. Pero no es así 
como debe ensoñarse y como va a enseñarse ahora en la Univer- 
sidad. El profesor tiene que despertar las energíais de sus alum- 
nos, tiene que hacerlos trabajar, tiene que acoistumbrairlos a que 
busquen ellos mismos las soluciones, a que pongan a contribu-, 
ción todas sus facaltades, a que sean espíritus vigorosos y cons- 
cientes desde las bancas para que, llegado el momento, sean lam- 
bién hombres vigorosos y conscientes en el mundo. Y esa obra 
común en que todos actúan, en que todos trabajan, cada uno en 
su esfera, reclama vínculos estrechos de solidaridad, lazos pro- 
fundos de compañerismo y de simpatía, como condición inelu- 
dible del éxito. 

«En el año eácolar que comieaza, vaimos a trabajar mucho, 
vamos a restaurar la vieja tradición del estudio intenso^ y era 
conv^eniente que nois acercáraimos autoridadee, profesores y alum- 
nos, para conocernos, para infundirnois aliento y esitímulo, para 
hacer carne la idea del trabajo en común que ha de ampliar los 
moldes de la juventud estudiosa, encausándola en las corrientes 
díel progir/eso pedagógico moderno. Tal es el significado capital 
de la fiesta de hoy. Pero ella tiene otras proyecciones qmí no esca- 
parán ciertamente a la penetración de los que me esmichan. En 
primer lugar, la concurrencia de las familias a la Universidad, 
favorece la obra áe la enseñanza, crea y establece en cada hogaír 
un coílaborador del profesor, una ayuda valioisa para despertar 
los entusiasmos del alumno, para infundirle fe en los momentos 
dio decaimiento, para mantener siempre vivo el espíritu del es- 
tudio. No basta que eil alumno asisita a las clases. Es necesario 
también que continúe trabajando en su casa y ese trabajo, fuera 
de la Universidad, sólo es vigoroso a condición de que los paidPes 
hagan de vez en cuando vida universitaria. Hace algunos años. 
las familias se congregaban en el salón de aitíto® públicos de la 
Universidad, para presenciar la? colaciones de grados. Ya hasta 



Anales de la Universidad 161 



eso ha desaperecido. apesar de que ahora, con más razón 
que antes, se impone la reanudación de la costumbre, debido a 
que la mujer ha iniciado con éxito brillante su apremdizaje en 
las aullas, como lo atestigua ed resultado de los últimos exámenes. 
En segundo lugar, la divulgación de las clasificaciones honrosas, 
c'mtenidas en la hoja suelta que cincuda en vuestras manos, 
tiene que consitituir, y comsitituirá cieintamente, un estímulo pode- 
roso, para que persieveren lO'S hábitos de estudio en los alumnos 
coiiitraídos y para que los indifeTenjtes o lo que todo lo fían a la 
preparación febril de la víspera del examen, se hagan estudiosos a 
su turno, bajo la presión avaisaillladora de la necesidad del tra- 
bajo personal y consitante. que es el iinico que permite subir alto 
y crear aptitudes en el porvenir. 

«Han decaído girandemente los viejo® hábitos de estudio en 
nuestra Univeirisidaid y ese decaimiento es la obra colectiva del 
alumnoi, que tiene sus miradas fijas en la conquista de un título 
profesional, y de las familias, que no dan importancia a las tareas 
fecundas del año y que están dominadas por esa misma obsesiór 
del titulo académico, obtenido a tropezones, con una nota de re- 
probación hoy y con una nota de regular mañana. Puede ser quo 
me equivoque, pero tengo una gran fe en el resultado de estas 
fiesitas anuales, que desd'e hoy quedan inauguradas. Han de re- 
anudar los hábitos de estudio- por el interés de los alumnos y 
por el interés de las familias vinculadas a la labor universita- 
ria, estimulados por exámenes justos, en que sólo pasarán y triun- 
farán los que hayan estudiado de verdad, los que hayan tra- 
bajado a fondo durante el año. 

«En el año ultime, han sido sancionadas diversas reformas y se 
han planteado otras que tendrán probablemente ejecución en ef 
año actual. Hemos suprimido los exámenes de fin de curso, 
para todos los estudiantes de la- Sección de En'soñanza Secundaria 
y de las Facultades de Derecho y de Comercio, que en el estudio 
gradual del año hayan puesto de relieve su preparación y sufi- 
ciencia. El examen es una verdadera lotería, en que suele triun- 
far el más audaz y suele caer abrumado el más estudioso. Y es, 
además, una causa de agotamiento y de neurastenia, por la pre- 
paración febril que impone en las postrimerías del curso. Hemos 
reformado y seguiremos reformando los métodos de enseñanza 
y los programas de clase, para suprimir todo lo que sea super- 
fino y fatigante y limitar las tareas del que aprende a t-emas 
fundamentales que no recarguen la cabeza, sino que promuevan 

II - IX ' 



162 Anales de la Universidad 

el desarrollo de la personalidad del alumno. Heraos dado ten- 
dencia práctica a casi todas las ramas de la enseñanza, como: 
medio de estimular la asistencia a las clases y asegurar el tra- 
bajo efectivo y gradual durante el año entero, sin cansancio y 
sin fatigas. Hemos asegurado la construcción de todos los edi- 
ficios universitarios, para que la obra de la enseñanza se rea- 
lice en locales amplios, en que pueda estudiarse cómodamente 
y en que los alumnos puedan combinar el estudio con ejercicios, 
físicos variados que repongan y multipliquen sus fuerzas. SoQ' 
reformas que pueden ampliarse y que se ampliarán, sin duda,, 
sobre otras bases igualmente fecundas, como por ejemplo la? 
pensiones y becas en Europa y Norteamérica a favor de los estu- 
diantes más distinguidos, que oe incluirán en el nuevo presu- 
puestoi, según la promesa del señor Presidente de la República 
«Y llega a'liora la oportunidad de que exprese al distinguido; 
ciudadano que preside los destinos de la República, y que noá 
liace el honor de asistir a este acto, mi más vivo agradecimiento 
por su cooperación constante a esas reformas universitarias y 
a todas las otras que corren impresas en la memoria anual qut- 
circula en vuestras manos. Gracias a su valiosa ayuda y a la.: 
de sus ilustrados Ministros de Fomento, de Hacienda y de Go- 
bierno, secundada vigorosamente por la anterior legislatura, la 
Universidad acaba de recibir un impulso considerable, que ha de 
complementarse, sin duda, en este nuevo año, en beneficio de la 
juventud estudiosa, cuyo;> horizontes se dilatan, y en beneficio 
del país, para el que se preparan clases dirigentes ilustradas y 
capaces de conducirlo a altos y gloriosos destinos. Ni una sola 
de las iniciativas del Consejo Universitario, ha encontrado re- 
sistencias en el seno del Poder Ejecutivo, y si en algún caso la 
han encontrado, ha sido para recibir más desarrollo:. Citaré, por 
lo sugestivo, el hecho de cue habiéndole pedido al señor Pre- 
sidente la incorporaición de una beca en el Presupuesto para 
premiar y estimular al mejor estudiante, me contestó que era 
poco una beca y que había conveniencia en crear dos. Por pri'= 
mera vez, desde hace largos años, la educación secundaria y su- 
perior encuentra alta y simpática resonancia en el Palacio de. 
Gobierno. Es un síntoma honroso que anoto con verdadero pla- 
cer.» 



Anales de la Universidad 163 

Creación de facultades uiii\ei'sitai*las. 

Durante el rectorado del doctor Alfredo Vásquez Acevedo, ha- 
bían empezado a funcionar los cursos de Contabilidad en forma 
de anexos a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, con dos 
años de estudios y un programa en el que entraban la Ense- 
ñanza Mercantil, nociones de Derecho Civil, Co;mercial y Pro- 
cedimientos Judiciales, elementos de Técnica Comercial e His- 
toria del Comercio. En 19 03, durante el rectorado del doctor 
Williman, esos cursos fueron transformados en Facultad de Co- 
xnercio, pero con una organización enteramente provisional y 
muy incompleta, como que ni presupuesto tenían. El plan de 
estudios, con tres años de duración, abarcaba varias materias, 
pero sólo actuaba un catedrático, que tenía a su cargo los cur- 
sos de Contabilidaa, Práctica de escritorio y Cálculo Mercantil, 
y el único diploma que podía obtenerse era el de contaSor. 

En el mismo año en que se creaba la Facultad de Comercio, 
empezó a funcionar un curso de veterinaria en forma de anexo 
a la Facultad de Medicina. 

Sobre esas bases se desarrolló el plan de amplia organización 
y creación de Facultades durante el Gobierno del señor Batlle 
y Ordóñez. 

Los estudios de la Facultad de Comercio quedaron considera- 
blemente ampliados, a fin de que los alumnos pudieran adquirir 
también el diploona de Perito Mercantil. 

«Se instalará, — agregaba la reglaimerntación, — un Museo 
Merciológico, constituido principalmente de materias primas y 
productos elaborados, tanto nacionales como extranjeros, que 
tengan relación con nuestro comercio; e industria. Para la ense- 
ñanza de la Técnica industrial y de la Merciología, se utilizarán 
en cuanto sea posible los laboratorios de Química y gabinetes 
(le Física de la Unive'-sidad, y si fueran necesarios algunos apa- 
ratos especiales, se adquirirán oportunamente, lo mismo que los 
libros técnicos generales o especiales relativos al comercio y las 
industrias que se considere indispensables para los estudios 
coimerciales y que no existiesen en las bibliotecas universita- 
rias. Los alumnos de tercer año, acompañados del profesor á.t 
Merciología, practicarán visitas semanales a las fábricas y ta- 
lleres, laboratorios y casas de comercio y el profesor designará 
el alumno oi alumnos que deban producir la explicación oral o 
el informe técnico escrito respecto de lo observado en esas vi- 
sitas.» 



1Ü4 Anales de la Uyiivej'sidad 



Eü 1904, la Facultad de Comercio tenía 8 alumnos para con- 
tador y 26 para perito mercantil. Un año después, tenía ya i O 
alumnos para contador y 40 para perito mercantil. 

«Nuestro país, decía en su informe el doctor Eduardo Acevedo,. 
se destaca en el cointinente americano por sus grandes proyeccio- 
nes comerciales. Con un millón de habitantes, ha importado 
y exportado durante el quinquenio 1898 - 1902 por valor de 
$ 280.000,000 oro, o sea un promedio anual de $ 56.000,000. 
En el año 1903, iiltimo de las estadísticas publicadas, el movi- 
miento fué de 62 % millones, lo que importa decir que cada 
habitante ha concurrido a la abra del comercio internacional con 
el grueso porcentaje de 62 % pesos. El nuevo puerto de Monte- 
video, con sus 10 metros de profundidad y entrada fácil a' los 
grandes buques que no tienen acceso en el resto del Río de la Plata, 
ha de estimular poderosamente la corriente del comercio de trán- 
sito, dando entonces a la República una importancia comercial 
mucho más considerable, a condición, es claro, de que establezca- 
mos un régimen altamente liberal, gratuito del todo o con tarifas 
excepcionalmente reducidas, que jamás constituyan un término 
éescontable para la navegación. Y es necesario, en consecuencia, 
que la educación comercial sea extensa y racional, que la ca- 
rrera de perito mercantil, que empieza a diseñarse, abra nuevos 
y fecundos rumbos a la actividad de nuestros hombres inteli-. 
gentes, para que el movimiento comercial produzca al país todo? 
los beneficios que deba y pueda reportarle.» 

La Facultad de Agronomía y Veterinaria, inaugurada poco 
después, respondía a una necesidad más imperiosa todavía. 

«Durante largos años, — agregaba el doctor Acevedo, — ■ 
todoí! nuestros jóvenes estudiosos' que deseaban adquirir una 
cultura general y un diploma, tenían que hacerse abogados o 
médicos, con evidente perjuicio para ellos mismos, que quedaban 
condenados a actuar en carreras ya repletas y con evidente per- 
juicio para el país, puesto que se esterilizaban nobles impulsos 
que en otras carreras podían desenvolverse con provecho. La 
creación de la Facultad de Matemáticas hace veinte años abrió 
rumbos nuevos y de inmenso porvenir; pero por diversas cir- 
cunstancias, y muy especialmente porque las empresas extranj^"- 
ras que se dedicaban a la explotación de nuestras fuentes de 
riqueza traían ingenieros europeos, los cursos de la nueva Fa- 
cultad no tuvieron la necesaria afluencia de alumnos. Recién 
ahora empiezan a palparse los efectos de la enseñanza univer- 



Anales de la Universidad 165 

sitaría, pues los ingenieros y arquitectos nacionales son reclama- 
dos vivamente para el desempeño de cargos halagadores y eu 
extremo productivos. Resultará lo mismo con la Facultad de 
Comercio, creada posteriormente. Una vez que los peritos comer- 
ciales bien preparados, empiecen a actuar en la plaza y encuen- 
tren colocación rápida y remuueradora, los cursos de esa Facul- 
tad se verán tan concurridos co/mo los de las otras y nuestro 
país, que tiene un comercio considerable, que ha de ensancharse 
mucho más con los progresos del tránsito y de una legislación 
liberal, tendrá agentes, factores y directores de ciencia, que ha- 
rán destacar su acción superior en las relaciones del cambio in- 
ternacional de productos y de valores de toda clase. 

«Pero donde no habrá que esperar mucho tiempo los resulta- 
dos, — continuaba el Rector, — porque ellos se impondrán desde 
el principio con fuerza avasailladora, es en la Facultad de Vete- 
rinaria y de Agronomía. Nuesítras dos grandes fuentes de rique- 
za 6on la ganadería y la agricultura. A ellas debemos cap.i total- 
mente eil movimiento de exportación que se realiza a expensas de 
notables excedentes, después de cubiertas todas las exigencias 
del coinsumo interno. Pue's bien: tanto las estancJa? como lais 
chacras están dirigidas en general por simplesi hombres prácti- 
cos, que saben manejlr la materia heredada de padres a hi.los, 
poro que ni noción tienen de la transformación que puede operar 
Ir ciencia. Hay excepciones, sin duda alguna. Tenemos estancie- 
ros y agricultores que, aun cuando no hayan seguido un curso 
universitario y O'btenido su diploma, poseen un espíritu amplio 
> de poderosa asimilación da lo que han leído u observado en 
otro'S establecimientos mejores. Pero la masa, la gran masa, sólo 
I. la rutina puede recurrir, poirque es lo único que conoee, re- 
sultando que se pierde la aoció'n de capitales valiosos o por lo 
menos que no se obtiene de ellos todo el efecto que podrían pro- 
ducir en manos de hombres de ciencia y de experiencia a la vez. 
No es ese el único, ni el más deplorable de los males. El estan- 
ciero y el agricultor favorecidos por la suerte, que muchas veces 
comsisite en la feracidad natural de un pedazo de tierra, en llu- 
vias oportunas o en simple tacto para realizar las compras y las 
ventas, necesitan dar a sus hijos una cultura superior y enton- 
ces los embarcan para Montevideo, en donde siguen los cursos de 
la Universidad, hasta obtener un diploma de abogado, de médico 
o de esicribano, que los desvincuila para siempre de las tarea» 
rurales, resultando, que cuando el jefe de la estancia o de la 



166 AíialCi- de la ÜnivcrsiSad 



chacra muere o se inutiliza para el trabajo, tiene el estableci- 
miento que entregarse a mano'S extrañas o que ento-ar directa- 
mente en liquidación. Se han palpado ya esos males y por eso creo 
que la Facu/ltad de Veterinaria y Agi'onomía nace libre ide pre- 
juiciois y no tendrá que luchar con la acción del tiempo, como 
la de Matemáticas y como la de Comercio. Desde el primer día 
sus curso'S tendrán vida asegurada y próspera. El estanciero será 
el primero en comprender toda la enorme ventaja de enviar sus 
hijos a los cursos de la nueva Facultad, en provecho inmediato 
de tO'dos, de los padres, porque tendrán colaboradores valiosos 
para impulsar el progreso de sus estabdecimientos, y de los hijos, 
porque se abrirán brillante porvenir en el propio trabajo a que 
la familia esitá vinculada y al lado- mismo de la familia. Para 
honra del Gobierno actual, las dos Escuelas de Agronomía y d? 
Veterinaria van a tener, desde el comienzo de sus cursos, una 
organización definitiva y completa, como lo exigen los adelan- 
tos del país, si no en lo que resipecta a edificios, que deberán ser 
económicos y provisorios, por lo menos en la que respecta al 
materia! de enseñanza y a la dirección técnica superior.» 

Completaiba esite .plan de grandes progresos univerisitariois, la 
transformación de la Escuela de Artes y Oficios en Escuela Po- 
litécnica, depe-ndiente de la Facultad de Matemáticas, donde se 
dictarían cursos prácticos, diurnois y nocturnos, para músicos, 
pintores, eiscultores, mecánicos, albañiles. carpinteros, mueble- 
ros, decoradores, electricistas, fotógrafos, litógrafos, dibujantes, 
estenógrafos, maestros de obras, de corte y costura, y de economía, 
doméstica. 

Creación de institutos. 

Por iniciativa del Rector de la Universidad fueron creados en 
este período los Institutos de Química, Anatomía y Fisiología, 
con el triple cometido de dar a los estudiantes de la Facultad de 
Medicina la enseñanza práctica, efectuar trabajos de investiga- 
ción y estudiar todos los asuntos de interés público relacionados 
con la especialidad de cada uno. Al frente de los tres institutos, 
fueron colocados los catedráticos de Química, Anatomía y Fisio- 
logía. 

Hasta ese momento sólo existía un instituto, el de Higiene 
Experimental, consagrado a la preparación de los siguientes 
su'eros: 



Anales de la Universidad 



16i 



1891 
1892 
1893 
1894 
1895 



ANOS 



Antidiftérico 



Antitetánico 



C C. 

2ü,460 
16,660 
25.670 
39,790 
34,530 



1896 33,460 

También suero uornial y tuberciilina. 



c. c. 
360 

20 

940 

2,360 

1.190 

2,660 



Antipestoso 

C. C. ^ 
1.760 

390 
1.760 
1.120 

600 

l,5l;0 



IVontrataciüii de profesoroL; extranjeros y creación dv bolsas tle 
viaje a los estudiaiiles sobresalientes. 

La Universidad consiguió, duramte ese período incorporar a 
su presupuesto la conitratación en Europa o Esitados Unidos de 
cinco profesores con 4,200 pesos anuales cada uno, para im- 
pulsar y dirigir los estudios de Agronoimía, Veterinaria, Comer- 
cio, Arquitectura y Engeñanza Secundaria, y de un sexto profe- 
sor, con deisitino a la enseñanza de la Geoloigía y Minieralogía en 
la Facultad de Maitemáticas. Comisiiguió también que los sueldos 
ce ilois direictoires de lois tres nuevois lastiitutois creados en la Fa- 
cultad de Medicina, fueran eilevadois considerablemente y que se 
acordara a esos directores una licencia de dos años con goce 
de sueldo para trabajar en lois grandes laboratorios eui'oipeos y 
coimpletar su bagaje. Y consiguió también la creación de dos 
becas o bolsas de viaje con destino a alumnos sobresalientes, de 
la's 10 que había solicitado a la Asamlblea. 

Procuraba la Universidad, con la incorporación de sabios extran- 
jeros y las jiras de sus profesores y alumnos, establecer una co- 
Triente desitinada a incorporar a la intelectualidad nacional los 
hábitos de investigación que no se adquieren con ayuda de lec- 
turas y descripciones, por completas que sean, sino mediante el 
co'ntacto personal y directO' con lois centros e inetitutos que mar- 
chan a la vanguardia de los progresio® científicos, y O'btetter así 
-a la vuelta de G u 8 años algunas decenas de hombres dirigentes^ 
para mover al país, despertar sus energías, explotar sus fuentes 
de riqueza, cambiar la orientación del criterio público, marcando 
derroteros más fecundos ail penisaimiento y a la acción. 

En uso de las autorizaciones concedidas, la Universidad coa- 
trató de inmediato los servicios del doctor Salmón para la di- 



168 Anales de la Universidad 

rección de Ja Escuela de Veterinaria, del doctor Backaus pora la 
dirección de la Escuela de Agronomía, del profesor Carré para 
la dirección de los cursos de Arquitectura, y organizó las jiras 
de los alumnos de las Facultades de Derecho y Matemáticas,, 
doctores Juan José Amézaga y Rodolfo Sayagués Lasso, ingenie- 
ros Bautista Laegoyti y Gaspar MaisoLler y de los directores de- 
Ios Inisititutos de la Facultad de Medicina doctores Felipe Solari, 
Ángel Maggioilo y Ernesto Quinteila. 

Liceos departamentales. 

Cuando la Universidad pidió que los sobrante"^ de] Empréstito 
de Conversión se destinaran a las Escuelas de Veterinaria y- 
AsTonomía, el Presidente de la República, señor Estile y Ordó- 
ñez. sugirió la idea de darlí^s también empleo en la difusión 
de la enseñanza secundaria, y resuelto así por el Cuerpo I-egií- 
lativo, se indicó al Consejo que 1 razara el plan a que tal idea 
debía someterse. 

Dos tendencias diferentes ofrecíanse con tal motivo a las au- 
toridades universitarias: una inspirada en el propósito de dotar 
a los departajnentos, de liceos de bachillerato completo; y otra, 
segiin la cual esos liceos debían prescindir del bachillerato y 
re.'olver el problema de la enseñanza media desvinculada de 
tcdo carácter profesional. 

«El problema d? la enseñanza media no está resuelto, no 
?e ha planteado siquiera en el país — decía el Rector. Tene- 
mos enseñanza primaria y en?eñanza preparatoria (aunque se 
le llame secundaria, es preparatoria), no tenemos verdadera en- 
señanza media, faltándonos los liceos que en Europa y en Norte- 
américa responden a ese fin. En Montevideo, ese vacío es en 
cierto modo atenuado por la existencia de institutos particula- 
res y por el concurso de profesores que dictan cursos a personas 
que no quieren o no pueden concurrir a la Universidad. En cam- 
paña, el mal impera en toda su extensión y se hace notar con 
todas sus consecuencias. Fuera d<e la enseñanza pTiimaria, no hay 
elementos de cultura. En unos cuantos centros urbanos, hay 
institutos d'e enseñanza preparatoria, dondie concurren los que 
aispiran a obtener un título profesional. Los demás, d'espués d'e 
abandonar la escuela primaria, quedan privados de toda cultura 
superior. I^s una situación grave. El decano de Medicina, doctor 
Navarro, decía en el Consejo, al discutirse el proyecto, que las- 



Anales de la Universidad 169 

naciones noi son morailmente grandes, no son intelectualmente 
fuertes por lo que vale un círculo reducido al que se llama élite 
intelectual: que esta élite necesita encontrar una esfera innie- 
diiíata) más, muchO' más numerosa, capaz de interpretar sus ideas, 
capaz de realizar algunos de los propósitos que aquella tiene 
que limitarse a señalar. Pero ¿dónde formar esa clase interme- 
dia ilustrajda y educada, en aptitud de coimprender la^s verdade- 
ras necesidadas de la vida, dotada, de eis/piritu científico, a la vez 
que da eepíritu práctico? Unicameoite en liceos de enseñanza 
media. Nuestros bachilleres quieren ser doctores. Tenemos un 
ejemplo reciente Más de 30 jóvenes terminaron su bachillerato 
en 1905. Y todos van a Dieirecao o a Medicina; todos quieren ser 
doctores. El Rector y el doctor Navarro hicieron esfuerzos ex- 
traordinarios para persuadirles de que otras carreras les ofrecían, 
mejores perspectivas. Pero sin resultado.» 

Tales fueron las razonas fundamieuitales que determinaron al 
Consejo Universitario para dar a los liceos el carácter que revela 
el plan que a continuación se inserta: 

«Las escuelas de ©Situdias secundario:^, que se denominarán 
«Liceos», tienen por objeto provocar la observación y disciplinar 
el criterio, por medio de una enseñanza general que prepare pa- 
ra el cumplimiento de los deberes de la vida y favorezca el des- 
arrollo y la aplicación de las aptitudes individuales en ias diversas 
manifestación ai de la actividad nacional. La dirección general, 
superintendencia económica e inspección de los liceos, corres- 
ponderá a las autcridades universitarias de Montevideo. La en- 
señanza de cada liceo estará a cargo de un director y de los 
proíesiores que sie considere necesarios. Esitos liceos se hallarán 
siempre iprovisltos de los gabinetes, laboratorios, muiseos y bi- 
bliotecas que sean indisipenisables para, la enseñanza y para fo- 
mentar la ejercitacióni o aprendilzajie individual o directo por el 
alumno y el estudio perscinal sobre coisais y fenómenos naturales, 
debiendo llevarse por los alumnos libros de nota? que serán ins- 
peccionados y visados por los profesores. Para ingresar a los 
liceo® se requiere: 12 años cuni/plidois de edad y haber terminado 
(i tercer año del programa de las escuelas rurales o el quinto 
de las urbanas, donde éstas funcionen, o haber sido aprobado 
en un examen que comprenda todas las materias del programa 
de las escuelas rurales. Este examen será dado en el liceo. Los 
estudios durarán cuatro años. Al terminar el curso de cuatro 



170 Anales áe la Uvivcrsiclad 



año^s y previa coii'stancia de haber rendido las pruebas que el 
reglamento exija, se expedirá un certificado de estudios de li- 
ceo, que habilitará para eil ingreso a las Facultades de Comer- 
cio, Agronomía y Veterinaria, a los cursos de Notariado, Farma- 
cia, Odontoilogía y Agrimensura, salivo las limitaciones que el 
Consejo juzgue conveniente establecer para el ingreso a cada 
una de esaiS carrerais. Lo^a eíitudios prlácticois en los liceos no 
se considerarán equivaJlenltes a lois del bachillerato en ciencias 
y letra?'. El Consejo determinará las condiciones en que se pue- 
dan compleimentar.» 

«La enseñanza que se dé en los liceos, comprenderá las si- 
guientes ai&ignaturas: Aritmótica, Geometría, Algehra, ejerci- 
cios de Aritmética y Algebra con aplicaciones al Cálenla Mercan- 
til y nociones de Teneduría ide Libros; Geografía Descriptiva y 
elementos de Geografía Física; Cosmografía; Dibujo; Caligra- 
tía; Modelado; Física; Química; nocio'nes de Fisiología humana 
e higiene; Historia Xatural (zoología, botánica, mineralogía, 
geología); Lenguaje y Composición; Francés; Nociones de His- 
toria Universal y Amerilcana; Historia Nacioaiai: Enseñanza Cí- 
vica; nociones de Ecoinomía Política (industrias nacionales, ga- 
nadería, agricultura, comercia, industrias fabriles, otras indus- 
triáis) ; Elementos de Filoisofía (psicoilogía. lógica y metafísica); 
Moral; Trabajos Manuales; Ejercicios Físicos; Música y Canto. 
Los cursos de estas asignaturas serán diarios o alternos y se 
distribuirán en cinco períodos, cuya duración será de una hora. 
Los métodos y programas para la ensieñanza serán formulados 
en armonía con los fines de los ¡liceos. En el tercero y cuarto 
años, los ailumnois realizarán excursiones que durarán un mes, 
aco/mpañados por los profesares de ciencias naturalies. Las ex- 
cursiones tenarán por objeto especial el estudio de las particu 
laridades que ofrecen el suelo y las induisitrias.:» 

Esta reglamentación fué aprohada por el Poder Ejecutivo y 
y de inmediato se procedió a la instalación de los liceos, empe- 
zando poT 10 de los más urgentemente reclamados por los in- 
tereses departamentales. 

Orientación de la enseñanza seountlaria. Normas trazadas por 
el Rector de la Universidad. 

Véase icomo planteaba y resolvía el Rector de la Universidad 
doctor Eduardo Acevedo les proiblemas de la enseñanza secun- 
vdaria: 



Anales de la Universidad 



«La educación secundaria tiene íundamentalmente que crear 
íüptitudes, dándole al hombre la preparación necesaria para triun- 
íar en las luchas de la vida. Una educación que no tenga ese 
objetivo o que no lo alcance en la práctica, eis sencillamente 
una educación homicida, una educación que retiene ai alumno 
durante un plazo máis o menos largo en las bancas universita- 
rias, para torturar su espíritu y su cuerpo sin compensaciones 
•de ninguna especie. 

«En esta materia, como en tantas otras, la Naturaleza es la 
suprema . maestra. El animal guía a sus pequeñuelos hasta ha- 
cerles ejecutar todo lo que necesitan saber para defenderse del 
peligro y proveer a las exigenciais de la alimentación. El hom- 
bre salvaje inculca también a sus hijos los medios de que él se 
ha valido para salir triunfante en la vida. Siempre y en todos 
lOis casos, sie promueve el desarrollo de aptitudes, de facultades 
positivais y de aplicación imcesamte en la lucha por la existencia. 
¿Oaimbian acaso estas condiciones en el hombre civilizado? Cier- 
tamente no. Todo lo que ocurre es que en las sociedade.=^ civili- 
zadas, son mucho más variadas las aptitudes que requieren las 
luchas de la vida y que, en consecuencia, el alumno debe ser tra- 
bajado con mós habilidad y durante períodos más largos. En el 
.salvaje, el deíjenvolvimiento es casi exclusivamente físico, en ei 
hombre cilivizado debe ser físico, inteleitual y moral. 

«La educación secundaria racional trata de formar ■hom.bres 
aptos, que tengan base e impulsos para seguir aprendiendo des- 
pués de abandonadas las bancas, que tengan conciencia de su 
fuerza propia en todas las circuni?tanicias de la vida y voluntad 
•desarrollada para asumir la iniciativa o la aictitud que esas cir- 
cunstancias indiquen. Lo esencial en ella, es el desarrollo de la 
personalidad del alumno, la formación de hábitos de trabajo e 
investigación personal. Lo secundario es la trasmisión de cono- 
cimientos, aún cuando debe reconocerse que el rango subalterno 
no significa desconoceír la suprema importancia de una instruc- 
ción práctica y de aplicación en las diversas situaciones de la 
vida. Pero para que se vea que es la formación de hábitos y de 
aptitudes lo fundamental en la enseñanza, bastará recordar que 
"los mismos conocimientos sólo sirven y sólo se perpetúan en el 
espíritu a condición de que el alumno, en vez de recibirlos pasi- 
vamente como depósito del profesor o del texto de clase, los ad- 
quiera por esfuerzo propio, realizando trabajos mentales y e\'- 
perimentos. Saber es hacer, ha dicho Aristóteles, formulando la 
base única y fundamental de la enseñanza. 



172 Anales de la Universidad 



«Esfta sencilla coucepción del plan educativo pone de mani- 
fiesto el error, todavía muy generalizado desgraciadamente, de 
Gue la tarea primcipal del profesor de enseñanza secundaria co.ii- 
siste en \a. traisanlsión de conocimien^tos a expensas de la memo- 
ria del alumnio. Con el propósito de averiguar el resultado prác- 
tico del sistema vigente en loe liceos franiceses, se levantó hace 
algún tieniipo una encuesta entre profesores universitarios, sa- 
bios, literatos, profesores en general, consejeros de enseñanza 
y presidentes de Cámaras de Comercio; y de las conclusiones de 
esa inve'átigación, publicadas en seis gruesos volúmenes, resulta 
Que en opinión de los más autorizados profesores de Francia, los 
aiiumnos no saben nada de lo que liam aprendido pocos meses des^ 
pues de haber rendido examen. 

«En vez de amueblar la cabeza, ha dicho Montaigne, hay que 
íormar la cabeza. O en otros términos, una cabeza bien, llena, 
KC representa el valor de una caibeza bien- hecha. Y es la verdad. 
.'^1 trabajo de educación corntinúa o debe continuar toda la vida. 
El alumno que, adquiere en las bancas universitarias disciplina 
i;ara el trabajo, que se habitúa al estudio, que desarrolla sus 
ftcultades inteletuales y morales, prosigue aprendiendo, prosi- 
:?-ie trabajando en todo el curso de su existencia. Eiji cambio, los 
ccinocimientos simplemente fiados a la memoria, se gastan o 
(desaparecen, sin dejar hábitos permanentes de ninguna especie. 

«De ahí la suprema importaincia de los métodos de enseñanza. 
En las universidades alemanas, ha dicho un escritor, asombra la 
intensidad del trabajo intelectual y científico, comparable a la 
actividad de una gran fábrica. Es sugestiva la comparación. Los 
alumnos deben realizar ellos misimos el trabajo bajo la dirección 
del profesor. En vez de los métodos pasivos y de exposición en 
que el profesor hace todo el gasto ante alumnos transformados 
en simples oyentes, deben funcionar métodos activos o de 
excitación, que generalicen el trabajo a toda la clase. Nuestros 
conocimientos, según una sabia máxima de la pedagogía alemana, 
no nos pertenecen mientras no se han convertido en facultad 
y en instinto o, más bien dicho, en aptitudes. La inteligencia, 
•egún otro aforismo perfectamente exacto, es un instrumento que 
debe afinarse, y no un saco que debe rellenarse. 

«El trabajo del alumno debe ser intenjsivo en vez de extensivo, 
E.ún cuando haya necesidad para ello de ratacear o mutilar 
el programa de la asignatura. Los programas muy extensos son 
compañeros inseparables del estudio superficial, que em^brutece 



Anales de la Universidad 173 



la inteligencia y relaja los hábitos de trabajo. Claro está que 
la mutilación no puede ni debe hacerse a capricho. Deben reco- 
rrerse lo? puntos esenciales de cada ciencia, hasta conseguir que 
el alumno 'los domine por ccmipleto, eliminándose do que no 
sea verdaderamente fundamental. 

«Todo profesor — dice un escritor — debe recordar, al em- 
pezar su lección, que la mayor parte de los hechos y detalles de 
su lección se perderán al cabo de un día, de una semana, de un 
mes o de un año; y, en consecuencia, debe formularse esta pre- 
gunta: ¿Qué es lo que conviene salvar del naufragio? Sólo los te- 
mas fuaidameotales, pera estudiados a fondo. He ahí el ideal 
de la enseñanza secundaria, que dentro de ese criterio puede y 
debe ser tan amplia en asignaturas como ee quiera, sin poner en 
peligro ni las facultades, ni la salud de los alumnos. 

«Durante muchos años se ha considerado que la base princi- 
pal de lois progresos de la enseñanza secundaria, consistía en la 
leforma de los programas y en la adopción de buenos textos. 
Para que se vea la escasa importancia de los programas, bastará 
tener presente que eUos son más o menos iguales en Fraacia 
y en Alemania y que, sin embargo, en opinión de todos los pe- 
dagogistas, la enseñanza que scfbre ellos se desarrolla es bien 
diferente en uno y otro país. El alumno francés recibe una edu- 
cación teórica, mediante lecciones orales y textos. El alumno 
alemán queda colocado desde eil primer día en la categoría de 
experimentador, en contacto con las realidades del mundo y sólo 
después que ha experimentado y que conoce esas realidades, 
aprende la teoría. El estudiante latino — dice uno de esos pe- 
dagogistas — aprende las lenguas con ayuda de gramáticas y 
diccionarios y jamás llega a hablarlas; aprende la física y las 
(lemas ciencias, con ayuda de libros y jamás llega a conocer el 
manejo de un instrumento, mientras que el joven anglosajón 
aprende las lenguas hablándodas incesantemente, la física ma- 
nejando instrumentos, la ingeniería in^iorporánidose a un taller, 
sin perjuicio de la parte teórica que tiene su aplicación después. 
La enseñanza repesa, en un caso, sobre el estudio de los libros, 
en el otro sobre la experiencia. Los librois son simples auxilia- 
res. Sin la experiencia de la vida — dice un escritor — el libro 
es como la lluvia y el raya del sol soibre un suelo no abierto to- 
davía por el arado. La lectura de texto'S, cuando constituye la 
base capital de la enseñanza, arraiga el vicio de aprender sin 
comprender, susitituyéndose por entero la memoria a las más 
nobles facultades del espíritu. 



]74 Anales de la universidad 

«Hay algunas ramas de nuestra enseñanza secundaria que re- 
claman especial atención. La Filosofía, que es la ciencia que más 
disciplina y que más eficazmente puede contribuir a formar e! 
carácter y a señalar rumbos morales, debería enseñarse con no- 
table amplitud en todos los períodos del plan de estudios; la 
historia debe planearse en términos que pongan de relieve ante 
la imaginación del alumno los hábitos, las instituciones, la orga- 
nización social, política y económica de los pueblos, con extensas 
comparaciones al régimen actual, organizando y publicando a ía 
vez los materiales dispersos que podrán servir de base a la his- 
toria nacional; la Gramática y la Literatura, que deben ense- 
ñarse, no con el fin de almacenar reglas y datos, sino como me- 
dio de despertar el gusto, el estilo y la inteligencia del alumno; 
la Historia Natural, que es indispensable enseñar con amplios 
materiales de estudio, bajo forma de preparaciones y proyeccio- 
nes, ejercicios prácticos de disección y observación en el labora- 
torio, frecuentes excursiones al campo para la recolección de 
materiales de estudio; la Geografía, en la que deben tener en- 
trada trabajos prácticos del alumno para calcular la superficie 
territorial, formar mapas, trazar las vías de comunicación, calcu- 
lar la densidad de la población, etc. No son ciertamente noveda- 
des. Algo de esto se hace actualmente. Pero es indispensable darle 
amplio desarrollo^ y se lo dará, sin duda alguna, el ilustrado 
cuerpo de profesores de la Universidad. 

«No basta que la enseñanza se haga experimentalmente. Mu- 
chas veces el profesor entiende que deja cumplidas las exigen- 
cias pedagógicas realizando personalmente las experiencias, sin 
darse cuenta de que incurre en el mismo' error en que caería, 
el profesor de Gimnasia que se limitara a realizar ejercicios ante 
la clase, sin poner a cantribución al mismo tiempo los músculos 
de sus alumnos. Otras veces, es el alumno quien experimenta, 
pero sin razonamientos ni explicaciones de ninguna especie, de 
tal manera que los mismas experimentos se convierten en sim- 
ples ejercicios de memoria. Para que Ja experimentación sea 
eficaz, es necesario que el alumno trabaje personalmente, bajo 
la dirección del profesor y que siempre que sea posible repro- 
duzca prácticamente los hechos culminantes de la historia de 
los descubrimientos e invenciones relativos a cada asignatura. 
Sólo a condición de estudiar ampliaimente la Filosofía en todo 
el transcurso de la enseñanza secundaria, puede conseguirse que 
el desarrollo mental sea completo del punto de rista que exa- 
minamos. " ■ 



Anales de la Universidad 175 



«El profesor debe hablar poco, pero en cambio debe procurar 
Que los alumnos hablen y trabajen mucho. La interrogación 
debe ser constante y general a todois los alumnos, como medio 
de que ellos sigan con interés y provecho el desarro'Uo del tema. 
Las largas disertaciones, ninguna huella dejan y, en cambio, pro- 
ducen un sentimiento de hastío que relaja la disciplina mental 
V debilita los hábitos de trabajo. Mucho más eíicaz es el diá- 
logo, seguido de explicaciones complementarias, de ilustracio- 
nes en el pizarrón, de experimentos y de un amplio uso de los 
aparatos de proyección, porque hay cosas que entran más por 
ios ojos que por el oído. 

«Cuando se fijen deberes esicritos — y estos deben ser fre- 
cuentes porque sirven eficazmente para sintetizar y aclarar las 
ideas — es necesario que la correciclóu por el profesor se haga 
bajo forma de lecciones en plena clase, a cuyo efecto conviene 
que los deberes se estaiblezcan gradualmente. 

«No debe subordinarse la enseñanza secundaria a un texto ofi- 
cial. La experiencia es decisiva. El texto cristaliza al profesor y 
a los alumnos. Ya nadie sale de aillí e irremediablemente el aJum- 
uc mediocre o malo recurre a la memoria para almacenarse el 
libro en el cerebro. Los partidarios dejl texto oficial, consideran 
que es el único medio de evitar el surmenagc. el ensanche galo- 
pante de las asignaturas, la consulta obligada de gruesas biblio- 
tecas para responder muchas veces a temas u opiniones de sim- 
ple detalle o de discutible utilidad. Ese es un vicio que efectiva- 
mente debe combatirse, pero no con la aidopción de textos que 
empequeñecen la enseñanza, sino com la reforma sustancial de 
los métodos y buenos programas - guías que esitablezcan los te- 
mas fundamentales de estudio. Estamos bien lejos de aconsejar 
la proscripción de los libros de clase. Al contrario, el alumno de 
enseñanza secundaria debe familiarizarse constantemente con la 
lectura, el extracte y el análisis de obras o trozos importante^ 
que señale el profesor, con el doble proipósito de adquirir conoci- 
mientos útiles y de contraer el hábito de la lectura provechosa. 

«Es muy conveniente que el alumno se habitúe durante la 
clase a escribir en su libreta notas salientes de la lección. E.í 
un medio de mantener la atención, de precisar ideas, que presta 
valiosa ayuda en muchas circunstancias de la vida. Tanta impor- 
tancia atribuyo a este procedimiento, que conceptúo de positiva 
utilidad la incorporación de la taquigrafía al plan de estudios 
secundarios. 



\ 

176 Anales ele la Universidad 



«No terminaré estas rápidas indicaciones, — agregaba el Roc- 
ti;r — sin afirmar qiie la reforma de la enseñanza secundaria exige 
imprescindiblemente la contratación, en Europa de un gran esp^^- 
cialista que dicte la clase de Pedagogía y dirija la marcha de 
todas la?, demás clases. Haré las gestiones necesarias a la reali- 
zación de este propósito cuando se discuta la ley de Presupuesto 
General de Gastos.» 

Facultad (le Dcrc><-lio, 

«Urge dar a la enseñanza del Derecho, — decía el Rector en 
1904, — un carácter práctico que estimule la observación perso- 
nal y arrastre a las investigacio-nes originales. En los estatutos 
del SeTOiniario de Derecho de Berilín. se establece que el fin que 
persigue el seminario jurídico es iniciar a los estudiantes en el 
trabajo científico personal, por medio de ejercicios exegétícos, his- 
tóricos y dogmáticos y la preparación de investigaciones cientí- 
ficas originales»; y en los estatutos del Seminario del Breslau 
se establece xque el objeto de la institución consiste en excitar a 
los estudiantes a profundizar las materias que han sido enseñí - 
das ya, mediante los ejercicios siguientes: exégesis sobre la 
fuente del derecho, soluciones de cuestionea de derecho práctico, 
redacción de trabajos escritos, conversaciones acerca de las dife- 
rentes ramas de la ciencia jurídica. 

«Está ahora suprimido el examen de fin de año, para los es- 
tudiantes de Derecho que en concepto del profesor hayan ganado 
el curso por su conducta y aplicación. Es una gran facilidad para 
que aquellos ejercicios prácticos y esas investigaciones persona- 
íes se realizen, sin el temoir de que falte tiempo para recorrer 
todo el programa y producir la preparación superficial que exige 
el acto del examen. El profesor podrá concretarse a los temas 
fundamentales, sin perjuicio de exigir al alumno que estudie los 
demás en libros apropiados. Cuando es imprescindible recorrer 
íntegramente el programa de una asignatura, éristaliza la ense- 
ñanza en poco tiempo, y el profesor, por bueno que sea, resulta 
inferior al libro que podría indicarse como guía de clase. Lo 
que interesa a la Universidad, es que se enseñen los principios 
sobre amplia base filosófica e histórica y se desarrolle el criterio 
jurídico que permita al alumno plantear y resolver las cuestio- 
nes que puedan suscitarse. 

«Forman parte integrante del plan que tendrá ejecución en 



Anales de la Universidad 177 

el curso próximo, diversas reformas que ya lian sido sancionadas 
o proyectadas. Mencionaré, entre ellas, el fraccionamiento de la 
enseñanza de los procedimientos judiciales y de la práctica foren- 
se en tres años; la reglamentación de la práctica forense; la de- 
claración de que la enseñanza de los Códigos es de carácter prác- 
tico y sólo puede cursarse en la Universidad, por estudiantes que 
asistan a las clases y ganen el curso. 

«Con la primera de esas reformas se ha tratado de dar a la 
enseñanza de los Procedimientos Judiciales y de la Práctica Fo- 
rense la a.mplitud que debe tener. En dos años, no hay tiempo 
material para que el alumno se familiarice con el Procedimiento 
Judicial. Los profesores se ven obligados a dejar ciertos temas 
y a restringir otros, icon notable perjuicio para la enseñanza. 
Mediante la agregación de un nuevo año, será posible subsanar 
los inconvenientes y dar al alumno una preparación más sólida. 

«Con la segunda de esas reformas, se ha tratado de dar a la 
Práctica Forense verdadera eficacia profesional. Hasta ahora S3 
hacía el curso sobre la base exclusiva de expedientes formados 
artificialmente en la clase, desempeñando los alumnos alterna- 
tivamente las funciones de actor, demandado y juez. Saltan a los 
ojos las deficienciasi del sistema. La preparación que produce 83 
semejante a la que se O'btendria &n lai Facultad de Medicina, pre- 
sentando al estudiaiUite simples manequíes para que se familiari- 
zasen con el organismo y sus enfermedades. La verdadera clínica 
para el médico, es la que se hace en los hospitales, a la cabe- 
cera del enfermo o en la mesa de operaciones. Y la verdadera 
clínica del abogado, es la que se realiza mediante el manejo 
de los expedientes reales que tramitan ante la jusftcia y que 
equivalen a los enfermos de que debe preocuparse en el trans- 
curso de su carrera. Mediante la nueva reglamentación proyec- 
tada, tendrán en adelante los alumnos que complementar su 
bagaje con la concurrencia regular a los juzgados, tribunales y 
fiscalías, donde estudiarán expedientes y practicarán trabajos y 
ejercicios bajo la dirección de los respectivos profesores. Al fi- 
nalizar el año último, pedí, a título de ensayo, a varios estu- 
diantes que concurrieran a los juzgados y todos consideran que 
el procedimiento daiá grandes resultados, gracias a la benevolen- 
cia de los jueces. 

«Con la tercera de esas reformas, finalmente, se ha tratado dc- 
dar aplicación a una olvidada disposición legal y corregir uno 
de los vicios más graves de la libertad de estudios dentro de la 

12 -IX 



178 Anales de la Universidad 

Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Establece la legisla- 
ción vigente, que los estudios secundarios y superiores pueden 
cursarse libremente en todo el territorio de la República, con la 
sola excepción de los estudios superiores que, según los regla- 
mentos universitarios, se conceptúen prácticos, y los de la Fa- 
cultad de Medicina y ramas anexas, que sólo podrán cursarse 
en las universidades nacionales. De esa autorización conferida a 
las autoridades universitarias, simplemente ha hetlio uso la Fa- 
cultad de Matemáticas, cuyas asignaturas han sido declaradas 
prácticas en su casi totalidad. La Facultad de Derecho y Cien- 
cias Sociales sólo ha tenido hasta ahora un curso de esa ca- 
tegoría, el de Práctica Forense, resultando de ahí que materias 
tan eminentemente prácticas, como "os Procedimientos Judicia- 
les, el Derecho Civil, el Derecho Comercial, el Derecho Penal y el 
Derecho Administrativo, hayan podido ganarse gracias a la pre- 
paración galopante obtenida en la víspera del examen, sin ba- 
gaje de ninguna especie. ¿Qué criterio, qné preparación profe- 
sional, puede tener un abogado que busca y obtiene sr. título en 
esas condiciones? Para complementar esta reforma, que es im.- 
poTtantísima, he recomendado a los señores profesores que mul- 
tipliquen los ejercicios prácticos en cada clase y que siempre 
que sea oportuno concurran con sus alumnos a las oficinais y re- 
particiones públicas o particulares que ipuedan darles nocion.^s 
útiles o aclarar el alcance de la enseñanza teórica. Así, por ejem- 
plo, el alumno de Derecho Penal, puede visitar útilmente las 
cárceles, el de Derecho Administrativo las grandes oficina? pú- 
blicas, el estudiante de Economía Política las grandes fábricas 
y casas de comercio. He presenciado en la Penitenciaría una lec- 
ción práctica dada por el médico del establecimiento doctor Gi- 
ribaldi, a los alumnos de Derecho Penal, sobre identificación per- 
sonal, que en media hora produjo efectos que no se habrían ob- 
tenido en una semana de lecciones simplemente teóricas. Los 
paseos y excursiones de estudios, tan indispensables en la ense- 
ñanza secundaria, pueden y deben proseguirse con notable éxito 
en las Facultades superiores.» 

El Cuerpo Legislativo siiprimió en 19 06 el examen de amplia- 
ción de Práctica Forense, que establecía la ley de 1902, pero agre- 
gó a la vez, de acuea'do con las gestiones de la Universidad, que 
el Consejo de Enseñanza formularía un iplan completo de traba- 
jos prácticos debidamente fiscalizados, dentro del cual entrarla 
el movimiento de los Tribunales y Juzgados Letrados de Monte- 



Anales de la Universidad 179 

video, bajo la superintendeucia de la Alta Corte de Justicia o del 
Tribunal Pleno que haga sus veces. 

La Universidad formuló de inmediato un proyecto de regla- 
mento, que fué pasado a estudio del lYibunal Pleno y que allí' 
quedó olvidado, por efecto del cambio que sobrevino poco des- 
pués en él personal del Consejo Universitario. 

Faculíad de Medicina. 

«Dos reformas fundamentales lia iniciado el decano doctor Al- 
fredo Navarro, — decía en ese mismo informe el Rector. Una de 
ellas, está destinada a ensanchar el cuerpo enseñante, mediants 
la incorporación de jóvenes médicos bajo forma de profesores 
agregados, que dictarían los cursos teóricos, mientras los profe- 
sores ya hechos se consagrarían a las clínicas. Muchos de esos 
jóvenes médicos, de inteíigencia y aptitudes sobresalientes, una 
vez terminados sus estudios, se olvidan de la Universidad, se lan- 
zan a la política o se consagran por entero a los enfermos, inu- 
tilizando, para la causa de la ciencia y de la enseñanza, nobles 
aptiitude-s^ El cargo de profesor agregado, que se proveería por 
concurso, mantendría vivo el espíritu de estudio y sería el pri- 
mer escalón para ocupar los puestos más altos y considerados 
:le la Facultad y de las clínicas. Por otra parte, los actuales pro- 
fesores están obligados a fraccionar enormemente 'Su enseñanza. 
En el curso de todo el año, apenas dan la décima o vigésima par- 
te del programa, ly tiene el alumno que estudiar en los libros el 
resto, es decir, la asignatura casi íntegra. Dentro del nuevo ré- 
gimen, los profesores agregados estarían obligados a cumplir el 
programa correspondiente a cada asignatura y ol estudio más 
fundamental y laborioso se realizaría entonces en las clínicas 
bajo la dirección de los profesores titulares, de los aue ya han 
conseguido dominar la ciencia y que actualmente esterilizan 
muchas de sus aptitudes en el curso simplemente teórico, sin tv?- 
ner por delante al enfermo. 

«La otra, responde al triple propósito de organizar práctica- 
mente la enseñanza, modificar el plan d3 estudios y reglamentar 
de modo eficaz y conveniente el orden y la forma de los exáme- 
nes. Del primer punto de vista, se ha avanzado mucho con la asis- 
tencia amplia y tranquila a cada clínica; con la importancia de- 
cisiva, para ganar el curso, que se atribuye a la certificación del 
profesor de clínica o de trabajos prácticos; con la transforma- 



180 Anales de la UniversiüaéL 

ción de la Anatomía Patológica, que autes se cursaba teórica- 
mente y que hoy se estudia en el laboratorio y en la vsala de au- 
topsias como complemento de las clínicas; con la extensión da- 
da a todos los ejercicios prácticos, que en Anatomía llegan a ab- 
sorber tres horas diarias; con la tarjeta de estudiante, que, al 
acreditar ía realidad de la asistencia, impide concretarse a lo 
que dicen los libros y obliga a estudiar la asignatura sobre la base 
irreemplazable de la observación directa, del trabajo y de Sas 
interrogaciones personales. Del segundo punto de vista, también 
fe ha avanzado mucho, con la incorporación al plan de estudios 
de la Parasitología y de la Hematología y el cambio de rumbo 
que imponen los trabajos de laboratorio en otras materias. Del 
tercer punto de vista, no es menos importante la reforma. Es- 
tablece el plan adoptado que el alumno pasará dos años en, las 
aulas de la Facultad de Medicina entregado al estudio del orga- 
nismo sano y que luego irá tres años seguidos a las clínicas 
generales del Hosipital. Durante esos treo años rendirá, si así lo 
desea y le conviene, los exámenes de las asignaturas cuyo estu- 
dio se realiza fuera del enfermo, pero no podrá rendir ningún 
examen de aquellas otras cuyo conocimiento es imposible sin la 
experiencia clínica, sea cual fuere la competencia de ios profeso- 
res. Sólo después que el alumno ha aprendido y trabajado én las 
clínicas, sin la obsesión avasalladora del examen forzoso de fin 
de año, tendrá derecho a solicitar que se le forme un tribunal 
examinador, previa justificación de que ya tiene ganado el cur- 
so con su asistencia asidua y los ejercicios que le haya ordenado 
el profesor». 

Hubo que aumentar considerablemente el cuadro del profeso- 
rado para dar andamiento a estas reformas. Entre los nuevos 
laboratorios figuraba el de Anatomía Patológica, para cuya jefa- 
tura propuso el Decaiio al doctor Verocay, que ya en esa época 
había adquirido fuerte relieve en Praga. 

■Befi;í»^«ie»tíií'i«ii fie la Facultad de Agronomía y Veterinaria. Los 
estudios de agronomía. 

Los cursos de veterinaria creados en 190.3, funcionaban en un 
pequeño local de los alrededores de la ciudad y allí ccntinnaron 
hasta 1906, en ique fueron contratados los servicios del doctor 
Salmón y se alquiló una amplia casa-quinta que permitió al nue- 
vo director proceder de inmediato a la reorganización de los es- 
tudios. 



Anales de la universidad 181 

La Escuela de Agronomía fué instalada en 1906 en un campo 
fiscal de Sayago, compuesto de 72 hectáreas, el mismo que ocu- 
pa actualmente la Granja Modelo. El doctor Backaus que ll«gó 
a Montevideo en el mes de Agosto, gestionó y obtuvo de inme- 
diato la compra de la casa - quinta contigua, perteneciente a la 
sucesión Pereyra, compuesta de 12 hectáreas, donde están situa- 
dos el edificio principal del Instituto de Agronomía, el campo 
experimental de la Direoción de Agronomía y los depósitos do 
la Defensa Agrícola. Esa casa - quinta fué comprada por la Uni- 
versidad en .$ 23,300, exactamente la misma suma en que esitaba 
aforada para el pago de la Contribución Inmobiliaria. Pocas se- 
manas después, a pedido de la Universidad, el Poder Ejecutivo 
se dirigía a la Asamblea en demanda de una ley de expropiación, 
para adquirir otras 80 hectáreas con destino al ensanche de la 
Granja Modelo. Mientras tramitaba esa gestión, resolvió la Uni- 
versidad que por intermedio de la Oficina de Avaluaciones, a 
cargo del agrimen:íor don Senén Rodríguez, tueran adquiridos 
varios terrenos contiguos a la Granja, hasta redondear una su- 
perficie de 400 hectáreas, y ya estaban muy adelantadas ias ges- 
tiones, a precios que oscilaban alrededor de los que se habían 
pagado por la quinta de Pereyra, cuando se produjo el cambio 
de las autoridades universitarias y se recolvió alterar la orien- 
tación de la enseñanza en la forma quo veremos m.ás adelante, 
al ocuparnos de la Administraición Wililiman. 

Pocos meses faltaban para la inauguración de los cursos uni- 
versitarios de 1907. Pero el Rector de la Universidad que tenía 
motivos para suponer que se estaba iniciando^ una campaiía 
formidable contra la nueva Facultad, que según todas las proba- 
bilidades triunfaría después de la terminación de la Presidenci.i 
de don José Batlle y Ordóñez, procuró dar la mayor rapidez a 
los trabajos, como medio de asegurar la estabilidad de la obra 
Y el doctor Backaus, que a su fuerte inteligencia y. a su gran 
preparación, reunía extraordinaTias condiciones de trabajador, se 
propuso., — y le consiguió, — que en los pocos meses, que tenía 
for delante fu"ncion,ara la nueva Facultaxi, con un excelente 
cuerpo de profesores y con todos sus principales elementos de 
estudio. 

El plan del doctor Backaus, aprobado' por la Universidad, po 
día sintetizarse así: formar ingenieros agrónomos, peritos agró- 
nomos y capataces rurales; provocar investigaciones científicas; 
estimular el desarrollo de la agronomía nacional por medio de 



182 Anales de la Unwersidad 

ensayos, experieucias y consultas; organizar un establecimiento 
modelo que pusiera a los profesores y a los alumnos en contacto 
con los productores y diera oportunidad para la aplicación de 
los principios de la agronomía. 

A mediados del mes de febrero de 19 07 tuvo lugar la inaugu- 
ración de la Escuela, en la casa - quinta comprada a la sucesión 
Pereyra, y se colocaba la piedra fundamental del edificio defi- 
nitivo, con asistencia del Presidente de la República, señor 
Batlle y Ordóñez y sus Ministros. 

«La fundación de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, 
dijo en ese acto el Rector de la Universidad, responde a una 
de las más grandes y persistentes aspiraciones nacionales. Un 
país como el nuestro, cuyas actividades productoras se encausan 
casi exclusivamente en la ganadería y en la agricultura y en las 
industrias que de ellas derivan, no puede desenvolverse por la 
rutina, que empobrece la tierra y desconoce la selección de las 
razas. Necesita hombres de ciencia que estudien esa fuente de 
producción en el terreno mismo, que incorporen a su explota- 
ción todos los recursos que el progreso sugiere incesantemente 
y que multipliquen y mejoren los productos que sirven de base 
a las corrientes del comercio exterior y del comercio interior. 

«De todas las Facultades en que la Universidad distribuye sus 
energías, es la única quizás que no desvinculará de la tierra, sino 
que lo arraigará en eila, al elemento ilustrado e inteligente de 
la campaña. E] hijo del estanciero y el hijo del ap:ricultor, qne 
adquieren un diploma de Derecho, Comercio, Medicina o Mate- 
máticas, tiene que abandonar, y abandona el departamento pro- 
ductor en que ha vivido, para radicarse en la '^apital o en al- 
guna de las ciudades del interior, quedando entonces al frente 
de los establecimientos que representan la riqueza nacional los 
menos aptos, los menos inteligentes. Hay, sin duda alguna, ex- 
cepciones, pero es esa la dolorosa regla general. No sucederá lo 
mismo con los que se incorporen a la Facultad que hoy inau- 
guramos. El médico veterinaria y el ingeniero agrónomo encon- 
trarán teatro fecundo y remunerador en las estancias y chacra? 
de sus padres y a ellas se vincularán por el doble lazo del in- 
terés pecuniario y del trabajo ennoblecedor de la ciencia. 

«Señor Presidente: a vuestro vigoroso esfuerzo de administra- 
dor honrado de los dineros públicos y de gobernante progresista, 
debemos la hermosa realidad de la Escuela de Agronomía, que 
bajo la competente dirección del doctor Backaus abrirá sus cur- 



Anales de la universidad 183 

sos dentro de una semana y con ellos una fecunda revolución 
que, de en año en año, acentuará el honor del magistrado que 
en medio de las angustias y estrecheces de la guerra civil de 
1904, solemnizó el aniversario de la declaratoria de la indepen- 
dencia nacional con un decreto que formaba el primer tesoi'o 
para la construcción de edificios universitaílos. La Universidad 
ha dado desde esa fecha un paso inmenso en el camino de sus 
progresos intelectuales y materiales, porque el concurso guber- 
nativo a la gran obra de la enseñanza superior ha sido constante 
y de todos los momentos: Nulla dies sino linea. No ha llegado 
todavía el doctor Salmón y por esa circunstancia es imposible 
inaugurar la Escuela de Veterinaria. La tarea corresponderá a 
vuestro sucesor, el doctor Williman, que por su doble título do 
universitario entusiasta e iniciador de los cursos de veterinaria 
en la Facultad de Medicina, ha de completar la obra, la obra 
más fecunda del actual Gobierno, me atrevo a decirlo, porque a 
ella deberá ©1 país progresos superiores a los de cualquier otro 
factor económico.» 

«De todas las obras de regularización y de progreso' que lleva 
realizadas el Gobierno actual, - — • agregaba el Rector en su infor- 
me anual, — ninguna aventajará en el porvenir a la creación eu 
vasta escala de las Escuelas de Veterinaria y Agronomía, lla- 
madas por la idioisincracia económicaí de nuestra rica campaña a 
producir la más grande de las transformaciones industriales, ]a 
transformación de nuestra ganadería y de nuestra agricultura», 
que pronto podrán asociarse, como lo estarán los dos estableci- 
mientos de enseñanza, prestándose recíproca ayuda, bajo la di- 
rección de centenares de jóvenes inteligentes y de elevada pre- 
paración científica, que revolucionarán totalmente los procedi- 
mientos vigentes de explotiación y darán a nuestras faenas ru- 
rales un impulso cuya repercusión en el organismo económico 
apenas podemos vislumbrar.» 

El 1." de marzo de 1907 empezaron a funcionar los ocho pri- 
meros cursos, bajo la dirección del doctor Backaus (Economía 
Rural), Gasner (Botánica), Van del Venne (Industrias), Dietz 
(Ingeniería), Danman (Agricultura), Morandi (Física) y Blas 
Vidal (Economía Política), con 23 alumnos, los jóvenes Samuel 
Moreira Acosta, Hipólito Gallinal, Carlos del Castillo, Manuel 
Sa.igado, Juan Ángel Alvarez, Arturo Montoro Guarch, Hilario 
Urbina, Carlos Praderi, Hugo A. Surraco, Alberto Goye'na, Ra- 
fael Casaravilla, Jorge Müllins, Carlos M. Saralegui. Eduardo 



184 Anales de la universidad 

Llovet, Joaquín D. Quíntela, Alfredo C. Buxareo, Antonio M. 
Pittaluga, Felipe G. Ballefin, José Báñales, José M. Dubra, Ro- 
berto Sundberg, Próspero Irureta Goyena, Manuel Correa. 

Ya nada ni nadie podría destruir la obra, porque para apunta- 
larla bastaría el esfuerzo de los estudiantes! 

Para estimular el trabajo personal. 

Durante el ensayo del régimen de exoneraciones, de que ha- 
blaremos después, se inició en algunas clases un plan de tra- 
bajos personales, destinado a provocar la iniciativa de los alum- 
nos. Dando normas generales para la aplicación de tese plan, 
propuso el Rector esta reglamentación, que no alcanzó a im- 
plantarse, por disidencias en el seno del Consejo Universitario, 
que, sin embargo, no eran de fondo: 

«La enseñanza universitaria comprenderá tres lecciones orales 
y una lección práctica por asignatura y por semana. Las lec- 
ciones orales, se darán a grupos que no excedan de 2 5 alumnos 
y durarán una hora cada una. Las lecciones prácticas, se da- 
rán a grupos que no excedan de 10 alumnos y durarán hora 
y media. En las lecciones orales, deberá el profesor dar rumbos 
prácticos a la enseñanza, recurriendo incesantemente a experi- 
mentos o a ejercicios que pongan en actividad la iniciativa del 
alumno. En las lecciones prácticas, deberán los alumnos traba- 
jar personalmente durante la clase, haciendo por s; mismos los 
ejercicios y experimentos que correspondan. Las clases prácticas 
podrán ser dirigidas por los sustitutos, bajo la vigilancia de ^os 
profesores. Así los profesores como los sustitutos;, deberán te- 
ner siempre presente que su misión consiste en formar hombres 
aptos para el estudio y la investigación y que esa misión sólo 
se realiza mediante el trabajo personal y directo del alumno. 
Cada falta de asistencia en los ejercicios prácticos, equivale a 
dos faltas comunes. En las Facultades de Medicina y Matemá- 
ticas, se realizarán además los ejercicios y trabajos prácticos que 
la especialidad de cada estudio exija.» 

i 

Concentración de las funciones técnicas. 

«Todas las grandes universidades, — seguía diciendo el Rec- 
tor, — tienden actualmente a la reconcentración de la enseñanza. 
Al régimen de las Facultades autónomas y absolutamente sepa- 



Anales de la Universidad 185 

radas unas de otras, lia sucedido el régimen de la Universidad 
central, con múltiples Facultades, que continúan gozando de la 
independencia administrativa, pero que están sometidas a la 
dirección de una autoridad técnica superior que fija los planes 
de estudios y establece los procedimientos generales de ense- 
ñanza. Los pueblos europeos, que son los más refractarios a este 
respecto', pueden exhibir ya universidades con tres o cuatro de 
las Facultades más generalizadas, en cuyo número figuran la.< 
de Derecho, Medicina, Ingeniería, Filosofía y Letras, Agronomía 
y Veterinaria. Las Universidades de los Estados Unidos, incriben 
en sus programas las profesiones más diversas, todas las prin- 
cipales carreras a que el joven puede dirigir sus iniciativas y 
sus esfuerzos. 

«Y en ese fecundo camino se encuentra la Universidad de Mon- 
tevideo. A las Facultades de Derecho y Ciencias Sociales, Me- 
dicina, Matemáticas y Comercio, con sus secciones subalternas 
de Notariado, Arquitectura, Agrimensura, Odontología, Farmacia 
y Obstetricia, se ha agregado en el año último la Facultad de 
Veterinaria y Agronomía. Cabe decir, con legítima satisfacción 
nacional, que la Universidad de Montevideo marcha a ia van- 
guardia del movimiento de reconcentración técnica o pedagógica, 
puesto que extiende su acción a la enseñanza secundaria, que 
en la generalidad de los países escapa al engranaje universitario 
y responde a la acción de otras autoridades igualmente autó- 
nomas e independientes. Con notable frecuencia exclaman los 
dii'eictores de la Enseñanza Superior o Procesional de otros paí- 
ses americanos, que el nivel de las Facultades Je Derecho, de 
Medicina o de Ingeniería se deprime por falta de preparación 
suficiente en los alumnos que año tras año ingresan en sus 
cursos. Es claro que si la enseñanza secundaria es deficiente o 
descansa en procedimientos que en vez de desarrollar los poderes 
mentales del alumno, los entumecen o adormecen, o no suminis- 
tran una cultura general e intensa, la acción de las Facultaaes 
tiene que resultar perjudicada. Una observación tan sencilla y 
tan al alcance de todo el mundo, ha debido y debe conducir ai 
concepto amplio de la enseñanza universitaria en la forma desde 
largo tiempo atrás dominante en la Universidad de Montevideo, 
que es la única racional, la única que pone en manos de la auto- 
ridad técnica, que descubre el mal, los medios eficaces para co- 
rregirlo, tarea irrealizable cuando hay corporaciones dirigentes 
autónomas que se inspiran en criterios diferentes o antagónicos. 



186 Anales de la Universidad 

Creo más: creo que así como la enseñanza superior o profesio- 
nal se articula con la enseñanza secundaria, esta se articula con 
la enseñanza primaria y debe depender del mismo impulso fun- 
damental, porque mal puede estudiar Matemáticas, Geografía, 
Historia, Química, Física, Ciencias naturales. Literatura y Filo- 
sofía, el ailumno que no hayí sido hábilmente guiado en la 
enseñanza primaria hasta obtener el desarrollo de sus fuerzas 
mentales, la costumbre de observar y el hábito del reciccinio. 

«Se dirá que a fuerza de extenderse el campe de acción de la 
Universidad, la obra puede resultar abrumadora y por lo mismo 
superior a las fuerzas útiles y aprovechables de una corporación 
dirigente. Pero, como ya lo he dicho en otro lugar, sólo se 
trataría de una concentración técnica o pedagógica en el plan 
de estudios, en los programas y en Tos métodos y procedimientos 
de enseñanza, pudiendo y debiendo descentralizarse los servicios 
Ge cada facultad en todo lo demás. No ha llegado el momento 
de proceder a esa descentralización parcial de Tos servicios de 
las diversas Facultades, pero llegará en breve, posiblemente an- 
tes de finalizar este nuevo año. Por el momento estamos em- 
peñados en la tarea de reorganizar las Facultades viejas y de 
crear otras nuevas que amplíen los horizones de la intelectuali- 
dad nacional, abriendo rumbos que permitan a cada joven dedi- 
carse al género de estudios y a la especialidad de trabajo que 
resulten más en armonía con las inclinaciones naturales de su 
espíritu.» 

Aulonomia universitaria. 

La Universidad procuró a la vez suprimir la intervención le- 
gislativa en materia técnica, con ayuda de esta fórmula, apoya- 
da decididamente por el Poder Ejecutivo y sancionada sin difi- 
cultades por la Cámara de Senadores: 

«El régimen universitario, en todo lo concerniente a planes de 
estudiois, su duración, número, naturaleza y extensión de las 
materias que hayan de cursarse, condiciones de ingreso a la Sec- 
ción de Enseñanza Secundaria y a las Facultades, pruebas de su- 
ficiencia que hayan de rendirse y obtención de grados o títulos, 
estará sujeto exclusivamente a los reglamentos que sancione el 
Consejo de Enseñanza Secundaria y Superior con aprobación del 
Poder Eje-cutivo.» 

Pero, en la Cámara de Diputados no encontró el proyecto la 



Anales de la Universidad 187 



misima uniformidaá de ideas, y entonces la Universidad propuso 
esta fiórmula transaccional, que tampoco alcanzó a ser sancio- 
nada a causa de insistentes trabajos para incorporar al plan de 
estudios el griego y el latín, que en concepto de algunos legis- 
ladores debían enseñarse con gran latitud: 

«La Universidad de Mointevideo constará de las siguientes Sec- 
ciones o Facultades: Enseñanza Secundaria, Derecho y Ciencias 
Sociales, Medicina, Matemáticas, Filosofía y Letras, Agronomía 
y Veterinaria, Comercio, y las demás que el Poder Ejecutivo 
juzgue conveniente establecer. Cada Facultad tendrá una o más 
Escuelas para la enseñanza de su respectivo ramo. 

«La Enseñanza Secundaria tendrá por objetos principales: su- 
ministrar la enseñanza y cultura necesarias a los jóvenes que, 
sin proponerse seguir una carrera determinada, asipiren a am- 
pliar su educación elemental; y preparar a los que se proponen 
'jeguir las profesiones superiores, suministrándoles a la vez una 
amplia cultura que evite la formación de especialistas esitrechos 
y promueva el espíritu de originalidad entre personas destinadas 
a ejercer en la sociedad una acción dirigente. 

«Las materias que comprenderá la Enseñanza Secundaria com- 
pleta serán las siguientes: Idioma Castellano, tres idiomas vivos 
más, Literatura general. Matemáticas, Historia Universal, Histo- 
ria Nacional, Historia Americana, Física, Química, Historia Na- 
tural, Geografía, Filosofía, Pedagogía, Instrucción Cívica, Dibu- 
jo, Estenografía y Educación Física. 

«Para cursar estudios secundarios será necesario acreditar ple- 
na suficiencia en el programa de las escuelas públicas urbanas 
de 2." grado. 

«El Consejo Universitario, con autorización del Poder Ejecu- 
tivo, podrá declarar práctica la enseñanza de las materias que, 
en su concepto, exigen esa declaración, adoptando en tal caso 
las medida® tendientes a asegurar la efectividad del estudio de 
los programas secundarios y superiores durante el año entero. 

«Los exámenes universitarios consistirán en pruebas gradua- 
les de suficiencia o en pruebas anuales de conjunto o en una y 
otra cla'e de pruebas, según la reglamentación que deberá dic- 
tar el Consejo Universitario. 

«La Enseñanza Superior tendrá por objeta desarrollar la más 
alta cultura initelectual y preparar para el ejercicio de las pro- 
fesiones cienJtíficas.» 



188 Anales de la Universidad 

Articulación de la enseñanza priniaaia con la secundaria. 

De acuerdo con la legislación vigente, para ingresar en los 
cursos de Enseñanza Secundaria era necesario rendir examen, 
de Aritmética, Gramática castellana, Historia nacional y Geogra- 
íla. CO'mo medio de articular la enseñanza primaria con la se- 
cundaria, resolvió el Consejo universitario adoptar como base 
el programa de las escuelas primarias de 2." grado. 

Régimen de exoneración de exámenes. 

Al iniciarse el activo movimiento universitario de 1904, estaba 
ab sol uitam ente des-prestigiado el régimem de exámenes de fin 
de año, por la extrema benignidad de las mesas examinadoras y 
por el hecho notorio de que durante el curso no se estudiaba nada 
y que el aprendizaje se realizaba a tambor batiente en la víspera 
de la realización de las pruebas de suficiencia. 

De simple procedimiento de fiscalización de estudios — de- 
cía el Rector — el examen se ha transformado en un fin de la 
enseñanza. Por regla general, los alumnos trabajan con la vista 
íija en el examen, sobre la base exclusiva o casi exclusiva del 
aprendizaje de memoria, a expensas de cosas más nobles, como ei 
gusto deíl estudio y la disciplina de las facultades mentales que 
forma aptitudes permanentes en el hombre. Se almacenan 
aipresuradamente los conocimientos que con más probabilidad 
han. de ser puestos a prueba em el día del examen, y se cultiva 
una habilidad especial para responder a las interrogaciones del 
tribunal examinador, con el convencimiento pleno de que nada 
perdurará en el esipíritu. Con razón ha dicho un profesor de 
gran autoridad, Berthelot: «que si en vez de tener por principal 
objeto las ciencias o las letras en sí mismas, es decir, la investi- 
gación de la verdad y la beilleza que atraen al niño por su atrac- 
tivo propio, sin perjuicio de inclinarlo hacia tal o cual fin prác- 
tico de un modo particular, la enseñanza se dirige desde el co- 
mienzoi y casi exclusivamente de conformidad al programa de 
eiámene®, los móviles más elevados de la inteligencia quedan 
desde la infancia suprimidlos o desviados de su destino». Son ex- 
cepcionalmenite graves los inconvenientes con relación a los es- 
tudiantes libres. El alumno reglamentado, aún cuando subordine 
el estudio a la prueba final, tiene que seguir sus cursos gradual- 
mente, recorriendo paso a paso el programa. En cambio, el estu- 



Anales de la Universidad 189 

üianíte libre puede hacer, y lia;ce ordinariamente su preparación, 
en víspera del examen, bastándole 10, 20, 30 días a lo sumo, 
para recorrer el programa de un año de labor gradual y con- 
tinua. 

La fórmula que en esa oportunidad sometió el Rector a la 
consideración del Consejo UniA^ersitario coincidía con la que el 
mismo funcionario había prestigiado como director de «El Si- 
glo'». «Es necesario — decía ein uno de sus editoriailes — ■ esta- 
blecer que los estudiantes que asistan puntualmente a las clases 
y hayan demostrado suficiencia en el curso del año, sean exone- 
laidos del examen de fin de año». 

Pocos días desipués presentaba el Decano de Enseñanza Se- 
cundaria, doctor Carlos Vaz Ferreira, un proyecto por el que 
también se establecía la exoneración a favor de los alumnos que 
hubieran dado pruebas de suficiencia en el curso del año, y el 
Consejo Universitario sancionaba entonce.-; una tercera fórmula 
con destino a la Facultad de Derecho y a la Sección de Ense- 
ñanza Secundaria, en que se refundían ambos proyectos. 

Al someter el nuevo Reglamento a la consideración del Poder 
Ejecutivo, concretaba así la Universidad los lineamientos de la 
reforma: 

«La suficiencia en las materias de los cursos universitarios S3 
acredita por medio de exámenes que podrán consistir en prue- 
bas anuales de conjunto o en el juicio que, con arreglo al traba- 
jo realizado durante el año, forme el profesor respecto del alum- 
no, en la forma que establecen los artículos siguientes: 

«Cuando un alumno que haya ganado el curso y hecho los tra- 
bajos prácticos exigidos, haya probado plenamente su suficien- 
cia o su actuación en la clase y demostrado además condiciones 
bastantes de laboriosidad y seriedad de conducta, el profesor lo 
declarará así. El estudiante será en tal caso eximido de rendir 
la prueba de conjunto de fin de año y quedará aprobado sin más 
formalidad . . . Los alumnos que, en concepto del profesor, no 
hayan merecido la declaración a que se refiere el artículo prece- 
dente, deberán rendir las pruebas de conjunto en las condicio- 
nes reglamentarias. Los alumnos serán interrogados con frecuen- 
cia y practicarán también frecuentemente en clase ejercicios es- 
critos. El Rector y el Decano visitarán las clases con la frecuen- 
cia ^posible, pudiendo el primero, si lo creyese conveniente, de- 
5=iRnar otras personas para constituir una Comisión de Ins- 
pección.» 



190 Anales de la Universidad 



El régimen de exoneraciones estuvo en vigencia durante dos 
años y al ser prorrogado por un año más en 1907, se completa- 
ron así sus bases: 

«El número de alumnos no excederá de 30. . . El profesor podrá 
obligar al alumno a llevar un libreta de apuntes y la falta reÍ7 
terada de cumplimiento de esta obligación, por parte de aquél 
podrá ser causa suficiente para que el profesor no lo exima del 
examen. . . Las Comisiones de Inspección podrán ser remuneradas 
en la forma que el Consejo determine. En cada curso se liarán 
dos repasos parciales como mínimo y uu repaso general duran- 
te el último mes del año . . . En cada curso, al número ordinario 
de clases se agi'egará mensualmente una clase extraordinaria 
destinada a ejercicios escritos, sin perjuicio de que el profesor 
pueda exigir mayor número de esos ejercicios utilizando las cla- 
ses ordinarias. . . Queda suprimida la exoneración provisional. . . 
Las declaraciones de suficiencia se harán al finalizar el curso. Úni- 
camente serán exonerados del examen los alumnos que hayan 
obtenido la clasificación de «Miiy hueno» o «sohresaliente-». 

Dos encuestas se realizaron sucesivamente en 1905 y en 1906 
para conocer las opiniones del cuerpo de profesores de Derecho, 
Comercio y Enseñanza Secundaria, acerca de las ventajas o in- 
convenientes del régimen de exoneraciones. La segunda de esas 
encuestas, que era la más importante, fijaba así la impresión 
del cuerpo de profesores: 

Derecho y Comercio. — Tres profesores juzgaban malo el sis- 
tema; ocho consideraban necesario complementarlo con nuevas 
disposiciones; diez y ocho lo acopteban sin modificaciones. 

Enseñanza Secundaria. — Quince profesores lo rechazaban: 
nueve lo aceptaban con enmiendas; veinticuatro lo aceptaban 
sin modificaciones. 

En resumen: de los 77 profesores consultados, 12 opinaban 
que el régimen debía mantenerse sin modificaciones o con en- 
miendas que no se referían absolutamente al sistema adoptado; 
17 que debía completarse con el funcionamiento de Comisiones 
Examinadoras, que recorrerían las clases: 18 que debía recha- 
zarse. 

Las razones en pro y en contra del régimen de exoneraciones. 

«Para apreciar el alcance de estas cifras — decía el Rector en 
1906 — conviene tener presente la índole de las observaciones 



Anales de la Universidad 191 

tormuladas, porque bien podría suceder que lo que se toma por 
detectes del régimen de exoneraciones sean sencillamente defec- 
lO'S de la manera de enseñar de lois profesores.» 

«He aquí las razones fundamentales que servían para pro- 
clamar la inconveniencia del régimen en ensayo: que el temor de 
las notas pobres excita demasiado al alumno; que no se forman 
vistas de conjunto; que se desnaturalizan las funciones del profa- 
Borado, con la exigencia de las interrogaciones frecuentes; que el 
profesor tiene que ser un Juez benevolente de sus alumnos; que 
se favorece al mal estudiante y se perjudica al bueno; que al con- 
cluir el curso, el alumno no sabe nada o casi nada; que no se pue- 
de evitar el fraude de los alumnos en las contestaciones orales y 
ejercicios escritos; que la intervención de sustitutos es contraria 
a la unidad de criterio. Pertenecen a la misma categoría, estas 
otras razones en que se funda la doctrina de que el régimen en 
ensayo debe completarse con exámenes periódicos en plena clase, 
dirigidos por verdaderos tribunales: que el estudio es actualmen- 
te menos intenso; que es excesiva la facultad de exonerar acorda- 
da al profesor; que e! profesor no puede explicar suficientemen- 
te por el tieimpo. que absorben las interrogaciones y lois apuntes 
del libro de clasificaciones; que el estudiante se abandona después 
de conseguidas algunas buenas notas y asegurada así la exone- 
ción; que el profesor no puede enseñar con amplitud, desde que 
ol alumno se preocupa poco o nada de las explicaciones una vez 
que ha respondido; que la exoneración debe acordarse como ex- 
cepción y no como regla general; que la enseñanza del progra- 
ma, en ciertas asignaturas, es muy larga y dificulta el repaso; 
que los alumnos se concretan a estudiar el tema del día. 

«Puede afirmarse en términos generales — decía el Rector — 
«que ninguna de esas objeciones hiere el sistema en ensayo y 
que el profesor tiene a su alcance medios de sobra para triunfar 
de ellas en el curso del año.» 

Véase cómo lo demostraba: 

«Un profesor que está esperando la respuesta buena o mala, pa- 
ra castigarla o premiarla con una nota, mantendrá en excitación 
a sus alumnos. ¿Por culpa del sistema? ¡No! Sencillamente, por 
falta de preparación pedagógica del profesor. Al contrario: lo 
que el régimen de exoneraciones busca, es que el estudio se ha- 
ga con calma y sin la obsesión terrorífica del examen. Enten- 
diéndolo así, algunos profesores se limitan a anotar si el alum- 
no estudia o no estudia, si está o no está en posesión del tema. 



192 Anales de la Universidad 

reservando las clasificaciones para los casos también extremos 
de preiparación o de ignorancia. Es recién al tiempo de los repa- 
sos, que establecen impresiones de conjunto. 

«El mal se acentúa, cuando el profesor llega a considerar que 
él debe limitarse a recibir la respuesta, a los efectos de la cla- 
sificación, habituando a los alumnos a no preocuparse ya de las 
explicaciones y de las controversias que esa respuesta debe pro- 
vocar. Precisamente si hay algo de verdadera importancia den- 
tro del régimen de conversación entre el profesor y sus alum- 
nos, es que aquél tiene oportunidad de sondear uno por uno 
a sus discípulos, sugerirles ideas, desenvolver sus facultades 
mentales, imponerles un trabajo que ponga de manifiesto si es- 
tudian o no estudian, si sacan o no provecho de la enseñanza, 
si adelantan o permanecen estacionarios, todo lo cual supon? 
■necesariamente que la nota de calificación no ha de ser un es- 
copetazo, sino el resultado de una investigación amplia. El alum- 
no que contesta mal, puede revelar y revela a veces un estudio 
profuTudO', mienjtras que el alumno que acierta en la respuesta 
puede no haber estudiado nada o haberse aprendido de memoria 
una frase del texto o del profesor. Si al finalizar el curso resul- 
ta que los alumnos no saben nada o saben muy poca cosa y que 
han perdido su bagaje los mismos que habían obtenido notas ele- 
vadas al principio, tiene que ser forzosamente porque todas las 
energías del año se han consumido en ejercicios y detalles de los 
que abruman el cerebro y no en ideas directrices de las que fijan 
rumbos y dejan huellas imborrables. 

«Cuando el alumno no alcanza los conocimientos de conjunto, 
después de recorrida paso a paso la asignatura, tiene que ser 
porque durante el curso se ha prescindido de las ideas ge aérales, 
de las síntesis, del grande y fecundo trabajo que debe ser el cn- 
ronamiento de la enseñanza y sin el cual la enseñanza es total- 
mente ineficaz y además de ineficaz factor de martirio de la 
inteligencia. En una máquina complicada, como por ejemplo l;i 
máquina de componer que emplean actualmente nuestras im- 
prentas, hay doscientas, trescientas, cuatrocientas piezas y resor- 
tes diferentes. Supóngase un instructor que enseña al alumno 
la tarea de cada pieza, olvidándose de ia línea de composición 
que surge por efecto de la acción combinada de esos centenares 
de resortes y piezas. Pues en un olvido peor, incurren los pro- 
fesores de enseñanza secundaria y superior que limitan su tarea 
a ir desmenuzando el programa, sin preocuparse de que el alumno 



Anales de la Universidad !93 



se coloque de vez en cuando arriba de las parcelas estudiadas y 
se de cuenta de los conjuntos parciales y finalmente del con- 
junto total de la asignatura. 

«Verdad es que se dice que el tiempo es corto y que las in- 
terrogaciones circunscriben el plan de la enseñanza. Parto de la 
base de clases poco numerosas, con una asistencia media de 29 
a 25 alumnos. Si hay más alumnos, tiene razón la crítica al 
protestar, no contra el sistema, sino' contra el número, Pues 
bien: en esas condiciones, el trabajo del profesor puede reali- 
zarse sin esfuerzo, alternándose, complementándose las interro- 
gaciones, las explicaciones y disertaciones amplias y los repasos, 
con vistas de conjunto, a condición de que sea eliminado e: 
detalle estéril y que se procure despertar las energías del alumno, 
para que éste aprenda y no se convierta simplemente en recep- 
táculo de las palabras del profesor o del textO' adoptado, porque 
entonces sí que todo el tiempo es poco y el trabajo es, a la vez, 
de una esterilidad absoluta. 

«Aparte de los ejercicios orales, puede echar mano el profe- 
sor de los ejercicios escritos durante la clase. Tienen una ven- 
taja: obligan a todos los alumnos a contestar simultáneamente 
y dejan constancia documentada del estado de cada uno. Se 
objetará que los medios de fraude son infinitos y que al pro- 
fesor siempre le tienen que quedar dudas acerca de la eficacia 
personal de todas las pruebas. Pero, aparte de que los mismos 
fraudes se ponen en juego en los exámenes, está en manos del 
profesor evitar la mayor parte de las artimañas, med.'ante una 
fiscalización activa, seguida de penas moralizadoras. 

«Dentro del régimen de las exoneraciones, el profesor puede 
desempeñar una función altamente intelectual y de la más alta 
importancia para el porvenir de las clases dirigentes, a condi- 
ción, naturalmente, de que él se de cuenta de su situación. Tiene 
que servir de guía en los trabajos de clase, tiene que estimular 
el espíritu de investigación personal, tiene que convertir en ap- 
titudes mentales todo lo bueno' que él sabe o se ha asimilado. 
Es imposible concebir función m.ás noble. Pero e» claro qup 
si en vez de esa tarea, se reduce a interrogar y a exigir respues- 
tas que sólo utiliza para fundar notas de calificación en los li- 
bros, entonces ese profesor desnaturaliza su alta misión y se 
convierte en malísimo maestro de escuela, ya que el buen maes- 
tro vale mucho más de lo que harían suponer algunas de las res- 
puestas de que me vengo ocupando. 



13 -IX 



194 Anales de ia liniversUlad 

«Quiero evitar repeticiones inútiles, para ir ahora directamente 
a la complementación del régimen de exoneraciones, como me- 
dio de evitar la reproducción de algunos males y obtener el ma- 
yor resultado del sistema. 

«Yo no concibo la asociación de las exoneraciones y de loí 
exámenes presididos por un tribunal examinador. Con el examen, 
aun cuando el acto se realice en pleno funcionamiento de ias 
clases, desaparecen todas las ventajas del estudio gradual y tran- 
quilo del curso, que permite al alumno estudiar verdaderamcnti; 
la asignatura. La tarea del profesor y la tarea de los alumnos- 
se contraerían durante cada trimestre a la preparación para el 
acto del examen. Y eso en el caso de que hubiese alumnos tan 
abnegados y resueltos que consintieran en reglamentarse paia 
sufrir día por día las interrogaciones del profesor y cada tres 
meses las interrogaciones de un tribunal de examen, cuando 
permaneciendo a la sombra de la bandera de la libertad de es- 
tudios, pueden haraganear un año y hacer luego una sola pre- 
paración de examen que les permita triunfar de la prueba. 

«Me parece que las observaciones fundadas en la debilidad de 
los fallos del profesorado y en la necesidad de su fiscalización, 
pueden y deben destruirse sin salir de la reglamentación actual 
o, más bien dicho, precisando y aplicando uno de los artículos 
más discutidos del reglamento actual; el artículo que autoriza a 
coiistituir comisiones de inspección. He dicho ya por qué no han 
funcionado con regularidad esas inspecciones útilísimas. En el 
primer año, fracasaron porque los estudiantes creyeron que ella;^ 
iban a dejar sin efecto las exoneraciones ya publicadas por e. 
profesor. Y en el segundo año, porque las personas invitadas no 
concurrieron sino por excepción a presenciar el funcionamiento 
de las clases. Pero la asistencia puede regularizarse, mediante 
una reglamentación que prescriba oDligaciones a profesores y 
sustitutos y retribuya los servicios de propios y extraños con 
dietas semejantes a las que se devengan durante el período de 
exámenes. Cada dos meses, una Comisión de Inspección presen- 
ciaría el funcionamiento de las clases durante varios días, hasta 
formar opinión directa del estado de cada alumno. Las interro- 
gaciones se realizarían exclusivamente por el profesor. Sobre la 
base de esas interrogaciones y de los ejercicios orales y escritos 
complementarios y de los materiales existentes en el archivo 
de la clase, la Comisión de Inspección suministraría al Rector 
V al Decano elementos de juicio para apreciar la labor del 



Anales de la Universidad 195 

catedrático y formular las observaciones necesarias. No se 
trata, pues, de un examen, ni de constituir una comisión exa- 
minadora, sino de establecer un régimen de fiscalización en ar- 
monía con los deseos de muchos profesores. Ir más allá, acordar 
el carácter de examen a las inspecciones, sería reaccionar, como 
ya lo he dicho, contra las ventajas más saneadas del régimen 
en ensayo. 

«Otros elementos de fiscalización y de juicio podrían y de- 
berían organizarse, sin necesidad de la prueba aleatoria y anti- 
pedagógica del examen. 

«El señor Decano de Derecho propone la creación de libretas 
de notas o apuntes de curso. Cada estudiante eistaría obligado 
a llevar una libreta de extractos, aptmtes o notas, en que se de- 
jaría co3isitancia de cuanto se dijera en clase de importancia o 
se obtuviera fuera de la oíase y que pudiera dar testimonio del 
ejercicio de la/s facultades propias del allumna y del desarrollo 
del espíritu de investigación. Es un procedimiernto que se apli- 
ca o se ha aplicado en algunos de nuestros cursos con verda- 
dero éxito. Sólo habría que generalizarlo y darle carácter obli- 
gatorio. Los profesores señalarían a veces ejercicios especiales 
a cada alumno y visarían frecueinitemenite sus páginas, organizan- 
do la tarea de la fisicalización con uno o varios sustitutos. 

«Una de las circunstancias que más contribuye a fomentar la 
resistencia contra el régimen de exoneracioines, es el evidente 
recargo de tareas que impone al profesor. Bajo el sistema de los 
exámenes de fin de curso, cada catedrático aplica el plan que 
más se armoniza con sus aptitudes, tendeniciais y disciplinas para el 
trabajo. El profesor que quiere ponerse all habla con sus discí- 
pulos, para imculcar hábitos de trabajo y de investigación, inte- 
rroga con frecuencia. El que considera que no debe confundir 
su misión con la del maesitro, se limita a dictar conferencias y 
de vez en cuando a conceder la palabra a los alumnos predilec- 
tos de la clase, trabajando así en la forma más cómoda, hasta 
el extremo de programar exactamente la tarea del día sobre la 
base del bagaje pobre o rico de que dispone. Bajo el sisitema ac- 
tual de las exoneraciones, el profesor tiene que explicar cons- 
tantemente y constantemente tiene que iaterrogar a todos los 
alumnos, sin perjuicio de los ejercicios realizados en clase una 
vez al mes que recargan considerablemente la tarea. Toda la 
clase está en actividad y si el profesor no marcha adelante, pue- 
de encontrapse con que un alumno aprovechado, que ha estudia- 



196 Anales de la Universidad 

do bieu eJ tema, se encuentra en situación de darle una lección 
y desautorizarlo en público. Para disminuir el pe&o de las ta- 
reas, conviene en consecuencia, poner en movimiento a los susti- 
tutos que no tengan la dirección de otros grupos. La revisación de 
las libretas de curso y de los ejercicios d'e clase, sin perjuicio de 
corresponder directameínte al profesor, podría descargarse en su 
parte más engorrosa sobre los siusititutos. 

«Emanan otras resistencias de la falta de preiparación pedagó- 
gica. No basta poseer una materia para saberla enseñar. Con el 
propósito de facilitar esa preparación y teniendo en cuenita que 
es del seno de la proipia Universddad que salen casi todos los 
profesores y sustitutos, presenté hace algunos días un proyecto, 
que ya está incorporado al reglamento de estudios, por el cual 
se distribuye la enseñanza de la Filosofía en esta forma: l.er 
año. Psicología y Lógica; 2. o año. Pedagogía; 3.er año. Moral 
y Metafísica. He procurado po'r este meidio que todos los alum- 
nos que siguen el bachillerato general, tengan la oportunidad 
de hacer un curso de pedagogía superior, que fije de una mane- 
ra definitiva la verdadera oráentación de la enseñanza y establez- 
ca bases fundamentales que en cualquier momento puedan tener 
aplicación fecunda en el profesorado. Atribuyo a este curso más 
impórtamela que a la idea de las escuelas normales, que es poco 
práctica entre nosotros, dada la escasa reimuneración del profe- 
sor y la absoirción que ejercen otras carreras más Incrativas. 

«En cuanto a las resistencias que tienen por causa la benigni- 
dad real o supuesta de los profesores y la resjponsabilidad perso- 
nal sobre la que tanto se habla, desaparecían en gran parte con 
las insipecciones de clase, las dibretas de curso y la concurrencia 
de los sustitutos. Muchos profesores dirán que no basta, que es 
necesario, para uniformar el criterio, reservar las exoneraciones a 
favor de los estudiantes muy buenos y de los estudiantes sobre- 
salientes. Si eso fuera un medio indeclinable de facilitar la apli- 
cación sería del régimen, yo no tendría inico¡nveniente en adhe- 
rir a la reforma, persuadido de que la experiencia del profeso- 
rado y la mejor fiscalización de sus actos., se encargarían de evi- 
tar los extremos deplorahles a que podría dar origen la exclu- 
sión de la nota de «bueno:». En previsión de posibles exagera- 
ciones sería preferible, sin embargo, definir y circunscribir bien 
las condiciones que debe reunir un alumno para merecer la nota 
mínima de «bueno». 

«Otro factor de fiscalización y de progresos habrá que organi- 



Anales de la Universidad 197 



zar sin duda alguna. Ya en otra oportunidad solicité y obtuve 
del señor Presidente de la República la incorporación de dos par- 
tidas de $ 3,600 anuales cada una, para remunerar ios servicios 
de un Inspector de Enseñanza Secundaria y de un Inspector de 
la Facultad de Comercio, que actuarian bajo la dirección de los 
respectivos Decanos. Ambas partidas fueron aplazadas por la 
Asamblea y su sanción habría permitido, sin embargo, salvar la 
mayor parte de los inconvenientes que señalan los profesores y 
avanzar considerablemente en el camino de la reorganización 
universitaria. 

«Podría pedirse, entre tanto, al Poder Ejecutivo la continiii- 
ción del ensayo por otro año más, en la esperanza de que elimi- 
nadas algunas de las circunstancias que lian dado margen a dis- 
crepancias de criterios, se arribe a una uniformidad que tiene 
que ser forzosamente ia obra del tiempo. 

«Ya están vencidos para siempre los exámenes parciales como 
única prueba de suficiencia. Aun cuando el ensayo fracasara hoy, 
volvería a iniciarse dentro de algún tiempo, para arraigarse en- 
tonces de una manera definitiva y sin contradicción. Y me re- 
fiero a los exámenes parciales, porque concibo perfectamente un 
régimen racional en el que los cursos se ganen por el estudio 
gradual y fecundo del año entero, bajo la dirección del profesor 
y se establezca para la expedición del diploma un examen verúa' 
úeramente general, que demuestre que el candidato, aún cuando 
haya olvidado, como tiene el derecho de olvidar, todos los deta- 
lles de las asignaturas recorridas, posee las aptitudes y la cul- 
tura de espíritu necesarios para el ejercicio de la carrera a c.ue 
se dedica. El examen parcial de año en año es una prueba ente- 
ramente brutal, prueba homicida, porque mata el espíritu de 
estudio y desenvuelve sobre sus ruinas la memoria de todo lo que 
menos sirve. En cambio, el examen general de fin de carrera, 
a condición de que sólo exija al examinando aquello que ningún 
examinando tiene el derecho de ignorar, es una prueba de apti- 
tudes, más que de conocimientos, que haoría positiva convenien- 
cia en establecer como complemento del régimen de exoneracio- 
nes. Ha entrado decididamente por ese camino la Universidad. 
Los innumerables exámenes parciales que antes se daban en ia 
Facultad de Medicina, están hoy reducidos a una docena, y e.^os 
pocos exámenes sólo se dan como complemento de la asistencia 
asidua a las clases y de una certificación escrita de los profeso- 
res, haciendo constar que el candidato ha realizado los ejerc'- 



19.S A7ial€s de la Universidad 

cios prácticos correspoudientes a cada asignatura. La obss.^ióu 
del examen empieza a desaparecer ya del espíritu del alumno de 
medicina y el estudio verdadero va ganando notablemente en in- 
tensidad. Es una etapa importantísima para llegar a la otra 
más pedagógica y humana, de los curso? ganados con el tra]>ajj 
fecundo y real de cada día y del examen final de aptitudes pro- 
fesionales. 

«El argumento más generalizado contra el régimen de exo- 
neraciones de exámenes, se funda en la condescendencia de ios 
profesores. Algunos de los propios interesados lo explican así 
en sus contestaciones: hay demasiados vínculos con el alum- 
no, para que el fallo pueda ser imparcial. Suponiendo que el he- 
cho sea cierto, no se trataría de un vicio del sistema de exone- 
raciones, sino de un vicio de todos los sistemas que no empie- 
cen por aislar al profesoí^ como factor sospechoso o malsano, des- 
de que el profesor preside las mesas de exámenes y aporta a ellas, 
acrecentados por la irresponsabilidad, todos sus defectos per- 
sonales. 

«Felizmente, e) argumento no tiene la gravedad que suponen 
sus autores. Habrá, sin duda alguna, profesores que confunden a 
los buenos y a los malos, por debilidad de carácter, por defectos 
de procedimiento y métodos de enseñanza u otras razones pura- 
mente personales. Pero de una manera general, el abuso nc 
existe y la experiencia demuestra, al contrario, que el criterio 
que preside las exoneraciones de exámenes está arriba de las 
gruesas censuras por lo menos. 

«Durante el año 1906, la Sección de Enseñanza Secundaria 
tuvo S44 estudiantes. Esos 844 estudiantes sacaron 3,840 matrí- 
culas de curso. Si estuviera generalizado en los profesores el 
vicio que algunos de ellos mismos atribuyen al cuerpo, el nú-' 
mero de exonerados de exámenes debería ser igtiai o casi igual al 
de las matrículas de curso. Sin embargo, la diferencia es enorme. 
Sobre esa elevada cifra de 3,840 matrículas de curso, só- 
lo otorgaron los profesores 1.896 exoneraciones de exámenes 
Queda una diferencia de 1,944. que se distribuye en esta forma: 
por pérdida de curso a causa de inasistencia, 984; por fallos ad- 
versos a la exoneración de examen, 9 60. Son dos guarismos que 
pueden y deben sumarse, ya que dentro del régimen actual 
de incesantes interrogaciones y ejercicios, se opera una verdadera 
selección espontánea: los alumnos que no quieren trabajar se 
retiran de la clase corridos por su propia vergíienza. 



Avalas de la Universidad 199 

«En las Facultades de Derecho y Ciencias Socialeí y de Co- 
jiiercio, el porcentaje de las exoneraciones es considerablem'ínte 
mayor. Sobre 891 matrículas en las carreras de abogado, escri- 
bano, perito mercantil y contador, hubo 723 exoneraciones y 
110 pérdidas de curso. Pero como ya lo he dicho en otra opor*- 
tunidad, liay dos factore;? que explican ei aumento con relación 
a la Sección de Enseñanza Secundaria: en primer lugar, que se 
trata de hombres, encausados ya en carreras superiores y obliga- 
dos moralmente a estudiar desde al primer día de inauguración 
de la clase hasta el fin; en segundo lugar, que el régimen delj 
examen de fin de curso ha sido siempre una especie de aproba- 
ción general de todos los alumnos reglamentados y libres, pues 
según las cifras que he publicado, durante los 30 años transcu- 
rridos desde 18 74 hasta 1903 sólo hubo en la Facultad de Dere- 
cho 25 reprobados en 5,105 exámenes reglamentados y 8G re- 
probados en 3,872 exámenes libres.» 

Con dos cuadros estadísticos importantes cerraba el informe' 
rectoral el estudio de las respuestas de los profesores: uno de 
ellos con las numerosas pruebas orales y escritas exigidas a los 
alumnos y el otro con los ejercicios experimentales realizados 
en las clases de Física, Química y Mineralogía, Zoología, Zoogra- 
fía y Botánica, bajo la dirección de los jefes de trabajos prácti 
eos. 

Aprobaciones y reprobaciones. 

«Está fundado el régimen de exoneraciones — agregaba si 
Rector desde las columnas de «El Tiempo» — en estas dos sen- 
cillas consideraciones: que el alumno revela mejor su prepara- 
ción, su aprovechamiento y sus aptitudes en el trabajo personal 
de clase durante el año entero, que en los 15 o 20 minutos del 
examen anual; que mientras la preparación gradual del año en- 
tero deja un sedimento sólido y forma realmente aptitudes, la 
preparación del examen, que de ordinario se realiza en la víspe- 
ra de la prueba, sólo desarrolla la habilidad para responder, me- 
diante unos pocos recursos que se olvidan apenas pasa !a oportu- 
nidad para emplearlos. En rigor, el régimen de exoneraciones sus- 
tituye el examen único de fin de año, por una serie de 20, 30 o 40 
piruebas graduales en el curso entero de cada asignatura. 

«Se habla de la posible benevolencia de los profesores, pero 
se olvida que la extrema benevolencia existe también bajo el ré- 
gimen do los exámenes. 



•2C0 Ajjales de la Universidad 

«Durante el periodo de 13 años que corre desde 1894 hast'a 
1906, hubo en la Sección de Enseñanza Secundaria 11,442 exá- 
menes reglamentados y 21,038 libres, saliendo reprobados 2,50?. 
de los primeros y 4,892 de los segundos. 

«Durante los 9 años del pe<ríodo 1898-1906 hubo er la Facul- 
tad de Derecho 654 exámenes reglamentados y 1,310 libres, con 
3 reprobaciones en los primeros y 30 en los segundos. 

«Durante los 16 años del período 1891-1906 hubo en la Facul- 
tad de Medicina 4,860 exámenes con 2S7 reprobaciones. 

«Durante los 19 años del período 1888-1906 hubo en la misma 
Facultad de Medicina 3,316 exámenes reglamentados, con 122 
reprobaciones, y 504 exámenes libres con 79 reprobaciones. 

«Basta leer estas cifras para persuadirse de la inconcebible 
benevolencia de los examinadores. Es necesario que el estudian- 
te nada sepa, para que sea reprobado. 

«He aquí ahora las cifras relativas al régimen de exoneracio- 
nes que está en ensayo desde 1905 en la Sección de Enseñanza 
Secundaria y en la Facultad de Derecho: 

«La matrícula de Enseñanza Seundaria arroja 2,933 inscrip- 
ciones en 1905 y 3,840 en 1906. Pues bien, en el primero hubo 
1,737 exoneraciones, corresipondieoido las demás a pérdidas decur- 
so y fallos adversos; y en el segundo, 1,89 exoneraciones. Quie- 
re decir que cerca de la mitad fueron eliminados. Dentro del ré- 
gimen de exoneraciones pueden, efectivamente, sumarse los fa- 
llos adversos y las pérdidas de curso, desde que es sabido que l:i3 
interrogaciones y los trabajos alejan al estudiante haragán. 

«La matrícula de la Facultad de Derecho presenta un porcen- 
taje mayor, como que en 1905 hubo 269 exoneraciones sobre 
332 inscripciones y en 1906, hubo 283 exoneraciones sobre 361 
inscripciones. 

«El régimen de exoneraciones ha duplicado^ de un año para 
otro, el número de los estudiantes reglamentados, o sea de los 
alumnos que por el hecho sólo de concurrir asiduamente a laá- 
clases, realizan un aprendizaje más fecundo que el febril y de 
última hora a que se concreta el alumno libre. Véase cómo se- 
distribuye el aumento: 



Anales de ¡a universidad 



201 



1904 



1903 



Facultad de Derecho : 

Número de estudiantes . 
» » matriculas . 

Enseñanza Secundaria : 

Número de estudiantes . 
» » matriculas . 



41 
115 



300 
1,252 



84 
332 



661 
2,933 



Después de tres años de ensayo, quedó abandonado el régimen 
de exoneraciones y se restableció el sistema de exámenes de fin 
de curso, triunfando con ello los «preparadores de exámenes», 
algunos de los cuales se jactaban en Enseñanza Secundaria de 
poblar en 15 o 20 días la cabeza del alumno libre, con las ideas 
V palabras necesarias para conquistar la aprobación de las mesas 
examinadoras. 

Estadística de exámenes. 

Número de exámenes y su clasificación (adviértase que en 
1904 empezó el régimen de exoneraciones): 

SECCIÓN DE KX.SEÑANZA SRCÜN'DAKIA. 



AÑOS 



EXÁMENES LIBRES 



Examinan- 
dos 



Aproba- 
dos 



Reproba- 
dos 



EXAMENES REGLAMENTADOS 



Examinan- 
dos 



Aproba- 
dos 



Reproba- 
dos 



1894 . 


1,188 


962 


1 
226 


1 

1,031 


807 


224 


1895 . 


1,499 


1,212 


287 


632 


460 


172 


1896 . ! 


1,794 


1,481 


3)3 


786 


616 


170 


1897 . 


1,718 


1,417 


301 


884 


724 


160 


1898 . 


2,046 


1,696 


350 


936 


781 


155 


1899 . 


2,142 


1,564 


578 


949 


648 


301 


19C0 . 


2,108 


1 .673 


485 


872 


7U7 


165 


1901 . 


2,240 


1,858 


382 


933 


769 


164 


1902 . 


2,538 


2,044 


494 1 


1,027 


829 


198 


1908 . 


2,536 


2,059 


477 


1,125 


912 


2ia 


1904 . 


2,009 


1,596 


413 


853 


695 


158 


1905 . 1 


1,816 


1,415 


401 


556 


395 


161 


1906 . 1 


1,404 


1,169 


235 i 


858 


596 


262 



202 



Anales de la Univeí-sidad 



FACULTAD DE DRKECHO. 




Abogacía. 






EXÁMENES REGLAMENTADOS 


EXÁMENES LIBRES 


AÑOS 


Examinan- 


Aproba- 


Reproba- 


Examinan- 


Aproba- 


Reproba- 




dos 


dos 


dos 


dos 


dos 


dos 


1899 . 


106 


106 




246 


243 


3 


1900 . 


120 


117 


3 


233 


224 


9 


1901 . 


125 


125 


— 


218 


215 


3 


1902 . 


83 


83 


— 


204 


199 


5 


1903 . 


122 


119 


3 


¡89 


185 


4 


1904 . 


62 


62 


— 


160 


155 


5 


1905 . 


22 


22 


— 


59 


58 


1 


1906 . 


14 


14 — 1 


31 


31 


— 


Notariado. 






' EXÁMENES REGLAMENTADOS 


EXÁMENES LIBRES 


AÑOS 


1 
Examinan- 


Aproba- 


Reproba- 


Examinan- 


Aproba- . 


Reproba- 




dos 


dos 


dos 


dos 


dos 


dos 



1899 
1900 
1901 
1902 
1903 
1904 
1905 
1906 



30 
22 
19 
27 
26 
11 



27 
22 
17 
27 
26 
11 



192 
117 
113 
81 
97 
67 
36 
13 



176 
105 
105 
79 
98 
60 
34 
13 



16 
12 

8 

2 

9 

7 
9 



El aumento (le un quinquenio. 

El número cl9 estudiantes reglamentados de Derecho y Nota- 
riado, subió así por efecto de la implantación del régimen de 
exoneraciones; 





ABOGACÍA 


NOTARIADO 


AÑOS 












Matrículas 


Estudiantes 


[ Matrículas 


Estudiantes 


1902 


140 


53 


61 


15 


1903 


i 154 


52 


48 


28, 


1904 


1 115 


41 


18 


8 


1905 


332 


84 


141 


59 


1906 ...■•. 


361 


82 


199 


73 



Anales de la Universidad 



•203 



FACULTAD DE COMERCJO. 



ANOS 



Alumnos 

para 

Contador 



Alumnos 

para 

Perito mercantil 



1902 

1903 

1904 

1905 

1906 

Resultado de los exámenes: 



41 
19 
8 
10 
Ití 



26 
40 
56 



Contador 



ANOS 



REGLAMENTADOS 



Examinan- 
dos 



Aproba- 
dos 



Reproba- 
dos 



LIBRES 



Examinan- 
dos 



Aproba- 
dos 



Reproba- 
dos 



1900 


i 37 


29 


8 


185 


147 


38 


1901 


i 33 


29 


4 


178 


145 


33 


1902 


18 


15 


3 


123 


103 


20 


1903 


l¡ 14 


13 


1 


83 


67 


16 


1904 


4 


3 


1 


40 


36 


4 


1905 


'! 


— 


— 


36 


31 


5 


1906 


, 1 


1 


— 1 


18 


16 


2 



Perito mercantil. 



ANOS 



REGLAMENTADOS 



Examinan- 
dos 



Aproba- 
dos 



FACULTAD DE MEDICINA. 



Reproba- 
dos 



LIBRES 



Examinan- 
dos 



Aproba- 
dos 



Reproba- 
dos 



1904 . 


34 


34 




30 


30 




1905 . 


' 5 


n 


— 


27 


26 


1 


1906 . 


1 


1 


— 


27 


24 


3 



Corresponden las siguientes cifras a los estudiantes de Medi- 
cina (excluidas las ramas anexas): 



204 



Anales de la U7iivcrsidad 



ANOS 



Estudiantes 



Número 
de exámenes 



Aprobados 



1891 .... 


99 


229 


218 




1892 . 






86 


227 


225 




1893 . 






93 


254 


250 




1894 . 






100 


304 


294 




1895 . 






110 


285 


277 




1896 . 






108 


328 


314 




1897 . 






100 


228 


219 




1898 . 






105 


306 


289 




1899 . 






129 


284 


245 




1900 . 






133 


249 


227 




1901 . 






143 


337 


303 




1902 . 






157 


402 


380 




1903 . 






167 


361 


334 




1904 . 






165 


317 


292 




1905 . 






178 


397 


372 




1906. 






161 


352 


334 





Reprobados 



11 

2 

4 

10 

8 

14 
9 
17 
39 
22 
34 
22 
27 
25 
25 
18 



FACULTAD DB MATEMÁTICAS. 

Movimiento de alumnos desde la inauguración de los cursos 
en 18S8: 



ANOS 



Alumnos 



Número 
de exámenes 



Aprobados 



Reprobados 



1888. . . . 


15 


8 


8 




1889. 






6 


22 


22 


— 


1890. 






21 


50 


50 


— 


1891 . 






30 


124 


121 


3 


1892 . 






41 


l.óO 


146 


4 


1893 . 






55 


204 


195 


9 


1894 . 






69 


236 


219 


17 


1895 . 






53 


203 


184 


19 


1896. 






66 


232 


218 


14 


1897 . 






59 


237 


228 


9 


1898 . 






71 


260 


240 


20 


1899. 






70 


258 


241 


17 


1900 . 






71 


294 


280 


14 


1901 . 






63 


254 


249 


5 


1902 . 






68 


296 


280 


16 


1903. 






68 


255 


243 


12 


1904. 






48 


168 


162 


6 


1905 . 






52 


289 


271 


18 


1906 . 






58 


280 


262 


18- 



Anales de la Universidad 205 



Construcción de edificios universitarios. 

A fines de agosto de 1904, en lo más álgido de la guerra ci- 
■^il, se presentó el Rector de la Universidad en la casa particular 
del Presidente de la República, señor Batlle y Ordóñez, para 
pedirle que arbitrara fondos con destino a la construcción de los 
edificios de la Facultad de Derecho y Sección de Enseñanza Se- 
cundaria, en los terrenos fiscales del antiguo Parque, situados 
entre las calles 18 de Julio y Lavalleja. El señor Batlle y Or- 
dóñez, que estaba en esos momentos cambiando telegramas coa 
los jefes del ejército que se preparaban para dar la última ba- 
talla contra las fuerzas revolucionarias, aceptó de plano la idea 
de conmemorar en esa forma la efeméride de la independencia 
nacional y puso al Rector de la Universidad al habla con el Mi- 
nistro de Hacienda, ingeniero Serrato, el cual en el acto indicó 
siete fraccionjes de campos fiscales, que subían a 1,015 hectáreas 
y redactó el decreto que un día después, el 25 de agosto, apa- 
recía en la prensa, juntamente con las noticias relativas a la 
guerra implacable que destruía nuestras fuentes de riqueza y mer- 
maba las rentas de la Nación. Era un digno complemento del de- 
creto inicial del Gobierno de don Joaquín Suárez, organi- 
zando la Universidad durante el período más crítico de la 
Guerra Grande. Para combatir la barbarie de nuestras guerras 
civiles, había que civilizar por medio de la enseñanza Tal era 
la idea inspiradora de los dos decretos. 

Ya se había resuelto, con anterioridad, llevar adelante la 
construcción del edificio de la Facultad de Medicina, pero con 
una base financiera muy pobre, constituida por el producto de la 
venta del antiguo edificio de la Universidad, situado en las ca- 
lles Sarandí y Maciel, y del amplio terreno adquirido en la 
calle Soriano para servir de asientO' a la Universidad. Se había 
calculado que entre las dos propiedades podría obtenerse pesos 
150,000 y que con ese producto sería posible construir la parte 
del edificio de Medicina correspooidiente al Instituto de Química. 

El Rector se opuso a la venta de la primera de esas propie- 
dades. Allí, habían nacido, durante la Guerra Grande, la Univer- 
sidaid y el Instituto Escolar y allí habían continuado ambas 
instituciones durante largos años. Era una tradición hermosa, 
que había que conservar. Ese edificio, modernizado, podría ser- 
vir, en su concepto, para Biblioteca Nacional y había que con- 
servarlo a todo trance. 



2i)() Anales de la Universidad 



Para llenar el claro que dejaba el proáucto de la venta de 
la antigua sede de la Universidad, ejecutar el plan completo de 
la Facultad de Medicina y construir los edificios de la Facul- 
tad de Derecho y de Enseñanza Secundaria, obtuvo entonces la 
Universidad fondos más amplios del Cuerpo Legislativo: un em- 
préstito y un impuesto destinado a pagar el servicio de intere- 
ses y amortización de ese empréstito. 

La piedra fundamental del edificio de la Facultad de Medicina 
fué colocada en ocíubre de 1904, pocas semanas después de la 
conclusión de la guerra civil, en la plaza Sarandí, antiguo Mer^ 
cado de Frutos. Un año más tarde, en setiembre de 19 05, se 
colocaba la piedra fundamental del edificio destinado a En- 
señanza Secundaria. En 1906 se colocaba la piedra fundamental 
del edificio destinado a las autoridades centrales de la Univer- 
sidad y a las facultades de Derecho y de Comercio. Y en 190?, 
antes de terminar la Administración Batlle, quedaba funcionando 
la Facultad de Agronomía y Veterinaria y planeado el edificio 
definitivo que debía construirse en Sayago. 

Al colocar la piedra funda.mental del edificio destinado a En- 
señanza Secundaria, hizo destacar el Rector de la Universidad 
la considerable importancia del concurso prestado por el Presi- 
dente de la República, señor Batlle y Ordióñez, por el Ministro 
de Hacienda, ingeniero Serrato y por el Cuerpo Legislativo, en 
la obra de mejoramiento y de progreso cue se venía realizando. 

«Para tener espíritus cultos en todas y cada una de las es- 
feras de la actividad nacional, — dijo, — lo mismo que para tener 
buenos médicos, buenos jurisconsultos, buenos ingenieros, buenos 
comerciantes, buenos veterinarios y buenos agrónomos, se re- 
quiere hoy más que nunca edificios amplio:-! y bien combinados, 
en que las lecciones orales alternen con los ejercicios prácticos 
y se desarrolle fuertemente el espíritu de investigación personal, 
como medio- de que puedan destacarse útilmente todos los alum- 
nos que almacenan la materia prima de que se forman las inte- 
ligencias superiores. 

«Los hábitos que se adquieren en las bancas de la escuela de 
Enseñanza Secundaria, persisten toda la vida y es claro entonces 
que todo aquello que se haga para levantar el nivel de esa en- 
señanza, para dar una orientación práctica a los espíritus estu- 
diosos, tiene que ejercer y ejerce influencia decisiva y conside- 
rable sobre las carreras profesionales, a las que se provee de 
elementous aiptos y sobre la sociedad a la que se suministra 



Anales de la Universidad 207 

hombres dotados de criterio propio y de amplio bagaje intelec- 
tual para impulsar las distintas obras a que arrastren las ten- 
dencias y aficiones de cada uno. Si tan alto resultado lian con- 
seguido los alumnos selectos de nuestra Universidad, trabajando 
en locales pobres, j'a puede imaginarse lo que el porvenir re- 
serva a las generaciones que cuenten con edificios amplios, do- 
tados de todo el material que la pedagogía exige indeclinable- 
mente para que el cultivo del espíritu sea completo y verdadero. 

«Antes de finalizar este mismo año, habremos colocado la pie- 
dra funida-menital de otro vasto edificio destinado a la Facultad 
de Derecho y Ciencias Sociajles y a la Facultad de Comercio. Ellas 
leclaman también salas de clase y sallas de trabajo personal, 
para formar espíritus investí gadores, personalidades propias, 
caracteres activos y disciplinados, que suministren a la sociedad 
elementos capaces de impulsar todos sus progresos. 

«Y es posible, finalmente, que dentro^ de los mismos plazos 
la Facultad de Matemáticas tome asiento en el edificio de la 
Escuela de Antes y Oficios y que la Facultad de Agronomía y 
Veterinaria se instale en la Escuela Agrícoda de Toledo, adqui- 
riendo entonces la primera base amplia para dar carácter prác- 
tico a la eniseñanza y presidir el funcionamiento de una escuela 
de gran resonancia,, y poniéndose en condiciones la segunda de 
leclutar el pequeño ejército de hombres de ciencia que aguarda 
todavía nuesitra rica campaña para salir del estado primitivo 
en que se encuentra y dar impulso coins'ideraible a sus dos fuen- 
tes madres de producción, la ganadería y la agnñcultura. 

«Si no tuviéramos ya dos piedras fundamenta/les colocadas, 
I^arecerían fanításticos semejanites planes de progreso, siempre 
ambicionados por nuestros universitarios y siempre abandonados 
por falta de recursos. Las miradas se dirigen al primer magis- 
trado de la República y a sus Secretarios de Estado, para seña- 
larlos hacia la consideración pública como autores de esos ver- 
daderos milagros die nuesitro ambiente, siempre caldeado por in- 
tereses más pasajeros, pero más premiosos y avasalladores que 
los de la enseñanza. Yo pido a los estudiantes un aplauso entu- 
siasta al Presidente de la República, a su Minístierio y a la an- 
terior legislatura por las fecundas obras ya iniciadas y por las 
otras que se realizarán, sin duda ailguna, con su concurso valio- 
so, puesto al servicio de la Universidad sin reatos y con verda- 
dera fe en la obra de la enseñanza. 

«La fiesta de hoy es una prolongación de las commemorativas 



208 Anales de la Universidad 

de iaue3>tra inidepeadeucia nacional. No pudo realizarse ese día 
poT causa del mal tiempo, pero hay que retrotraerla hacia el 25 
de agosto y encararla entonces como un tributo de la intelec- 
tualidad nacional a la ohra patriótica que esa efeméride simbo- 
liza. Durante largos años se han limitado las conmemoraciones 
oficiales a simples festejos, que se borraban de la memoria con 
ti último fuego de artificio, sin dejar huella alguna de su paso. 
Por primera vez, después de largos paréntesis, la conmemoración 
reviste aquella misma forma intelectual que hará imperecedero 
el plan de festejos con que el primer gobierno patrio, presidido 
por Artigas, confirmó en la ciudad de Montevideo el veredicto 
del 25 de Mayo de 1810. «Gloria inmortal y loor perpetuo — dijo 
en esa oportunidad el ilustre Larrañaaa al inaugurar la Biblioteca 
Nacional — al celo patriótico del Jefe de los Orientales, que esca- 
sea aún lo necesario en sti propia persona para tener que expen- 
der con profusión en establecimientos tan útiles como éste a sus 
paisanos ». Y Artigas respondió al elogio, estableciendo como 
santo y seña del ejército stt famosa frase : Sean los orientales tan 
ilustrados como valientes». 

«Si todos y cada uno de los go-biernos que se han sucedido 
ílesde esa fecha, hubieran tratado de hacer carne el pensamien- 
lo de Artigas, este país, dotado de tan grandes riquezas natura- 
les, habría alcanzado altísimo nivel intelectual y dispondría hoy 
de una población robusta de tres o cuatro millones de habitan- 
tes «tan ilustrados como valientes». 

«Desgraciadaraente, ila educación de la inteligencia y del ca- 
rácter, quedó relegada por muchos de ellos a planos secunda- 
lics. Cuarenta y cuatro revoluciones se han encargado de hacer 
a lois orientales más valientes que ilustrados, produciendo un 
enorme desequilibrio que ha retardado los progresos nacionales, 
permitiendo apenas aquellos adelantos que la extrema exhube- 
1 ancla de vida impedía sofocar. 

«Es tiemipo ya de hacer alto en la fatal pendiente; es tiempo 
ya de glorificar el pasado heroico con conquistas intelectuales, 
que den nueva y fecunda orientación a los espíritus, arranquen 
a los orientales del camino de la guerra y encausen sus energías, 
sus grandes energías dentro de las corrientes que abrieron Ar- 
tigas y Larrañaga en los albores de nuestra agitada democracia. 

«Un fuerte paso en ese sentido señalan las fiestas universita- 
rias, gracias al concurso valioso del actual go'bernante. Que se 
den otros y otros pasos análogos, señores; que en cada fiesta 



Anales áe la Universidad 209 

patria se inaugure una obra de progreso intelectual que sirva 
de base a nuevos adelantos cienitificos; y día llegará en que el 
culto de la enseñanza, sustituido al culto de la guerra, colocará 
a la República en el sitioi prominente que le ha señalado la Na- 
turaleza y del que la han alejado la ignorancia y la educación 
incompleta de muchos de sus hijos!» 

La ley de diciembre de 1904, en la que tuvo amplia colabora- 
ción el espíritu optimista del doctor Ángel Floro Costa, desti- 
naba para la ejecución de las obras de Medicina, Enseñanza Se- 
cundaria, Derecho y Comercio el producto de un empréstito de 
500,000 pesos, con 6 % de interés y 2 % de amortización. Pero 
las cantidades en que la Dirección de Arquitectura había calcu- 
lado las obras resultaron después notablemente excedidas al for- 
mularse los planos definitivos y llamarse a licitación. 

Había quedado excluida la Facultad de Matemáticas, a la es- 
pera de un plan de transformación de la Escuela de Artes y 
Oficios en Escuela Politécnica y utilización del edificio que ocu- 
paba esa escuela y de una manzana contigua. Pero habiendo 
encontrado dificultades de realización inmediata, dirigió el señor 
Batlle y Ordóñez a la Asamblea, en la víspera de la terminación 
de su mandato, un Mensaje por el que pedía $ 300,000 para el 
único edificio que faltaba. Respondía ese pedido a la compra de 
una superficie de tres a cuatro hectáreas contiguas al Prado, 
donde se instalarían la Facultad y todos sus laboratorios y de- 
pendencias. El cambio de autoridades universitarias obstó a la 
realización del nuevo plan. 

Bibliotecas universitarias. 

Demuestra el siguiente cuadro el fuerte impulso de las biblio- 
tecas universitarias durante el período 1904-1906: 



14 - IX 



210 



Anales de la Universidad 



1904 



Volúmenes i Revistas 



1905 



1906 



Volúmenes 



Revistas 



Volúmenes 



Revistas 



Derecho . . . i 

Medicina. 

Matemáticas. 

Enseñanza Se- 
cundaria . 

Instituto de Hi- 
giene . 


8,498 

10.162 

3,694 

8,678 

1,514 


i 
15 1 
135 
31 

16 

75 


10.257 

10;753 

3,956 

9,158 

1,682 


24 

148 
38 

14 1 

65 ! 


14,396 

12,536 

4,553 

9,520 

1,847 


40 
111 

49 

43 
67 




32,546 


272 


35,806 

1 


289 

I 


42,850 


310 



JiOs estudios históricos. 



El doctor Ángel Floro Costa promovió, en 1903, un fuerte 
movimiento a favor de ia fundación del Instituto Histórico y 
Geográfico del Uruguay, con el propósito — decía en los esta- 
tutos — de «acumular, preparar, estudiar y clasificar los mate- 
riales y documentos que deberán utilizarse para escribir la His- 
toria Nacional. . . Sacar del olvido y de su pérdida todos los docu- 
mentos históricos, geográficos y estadísticos que se relacionan, 
con la historia y geografía del país. . '. Propender a que se es- 
criba la Historia Nacional. . . Impulsar y dirigir toda clase dn 
investigaciones históricas». 

Complementando ese movimiento, presentó el doctor Ángel 
Floro Costa un segundo proyecto por el cual se organizaba uu 
certamen destinado a la presentación de obras históricas acerca 
de la Defensa de Montevideo, con un premio de $ 15,000 y un ac- 
césit de $ 3,000. 

Dos años después, propuso el Rector de la Universidad la pu - 
blicación de una Revista mensual con destino a documentos ori- 
ginales o escasos y la realización de concursos, con plazos am- 
plios de 6 años, para la presentación de estudios relativos a la 
conquista, colonización y organización del territorio nacional, lu- 
chas de la independencia, hisitoria del Uruguay, deside la cooso- 
lidación de la independencia hasta nuestros días, con premios 
en dinero. 

Sólo tuvieron éxito inmediato la Revista Histórica, que empe- 
zó a publicar la Universidad bajo la dirección de don Luis Carve,. 



Annles de la Universidad 



211 



y la adquisición de una parte del valioso archivo del doctor An- 
drés Lamas. 

Biblioteca Nacional. 

He aqui el número de lectores y obras consultadas durante 
un extenso período de 22 años: 



ANOS 



Lectores 



Volúmenes 
consultados 



ANOS 



Lectores 



Volúmenes 
consultados 



1885 
1886 
1887 
1888 
1889 
1890 
1891 
1892 
1893 
1894 
1895 



897 
1,157 
2,140 

666 
2,187 
2,089 
2,849 
4,857 
3,090 
1,358 
3,463 



1 
1,008 


1896 


1,666 


1897 


2,859 


1898 


743 


1899 


2,935 


1900 


3,918 


1901 


5,396 


1902 


8,947 


1903 


6,135 


1904 


2,580 


1905 


6,632 


1906 



4,358 
5,675 
6,059 
5,382 
6,465 
5,685 
6,078 
6.091 
7,458 
9,800 
9,871 



8,863 
12,025 
10,367 

9,399 
11.466 
10,095 
10,403 

9,719 
16,314 
19,465 
22,975 



Administración de Justicia. Alta Corte. 

El Poder Ejecutivo presentó en 190tí un proyecto de creación 
de la Alta Corte de Justicia, en sustitución del que tramitaba 
desde años anteriores en el Cuerpo Legislativo. De los cinco 
ministros que integraban la Alta Corte, dos deberían ser letrados 
y reunir las condiciones exigidas por la Constitución a los de 
esa categoría y los otros tres podrían ser letrados o no letrados 
y no necesitaban, en consecuencia, reunir esas condiciones. 

También hizo gestiones en esa época el Poder Ejecutivo a fa- 
vor del aumento del número de Fiscales del Crimen y de Juz- 
gados de Instrucción. «Es tan considerable el movimiento de 
asuntos, — decía en su Mensaje, — que los dos fiscales actua- 
les no pueden asistir a los juicios públicos, como ocuiTe en otros 
países del mundo, y comO' es necesario que asistan aquí tam- 
bién». 



Comisiones revisoi-as de códigos. 

En 1905 empezó a trabajar una Comisión Revisora del Código 
de Procedimiento Civil compuesta por los doctores Pablo de 



212 Annle.'! de la Universidad 



María, Eduardo Brito del Pino, Ramón Montero Paullier, Julio 
Bastos, José A. de Freitas, Julián F. Saráchaga y Eugenio J. 
Lagarmilla. 

Al año siguiente, terminó su cometido la Comisión .Revisora 
del proyecto de Código Administrativo' del doctor Luis Várela, 
compuesta por los doctores Carlos María de Pena, Arturo Terra, 
José Es'palter, Pedro Figari y varios funcionarios judiciales y 
administrativos. 

Contra lii pena de muerte. 

A mediados de 1906 íué condenado a muerte el reo Ramón 
Gadea, acusado de homicidio y robo. Pero el señor Batlle y Ordó- 
ñez, que no deseaba que durante su Gobierno hubiera una sola 
ejecución, presentó ún proyecto a la Asamblea por el que se su- 
primía la pena capital, e invocando la presentación de ese proyec- 
to, conmutó la pena de muerte por la de 30 años de penitencia- 
ría que prescribía la legislación Añgente. 

«La sociedad, — decía en su Mensaje, — • tiene el derecho y 
el deber de defenderse, de conservarse en su conjunto y en cada 
uno de sus miembros, y las medidas que adopte para realizar tal 
fin pueden ir desde los medios educativos y correccionales, hasia 
la supresión del delincuente por la pena de muerte, cuando la 
existencia de éste sea incompatible con la suya. Pero por lo 
mismo, la pena de muerte no será legítima, sino cuando sea ab- 
solutamente necesaria. Una sociedad pobre, embrionaria, despro- 
vista de cárceles apropiadas, puede recurrir legítimamente a las 
ejecuciones capitales. No así las sociedades avanzadas, donde la 
pena a perpetuidad constituye un medio' de defensa eficaz y la 
de muerte un exceso de defensa.» 

Proponía el Poder Ejecutivo que en vez de la pena de muerte, 
se estableciera la de penitenciaría por tiempo indeterminado, con 
mínimum de 30 años y máximum de 40, pudiendo a la mitad 
del plazo dictarse libertad condicional o ejercitarse el derecho de 
gracia en casio de buena conducta 

Durante este mismo período presidencial, el penado Jacinto 
Andrade se presentó al Cuerpo Legislativo en demanda de gra- 
cia y obtuvo el indulto de una parte de la pena de 30 años que 
le habían impuesto los Tribunales, no sin la desconformidad de 
la Comisión de Legislación del Senado, que negaba al Cuerpo 
Legislativo la facultad de administrar justicia en esq forma. 



Anales de la universidad 



213 



l'na causa ruidosa. 

Un coiniprador de sueldos de los empleados públicos, obtuvo 
en 1903 una sentencia arbitral, por la que se condenaba a dos 
Oompaüías de Seguros al pago de 250,000 libras esterlinas, eaui- 
valentes a $ 1.175,000, dando lugar con ello a que el Senado 
pidiera los antecedentes al Gobierno. Según el senador interpe- 
lante, la sentencia invocaba que si el comprador de sueldos no 
hubiera sido calumniado por las compañías, habría podido reali- 
zar un centenar de seguros, que en 15 años le habrían redituado 
mas de un millón de pesos. 

El negociador de sueldos, según él mismo se encargó de expli- 
carlo por la prensa, intervenía en los concursos civiles de los 
empleados y pensionistas que tenían embargada la tercera parta 
de sus sueldos y pensiones y se entendía con los acreedores y 
hacía dar carta de pago a los deudores, mediante la cesión por 
15 años de esa misma tercera parte. Pero, como los empleados y 
pensionistas podían morir durante esos 15 años, les hacía asegu- 
rar la vida y se hacía endosar las pólizas en garantía de sus ope- 
ciones. 

La calumnia a que se referia la sentencia, emanaba de una 
versión según la cual los asegurados eran empujados a un régi- 
men de vida licenciosa destinado a precipitar la muerto y fa- 
cilitar el pago de las pólizas. 



Estadística judiciañ. 

He aquí el movimiento de los Tribunales y Juzgados durante 
el período que recorremos: 





1902 


1903' 


1904 


J905 


1906 


Tribunales de Apelaciones 












Número de asuntos. 


— 


3,165 


2,316 


3,094 


- 


Causas falladas ; 


- 


2,403 


l.CQ 


1,120 


— 


Sentencias definitivas . 


— 


256 


660 


551 


— 


Supremo Tribunal Militar 












Número de causas*. 


— 


30 


79 


103 


66 


Causas falladas 


— 


16 


46 


53 


39 



214 



Aciales de la Universidad 



1902 



1903 



1904 



1903 



1906 



Juzgados Letrados de lo Civil 












Causas iniciadas .... 


1,852 


2,752 


1,733 


1,917 


2,496 


Entradas en apelación . 


264 


238 


114 


103 


201 


Sentencias definitivas . . . | 


930 


1,023 


679 


924 


1,052 


Juzgados de Comercio 












Asuntos entrados .... 


941 


592 


505 


687 


707 


Sentencias definitivas 


369 


322 


172 


242 


200 


Juzgados L. Departamentales 












Asuntos iniciados .... 


6,684 


7,319 


5,439 


8,300 


8,472 


Sentencias definitivas . 


3,858 


4,221 


2,225 


3,722 


3,545 


Juzgados del Crimen 












Causas entradas : . . . 


— 




513 


564 


334 


Sentencias definitivas . 


- 




395 


480 


524 


Número de presos .... 


348 


282 


259 


450 


419 


De ellos : 












Por rebelión 


i 

¡ 


- 


43 


~ 


- 


Por conspiración .... 


i — 




— 


— 


25 


Lesiones 


34 


12 


13 


75 


41 


Agresión y pelea .... 


1 23 


- 


- 


- 


- 


Homicidio 


i 187 


154 


118 


297 


244 


Incendio 


22 


52 


— 


— 


— 


Juzgado Letrado Correccional 












Causas iniciadas .... 


— 


— 


467 


552 


682 


Causas falladas 


— 


— 


418 


436 


424 


Presos entrados .... 


- 


- 


567 


605 


786 


De ellos : 












Por agresión y pelea . 


— 


- 


50 


77 


50 


Lesiones 


— 


— 


142 


180 


191 


Hurto 


— 


- 


25 


11 


18 


Robo 


— 


— 


65 


89 


136 


Atentado 


— 


- 


97 


30 


63 


Desacato 


- 


- 


49 


47 


114 



Anales de la Universidad 



215 







1902 


1903 


1904 


1903 


ir- 06 


Juzgados Letrados Depana- 
mentales 












Causas eutradas .... 


3,526 


2,826 


1,685 


2,915 


3,293 


De ellas : 












Por agresión y pelea . 


319 


265 


57 


193 


200 


Lesiones 


1.006 


795 


568 


839 


976 


Homicidio 


102 


89 


142 


170 


190 


Robo 


234 


194 


106 


565 


287 


Hurto 


1 168 


139 


51 


269 


144 


Abigeato 


585 


433 


186 


565 


523 


Desacato 


388 


231 


95 


191 


127 


Juzgados de Instrucción 
Criminal 












Sumarios iniciados .... 


— 


— 


1,043 


1,143 


1,272 


Presos entrados .... 


— 


— 


831 


866 


1,064 


De ellos: 












Por agresión y pelea . 


- 


- 


24 


71 


95 


Lesiones 


i — 


— 


228 


232 


263 


Homicidio 


- 


- 


42 


24 


70 


Hurto 


— 


— 


25 


4 


15 


Robo 


- 


- 


65 


162 


172 


Atentado 


- 


— 


90 


41 


98 


Desacato 


- 


— 


69 


74 


96 














Por cobro de pesos 


1,982 


1,620 


742 


1,025 


1,216 


Desalojo 


2,333 


2,022 


1,663 


1,823 


2,252 


Convenios 


1,692 


1,289 


832 


1,251 


1,235 


Juicios de conciliación con ave- 












nimiento 


551 


397 


222 


646 


702 


Id. sin avenimiento 


617 


505 


353 


399 


951 



Moviiniejito de cárceles. 

EN r,.\ pemtexciaría: 



■ 


1902 


1903 


1904 


1905 


1906 


Presos entrados .... 


1 87 


64 


33 


44 


50 


De ellos : 












Por lesiones 


12 


7 


5 


6 


5 


Homicidio 


45 


31 


21 


31 


26 


Robo 


23 


22 


S 


7 


17 



216 



Anales de la universidad 



La coustrueción de la Penitenciaría eu Puuta Carretas, obra 
primitivamente calculada en $ 200,000, llevaba absorbidos 
$ 224,168 al finalizar el año 1904, y como todavía estaba incon- 
clusa, hubo necesidad de pedir nuevos fondos a la Asamblea para 
terminarla. 

A mediados de 1905 ocurrió un incidente sangriento en las 
canteras de la Unión, donde trabajaban 60 penados, bajo la vigi- 
lancia de 30 soldados. Cinco penados atropellaron al guardián, 
eu el momento de abrir la puerta del galpón en que pasaban la 
noobe, y salieron a la calle. Los soldados los persiguieron a tiros^ 
mataron a cuatro de silos y aprehendieron al otro. 

Algunos meses después, era asesinado en Meló el matador del 
Ce mandante Atauasildo Suárez, por el mismo soldado que lo 
custodiaba, perteneciente al Regimiento de línea que había esta- 
do bajo el mando de aquel jefe. 

Avelino Arredondo, matador del Presidente Idiarte Borda, 
salió en libertad en 1903, después de cumplir su condena de 6 
años de cárcel. 

rx LA CÁRCEL CORRECCIONAL. 





1902 


1903 1 


1904 


1903 


1906 




1» 

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C3 

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Presos entrados . 


1,050 


80 


I 1,039 


115 


903 


46 


997 


46 


1,165 


45 


De ellos : 
















1 






Agresión y pelea. 


161 


7 


211 


3 


201 


1 


222 


1 


347 


- 


Lesiones .... 


154 


18 


125 


14 


102 


6 


97 


7 


156 


10 


Homicidio 


63 


5 


42 


4 


41 


1 


49 


7 


92 


6 


Robo 


167 


16 


151 


31 


95 


19 


139 


14 


162 


14 


Desacato. 


51 


22 


65 


27 


24 


13 


110 


8 


100 


4 


Escándalo. 


153 


- 


75 


- 


65 


1 


41 


— 


18 





Anales de la universidad 



•217 



F^ LA CÁRCEL DE :ML'JERES. 



1902 



1903 



1904 



1905 



1906 



Presos entrados .... 


63 


50 


38 


34 


85 


De ellos : 












Por agresión y pelea 


11 


2 


2 


2 


3 


Lesiones 


13 


9 


11 


8 


5 


Homicidio 


3 


7 


1 


4 


3 


Infanticidio 


7 


4 


6 


3 


9 


Robo 


1 14 


19 


8 


11 


10 



EN LAS CÁRCELES 1)E POLICÍA (INCOMPLETA LA CIFRA DE 1904). 



1902 



1903 



1904 



1905 



1906 



Presos entrados. 

De ellos : 

Por agresión y pelea 

Lesiones 

Homicidio . 

Desacato 

Robo .... 

Estafa .... 

Abigeato 

Orden de Juez . 

Otras causas 



I 11,014 



1,606 

1,356 

139 

617 

985 

37 

750 

630 

4,894 



9,179 



1,453 

1,456 

100 

548 

794 

32 

536 

360 

3,700 



5,988 

576 
782 
120 
292 
335 

153 

414 
3.306 



9,401 

1,018 

1,385 

126 

375 

782 

33 

533 

499 

4,650 



9,300 

1,216 

1,198 

129 

444 

824 

36 

492 

766 

4,195 



De las cifras que aiitecedeu corresponden a la Policía de Mon- 
tevideo 5,718 presos en 1903, 4,503 en 1904, 5,055 en 1905 y 
5,265 en 19Utí. 

He aquí un cuadro especial de la Policía de Montoviáeo, que 
abarca el movimiento de la Cárcel Central, único a que ^ refie- 
ren las cifras anteriores, y además el movimiento de las Comi- 
sarías Seccionales: 



218 



Anales de la Universidad 



1899 



1901 1902 



1903 



1904 I 1905 I 1906 



Presos entrados . 


28,876 


32,331 


34,292 


35,614 


28,979 


19,468 


24,953 


25,681 


De ellos : 


















Por agresión y pelea 


3,716 


5,842 


6,055 


7,113 


3,402 


2,771 


1,530 


1,696 


Lesiones .... 


1,030 


924 


879 


867 


969 


586 


768 


796 


Robo 


542 


540 


606 


524 


474 


260 


443 


438 


Desacato .... 


[ 473 


385 


513 


441 


404 


277 


250 


302 


Uso de armas 


486 


1,354 


2,491 


740 


354 


428 


326 


453 


Ebriedad .... 


6,554 


6,672 


6,622 


5,064 


5,974 


4,664 


6,360 


6,432 


Escándalo .... 


8,306 


8,743 


8,336 


10,097 


7,324 


4,194 


5,340 


5,053 


Menores mal entretenidos 


; — 


290 


505 


— 


1,527 


462 


3,124 


2,970 


Infracciones policiales 


3,955 


3,166 


3,674 


5,153 


2,873 


1,667 


3,661 


3,706 


municipales . 


416 


1,178 


1,745 


3,390 


1,265 


421 


670 


373 



Intereses municipales. Ley orgánica de Juntas Económico - Ad- 
«) ilustrativas. 



Hemos hablado, al ocupamos de la Administración Cuestas, 
óe la Convención Municipal organizada por «El Siglo» en 1902 
y del proyecto de ley surgido de esa Convención y enviado por 
el Poder Ejecutivo a la Asamblea General. Dicho proyecto quedó 
convertido en ley a mediados de 19 03, con enmiendas fundamen- 
lales ciue restringían la liberalidad de sus disposiciones. He aquí 
las normas generales que establecía la nueva ley en materia de 
funciones, rentas y procedimientO's: 

Funciones de las Juntas: promover la agricultura, el mejora- 
miento de la ganadería y la prosperidad y ventajas del departa- 
mento en todos sus ramos; velar por la educación primaria: 
velar por la conservación de los derechos individuales; adoptar 
las medidas tendientes a evitar inundaciones, incendios y derrum- 
bes; conservar y reglamentar las servidumbres constituidas en 
beneficio de ios pueblos; a/dministrar las propiedades municipa- 
les; velar por la conservación de las playas; aceptar herencias; 
decretar censos; otorgar concesiones de tranvías; autorizar el 
establecimiento de teléfonos; ejercer la policía higiénica y sani- 
taria de las poblaciones; organizar y cuidar la vialidad pública; 
dictar reglas para la edificación particular; entender en la cons- 
trucción y manejo de muelles y pescantes; crear y sostener labe- 
ratorios; establecer y reglamentar cementerios; entender en todo 
lo relativo a abasto, tablada, plazas y mercados de frutes; pro- 



Anales de la Universidad 219 



h;bir la exhibición de objetos, figuras o libros obscenos y esti- 
mular el celo de la policía para la clausura de las casas de juegos 
prohibidos; autorizar rifas y loterías de cartones; cooperar a Is 
celebración de fiestas; dictar ordenanzas y reglamentos en mate- 
rias de su competencia; imponer multas; proyectar el presupues- 
:o de gastos municipales que el Poder Ejecutivo debe presentar 
a la Asamblea; votar gastos extraordinarios en casos urgentes; 
:"enar las formalidades de la expropiación para realizar las obras 
legalmente autorizadas; hacer ejecutar las obras de vialidad 
aprobadas por el Poder Ejecutivo; nombrar Comisiones Auxilia- 
res en todos los pueblos, provistas de las facultades que la mis- 
ma ley determina. 

Rentas de 7a? Juntas-. Derechos de abasto, tabladas, plazas de 
frutos, mercados y ferias; patentes de rodados; impuesto de alum- 
bi-ado; proventos de cementerios; productos de guías y tornaguías; 
impuesto de salubridad; impuesto de serenos o seguridad, y otros 
de menor cuantía. 

Procedimientos y competencia: Las ordenanzas, reglamentos y 
lesoluciones que dicten las Juntas serán apelables ante el Po- 
der Ejecutivo. Si lais Juntas o los particulares se consideraran 
lesdouaidos en sus derechos, podrán recurrir ante los Tribuna- 
les, cualesquiera hayan sido las resoluciones del Poder Ejecu- 
tivo. 

Prohibiciones. No podrán las Juntas: Crear impuestos o alte- 
rar los existentes; enajenar rentas; enajenar o hipotecar bienes 
raicéis, con excepción de los solares, quintas y chacras; levantar 
monumentos o estatuas o autorizar su erección en sitios de uso 
público. 

El proyecto de la Convención Municipal era mucho más am- 
plio y liberal. Pero aún con las modificaciones restrictivas in- 
troducidas por las Cámaras, acusaba la eficacia de la labor de 
la prensa, como lo hacía notar «El Día», — una labor, vale la 
pena de agregar — inspirada en lo que ya de:de el primer año 
de nuestr?, vida constitucional, en 1S30, había sido objeto de 
vivos votos de los estadistas uruguayos, que recién venían a reali- 
zarse a los setenta y tantos años. 

I*arqucs, paseos y caminos. 

Don Antonio Pereira legó po: testamento, a la Junta Econó^ 
mico - Administrativa de Montevideo. 11 hectáreas de su campo 



220 Atiaics de la Universidad 



del Chivero, en las Tres Cruces, con destino a la formación de 
un paseo público. La Junta, a cuyo frente estaba en esos mo- 
mentos don Federico Vidiella., pidió y obtuvo autorización para 
comprar 38 hectáreas contiguas a la fracción leg;ada, al precio 
de 60 centesimos el metro cuadrado, y una vez realizada la 
operajción, organizó el gran Ptarque Central, indicado en el plan 
de embellecimiento de Montevideo, por el irquitecto francés 
André. 

La misma Junta Económico - Administrativa, realizó un con- 
trato con !a empresa Luis Crodara y C.^", para 'la coustruccióc 
del Hotel del Parque Urbano, que fué elevado en seguida a la 
consideración del Cuerpo Legislativo; decretó la apertura de 
una avenida entre el Palacio Legislativo, proyectado en la calle 
Agra.ciada, y el Palacio de Gobierno, proyectado en la calle 18 
de Julio; encomendó al arquitecto Thais la ornamentación de 
]:-t Picaza Independencia; creó en el Prado, el Jardín Botánico, 
con destino al cultivo de nuestra flora indígena, bajo la dirección 
de don José Arechavaleta y don Cornelio Cantera, y pidió al 
Cuerpo LegisJativo la sanción de una ley de pavimentación ge- 
neral de los caminos del Departamento de Montevideo, sobre la 
base de un impuesto a ca^'go de los propietarios linderos y de 
la zona de influencia. 

El servicio de la luz eléctrica. 

El Poder Ejecutivo redujo en 1903 los precios del alumbrado 
público a ? 1,40 cada lámpara de 16 bujías y a ? 18 cada arco 
voltaico de 16 amperes. Invocaba en su decreto, que la Muni- 
cipalidad había recibido durante los últimos años más de 
$ 40,000 de utilidades, por la explotación de la luz eléctrica. 

Del grado de expansión del servicio particular, instruyen las 
siguientes cifras: 

En 1902, 17,747 lámparas; en 1905, 32,626; en 1906, 51,351. 

Todavía seguía rigiendo el impuesto de alumbrado, en la for- 
ma planeada por la Legislatura de 1836. La nueva ley sanciona- 
da en 1904, elevó al doble las cuotas aplicables a las calles 
iluminadas con arcos voltaicos y estableció que en adelante re- 
giría la clasificación de cuotas adoptada por la ley de 18 75, 
que oscilaba de 5 0,40 a ? 3, sobre la base de las diversas cate- 
gorías de la ley de Patentes de Gire. 

El capital de la Usina, iba creciendo año por año, mediante 



Anales de la Universidad 221 

Ja incorp oración de una part? de las utilidades; $ 98,344 en 
1898; 89,300 en 1899; 50,447 en 1900; G0,53S en 1901; 63,824 
en 1902; 41,167 en 1903. 

El número de lámparas del servicio público, que era de 3,699 
en 1896, subió a 5.318 en 1902. En 1904, fué inaugurado el 
servicios de arcos voltaicois en laiS calles de Montevideo, a raíz 
de las primeras renovaciones de la maquinaria de la Usina. 

Transformación del Observatorio Meteorológico Municipal. 

El Poder Ejecutivo pidió en 19 05 a la Asamblea General la 
nacionaliziación del Obiáervaitorio Mieteorológ-ico Municipal que 
funcionaba en el Prado, con secciones destinadas a investiga- 
cioueis meteoriológicas, determinación de La hora oficial, ser^^cio 
de climatología, piabellón seísmico e instala 3 iojies magnéticas. 

Justificando la transformación de ese observatorio que es- 
taba bajo la dirección del profesor don Luis Morandi, decía el 
Poder Ejecutivo en su Mensaje: 

«Son innumerables los beneficios directos e indirectos que 
reportarán la ganadería, la agricultura y la navegación del 
conocimiento exacto de los datos que nos permitirán fijar con 
el tiempo las condiciones de] clima en las distintas zonas del 
país, los planes udométricos que nos servirán para conocer las 
;?ona'S lluviosas de nuestro territorio según ia,s estaciones, el 
diagrama de las teimpieraturas, la frecuencia y velocidad de los 
■vientos, las condiciones hidrcmétricas de la atmósfera, la indi- 
cación de las zonas más sujetas al granizo y i< las tempestades 
y por último La posibilidad de estabilecer coimunicaciones con los 
demás observaitorios extranjeros, a fin de tomar en cuenta y 
coleccionar los datos y observaciones realizadas con métodos ra- 
cionales y cienitíficos que son necesarios para fijar las leyes 
de la ciencia de la atmósfera.» 

El Cuerpo L/e,giisla<tivo, al acoger el pian de transformación, 
resolvió ©levar a la misma categoría de In^t'tuto Nacional el 
Observatorio que funcionaba dentro de la Oficina Hidrográfica 
del Puerto, bajo la dirección del señor Hamlet Bazzano. 

Til cigarro en los tranvías. 

Desde 1903 quedó prohibido fumar en los tranvías. Ya an- 
teriormente se había prohibido escupir. El uso del cigarro que- 



Anales de la Universidad 



daba todavía permitido a los pa^iajeros que ocupaban el iiltimo 
banco de los vagones abiertos. 

Hubo protestas en la prensa contra la prohibición, pero la 
excelente ordenanza no tardó en ser severamente cumplida. 



Finanzas niuiiicipales. 

He aquí los ingresos que tenían las Juntas Económico - Ad- 
ministrativas de toda la República, durante la Administración 
del señor Batlle y Ordóñ/ez: 



EJERCICIOS 



Montevideo 



Los demás 
departamentos 



1903-1904 
1904-1905 
1905-1906 
1906-1907 



$ 1.379,990 
» 1.502,450 

» 1.808,659 
» -2.350,487 



$ 768,026 

915,072 

» 1.306,344 

» 1.431,230 



Entre los ingresos del último ejercicio, figuraban dos prés- 
tamos del Banco de la República por $ 481,107 y ? 217,600. 

Destacamos a continuación las principal-es fuentes tributarias 
de la Junta de Montevideo: 





1903-04 


1904-05 


1905-06 


1906-07 


Abasto y tablada . 


S 284,166 


$ 276,107 


S 279,424 


$ 289,090 


Mercados 


101,443 


90,604 


» 94,278 


93,320 


1 00 de Contribución In- 




* 






mobiliaria .... 


^ 129,505 


■■■> 130,000 


> 144,291 


140,395 


Alumbrado . . . . ' 


» 111,516 


= 146,267 


» 164,232 


:> 178,525 


Salubridad .... 


■-> 127,001 


127,773 


134,632 


■■■- 139,392 


Serenos 


> 115,490 


» 117,138 


>> 123,104 


>' 128,326 


Patentes de Rodados . 


- 


» 104,126 


> 117,003 


' 127,732 



Las principales fuentes de ingrej- de laí; Juntas Económico- 
Administrativas de los departamentos del litoral e interior, eran 
en 1904-1905 el 1 '(c de la Contribuci:ón| Inmobiliaria 
($ 214,471), las Patentes de Rodados ($ 173,393), el impuesto 
de Alumbrado y Limpieza ($ 47,090), los derechos especiales, 
de Abasto ($ 35,806); en 1905-1906 el 1 %c de la Contribución 



Anales de la üniversidaa 



2-23 



Inmobiliaria ($ 323,369), e! impuesto de Rodados ($ 238,964), 
los derechos especiales de Abasto ($ 58,811), el impuesto de 
Alumbrado ( $ 49,594); en 1906-1907 el 1 'Áo de la Contribución 
Inmobiliaria ($ 267, 817) y el impuesto de Rodados ($ 256,758). 
En obras de vialidad (caminos, puentes y cal^íadas) invirtie- 
ron las Juntas Económico-Adm-nistrativas de campaña 
$ 245,619 en 1904-1905; $ 388, 53í en 1905-1906; $ 369,991 
en 1906-1907. 



Higiene Pública. Hospitales. 

Los establecimientos dependientes de la Comisión Nacional üe 
Caridad, Hospital Maciel (enfermedades generales); Vilardebó 
(diementies) ; Fermín Ferreira (infecto-contagiosos) ; Luis Pi- 
ñeyro del Campo (mendigos), y Dámaso Larrañaga (huérfano.^ 
y expósitos), tuvieron el siguiente .Tiovimiento durante los años 
1900-1906: 








i 




FERMÍN j 


LUIS 1 


EXPÓSITOS 




MACIEL 


VILARDEBÓ 


FERREIRA 

i 


P. DEL 


CAMPO 


Y HUÉRFANOS 


AÑOÍ 


m 
o 

■a 


'S 

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3 


o 

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O 

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"3 




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es 


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(0 


< 




< 


a 


< 


fc. 


1900. . 


7,218 


486 


1,503 


188 


394 


134 


561 


! 
173 i 


1 ,382 


187 


1901. . 


6,856 


506 


1,561 


168 


525 


157 


533 


9n 


1 ,525 


197 


1902. . 


7, .328 


562 


1 1,570 


133 


606 


128 


552 


95 


1,588 


190 


1903. . 


7,713 


601 


1 1,659 


120 


662 


157 


54b 


102 


1,679 


217 


1904. . 


8,270 


596 


1,606 


111 


772 


204 


! 679 


153 


1,739 


191 


1905. . 


8,271 


541 


1,679 


145 


746 


192 


728 


130 


1,790 


173 


1906. . 


9,536 


640 


1,700 


143 


668 


167 


! 883 


216 


1,939 


23o 



La escuela de enfermeros del Hos-pital de Caridad empezó a 
funcionar en 1904, bajo la dirección de los doctores Gerard'. 
Arrizabalaga, Edmundo Escande y bacliiller Carlos Butler. 

*En el curso de 1906 — dacía el Presidente Batlle al abrir las 
sesiones ordinarias del Cuerpo Legislativo el 15 de febrero d-; 
1907 la Comisión Nacional de í^i'.ridad prestó asistencia in- 
terna y externa, en los establecimUrtos y servicios de su de- 
pendencia, a 24,523 personas, despachó gratuitamente 144,27o 
recetas a los pobres y gastó $ 726,390 (267,344 en empleados, 
85,450 en nodirzas y 409,576 en manutención, remedios, etc.).* 

En el curso de este mismo período se inauguró el Hospital 
Militar y empezó la construcción d ^: Hospital de niños Pereira- 
Rossell. 



224 



Anales de la Universidad 



Asistencia pública nocturna. 

La Asistencia pública nocturna, 'luo también funcionaba du- 
rante ese período, no dependía de la Comisión de Caridad, sim 
de la Junta Económico-Administrat.va de Montevideo. 

El doctor Fausto Veiga, uno de los dos médicos del servicio, 
presentó en 1906 un proyecto de reorganización que abarcaba 
la asistencia domiciliaria gratuita spiicable a los pobres y los 
primeros auxilios o de urgencia aplicables a todas las casas par- 
ticulares, a los establecimientos indusiriales y a los accidentes 
en la vía pública. Para corroborar la necesidad de esa amplia- 
ción considerable de la modesta o£i:ma que existía a la sazón, 
invocaba el doctor Veiga la estadística de los accidentes del 
Departamento de Montevideo en 19li5, en que habían interve- 
nido a tiempo o fuera de tiempo los; médicos forenses: heridas 
leves, 702; heridas graves, 55; mueitos sin asistencia médica, 
393; envenenamientos, 35; suicidios, 34; hoonicidiois, 23; de- 
mencias, 120; muertes por accidentí;o, 93. 

El director de Salubridad de la Junta Económico-Administra- 
tiva de Montevideo, doctor Miguel Lapeyre, hacia constar en su 
memoria correspondiente al trienio j 902-1904, que la Asisten- 
cia Municipal había atendido 68,704 enfermos, practicado 4,631 
curaciones y 1,625 aperaciones y despachado 112,762 recetas, y 
que la Casa de Desinfección había "¡ütervenido en 11,08 6 casos 
denunciados, practicando 56,715 desinfecciones a domicilio :' 
desinfectando, en el establecimiento, 4 03,188 kilos de materiales 
procedentes de focos infectados. 

Véase las cifras de las enfermedades infecto-contagiosas en 
toda la República, durante los sei3 años corridos de 1900 a 
19 05, segúu los cuadros estadísticos del presidente del Conse- 
je Nacional de Higiene, doctor Alfredo Vidal y Fuentes: 



ENFERMEDADES 



Casos 
denunciados 


Defunciones 


4,510 


234 


3,154 
3,651 
1,435 


531 
574 
329 


3,349 


1.065 


216 


207 


938 


229 


6,870 


5,672 



Sarampión . 
Escarlatina 
Viruela .... 
Difteria .... 
Tifoidea. 

Infección puerperal 
Tos convulsa . 
Tuberculosis . 



Anales de la universidad 



Observaba, con razón, el doctor \idal y Fuentes que la vi- 
ruela, que es signo de barbarie sagú a la frase de un estadígra- 
fo, podría desaparecer mediante una ley de vacunación obliga- 
toria, y que la fiebre tifoidea disiminuiría grandemente con ayu- 
da de un análisis severo de las aguas de aljibes y pozos, el 
abaratamiento de las aguas corrieates y la prosecución de la^ 
obras de saneamiento. Prevenía, a la vez, que el número de las 
denuncias era muy inferior al de i"t; casos reales, por efecto 
de las omisiones del cuerpo médic>). 

Obras de saneamiento. 

El Ministro de Fomento, ingenioro José Serrato, se dirigit 
en 1903 a la Municipalidad de Mofievideo, comunicándole qu9 
el Gobierno se proponía extender hií- obras de saneamiento ai 
Paso del Molino, Reducto, Barrio Tieus, Pocitos y Unión, y a 
la vez emprender obras análogas y ce suministro de aguas en 
Paysandú, Salto, Mercedes y San Jové. Pocos días después, au- 
torizaba el Poder Ejecutivo la contratación de un especialista 
en obras de higienización urbana, el ingeniero Hecker, de la 
Comisión de Saneamiento de Berlín, recomendado por el inge- 
niero Kümmer. Y las obras comenzaban en seguida, bajo el ase- 
soramiento del mismo ingeniero Kümmer. 

Campaña conti'a la tuberculosis. 

Cediendo a la exhortación del PoJ.er Ejecutivo, otorgó la Co- 
misión de Caridad a la «Liga Uruguaya contra la Tuberculosis* 
una subvención mensual de $ 2,000. que el mismo Poder Eje- 
cutivo obtuvo luego que fuera elevada a $ 3,000, invocando i!> 
importancia de los trabajos empre-ididos por la Liga. 

En una de las reuniones de 1903, establecía el presidente de 
la Liga, doctor Joaquín de Salterair.. que en el ultime decenio 
había hecho la tuberculosis, en el solo Departamento de Mon- 
tevideo, 4,971 víctimas; 40 por mes! y agregaba que el porcen- 
taje del Río de la Plata, era de 12,l9 en Montevideo y de 9,2 S 
en Buenos Aires, sobre el tO'tal de los fallecimientos. 

La Liga estableció en 190S un Dispensario, con baños popu- 
lares para hombres y mujeres. Un a)'o después, colocó la piedra 
fundamental del hermoso edificio ilestinado a oficina rentral. 

15 - IX 



226 Anales de la Universidad 



con ayuda d© la. importante donación de un filántropo que había 
resuelto ocultar su nombre. 

La gota de leche. 

El doctor José Martirené, médico del Asilo de Huérfanos y 
Expósitos y vocal del Consejo de H'giene, propuso a esta Cor- 
poración en 1905, la creación de un «Consultorio de la Gota de 
Lreche», encaminado a fomentar y divulgar la necesidad de la 
lactancia materna; aleccionar a las madres para la crianza del 
niño; distribuir buena leche de vaca a los niños menores de 2 
años, hijos de madres, menesterosas; prestar asistencia médica 
a los mismos niños, que concurrieran al consultorio; vigilar el 
desarrollo ir I ds riños sanos. 

He aquí loó ftrniídables datos es:';dísticos qu ■ exhibía 2\ au- 
tor del proy^ct,.. en uno de sus discursos de propaganda; 

a) Durante -31 der euio 1893-1902, han muerto S.436 niños me- 
nores de 2 años, por gastroenter^Üs y diarre:.,, oorrospoudien- 

do de esa cifra a Montevideo 3,712 (el 46 Vf). 

b) Por cada lO.'JoO habitantes ha causado 1. •ulífiroulcsis en 
el decenio 22,24 defunciones en Montevideo y 13,41 en toda 
la República. 

c) La gastroenteritis y otros trastornr-s • igestlvos en les niños 
de menn-. de 2 años, ha causado por ladü li^.OOO habitantes 
14 defu"cicjn:3 en Montevideo y '?.'•?' fu ir.do el rais. 

d) El peligro de los trastornos gastrointestinales es mayor en 
los niños de 1 pño abajo, que en los de 1 a 2 años. En el 
decenio ha habido 7,136 defunciines do niños de menos de 
1 año y 1,300 en los de 1 a 2 años. 

El doctor Martirené se ocupó al año siguiente de la tuber- 
culosis infantil y presentó al Cons:-jo de Higiene un proyecte 
por el que se crea<ba una comisión de Protección Escolar for- 
mada por cinco médicos con los siguientes cometidos: 

Inspeccionar a los niños y al personal enseñante; denunciar 
los casos de tuberculosis, los casos sospechosos y los casos d« 
predisposición; proyectar cantinas escolares; in.-tituir algún?, 
estación marítima en los Pocitos, Buceo o Carrasco. 



Anales de la Universidad 227 

Patronato de menores. 

El Poder Ejecutivo nombró en lí)i;4 una comisión encargada 
de redactar un plan de protección de menores desamparados mo- 
ral y materialmente. En el preámbulo del decreto, se invocaba 
el número alarmante de pequeños v:jgabundos que pululaban por 
las calles, viviendo de la mendicidad y de raterías. 

Un año después, esa comisión, q-.j^ estaba compuesta por io» 
doictores Gabriel Terra, Eugenio J. Lagarmilla y Juan José 
Amézaga, presentaba una ley regl-i'nentaria de la pérdida ae 
la patria potestad, tutela de los menores abandonados, corrección 
de los niños delincuentes y protección de esos mismos menores, 
bajo la vigilancia de un consejo central y de consejos departa- 
mentales. 

«La intervención del Estado en beieficio de esos menores — 
decía el Poder Ejecutivo al presentar el proyecto a la Asamblea 
— se justifica plenamente por la ti'otección que la sociedad 
debe a sus miembros desamparados y como medida de defensa 
social. Los criminales de ocasión, que son los más, no llegarían 
a ese estado y se convertirían en elementos útiles para la so- 
ciedad, si se emplearan medidas eficaces para hacer adquirir a 
los menores abandonados o delincueates hábitos de trabajo, se- 
parándolos del medio inmoral que loí. pervierte, modificando sa 
situación y estimulando las apitudes propias para las luchas por 
la vida. Estos futuros huéspedes de las cárceles, aprendices del 
vicio o mártires en ciertos casos, p.j.'iían ser fácilmente desvia- 
dos del camino del crimen y la deshonra, siempre que la socie- 
dad tuviera en sus manos medios y facultades suficientes para 
arrancarlos desde sus primeros año?, c^e los hogares o centros en 
que predomina la inmoralidad.» 

Rejrlanu'ntación de la prostitución. 

El Consejo Nacional de Higiene vídactó un reglamento de la 
prostitución, que una vez aprobado por el Poder Ejecutivo en- 
tró en vigencia desde 1905. He aquí las bases de la nueva re- 
glamentación: 

Abolición de los prostíbulos; supresión de los radios especia- 
les; tolerancia de la prostitución diseminada; inspección obli- 
gatoria para toda mujer soltera mayor de 18 años o casada o 
vLuida. de cualquier edad que se entregue a la prostitución. 



228 Anales de la universidad 

(la visita debe ser remunerada y se 'efectuará a domicilio); pro- 
hibición de alojarse más de 'los prostitutas en cada casa; pros- 
cripción del servicio de prostitutas ea los cafés, cervecerías, des- 
pachos de bebidas y casas amuebladas. 

Por una resolución posterior, se alirió un registro, con destino 
a las mujeres que deseaban ser atendidas en el Dispensario del 
Consejo de Higiene, en el Hospital de Caridad o en su propio 
domicilio. El registro se cerró con F)3 7 inscripciones. Poco des- 
pués, quedó suprimida la asistencia domiciliaria y se estableció 
que las mujeres enfermas deberían hospitalizarse en el Pabe- 
llón «Doctor Germán Segura». Finalmente, como complemento de 
la campaña iniciada, se estableció id gratuidad del examen mé- 
dico y de los remedios a favor de toda persona atacada de en- 
fermedades venéreo-sifilíticas que re :lamare ese concurso en las 
clínicas de la Comisión de Caridad v en les consultorios médi- 
cos de la Asistencia Pública. 

Ex-posición de Higiene. 

A principios de 1907 se realizó en el Pabellón del Parque Ur- 
bano una gran exposición de higieae, en la que estuvieron re- 
presentadas varias de las Repúblicas; sudamericanas. Entre la"i 
secciones mejor presentadas, figuraban las de Pablo Ferrando, 
Empresa de Aguas Corrientes, Usinc del Gas, Museo Pedagógico 
y Empresa de Agua Salus. 

Juegos olímpicos. - 

El Poder Ejecutivo presentó a la Asamblea eu 1906 un pro- 
yecto de ley por el cual se instituían en el Uruguay los Juegos 
Olímpicos, en los días 17, IS y 19 de julio de todos los años y 
se destinaba la suma de $ 50,000 para premios y gastos. 

Uno de los clubes de ejercicios fís'cos que funcionaban en esa 
época, convocó en el acto a los demás centros sportivos, con 
el objeto de llevar adelante el pensamiento y gestionar la con- 
currencia de los centros similares dj la Argentina y del Brasil. 



Anales de la Universidad 



229 



Recui-sos de la Comisión (le Caridad. Tentativas para suprimir 
la lotería. 

Véase el monto de los in^esos de la Comisión de Caridad: 



1903- 190 i 

1904- 1905 



$ 1 3?)0,(K)0 I 19!),-). I90t^. 
>. 1.246.-296 ! 1906- 1907 



S 1.341.380 
■> 1.379, 155 



La principal fuente de recursos, estaba constituida por la Lo- 
tería, que daba a principios del siglo actual el siguiente producto 
líquido: 



1900 
1901 
1902 
1903 



$ 423,895 

» 398,370 

» 481,840 

» 491,030 



1904 $ 390,899 

190Ó ' .^71,821 

1906 » 649,351 



E:n 1905 se firmó un convenio en Buenos Aires entre el Mi- 
nistro del Uruguay, don Daniel Muñoz, y el canciller argentino 
doctor Rodríguez Larreta, por el cual se establecía la proscrip- 
ción de la lotería en una y otra margen del Río de la Plata, siem- 
pre que adhirieran al convenio los gobiernos del Brasil, Chile, 
Paraguay y Bolivia. Pero la adhesión no se produjo y el pro- 
tocolo quedó en suspenso. 



Policía. El número de guardias civiles de Montevideo. 

El Jefe Político de Montevideo, coronel Juan Bernazza y Je- 
rez, pidió en 1905 la creación de 300 plazas de guardias civiles. 
En 1887 — ■ decía en su nota — constaba la Policía de Montevideo 
de 1,065 guardias civiles y apesar del aumento considerable de 
la población, que entonces era de 185,211 habitantes y hoy de 
293,188 y de los 45 barrios nuevos formados en los 18 años trans- 
curridos, el personal de Policía sólo ha recibido un aumento de 
102 guardias civiles, según lo revelan las siguientes cifras de los 
presupuestos respectivos: 



1887-1889 1,065 

1893-1894 1,230 

1898-1899 1,064 

1899-1900 1,133 



1901 - 1902 
1903- 1905 
1905- 1906 



1.167 
1.167 
1.167 



Durante la administración del mismo coronel Bernazza y Jerez 
los guardias civiles fueron distribuidos en varios batallones po- 



230 



Anales de la Universidad 



liciales, que de vez en cuando hacía ejercicios militares y reco- 
rrían las calles de la ciudad. 

Para unifoiinar procedimientos policiales. 

En las postrimerías de su Administración, resolvió el Presiden- 
te Batlle y Ordóñez convocar un congre&o' de Jefes Políticos, para 
uniformar procedimientos en materia de aplicación de leyes es- 
peciales, interpretación de obligaciones y medidas de carácter 
general. 

La i>olicía y las casas de juego. 

La policía no se resolvía a allanar algunos centros sociales, 
que eran verdaderas casas de juego, a titulo de que esos centros 
tenían personería jurídica. Pero el Poder Ejecutivo suprimió las 
vacilaciones, ordenando al Jefe Político que vigilara esos cen- 
tros y, una vez adquirida la persuacíSn de que se jugaba en ellos, 
recabara el allanamiento judicial y sorprendiera a los jugadores 
y los sometiera a juez competente. 

El servicio de incendios. 

Las siguientes cifras corresponden al número de incendios ocu- 
rridos en toda la República desde 1900 hasta 1906: 



1900 24 

1901 79 

1902 98 

1903 75 



1904 
1905 
1906 



93 

48 
63 



Ingresos policiales. 

Los ingresos de la Policía de Montevideo ascendían a $ 642,083 
en el ejercicio 1902-1903; a 680,699 en 1903-1904; a 675,352 en 
1904-1905; a 677,524 en 1905-1906; a 725,681 en 1906-1907. 
La casi totalidad de los fondos, emanaba de remesas de la Teso- 
rería General del Estado: 618,000, 673,621, 663,201, 671,642, 
708,641 respectivamente en cada uno de los ejercicios que he- 
mos enumerado. 

En el mismo caso estaban las Policías del litoral c interior*. 



Anales de la Universidad 231 



En 1902-1903, sobre un ingreso total de ? 1.110,046, procedían 
de remesas de la Tesorería General $ 995,226 y en 1905-1906, 
sobre un ingreso de $ 1.023,220, correspondían a rentas genera- 
les 933,711. 

Ejército. Empleos mlUtares de línea a los oficiales de la Guar- 
dia Nacional. 

Terminado el movimiento revolucionario de 1904, pidió el 
Poider Ejecutivo a la Asamblea General la sanción de un proyecto 
de ley, por el cual se conferían empleos militares d-.) línea a va- 
rios de los jefes y oficiales de la Guardia Nacional que habían 
prestado servicios de importancia en el curso de ese movimiento. 
La propuesta, que fué acordada, comprendía 1 coronel, 2 te- 
nientes coroneles, 4 sargentos mayores, 8 capitanes, 16 tenient^is 
primeros, 32 tenientes segundos y 64 alféreces. 

So aumenta el ejército de línea. 

Al finalizar el mismo año, fueron creados los regimientos de 
caballería 7 y 8, que habían sido autorizados por la ley de pre- 
supuesto. 

Dos años más tarde, en la víspera de la terminación del manda- 
to del señor Batlle y Ordóñez, autorizó la Asamblea la división 
de la campaña en tres zonas militares, que fueron puestas a car- 
go de los generales Feliciano Viera, .lustino Muniz y Pablo Ga 
larza. 

(^ieaci«')n de la Junta de Admiitistración Militar. 

A raíz del movimiento revolucionario de 1904, creó el Po- 
der Ejecutivo la Junta de Administración Militar, para la con. 
tratación de la proveedui'ía de alimentois, medicamentos, forrajes, 
equipos y vestuarios. 

La experiencia demostró en el acto las ventajas de la cen- 
tralización de todas las compras, baj^ forma de importantes eco- 
pomías y mejora de servicios, y entonces el Gobierno presentó 
a la Asamblea un proyecto, que fué sancionado, por el cual sí 
daba carácter legal a la Junta de Administración Militar y se 
precisaban así sus fines: compra y ó.iministro de rancho, vestua- 
rio, calzado, equipo, menage, medios de transporte, forrajes. 



'232 Anales de la Universidad 

combustible, compra y reparación de cuarteles, servicios de U 
Comisaría de Guerra. 

Una de las primeras medidas de ía nueva Junta de Adminis 
tración Militar fué la determinación del alimento de la tropa, 
que debía componerse de desayuno, almuerzo (dos platos), co- 
mida (dos platos) y mate. Véase como se distribuía el rancho 
diario de cada soldado: 700 gramos de carne, 300 gramos de 
pan, 100 gramos de galleta, 60 de airoz o fideos, 150 de papas 
o boniatos, 100 de verduras, 50 de porotos, 50 de fariña. 15 
de café, 25 de azúcar, 10 de grasa, 5 de tocino, 2 5 de sal, 3 de 
especies y 20 de yerba. 

Hundimiento de la cañonera «Riveríi». 

En 1903 se incendió la Santa Barbara de la cañonera «Rive- 
ra», que estaba fondeada en el pueri.o de Montevideo. La trlpa- 
lación tuvo cuatro muertos y 10 heridos. 

Ese barco había sido construido eii los talleres de la Escuela 
de Artes y Oficios, durante la Adm.nistración Santos y había 
hecho la travesía, desde el paraje en que hoy se encuentra ubi- 
cada la Universidad hasta el Puerto, por las calles 18 de Julio 
y Sarandí, arrastrada por los soldador del ejército. 

Honores públicos. Artigas en el Paraguay. 

El Congreso del Paraguay, adhiriendo a nuestra efeméride del 
18 de julio de 1903, sancionó una ley por la cual se adjudicaba 
al Uruguay el terreno de chacra, en .^ás proximidades de la Asun- 
ción, donde Artigas había pasado los ;ltimo¿! años de su vida de 
proscripto voluntario. 

Nuestra Cámara de Diputados, al enterarse de la resolución, 
votó por aclamación una nota de a.,radecimiento. 

Traslación de la estatua de don Joaquín Suárez. 

A pedido de la Junta Económico-Administrativa de Montevi- 
deo, pasó el Poder Ejecutivo a la Asimblea un proyecto de ley, 
que fué samcionado, por el cual se convertía en plazoleta pública 
el solar ocupado por el antiguo Mirador de Suárez, en el 
Arroyo Seco, y se autorizaba el traslado a ese punto de la es- 
tatua erigida al procer en uno de los ángulos de la Plaza Inde 
pendencia. 



Anales de la Universidad 233 

Repatriación de los restos del doctor Juan Carlos Gómez. 

El club oolorado Vida Nueva, tomó en 190 5 la iniciativa de un 
movimiento popular a favor de la ropatriación de los restos det 
doctor Juan Carlos Gómez, que estaban en Buenos Aires. El Go- 
bierno, adhiriendo al homenaje, dictó un decreto por el cual se 
designaba una comisión encargada deí repatrio, se autorizaba el 
depósito provisorio de los restos en el Panteón Nacional hasta la 
erección definitiva del monumento que estaba proyectado y se di- 
rigía un Mensaje a la Asamblea en demanda de autorización para 
rendir al doctor Góimez honores de Ministro. 

El traslado de los restos, que se efectuó en el curso del mismo 
año, dio lugar, tanto en Buenos Aires como en Montevideo, a her- 
mosas demostraciones al gran publi*" sta «una de las más altas 
cumbres intelectuales del Río de la P'.ata», según la frase del gene- 
ral Mitre en «La Nación» de Buenos Aires. 

Llegan los restos del ex Presidente Cuestas. 

El ex Presidente don Juan Lindolfo Cuestas falleció en París a 
mediados de 1905 y sus restos fueron traídos a Montevideo a fines 
de ese mismo año. 

El país le debía honores por el alto cargo que había desempf^- 
ñado y sobre todo y ante todo por el vigoroso cambio de orienta- 
ción política y financiera realizado por él a raíz de la muerte del 
señor Idiarte Borda, cambio extraordiaiiriamente fecundo, que cons_ 
tituye el punto de arranque de todos nuestros progresos públicos 
a partir de 1897. 

Y, sin embargo, fué enterrado come si nada hubiera hecho. Ex- 
plicando la omisión, decía «El Día», órgano del Presidente Batlla, 
que el Poder Ejecutivo había resuelto redir honores a la Asamblea 
pero que había desistido de hacerlo al enterarse de que la opi- 
nión de la Cámara estaba muy dividida y que entre los mismos 
legisladores colorados iba a librarse una verdadera batalla al 
discutirse la ley, «deseando con ello evitar un debate acalorado 
en lO'S propios momentos del entierro». 

La muertx' del fioneral Mitre. 

El general Mitre, ex Presidente de la República Argentina y sol- 
dado de la Defensa de Montevideo, falleció en Buenos Aires a prin- 



234 AnatCs de la Universidad 

cipios de 1906. El Podei* Ejecutiva pidió y obtuvo autorización 
de la Asamblea para rendirle honores militares de teniente gene, 
ral y enviar a Buenos Aires una delegación presidida por el MI 
nistro de la Guerra, general Eduardo Vázquez, y ei regimiento do 
artillería al mando de su jefe el coronel Sebastián Buquet. 

Inauguración del monumento de Diego Lama*. 

Corresponde también al período que vamos recorriendo, la inau- 
guración del monumento — un león de bronce en pedestal de gra- 
nito — erigido por el Partido Nacionalista a Diego Lamas, en el 
mismo sitio en que fué derribado por el caballo que montaba, el 
glorioso jefe del Estado Mayor de la revolución de 1897. 

La efeiméride del 25 de agosto. 

Una ley sancionada en 1905 hizo t::tensivo el feriado de 25 de 
agosto a los días 2 4 y 26 del mismo mes, con el propósito de dar 
mayor amplitud a los festejos que s? babían organizado en todos 
los departamentos de la República. 

El programa de los festejos populares prosiguió al año siguiente 
con nuevos e interesantes números, eotie los que figuró un desfil'J 
de 12,000 niños de las e'^cuelas públicas por la Plaza Indepen- 
dencia. 

En ese mismo año fué derogado el decreto de 1886 sobre uso 
de banderas y estandartes, con el propósito de facilitar la incor- 
poración de los gremios y asociaciones a las manifestaciones pa- 
trióticas. 

Cambio de denominación al pueblo Xiro Pérez. 

Durante la Administración Batlle y Ordóñez, quedó transado un 
viejo y resonante pleito entre el doc'or Leoncio Correa y los habi- 
tantes del pueblo Nico Pérez, sobre mejor derecho a los terrenos 
ocupados por estos últimos. La población estaba amenazada por un 
decreto judicial de desalojo, cuando ol Presidente de la RepúbIi«H 
obtuvo, mediante el pago de $ 10,000 que los poseedores quedaran 
convertidos en propietarios. Los vecinos se reunieron en el acto 
y resolvieron pedir a las Cámaras quc sustituyeran el nombre de 
Nico Pérez por el de José Batlle y Ordóñez y la Asamblea así lo 
votó pero después de terminada la Adm;uistración Batlle y Ordóñez 



Anales de la Universidad 



235 



Correos. 

He aquí algunas de las cifras del mo-vimiento postal, durante la 
Administración Batlle y Ordóñez: 



ANOS 



Correspondencia 
ordinaria 



Parte 

que corresponde 

a los impresos 



1904. 
1905. 
190G. 



57.289,881 
80.777,971 
90.512,532 



41 571.150 
58.606,482 
66.414,215 



Ante el constante crecimiento del movimiento postal, resolvió 
el Gobierno en 1906, comprar una finca contigua al edificio dei 
Correo, a fin de ampliar de inmediato algunos servicios. 

Teatros. 

A mediados de 1905 se efectuó la inauguración del teatro Ur- 
quiza por la compañía Sarah Bernardt. 

En ese mismo año llegó a Montevideo el maestro Puccini y 
nuestros artistas e intelectuales realizaron en su honor una gran 
recepción en el Ateneo. 



Lia cuestión religiosa. La ley de conventos. 

Una interpelación ruidosa tuvo lugar en 1903 acerca de la ley 
de conventos. El diputado interpelante, don Setembrino E. Pe- 
reda, fundando su moción, dijo que, al dictarse la ley prohibitiva 
de 1885, existían en toda la República 179 religiosos y que es) 
nximero, en vez d( disminuir, había subido en los 18 años trans. 
curridos, a 891. Concurrieron a dar informes los Ministros 
de Gobierno y Relaciones Exterioras y ellos explicaron el au- 
mento, diciendo que la ley prohibitiva había estado en desuso 
y que las inspecciones periódicas n-> se habían realizado, pero 
que en adelante se harían efectivas las disposiciones de la ley 

De los datos presentados por los r.nnistros, resultaba que no 
existían) casas de ejercicios ni de vida contemplativa; pero que 
en cambio funcionaban los 16 establ-'jimieulos que enumeramos 
a continuación: 

Salesas, Capuchinos, Dominicas, líf-rmanas del Huerto. Capu- 



336 Anales de la universidad 

chinas enfermeras, María Auxiliador i (colegio), Taller de Nue- 
vo París (colegio), Hijas de María de Villa Colón (colegio), 
Buen Pastor, Niño Jesús de Praga (colegio). Franciscanos, Mer- 
cedarios, Redentoristas, Escuela-taller de la Estanzuela, Santua- 
rio de la Virgen Milagrosa, Hermanes de la Santa Familia. 

Pero el señor Batlle y Ordóñez, al mismo tiempo que mani- 
festaba el proípósitc de restablecer la vigencia de la ley de con- 
ventos, resolvió derogar el decreto de 1901 que prohibía el des- 
embarco de per&onas pertenecientes a comunidades religiosas. 
Ese decreto — decía el señor Batlle — es contrario al artículJ 
constitucional que abre liberalmente los puertos de la Repúbli- 
ca a toda clase de personas. Sólo r-xiste, agregaba, una ley li- 
mitativa, la relativa al desembarco oe bohemios y africanos, v 
el Poder Ejecutivo no podría extendeila a ios religiosos sin in- 
vadir los fueros de la Asamblea. 

Homenaje a León XTII. 

Al ocurrir el fallecimiento del Papa León XIII en 1903,) el 
Poder Ejecutivo resolvió que la bandera nacional fuera colocadfi 
a media asta, que la Fortaleza del Cerro hiciera disparos de 
cañón cada media hora, que la guardia de plaza llevara las armas 
a la funerala y que el Ministro oriental en Alemania concurrie- 
ra a las exequias piiblicas, todo ello, naturalmente, de acuerdo 
con el artículo constitucional que establecía la religión católica 
como religión del Estado. 

Pteliniinares de la ley de divorcio. 

El doctor Carlos Oueto y Viana presentó en 1905 a la Cámara 
de Diputados, de que formaba, parte, un proyecto de ley según 
el cual el matrimonio se disolvía por la muerte de uno de los 
cónyuges y también por el divorcio. El divorcio sólo podría decre- 
ta.rse por adulterio de la mujer en todo caso y adulterio del ma- 
rido en la propia casa conyugal o con escándalo público; por ten- 
tativa de uno de los cónyuges contra la vida del otro; por actos 
graves de violencia; por injurias graves y frecuentes y por malos 
tratamientos dei marido, que hicieran intolerable la vida en 
común. El mutuo consentimiento no podría servir de base al 
divorcio. 

«Hay que llegar, señores, — decía el autor al fundar su prc- 



Anales de la Universidad 237 



yecto de ley — a la piedad suprema, a la síntesis de la justicia, 
a la religión de inmensoí amor preconizada por el genio de Guizot, 
que se extiende a todos los desgraciados, mismo a los miserables 
que muchas veces lo son de ocasión por una vida matrimonial 
intolerable, que trastorna el carácter y endurece el alma. Por 
eso, es por lo que requiero de mis honorables colegas la sanción 
del proyecto de divorcio, en el cual abrigo la esperanza patrióti- 
ca de que los representantes de nuestros dos partidos políticoo 
han de presentarse ante el país dominados por una misma vigo- 
rosa tendencia y un pensamiento uniforme de progreso, que los 
raantenga confundidos en el noble anhelo de dotar a la República 
de una ley humana y promisora, que será motivo de legítimo 
orgullo nacional.» 

Bajo la presión de la prédica clerical, se presentó a la Cámara 
de Diputados un escrito de protesta con millares de fií'mas, que 
Ifí secretaría devolvió por no estar redactado en papel sellado. 

La propaganda clerical recrudeció entonces, y en ciertas 
oportunidades con tal violencia, que hubo que arrestar y proce- 
sar al cura de Minas, por sus sermones contra la ley de matri- 
monio civil obligatorio. 

Las iniágene.s religiosas en las casas de caridfid. 

El doctor Eugenio J. Lagarmilla presentó en 1906 a la Comi- 
sión Nacional de Caridad una moción que decía así: 

«Excepción hecha de los lugares destinados al culto y al alo- 
jamiento del personal religioso, no se permitirá en las casas 
dependientes de la Comisión Nacional de Caridad la ostenta- 
ción de emblemas de ninguna religión positiva.» 

La moción dio lugar a grandes debates dentro y fuera de la 
Comisión de Caridad, y en ellos terciaron las damas de Monte- 
video, con representaciones tendientes a mantener los símbolos 
e imágenes religiosas. Pero la moción fué aceptada y puesta en- 
práctica, juzgándose, con razón, que no podían ni debían osten- 
tar emblemas de una religión determinada establecimientos 
públicos abiertos a hombres de todas las creencias. 

liU Universidad desaloja a los dos Cristos de Montevideo. 

Al ensancharse el local que oiupaba la Facultad de Medicina., 
en el viejo solar de las calles Sarandí y Maciel, hubo que ges- 



238 Anales de ¡a üniv( rsiáad 

tionar el traslado del «Señor de la Pajciencia», que tenía allí 
su nicho, al local que lioy ocupa en, la iglesia de San Francisco. 

Y, al construirse el edificio de la Universidad, en la calle IF 
de Julio, hubo que decretar el traslado del otro Cristo que allí 
estaba colocado desde el año 1800, a la iglesia del Cordón, donde 
actualmente está instalado. 



II 



ADMINISTRACIÓN DEL Dr. CLAUDIO WILLIMAN 

1907 1911 



CAPITULO IV 

Movimiento político 

Kl doctor Claudio Williman es elegido Presidente de la República. 

La caadidatura del doctor Claudio Williman estaba asegura- 
da desde muchos meses antes de la fecha en que debía proce- 
derse a la elección presidencial, según lo hemos demostrado al 
chuparnos de la Administración Batlle y Ordóñez. 

A la elección del 1." de marzo de 1907, concurrieron 79 legis- 
ladores. El doctor Williman obtuvo 70 votos, o sea la totalidad 
de los votos colorados. Los nacionalistas, que sólo disponíar. 
de 9 votos, sufragaron por el señor Guillermo García, candidato 
del directorio de .su Partido. 

«Considero — dijo el doctor Williman en el acto del jura- 
mento — que el Partido a que pertenezco, cuyos distinguidos 
representantes en la Asamblea han decidido mi elección y la 
r^ran mayoría del país que ha aprobado mi candidatura, han 
querido confirmar con ellas las conquistas y los rumbos funda- 
mentales del Gobierno que termina y del cual tendré siempre 
9l honor de haber formado parte, que deja trazadas páginas de 
-.Ttiérito indiscutible en la historia de la República, por la severa 
honradez y corrección en el manejo de la hacienda, por el escru- 
puloso respeto de la libertad política y de los derechos indivi- 
duales, por la preocupación noble- y justa del mejoraimiento de 
¡os humildes, por la inspirada previsión en las obras públicas 
y en las iniciativas relacionadas con la enseñanza y con el desen- 
volvimiento de las fuerzas productoras, y principalmente por la 
decisión para afrontar las más grandes dificultades, para impo- 
ner a todos el respeto de las leyes, res:tablecer la unidad del 
ejercicio de la autoridad nacional y afirmar la paz v el orden 
Bnbre sólidas bases... Los partidos pueden estar seguros de 
que gozarán de la misma amplia y absol\ita libertad electoral r 
de que, observando la debida imparcialidad, rodearé de todas 
las garantías el sufragio y respetaré y haré respetar su resultado. s> 

16 -IX 



■24-2 Anales de la Universidad 

Concluía su discurso el doctor Wílliman, esbozando un plan d& 
trabajos presidenciales, en que figuraban la creación de las Inten- 
dencias Municipales, la organización de la Alta Corte de Justi- 
cia, el Cóidigo Administrativo, la reforma de los Códigos Pro- 
cesal, Rural, Minería y Militar, la reorganización policial, el 
levantamiento del censo, el aumento del número de los minis- 
tros, la apertura de nuevos mercados para nuestra producción, 
.■a reforma de la asistencia pública, las obras de saneamiento, el 
puerto, la marina y el ejército. 

En el lunch que subsiguió a la elección presidencial, habló el 
doctor Carlos A. Berro en nombre de la bancada nacionalista 
«Alzo mi copa, dijo, en honor vuestro, en la completa esperanza 
ue que, como acabáis de prometerlo, os habéis de esforzar en 
responder dignamente a los anhelo? populares, haciendo una ad- 
ministración de progreso y honradez administrativa, pero tam- 
bién de libertad y de justicia para todos». 

Homenaje al Presidení<' .saliente. 

La elección presidencial de 1907 dio lugar a grandes mani- 
testaciones populares en honor del señor Batlle y Ordóñez, por 
ia obra que había realizado, y en honor del doctor Wílliman,. 
por la que se aguardaba que hiciera. Algunas de esas manifes- 
taciones llegaron a congregar hasta 20,000 almas. 

El señor Batlle y Ordóñez solicitó y obtuvo venia de la Asam- 
blea para emprender un viaje a Europa, que duró cuatro años,, 
o sean los mismos de la Presidencia Williman. 

Una comisión delegada del comercio, formada por los señores 
Alejandro Tálice, Alejo Rossell y Ríus, Américo Ricaldoni,. 
T';duardo Acevedo, Juan Minclli y J. More Franco, entregó al 
Señor Batlle y Ordóñez, antes del embarque, un álbum con vanos 
millares de firmas representativas del camercio, de 'la industria 
y de la profesiones liberales. El doctor Acevedo, que fué el 
¿ncargado de llevar la palabra, dijo refiriéndose a la dedica- 
toria y a sus firmas: 

«En cualquier momento, señor Batlle y Ordóñez, esa dedica- 
toria y esas firmas, podrían colmar las aspiraciones del más exi- 
gente ciudadano. Pero en el momento actual tienen un alcance 
excepcional, en cuanto significan la consagración de las líneas 
fundamentales del Gobierno que usted ha presidido, sean cua- 
les fueren las discrepancias en lo que es transitorio, en aquelJfi 



Anales de la universidad 243 

que por lo mismo que es transitorio puede borrarse o atenuar- 
se bajo la simple acción del transicurso del tiempo. La consa- 
gración y el aplauso a la obra del gobernante lionrado, del esta- 
dista de vuelo que dio impulso considerable al espíritu de empre- 
sa en materia de obras públicas, del mandatario que lia dado 
orientación nueva y fecunda a la gran causa de la enseñanza 
superior, vale mucho, principalmente aquí en Montevideo, donde 
son tan contados los Presidentes que no han sido corridos o sil- 
bados a la terminación de su mandato.» 

El comité organizador de los homenajes, que presidía el doc- 
tor Juan Carlos Blanco, invitó al pueblo para acompañar al se- 
ñor Batlle y Ordóñez, desde el hotel Oriental, en que se alojaba, 
hasta el muelle. «Por honor del país, — decía la invitación, — 
y como homenaje de consideración y simpatía al ciudadano quG 
acaba de desempeñar la Presidencia de la República, asegurando 
la integridad institucional, respetando las leyes y administrando 
las rentas públicas con ejemplar probidad». 

Fué esa otra gran manifestación que congregó en los muelles 
y en los alrededores de la Aduana más de 20,000 personas. 

La primera tentativa revolucionaría de 1910. 

El ciclo de las revoluciones, que abarca tres cuartos de siglo 
desde el primer Gobierno de Rivera, hasta el primer Gobferno 
de Batlle y Ordóñez, quedó realmente terminado eu Í9ü4, con 
la demostración palpable de la eficacia de los resortes oficiales 
para asegurar en breve término la estabilidad de la paz. Pero 
quedaban todavía en pie algunos caudillos, que no podían con- 
vencerse de que hubiera pasado para siempre el período trágico 
de las guerras civiles. 

Desde mediados de 1908 empezaron a correr rumores de revo- 
lución nacionalista. Pero sólo un año después, los rumores se 
intensificaron con motivo de varias reuniones celebradas en Bue- 
nos Aires y en Santa Ana, en que se hablaba abiertamente de 
la guerra. 

Al finalizar el año 1909, tuve el Gobierno que proceder al 
arresto de una docena de exaltados que recori'ían los departa- 
mentos de campaña, «haciendo propaganda de revuelta y exci- 
tando al movimiento armado», decía el Presidente Williman en 
su Mensaje, al dar cuenta a la Comisión Permanente de los 
arrestos efectuados. 



244 Anales de la Universidad 



«El pensamiento del Partido Nacional, — decía la Convención 
Nacionalista en un manifiesto publicado a raíz de esas prisio- 
nes, — no puede ser sino este: bregar por la consolidación d*? 
la paz, esforzándose porque sus energías se agiten en el campo 
de la acción cívica . . . Sólo ha de variar esta inflexible norma 
de conducta cuando, cerradas las puertas de la legalidad y muer- 
tas todas las esperanzas, no tenga más remedio que acudir a la 
Polución desesperada que exige el patriotismo... El Partido Na- 
cional, en las circunstancias actuales, es pacifista y oposicionista. 
Encuentra mala la política del Gobierno al negar cooparticipa- 
ción a nuestra colectividad que representa la mitad de los su- 
fragios de la República... Algo se ha hecho en el sentido de 
dar mayores garantías al sufragio por la actual ley de depura>- 
ción de los registros; pero el Partido Nacional tiene todavía 
mucho que luchar a este respecto, hasta conseguir el triunfo 
de la representación proporcional... Idéntica oposición le me- 
lece la subversión que encierra la existencia de un ejército pago 
con los dineros del pueblo y que, sin embargo, es un ejército 
de partido... Cree también que existe imperiosa necesidad en 
restringirle facultades al Presidente.» 

Terminaba el manifiesto condenando la política opuesta a la 
rotación de los Partidos en el Poder y condenando a la vez «la 
proclamación de una candidatura presidencial que constituye, 
decía, — una amenaza y un peligro para la tranquilidad pú- 
blica y el régimen democrático». 

La candidatura presidencial a que se refería el manifiesto, 
era la del señor José Batlle y Ordóñez, que se planteaba ya 
en algunos círculos políticos. 

Pero, a despecho de lo que afirmaba la Convención nación?-- 
lista, era notorio que en Buenos Aires había un Comité de 
Guerra, que contaba con fuertes influencias oficiales, conquista- 
das por intermedio del Canciller don Estanislao' Zeballos. 

Llegado el mes de enero de 1910 y ante el recrudecimiento 
de los amagos de invasión, resolvió el directorio nacionalista 
confirmar las declaraciones de la Convención de su Partido y 
publicó una circular en que sostenía la necesidad de la Inscrip- 
ción y anunciaba que por intermedio de los legisladores de su 
credo se propondría ante la Asamblea una reforma de la legis- 
lación electoral. 

«El deseo general de encausar nuestra actividad en ttu am- 
biente sereno, — decía el directorio. — contrariando impacieu- 



Anales de la Vniversidad 245 



cias tal vez generosas, pero de cierto irreflexivas, soTo ha podidc 
sorprender a los que hubieren olvidado la composición y la ín- 
dole del Partido Nacional, cuyos afiliados, en su inmensa mayo- 
ría, viven enitregados al trabajo, fuera de los empleos públi- 
cos y si aspiran a que los puestos rentados con los dineros de 
todos no sean patrimonio de partido, no irán jamás a la lucha 
extrema por espíritu injusto o por ambiciones del Poder o de sus 
favores.» 

Pocas horas después de la publicación de esa circular paci- 
fista, estallaba sin embargo el movimiento revolucionario en 
Treinta y Tres, en Cerro Largo, en Soriano, en Florida y en 
Canelones, y tenía el Gobierno que proceder a numerosos arres- 
tos y que decretar la movilización de las fuerzas de campaña. 

Respondían esos movimientos a un plan de invasión que ^e 
desarrollaba pública y tranquilamente en la costa argentins, 
apesar de las denuncias y protestas de la Cancillería uruguaya, 
que daba nombres de jefes y señalaba puntos de reconcentra- 
ción de fuerzas, sin conseguir que se adoptara la menor medida 
de vigilancia. Tan extrema era la complicidad internacional que 
en los momentos álgidos de los preparativos revolucionarios dei 
PTO,pio mes de enero, salía del puerto de Buenos Aires una barca 
mercante, el patacho «Piaggio», cargado de armas y pertrechos 
de guerra, con destino a Concepción del Uruguay, donde actua- 
ban fuertes grupos revolucionarios al mando del agrimensor don 
Carmelo Cabrera y del jefe del ejército argentino coronel Escola, 
que a la llegada del barco se apoderaban de Concepción y de su 
p'uerto y tomaban posesión del armamento remitido por el Co- 
mité de Guerra. 

El Presidente Williman, ante, la ineficacia de los reclamos de 
su Cancillería, resolvió dejar de lado los protocolos ordinarios y 
ponerse directamente al habla con el Presidente argentino, doc- 
tor Fi.gueroa Alcorta. 

(sPongo a salvo la lealtad del gobierno de V. E., — decía 
en su telegrama, — pero es de tal modo grave el hecho de 
que apesar de nuestras denuncias amistosas los grupos sedicio- 
sos reunidos y organizados libremente en una ciudad argentina, 
a la vista y con el beneplácito de sus autoridades locales, obten- 
gan allí mismo armas, asalten vapores y realicen otras tropelías 
para producir la invasión en nuestro país, quizá dentro de po- 
cas horas, que no es posible librar las aclaraciones de estos su- 
cesos a los procedimientos lentos de la diplomacia. Al frente dr 



246 Anales de la Universidad 

esos grupos revolucionarios aparece, entre Otros, un coronel de^ 
ejército argentino, que es precisamente el mismo jefe cuyo nom- 
bre trasmití confidencialmente, por intermeSio del señor pleni- 
potenciario doctor Roque Sáenz Peña, al gobierno de V. E., como 
el del instructor militar de los revolucionarios uruguayos y como 
el indicado para entregar a éSitos, elementos de artillería.» 

Este telegrama, que era e! coronamiento de una larga serie 
de denuncias concretas que el Gobierno argentino había desoído 
siempre, produjo pleno efecto. El Presidente Figueroa Alcdrta 
no tuvo más remedio que dar órdenes terminantes contra" 1?. 
lepetición del atropello que se estaba consumando, y la invasión 
nacionalista, que sólo podía prosperar a la sombra de la com- 
plicidad argentina, quedó desbaratada de inmediato. Alendóse 
obligado el Comité de Guerra, que encabezaban los señores Ma- 
nuel R. Alonso, Carlos A. Ben'o. Abdón Arozteguy, Luis E. Se- 
gundo, Valentín Aznárez, Bernardo García y Pablo Piedra Cueva, 
a publicar un manifiesto en que anunciaba su disolución y ex 
hortaba a los revolucionarios a que regresaran a sus hogares, 
«una vez impuesto. — decía. — de los sucesos que no está en 
nuestras manes evitar». 

Sólo habían ocurrido pequeños tiroteos en campaña, especial- 
mente en Mansevillagra, no obstante lo cual el Gobierno había 
tenido que movilizar, entre soldados de línea y guardias nacio- 
nales, alrededor de 30,000 hombres, según lo declaró el Presi- 
dente Williman en su Mensaje de apertura de las sesiones or- 
dinarias de la Asamblea. 

Medidas leírislativas que provoca el movimiento fracasado. 

Apenas sofocado el movimiento revolucionario de enero y fe- 
brero de 1910, abordó la Cámara de Diputados el estudio de 
varios proyectos de lej' encaminados a asegurar la estabilidad 
de la paz, sin arribar de inmediato a ninguna conclusión defi- 
nitiva. 

Por uno de ellos, los jefes o cabecillas de grupos y los que 
coadyuvaran a sus planes, serían castigados con dos años de 
confinamiento, y los simples soldados, con un año de confina- 
miento en la Penitenciaría o en la Cárcel Correccional. Por otro, 
so establecía el servicio militar obligatorio. Y por un tercer pro- 
yecto, se procedía a la reorganización del ejército, sobre la base 
de un Estado Mayor que íe contrataría en Europa. 



Anales de la universidad 247 

La segunda revoliuión de 1910. 

La actitud asumida por el Gobierno nigentino contra el grupo 
revoilucionariO' que se había apoiderado del puerto de Concepción 
del Uruguay y del cargamento de armas y pertrechos bélicos 
que allí había enviado el Comité de Guerra que funcionaba en 
Buenos Aires, aplazó simplemente el movimiento que la? auto- 
ridades y cau-dillos de^ Partido Nacionalista habían resuelto pro- 
mover contra el gobierno del doctor Williman y oonta la 
Teeleoción presidencial del señor Bablle y Ordóñez. No era posible 
pensa»" ya en el apoyo at'ievto de 'as autoridades s'-gentinas y el 
nuevo movimiento empezó, a prepararse sobre la base del levan- 
tamiento general del Partido Nacionalista en todo el país y de 
la complicidad de las autoridades fronterizas de la Provincia ds 
Río Grande. 

A fines del mes de octubre de 1910, estalló el nuevo movi- 
miento revolucionario, bajo el mando del señor Basilio Muñoz 
y de los caudillos de mayor prestigio del Partido Nacionalista. 

El Presidente Williman, puso en vigencia la ley de interdiccio- 
nes sancionada en 1904, cuyas disposiciones fueron de inmediato 
aplicadas a los señores Juan .losé Muñoz, Basilio Muñoz, Ma- 
riano Saravia, Saturno Irureta Goyena, Abelardo Márquez, Ci- 
cerón Marín, Nepomuceno Saravia, Alvaro Platero, Lizardo Gon- 
zález y Dionisio Viera; limitó la libertad de la prensa; declaró 
intervenidas todas las líneas telegráficas y telefónicas: prohibió 
la salida de oriéntale? para el extranjero; pidió a la Asamblea 
que fuera elevado a 1,000 el níimero de 380 plazas adscritas al 
Cuerpo del Estado Mayor General, y creó una Junta Central de 
auxilios a los heridos de guerra, bajo la presidencia del doctor 
Osvaldo Acosta. 

Algunos grupos invadieron por la frontera brasileña. En cam- 
bio, del lado argentino, la prescindencia fué tan eficaz que, a 
raíz de una denuncia concreta del Presidente Williman, ordeno 
el doctor Saénz Peña, que ocupaba la Presidencia en reempla- 
zo del doctor Figueroa Alcorta, el secuestro de una partida de 
armas que acababa de salir de la Aduana de Buenos Aires con 
destino a la revolución. 

Hubo varios hechos de armas en Trinidad. Florida. Rivera y 
Nico Pérez, entre las fuerzas revolucionarias y las divisione= 
gubernistas a cargo de los generales Justino Muniz. José Esco- 
liar, Pablo Galarza, coroneles Pasilisio Saravia y Dufrechou y 
-•oniandante Pollero. 



248 Anales de Ja Universidad 

El más resonaute de esos hechos de armas, fué el de Nico 
Pérez, donde el comandante Pollero, jefe de una compañía de 
infantería de línea y de la policía local, fué sitiado por fuerzas 
revolucionarias muy numerosas y tuvo que rendirse. Según el 
parte que el comandante Pollero pasó . al Goibierno, las fuerzas 
de la plaza se componían de 100 liombres y la atacante de 
1,000, con una reserva de otros 1,000, y la lucha que, duro 
dos horas, produjo 19 bajas en la plaza y 150 en las fila.3 
atacantes. 

Desde el primer moimento, se dieron cuenta los dirigentes na- 
cionalistas de que el fracaso era ine.-itable. El nuevo President'í 
argentino, doctor Sáenz Peña, estaba resuelto a hacer efectiva 
\'d neutralidad más completa y sin la complicidad argentina nada 
pedía intentarse. El directorio nacionalista, que era el primer 
convencido, resolvió en consecuencia disolverse, «haciendo votos 
— decía en su manifiesto' — poTique pueda enicontrarse la solu- 
ción de avenimiento y confratermidad nacional, que deben anhe- 
lar en estos instantes augustos todos los hombres de corazón.» 

Y de inmediato se iniciaron los L:abajo« de pacificación por 
los doctores Alfonso Lamas, José Irarota Goyena y Manuel Quin. 
tela, quienes luego de trasladarse a campaña, comunicaron al Pre- 
sidente Williman que ios revolucio. '.arios estaban dispuestos a 
someterse, y que ellos se habían comprometido a gestionar esta-- 
tres cosas: respeto para todos; reci.oeración de los cargos qu ^ 
desempeña.ban lOiSi revoilucionarios; renuncia a los efectos de 
la ley de interdicciones. Respondió el Presidente Williman, que 
él no aceptaba condiciones previas, pero que una vez depuestas 
las armas, el Gobierno procedería con altura. Y los comisiona- 
dos telegrafiaron entonces al campamento revolucionario que las 
condiciones serían respetadas. 

Tales eran los términos de la versión oficial que «El Día» se 
encargó de publicar. 

Los jefes del movimiento revolucionario publicaron un mam 
fiesto, después de haber dejado las armas, en el que decían qup 
no se habían propuesto luchar con^ra el Gobierno del doctor 
Williman, ni tampoco contra el Partido Colorado, s*no contri 
el círculo que acaudillaba el señor iBatlle y Ordóñez. Y explican- 
do el fracaso, agregaban que ellos Jiabían convenido en la im- 
posibilidad material de un movimif-nto de fuerzas eficiente y 
decisivo, pero que se les había hecho saber por personas espec- 
tables de su propio partido que existían elementos civiles y mí- 



Anales de la universidad 249 

litares de grau relieve eu el Partido Colorado, que estabau re- 
sueltos a transformar la situación, haciendo imposible la candi- 
datura de Batlle, siempre que el P.titido Nacionalista realizara 
an movimiento de simple ostentación de fuerzas. Al pie de este 
manifiesto aparecían las siguientes Urmas: Basilio Muñoz, Ma- 
riano Saravia, Miguel Alaama, Ramón Zipitría, >j. Botana, Fruc- 
tuoso del Puerto, Abelardo Márquez, .loaquín P. Correa. Saturno 
Irureta Goyena, Manuel Aldama, Neyomuceno Saravia, Beniti'i 
Viramonte, Juan Muñoz, Eduardo Lameirai, Félix Paíz, Abel 
Sierra. 

Una vez restablecida la paz, S2 apresuró el Poder Ejecutivo a 
presentar un Menisaje a la Asamblea, por el cual eximía a los re- 
■voluicionarios de las responsabilidades civiles y militares en que 
habían incurrido, pero anticipando que se proiponia complemen- 
tar ese acto de liberalidad con un plan de reformas al Código Pe- 
nal, en materia de delitos políticos, y con medidas encaminadas 
a eviitar la organización militar subversiva implantada por los 
ciudadanas que habían actuado en la revolución, al atribuirse 
grados que no- les reconocía el escalafón militar/. 

La Asaimblea votó la ley que eximía de responsahilidad a los 
civiles y militares que habían tomado parte en el movimiento 
Tevolucíonario y en el acto el Gobierno levantó las interdicciones 
de bienes que hahía decretado. 

Y desde entonces nadie volvió a pensar en revoluciones! 

<5astos causados por la revolución. 

El Poder Ejecutivo presentó a la Asamblea, a mediados de 
1910, la planilla de gastos correspondientes al primer movimien- 
to revolucionario. 

Lo pagado alcanzaha a $ 255,022. Estahan pendientes de pago 
$ 30,000. Existían además 1,222 reclamos por $ 447,431, suma 
que posiblemente quedaría reducida a $ 300,000, según el Men- 
saje, de acuerdo con el resultado de las anteriores liquidaciones 
de perjuicios de guerras. 

Al esitallar la segunda revolución, la Asamblea votó diversos 
créditos para cubrir los nuevos gastos de movilización de fuerzas, 
que un Mensaje de mediados de 1911 eleivaiba a $ 1.200,000. Al 
abrir las sesiones ordinarias de la Asamblea el 15 de febrero 
de 1914, establecía el Presidente de la República estas nuevas 
cifras: 



2á0 Anales de la Universidad 



Monto de las reclamaciones S 1.686,346 

Reclamos liquidados » 776,883 

Reclamos pendientes de la liquidación (calcula- 
dos sobre la base del 50 °,o de lo reclamado) » 88,303 

Tratábase exclusiva^mente de los reclamos y no de todos los 
gastos causados por los dos movimientos armados de 1910. 



Preparando la caiiflidatui'a presidencial del señor Batlle y Ordó- 
ñez. El programa del candidato. 

La candidatura de don José Batlle y Ordóñez, que aparecía en 
lO'S documentois nacionalistas como causa determinante de las dos 
revoluciones fracasadais de 1910, había sido iniciada desde fe- 
brero de ese año. Los legisladores colorados, que ya habían ad- 
herido a ella, resodviea-on, a raíz de la segunda revolución nacio- 
nalista, confirmar sus compromisos en un doicumento público. 
Y en el acto los legisladores nacionalistas presentaron renun- 
cia colectiva de sus bancas, en SO'U de protesta. 

Pero- fué recién en junio que la Convención Nacional del Par- 
tido Colorado resolvió reunirse para proclamar oficialmente la 
candidatura Batlle, como así lo hizo por aclamación y por absolu- 
ta unanimidad de votos. 

El señor Batlle y Ordóñez, que estaba todavía en Europa, al 
aceptar la proclamaicicn de su candidatura, hizo importantes de- 
claraciones políticas. 

«Reputo errónea — decía — la tesis de la política de coopar- 
tícipación, según la cual los ministerios deben constituirse en par- 
te con hombres y opiniones y tendencias contrarias a las del 
Poider Ejecutivo, pues no es posible que haya tarea de aliento 
y fecunda, allí donde obedezcan a planos distintos y contradicto- 
rios los obreros ei. cargados de realizarla... El mal que debemos 
combatir esitá en la influencia excesiva que, sin ultrapasar la ley, 
ejerce el Poder Ejecutivo. Y para co^mbatirlo, hay que fortificar 
el Cuerpo Legislativo, abriéndolo a todas las ideas que tengan 
algún prestigio en el país, por medio de la representación propor- 
cional y cometer a la elección popular directa o ináirrcta de un 
Colegio Elector la clcsifinacMón de Preüldtente de la Repúhlica . . . 
A la par de las reivindicaciones de los partidos, tendré también. 
t¡ue considerar las de las clases obrerasi, que reclaman el dere- 
cho a la vida, a la salud, a la libertad con frecuencia lesiona- 
-dos. . . La instrucción pública será una de mis preocupaciones 



Anales de la Universidad 251 

•capitales. . . El vigor físico es un poderoso auxiliar del vigor in- 
telectual y moral... La ganadería y la agricultura, parte prin- 
cipal de nuestra producción, dispondrá de toda mi solicitud. Las 
manufacturas, y especialmente las que tienen sus materias pri- 
mas en el país, deben ser protegidas... Es necesario también 
preocuparse de la formación inmediata de una marina mercan- 
te nacional... Debemos realizar nuestras grandes obras piibl'- 
cas por nosotros mismos, salvo casos excepcionales». 

El sieñor Batlle y Ordóñez regresó al país a fines de febrero 
de 1911, oi sea en la víspera de la elección presidencial, después 
de cuatro años de permanencia en Euroipa. En la dársena lo es- 
peraba una enorme columna popular y frenite a ella reafirmó su 
prograima de candidato. 

«Mi entusiasmo, dijo, se acrecienta en vuestra presencia y me 
"Siento con fuerzas multiplicadas para realizar la obra que de 
mí esperáis.» 

La política internacional durante la Administración AVilliinan. 
Kl debate sobre jurisdicción de las aguas del Río de la Plata. 

A mediados de 19 07 surgió un primer incidente, oicasionado 
por la pesca con bou en el Río de la Plata, realizada por embar- 
caciones argentinais que operaban dentro de la jurisdicción uru- 
guaya. 

Apenas iniciado el debate perioidistico, ocurrió el naufragio 
del vapor «Constitución» a 2 % kilómetros de la costa de la 
Colonia, a 15 kilómetros de Martín García y a 40 kilómetros de 
la costa argentina, en un sitio de la exclusiva jurisdicción uru- 
guaya. 

Una de las empresas de salvataje del Puerto de Montevideo, 
salió en auxilio^ del «Constitución». Pero la autoridad argentina 
rechazó a viva fuerza la prestación de auxilios, invocando que 
sólo a ella correspondía intervenir en el salvataje. 

Fué un atentado que produjo enorme excitación en Montevi- 
deo. El canciller uruguayo, doctor ,T.;icobo Várela Aceveeo, tiu*- 
deseaba entablar el reclamo en forma enérgica, que no concor- 
daba con el criterio del Presidente de la República, presentó re- 
nuncia indeclinable de su cargo. 

Los estudiantes de la Universidad, promovieron en el acto un 
gran mitin de protesta contra el Presidente y de adhesión al 
Ministro renunciante. El clul) colorado Rivera resolvió iniciar 



Anales de la Universidad 



activa propaganda eu favor de la inmediata militarización deí 
país. 

Véase como fuudai)a su tesis el doctor Várela Acevedo a raí-?; 
de su renuncia, refiriéndose a publíC''ciones del Ministro argen- 
tino Betbeder, según las cuales el raso del «Constitución», lejos 
de ser una novedad se había producido muchas veces: 

«La doctrina de que de ese canal pueda participar ]a Argen- 
tina no puede admitirse jurídicameiite. Situado a menos de mi- 
lla y media de la costa oriental, hemos ejercido en él nuestros 
derechos de soberanía. Eu un momento solemne, la República 
Argentina reconoció esa soberanía. Hace de eso unos 15 años. 
Una draga argentina funcionaba en el canal y el Gobierno orien- 
tal exigió que fuera retirada. El Arínistro d-e Relaciones Exte- 
riores, doctor Zeballos, rechazó la lemanda, pero reiterada, s-? 
ordenó el retiro de la draga. La orden del retiro la dió el enton- 
ces Presidente de la República, un varón fuerte, el insigne es- 
tadista Carlos Pellegrini, que puso ii3 manifiesto su espíritu de 
justicia, reconociendo nuestros derí;rhos. 

«El canal nuevo, es un accidente como técnicamente podría 
demostrarse. El verdadero Tahveg del Río de la Plata es el ca- 
nal que se encuentra al occidente d í Martín García, entre esta 
isla y la costa argentina, canal má'i caudaloso, de aguas más 
profundas, interrumpido empero por una barra que dificulta la 
navegación de gran calado, pero que ro sería difícil remover por 
medio de un draga je. La navegad. 'jn se hace siempre por ese 
canal, pero a la espera de los trabajos que debían suprimir al- 
gunos obstáculos, el Gobierno argentino solicitó el consentimien- 
to del oriental para dragar la barra de San Pedro y poner boya'? 
eu el canal nuevo donde también se ha dragado. Se otorgó el 
consentimiento, dejando previament'.- intactos los derechos d^ 
cada ribereño y por eso, tan sólo por eso, se efectúa ahora pro- 
visoriamente la navegación por esu \ía. 

«Lo anterior está dicho en el supuesto de que el Talweg pu- 
diera primar como delimitación definitiva. Yo no lo admito. Lfi 
línea media equidistante de las dos riberas, proclamada por el 
eminente Ministro Pérez Gomar en un documento solemne, es 
la equitativa y científica. No mere ''.-ría el nombre de jurídica 
una doctrina que debiendo repartir m] n'o por mitad entre los 
ribereños, dejara al uno la parte del león y al otro una fracció:: 
mezquina. Si el Talweg lleva a esos absurdos, está descalificado. 
Lo está además por la ciencia internacional de los grandes maes- 



Anales áe la Universidad 2.i3 



tros Grotius y Vattel y por los má- recientes publicistas. En 
los ríos en que la navegación libre está asegurada a perpetui- 
dad por compromiso de los ribereño?, como sucede en el Plata, 
es innecesario acudir al Talweg. 1,3 plena conquista de la li ■ 
bertad de los ríos, decía Lapradella v Politio, en su acertada y 
reciente obra sobre arbitraje, hace perder el criterio del canal 
en materia de frontera de aguas, lo mejor de su valor práctico.» 

También se consideró obligado a hablar el doctor Manuel 
Herrero y Espinosa, Ministro de Relaciones Exteriores durante 
el Gobierno del doctor Herrera y Cbes. 

«En 189 2 — decía en su publicación — el Gobierno argentino 
invitó al oriental a realizar obras li canalización en el Banco 
de las Limetas, con el objeto de franquear el paso ál Canal del 
Infierno. El Gobierno oriental conte.^tó que, tratándose de obras 
en parajes de la exclusiva jurisdicción oriental, necesitaba dar 
intervención a sus autoridades técnicas. Contestó el Gobierno 
argentino que había error en la aprei^iación del paraje, pues las 
obras empezaban en el Puerto de I3i enos Aires hasta el Banco 
de las Limetas. Y hecha la aclaracióij fué autorizado el acuerdo 
por la Cámara de Diputados. Al aii siguiente, pasó el asunto 
al Senado y el miembro informante, doctor Carlos María Ramí- 
Tez, produjo un extenso memorándum, que todavía hoy a los Ib 
años, aguarda resolución de la Cámara. Es una paralización que 
se explica, concluía el doctor Herrer.- y Espinosa, en virtud de 
que la gestión argentina se basaba ,-i un plan del ingeniero Du- 
clot, que el Gobierno argentino expuse luego que no podía reali- 
zarse. > 

El grave incidente no alcanzó a quedar solucionado de inme- 
diato', porque la Cancillería argentina se atuvo a la actitud 
asumida por las autoridades de M.i/tín García y la Cancille. 
ría uruguaya a dejar a salvo nuestros derechos jurisdiccionales 
y a protestar contra el abuso com^'t'do por las autoridades ar- 
gentinas. 

Extractamos de las notas cambiadas entre nuestro Ministro en 
Buenos Aires, doctor Eduardo Acevedo Díaz y el Canciller ar- 
gentino doctor Estanislao Zeballos: 

«La intervención tomada por la autoridad argentina — • dgcía 
el doctor Acevedo Díaz — lesiona ruestra soberanía y el Go- 
bierno oriental considera necesario obtener la satisfacción que 
naturalmente procede.» 

«Las autoridades de Martín García — contestó el doctor Ze- 



2Ó4 Anales de la Universidad 

ballos — han ejercido el derecho di policía fluvial que les co- 
rresponde y no resulta por consigui .nte lesionado el decoro o la 
soberanía de la nación hermana.» 

«El Goibierno oriemtal — replicó el doctoi" Acevedo Díaz al ce- 
rrar el cambio de sus notas — considera que está bajo su ju- 
risdiccióa soberana el sitio en que se produjo el naufragio y no 
puede conformarse, en consecuenicia, con la afirmación que hace 
el Goibierno. de V. E., según la cual las autoridades argentinas 
habrían ejercido allí el derecho de policía fluvial que les corres- 
ponde. . . La Reipública Oriental expresa a este respecto su for- 
mal disen-tim lento y sin el propósito de sostener un debate más 
prolongado, declara que el derecho referido pertenece a sus au- 
toridades.» 

>íiievo.s actos de desconocimiento de la jiu'isdicción uruguaya. 

El canciller argentino, doctor Zehaillos, reeditaba opiniones que 
ya había emitido en 1906 duranite el período de extrema tiran- 
tez de relaciOines entre la Argentina y el Brasil. En una Junta 
de Notables convocada por el Presidente Figueroa Alcorta, había 
pronunciado un discurso en que a propósito del aumento de es- 
cuadras y armamentos para el caso^ de guerra, que se conside- 
raba proibable, sostenía &1 derecho exclusivo de la República Ar- 
gentina a todo el Río de la Plata. 

La República Oriental — decía el doctor Zeballos — no tiene 
derecho alguno sobre el Río de la Plarta. Su dominio sólo se ex- 
tiende «hasta la línea de las más bajas mareas». El Gobierno ar- 
gentino — agi'egaba — en presencia de las pretensiones de con- 
dominio de la República Oriental, ha procedido con verdadera 
imprudencia al firmar con el Uruguay un tratado de arbitraje 
sin limitaciones. 

Una copia de ese discurso cayó en manos del doctor Acevedo 
Díaz en 1908 y fué publicada en un oipiisculo titulado «Cora'en- 
do o veo», que causó fuerte impresión en ambas márgenes del 
Plata. 

Los ardientes coimentarios que provocaba el discurso, coinci- 
dieron con la aparición frente a Montevideo de una escuadrilla 
argentina, que realizaba evoiluciones y simulacros de co^mbate, 
entre la Isla de Flores y el Banco Inglés, con disparos de cañón 
ó tres millas de la Isla de Flores. 

Nuestra Cancillería se dirigió en el acto al Encargado de la 



Anales de la universidad 



Legación oriental eu la Argentina, diciéndole que se apersonara 
al canciller Zeballos y le expresara la profunda extrañeza que 
tal hecho había causado. 

«Bien se comprende — agregaba nuestra Cancillería — que 
si nuesitro país, así como tiene el derecho sombre esas aguas, tu- 
viera la fuerza para hacerlas resipetar, fácil hubiera sido un con- 
flicto originaido por eise olvido de nuestra soberanía... Sin em- 
Itargo, como esita emisión se produce a raíz de otras análogas, 
aunque de menos importancia, V. S. debe agregar, en la forma 
oefinida que corrosponda, que si este Gobiefno no tiene a su 
disposición medios materiales para destplegarlos, como signos 
de la soberanía naeional en la línea de su jurisdicción, tampoco 
esitá dispuesto a tolerar en silenicio el desconocimiento de sus 
derechos, que hieren dobleonente la susceptibilidad patriótica,, 
porque la inconsideración parecería amparada en un abuso de 
la fuerza.» 

El Encargado de la Legación celebró una entrevista con el can- 
ciller argentino y en ella presentó un memorádum con los pá- 
rrafos principales de la nota que había recibido, e hizo constar 
que los simulacros se habían desarrollado a menos de cinco mi- 
llas de la costa uruguaya.. Contestó el doctor Zeballos que lle- 
varía el asunto a conocimiento del Presidente, pero que adver- 
tía que no había habido la menor inteníción de ofender al país 
vecino y amigo «al proceder de aquel modo la escuadra argenti- 
na dentro de sus canales». 

Pocos días después contestó por escrito el doctor Zeballos. 
Las evoluciones — decía — han tenido lugar entre nueve y sie- 
te millas de la costa firme uruguaya, «en aguas abiertas a la 
libre navegación, que tampoco están sometidas a la indiscutible- 
jurisdicción del Uruguay, pues la defensa de la entrada al Río 
de la Plata es precisamente una de las causas de la existencia 
de la flota de guerra de esta República». 

Esa nota iba acompañada de otra del Ministro de Marina, en 
la que se desconocía la jurisdicción uruguaya sobre los cana- 
les en que se habían realizado las evoluciones. 

«El Gobierno oriental — advirtió nuestra Cancillería al En- 
cargado de la Legación — no puede aceptar la teoiw'a sobre 
dominio de los canales del Río de la Plata situadas entre la 
Isla de Flores y el Banco Inglés, que el señor Ministro de Mar:- 
i.a, contraalmirante Betbeder, establece en ?u informe, por 
cvauto esos canales, están situados de este lado de la línea 



2ñ6 Analea de la Universidad 



(|iie, según el principio internacional universalmente aceptado, 
corresiponde tener en cuenta para fijar la jurisdicición de cada 
ana de las naciones ribereñas sobre el curso de aguas que baña 
sus costas. . . Debe recordar V. S. a este respecto, que nuestra 
lurisdioción en esos canales está expresamente reconocida por 
la autoridad argentina desde el año 1829, en nota oficial firma- 
da por un ilustre intemacionalista argentino, en su calidad df 
Ministro de Relaciones Exteriores. Y no basta invocar, como lo 
i ace el señor Ministro de Marina argentina, el hecho de que esos 
canales dan acceso a los puertos de la República Argentina, 
para variar ios principios que reglan el derecho de jurisdicción 
fluvial, ni basta esa circunstancia para anular el dominio que 
la tradición y la ley nos dan sobre aquellas aguas. Al contrario: 
cree este Gobierno que la preconización de esa teoría puede ser 
inconveniente a los intereses legítimos de la Argentina y del 
Uruguay, porque fundado en idénticas razones, otro país cual- 
.luiera, que posea territorios o intereses políticos y comerciales 
en las riberas del alto Uruguay, alto Paraná y Paraguay, puede 
pretender también su parte de dominio entre los canales de la 
embocadura del Plata.» 

Contestó la Cancillería argentina que no aceptaba la tesis 
uruguaya con relación a los canale? del Río de la Plata y el 
cambio de notas quedó ahí detenido. 

La opinión sensata de Buenos Aires estaba lejos de solidari- 
xarse con las herejías de los Ministros de Relaciones Exteriores 
y Marina de la República Argentina. 

«La doctrina de que la seguridad nacional — decía «La Na- 
ción» de Buenos Aires en setiembre de 19 08 — exige la exclu- 
sividad de la jurisdicción argentina en el estuario, es, a más de 
impolítica, errónea... La tesis de la exclusividad absoluta tie- 
ne además en su contra la circunstancia de ser una novedad 
en nuestros anales políticos y diplomáticos, siendo así que el 
asunto sobre que versa es muy antiguo.» 

El Presidente Williman reúne una Junta de Notables, 

El Presidente Williman resolvió explorar la opinión de una 
treintena de ciudadanos espectables, ex ministros de Relaciones 
Exteriores y personas de notoria competencia en materia de 
derecho internacional, acerca de estos continuos incidentes juris- 
diccionales a que provocaba la insistente intemperancia del Can- 
ciller argentino doctor Zeballos. 



Anales de la Universidad 



«Nuestro derecho — escribía «El Tiempo», comentando la ins- 
talación de esa Junta de Notables — arranea del tratado át 
San Ildefenso, que demarcó el límite de las posesiones españolas 
y portuguesas en 1777. Más tarde, al independizarse el Uruguay, 
su jurisidicción fluvial quedó regida por los principios generales 
del derecho intei-nacional, que acuerdan a cada ribereño ei domi- 
nio hasta la línea media que divide sus aguas. En la conferen- 
cia del 26 de agosto de 1828 los plenipotenciarios argentinos 
propusieron a los brasileños este artículo: «Ambas partes con- 
tratantes se comprometen a solicitar juntas o separadamente de 
Su Magestad el Rey de Inglaterra su garantía para la libre 
navegación del Río de la Plata por espacio de 15 años». Y, robus- 
teciendo ese artículo, agregaban sus autores: «La creación de 
un Estado nuevo e independiente en la Banda Oriental, de un 
extenso litoral prolongado en el Río de la Plata y dueño de los 
mejores puertos, exigía la adopción de medidas preventivas con- 
tra todos los obstáculos que en el transcurso del tiempo pudiera 
liacer nacer ese Estado, ya por imposiciones o resoluciones que 
en uso de su derecho reconocido intentase aplicar, ya por una 
ínfluenoia extraña que pudiera apoderarse de los consejos de su 
Gobierne naciente, para optar a privilegios sobre la navegación 
en perjuicio de los intereses comerciales de ambos Estados. 

«Rosas, al cerrar los ríos a la navegación, jamás desconoció 
nuestra jurisdicción. 

«Al celebrar el Uruguay los tratados de 1851 con el Brasil, 
estableció cláusulas como Estado ribereño, relativos al Río do 
la Plata y al Río Uruguay, que fueron garantidas por Urquiza 
en 1852 en su calidad de Encargado de las Relaciones Exterio- 
res de la República Argentina. 

«En 1863 la Cancillería del Gobierno de Mitre, a cargo del 
doctor Elizalde, reconoció, con motivo^ de la destrucción del arre- 
cife del paraje llamado Corralito, cerca del Salto, el reclamo dt 
nuestro Gobierno para el caso de que «la ejecución de esos tra- 
bajos hubiese empezado sobre la parte fluvial correspondiente a 
la República Oriental como Estado ribereño. 

«El Canciller argentino, doctor Tejedor, contestando en 1873 
un reclamo sobre invasión de buques argentinos en nuestras 
aguas, explicó así una frase de sus comunicaciones: «El Gobier- 
no argentino piensa que están in^etcrmñnadas las aguas territo- 
riales del Río Uruguay y del Río de la Plata, porque comunes 
ambos ríos a las dos repúblicas, la anchura de ellos y la situa- 

17 -IX 



258 Anales de la Universidad 



ción de algunas de sus islas no permiten o, por lo mencs, suje- 
tan a error la aplicación práctica del derecho de gentes que divi- 
de por mitad, en estos casos, la jurisdicción. Con esta afirmación, 
sm em,bargo, no ha querido el Gobierno argentino, como V. E 
Ijarece indicarlo, darse un pretexto para violar el territorio flu- 
vial de esa República, ni menos establecer una doctrina contra- 
ria a sus derechos.» 

«El Gobierno del doctor Avellaneda reconoció en 1877 que ei 
Gobierno oiieatal debía cooperar al establecimiento de luces en 
ei Río de la Plata, al decretar algunas medidas, «mientras no 
se celebrara — decía — una Convención sobre el asunto con 
dicho Gobierno.» 

«Nuestras autoridades marítimas hicieron suspender en 1892 
los trabajos de dragado que realizaba la Argentina en el Canal d'3 
las Limetas, y esos trabajos sólo continuaron después de recono- 
cido que se practicaban en aguas exclusivamente orientales. 

«El Canciller argentino doctor Alcorta, solicitó en 189 4 el be 
neplácito del Gobierno oriental para hacer trabajos en el Canal 
del Infierno, bajo la siguiente declaración: «Que no pretendía en 
manera alguna alterar la jurisdicción que cada país ribereño 
ejercía en el Río de la Plata». 

«Durante la guerra civil de 189 7 fueron apresados el «Venusí^ 
y el «Montevideo» por los revolucionarios. Los asaltantes sostenían 
que el hecho no caía bajo la jurisdicción argentina, porque ha'bía 
tenido lugar a más de cinco millas de la costa de ese país. E) 
fiscal doctor Botet dijo con tal motivo en su vista: «Tomando 
a la República Oriental y a la Argentina, como dos entidades 
equidistantes de las costas respectivas, lo justo, lo preciso, era 
partir de una línea imaginaria en el centro del estuario del 
Plata, equidistante de las costas respectivas, para determinar a 
uno y otro lado de esa linea las aguas sometidas a una y otra 
jurisdicción». Y la opinión del doctor Botet, prevaleció en ei 
fallo de la Suprema Corte argentina. 

«Está pendiente de ejecución, — terminaba «El Tiempo», — 
un protocolo firmado en enero de 18 76 entre el Ministro, doc- 
tor Irigoyen y nuestro. Plenipotenciario don Francisco Bauza, 
que establecía lo siguiente: «Oportunamente se celebrará un 
acuerdo respecto de la policía fluvial del Río Uruguay». 



Anales de la Universidad 259 



La triangulación del Río de la Plata. 

Al mismo tiempo que se desarrollaba este incidente, una co- 
misión técnica argentina, encargada de estudiar la triangulación 
del Río de la Plata, realizaba sus trabajos eiífre Farallón y 
Puerto del Sauce, dentro de la jurisdicción uruguaya, invocando 
acuerdos realizados durante la Adminisrración Cuestas. El Senado 
obtuvo, en sesión secreta, que el Poder Ejecutivo designara 
una comisión científica encargada de concurrir a los estudios que 
se estaban realizando. 

El Presidente Willinian da cuenta del estado del conflicto 
en 1909. 

A mediados de 1908, el Gobierno oriental envió a Buenos Ai- 
res al doctor Gonzalo Ramírez, en misión especial, para solu- 
cionar los frecuentes incidentes que provocaban los Ministros 
doctor Zeballos y almirante Betbeder, y el doctor Ramírez ini- 
ció de inmediato las gestiones con la doble autoridad que le 
daban su notable preparación en la materia y los derechos in- 
contestables del Uruguay. 

Al finalizar el año siguiente, en diciembre de 1909, resolvió 
la Cancillería uruguaya publicar un Memorándum, en que fijaba 
asi el estado de las gestiones: 

«A raíz de los incidentes del «Constitución» y de las maniobras 
de la escuadra argentina y de las declaraciones del Canciller Ze- 
ballos, pens<5 el Gobierno en plantear nuestra defensa en «térmi- 
nos radicales», tomando- por base todos los antecedentes, antes 
de ir al juicio arbitral de acuerdo con nuestro tratado que somete 
a arbitros «todas las controversias de cualquier naturaleza en 
cuanto no afecten los preceptos de la Constitución de uno y 
otro país». Pero antes de plantear la cuestión en esa forma, 
fueron consultados treinta y dos ciudadanos. Veintiocho de ellos, 
oipinaron que debían agotarse antes los recursos amistosos y 
directos, que era y es también la opinión del Gobierno. Las ges- 
tiones están en buen camino sobre la base de retrotraer las co- 
sas a su estado anterior; pero como todavía el protocolo no 
está firmado y urge restablecer la cordialidad de las relaciones, 
para que el Uruguay pueda concurrir a las fiestas conmemorati- 
vas del Centenario de la Revolución de Mayo, que es también 
aniversaria nuestro, el Gobierno resuelve anticipar esta decla- 
ración acerca del estado de la negociación diplomática.» 



260 Avales de la Universidad 

La soluriún. 

La Presidencia del doctor Figueroa Alcorta y, can ella los 
ministerios del doctor Zeballos y del almirante Betbeder, ter- 
minaba en octubre de 1910. Era candidato para suceder al 
doctor Figueroa Alcorta, el doctor Roque Sáenz Peña, y este 
eminente estadista pidió y obtuvo el nombramiento de Ministre 
Plenipotenciario de la Argentina en el Uruguay, se puso rápida- 
mente de acuerdo con el doctor Gonzalo Ramírez, y en enero 
de 1910 firmaba juntamente con nuestro plenipotenciario, en 
Montevideo, un protocolo ciue echaba por tierra la tesis del 
doctor Zeballos en esta forma: 

«Los sentimientos y aspiraciones de uno y otro pueblo, son 
recíprocos en el proipósito de cultivar y mantener los antiguos 
vínculos de amistad fortalecidos por el común origen de ambas 
naciones... Con el propósito de dar mayor eficacia a la decla- 
ración que precede y eliminar cualquier resentimiento que pu- 
diera haber quedado con motivo de pasadas divergencias, con- 
vienen en que no habiendo tenido ellas por móvil inferirse agra- 
vio alguno, se las considera como insubsistentes y que por lo 
tanto en nada amenguan el espíritu de armonía que las anima 
ni las consideraciones que mutuamente se dispensan... La na- 
vegación y uso de las aguas del Río de la Plata continuará sin 
alteración como hasta el presente y cualquier diferencia que con 
tal motivo pudiera surgir, será allanada y resuelta por el mismo 
espíritu de cordialidad y buena armonía que ha existido siempre 
entre ambos países.» 

Nuestras relaciones con el Brasil. Bl condominio de las agua-» 
fronterizas. 

Cuando el Canciler Zeballos 'y el almirante Betbeder lanzaban 
su estupenda tesis sobre la jurisdicción de las aguas del Ríü 
de la Plata, la Argentina y el Brasil aumentaban sus ejércitos 
y contrataban la construcción de grandes unidades para su es- 
cuadra, preparándose para la guerra a que ambos países pare- 
cían abocados. 

Y los estadistas brasileños, trataron naturalmente de propi- 
ciarse las simpatías del Uruguay, sacando partido de la excita- 
ción que existía contra el Gobierno del doctor Figueroa Alcorta, 
ya que no contra el pueblo argentino. 



Anales de la Universidad 261 

Desde fines de 190 7 empezó el movimiento de aproximación 
a que empujaban las intransigencias de la Cancillería argentina. 
El club colorado Rivera, que presidía el doctor Carlos Travieso, 
y el club Vida Nueva, que presidía don José Enrique Rodó, 
tomaron la iniciativa de un gran mitin en honor del Brasil, con 
motivo del establecimiento de la República, y el Gobierno del 
doctor Williman organizó una Embajada, de la que formaban 
parte el Ministro de la Guerra, general Eduardo Vázquez, y 
los doctores Carlos María de Pena y José Espalter, para repre- 
sentar al Uruguay en los festejos conmemorativos de ese acto. 

El doctor Carlos María de Pena llevaba, a la vez, autorización 
para realizar cambios de ideas acerca del condominio de Tas 
aguas fronterizas y arreglo de la deuda internacional emanada 
de los préstamos de 1851 y 1S65. Después de dar cumplimiento 
a esa parte de su cometido, sintetizaba asii el doctor Pena, en 
conversación con el autor de esta obra, el resultado de sus en- 
trevistas con el Barón de Río Branco: que el Gobierno brasileño 
estaba resuelto a promover una declaración espontánea del Bra- 
sil en favor del condominio de las aguas una vez que terminara 
la construcción de los grandes daroos de guerra guie hahia con- 
tratado en los astilleros europeos. 

A mediados de 1908, al abrir las sesiones del Parlamento bra- 
silsño, anunciaba el Presidente doctor Alfonso Peuna, que había 
abierto negociaciones diplomáticas con el Uruguay para el esta- 
blecimiento del condominio de las aguas fronterizas. 

«Desde 1801 — decía en su Mensaje — somos dueños de la 
navegación exclusiva del Río Yaguarón y de la Laguna Merím. 
Los tratados solemnes establecen como limites entre ambos 
países la ribera derecha del Río Yaguarón y la occidental de la 
Laguna Merím al confluente Yaguarón. Espontáneamente y sin 
sjlicitaciones, haicemos lo que se esperaba de nosotros y eso sin 
deseo de coimpensaición a lo que otros podrían pretender en vis- 
ta de la perfecta situación jurídica en que nos hallamos... El 
signatario brasileño del tratado de 1851 había dado a entender 
que más tarde el Brasil podría hacer concesiones al paí.s vecino.» 

La publicación de este Mensaje dio lugar a que el club Rivera 
promoviera una gran manifestación popular en honor del Bra- 
sil. La columna, que oiüupaba varias cuadras, se dirigió al Hotel 
Oriental, donde se alojaba el Ministro brasileño, y allí habló el 
doctor Carlos Travieso, presidente del club. 

Algunos meses después, el doctor Mcacyr, diputado por la 



262 Anales de la Universidad 

Provincia de Río Grande, anunciaba a la Cámara de riiie forma- 
ba parte, la presentación de un prcyecto del Barón de Rio Bvslii 
co, por el cual se reconocía al Uruguay el condominio del Yagua- 
rón y de la Laguna Merím. 

Había llegado ya la oportunidad anunciada por el Barón de 
Rio Branco al doctor Carlos María de Pena, porque los astilleros 
ingleses daban los últimos toques a los acorazados «Minas Ge- 
ráes», «San Pablo» y «Río Janeiroi» y a los buques menores que 
había encargado el Gobierno del Brasil. 

Pero recién en octubre de 1909 quedó ajustado el Tratado de 
Rectificación de Límites en Río de Janeiro, entre el Ministre 
oriental don Rufino T. Domínguez y el Barón de Río Branco. Un 
raes después el Presidente Wíliiman pasaba ese tratado a la 
Asamblea Legislativa, con un Mensaje altamente laudatorio par:t 
la diplomacia brasileña, y la Asamblea lo aprobaba por aclama 
ción, después de calurosos elogios al Brasil. 
He aquí sus disposiciones substanciales: 

El Brasil cede al Uruguay desde la boca del arroyo San Migue! 
hasta la del Río Yaguaróu, la parte de la Laguna Merím com- 
prendida entre su navegación occidental y en el Yaguarón, la 
parte de territorio fluvial comprendida entre la margen derecha 
o meridional. Salvo acuerdo posterior solamente podrán navegar 
embarcaciones brasileñas y orientales. Serán respetados por la 
Rapública Oriental los derechos reales adquiridos por los bra- 
sileños en las islas o islotes del territorio cedido. Ninguna de 
las dos partes contratantes podr|á establecer fortificaciones o 
baterías en las márgenes de la Laguna Merím y del Yaguarón. 
Una comisión mixta, nombrada por los dos Gobiernos, hará los 
estudios necesarios para la determinación de la nueva fronter?. 
de acuerdo con las normas que el tratado establece. La nave- 
gación de la Laguna Merim y del Yaguarón es libre para los dos 
países. Para el Uruguay es libre también el tránsito entre el 
Océano y la Laguna Merím, por las aguas brasileñas del Río Sar; 
Gonzalo, laguna de los Patos y barra de Rio Grande. Los buque? 
de guerra orientales podrán transitar libremente en aguas bra- 
sileñas entre el Océano y la Laguna Merím. El Brasil y el Uru- 
guay concluirán, en el más breve plazo posible, un tratado de 
comercio y navegación basado en los principios más liberales. 

La Municipalidad de Montevideo, adhiriendo a los aplausos 
del Parlamento, dio a la Avenida de los Pocitos la denominación 
de Avenida Brasil. 



Anales de la universidad 26B 



El Tratado fué ratificado a principios de 1910 y entonces se 
desarrolló un amplio programa de festejos; una ley que decla- 
raba feriado el día de la ceremonia del canje; un mitin en honor 
tiel Brasil, que ocupaba ocho cuadras, en el que llevaron hi 
palabra los doctores Pablo de María. Pedro Manini Ríos, Juan 
Zorrilla de San Martín y el Ministro brasileño doctor Lisboa; 
una recepción presidencial, una fiesta hípica en MaroñaS cor» 
desfile del ejército de línea, un concierto en Solís, ua ban- 
quete oficial, salvas de artillería y una invitación del Ministre 
do Relaciones Exteriores doctor José Espalter al Int-endente Mu- 
nicipal, don Daniel Muñoz, para que una calle céntrica llevara 
el nombre de Baxón de Río Branco. 

«Es un ancho cerebro, abierto a las grandes Ldeas ae verdad 
y de justicia internacional, decía el Ministro al Intendente, y en 
f:U pecho, en que alientan los sentimientos más generosos que 
puede tener un hombre públicof surgió 'a iniciativa del tratado 
de condominio del Río Yaguarón y la Laguna Merím.» 

La población de Río de Janeiro retribuyó estas manifestacio- 
nes con un gran mitin en honor del Uruguay, que según las 
versiones fluminenses alcanzó a congregar alrededor de 40,00C 
personas, y una representación estudiantil de Río de Janeiro 
trajo de regalo a Montevideo un busto del Barón de Río Branco. 

Más adelante, al ocurrir el fallecimiento del canciller brasi- 
leño, se repitieron los homenajes en nuestro Parlamento. 

lia conferencia internnrional ño la i):>z en 1907. Honrosa actiín»! 
del Uriíguaj. 

En 1007 se reunió en la ciudad de La Haya la segunda Con- 
ferencia Internacional de la Paz. 

De la anterior conferencia, celebrada en 1SS9, habían sido 
excluidas casi todas las naciones americanas, calificadas en un 
informe como «pueblos de civilización inferior». Al organizarse 
esta otra, se reconoció la necesidad de reaccionar contra tan 
estupenda exclusión, emanada de la absoluta carencia de conoci- 
miento de la alta cultura de algunos de los países americanos y 
todos fueron invitados. El Presidente Wílliman resolvió que el 
Uruguay concurriera y pidió un crédito de $ 20,000 para cubrir 
]os gastos de la delegación. 

Los países europeos, decía el Poder Ejecutivo en su Mensaje, 
proclaman el principio de la nacionalidad o del estatuto perso- 



264 A7iales de la Universidad 



üul. Los países americanos, de gran inmigraeióu, proclaman, en. 
caimbio, el principio de la territorialidad, y es necesario enton- 
ces que se hagan oír. También es necesario — agregaba — sos-- 
ten^er la fórmula Drago, condenatoria de los medios violento^ 
para el cobro de las deudas y para resolver los demás conflictos 
de intereses cuya solución debe reservarse a la justicia, ai ampa- 
ro de la soberanía de las naciones. 

La representación del Uruguay quedó confiada a los señores 
José Batlle y Ordóñez y Juan Pedro Castro, como Plenipoten- 
ciarios, al coronel Sebastián Buquet, como asesor técnico, y a 
los señores Pedro Manini Ríos y Samuel Blixen, como secreta- 
rios. 

Fueron aprobados por la conferencia varias convenciones^ 
entre las que figuraban las que enumeramos en seguida: 

«Conventción para el arreglo pacífico de los conflicto?^' inter- 
nacionales, mediante los bueno^ oficios de una o varios poten- 
cias amigas; nombramiento de Comisiones Investigadoras; esta- 
blecimiento del arbitraje; mantenimiento de la Corte de Arbitra- 
je, creada por la Primera Conferencia. 

«Convención sobre limitación del empleo de las fuerzas para 
el cobro de las deudas contractuales. Xo se recurrirá a la fuerza 
para el cobro de deudas contractuales reclamadas al Gobierno 
de un país por el Gobierno de otro país, en nombre de sus con- 
nacionales. Se exceptúa el caso de que el Estado deudor recliace 
una oferta de arbitraje o después de aceptada baga imposible 
el arbitraje. 

«Convención sobre arbitraje. La Conferencia, por unanimidad 
de votos, reconoce el principio del arbitraje obligatorio. Declar? 
que ciertas diferencias y especialmente las relativas a la inter- 
pretación y aplicación de las estipulaciones convencionales inter- 
nacionales, son susceptibles de ser sometidas al arbitraje obíi- 
gatorio sin ninguna restricción. Y proclama que si no ha sido 
posible celebrar desde luego una Convención en tal sentido, las 
divergencias de opiniones que se ban puesto de manifiesto, n':^ 
han traspasado los límites de una controversia jurídica y que 
trabajando aquí conjuntajnente, durante cuatro meses, todas las 
Potencias del mundo, no solamente han aprendido a compren- 
derse y aproximarse más las unas a las otras, sino que han sa- 
bido destacar en el curso de esta larga colaboración un senti- 
miento muy elevado del bien común de la humanidad.» 

La delegación del Uruguay adhirió al principio del arbitraje 



Anales de la Universidad 265 

en su forma uiás amplia y absoluta y, además de eso, presentó 
las cuatro proposiciones siguientes de] señor Batlle y ürdóñez. 
cuya idea fundamental habría de triunfar luego, a rai2 de la 
£,ran conflagración de 1914: 

«1." Desde el momento en gue diez naciones (cuya mitad ten- 
.^a por lo menos 25.000,000 de habitantes) estén ce acuerde 
para someter al arbitraje las diferencias que puedan presentarse 
ante ellas, tendrán el derecho de celebrar una alianza con el fin 
de examinar los resentimientos y conflictos que surjan entre 
los otros países y de intervenir cuando lo juzguen conveniente en 
favor de la sokición más justa. 

«2.° Las naciones aliadas podrán establecer un Tribunal de 
Arbitraje obligatorio en La Haya (si el Reino de Holanda forr 
mará parte de la alianza) o en otra ciudad que fuera designada^ 
(on el mismo objeto. 

«3.° La alianza en favor del arbitraje obligatorio, no interven- 
drá sino en caso de conflicto internacional y no podrá inmiscuir- 
se en los asuntos internos de ningún país. 

«4.'' Todas las naciones que estén conformes con et principio 
de arbitraje obligatorio tendrán el derecho de incorporarse a la 
alianza destinada a suprimir los males de la guerra.» 

Vamos a extractar algunos párrafos del discurso que pronun- 
ció el autor de esas proposiciones, demostrando la falta de efi- 
cacia de las Cortes Arbitrales y la necesidad de crear una fuer- 
za material capaz de asegurar la efectividad de la paz. 

Comenzó el señor Batlle y Ordóñez por decir que no se había 
tomado, a su juicio, el buen camino para resolver el problema de 
la justicia internacional, y que, como sucede siempre que se si- 
gue un camino equivocado, se había llegado a un momento en 
que la confusión se apoderaba de todos. Nos hemos dejado arras- 
trar por el propósito de crear para las naciones, por su libre 
consentimiento, una organización de la justicia igual a la que 
cada país ha creado para fallar en las disidencias ds los indivi- 
duos que las componen. Pero un Tribunal Internacional carece 
de la imparcialidad y del apoyo de la fuerza que en el seno de 
una nación hacen obligatoria la sumisión a las sentencias d?! 
juez. ¿Podrían acaso tener sus miembros las condiciones de 
imparcialidad que debe llenar un juez internacional cualquie- 
ra? Basta pensar en el número de naciones, en los motivos que 
las vinculan o las separan, tales como la raza, la situación geo- 
gráfica, la historia, los intereses y on las relaciones ^-ada día más. 



266 Anales de la Universidad 



estrechas creadas por los inedios de comunicación, para persua- 
dirse de aue la dificultad de constituir esa Corte ideal, es in- 
vencible quizá, por lo menos dentro de las condiciones de la viá'-x. 
internacional actual, dificultad tanto más grave cuanto que la 
imparcialidad de los jueces debería ser de tanta evidencia que 
fuese libremente reconocida por todos los litigante?. Por eso H 
idea de la Corte de Justicia Internacional Permanente, que he- 
mos aceptado en prinpicio sin dificultades y hasta con entusias- 
mo, ha hecho nacer tantas resistencias cualíflo se ha querido de 
signar sus miembros. La idea de la creación de la Corte de Jus- 
ticia Arbitral — - siguió diciendo — tiene evidentemente su ori- 
gen en la generosa aspiración de crear un Poder Judicial pres- 
tigioso, al cual todas las incidencias le fueran sometidas. Pero 
hemos visto que ese Poder no tendría la adhesión unánime de 
las naciones, aunque todas desearan sinceramente que prevale- 
ciera la justicia; tampoco podría contar con la adhesión de los 
países que fundan sus esperanzas de ser grandes m.ás bien en .a 
fuerza, que en la razón y en la paz. 

La delegación uruguaya — agregó — ha tenido el honor de 
presentar a esta Conferencia una declaración de principios, en 
la que se proclama el derecho de conferir a ese Poder la fuerza 
material, aunque, dadas las ideas que prevalecen en esta Con- 
ferencia, ella no abrigaba ninguna esperanza de que fuese acep- 
tada. Ha querido solamente formularla en el seno de esta asam- 
blea representativa de la humanidad. Ya que tantas alianzas s-^ 
han hecho para imponer la arbitrariedad, se podría muy bien 
hacer otra para imponer la justicia. Es cierto que una autori- 
dad judicial constituida por el poder moral y material de un 
cierto número de naciones, no se vería libre de las sospechas de 
parcialidad que se oponeii al establecimiento de la Corte de Jus- 
ticia Arbitral. Pero esta autoridad no ejercería su acción sino 
cuando todos los medios de conservar la paz se hubieran agota- 
do, ciiando el recurso del arbitraje no hubiera tenido éxito, y en 
este caso no podrían ya las partes en litigio rechazar una sen- 
tencia que les sería impuesta en una fórmula irresistible. La jus- 
ticia podría ser lesionada alguna vez, pero en forma que estaría 
muy lejos de igualarse con la de las frecuentes presiones de los 
países fuertes sobre los débiles y de las guerras terribles que 
estallan de tiempo en tiempo: Estas ideas, por nías alejadas que 
parezcan de la realidad, podrían tener una pronta aplica- 
ción práctica, sino en el mundo entero, a lo menos en una 



Anales áe la Universidad 267 



parte considerable de él, esto es, en América, donde el üe- 
recho internacional lia alcanzado progresos reales, que sobre- 
pujan a los que han sido realizados en el continente europeo y 
de que dan fe los documentos depositados en la Secretaría de 
la Conferencia. La razón pública está preparada en América 
para dar amplia solución a los problemas de la paz internacional. 
Ni el odio entre los pueblos, ni la ambición de conquistas se opon- 
drían a tales soluciones y si dos o tres de las más poderosas re- 
públicas de dicho continente quisieran ponerse de acuerdo para 
constituir una alianza, que con mejor derecho que ninguna otra 
podría llamarse santa y cuyo fin sería el de examinar las causa?; 
de los conflictos armados que pudieran surgir entro pueblos 
americanos y ofrecer una ayuda eficaz al que hubiese sido In- 
justamente llevado a la guerra, no es dudoso que otra=3 nacione? 
de América irían a agruparse en torno de esa alianza y que la 
paz internacional del continente no sería turbada jamás entre 
los países que hacen parte de él. 

Por estas consideraciones — terminaba el señor Batlle — y 
acariciando esa esperanza, la delegación del Uruguay se absten- 
drá de votar el proyecto de Corte Arbitral. 

Tratado con los Estados Unidos. 

El Uruguay y los Estados Unidos de Norteamérica, ajusta- 
ron en 1909, por intermedio de los Ministros doctor Luis Me- 
lián Lafinur y Elihu Root, un tratado por el cual se establecía 
que las diferencias de carácter legal o relativas a la interpreta- 
ción de tratados, que no fuera posible solucionar por la vía di- 
plo'mática, serían sometidas al Tribunal Permanente constitui- 
do en La Haya para el arreglo pacífico de los conflictos interna- 
cionales, siempre que no afectasen los intereses vitales, la inde- 
pendencia o la honra de los países contratantes y no comprome- 
tieran los intereses de terceros países. 

Congresos internacionales. 

En 1910 se reunió en Buenos Aires la 4.a Confer^rucia Inter- 
nacional Americana, con delegados de Estados Unidos. Argen- 
tina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba. Ecuador, Gua- 
temala. Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá. Perú, San 
Salvador, Uruguay y Venezuela, sancionándose las siguiente;? 
convenciones: 



268 Anales de la Universidad 

Propiedad literaria y artística: los Estados signatarios reco- 
nocen y protegen los derechos de propiedad. El reconocimiento 
de ese derecho, obtenido en un Estado, de conformidad con 
sus leyes, surtirá de pleno derecho sus efectos en todos los 
demás, sin necesidad de llenar ninguna otra formalidad, siem- 
pre que aparezca en la obra cualquier manifestación que indi- 
que la reserva de la propiedad. 

Patentes de invención y marcas de fábricas: reconocimiento 
de sus derechos, en la misma forma. 

Reclamaciones pecuniarias: ias altas partes contratantes se 
obligan a someter a arbitraje todas las reclamaciones por da- 
ños y perjuicios pecuniarios que no puedan resolverse por la vía 
diplomática. 

Elogios al L'riifíuay. 

En el cuarto Congreso Médico Latinoamericano reuiádo en 
Río de Janeiro en 1909, al plantearse en la Sección de Higiene el 
problema de ¡a lucha contra la tuberculosis, el doctor Emilio 
Coni, presidente de la Liga Latinoamericana, colocó al Uruguay 
«como el primero de la América del Sud en la campaña», y tri 
butó calurosos aplausos a los Poderes Púíjlicos, a ia Liga Uru- 
guaya y a su presidente el doctor Joaquín de Salterain. 

Otro de los delegados, el profesor Simoes Barboza, en su re- 
iatorio sobre la asistencia y protección de las mujeres embara- 
zadas, hizo constar en términos elogiosos que «el Uruguay era 
el primer país de América que empezaba a hacer práctica esa 
protección, mediante la licencia con sueldo concedida a sus maes- 
tras y empleadas durante el i'iltimo mes de su embarazo y los 
días subsiguientes». 

Al abordarse las cuestiones relativas a la Asistencia Pública, 
se habló también con elogio del Uruguay, reconociéndose que es- 
taba e^i camino de llegar a ser el primero entre los países de 
América, en la realización de un alto ideal de solidaridad hu- 
mana, al incorporar a su legislación positiva «el reconocimiento 
del derecho a la asistencia pública». 

El nioviniiento electoral. Los comicios generales de 1007 y 1910. 

Dos elecciones generales se realizaron durante la Administra- 
ción Williman, una en 1907 y otra en 1910, con e] número de 



Anales de ¡a Universidad 



269 



voíauLes que indicaba así el Poder Ejecutivo, al abrir las sesio- 
nes ordinarias de 1911: 



DEPARTAMENTOS 



1907 



1910 



Montevideo . 
Canelones , 
San José. 

Suriano .... 
Colonia .... 
Rio Negro . 
Paysandú 

Saito 

Artigas .... 
Rivera .... 
Cerro Largo 
Treinta y Tres 
Rocha .... 
Maldonado . 
Minas .... 
Durazno .... 
Tacuarembó 
Florida .... 
Flores .... 

Total 



La abstención del Partido Nacionalista explica el deiscenso de 
1910. 



10,612 


9,034 


3.407 


3.219 


1,378 


645 


2,012 


1 .084 


2,088 


1,352 


1 ,062 


636 


1 .ñOf) 


1,288 


1.434 


986 


861 


767 


1,218 


885 


2,366 


882 


1,412 


1,046 


3,946 


2,198 


2,067 


1,477 


2,020 


1,341 


1 ,359 


1.214 


2,688 


1,597 


2,624 


1 .095 


814 


516 


44,693 


31,262 



Kcfoniias electorales. 



La ley de elecciones sancionada en 1898 por el ColLsejo de Es- 
tado acordaba a las minorías el cociente del cuarto. 

Ese cociente había sido elevado al tercio a raíz del movimien- 
to revolucionario de 1904, como medio de acentuar la represen- 
tación colorada, Pero el senador nacionalista, don Rodolfo Ve- 
Hozo, a raiz de una entrevisita con el Presidenite de la República 
en 19 6, anticipó «que el señor BatUe le había manifestado que 
tal estado de cosas no podía durar y que una vez normalizada la 
situación del país, podría realizarise alguna modificación durante 
la Administración "Williman». Y efectivamente, al aproximarse 
los comicios de 1907, la Asamblea sancionó una primera ley que 
acordaba a las minorías representación en todos los departamen- 



270 Anales de la Universidad 



tos, mediante la reduccióu del cociente electoral, y luego otra 
ley complementaria que modificaba en la misma forma la 
representación de los partidos en las Juntas Económico-Admi- 
nistrativas y en las Juntas Electorales. 

De acuerdo con la primera de esas leyes, Montevideo elegiría 
24 diputados; Canelones, 8; San José, Colonia, Florida, Salto y 
Paysandú, 4; y todos los demás, 3, excepto Flores, que elegi- 
ría 2. Cada eleotor votaría por tantos representantes como tuvie- 
ra el departamento, corresponjdiendo a la mayoría tres cuartos 
de la representación en Montevideo, Canelones, San José, Colo- 
nia, Florida, Salto y Paysandú, y los dos tercios en los demás 
departamentos, y a la minoría respectivamente el cuarto y el 
tercio restantes. La minoría sólo tendría representación en el caso 
de que sus candidatos alcanzaran el cuarto o el tercio del total 
de votos emitidos en los departamentos en que la ley les exigiese 
esos mismos porcentajes de representación. En Flores, la minoría 
debería alcanzar, por lo menos, la mitad de los sufragios de la 
mayoría. 

De conforimidad con la segunda ley, en las ele<cciones de Jun- 
tas Económico-Administrativas y Juntas Electorales, correspon- 
derían dos tercios a la mayoría y un tercio a la minoría, siempre 
que esta última alcanzara a obtener la cuarta parte del total de 
votos emitidos. 

Otras reformas compleonentarias sancionó la Asamblea al 
a-proximarse los comicios de 1910, inspiradas en el mismo pro- 
pósito de mejorar la representación nacionalista. 

Creó diez comisiones compuestas de tres colorados y dos nacio- 
nalistas, para eliminar del Registro Cívico del Departamento de 
Montevideo las inscripciones indebidas. Cuatro miembros serían 
designados por los directorios de los Partidos y el quinto por el 
Poder Ejecutivo. De los fallos de las comisiones, habría apela- 
ción ante la Junta Electoral. Fué tan eficaz esa obra de sanea- 
rúento, que a mediados de diciembre de 1909, las Comisiones 
Depuradora? habían excluido 7,960 inscripciones y d-eclarado 
dudosas 2,875 sobre el total de 30.800 inscripciones del Regis- 
tro Cívico Permanente del Departamento de Montevideo. 

Esitahleció luego que las inscripciones en el Regitro Cívico 
sólo se considerarían calificadas en cuanto a la circunstancia de 
que el inscripto sabía leer y escribir. Todas las demás causas de 
tachas o exclusiones podrían oponerse ante las Comisiones Califi- 
cadoras, cada vez que se abriera el registro. La misma ley fijó el 



Anales de la universidad 271 

criterio para determinar el dofnncillio, que era uno de los puntos 
más debatidos, definiéndolo am «la residencia habitual o sea la 
morada u hogar doméstico». La legislación anterioT se refería 
a la sección y no a la casa- hahitaciún, con lo cual había que 
juzgar co\mo válida la insicripcióu cuando el cambio de domicilio 
tenía lugar dentro de la misma seicción. «Eil domicilio se incorpo- 
ra así a la personalidad electoral — decía la Comisión informan- 
te — : en adelante el "derecho de votar no corresponderá al ciu- 
dadano A, sino al ciudadano A doimiciliado en tal lugar». 

Y amplió y mejoiró las bases generales de la representación le- 
gislativa mediante el aumenito d© bancas y el cambio de proce- 
dimienito electoral. De acuerdo con la nueva ley, Montevideo, ele- 
giría 24 diputados; Canelones, 8; Colonia, Minas, Tacuarembó, 
Salto, San José, Florida, Cerro Largo, Durazno, Paysandú. So- 
riano, 4; Rivera, Rocha, Treinta y Tres y Maldonado, 3; Río Ne- 
gro, Artigas y Floresi, 2. Cada electoir votaría por tantos repre- 
sentantes como tuviera su departamento, correspondiendo a la 
mayoría respectivamente dos tercios, tres cuartos, cinco sextos, 
siete octavos, once doce avos en Montevideo; tres cuartos o siete 
octavos en Canelones; tres cuartos en Coloinia, Minas, Tacua- 
remibó, Salto, San José, Florida, Cerro Largo, Durazno, Paysan- 
dú, Soriano; dos tercios en Rivera, Rocha, Maldonado, Treinta 
y Tres; la mitad en Río Negro, Artigas y Flores. El resto co- 
rrespondería a la minoría, sieimpre que sus candidatos alcanza- 
ran en Mointevideo el tercio,' el cuarto, el sexto o el duodécimo 
de los votois emitidos; en Canelones, el cuarto o el octavo; en 
Colonia, Minas, Tacuarembó, Salto, San^ José, Florida, Cerro 
Largo, Durazno, Paysandii, Soriaino, el cuarto; en Rivera, Ro- 
cha, Maldonado, Treinta y Tres, Artigas, Río Negro y Flores, el 
tercio. Los electores deberían votar simultáneamente por su par- 
tido políLico y por sus candidatos. 

La reíonma de 1904, decía el Poder Ejecutivo fundando esta 
nueva ley, distribuyó la representación legislativa con arreglo a 
la población de cada departamento. Pero la de 1907 hizo una 
distribución enteramente arbitraria y es esa arbitrariedad lo que 
ahora debe corregirse. El censo arroja una población de 1.042,668 
almas. Como la Cámara se compone de 87 diputados, resulta 
una proporción de 12,000 habitantes por diputado. La nueva 
ley eleva el número de bancas a 89 y sobre esa misma base de 
población distribuye las bancas entre los departamentos. 

La ley de 1904, seguía diciendo el Poder Ejecutivo, exigía a 



Anales de la Universidad 



la minoría el tercio del total de votos emitidos. Aún en aquellos 
departamentos que, como Salto, Colonia y Florida, elegían cua- 
tro diputados, la representación de la minoría era de uro solo. 
La ley de 1907 corrigió el error y silo exigía para tales casos 
la cuarta parte del total. Pero a la vez planteaba este dilema: 
la minoría tendrá el tercio o no tendrá nada y en otros casos 
iendrá el cuarto o no tendtá nada. Por el nuevo proyecto tendrá, 
además del tercio y del cuarto, el sexto, el octavo y hasta el duo- 
décimo de la representación, acercándose con ello al sistema 
proporcional. En ios últimos comicios, la fracción nacionalista 
que obedecía al directorio llevó en Montevideo 1,879 votantes, 
sobre un total de 10,597, de los cuales eran colorados 8,210. 
Pero como no alcanzó al cuarto, se quedó sin representación. 
Dentro del nuevo proyecto, ■ — concluía el Poder Ejecutivo, — 
puesto que alcanza al sexto, obtendría cuatro diputados. 

En resumen, eran dos las reformas fundamentales que pro- 
ponía el Poder Ejecutivo y que la Asamblea incorporó a la ley; 
el establecimiento del doble voto simultáneo a favor del Par- 
tido y del candidato y la reducción del cociente necesario para 
obtener una o más bancas parlamentarias. 

El Partido Nacionalista en los comicios de 1907 y 1910. 

El Partido Nacionalista, se hallaba profundamente dividido a^ 
iniciarse la campaña electoral de 19 7. De un lado, estaba la 
fracción que respondía al directorio y a los caudillos que em- 
pujaban a la guerra y del otro la fracción que respondía al co- 
mité de Reacción Cívica, que empujaba a la propaganda y a la 
lucha en torno do las urnas. 

El directorio se había propuesto centralizar la dirección de la 
bancada de su partido y, para conseguirlo exigía a los candida- 
tos la aceptación de seis cláusulas secretas. 

«Debe advertirse a los presuntos candidatos — establecía la pri- 
mera — que mientras no vuelva el reinado efectivo de la Consti- 
tución y se haga práctica la igualdad política de los ciudadanos, 
es deber de los representantes del Partido constituir un núcleo 
de oposición uniforme, elevada, constante y enérgica, sin dejar 
de ser culta y sin perjuicio de las relaciones particulares de 
amistad o cortesía que pueda sostenerse con el personal diri- 
gente de los adversarios.» 

«Debe exigirse a dichos candidatos — ■ establecía la segunda -- 



Anales de la Universidad 273 

el formal compromiso de contribuir, en el caso que resulten elec- 
tos, con uu aporte al tesoro partidario, consistente en una parte 
de las dietas que perciban, a medida de los recursos y neces'- 
dades de cada uno.» 

Las cuatro restantes establecían, respectiva,mente, que el apor- 
te sería, por regla general, de una tercera parte de las .dietas; 
que podría absorber la dieta entera, cuando el candidato tuvie- 
:a una fortuna cuantiosa; que en casos excepcionales, podrían 
otorgarse dispensas; que los candidatos deberían firmar su com- 
promiso antes de las elecciones. 

El doctor Luis Alberto de Herrera, emprendió desde las colum- 
nas de «La Democracia» una enérgica campaña contra esas 
clausuláis secretas. 

«Las imposiciones a los elegidos — decía el señor Carlos Rox- 
lo al adherir a esa campaña, son una castración del carácter.» 

Para el doctor Alfonso Lamas, esas cláusulas eran más pro- 
pias «para agrupar incondicionales, que para darle al Partido la 
digna representación que merecía». 

Tan hondas eran las disenciones existentes, que a raíz de los 
comicios de 1907, publicó el directorio que presidía el doctor 
Martín Aguirre, un manifiesto, que imponía a los miembros de 
las Comisionen Departamentales de Salto y San José, que se 
habían alzado contra las cláusulas secretas, «la susipeníión de 
sus derechos y sus funciones por un año», y que. además, detíla- 
laba que «los diputados electos, en flagrante contradición con 
las instrucciones de la circular reservada, no tenían la represen- 
tación regular del Partido». 

Como consecuencia de ello, perdió el Partido Nacionalista al- 
gunas de las bancas que habría pedido obtener. 

Los registros electorales de estos primeros comicios del Go- 
bierno del doctor Wllliman, contenían 93,103 asientos, según 
la memoria de Gobierno de 1907 - 1908. Pero de ese númerO' de 
inscriptos sólo votaron 43,515 ciudadanos, según la misma me- 
moria, y 44,693, según el Mensaje presidencial que antes hemos 
citado. 

Al sedimento de agravios ya existente entre los nacionalistas, 
se agregó en los comicios de 1910 la controversia en torno do 
la proclaimación de la candidatura presidencial del señoi Batlle 
y Ordóñez. Después de muchas vacilaciones, como que hasta 
mediados del mes de octubre las autoridades nacionalistas esti- 
mulaban la concurren'ia a. las urnas, resolvió el directorio diri- 
18 - IX 



274 Anales de la Universidad 

gir una circular a las Comisiones Departamentales, aconsejand'j 
la a;bsteneión. 

Invocaba la circular que el candidato proclamado por el Par- 
tido Colorado «era violento, apasionado, intolerante y extremoso 
en sus convicciones, como si les atribuyera una bondad absoluta» 
y además, que había reaccionado contra la situación creada por 
ni pacto de La Cruz, «organizando la reconquista a sangre y fue- 
go de las posiciones entregadas al ejército revolucionario del 
97, como condición de paz». 

Juntamente con esa circular del directorio, presentaron renun- 
cia colectiva de sus bancas los legisladores nacionalistas que for- 
maban parte de la legislatura procedente de los comicios de 1907. 

La candidatura presidencial del señor Batlle y Ordóñez • — 
decían los legisladores dimitentes — nos conduce a ia guerra 
civil. Dentro de las filas nacionalistas surgieron dos tendencias: 
la de los conservadores, que, apesar de todo, querían ir a las 
urnas, y la de los partidarios de la guerra civil. Fueron vencidos 
los primeros y estalló la guerra, sin alcanzarse los resultados 
que se buscaban. Pacificado el país, vuelve a imperar el exclusi- 
vismo colorado con la candidatura Batlle. «Por eso, encontrán- 
donos impotentes para el bien, renunciamos, creyendo ahora, 
como antes, que la guerra es un considerable error y que la 
abstención es otro error condenable». 

Firmaban esta renuncia los señores Carlos Roxlo, Vicente Pon 
ce de León, Miguel Cortinas, Aureliano Rodríguez Larreta, Die- 
go M. Martínez, Francisco H. López, Jacinto D. Duran, Jacinto 
M. Laguna y José A. Trelles. 

Actitud que asiunen los coloi-ados ante ia abstención nacionalis- 
ta. Ofrecimiento de bancas a los neutrales. 

El directorio colorado se propuso entonces llenar las bancas 
que habrían podido corresponder al electorado nacionalista, con 
una veintena de personas desvinculada& de los partidos tradi- 
xíionales, y se dirigió con ese objeto a los doctores José Pedro 
Ramírez, Pablo de María, Serapio del Castillo. José A. de Frei- 
tas, Elias Regules, Carlos Vaz Ferreira, José Irureta Goyena, 
Gonzalo Ramírez, Eduardo Brito del Pino, Eduardo Acevedo y 
don Luis J. Superviene. 

Los ciudadanos invitados celebraron una reunión, para cam- 
biar ideas y resolvieron proceder en forma colectiva. Procuraron, 



Anales de la Universidad 275 



ante todo, estimular la concurrencia del Partido Nacionalista a 
.•as urnas y sólo después de la negativa absoluta del directorio 
de esa agrupación política, entraron a considerar la Invitación 
aue habían recibido. No fué posible armonizar opiniones. Algu- 
nos opinaban que debían aceptarse las bancas y otros que era 
necesario rechazarlas. Y faltando la uniformidad, fué acordado 
esto último. Los doctores Pablo de María, Elias Regules, José 
A. de Freitas y Eduardo Acevedo suscribieron una nota en que 
nacían constar estas dos cosas: 

«Que constituye una verdadera calamidad pública la absten- 
ción que, con gravísimas reservas que ya explotarán los parti- 
darios del crimen de la guerra, se decreta el Partido Naciona- 
lista, no obstante el doble progreso cívico que traducen ana ley 
electoral que puede considerarse como la más avanzada y libe- 
Trú de la América del Sud, y una efectiva depuración de los re- 
gistros cívicos en toda la República. 

«Que el ofrecimiento de una veintena de bancas a hombres 
desvinculados del tradicionalismo, podrá citarse siempre como 
prueba irrecusable de elevación de miras y de verdadero altruis- 
mo político del Comité Ejecutivo del Partido Colorado.» 

Los liberales, los socialistas y los católicos, resolvieron en- 
tonces organizarse y, aunque sólo disponían de una semana de 
tiempo, conquistaron algunas bancas. 

Véase cómo se distribuían los votantes del Departamento di 
Montevideo: 

Colorados , . 7.TÓ5 

Coalición Liberal - socialista S9ñ 

Católicos 342 

Dieron lugar estos comicios a diversas protestas, principal- 
mente en Rocha, dotnde luchaban dos listas, una con 1,613 votos 
y otra con 604. La Junta Electoral, por sucesivas eliminaciones, 
acordó el triunfo a la segunda, pero el Senado se lo otorgó a la 
primera. 

La fóiiniila tle^l juramento. 

Desde la instalación de la legislatura de 190S, quedó abolida 
la antigua fórmula de juramento que obligaba a los diputados 
n aproximarse a la Mesa de la Presidencia y colocar la mano 
sobre los Evangelios. La nueva fórmula sólo exigía que los dipu- 



Anales de la Universidad 



tados se pusieran de pie, sin salir do sus asientos y extendieran 
bl brazo derecho en señal de asentimiento. 

La libertad tle iinprenta. 

El movimiento nacionalista de 1910 no dio lugar a ninguna 
íxiedida restrictiva de la libertad de imprenta. El Presidente de 
ia República, al dar cuenta a la Asamblea del cierre de los 
puertos del Uruguay, dijo que nada había resuelto contra la 
prensa, pero agregó: «eso, no obstante, si algún órgano de esa 
preur^a se empeñara en dar noticias falsas y alarmantes, en for- 
mar ambiente contrario a los actos que realizan los Poderes 
Públicos, el Poder Ejecutivo impondría restricciones en la medida 
que lo juzgase necesario y daría cuenta a Vuestra Honorabi- 
rdad». 

AI estallar el segundo movimiento nacionalista de octubre de 
1910, la Policía dirigió una circular a la prensa, eu la que comu- 
nicaba «que quedaba prohibida la publicación de notas referen- 
íes a los sucesos políticos, a los movimientos de fuerzas y a las 
medidas de soguridad que adoptara el Gobierno». Y como conse- 
cuencia de la violación de esa circular, fueron clausuradas las 
imprentas de «El Pleraldo», de «La Democracia» y dei «Diari;i 
Español». 

En 190S se publicaban en todoi e'I país 200 diarios y revistas 
(107 en Montevideo y 93 en los demás depantamentos) , y en 
1910 el número subió a 227 (110 en Montevideo y 117 en los 
demás departamentos). 

Tentativas para organizar nuevos partidos. 

Durante el año^ 1910 surgieron diverisas iniciaitivas a faA^or 
de la organización de nuevas agrupaciones políticas, desvincula- 
dos de los antiguoig partidos tradicionales. 

En el salón de sesiones de lai Asoiciaciión Rural, hubo una 
reunión con el propósito' de caimbiar ideas acerca de la conve- 
niencia de organizar la «Liga Agraria». La Federación Rural, 
publicó un manifiesto a favor de la «Liga de la Paz». Y uu 
grupo de ciudadanos, encabezados por los señores Pablo de Ma- 
ría, Carlos María de Pena, Eduardo Brito del Pino, Alfonso 
Seré, Augusto Morales, Gabriel Terra, José Irureta Goyena, 



Anales de la Universidad 277 

Satiiniino A. Camp, Luis Ignacio García, Juan Andrés Ramírez, 
Luis Superviene, Alejandro Tálice, Eduardo Acevedo, Santiago 
Fabini, Alejandro B. Larriera, R. Muñoz Ximénez, Mario R. Pé- 
rez y Mario Berro, recogió esa idea que flotaba en el ambiente 
y publicó un manifiesto en que decía: 

«Los que suis&riben, consideranido que' la paz es el bien supre- 
mo del país, siendo imposición perentoria del patriotismo el de- 
ber de subordinar a su mantenimiento cualquier consideración 
de otro orden subalterno, resuelven fundar la «Liga de la Paz», 
institución permanente, cuyo fin será inculcar en el espíritu de 
gobernantes y gobernados el coníveinicimiento de que debe con- 
fiarse a la evolución pacífica y regular, la realización de los an- 
helos de perfeccionamiento republicano que animan a todos los 
orientales.» 

Al finalizar el mismo año, la fracción colorada que respondía 
al doctor Julio Herrera y Obes, se organizó bajo la denoimina- 
ción de «Partido Colorado Tradicional» y fundó «El Heraldo», 
para combatir la candidatura presidencial del señor Batlle y 
Ordóñez. 

La foja de servicios del jefe de esa fracción liajbía sido ardo- 
rosamente discutida un año atrás en la Cámara de Diputados, 
con motivo de un proyecto de ley que acordaba al doctor Julio 
Herrera y Obss una pensión de $ 4,800. Al adherir al pro- 
yecitOi, hacía asitas reservas la Comisión de Legislación, co^mpues- 
ta de los doctores Pedro Manini Ríois, Aureliano Rodríguez La- 
rreta, Juan José Amézaga, Eugenio J. Lagarmilla y Sebastián 
Puppo: 

«Sin entrar a un juiciOi de la vasita actuación política de aquel 
ciudadano, debe sin embargo^ la Comisión salvar las opiniones 
de sus miembros, en cuantO' a muchos de sue actos de hombre 
público, que suponen errores y extravíos funidamentales, sobre 
todo desipués que enitró a desempeñar la Presidencia de la Re- 
piiblica. Con. todo, la intensa labor intelectual del doctor He- 
rrera y Obes y muchos servicios eminentes que ha prestado al 
país en el curso de su vida pública antes de 1890, son motivos 
büstauítes para fundar el proyecto.» 

El doctor Herrea-a y Obes pidió el retiro del proyecto, pero la 
Asamblea lo sancionó, y entonces el ex Presidente resolvió apli- 
car su im,porte a lais obras de un Templo y Colegio, de niñas po- 
bres, proyectado en el camino Reyes, por una comisión presidida 
por la señorita Elvira Reyes. 



278 Anales de la Universidad 

La visita del Presidente a un buque de guerra extranjero. 

El Presidente Williman, &e dirigió a la Asamblea en 1909, 
preguntando si podía ir de visita a un buque de guerra extran- 
jero surto en el puerto de Montevideo, dada la prescripción conf>- 
titucional que le impedía salir del territtoirio. Y la Asa.mblea con^ 
testó que podía hacerlo. 

La refoi'iua de la Constitución. 

La legislatura de 1907 sancionó una moción del senador doc- 
tor Carlos Traivieso, poír la que se declaraba que el interés na- 
cional exigía la reforma de la Comstitución. Y la legislatura de 
1910, que era la llamada a señalar lois puntos de reíorma, votó 
estas eeig fórmulas, casi exclusivamente concretadais a la modi- 
íicación de los procedimientos para oibtener la reforma consti- 
tucional: 

«Fórmula I. — Para la reforma de la Constitución se requie- 
re la previa de-claraición de la conveniencia de la reforma por las 
dos terceras Pjaites de votois de ambas Cámaras. Una vez hecha 
la declaración, se convocará una Convención Constituyente de 
doible número de mieimbroíS, elegidos por el sistema de la repre- 
sentación proporcional. Las refoirmas sancionadas por la Conven- 
ción, serán sometidas a la aprobación definitiva del Cuerpo Le- 
gisilativo, que podrá acepitanlas o rechazarlas, pero no modificar- 
las. 

«II. — Declaración previa de la necesidad de la reforma y 
luego una Convención Nacional elegida por el sistema propor- 
cional. 

«III. — Declarada la necesidad de la reforma, se convocará 
una segunda Legislatura y luego una Convención Constituyente 
de doble número de representantes, que aceptará o desechará en 
todo oi en parte las reformas proipuestais. 

IV. — Declarada la necesidad de la reforma, se reunirá una 
Asamblea Constituyente de do/ble número de miembros, elegida 
por etl sistema proporcional y las reformas que sancione la Cou- 
vencióoi sierán sometidais a la ratificación, direct;-;. del puehlo. 

«V. — Declarada la necesidad de la reforma, se convocará una 
Convención Constituyente, compuesta de un representante por 
cada 5.000 habitantes, elegido por el sistema proporcional. Las 
reformas votadas por la Convención serán sometidas a la san- 
ción definitiva de la Asamblea G-eneral Ordinaria. 



Anales de la Universidad 279 

«VI. — Declarada la necesidad de la reforma, se convocará 
una Convención Constituyente de igual número de miembros que 
ia Asamblea Ordinaria, elegida por el sistema proporcional. Las 
reformas votadas por la Convención serán sometidas a otra asam- 
blea elegida popularmente.» 

Para terminar el ciólo, faltaba la intervención de una tercera 
legislatura, o sea la encargada de aceptar o rechazar alguna 
de estas seis fórmulas. 



CAPITULO V 

Movimiento económico ... • . . ., 

Población del Liniguay. El censo de 1908, 

Uno de los primeros Mensajes del Presidente Williman a la 
Asamblea, fué el relativo al levantamiento del cemso general de 
la República, pendiente de ejecución desde el año 1874. 

De acuerdo con ese Mensaje, que iba refrendado por el Minis- 
tro de Relaciones Exteriores, doctor Jacobo Várela Acevedo, la 
Asamblea dictó la ley de junio de 1907, que declaraba obligato- 
ria la cooiperación de lo^s habitantes, bajo apercibimienito de 
multas de 4 a 40 pesos o prisión equivalente a los omisos y que 
destinaba la suma de $ 100,000 paira atender ios gastos que se 
originaran. 

El Poder Ejecutivo nombró una Comisión compuesta de los 
üodtores Carlos María de Pena, Martín C. Martínez y Joaquín de 
Salterain y designó como Comisario General al doctor Ramón 
López Lomba, director de Estadística. 

La Comisión designó subcomisiones departamentales: esta- 
bleció para el censo de t>oblación un boletín individual, un so- 
bre de familia y un sobre de casa, y resolvió levantar además, 
el censo de la edificación o de viviendas, el de educación, el 
agropecuario y el industrial y coanercial. 

Para asegurar la rapidez y la mayor exactitud en los resúme- 
nes, la Comisión adquirió en París cuatro máquinas Classicom- 
teurs Marcti y contrató los servicios de un experto francés para 
dirigir su funcionamiento. 

El censo fué levantado el 12 de octubre de 1908. 

Número de habitantes. 

El recuento exacto de los boletines, sin aumento por omisiones, 
arrojó 1.042,686 habitantes. La Comisión resolvió prescindir de 
todo aumento, juzgando que las omisiones tenían que ser poco 



Anales de la Universidad 



importantes, dada la activísima colaboración de las Comisiones 
Populares y el eficaz contralor de los agentes rentados. En 
apoyo de su modo de juzgar, invocaba la Comisión diversos da- 
tos del movimieaito demoigráfico, coinoidenteis coii los dal ceiisio. 

En 1907 — decía — hubo en toda la República 33,657 nacimien- 
tos, lo que arroja un índice de 32,39 %c. El censo de 1900, levan- 
tado por las Policías, dio 915,647 y los nacimientos de ese mismo 
año ascendieron a 30,589, con un índice de 33,40 %c. El caso 
resulta más demostrativo con relación a Montevideo, donde 
ocurrieron 8,356 nacimientos, con un índice de 27,06 /<V contra 
27,96 en 1900. 

Otro medio de contralor, — agregaba — suministran las defun- 
ciones. Ascendían, en 1907, a 15,561, con un índice de 14,97 %c, 
contra 14, G6 en 1900. Se trata de un índice muy favorable al 
paiís y no es verosímil que pueda ser más bajo. 

Durante los ocho añob corridos desde el censo policial de 
1900, ha tenido el país — seguía diciendo la Comisión — 
253,346 nacimientos y 108,265 defunciones y un crecimiento ve- 
getativo de 145,081. En el mismo período de tiempo, la inmigra- 
ción ha sido de 849,777 y la emigración de 764,091, y el creci- 
miento migratorio, de 85,686. Por ambos conceptos, un au- 
mento de 230,767, que no alcanza para cubrir la diferencia exis- 
tente entr^e lois censos, de 1900 y 1908, debido a Qjue In fábrica 
Liebig funciona.ba con un gran número de ti-abajadores durante 
el primer censo y no hpbía reabierto su faena al tiempo de levan- 
tarse el segundo, y por la falta de exactitud de la estadística di 
entrada y salida de pasajeros por los puertos fluviales y la 
frontera terrestre, especialmente antes de la fecha del último 
censo. 

He aquí ahora las cifras comparativas de ambos censos, de- 
biendo advertir que en 1900 no fué censado el Dei)artamento 
de Montevideo y que, en coniescuenoia, el número de sus habitan- 
tes emana simplemente de un cálculo de la Dirección de Esta- 
dísitdca: 



282 



Anales de la Universidad 



DEPARTAMENTOS 



Censo de 1900 Censo de 1908 



Montevideo 

Artigas 

Canelones 

Cerro Largo 

Colonia 

Durazno 

Flores 

Florida 

Maldouado 

Minas 

Paysandú 

Rio Neg-ro 

Rivera 

Rocha 

Salto 

San José • . . . 

Soriano 

Tacuarembó 

Treinta y Tres 


268,334 
25,201 
83,143 
35,682 
48,800 
36,432 
15,585 
43,184 
25,972 
35,203 
41,6-26 
20,060 
24,310 
28,865 
43,836 
40,261 
37,398 
37,178 
24,577 


309,231 
26,321 
87,874 
44,742 
54,644 
42,325 
16,082 
45,406 
28,8-20 
51, -222 
38,421 
19,932 
35,683 
34,119 
46,259 
46,3-24 
39,565 
46,939 
28,777 


Total 

1 


915,647 


1.042,686 



Oiino crecía la población. 

Establecen las siguientes cifras la forma de crecimiento de la 
población del Uruguay, desde los comienzos del siglo XIX hasta 
ei censo de 1908: 



AÑOS 



Censos 



Crecimiento absoluto de un 
período a otro 



1796 
1829 
1835 

1852 
1860 
1879 
1882 
1892 
1900 
1908 



30.685 
74,000 
128,371 
131,969 
223,-238 
438,245 
505,207 
728,447 
915,647 
1.042,686 



De 



1796 
18-29 
1835 
1852 
1860 
1879 
1882 
1892 
1900 



a 18-29 
>> 1835 
» 1852 
» 1860 
» 1879 
» 1882 
» 1892 
» 1900 
» 1908 



43,515 

54,371 
3.598 

91,269 
215,007 

66,962 
2-23,240 
187,200 
1-27,021 



Anales dé la Universidad 



283 



Clasificación de los habitantes. 

La población de 190S se distribuía así: 



DEL PUXTO DE VISTA DE LA ?í ACIÓN ALIDAD. 

Uruguayos 861,464 (82,62 %). 

Extranjeros, 181,222 (17,38 %). 

Entre los extranjeros, sobresalían 
españoles (54,885), los brasileños 
(18,600), los franceses (8,341). 

El Departamento de Montevideo, englobado en esas cifras, te- 
nía 215,102 nacionales y 94,029 extranjeros. 

La población general de la ciudad de Montevideo con sus arra- 
bales llegaba a 291,465 y sin i.os arrabales a 247,8 58. 



lof italianos (6.?,3 57), los 
(27,789), los argentinos 



DEL PUXTO DE YIST.\ DEL SEXO. 

Varones 530,508 

Mujeres 512,178 

DEL PUXTO DE ^^STA DEL ESTADO CIVIL. 

Solteros 742,874 

Casados 233,724 

Viudos 44,719 

Divorciados 901 

Sin especificación en los boletines . . . 20,468 

DEL PUXTO DE VISTA DE LA EDAD. 



De O a 

* 10 . 

» 20 » 

» 30 » 

» 40 » 

. 50 » 

» 60 » 

» 70 » 

» 80 . 

» 90 . 



100 años arriba 



años 276,564 (22.52 

244,187 (23,42 

194,416 ( 18,65 

122,03o ( 11,70 

83,037 ( 7,96 

» 54,746 ( 5,25 

26,751 ( 2,57 

10.659 ( 1,02 

2,888 ( 0.28 

. . . . 491 ( 0,05 

.... 99 



XÚMEKO di: XI ños de 14 AXOS ABAJO. 

De O a 4 años 167,861 

» 5 » 14 » 259,009 



284 



Anales de la Universidad 



DEL PUNTO DE VISTA DE LA INSTRUCCIÓN. 

De los uiños de 5 a 14 años (259,009!, eran alfabetos 122,025 
(47,1 %), analfabetos 130,419 (50,4 %) y carecían de especi- 
ficación en los boletines 6,565 (2,5 %). 

De esas cifras correspondían al Departamento de Montevideo, 
considerado aisladamente, 47,305 alfabetos (71,7 %) , 18,017 
analfabetos (27,3 %), y 585 sin especificación. 

Véase la distribución de los habitantes de 15 años arriba: 



En toda 
la República 



Montevideo 
aisladamente 



Alfabetos 
Analfabetos . 
Sin especificar 



382,095 

217,072 

10,055 



154,426 
4S,229 



Englobando todos los habitantes de más de 5 años, resultaban 
las siguientes cifras: 



Alfabetos 504,120 201,731 

Analfabetos 347,491 61,246 



DEL PUNTO DE VISTA DE LA RELIGIÓN. 

Población de 15 años arriba : 

Católicos 430,095 

Protestantes o cristianos 12,232 

Liberales 126,425 ■ 

Sin especificar y sin religión 45,470 

Niimero de ciudadanos y de guardias nacionales. 

En toda la República, había 171,898 uruguayos en ejercicio de 
la ciudadanía (20 años arriba) y 170,651 que estaban regidos 
por las dispoisiciones del Código Militar acerca de la Guardia Na- 
cionai (17 a 45 años de edad). 

La salud de la población. 



El día del levantamiento del censo, había en toda la Repú- 
blica 1.018,267 habitantes sanos y 24,419 enfermos. 



Anales de la Universidad 



285 



En cuanto a defectos físicos y mentales, he aquí las cifras 
que arrojaban los boletines: 

Cieg-os 842 

Tuertos 208 

Sordos 474 

Sordomudos 690 

Cojos 536 

Mancos 228 

Jorobados 23 

Inválidos 4.880 

» de guerra 956 

Incapaces e idiotas 497 

Alienados 1.4ü8 



Difusión de la vacuna. 



Gn toda 
la República 



En Montevideo 
aisladamente 



Vacunados . 
No vacunados 



666,533 
376,153 



270,049 
39,182 



Número de hogares y viviendas. 

Existían en toda la República 149,456 edificios que tenían 

568,062 plazas y servían de alojamiento a 166,812 hogares o fa- 
milias. Esos edificios se olasificaban así: 

De 1 piso 143.0H! 

» 2 pisos . . • 4.831 

» 3 » 403 

« 4 » 3!t 

» 5 >' 4 

Sin especificación 1,100 

Al Departamento de Montevideo correspondían 5 4,9 66 hoga- 
res o familias. El número de edificios ascendía a 36.080 y se cla- 
sificaba asi: 



Ocupados 34,138 

Desocupados 1,407 

En construcción v reedificación 535 



De 1 piso 30,221 

» 2 pisos 4,331 

. 3 387 

. 4 » 37 

B^ » » 4 

Sin especificación 1,100 



286 



Anales de la Universidad 



Número de piezas 187,252 

Casas de departamento 449 

Destino de las casas : 

Para familias 25,075 

» negocio o industria 2,522 

Mixtas para familias y negocios 4,575 

Inquilinato 955 

» y negocio 175 

Otros destinos y sin especificación .... 2,788 

Véase el aumento que demostraba el censo de 1908 con rela- 
ción al Municipal de Montevideo de 1899: 

En el número de edificios: de 20,788 a 36,080. 

En el número de piezas: de 136,769 a 187,252. 

En el número de familias u hogares: de 36,780 a 54.966. 

Número de propietarios de bienes raíces. 

Había, al tiempo del levantamiento del censo, 13 6,162 pro- 
pietarios, correspondiendo al Departamento de Monte-video 
37,273 y el resto a los departamentos del litoral e interior. 

La población clasificada por profesiones. 

La población activa o trabajadora, se componía de 40 6.512 
personas, o sea el 39 % de la población total. Véase como se 
distribuían sus miembros: 



Hombres 



Mujeres 



Total 



En la agricultura . 

» » ganadería .... 

» el comercio e industrias 

» las profesiones liberales 

» los empleos .... 

» otras profesiones y sin 

ficación 





57,669 


3,158 


60,827 


. 


38,980 


2,657 


41,637 




173,677 


52,373 


226,050 


• . 1 


25,629 


5,928 


31,557 




24,206 


439 


24,645 


peci- 








1 


18,400 


3,400 


\ 21,800 



Anales de la Universidad 



287 



La clasificación de Bertillon daba al Comisario General del 
Censo doctor López Lomba el siguiente resultado: 



Mal designadas 

Pesca . . . 

Ao-ricultura y o-anaderia . . . . 

Industrias extractivas 

Industrias de transformación . 
Mano de obra y transportes 

Comercio, bolsa 

Profesiones liberales 

Cuidados personales y servicio do- 
méstico 

Servicios del Estado 



En 
la República 



34,902 

411 

103,302 

1,793 

73,208 

85,493 

46,702 

1 1 ,209 

34,737 
14,759 



En Montevideo 
aisladamente 



23,494 

303 

6,630 

219 

39,829 

22,727 

25,866 

6,323 

13,124 
6,810 



Movimientos demográficos. 

Durante los cuatro años de la Administración Williman, el 
Registro de Estado Civil arrojó las siguientes cifras: 



1907 



1908 



1909 



1910 



Matrimonios . 
Nacimientos . 
Nacidomuertos 
Defunciones . 



6,444 
33,357 

1 , 1 83 
15,561 



6,3H8 
35,520 

1,268 
14,441 



6,591 
35.663 

1,287 
15,249 



6,818 
35,927 

1,307 
16.515 



He aquí algunos de los principales factores de muerte de es: 
período : 



i 


1907 


1908 


1909 


1910 


Tifoidea 


233 


167 


191 


224 


Tuberculosis 


1 ,438 


1 ,304 


1,430 


1,466 


Cáncer j 


695 


662 


704 


784 


M('iiin<;itis simple . . . 1 


557 


536 


607 


613 


Bronquitis 


194 


146 


131 


177 


Bronconeumonía, ... 


1.091 


952 


989 


1,271 


Neumonía 


323 


312 


352 


344 


Diarrea v enteritis en niños 










menores de 2 años 


994 


810 


841 


1 ,025 


Id. mavores 


175 


139 


147 


133 


Homicidios 


50 


33 


— 


58 


Suicidios 


91 


78 


72 


102 


Sin diagnóstico 


4,927 


4,350 


4,471 


4,363 



288 



Anales de la Universidad 



La viruela, produjo 105 víctimas en 1909, y 592 al año 
siguiente; la escarlatina, causó 146 víctámas en 1909; la dif 
feria produjo 46 defuncíoines en 1909 y 51 al año siguientie. 

Las enfermedades infecto - contagiosas absorbían, en 1909, el 
11,94 % de la mortalidad general. 

Los niños de 14 años abajo figuraibaai en las tablas de mor- 
talidad con las siguientes cifras, de una gravedad extrema c-n 
io que atañe a la primera columna: 



De De 

1 año abajo 1 a 2 años 



De 
3 a 4 años 



De 
5 a 9 años 



De 
10 a 14 años 



1907 .... 


.3,b62 


1,285 


429 


512 


374 


1908 .... 


3,574 


971 


3.36 


386 


307 


1909 .... 


3,583 


1,032 


394 


479 


345 


1910 .... 


. 3,978 


1,299 


454 


532 


342 



Ampliando los términos de comparación, véase, dentro de un 
extenso período de 30 años, el movimieoito absoluto y relati'.'o 
del Registro de Estado Civil (basta 189 5 los nacidomuertos ^'ban 
en defunciones) : 



1880 



1890 



1900 



1910 



Matrimonios . 
Nacimientos . 
Nacidomnerto.'- 
Defunciones . 



3,191 

23,846 

8,180 



4,082 
27,899 

15,174 



4,549 

30,589 

1,004 

12,878 



6,818 
35,927 

1,307 
16,515 



Por cada grupo de 1,000 habitantes: 



1880 



Matrimonios . 
Nacimientos . 
Nacidomuertos 
Defunciones . 



1890 



1900 



1910 



7,28 


5,77 


4,86 


6,02 


54,41 


39,48 


33,74 


31,73 


— 


— 


1,07 


1,15 


18,66 


21,47 


13.75 


14,58 



Se observa fuerte descenso en el índice de la natalidad, p?rc 
a la vez descenso enérgico en el índice de la mortalidad. 



Anales de la Universidad 



2S9 



Rfovimientos migratorios. _ 

Durante los cuatro años de la Administración Williman, hubo 
el siguiente movimiento de pasajeros entre los puertos de la Re- 
r-ública y los puertos extranjeros: 



1907 



1908 



1909 



1910 



Entrada 
Salida . 
Excedentes 



149,418 

129,755 

19,673 



165,638 

145,554 

20,084 



173,741 

155,726 

18,015 



195.389 

170,922 

24.467 



En los diez años anteriores, la corriente migratoria habla 
tenido el siguiente movimiento: 



Puerto de Montevideo 



Entrada Salida 



Demás puertos 



Entrada 



Salida 



En toda la República 



Entrada 



Salida 



1897-1901 
1902-1906 



289,268^265,210 
402,428|373,517 



94,561 
137,896 



81,440 383,829 346.650 
117,953 li 540,3241 491,470 



j?ermisos de edificación. , 

Las siguientes cifras, extraídas del registro de permisos de 
edificación correspondiente al Departamento de Montevideo, de- 
nuncian el constante aumeaito de la población de la Capital: 



1906 



1907 



1908 



1909 



1910 



1911 



Edificación 

Reedificación 

Refacciones 



772 

56 

192 



1,013 1,353 

34 25 

180 195 



1,422 

19 

204 



2,367 
2 

209 



2,916 
200 



En su Mensaje de 15 de febrero de 1910, decía el Presider.te 
'.Villiman, invocando datos de la Dirección General de Avalúos, 
que las obras nuevas construidas por particulares, representaban 
an capitail de $ 6.836,220 y habían sido aforadas para el pago 
íie la Co/ntribución Inmobiliaria en $ 4.898,000. 



19 - IX 



290 



Alíales de la Universidad 



Comercio exterior. 

Durante el período que vamos recorriendo, el valor oficia, c"*?- 
las importaciones y exportaciones, tuvo ¡as siguientes oscila^ 
ciones: 



Importación Exportación 



Total. 



1907 

1908 
1909 
1910 



37.470,715 
37.456,161 
36.944,106 
40.814,161 



34.963,955 
40.341,421 
45.109,191 
40.935,638 



72.434.670 

77.797.582 
82.053,297 
81.749.799 



Las importaciones se mantuvieron e'Stacicnarias hasta 1910, 
en que se produjo el repunte. Las exportaciones, en camhio,. 
aumentaron hasta en ese mismo año, en que se produjo la baja. 

Xuesti'üs principales mercados. 

El Uruguay compraba principalmente sus materias primas y- 
productos de consumo a los siguientes países: 



QUINQUENIO 1901-1905 



Monto total I Promedio anual 



QUINQUENIO 1906-1910 



Monto total I Promedio anual 



Alemania . 


S 16.505,866 


S 3.301,173 


S 


Argentina . 


> 16.984,580 


3.396,916 


■ 


Bélgica 


■" 6.101,436 


•" 1.220,287 1 


' 


Brasil. 


> 7.638,511 


» 1.527,702 , 




España 


7.667,370 


: 1.533,474 




Estados Unidos 


- 11.292,876 


^ 2.258,575 j 


' 


Francia 


» 12.899,372 


- 2.579,874 | 


■ 


Italia .... 


' 10.926,037 


> 2.185,208 




Reino Unido . 


' 32.150,768 


■■■■ 6.430,154 





30.344,385 
13.696,073 
12.133,315 
9.326,264 
9.284,458 
18.167,437 
19.363,471 
14.594,744 
55.558;644 



6.068,878 
2.739,215 
2.426,663 
1.865,253 
1.856,892 
3.633,487 
3.872,694 
2.918,949 
11.111,729 



Véase ahora cuáles eran los principalts compradores de n-:H?-~ 
f.'os i'rutos y productos de exportación: 



Anales de la Universidad 



291 



QUINQUENIO 1901-1905 



Monto total Promedio anual 



QUINQUENIO 1906-1910 



Monto total Promedio anual 



Alemania . 


$ 20.206,004 


1 
$ 4.041,201 


$ 25.095,765 


S 5.019,153 


Argentina . 


> 29.533,836 


= 5.906,767 


> 35.496,020 


7.099,204 


Bélgica 


» 28.219,688 


> 5.643,938 


- 30.725,723 


6.145,145 


Brasil .... 


> 22.567,682 


' 4.513,536 


' 17.647,486 


3.529,497 


Cuba .... 


> 3.994,306 


798,861 ■ 


5.096,035 


1.019,207 


España 


» 3.186,937 


637,388 ' 


> 2.979,276 


595,855 


Estados Unidos 


> 10.967,009 


> 2.193,402 


■ 12.375,550 


> 2.475,110 


Francia 


• 27.610,724 


' 5.522,145 i 


> 39.146,804 


> 7.829,361 


Italia .... 


» 4.349,175 


869,835 1 


6.474,642 


-' 1.294,929 


Reino Unido . 


» 13.324,584 


>> 2.664,917 1 


» 13.949,506 


» 2.789,901 



Clasificación de nuestras imiioi'tac.iones. 

He aquí la clasificación de nuestras importaciones durante "I 
-cgundo de esos quinquenios: 



1906 



1907 



1908 



1909 



1910 



Animales vivos 


$ 990,118 


S 754,232 


S 220,302 


$ 472,007 


S 294,498 


Sustancias alimenticias 


> 6.966,503 


> 6.534,186 


> 7.436,342 


- 7.458,880 


= 8.878,231 


Bebidas .... 


1.808,642 


' 2.097,937 


^ 2.203,160 


' 2.109,743 


2.137,512 


Tabacos .... 


> 280,133 


= 309,031 


> 365,506 


' 370,502 


338,761 


Textiles .... 


> 8.330,212 


» 8.165,804 


' 7.964,648 


' 7.845,126 


' 8.204,255 


Aceites no comestibles 


» 781,458 


» 841,450 


' 989,246 


> 1.087,965 


1.349,157 


Colores y tintes . 


> 223,157 


>> 267,712 


* 256,327 


> 334,479 


266,286 


Productos químicos . 


-> 718,046 


> 877,490 


> 802,692 


918,310 


' 948,836 


Maderas .... 


• 1.981,007 


> 2.210,345 


■■■ 2.138,127 


> 2.243,016 


2.532,979 


Papeles .... 


» 675,082 


» 720,075 


769,613 


688,990 


816,534 


Cueros .... 


> 379,398 


» 339,887 


» 342,860 


278,129 


458,600 


Hierro y acero 


• 2.942,087 


» 3.828,254 


> 3.231,676 


> 3.834,581 


> 4.323,252 


Otros metales. 


' 1.055,797 


' 819,997 


> 820,589 


■■■■ 949,595 


> 1.006,344 


Piedras, cristales . 


> 2.875,989 


» 3.272,950 


' 3.933,176 


' 3.756,273 


' 4.035,881 


Varios .... 


^ 1.789,952 


> 1.886,855 


2.123,257 


> 2.276,158 


- 2.350,832 


Oficinas públicas y em- 












presas .... 


' 2.657,334 


» 4.544,510 


- 3.858,645 


' 2.320,252 


■= 3.872,203 



Lo« grandes rubros estaban constituidos, como se ve, por las 
sustancias alimenticias, las bebidas, los tejido? y sus artefactos, 
la madera y sus artefactos, el hieiTo y acero y sus artefactos, las 



292 



Anales de la Universidad 



pi-edras y cristales y los artículos destinados a las oficinas públi- 
cas, legacioines y empresas industriales exentas estas últimas de 
derechos de Aduana. 

Entre las sustancias ailimenticias, figuraba la papa, en esta 
acentuada progresión reveladora de la necesidad de fomenta.- 
eficazmente ese rubro de la agricultura nacional: 



Kilos 



Valor oficial 



1900 


í 1.608,606 


$ 522,387 


1901 


6.902,228 


» 310,600 


1902 


4.957,014 


^ 223,088 


1903 


3. 823.876 


» 172,074 


1904 


7.362,461 


» 331.312 


1905 


10.744,440 


» 483.500 


1906 


16.873.095 


» 759.290 


1907 


10.654.232 


. 479,439 


1908 


18.537.303 


» 834,178 


1909 


15.167.246 


» 681,177 


1910 


18.274.706 


» 822,366 



Clasificación de nuestras exportaciones. 

PaseSios ahora a ia clasificación de nuestras exportaciones. 



1905 



190B 



1907 



1908 



1909 



1910 





S 


$ 


s 


S 


S 


g 


Ganadería . 


27.713,558 


31.595,277 


31.688,836 


36.480,838 


40.190,160 


37.814,206 


Principales rubros: 














Animales vivos. 


608,520 


1.099,001 


1.090,002 


1.706,590 


1.793,780 


1.430,834 


Carnes y extractos . 


5.912,805 


6.121,803 


5.690,446 


5.685,379 


6.190,979 


7.571,611 


Cueros .... 


8.288,158 


8.914,923 


8.146,720 


9.930,835 


11.165,155 


11.147,242 


Lana .... 


10.583,902 


13.171,434 


14.491,783 


16.856,016 


18.682,102 


15.036,977 


Grasa y sebo . 


1.486,170 


1.455,539 


1.530,213 


1.570,928 


1.597,316 


1.826,660 


Agricultura. 


2.072,259 


483,957 


1.569,107 


2.119,714 


2.869,633 


943,929 


Industrias extracti- 














vas .... 


783,195 


1.076,078 


1.401,194 


1.438,645 


1.651,395 


2.013,648 


Diversos 


6,237 


23,554 


11,316 


11,073 


24,198 


29,074 


Provisión de buques | 


229,812 


259,022 


293,502 


291,150 


373,906 


222,602 



Los productos de la ganadería y de la industrialización de ía 



A7iales de la Utiivcrsidad 



293 



carne llenaban en este período, como en los anteriores, casi todos 
los cuadros de nuestro comercio de expoirtación. Su valor osci- 
laba alrededor del 90 % del monto total de las exportaciones. 

Vaimos a ampliar los términois dt, comparación relativos a los 
:'inco principales riibrois -comprendidos en esa categoría: 



Quinquenio 
1901-1905 



Promedio 
anual 



Quinquenio 
1906-1910 



Promedio 
anual 



Carne y extractos 

Cueros 

Grasa y sebo . 

Lana . 

Granos y cereales 



S 34.141,801)$ 6.828,360 I S 31.259,950 

> 48.673,542! 9.734,709 49.304,875 
' 9.311,637í " 1.862,327 '! » 7.981,150 

> 54. 978,999 j » 10.995,800 ij » 78.238,322 
» 7.402,150| ' 1.480,430 ! >> 6.056,943 



6.251,99 
9.860,97 
1.596,25 
15.647,66 
1.211,38 



El rubro carnes y extractos no se distribuía entonces, en la 
forma en que se distribuye actualmente. La carne congelada 
recién debutaba en el mercado (482,577 kilos en el primer 
quinquenio y 5.835,277 en el segundo), y en cambio el tasado 
ccnstituía da prinaipal salida para nuestros ganaderos (49.8G4.S14 
kilois en el primer quinquenio y 48.001,772 en el segando). 

He aquí los principales producto > de ese mbro: 



Quinquenio 
1901-1905 



Promedio 
anual 



Quinquenio 
1906-1910 



Promedio 
anual 



Carnes congeladas. 
Carnes conservadas 
Extracto de carne. 
Carne tasajo . 



144,773 

1 .492,423 

6.604,259 

24.519,093 



28,955 
298,475 
1.320,852 
4.903,839 i 



1.750,581 

2.155,309 

5.995,420 

19.200,697 



350,116 

431,062 

1.199,084 

3.840,139 



Adviértase que el valor oficial de la exportación, era enton- 
ces muy inferior al valor real de los frutos del país en pTaz;i. 
La lana, los cueros, la cexda y los productos agricolos, figur.iban 
en la estadística de 1910 con la suma de $ 19.161,52fi y, sin em- 
bargo, el precio corriente de los m.ismucí renglones se elevaba a 
$ 21.837,865, según la competente opinión de la Cámara Mtír- 
cantil de Productos del País. Una diferencia de $ 2.676,339 que, 
según todas las probabilidades, se reproducía en los .iemás ren- 
glones de nuestra exportación. 

Véase en cifras proporcionales el grado de imporfanoia da 



294 



Anales de la Universidad 



cada une de Iqs grandes rubros de nuestro comercio de expor- 
tación: 





Quinquenio 
1901-1905 


Quinquenio 
1906-1910 


Ganadería 

Destacándose: 

Carnes y extractos 

Caeros 

Lanas 

Agricultura . 

Extractivas 

Varios 

Provisión de buques 


92,23 Vo 

20,31 » 

28,9tí » 

32,7! » 

5,20 » 

2,0-2 » 

0,03 » 

1 0,52 » 


91,26 «/o 

16,05 » 
25,31 » 

40,17 » 
4,12 » 
3,83 » 
0,05 » 
0,74 . 



Marcas de fábrica. 

La AsamMeja sancionó en 1909 una. ley de marcas de fábricas 
y ide comercio, obra del diputado doctor Gabriel Terra, inspirada 
en el doble propósito de proteger los deireclios de los industria- 
les y comercia.ntes y de tutelar los deriechos del púMico consu- 
midor, in.teresaido en sia.ber com certeza a quién! compra los 
artículos que consiume y cuál as la procedencia de esos artículos. 

Ro'drá usarse — estabilecía la nuerva ley — como marcaiS las 
denominacionets de los ofbj¡3itois, los nombres de las personas, 
los emblemas, monogramas, grabados, estampados, sielLos, relie- 
ves, viñetas, letras, números, dibujos o cualquier signo con <iue 
se quiera'n distánguír los arteíactos de ^ma. fábrica, los objetos 
de uin oomercio o los productos de las industrias agríciola, ex- 
tractiva, forestal o ganaTdera. Habrá un registro, en el que se 
anotarán las maTcais desiptués die unía traimitación encaminada a 
garantir el derecho de terceros. El adulteraidor de marcas será 
castigado com prisión d© 12 a 15 meses; el imitador con pri- 
sión de 9 a 12 meses; el cómplice con prisión de 6 a 9 meses. 
En los demás casos se aplicarán multas. La protección del Es- 
tado durará 10 años, renovaiblles por plazos igualles. 

Comercio interior. 



De la importancia de las remesas de los departamentos de 
campaña a la plaza de Montevideo, dan idea estas cifras: 



Anales áe Ja Universidad 



■29--Í 



1909 



1910 



Lana Toneladas 

Cueros vacunos . Número 

-Cueros ovinos ... » 

Maíz Toneladas 

Trio-o » 



41,227 

496,000 

,604,000 

36,089 

58,373 



56.543 

1.110,000 

4.311.000 

46,028 

33,117 



En cuanto al ganado, he aquí el movimiento de entradas a 
la Tablada de Montevideio durante un quinqueuio (número de 
animailes) : 



Vacunos 



Ovinos 



1906 
1907 

1908 
1909 
1910 



599,098 
535,402 
542,075 
575,574 
680,427 



179,873 
240,823 
271.609 
283,679 
418,792 



De ese ganado, absorbía lo siguiente el abasto de la población 
de Montevideo: 



Vacunos 



Ovinos 



1906 

1907 

1908 
1909 
1910 



136,823 
146,100 
157,817 
169,559 
181,290 



61,432 
68,758 
77,467 
90,426 
104,387 



El resto de las entradas, correspondía a saladeros, frigorífi- 
cos, exportación, en pie e intercambio con los departamentos del 
interior. 



Proyecto de consti-iicción do un Mercado de frutos. 

A mediados de 1910 el Poder Ejecutivo pat^ó a la Asamblea 
un proyecto de Meii'cado de Frutos trazado por el ingeniero don 
Luis Andreoni, a pedido do la Cámara Mercantil de Pro-ductos 
del País. Comprendía S maiizimas de la antigua playa de la 



296 



Anales de la Universidad 



Aguada y su costo estaba calculado eu $ 3.000,000. La Cámara 
Mercantil, que presidía en es(a época don Mario R. Pérez, había 
planeado una operación finiainciera soibne la base del movimiento 
probable del proyectado ©stdib le .cimiento. La esitaidística deil cuá- 
drenlo 1904-1907 arrojaba cantidades tan importantes como 
estas 149,749 toneladas de lana; 3.472,000 cueros vacunos se- 
cos; 489,000 cueros valcunos salados; 10.278,500 cuerois lanares. 

Entre las grandes ventajas deJ proyecto, figuratoa la recon- 
centración de la oferta y de lia demanda de fr'utois en una gran 
Bolsia, que permitiría dar unidad, fijeza y noto-piedad a los pre- 
cios y asegurar la divulgación del loarramt, no aclimatado to- 
davía, en Montevideo y que era neoesiario generalizar en bene- 
ficio de los productores rurales 

Han transcurrido ya 20 años desde entonces y el Mercado 
Central] de Frutos comtinúa siendo todavía unn gran asipiración 
de la campaña y una gran aspiración de la plaza de Montevideo. 

Ventas e hipotecas. 

El Registro de Ventas arrojó en 1907, la .snma de $ 29.2SS,204 
(correspondiendo a. Montevideo .5 15.544,727 y ej resto a los 
demás departaimenitosj, y en 1910, tres años después, 
$ 41.467,691 (correspondiendo a Montevideo •$ 16.108,409). 

Y Registro de Hipotecas las siguientes sumas: 



Hipotecas 
constituidas 



Hipotecas 
canceladas 



190Ü 
1901 
1902 
1903 
1904 
1905 
1906 
1907 
190S 
1909 
1910 



6.587,835 

6 599,894 

7.670,000 

8.447,000 

6.545,524 

10.382,044 

12.921,962 

14.784,322 

17.762.578 

20.473,866 

27.395,598 



5 
5, 
6, 
5, 
4, 
9 
8, 
8. 
9. 

13. 

15. 



441.736 
390,615 
469,000 
913,000 
390,978 
527.456 
380,212 
773,630 
796,832 
699,098 
391,151 



Operaciones a plazo. 



Los importadores y mayoristas en el ramn de tejidos y ane- 
xos, renovaron en 1908 el compromiso por el cual se obligaban 



Anales de la universidad 



297 



a establecer el límite de 6 meses para sus ventas a plazo. Lros 
Bancos de Montevideo, oomplementaindo la obra, de previsión a 
ciue resipondía ese oo-nvenio, diiigieron una circular t&ndiente 
a generalizar el uso deil conforme. 

Movimiento de navegación. Buques entrados a todos los i)uer- 
tos de la Repiiblica. 

He aquí el número de buques entrados a todos los puertos 
de la República, y, separadamente al puerto de Montevideo, 
durant» los cuatro años de la Administración Willimian: 





PUERTOS DE TODA LA REPÚBLICA 


PUERTO DE MONTEVIDEO 

AISLADAMENTE 




DEL EXTERIOR DEL INTERIOR 


DEL EXTERIOR DEL INTERIOR 




Bu- 
ques 


Toneladas 


Bu- 
ques 


Toneladas 


^"' Toneladas' ^"' 
ques 1 1 ques 


To- 
neladas 



1907. . . 


8,834 


7.794,086 


6,068 


2.713,084 


1 
3,419 


190S. . . 


9,366 


8.053,064 


6,776 


2.939,924 


3,314 


1909. . . 


10,332 


8.362,878 


7,037 


3.213,241 


3,310 


1910. . . 


12,060 


9.341,548 


7,276 


2.966,928 


3,538 



6.805,254 
6.936,983 
7.189,984 
7.929,922 



1,426 


252,237 


1,455 


284,415 


1,559 


325,301 


1,585 


298,243 



Las cifras completas del quinquenio fueron refundidas por la 
estadística oficial, en la forma que subsigue: 



BUQUES ENTRADOS A TODOS 

LOS PUERTOS DE LA REPÚBLICA 



AL PUERTO DE MONTEVIDEO 

AISLADAMENTE 



Buques 



Toneladas 



Buques 



Toneladas 



1906 . . 


14,623 


11.004,32» 


5.064 


7.955,000 


1907 . . 


14,902 


10.007,170 


4.844 


7.058,000 


190S . . 


16,142 


10.992,988 


4.769 


7.222.000 


1909 . . 1 


17,639 


11.076,116 


4,869 


7.514,000 


9i0 . . 


19,336 


12.308,476 ; 


5,669 


9 530,596 



La bandera urugua-ya era enarboila.da en 1910, por 1,079 de- 
lo<; buques entrados del exterior y .3,89 5 de los procedentes del 
interior, com una capacidad respectivameinti do 144,892 y de 
924,271 toneladas de registro. 

Véase en un período de 35 años el progres") del movimieaito 
de navegación en todos los puertos de la República: 



298 



Anales de la Universidad 



ANOS 



1875 . 


1880. 




1885. 




1890. 




1895. 




1900. 




1905. 




1910. 





ENTRADAS 



SALIDAS 



Buques 



Toneladas 



Buques 



Toneladas 



. . . ! 


10,392 


1.602,696 


! 10,002 


1.513,465 








1 1.016 


2.175,012 


10,795 


2.194,747 








14,890 


4.288,795 


14,841 


4.301.748 




. 




16.169 


5.698,768 


16,044 


5.744,126 








12,921 


5.392,887 


12,732 


5.355,994 








13.604 


6.836,641 


, 13,433 


6.873,326 






' 


14.870 


9.835,186 


• 14,722 


9.843.233 






1 


19.336 


12.308,476 


: 19,358 


12.328,789 



La eoimparación de las cifráis extremas, demuestra un movi- 
niiiBiiito eruorme, sio/bre todo en la columna de tonelaje de re- 
gistro. 

Carga efectiva movilizada en el Puerto de Montevideo. 

De los cuadros estadisiticos de la época, extraemos las siguien- 
íes cifras que traduoen el número de toneladas de carga movi- 
lizadas en el Puerto de Monite video, por los buques entrados y 
salidos, durante los años 1908-1910: 



1908 



1909 



1910 



Ultramar 

interior 


1 

i 1 45 1 ,255 
•237.179 


1 795,743 

188,017 


1.150,846 
236,538 




1.688,434 


1.983,760 


1 .387,384 



Con algunas rectificaciones numéricas, señala así otra publi- 
cación oficial las tomeladas métricas de frutos y mercaderías de 
importación, y exportación movilizadas en el Puerto de Mon- 
tevideo, durante el quinquenio 1906-1910: 



1906 Tonelada.s 1.4-24,000 

1907 » 1.631,000 

1908 • , 1.689,000 

1909 , 1.984,000 

1910 » 1.682,000 



Anales de la Universidad 299 



Inauguración d<' las obras portuarias de Montevideo. 

Las obras del Puerito connercial de Momtevideo, contratadas 
durante la Admiinistración Cuestas, en enero de 1901, e inicia- 
das de una manera, definátiva rn diciembre del mismo año, con 
la conistr noción de La escoltera Este em la prolongación de la 
caUe Sarandí y c-onitinuadais aotivamente durante la Administra- 
ción Batllle y Ordóñez, prosigiuieron en todo el curso de la Ad- 
m i nist r acii ón W i llim an . 

La dem'Oiláción de los antiguos muelles de madera y el te- 
rraplena.mienito de la zona gana.da al mar antes de estar habi- 
litados los nuevois puntos de embarqu'e, cansaron al comercio de 
la época grandes entorpecimieintos. Las barraca.s emplazadas en 
las orillas deJ Río de la Plata, qnedaron aisladas. Todos &us 
muelles desaparecieron dentro de la zona terraplenada y ello, 
a la vez que crecía eil movimiento portuario en términos alta- 
nierute halaigadores pa.ra el país. 

Los representantes de las grandes casas de lanchaje (Lus- 
sich, Pascual, Pino, Vallaro, Varzi, Amoretti, Hore), se re- 
unieron en 1907 con el doble propósito de promover la" cons- 
trucción inmediata de muelles y depósitos y de protestar con^ 
ira las enormes demoras de que eran víctimas sus comitentes. 

El movimiento de carga y descarga — decían en una repre- 
sentación al Gobierno — ha aumentado considerablemente ec 
los iiltimos 20 años, en tanto que los muelles y depósitos han 
disminuido, originándose con ello grandes demoras que no nos 
son imputal)les. Tarda más un bulto en ir deP^fondeadero a los 
depósitos aduaneros o al patio del depósito, que en recorrer la 
distancia que separa nuestros puertos de los puertos europeos 
o norteamericanos con los que estamos en relación comercial. 
Como consecuencia de ello — agregaban — los buques en- 
cuentran interés en llevar sus cargas a la Argentina y en re- 
gresar luego a Europa sin hacer escala en Montevideo. 

A principios de 190S se autorizó la recepción provisoria del 
dragado de la dársena 1 y pocos meses después! se autorizó 
también la habilitación del muelle Maciel para el atraque de 
los vapores de la navegación fluvial. 

Pero la inauguración oficial del Puerto recién tuvo lugar el 
25 de agosto de 1909. En esa fecha el Gobielrno se recibió 
de 92 metros de muro de rambla entre las calles Maciel y Ciu- 
dadola y de la zona de terraplén correspondiente y fueron li- 



300 Anales de la Universidad 

bradas al servicio público las dársenas A y B, amarrando allí 
por primera vez los grandes vapores de ultramar. 

El plan de festejos que se había programado para ese dia. 
perdió todo su brillo, a causa del choque, frente al, ante- 
puerto, entre el vapor «Colombia», que llegaba de Buenos Ai- 
res, y el vapor alemán «Schelsien» que salía para Europa. El 
«Colombia» se hundió ae inmediato, con pérdida de numero- 
sas vidas. 

A fines del mismo año, llegó una escuadra francesa compues- 
ta de 4 cruceros acorazados, bajo el mando del almirante Au- 
bert, en misión oficial para saludar a nuestro país: y a la Ar- 
gentina. Los 4 cruceros entraron en el antepuerto y dos de 
ellos, el «Marseillesseí», que era la .nave capitana y el «Gloire» 
atracaron al muelle B. La Municipalidad conmemoró el hecho, 
dando a una de las calles adyacentes el nombre de la nave 
capitana. 

En el curso de! mismo año, quedaron terminadas las obras 
de saneamiento complementarias de las del puerto, ejecutadas 
por la empresa Scala, que comprendían el colector principal de 
la Avenida Rondeau y calle Ibicui, tres colectores afluentes, 
un cole.ctor auxiliar y los vertederos correspondientes. 

La Comisión Financiera de las Obras del Puerto había re- 
cibido en los 10 años comprendidos desde 1900 hasta 190 9, la 
suma de $ 11.090,091 por concepto del 1 % sobre la exporta- 
ción y el 3 ';r sobre la importación, y había entregado a la Em- 
presa Constructora $ 13.288,793, con ayuda de esos ingresos y 
de las Obligaciones emitidas de acuerdo con la ley y los con- 
tratos respectivos. 

Régimen de explotación del Puerto. NacionaJizaeión de los ser- 
vicios ijortuaiios. 

Desde 1907 quedó e/stablecida una comisión encargada de 
estudiar y proponer el sistema más conveniente para la explo- 
tación del Puerto de Montevideo e instalación de todos sus ser- 
vicios. Esa comisión, que presidía don Joaquín C. Márquez, 
produjo al año siguiente un informe cuyas conclusiones fue- 
ron de inmediato articuladas en un proyeict-o de ley que el' 
Peder Ejecutivo presentó a la Asamblea. 

«Los vapores — decía la comisión en su informe — son hués- 
pedes Inmpacientes en los puertos. Apenas llegan, deben volver 



Anales de la Universidad 301 

a salir, porque su quietud encarece los fletes. Es por eso que 
los puertos, además de amplios, deben estar dotados de ma- 
quinarias que permitan realizar rápidamente las operaciones 
¿Pero a qué régimen deben estar sujetos? En Inglaterra, los 
puertos no son del Estado, sino de corporaciones y aún de par- 
ticulares que los explotan de acuerdo con las leyes del Parla- 
mento. En Francia, son del dominio del Estado y se adminis- 
tran por funcionarios públicos con Intervención de las Cámaras 
de Comercio. En Bélgica y en Holanda, son administrados por 
Concejos Municipales. Los señores Kümmer y Guerard, luego 
de establecer que hay dos sistemas de explotación, la explota- 
ción por medio de empresas industriales y la explotación li- 
bre, se inclinan a la coexistencia de ambos sistemas, sin en- 
tregarse el puerto a las compaiiías. El mejor régimen — "on- 
cluía la Comisión — es el de explotación directa por el Es- 
tado mediante una comisión administradora de funcionarios y 
comerciantes competentes, con el monopolio de los servicios de, 
tierra, quedando los remolques, y los trabajos en las dársenas 
y en el antepuerto librados a empresas particulares.» 

«La forma realmente brillante — decía a su turno el Pode.'* 
Ejecutivo a la Asamblea — en qns se ha solucionado e: pro- 
blema financiero de la construcción del puerto, sin afectarse 
ni disponerse de sus rentas, permite al Estado resolver en com- 
pleta libertad todo lo relativo a su explotacfóu.» 

De acuerdo con el proyecto del Poder Ejecutivo, el Puerto 
comercial de Montevideo sería administrado exclusivamente por 
el E'-tado La dirección superior estaría a caigo de un consejo 
honordr'o, compuesto del presidente de la Cámara Nacional de 
Comercio, presidente del Conseje de Higiene, director de Adua- 
nas, Capitán de Puertos, director de la Oficina de Tráfico y 
cuatro miembros designados por el Poder Ejecutivo y las fun- 
ciones ejecutivas estarían a cargo dr, una Oficina que se llama- 
ría de Tráfico y Conservación. 

La idea de la nacionalización de los servicios portuarios, en- 
contró ambiente propicio en la Asamblea y en el acto fué san- 
cionrido el proyecto, con pequeñas alteraciones de lorma. El 
consejo hon'>rario quedaba formado por un deligado de la Cá- 
mara de Cimercio.. ur. delegado del Consejo da Higiene, ol Co- 
mandanto de Maiina, ei director de Aduanas, el director de 
Tráfico y cuairo personas designadas por el Pi der Ejecutivo. 

Véase la 'anta de lanchajes que regía en e«!os momentos: 



302 Anales de la Universidad 

Por tonelada de 40 pies cúbicos o de 20 quintales in- 
gleses, dentro del puerto $ 1, — 

Fuera del puerto ■■> i ,50 

Tonelada de mercaderías generales dentro del puerto . >> 1, — 

Fuera •> 1,40 

Tonelada de hierro, dentro del puerto » l,'2ü 

Fuera » ],6a 

El impuesto portuario — decía el presidenta de la comisión 
orKonizadora de esos servicios, — debe ^ar soportado exclusi- 
vamenie por la carga movilizada, decía ráiidose obligatoria la 
entrada de los buques a las dársenas para evitar el lanchaje. 

/\iniilia<ión úe las obras portuarias. 

El Puerto de JVlontevidv3o, como hemos dicho, quedó librado 
al servicio público desde mediados de 1909. Pero las obras es- 
taban lejos de haberse concluido. 

Un í-'.ño antes de la Inauguración, se habla dirigido el i'oder 
Ejecutivo a la Asamblea, acompañando un contrato ad- referen- 
dum con la empresa constructora relativo a varias de las obras 
aconsejadas por el director técnico del Puerto, Ingeniero Gue- 
rard, que comprendían la prolongación de la escollera Oeste para 
aumentar la capacidad del antepuerto, la construcción de un dique 
de escala destinado a los grandes buques que sólo hubieran de 
permanecer breve tiempo en el puerto, y la construcción de ui> 
dique de carena de 300 metros de largo, 30 de ancho y lO do 
profundidad. 

E-:prpf:aba el Poder Ejecutivo en su Mensale que esas obras, 
l.o teman igual urgencia y que por el moment) podían limitaj 
se a la prolongación de la escollera Oeste, la construccifón de 
una escollera de abrigo y el dragado de 2.400,000 metros cti- 
bicos en el antepuerto y en las dársenas. 

La Comisión de Fomento de la CámaTd de Diputados acoL 
sejó el rechazo del contrato. Es necesario — decía en su in- 
forme — terminar las obras de puerto dentro de la actúa! 
Admi?ilstrá'ción. Las obras que se proyectan son secundarias v 
discutibles y alargan los plazos para la tem'nación del fuerto 
en 1-; gue es esencia: o sea en la habilitaolóí de las ramblas pa- 
ra la cavga directa de los navios. 

La Cámara se mostró de acuerdo con su Comisión informan- 
te y entonces el Poder Ejecutivo celebró un nuevo contrato, por 
el Ci-^ai Se acortaban los plazos, se reducía ti dragado, se loca- 



Anales de 2a universidad 303 

'.i/aba el procedimieuto arbitral dentro dei Uruguay, se ponía 
termine: a todos los reclamos y disidencia'-» surgidos entre el 
Estado y la empresa constructora y se fijaba como costo má- 
ximo de las nuevas obras la cantidad de .| 1.3 "ó. 000. 

Un segundo Mensaje dirigió el Poder Ejecutivo a la Asam- 
blea a mediados de 1910, relativo a las obras de superstructu- 
ra, construcción de una escollera y muelle en la restinga San 
•Tooé para formar una dársena fluvial, construcción de un mue- 
lle de cabotaje, dragado de las dársenas, antepuerto y canal 
de entrada hasta 10 metros de profundidad y construcción de 
un dique de carena, con una erogación de $ 13.152,000, que 
se haría efectiva durante el plazo de 6 años. 

Tocan a su término — decía el Mensaje refrendado por el 
Ministro de Obras Públicas, ingeniero Juan P. Lamolle y el 
Ministro de Hacienda, doctor Blas Vidal (hijo) — las obras 
de puerto, con un desembolso de $ 14.800,000. Debemos pre- 
ocuparnos ahora de complementar esas obras. Nuestro puerto 
debe ofrecer a las empresas de navegación y al comercio la? 
siguientes ventajas: profundidad mayor de la de 7,50 metros 
de que dispone actualmente; absoluta seguridad de trabajo en. 
los muelles, con cualquier tiempo; rapidez y comodidad para 
realizar las operaciones de carga y descarga; reducción de los 
movimientos de entradas y salidas de mercaderías eu los de- 
pósitos; sencillez y rapidez en las tramitaciones aduánela^: Tb~ 
ducción de los impuestos que recaen sobre el movimiento de 
las mercaderías en los muelles y depósitos. 

La ejecución de ese programa — seguía diciendo el Mensa- 
je — exigirá la inversión de sumas considerables durante 10 
o 12 años. Por el momento, habría que realizar las que se in- 
dican a continuación: 

a) Obras de superstructura requeridas para la explota- 
ción técnica y administrativa del puerto; edificios para 
las autoridades portuarias; pabellones para pasajeros; 
depósitos y galpones; grúas para los muelles y depósi- 
tos; grúas flotantes; instalación de aguas corrientes; 
instalación de energía y luz eléctricas; vías férreas; ver- 
ja alrededor de la zona aduanera. Estas obras est/án ya 
estudiadas por la Comisión de que forma parte el inge- 
niero Guerard y representan un costo de ? 6.176,350. 
(Los galpones y depósitos absorberán í? 4.000.noo). 



304 Anales de la Universidad 

b) Construcción de una escollera y muelle en la restinga 
San José, para abrigar el muelle Maciel y formar una 
pequeña dársena para buques de poco calado, especial- 
mente de la carrera del Río de la Plata. Costo: pesos 
1.230,000. 

c) Muelle de cabotaje entre las calles Florida y Conven- 
ción, a lo largo del muro de ribera. Costo: $ 160,000 

d) Profundización del puerto, hasfa obtener 10 metros de 
agua en el puerto, antepuerto y canal de entrada. Ya 
surcan el mar barcos de 14,800, de 20,000, de 33,000 to- 
neladas, con 8, 9 y hasta 11 metros 30 de calado. Ha- 
bría que extraer 9.424,095 metros cúbicos de barro en 
seis años, con un co&to de $ 1.884,819. 

c) Construcción de un dique de carena. El ingeniera Gue- 
rard no tiene todavía todos los datos para el estudio de 
este punto, pero el Poder Ejecutivo calcula que habrá 
que gastar alrededor de ? 3.700,000. 

Las obras — concluía el Poder Ejecutivo — exigirán un des- 
embolso anual de § 2.192,000, que no podrá cubrirse con eí 
producto de las patentes y de-más rentas del puerto. Pero las 
patentes permitirían hacer frente al servicio de intereses y amor- 
tización de un adelanto de los bancos, que podría quedar can- 
celado a los 10 años. 

La Comisión de Fomento de la Cámara de Diputados redujo 
ese plan a S 9.700,000, con destino a las obras de superstruc- 
tura (edificios, pabellones, galpones, gn'ias, cañerías, vías fé- 
rreas y verjas); escollera; muelle; profundización a 10 metros. 
Quedaba aplazado el dique de carena, a la espera de nuevos es- 
tudios. 

Tonelaje de los buques. 

Una de las agencias navieras de Montevideo, la de Laimport y 
Holtz, publicó en 1907 esta nota relativa al tonelaje de los va- 
pores de su dependencia durante el decenio 1896-1905 (prome- 
dios anuales) : 



1896 1.691,638 

1897 1.609,519 

1898 1.717,150 

1899 1.884,198 



1901 
1902 
1903 
1904 



1900 1.899,027 1 1905 



1.965,599 
1 . 972,923 
2.114.295 
2 340.625 
2.486,900 



Anales de la Universidad 



305 



Un segundo cuadro más general, relativo a todos los vapores 
entrados al puerto de Montevideo durante el mes de mayo, arro- 
jaba los siguientes promedios: 



1882 
1887 
1892 



1.3ÜU 
1,404 
] ,530 



1897 1,945 

1902 2,098 

1907 3,258 



Organización de la zona franca. 

El dO'Gtor Juan Carlos Blanco (hijo) presentó en 1908 a la 
Cámara de Diputados, de que formaba parte, un proyecto de ley 
por el cual se establecía una zona franca en los terrenos ganados 
al mar, al Este de la bahía de Montevideo. Las mercaderías ex- 
tranjeras, podrían entrar allí libres de derechos, y luego de ser 
manipuladas, transformadas, reenvasadas o fraccionadas, salir 
también sin pagar derecho alg-uno. 

La Cámara Nacional de Comercio, que fué llamada a informar, 
empezó por dirigir las siguientes preguntas a los comerciantes e 
industriales más importantes: 

¿Requieren el comercio y la industria mayores facilidades que 
Has que tienen actualmeate bajo forma de depósito libre por un 
año y fraccionamiento de bultos? ¿La zona franca aumentará 
las operaciones? Siendo una consecuencia natural de la creación 
df la zona franca la admisión temporaria, ¿daría ella ocasión a la 
fundación de fábricas, molinos, usinas, dentro de su recintO'? 

Acerca del primer punto, estuvieron de acuerdo todas las res- 
puestas en que las facilidades existentes eran insuficientes y que 
convenía establecer una zona franca para impulsar el comercio 
de tránsito. No reinaba la misma uniformidad acerca del segundo 
punto. Algunos opinaban que sería inconveniente a la industria 
nacional el establecimiento de fábricas dentro del recinto de la 
zona franca, y otros que eso ofrecería positivas ventajas. Luego 
de resumir las conclusiones, aconsejaba lo siguiente la Cámara 
de Comercio: 1." Aislar una zona de 10 manzanas con frente al 
i-'uerto. Una de ellas serviría para dos almacenes con destino a 
las mercaderías de reembarco. Las nueve restantes se darían en 
arrendamiento a largos plazos con destino a almacenes, talleres 
y usinas. 2." Construir un gran muelle frente a las manzanas 
habilitadas, con un canal dotado de la mayor profundidad 
posible. 3.» Autorizar el depósito libre, por dos años, de las mer- 



20 -IX 



306 Anales de la Universidad 



caderias de reembarco, con facultad para la realización de ope- 
raciones de fraccionamienito y reenvase. 

Tramitaban otros dos proyectos sobre zonas francas en Nue- 
va Palmira y Santa Rosa del Cuareim, presentados por los se- 
ñores Otero, Samacoitz, Miranda y Saldaña, y la Comisión de Fo- 
mento de la Cámara de Diputados resolvió unirlos al del doctor 
Juan Carlos Blanco (hijo). 

De acuerdo con el nuevo pla-n redactado por la Comisión .e 
fomento, el Poder Ejecutivo quedaba autorizado para establecer 
una zona franca en Montevideo, fue<-a del Puerto Comercial y 
d--^ Antepuerto. Allí entrarían y saldrían las mercaderías ext.-an- 
jtras sin pagar dereichos de Aduana, y allí podrían ser maniru- 
ladas, transfoTmadais, reenvasadas y fracc'ionadais. Se permiti- 
rle, la itnstalaioión de depósitos o almacenes de empresas priva- 
das. Das mercaderías proicedentes de la zona franca, sólo po-. 
drían ser despachadas para el consumo uruguayo, a través del 
recinto aduanero y exactamente como si procedieran del ex- 
tranjero. La administración de la zona franca, sería ejeroifla 
directamente por el Estado. Se procedería a la expropiación de 
ios teirrenos necesarios para completar la construcción de la 
zíina franca, destinándose a ese fin $ 200,000 en efectivo de los 
fondos del Puerto de Montevideo y $ 1.000,000 en Obligaciones 
de 6 % de interés y 1 % de amortización. El Poder EjecuLly 
podría autorizar el establecimiento de zonas francas en Nueva 
Palmira y Santa Rosa o en cualquier otro punto en que fuera, 
conveniente instalarlas. 

El proyecto de la Comisión de Hacienda fué sancionado por l't 
Cámara de Diputados y pasó al Senado eu 1910 y allí qucrTó 
encarpetado, apetsar del ambiente favorable que encontró en ei 
seno de la Comisión de Hacienda, malográndose con ello una 
obra de importancia considerable que habría podido convertir el 
Pue''to de Montevideo en mercado de tránsito para vastas zonas 
del Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia y hasta para nuestrc 
propio mercado de consumo, desde que muchos de los producr.os 
manufaoturados que compramos en el exterior, hubieran po.lid ' 
manipularse allí. 

Faros. Reflucción del impuesto. 

El Peder Ejecutivo se dirigió a la Asamblea Geneial en 1907 
pidiendo que el impuesto correspondiente a los faros del Estado, 



Anales de la Universidad 307 



qne era de $ 0,0875 por tonelada de registro, fuera reducido -i 
? 0,03. Proponía a la A'ez el Poder Ejecutivo que !a renta de 
faros se afectara al mejoramiento del alumbrado de nuestras 
rostas y que la navegación de cabotaje quedara exenta de esa 
carga. 

Los buques de mayor tonelaje que llegan al Puerto de Mon- 
Tevideo — decía el Mensaje — tienen 5,000 toneladas y si so 
acfuerda la rebaja, pagarían $ 150, en vez de lois $ 500 a que 
añora están sujeitos, apesar de que en mucbos casos sólo traon 
para nuestra plaza pasajea-os y algunas mercaderías. 

Estaba calculado el producto del impuesto en $ 170,000 anua- 
les, sobre la base del movimiento de .1.905, que era de 2.500,000 
toneladais. El costo de las obras programadas ascendía a 
$ 438,000, incluido el faro fijo del Banco Inglés, que era el 
má3 caro. 

La ley sancionada en ese mismo año, redujo el impuesto de 
ios faros del Estado, sobre la navegación de ultramar, a 3 cen- 
tesimos por tonelada de registro, tratándose de buques condtsc- 
tores de cargas y paisajeroiS, y a 15 milésimos tratándose de 
buques exclusivaimente de pasajeros. Quedaban exentos los b 7- 
ques de cabotaje y todos los que arribaran a puertos orientales, 
iM isolo efecto de proveerse de carbón o víveres, tomar práctii", 
espei-ar órdenes o efectuar reparaciones y asimismo los buquí^s 
de ultramar que tuvieran su punto terminal o de partida ín 
el Puerto de Mointevideo. Se destinaba la cantidad de $ 2 10,0 o o 
para obras de mejoramiento y ampliación diel servicio de faro-. 

Al discutirse esta ley, presentó el diputado don Julio Mari i 
Sosa un programa más radical, por el cual quedaba suprimido 
en absoluto el impuesto de faros. 

Los faros de José Ignacio, Punta Brava, Panela y Faral'.'n, 
únicos quie estaban en manos de partid ular es, pasaban en esos 
momentos al Estado, por vencimiento del plazo de sus con- 
cesiones. 

En 1907 fué saistituída la antigua farola o candileja del C^rro 
de Montevideo, por un aparato luminoso moderno. Al año si- 
-.uiente, la Asamblea autorizó al Poder Ejecutivo, para cons- 
truir en el Banco Inglés un faro fijo de primer orden, que esta- 
b:; presupuestado en $ 180,000; para, establecer señales somras 
en los faros die Polonio, Santa María, Lobos y Punta del Este, 
y para installar un servicio de telegrafía sin hilos desde el Chuj 
hasta Montevideo. 



308 Anales de la universidad 

La ley relativa al Banco Inglés fué dictada a raíz de los inci- 
d'.^ntes sobre jurisdicción de las aguas con la Argentina, de que 
•lomos hablado en otro capítulo. 

Siijicstros. 

Durante el período administrativo que vamos recorriendo, hu- 
b- 31 siniestros en nuestras costas, perdiéndose 14 buques, y 
salvándose los demás. 

Entre los buques perdidos, figuraban el transatlántico france:. 
«Poitou» en las costas del Departamento de Rocha, y el vapor 
..Colombia» de la carrera del Río de la Plata, a su entrada al 
antepuerto de Montevideo. 

En el siniestro del «Poitou» murieron 38 pasajeros y tripu- 
lantes y se salvó el grueso del pasaje y de la tripulación, gracias 
al arrojo extraordinario de los paisanos de los alrededores, que el 
senaidor don Francisco J. Ros describía así al fundar el prenño 
de ? 5,000 votado por esa rama del Cuerpo Legislativo: 

«Era necesario, pues, que la Providencia proveyera con urgen- 
cia un medio rápido y eficaz para que las vidas, que estaban en 
ir.minente peligro, pudieran salvars;e siquiera en parte y la Prn- 
v'dencia proveyó el auxilio encarnando su poder, en aquel tran- 
ce angustioso, en algunos varoniies y resueltos moradores de 
,'iquellas costas, que sin medir el tamailo de la temeridad y sin 
poner precio a su existencia, acudieron presurosos, llenos de 
arrojo y abnegación, sin más recursos que sus ágiles cabaiTos 
para acortar las distancias y lOiS fuertes lazos de sus tareas cam- 
peras para lanzarlos con brazo vigoroso a manera de cables a lo^. 
cue se debatían con la muerte.» 

En el siniestro del vapor «Colombia», ocurrido — como liemos 
dicho antf'S de ahora -- el día de, la inauguración del Puei'to 
Comercial de Montevideo, por efecto del choque entre ese buque 
y el vapor alemán «Schclseen», murieron 68 personas. 

La Comisión de Fomento de la Cámara de Diputados, al acon- 
sejar on 1908, la construcción de un faro fijo en el Rancii 
In.í'lés, reprodujo una lista de los naufragio? ocurridos en e--e 
paraje desde 1886 hasta 1908, formado por la casa Lussich, d^ 
la que resultaba que en el curso de esob 22 años habían naufra- 
gado allí 32 buques, perdiéndose 5 y salvándose los demás. 

En setiembre de 1907, hubo violentos temporales, con grand '■ 
11 ivias, que causaron inundaciones devastadoras en nuestra cam- 



Anales de la Universidad 



309 



paña; en diciembre de 1908, un formidable ciclón ocasionó mu- 
chos destrozos en la campaña, en Jos mismos momentos quo al 
Sud de Italia ocurrían fuerte^ terremotos; en noviembre de 1909 
hubo recios temporales, con repercusión en el Puerto de Montevi- 
deo y en toda nuestra costa del Río de la Plata. 

Nuevos puei^tos. 

Bl Poder Ejecutivo aplicó en 1907 la. sum:i de $ 2:í0,00ü del 
empréstito de Vialidad y Obras Públicas de 1905, a la compra dt 
máquinas y materiales — grúa?, guinches, remolcador, chatas, 
i-iueilcs y bombas • — ■ destinados a obras de puerto en La Paloma. 

A raíz del tratado de rectificación de límites entre el Urugu^iy 
y el Brasil, fueron abiertos los siguientes puertos para opera- 
ciones comerciales y depósitos: en la jurisdicción del Yagua- 
rón: Artigas, Paso' de las Piedras, Centurión, Sarandí y Sar 
i)i,6go; en la jurisdicción de la Laguna Merim: puerto Amivo, 
Cebollatí, La Charqueada, Tres Bocas, San Luis y San Miguel. 

Navegación de los ríos interiores. 

Al abrir las sesionjes del Cuerpo Legislativo en febrero de 
1908, anunciaba el Presidente Williman que el servicio de nave- 
{.íación del Río Xegro cubría una extensión de 180 kilómetros 
aguas arriba del Paso de los Toros y aguas abajo hasta Mar- 
cad es. 

Tres años después, se publicaba el siguiente movimiento de los 
cinco vaporcitos de 40 toneladas de registro que estaban alM 
de servicio: 



1908 



1909 



1910 



1911 



Viajes realizados. 


149 


lOó 




110 




16ñ 


Núinoio do. pasajeros 


321 


214 




196 




3lr> 


Kilouranios de car<>a 


1 . 300,üüü 


1.012,042 


1. 


1 20,79^) 


3 


272.419 


Producto de las en- 














tradas . ... 


S 4,ñ4T 


S 7.718 


S 


(í,924 


S 


I7,97ñ 



Diques y astilleros. 

Una ley de 1909 estableció que, durante el plazo de 25 .■\-".i->3. 
(iuedarían exe'ntos de derechos de Aduana los materiales, ar- 



310 Anales de la universidad 

ticulos y euseres necesarios para la construcción, funcionamieu 
to y conservación de astilleros, varaderos y diques secos. Esa ley 
fué inspirada por una gestión particular de don Nicolás Mihauo 
vich, encaminada a obtener el eníamche del astillero que tenía 
en el Carmelo. 

El Estado adquirió, al año siguiente, el dique Cibils - Jacksjn 
por la suma de $ 525,000, pagadera $ 100,000 al contado y ei 
resto en cuatro anualidades. 

."icrvicio (le prácticos lemanes. 

El reglamento de Prácticos Lemanes fué modificado por el 
T'oder Ejecutivo en 1907. De acuerdo con las nuevas disposi'.-K - 
nes, para obtener el diploma de práctico habría que navegar 
durante tres años c,omo capitán o práctico. E¡1 número de prác- 
ti-. os del puerto, quedaba fijado en 14. Los agentes o capitarip.-i 
podrían elegir libremente el práctico que más les convinieise. 

La navegación aerea. 

Fué recién en 19 08, que se intensificaron en Europa los easa- 
yos continuados y series de navegación aérea, sobre la base de 
aparatos más pesiados que el aire. 

Dois años después, el aviador italiano Bartolomé Cattáneo ciu 
i:aba el Rio de la Plata, desde Buenos Aires hasta la Coloría . 
v->lando a 1,000 metros de altura en un aparato Bleriot. La pren- 
sa del Rio de la Plata juzgaba que era esa una proeza extraor- 
dinaria. Pocos meses más tarde, en febrero de 1911, el mi?rac 
aviador realizaba en el Hipódromo de Maroñas ejercicios que 
llenaban de asombro a la población de Montevideo. 

La travesía dte Buenos Aires a la Colonia había sido realizada 
también por el ingeniero argentino Newbery en 1908, en ?u 
globo dirigible «Pampero», hazaña repetida a": año siguiente con 
desastroso resultado, porque jamás alcanzó a saberse el destino 
dol globo y de su intrépido tripulante. 

irpi-rocari'iles. 

El Uruguay tenía 1,9 61 kilómietros de líneas férreas en 190T. 
Véase el movimiento de algunos de los principales rubros de 
todas esas líneas: 



Anales de la Universidad 



31! 



Número 
de pasajeros 



Número 
de ganados 



Toneladas de cargas 
transportadas 



1891-92 . . . 


577,107 


151,736 


366,048 


1892-93 








521,202 


422,425 


405,591 


1893-94 








593.984 


553,858 


521,378 


1894-95 








673,713 


418,545 


617.730 


1895-96 








777,749 


377,970 


606,766 


1896 - 97 








719,277 


346,624 


509,290 


1897-98 








739,261 


438,808 


513,358 


1898-99 








766,149 


472,278 


566,905 


1899-900 








817,676 


458,224 


613,564 


1900-01 








877,927 


553,778 


701.215 


1901 -02 








917,555 


702,434 


742,908 


1902-03 








905.653 


903,865 


714.614 


1903-04 








986,110 


1.110,868 


746,082 


1904 - 05 








1.028,408 


1.077,761 


836,078 


1905-06 








1.171,372 


1.298,992 


945.278 


1906 - 07 








1.384,975 


1.429,268 


1.174,814 



Material rodante en los dos años extremos del cuadro que 
antecede: 





1891-92 


1906 - 07 


Locomotoras 

Vao-ones de pasajeros 

Vagones de carga 

Brecks 


73 
91 

1 ,458 
50 


1.33 

139 

2.449 

62 



En 1910, Ql número de kilómeitros ein explotiaciÓJi subió a 
2,377. Entre ellos había 1,254 que gozaibam de la garanitía de 
un mínimum de interés (3 Vz % anual). 

El desembod-so del Esitado por comctepto de garaínitiais, exa. de 
$ 887,811 en 1892. de 775,286 en 1895, de 792,016 en 1900. 
de 733,735 em 1905 y de 629,916 eai 1910. 

El Cemtral del Uruguay y sus exiteins.iones teiníaii en 1910 
1,53 4 kilómetros de líneas. Véase su movimiento de ingresos 
y egresos desde 1891 basta 1907 (al final del cuadro sólo 
tenía 1,275 kilómetros.): 



312 



Anales de la universidad 





1 


Entradas 


Gastos 


Ganancias 


189) - 92 . . . 


S 1 427,856 


$ 794,855 


$ 632,998 


1892 - 93 . 






» 1.597.741 


867,939 


729,850 


1893 - 94 . 






» 2.000,172 


941.002 


» 1.059.169 


1894- 9n . 






» 2.059,800 


» 957,435 


» 1.102,363 


1895 - 96 . 






» 1.997,310 


998.483 


998.826 


1896 - 97 . 






» 1.685,945 


970.471 


715.472 


1897 - 98 . 






» 1.892,760 


» 1.000,246 


892,513 


1898 - 99 . 






X 1 979,904 


» 1.0.53,393 


926,310 


1899 - 9U0, 






» 2 073.684 


» 1.099,686 


973,998 


1900 - 01 . 






» 2.204.227 


» 1.265.572 


941,655 


1901 - 02 . 






» 2 366,595 


» 1.248,157 


» 1.118,437 


1902 - 03 . 






» 2.573,599 


=> 1.269,165 


» 1.304,433 


1903 - 04 . 






» 2.545,062 


» 1.302,875 


» 1.242,186 


1904 -05 . 






» 2 997,221 


» 1.494.792 


» 1 . 502,428 


1905 -06 . 






» 3.171,637 


» 1.626,134 


» 1 545.502 


1906 - 07 . 






» 3 523,323 


^ 1 826,912 


» 1.696,406 



El número de pasajeros transportados asceudía 1.107,254 eu 
1908-09 y a 1.115,561 en 1909-10 y el de Vas toneladas de 
ca^ga traníSiportadas a 1.054,379 y 1.137,541 i-eispectávamenite. 

En 1909 inauguró esa línea el ramal a Meló, en una extensión 
de 191 kilómetros. 

El ferrocarril Midland, con sus 317 kilómetros, tuvo durante 
^<?os dos años el siguienite movimiento: 



1908 - 1909 



1909-1910 



Número de pasajeros 
Peso transportado. 
Entradas . . . . 

Gastos 

Ganancias . . . . 



Kilos'. 



43.804 

139.467,5.30 

382,370 

311.825 

70,544 



39,938 

151.727,830 

414.377 

314.969 

99.408 



1.a linea de Colonia a Sají Luis, concedida en años aaiterio- 
res a los señores Castro, Petty y C», fué transferida a The 
Panamerican Transcontinental Railway y C.a, y el Poder Ejec"u-- 
tivo ai pedir a la Asamblea la apro.bación d* 1 n-uevo contrato 
que establecía la garantía de un mínimo de interés, advertía 
que el desembolso resultaba llevadero desde que el monto de 
los pagos por ese concepto venía declinando sensiblemente año 
tra« año. 

Corresponden a este mismo período la ley de prolongación de 



Anales de la Universidad 



3i; 



la línea a San Carlos y Maldonado, detenida en la estación La 
Sierra, la del Puerto de la Paloma a Treinta y Tres pasando 
ror Rocha y la del Puerto del Sauce a Trinidad. 

Para dar ambieuite al primero de esos ferroc;arriles, pedía el 
Poder Ejecutivo' que se concediera a la nueva empresa una pri- 
ma de 750 libras esterlinas por kllómeta'o, pagaderos en bonos 
de 5 % de interés y 2 % de amortización aforados al 92 % y a la 
vez la garantía de 3 % % mieatras las gamancias no excsdien-aai 
del 1 Vz % anuiail. AjI aoon.3eiar la sanción d<?l cocitraíto, adver- 
tía la Coimisióin de Hacienida de la Cámara de Diputados, que 
la sección de Olmos a La Sierra registraba ya 24 ejercicios 
remesitxales (1S95 a 1906), catorce de ellos con pérdidas, que 
oscilaban de $ 493 a 7,289, y diez con ganancias, que oscilaban 
de $ 993 a 8,536. 

El ferrocarril Noroieste, del Salto a Isla de Cabellos, Santa 
}{osa y Cuareim y el ferrocarril Norte, de Isla de Cabellos a 
San. Eugenio y Río Cuaredm, tenían en esa época el movi>mie-nto 
(!ue demiuestran estas cifras: 



NOROESTE 
DEL URUGUAY 



NORTE 
DEL URUGUAY 



1908 - 09 



1909- 10 



1908 - 09 



1909 - 10 



Número de pasajeros 
Carga transportada 
Entradas . 
Gastos 
Ganancias . 



Kilog. 



21,129 



23,404 



9,212 



85.366,128 91.654,556 27.971,600 
258,298 I 306,680 ¡ 96,514 

208,743 718,377 | 98,809 

49,554 I 88,302; i 2,295 | 



10,753 

30.606,611 

108,573 

81,426 



Tranvías. 



Prosiguió en el curso de este período presidencial el cam- 
i)io de lia tracción a sangre por la tracción eléctrica en las lí- 
neas de «La Comercial» y de «La Transatlántica», en que se ha- 
bían refundido toda las antiguas empresas de Montevideo, con 
excepción de la del Norte. 

En 1907 ge iniauguró el siervicio eléctrico en la línea del 
Paso del Molino; en 1908 el de lo Unión y Maroñas, y en 1909 
fl de Colón. 

Véase cuál era el número d© pasajeros que transiportaban 
OTUtODiOes los tramvías de Montevideo: 



¡14 Anales de la Universidad 



1906 30.899,248 

1907 39,067,308 

1908 47.445,082 



Telégrafos. 



1909 55.755,462 

1910 62.751,837 



El Estado compró en 1907 Ija red del PiLatino Brasdleño com- 
puesta de 687 kilómetros. Faltaban ocho años para el venci- 
miento de la comeesió.n y la compra sie pactó sobre la base de 
$ 25,000 ,p-agjaderos en mensualidadeis de $ 500. 

Das líneaS' deil Tellégraifo Naijciomatl riecibieron y expidieroa 
o82,748 y 341,278 despachos en eil cur-sto del año 1910. 

En 1908 ooímemzaron en el Uruguaiy los tira;bajo.s para el es- 
tablecimiento dell telégiriafio si,n Mitoist. EJ Ingeníiero^ Bernia/rdo 
Kaiyel fué 'eaviíado a Europa para esitudiar la org-amización téc- 
nica de esie servicio y proyectar su implaiutación entre nosotros, 
y .a su regreso, propuso el sistema Telefunken, que fué también 
aceptado por el Gobierno. Pero recién eiu 1910 se resolvió im- 
pulsiar la obra, creándose a ese efecto una Comisión compuesta 
del propio ingeniero Kayel y de los señores Víctor Benavídéz 
y Francisco Consitamzo, y autorizáinidose ia construcción de dos 
torres en el Cerrito, otra en el Paso de los Toros y otra en 
Rivera. 

Desde principios de 1909 funcionaba en Punta del Esjte una 
estación raddotelegráfica de la Compañía. Marconi. 

A raíz del movimiento revolucionario de Apiairicio Saravia, 
empezó a funcionar en la Oficina Central del Telégrafo Nacio- 
Tial un curso práctico de telegrafía común, con destino ai per- 
sonal de Policía de todos los departamentos. 

Teléfonos. 

En 1907, se realizaron en Montevideo diversos ensayois para 
!a instalación de una red telefónica automática. Tres años des- 
pués, el Poder Eiecu-tivo dirigió un Menisjaje a la Asamblea, 
P¡d'i.en..do autorización para emitir un emprésttito de $ 1.500,000 
de 7 % de interés y 1 Te de amortización, con destino a la im- 
plantaición de una red telefónica, en la qiue se utilizaríam, «los 
procedimientos más adelantados», y a re p a raciones tellegráficas. 
Adveirtía e] Poder Ejecutivo en su Memaaje, que el inigeniero 
A. R. Benniet había ya praoticaido lois estudios; que las dos 



Anales de la Universidad 315 

compañías particulares, que funciomaiban a la sazón, habían al- 
canzaido dividend'os del 15 y del 20 %; que ninguna dificultad 
podía encontrar la intervención dol Estado, desde que sólo 
exisitían sobre el particular dios leyíes, una de ellas a favor de 
la Cooperativa, sancionada en 1897, para «extender» sus líneas 3 
la campaña, y otra en 190 5, que facultaba a la Junta Económi- 
co - Adminisitrativa para autorizar la colocación subterránea de 
los cables de la Compañía «La Económica», obra que jamás sie 
había realizado. La compañía «Uruguaya», — concluía el Men- 
saje, — no tiene autorización legisiütiva y su funcionamiento 
emana de resolucioines administrativas que deben reputarse 
precaria<s. 

Esas dos compañías telefónicas tenían 3,881 abonados en 
1907 y 5,245 en 1910, con. una red de 9,800 kilómetros. 

Obras de vialidad, calles, avenidas, «aniinos, pi.ieiites y ramblay. 

Al ajbrir lais sesiones ordiniarias del Cuerpo Legisla tdvo, en 
l'ó de febrero de 1909, amunciaiba el Presádente Willliman que 
el Ministerio de Obras Públicas había intervenido en la conf.- 
truocián de 3 5 paientes, de lo'S cuales 12 estaban terminados :•' 
loí; demás en construcción o en estudio. En i.^rual oportunidad 
dell año siguienite, anunciaba que estaban terminados 7 puen- 
tes, que hjabían absorbád'O $ 419,145 y que estaban en cons- 
trucción 4, que costarían $ 804,357. Entre esois puentes figu- 
:o:ba el del río San José. Májs adelainite, al finalizar su man- 
dato em febrero de 1911. detalllaba así el Presidente Wálliman 
las obras públicias ejecutadas duramte los cuatro años de sn 
período admini&ti'aitivo, repregenitaüiivjas de un costo total ds 
^ 17.000,000: 



Puerto de Montevideo $ 7.3ñO,OI3 

Expropiaciones en el puerto » 402, 855 

Gastos in)previstos y trabajos complementarios . . » 531,552 

Obras de saneamiento y diversos contratos. ...» 428,750 

Carreteras y boulevares » 1.817,007 

Puent<'s y calzadas •....» 1.235,271 

Construcción y reparación de edificios y expropiaciones » 4.798,728 

Puertos y muelles » 466,083 



316 Anales de la Universidad 



Sistemas de paAÚmentación. 

Se debaitió intensamente en 19 08 acerca del sisteana de pa- 
vimentación que deibía adoptarse para las calles de Montevideo, 
pjl ingieniero muinlcipail señor Monitiero Paulller se in.c/linaiba al 
adoquinado «de piedra perfeccionada en sus elementos y en su 
colocaoión», y el arquitecto pjaáisajisita señor Thays, «al adoquín 
cxagonal, pemtagoniail o rectiangular, de tamañ,) pequeño, sobre 
í^ólida base de hormigón». El astallto, decía en siu informe el 
señor Thjays. tiene entre otros inconvenientes eil costo exceííi- 
vo de la conservación, pues la experiencia demuestra que a los 
fres meses se aga-ieta o se destruye en las calles tracnsitadas por 
tranvías. 

La rambla Sud. 

Bl Poder Ejecutivo trató de construir, en 19 09, una sección 
de la Rambla Sud, sobre la base de la siguiente fórmula pro- 
puesta por una empresa inglesa que encabezaba el barón Grim- 
thorpe: 

La rambla tendrá un ancho de 70 metros y una longitud de 
4.000 metros, desde la calle Washington hasta la calle Juan D. 
Jackson. fie tomarán al mar 145 hectáreas, de Jas cuales 29 
sr destinarán a la ramM|a, 36 a víais de comunicación y Si 
a la venta para sufragaír los gastos. El Grobierno gairaetizará 
íil capitail de $ 6.974,000 el 5 % de interés anual. El ca.pital 
será reembolsaido en 15 años. Las ventas de terrenos se harán 
'á, precio míniímo de $ 9 el metro y con siu producto se formará 
el foiudo amoTtizauíte deil oaipltail de las obras Las tierras sj- 
bvantes después de amortizados los boiuo'S se dividirán por par- 
tes iguales entre el Estado y la empresa. 

Esa fórmula fué aceptada de inmediato por el Cuerpo Legis- 
lativo, lo que no im,pidió que la empresa concesionaria se pre- 
sentara en demanda de modificaciones que hacían terminar la 
obra en la Rambla de la Playa Ramírez, entre las calles Jack- 
son y Caiguá, y elevaban el capital garantido a ? 7.000,000. 
Pero tenían que ser más graves la dificultades., porque aun 
cuando las enmiendas fueron también sancionadas, la obra fra- 
casó, como tendremos oportunidad ue verlo ea el subsiguiente 
período presidencial. 

Otra obra importante proyectíó el Poder Ejecutivo con el mis- 
mo resultado adverso: la avenida entre el Palacio de Gobier- 



Anales de la Universidad 



317 



no, mandado erigir &n la antigua Plaza de Armas de la calle 
18 de Julio, donde poco después se colocaba la piedra funda- 
mental y se daba comienzo a las obras, y el proyectado Palacio 
Le'^islativo en la Plaza General Flores, de la Aguada. 



Ganadería. El censo de 1908. 

El censo ganadero de 1908 arrojó las siguientes cifras: 

Vacunos: 8.192,602 (puros, 157,859; mestizos, 5.204,489, 
criollos, 2.690,788; sin especificación, 139,466). 

Ovinos: 26.286,296 (puros, 545,615; mestizos, 24.086,751; 
criollos, 1.370,025; sin especificación, 283,905). 

Había adquirido gran empuje en esos momentos el ganado la- 
nar, por efecto de la propaganda de las sociedades rurales. «La 
cria de ovinos — decía en 1909 la Federación Rural al Gobier- 
no, al proponer la celebración de una exposición de lanas — es 
pobladora y es obra sana y patriótica fomentar ese ramo de 
nuestra producción». 

Los cabañeros, por su parte rivalizaban en la selección de 
sus planteles. Baste decir que los dos campeones de campeones 
merinos de la Exposición de Australia en 1909, fueron traídos 
a Montevideo al año siguiente. 

Véase la distribución de los ganados vacunos, ovinos y equi- 
nos por departamentos: 



Vacunos 



Ovinos 



Equinos 



Artiji-as . 

Canelones 

Cerro Largo 

Colonia . 

Durazno 

Flores 

Florida , 

Maldonado 

Mina.s 

Montevideo 

Paysandú 

Rio Ne<;;TO 

Rivera 

Rocha 

Salto. . 

San José 

Soriano . 

Tacuarembó 

Treinta y Tres 



601,818 
190.706 
678,862 
313,023 
408,889 
182,152 
418,006 
lf)7,9l9 
423,982 
34,403 
706,807 
ñ()4,3ñ8 
500,661 
391,099 
7.58,470 
221,173 
3S9,523 
753,932 
456,769 



1 


505,292 


43,509 




172,052 


29,788 


1 


479,662 


36,947 




750.627 1 


24,940 


2 


734,494 


34,524 


1 


505,994 


13.500 


o 


061,982 


29,358 


1 


015.863 


18,063 


2 


.116,693 


27,705 




5,190 


17,148 


1 


574,809 


37,689 


1 


.289,769 


18,447 




(J67,105 


34,256 


1 


.585,537 


,30.531 


1 


.914,731 


43.592 




463,956 


19,994 


2 


.064,940 


32,219 


1 


.755,366 


41,060 


1 


.622,234 


29,977 



318 Anales de la Universidad 



Lros boletines del censo demostraban estas otras existencias: 

Porcinos 180,099 

Asnales .... 4,428 

Mulares 17,671 

Caprinos 19,951 

Avestruces 242,872 

Aves de corral 3.143,526 

Hasta 18 60 — escribía en esos mementos el Cónsul dsl Uru- 
guay señor Richling- a nuestra Cancillería — los avestruces de 
Sudáfrica eran cazados a bala para el aprovechamiento de su» 
plumas; pero después empezó el amansamiento, que se intensi- 
ficó can la implantación de algunas incubadoras, hasta llegar a 
constituirse una industria importante. En 19U4, el número de 
avestruces mansos era de 357,970 y la exportación de pluma^i 
representaba un valor de 1.814,252 libras esterlinas. 

La dirección de Estadística Agrícola y Rural de la República 
Argentina publicó en el mismo año de nuestro censo un cuadro 
de la riqueza ganadera de las 14 provincias y 10 gobernaciones 
que arrojaban las siguientes cifras: 

Bovinos (Buenos Aires aisladamente 7.000.000') . . 2.t. 844.800 

Ovinos ( » » » 48.000,000^ . . 77.581,100 

Equinos 5.462,170 

Mulares v asnales 545.870 

Cabrios " . . . • 2.566,800 

Porcinos 2.841,700 

Número de establecimientos, personal de trabajo, producción y 
salarios, según el censo de 1908. 

Había en el Uruguay el día del levantamiento del censo 
43,874 establecimientos agropecuarios. 

Esos establecimientos tenían una superficie de 17.176,651 
hectáreas; un personal de trabajo compuesto de 112,817 peones; 
un desembolso anual por concepto' de salarios de $ 4.101,193 -y 
una producción calculada en $ 38.032,890. 

La ganadería ocupaba 15.278,374 hectáreas y la agricultu 
ra 829,934. 

De los establecimientos censados, 23,574 estaban administra- 
dos por sus dueños. 

El personal de trabajo se distribuía así: 6 9,399 hombres, 
22,917 mujeres y 20,501 niños. 



Anales de la Universidad 



319 



Eran nacionales 85,860 y extranjeros 12,441, correspondien- 
do las diferencias a la abultada cantidad de boletines sin espe- 
cificación. 

El valor de los establecimientos, sin computar campos y ga- 
nados, ascendía a $ 46.721,562. 

Los bosques ocupaban 433,673 hectáreas. 

Había 274,195 kilómetros de líneas de alambrados. 

Véase cómo se distribuían algunas de las cifras globales que 
anteceden: 



Número de establecimientos ganaderos .... 

Superficie ocupada ( hectáreas ; 

Personal de tral)ajo 

Salarios $ 

Produccióu anual. ...... , . . . » 

Número de establecimientos agrícolas 

Superficie ocupada ( hectáreas ) 

Personal de trabajo 

Salarios $ 

Producción anual » 

Número de máquinas e instrumentos agricolas . 
Avaluados en . S 



14 



]!>.745 
.7íi().000 

54.603 
.82-2.000 
.131,000 

18.602 
870.000 

41.631 
799,000 
.992,000 

106,005 
.643.306 



(Entre ellas figuraban 66,561 arados comunes y 6,057 espe- 
ciales, 290 motores a vapor con 2,278 caballos de fuerza motriz). 

Número de establecimientos mixtos 5,527 

Superficie ocupada ( hectáreas "i 1.557.000 

Personal ... 16,583 

Salarios S 408. COO 

Producción . • » 3.909,000 



Superficie de los establecimientos agropecuarios. 

I-Ie aquí como se distribuían los establecimientos censados, 
del punto de vista de la superficie explotada: 

Establecimientos de 



De más de 55,000 
No especificados 







10 


lectáreas 


5.899 


10 


a 


50 


» ... 


. 1 1 .240 


51 


a 


100 


» a • . 


7.294 


101 


a 


300 


» ... 


8,445 


301 


a 


500 


» ... 


. 3.416 


501 


a 


1 ,000 


» 


3,514 


1,001 


a 


2.500 


» ... 


2,390 


2,501 


a 


2,750 


» ... 


425 


2,751 


a 


5,000 


» ... 


500 


5.()(M 


a 


7,500 


» ... 


191 


7.501 


a 


10.00!» 


» ... 


186 


10.(101 


a 


12,500 


» ... 


40 


12,501 


a 


25,000 


> ... 
» ... 


61 

11 

285 



320 



Anales de la Universidad 



Iiidnstria saladeril. 

Véase la marcha de la industria saladeril en un período de 
20 años (número de animales vacunos faenados) : 



URUGUAY 



QUINQUENIOS 



ARGENTINA 



BRASIL 



Para 
tasajo 



Para extracto 
y conserva 



Para 
tasajo 



Para extracto Para tasajo 
y conserva j 



1892 - 1896 . 


li 

2.929,200 


873,600 


2.972,400 


383,400 


1 
1 

2.193,900 


1897 - 1901 . 


2.857,900 


554,900 


1.503,850 


363,750 


1.610,700 


1902 - 1906 . 


2.778,300 


873,400 


998,100 


632,800 


2.446,000 


1907- 1911 . 


2.617,090 


654,500 


742,200 


1.046,100 


3.116,400 



Descenso gradual en los saladeros y fábricas de extracto y 
conservas del Uruguay; baja considerable en los saladeros ar- 
gentinos, compensada en parte por el desarrollo de los extrac- 
tos y conservas: aumento en los saladeros de Río Grande. Ta¡ 
era la situación de la industria saladeril en el período adminis- 
trativo que Abamos recorriendo. 

Continuaban los trabajos para abrir nuevos mercados al ta- 
sajo. Pero sin resultado. «No hay posibiliadad alguna — escri- 
bía el Ministro uruguayo en Londres, don Federico R. Vidieüa, 
a nuestra Cancillería ■ — de introducir en estos países nuestro 
tasajo. Me parece tiempo y dinero perdidos, los que se emplean 
en buscar mercados para la carne seca en Europa. La tenden- 
cia general es en favor del frigorífico». 

En uno de los congresos rurales de 190S presentó el doctor 
Federico Susviela Guarch una cuenta de venta al Brasil, co- 
rrespondiente a la zafra de 1906-l;<07, que arrojaba 95 cen- 
tesimos de pérdida por cada animal faenado Y el Brasil era 
entonces, como había sido siempre, nuestro principal mercado 
de consumo. 

De las revistas de las grandes casas importadoras de Río Ja- 
neiro, Cabral, Belchor y C.^" y Souza Filho y C", tomamos las 
siguientes cifras relativas al movimiento de dicha plaza: 



1907 



1906 



Kilos entrados de la Aro-entina 
» » del Uruo'uay 

» » de Rio Grande. 

Reexportado 

Consumido 



3.521,000 
9.681,880 

21 .000,000 
3.649,840 

30.769,760 



2.703,380 
9.760.790 

ir).97ó.630 
1 .391.680 

29.333.000 



Anales de la Universidad 



321 



El precio de la carne del Río de la Plata, oscilaba de 540 a 
920 reis el kilo y el de la carne de Río Grande de 520 a 820 



reís. 



La industria frigorífica. 

La Argentina había ya conjurado la crisis saladeril, con ayu- 
:da de sus frigoríficos, según lo demuestran estas cifras que re- 
producimos de las revistas comerciales de la época (valor en 
pesos oro) : 



Carne congelada 



Carne tasajo 



1894 
1899 
1903 
1909 



$ 1.936,135 
» 2.665,023 

» 14.707,888 
, 27.034,565 



$ 4.564,447 

» 2.038,413 

» 1.542.018 

» 1.325,053 



El Uruguay sólo tenía un frigorífico en esos momentos y su 
faena era tan poco alentadora, que n.ás de una vez trataron los 
accionistas de vender el establecimiento a empresas extranje- 
ras. He aquí el número de anímales faenados en cinco zafras 
sucesivas: 



Vacunos 



Ovinos 



1904-05 
1905-06 
1906-07 
1907-08 
1908-09 



4.302 


110.432 


4,102 


65,678 


14.002 


141,708 


20,896 


118,607 


25,100 


143,000 



El directorio de «La Frigorífica»» hacia notar en su memo- 
ria de 1907, que había embarcado 2,908 toneladas de carne va- 
cuna y 4,029 de carne ovina. En conjunto, 6.937 toneladas con- 
tra 2,522 en 1906. Pero, agregaba que las pérdidas alcanzaban 

ya a $ 63,193. 

La legislatura de 1910 sancionó una ley — resultado de la 

refundición de los proyectos del doctor Gabriel Terra y de don 

Conrado Rücker — que acordaba eatímullos de importancia a 

la industria de carnes: exención de derechos de exportación a 

21 -IX 



322 Anales de la Universidad 

las carnes enfriadas, congeladas o conservadas y exoneración 
de Patentes de Giro a los establecimientos productores. 

La carne procedente de 1,000 novillos — decía el doctor Te- 
rra fundando esas exenciones — paga en la Argentina el im- 
puesto de í % que reditúa % 24,165 oro, o sea por cabezfi 0,024, 
equivalentes a % 0,022 oro uruguayo. La cai-ne conservada de 
1,000 novillos paga en el Uruguay, por concepto de derechos 
de exportación, $ 1,142 y entre derechos y patentes, $ 1,14¿. 
por cabeza. 

El Presidente Williman, inspirado en esos mismos propósi- 
tois,, dirigió un Mensaje al Cuer,po LegislLativo retirando el veto 
opuesto por el Gobierno del señor Batiré y Ordóñez a la ley 
¿e julio de 1906, que reducía el derecho de exportación a las 
carnes y conservas. Dos razones invocaba el Poder Ejecutivo 
para dejar sin efecto el veto: el descenso de las faenas en Fray 
Bentos, seguido del incremento de la otra gran fábrica similar 
inisitailada por Liebig en la cosía argentina, y la nscesidad de 
favorecer el planteamiento de nuevas fábricas. 

De una monografía publicada por el representante de la Com- 
pañía Liebig, reisiuíltaba que desale 1862, aíio de la apertura 
de la fábrica en Fray Bentors. hasita 1908 (45 años), el esta- 
blecimiento había faenado 5.824,590 animales vacunos, con el 
siguiente movimiento de fondos: 

Valor de los animales $ 75.427,588 

Número de cueros exportados 5.864,441 

Sueldos abonados a los operarios $ 10.236,250 

Derechos aduaneros pagados por exportación . . » 4.478,114 

» » » » importación . . » 921,899 

Primitivameinte, sólo tenía una fábrica la Compañía Liebig 
según antes hemos dicho: la de Fray Bentos. Pero, gradual- 
mente, había ido extendiendo su campo de acción a la Argen- 
tina y al Paraguay, resultando de ello que en 1908 sus explo- 
taciones ganaderas se distribuían así: 

En el Urugvay, 58,649 liectáreas propias y 36,456 hectáreas arrendadas 
! la Argentina, 159,242 > » ■ 60,961 > > 

■' el Paraguay, 176,766 » » ' 33,900 » » 

La fábrica de Colón, en la Argentina, similar a la de Fray 
Bentos, empezó a funcionar en 190.3 como consecuencia de la 
desigualdad de derechos aduaneros de exportación en una y 
otra margen del Plata. 



A7ialcs de la Universidad 



323 



Cai'no pai'a el abasto de la población. 

Véase ila carne consumida por la •.loblación de Montevideo en 
un período de 35 años: 



QUINQUENIOS 



Animales 
vacunos 



Ovinos 



Porcinos 



1874 - 78 


471,347 


261,568 




1879 - 83 1 


4.54,121 


310,635 




1884 - 88 ! 


572,131 


323,625 




1889 - 93 


742,487 


265,838 




1894 - 98 


700,836 


314,632 


86, 


1899 - 903 


646,672 


362,811 


104, 


1904 - 08 . • . . . . 


690,222 


422 224 


107, 



Con relación al período de la Administración Williman, üe 
aquí las cifras de Montevideo y de las ciudades de campaña: 



DEPARTAMENTO DK 1I0NT1CV1UB< i 



Vacunos 



Ovinos 



Corderos y 
cabríos 



Porcinos 



1906 


136,823 


61,432 


20,793 


20,589 


1907 


146,100 


68,758 


27,465 


20,025 


1908 


1.57,817 


77,467 


31,519 


22,086 


1909. . . . • . 


169,559 


90,426 


32,755 


23,435 


1910 


181,290 


104,387 


39,774 


23/243 



UKI'AKTAMIONTOS DK CAMPANA. 



Vacunos 



Ovinos 



Corderos 
y cabríos 



Porcinos 



1906. 
1907, 
1908. 
1909. 
1910. 



142,116 
1.54,456 
157,084 
147,951 
147.996 



71,9.53 

78,795 

145,560 

236,962 

220,859 



1,477 
1,708 
3,119 
2,036 
1,861 



La Cámara de Diputados sancionó un proyecto de ley en 1910, 
por el cual se unificaba el impuesto de abasto eu todos los de- 
partamentos de campaña. El ganado vacuno pagaba, hasta ese 
momento, un derecho general que oscilaba do SO a 100 centé- 



324 



A7iale.'i (le la Universidad 



simos y un derecho especial o adicional que oscilaba de 5 a 80 
centesimos; el ganado porcino, un derecho general de 80 a 100 
centesimos y un derecho especial de 10 a 5G centesimos; el lanar 
un derecho genera] de 20 a 25 centesimo;! y un derecho espe- 
cial de 5 a 10 centesimos. El proyecto sancionado, establecía 
Que el ganado vacuno^ y el ganado porcino pagarían el derecho 
general de $ 1 y el especial de $ 0,50, y el ganado ovino el de- 
recho general de % 0.20 y el esipecial de S 0,10. 

P<^so y precio de los ganados. 

Desde mediados de 1904 quedó establecido en la Tablada ei 
sei'vicio de corrales-básculas, por el que tanto se habían inte- 
resado los estancieros progresistas y los Congresos Rurales. Pe- 
ro transcurrió todavía algún tiempu. antes de que las ventas 
se hicieran al peso, como se hacen actualmente. 

He aquí el promedio general de los g-anados vacunos, despacha- 
dos para el abasto de la población áe Montevideo (englobando 
bueyes, novillos, vacas y terneros) : 



En pie 



Faenado 



1904 (kilos) 


i 403 


242 


1905 » 


1 424 


254 


1906 » 


413 


248 


1907 » 


i 420 


252 


1908 » 


1 407 


244 


1909 » 


I 383 


230 


1910 y 


! 371 


223 



Véase ahora el promedio de los precios en la Tablada: 



Bueyes 



Novillos 



Vacas 



Terneros 



1905. 
1906. 
1907. 
1908. 
1909. 
1910. 



26,19 
24,67 
25,39 
23,04 
22,85 
24,90 



22,75 
22,74 

21,88 
19,44 
20,49 
22,14 



18,27 
16,97 
16,12 
13,48 
13,60 
16,26 



7,34 
7,2V 
7,50 

5,80 
5,48 
7,58 



Hubo momentos en que los novillos mestizos alcanzaron $ 31 



Anales de la Universidad 



325 



en 1905, •$ 34,48 eu 1906, $ 34,04 en 1907, •? 39,80 en 1908, 
$ 35,01 en 1909 y $ 38, 6? en 1910. 

Exposiciones-ferias de ganadería. 

Una ley -sancionada eu 1907 acordó subsidios a los departa- 
mentos de la República en que se o)-ganizaran exposiciones-fe 
rias, y, por efecto de ese estímulo, se produjo el intenso mo- 
vimiento que reflejan estas cifras: 





Número de 
exposiciones 


Subsidios del 
Estado 


Ventas 
efectuadas 


1908 ' 

1909 

1910 


12 

18 
7 


$ 33,000 
» 34,980 
» 27,100 


$ 473,377 
» 254,139 



Otra ley de 1909, acordó la suma de $ 100,000 con destino 
a la construcción de pabellones permanentes en el Prado, rea- 
lizándose con ello un persistente voto de la Asociación Rural. 

Refinación de las razas ganaderas. 

Proceden las siguientes cifras del Herd Book Uruguayo, co- 
rrespondiente al período 1907-1909: 



1907 



Animales puros importados 

K nacidos en el pais 
Total de animales puros . 



1,510 
1,244 
2,754 



1908 



924 
2,480 
3,404 



1909 



543 
2,870 
3,413 



El Uruguay llegó a formar, por efecto de estas importaciones 
y de la inteligente selección de algunos de sus estancieros, el 
primer itipo de la raza Hereford en ií. Río de la Plata, como la 
Argentina llegó a adquirir, por los mismos factores, el primer 
tipo de la raza Durham. 



326 Anales de la Universidad 

Reorganización admlnisti'ativa de los servicios agropecuarios. 

El Departamento de Ganadería y Agiicullura creado en 18 96. 
quedó dividido desde 190 8 en dos secciones importantes: la Di 
visión 'de Ganadería, con una Sección de Zootecnia y Veterina- 
ria y otra de Marcas y Señales, y la División de Agricultura, con 
una Sección de Laboratorio, una Sección de Inspección de Agri- 
cultura, un campo de ensayo en Toledo, una Sección de Inmi- 
gración y Colonización y una Administración de Colonias. 

«Entra en la mente del Gobierno — decía el Mensaje que sir 
vio de base a esa ley — abordar la organización de los campos 
de experimentación en Toledo y establecer una Escuela de Ca- 
pataces en los campes de La Estanzuela, recientemente adqui- 
ridos, y resolver el problema de la enseñanza agropecuaria en 
el paÍ5.» 

Organización de la policía veterinaria. 

Dos años más tarde, organizó la Asamblea ila Poilicía Sani- 
taria die los Animalles. 

«Eli Poder Ejecutivo — decía la naieva lejy inspirada por el 
Ministro de Industrias, doctor Antonio Cabral — liará efecti- 
va la defensa de los ganados contra la invasión de enfer- 
medades contagiosas y exóticas y la propagación de las que 
pudieran aparecer dentro del territorio de la República, — 
rabia, carbunclo, tuberculosis, tristeza, muermo, fiebre aftosa, 
etc. Todo propietario de animales atacados, tiene la obligación 
de denunciarlos a la comisaría más próxima, bajo pena de 
multa de 5 a 100 pesos o prisión equivalente. Constatada la en- 
fermedad, el Poder Ejecutivo podrá declarar infectada la pro- 
piedad y dictar las medidas de aislamiento necesarias. Los ani- 
males que se importen o exporten, serán inspeccionados por la 
Policía Sanitaria. La inspección de los mataderos y tabladas, 
estará a cargo de la misma Oficina. En caso de ordenarse el sa- 
crificio de los animales atacados, se pagará al propietario, por 
concepto de indemnización, el precio de tasación, estableciéndo- 
se para los reproductores importados el orecio máximo de 
$ 800.» 

Para el sostenimiento del servicio, se creaban los siguientes 
arbitrios: por concepto de inspección veterinaria y seguro de 
carnes: 8 centesimos los bovinos de.^tinados a saladero, frigo- 



Anales áe la Universidad 327 



rifico o consumo; 4 centesimos los lanares; 25 centesimos los 

porcinos. 

Advertía el Poder Ejecutivo en su Mensaje, que desde febre- 
ro de 1906 — punto de arranque del pago del seguro de carnes 
para el abasto de la población de Montevideo — nasta mayo 
de 1909, habían sido examinados 442,746 animales, percibiendo 
fl Bsitado, por concepto de derechos, % 11,686 y pagando, por 
concepto de decomisos, $ 11,862, dato bien tranquilizador, como 
se ve, acerca del riesgo de los nuevos servicios que se iban a 
abordar. 



El valor de la riqueza ganadera. 

La Asociación Rural, refiriéndose al pensamiento de crear el 
Ministerio de AgricnMura, que se aitribuía, en esos momentos, a 
un gru,po de diputados, calculaba así el valor de la industria ga- 
nadera: 

15.000,000 de hectáreas (o-auaderia 14.500,000 y ,,„ ^^„ ^^^ 
ao-ricultura 500,000 ) a $ 30 cada una . . . « ^oO. 000,000 

8.000,000 de vacunos " n?nn;»nnft 

25.000,000 de ovinos » ^o. 000,000 

600,000 equinos " o.bUU,uuu 



Organización de las fuerzas rurales. 

El Centro de Ganaderos y la Asociación Rural resolvieron re- 
fundirse en 1907, como medio de intensificar su acción. 

Dando mayor amplitud al pensamiento, se habló también en 
uno de los Oongrasos Ruralles, de este mismo período, de orga- 
nizar los eílemento's agrarios dle toda la Repúbilica. bajo forma 
de Federación de las Sociedades Rurales existentes. 



Agricultura. Estadística de los cultivos más difundidos. 

Una estadística oficial de 1911 fijaba así la superficie, siem- 
bra y rendimiento correspondientes al trigo y al maíz: 



328 



Anales de la Universidad 



HECTÁREAS 



Trigo 



Maíz 



SIEMBRA (quintales) íI COSECHA (quintales) 



Trigo 



Maíz 



Trigo 



Maíz 



1899-1900 . 




328,488 


145,668 1 


222,414 


17,283 


1.875,532 


770,939 


1900 - 01 


1 


j 276,511 


181,558 


191,085 


22,779 j 


997,198 


1.416,479 


1901 - 02 






292,616 


178,238 


205,507 


21,861 


2.069,377 


1 .285,393 


1902 - 03 






265,638 


162,467 


175,680 


20,724 


1.426,117 


1.343,555 


1904 - 05 






260,770 


176,899 


184,996 


22,976 


2.058,880 


1.218,868 


1905 - Oó 






288,468 


166,361 


205,176 


22,628 


1.253,442 


819,523 


1906 - 07 






252,258 


212,154 


178,249 


26,614 


1.868,844 


1.361,362 


1907 - OS 






247,606 


174,516 


169,006 


21,000 


2.022,082 


1.017,173 


1908 - 09 






276, "87 


203,268 


189,155 


25,347 


2.339,100 


1.694,641 


1910 - 11 






257,609 


201,705 


177,804 


24,362 j 


1.625,438 


924,453 



Son cifras que revelan estancamiento. En cuanto a los precios, 
véase este otro cuadro, del mismo origen oficial, aunque con 
variantes emanadas de la diversidad de puntos de partida para 
la determinación de las coseclias: 



Cosecha de 
trigo 



Su valor 
corriente 



Cosecha de 
maíz 



Su valor 
corriente 



1907 
190S 
1909 



Kilos 

186.884,422 
202.208,218 
233.910,034 



5.942,924 
6.794,196 
9.216,055 



Kilos 

136.136,240 
101.717,276 
169.464,099 



$ 

3.839,041 
2.797,225, 
4.372,173 



I>\portacióii (le productos agrícolas. 

He aquí el monto de las exportaciones de] período presiden- 
cial que recorremos (quintales): 



1906. 
1907. 
1908. 
1909. 
1910. 



Trigo 



Harina de trigo 



Maíz 



Lino 



2,634 


0,162 


23,690 


105.054 


228, ñOf) 


59,517 


22,175 


200,706 


001,766 


66.538 


4,949 


175.908 


719,700 


85,728 


196.989 


128,946 


39,267 


88,062 


48,412 


106,455 



Los molineros celebraron un acuerdo en 190S, para reglamen- 



Anales de la Universidad 329 



Lar la producción de harinas, invocaudü que su industria estaba 
e'i dificultades por efecto de la competencia internacional, y, 
sobre todo, de la disminución de las cosechas de trigo d-esde 
1901 hasta 1905, que habían dado por resultado que la exporta- 
ción argentina se adueñara del m.ercado del Brasil. 

El trigo de Montevicleo a la cabeza de los trigos del luuiido. 

Don Mario R. Pérez y don Nicolás Inciarte, representantes de 
li Cámara Mercantil de Productos del País, elevaron al Poder" 
Ejecutivo en 1909 una carta de la importante casa de compras 
de cereales «Luis Dreyfus y C"», altamente favorable a la cali- 
dad de los trigos uruguayos. 

«Nuestra casa central de París, — decían los señores Dreyfus 
y C.-" — clasificó el trigo uruguayo de la cosecha 1908-1909 
cotno el privxer trigo del mundo. El trigo tipo «Montevideo», obtu- 
vo entonces la más alta cotización leuropea, por su calidad sobre- 
saliente, por su peso específico extraordinairio y por su maf,uí- 
."'ico color y limpieza. Hubo en seguida importantes pedidos. Pero 
son otras las condiciones de la nueva cosecha. A causa de las 
lluvias, el grano se ha mojado en los rastrojos, perdiendo su 
cclor y su peso. Es una consecuencia de la falta de emparve.» 

Invocando esa carta, pedían los representantes de la Can. ara. 
Mercantil de Productos del País, que ^se adoptaran medidas es.v 
rnuladoras del emparve. Y el Poder Ejecutivo, que encontraba 
atendible la gestión, se dirigió en el acto a la Asamblea en do- 
manda de una ley que estableciera un impuesto de 20 centési- 
raos por cada 100 kilos de trigo no emparvado ant-es de la trilla 
y otro impuesto a los dueños de trilladoras, de .30 centesimos por 
I?, trilla de cada 100 kilos de trigo que no procediera de parvas. 
El trigo tipo «Montevideoí» — decía el Poder Ejecutivo^ en su 
Mensaje — tenía un peso de 81 V2 por hectolitro, o sea un 9xcc- 
so de 5 V2 kilos .sobre la media general del grano del Río de la 
Plata, llegando algunas par*idas a obtener hasta 83 kilos. El 
d" la nueva cosecha — agregaba — ha declinado a 79 1|4 pov 
efecto, según se eree, de la faltp de emparve y del exceso de 
ama. 



330 Alíales de la ÜJiiversidad 

Lo lucha contra la lanjíosta. 

Durante este período, la plaga de la langosta estuvo pernia- 
nentemente a la orden del día. A fines de 1907 fueron invadidos 
iOS Departamentos de Artigas, Rivera, Salto, Paysandú, Tacua 
rombo, Soriano y Plores, con grandes pérdidas para la agricul- 
nara. Las invasiones y los perjuioios se repitieron en 190S y 
1909. A pedido de la Comisión de Defensa Agrícola, el Pod-ír 
F;ecutivo propuso a la Asamblea variars modificaciones a la loy 
.1-" extinción de la langosta dictada en 18 91. Esas modificanio- 
nes, que en el acto fueron sancionadas, establecían que los pro- 
pietarios, arrendatarios u ocupantes de terrenos invadidos o de 
terrenos linderos, estaban obligados a coimbatir y destruir Ir 
l.ingosta que existiera en sus respectivos predios, bajo aperci- 
bimiento de multas y de realizarse los trabajos a costa de ios 
mismos obligados. El Poder Ejecutivo quedaba autorizado a )a 
vez para utilizar los servicios del ejército de línea en la lucha 
contra la langosta, y esa disposición tuvo cumplimiento en varias 
oportunidades. 

Trabajos de colonización. 

El Poder Ejecutivo presentó a la Asamblea a principiot úe 
1909 un proyecto de ley por el cual se destinaba el saldo dei 
superávit del ejercicio 1907-1908, que subía a $ 772,180, a li 
compra de tierras destinadas a colonización, de acuerdo con li 
lay de ISSO, y asimismo para efectuar operaciones hipotecarias 
sobre esas tierras y aplicar su producto a nuevos campos. 

En ese mismo año, fueron fraccionados los campos que tama 
en la Colonia la compañía «The River Píate Estancia», antes de 
Drable, formánaose allí 9 lotes que fueron vendidos a precios 
que csicilataan desde $ 45 hasta $ 108. El Gobierno compró une 
de esos lotes, con destino a Escuela de Agricultura. 

Los campos de Artigas — que habían sido adquiridos años 
atris con destino a colonización y que luego resultaron im pro- 
Dios para ese objeto y quedaron envueltos en pleitos largos y 
ruinosos — fueron sacados del dominio fiscal y vendido? a d.n 
Nicolás Revello por la suma de- $ 2 25,000. El Estado se reser- 
vaba la parite ocupada por las Collonias Rivera y Pintado y enaje- 
raba por ese precio el resto del campo, que llegaba a 20,700 
hx^ctáreas. 



Anales üe la universidad 



331 



Plantaciones de tabaec». 

Eu los Departameutos de Mont9\ideo, Canelones, Colonia, Ce- 
rro Largo, Rivera y Tacuarembó, era donde principalmente se 
h<icían ensayos de plantaciones de tabacos, con resultados poco 
pleutadores en la generalidad de los casos. He aquí algunas ae 
las cifras que traducen el movimiento de ese ramo industrial: 



1908 



1909 



1910 



Declaraciones 


541 


554 


571 


Plantaciones 


1,075 


1,051 


1,186 


Hectáreas cultivadas. 


824 


769 


860 


Número de plantas . 


10.820,410 


9.429,635 


11.948,485 


Kilogramos verdes . 


3.470,015 


4.302,625 


11.121,985 


» secos. 


875,085 


798,462 


1.061,605 



En último de esos años ss abordó el recuento de las lábricas d'i 
tabaco existentes en el Uruguay. Eran 169, correspondiendo a 
.Montevideo 142 y las restantes a los departamentos de camprina. 
Ej inventario de tabacos de esas fábricas arrojaba 1.187.805 
Kilos. 

Arboricultura. 

El Poder Ejecutivo pidió a la Asamblea en 1910 autorización 
para adjudicar a don Antonio D. Lussich una medalla de oro y 
y la cantidad de $ 10.000 por sus magníficas plantaciones de 
Punta Ballena. En el Mensaje se invocaba la ley de julio de 
1877. La autorización fué concedida en el acto y el gran pHu 
tador de árboles recibió en esa oportuniclad los aplausos del país 
eatero. 



Medios <Ie nn'.iorai' la situación <W la iionto poJnv do r.inipaña. 

La Asociación Rural designó en 1910 una concisión compuesta 
de los señores Daniel García Acevedo, Juan Antonio Escudero. 
Franoisico J. Ros, Julio M. Llamas, Eduardo Acevedo, Fermín 
Hontou y Carlos Praderi, con el propósito de promover el esV-- 
dio de la situación del pobrerío rural. Eu cada uno de los 
departamentos de campaña, quedó constituida una subcomisión 



332 Anales de la Universidad 

oompuesita del Jefe Político, Intendente y Presidente de la Aso- 
ciación Rural local. Como base de estudio, se resolvió levantpa* 
una encuesta acerca del número de poibres, medios de vida, gene 
ro de tra'baijo, causas de la pobreza y modo de difundir los há- 
bitos de trabajo. 

He aqui las conclusiones a que arribó luego el miembro iTif\)r- 
mante doctor Daniel García Aceveido: 

«Eis necesario aumentar la producción, inducir ail trabajo afl 
olemento nacional que no lo practica y mejorar las condición í'S 
generales de la vida en campaña, para que a ella vuelvan los ele- 
n entos que la han abandonado. 

«Debe aumentarse el número de escuelas y el sueldo de los 
maestros. 

<'.Debe constituirse, adjunta a cada escuela rural, una comi- 
sión de vecinos, que haga propaiganda en ei sentido de la concu- 
rrencia de los niños, que ponga al maestro en conta.jto y bajo la 
protección del vecindario, que reúna fondos y artículos para <'1'ís- 
tiibuir entre las familias que, por carecer de lo más Indispensa- 
ble no envían siu<Si hijo'S' a recibir instrucción y se ocupe, de 
acuerdo con el maesítro, de objetos que favorezcan el progreso 
de la enseñanza. 

«Debe modificarse el artículo 23 de la iey de Educación Co- 
mún, en el sentido de confiar a lois tenientes alcaldes el cumpli- 
miento de lio que dispone el artículo 20 de la misma ley y come- 
terles la efectividad de las penas, previo juicio verbal iniciado 
ante el juez de paz respectivo. 

«Debe darse enseñanza práctica de agricultura en las escuelaa 
rurales situadas en radios agrícolas o que puedan serlo y de agri- 
cuilitura y ganadería por medio de escuelas especiales. 

«Debe fomentarse por todos les medios el aumento del traba- 
jo en todo el país. 

«Es necesario modificar la ley de vagancia, en el sentido do 
confiar el conocimiento del delito a los jueces de paz y cambiar 
la pena de servicio militar, por seis meses o uno. dos o tres años 
de trabajo obligado en obras públicas de las Intendencias Muni- 
cipales. 

«Es necesario aumentar, remunerar mejor y seleccionar el 
personal de policías, para que desempeñe su misión con más efi- 
cacia. 

«Debe prohibirse la venta de bebidas alcohódicas para ser con- 
sumidas en la misma casa de comercio o sus dependencias. Debe 



Anales de la Universidad 



333 



extenderse ia misma prohibición a las reuniones de carreras que 
no se realicen en circos particulares. Debe fisca;lizarse la calidad 
de las bebidas y prohibirse la venta de las nocivas. 

«Las Juntas Económico-Administrativas deben cumplir con ce- 
lo el honroso cometido de velar por la couservación de los dere- 
chos individuales de los habitantes del departamento. 

«Es necesario modificar el artículo 21 del Código Militar en e] 
sentido de exaluir del eurolaímiento de la Guardia Nacional al 
agricultor, propietario, arrendatario o medianero de una super- 
ficie de terreno mayor de IG hectáreas y menor de 100 que culti- 
ve personalmente y al personal indispensable ocupado en el cul- 
tivo de la tierra, atei como all principal adminisitrador y em- 
p'iea'Sos, obreros o peones de los establecimientos fabriles, agrí- 
colas o ganaderos. 

«Debe precederse a la organización de colonias agropecua 
rías.» 

Industrias extractivas. 3Iinas de oro. 

Los trabajos de las minas de oro del Departamento de Rivera 
continuaron en la misma forma, escasamente productiva, de les 
años anteriores, según lo demuestran las siguientes cifras: 



Toneladas de 

mineral 
beneficiado 



Producto 
en oro 



Gramos por 
tonelada 



Producto de la 
venta del oro 



1906. 
1907. 
1908. 
1909. 
1910. 





13,962 


71 


K 510 


5 Gr. 


121 


8 36,864 




1 18,029 


117 


» 917 


6 » 


540 


» 51,883 




i 20,514 


102 


» 395 


4 » 


991 


» 45,053 




! 2,704 


13 


r> 112 


10 » 


483 


» 5.769 




, — 









- 


— 



En el último año cesó la antigua «Compañía Francesa de Mi- 
nas de Oro de Cuñapirú» y sus existencias pasaron a la Compañía 
Inglesa «Uruguay Consolidated G»ld Minas», la cual obtuvo ea 
1911 el siguiente resultado: 



Mineral beneficiado 20,818 toneladas 

Oro obtenido 179 k 852 ar. 

Gramos por tonelada 8 "t. 73 

Producto de la venta de oro S 66,074 

Un informe de la Sección de Minas del Departamento de Inge- 



234 Anales de la Universidad 

nieros corre3i>oiidieiite al año 19 06, hacía constar que la empreoa 
explotadora de Rivera tenía en actividad las minas de San Gre- 
gorio y Ernestina, con nn personal de 102 obreros y que desde 
diciembre de 1905 había extraído 29,700 toneladas de mineral, 
obteniendo 164 kilos de oro. Agregaba que en el resto del De- 
partamento, había varios centenares de minas, pero que muy po- 
cas habían sido caiteadais. 

El Poder Ejecutivo trató da estimular el movimiento mine- 
ro, mediante la presentación de un proyecto de ley redactado por 
una comisión compuesta de los doctores Carlois María de Pena,. 
Aureüano Rodríguez Larreta, Gabrie-l Terra, Antonio María ilo- 
dríguez y el ingeriero Alberto Castells. por el cual ,pp fijaba a 
los concesionarios un plazo aimp'lio para realizar los catees o re- 
conocimientos; se establecía un impuesto de 50 centesimos por 
hectárea concedida, y se creaba un laboratorio y una escuela de 
aprendizaje minero. 

Hay que reemplazar el trabajo que exige nuestro Código de 
Minería — decía la comisión redactora dei proyecto — por el 
canon o arrendamiento. Si el canon se paga y la mina no se tra- 
baja, será porque así conviene en un momento dado. El amparo 
por laboreo continuo, se presta a toda clase de ardides. Para ase- 
gurar la explotación, conviene incorporar al canon la obligación 
de invertir un capital determinado. Podría fijarse la cuota tri- 
mestral de 25 centesimos por hectárea y la inversión de $ 5.000 
en instrumentos y maquinarias por cada concesión. Los expe- 
dientes paralizados — agregaba la comisión — pasan de mil y 
las minas denunciadas de dos mil. En los dos años últimos, 
han sido denunciadas 800 minas. Pero el número de expedientes 
en que se ha hecho la mensura, no alcanza a una docena y ei de 
los que continúan tramitando no pasa de lOC. Sólo dos escrituras 
definitivas, — concluía la comisión, — han sido otorgadas en loa 
últimos trece años! 

Sólo están en actividad — decía a su turno el Poder Ejecutivo, 
al adjuntar el proyecito a la Asamblea — ias minas de San Gre- 
gorio y Ernestina en Cuñapirú y Corrales. El abandono de todas 
las demás, debe atribuirse a nuestra legislación minera, que es 
atrasada y defectuosa, a la carencia de una administración técni- 
ca especial que facilite la investigación, a la ausencia de estudios 
geológicos, a la falta de una enseñanza de la Minería. 

En el mismo año fueron contratados los servicios del ingenie- 
ro francés don Fernando Castellan, de la Escuela de Minas de 



Anales de la Universidad 335 



Saint Etienue, para la confección del mapa geológico del Uru- 
guay y para la enseñanza de la Minería. 

A la vez pidió el Poder EjecuLivo a ,1a Asamblea un crédito su- 
pl'ementario de $ 2 5,006, para concunrir a las perforaciones que 
realizaba don Antonio Lilaimbiais die Olivar en la región carbo- 
nífera de Cerro Largo, con ayuda de una máquina que podía 
llegar a la profundidad de 300 mejtiro's. 

lieglanieiitatióii de la yesca. 

Desde 19 03 regía un decreto de la Administración Batlle y 
Ordóñez por el que se prohibía el empleo de rede-j ae arrastre) 
en mar afuera, tiradas por barcos, o en das playas, tiradas a 
mano, y, a la vez, se creaba una comisión encargada de estudiar 
el puuLo y de informar al Gobierno acerca de la conveniencia de 
mantener o no la prohibición de las redes de arrastre. 

La Administración Wílliman dejó sin efecto esa prohibición 
en 1907. «Cualquier persona o cualquier empresa — decía el nue- 
vo decreto — podrá sacar permiso para emplear vedes de arrasti-e 
fuera de una zona de cinco millas desde la costa hasta la mitad 
del río. La maílla más pequeña de las redes de arrastre tendrá, 
por lo menos, 6 centímetros de largo una vez mojadas. Queda 
excluida la pesca de cetáceos, moluscos y lobos. El concesionario 
estará obligado a admitir a bordo de su buque un inspector re- 
gional». 

La autorización del bou provocó una huelga de pe.ícadores. 
Ese procedimiento, - — decían los huelguistas, — arruina a los 
pescadores de palangre, destruye las crías y amenaza ei porvenir 
de una de nuestras grandes fuentes de riqueza. Y entonces resol- 
vió el Gobierno mandar practicar estudios para averiguar si 
eran o no fundados los temores, suspendiendo entre tanto la au- 
torización concedida. 

También estuvo a la orden del día el régimen de la pesca de lo- 
bos. La empresa concesionaria que explotaba las islas del Este 
desde 1903, promovió un grave incidente con motivo de la pesca 
clandestina que se realizaba dentro de la zona concedida, dando 
lugar con ello a que el Estado resolviera, a mediados de 1910, 
abandonar el régimen del arrendamiento y entregar la explotación 
lobera a la Oficina Administradora de los Bienes del Estado. 
El jefe de esa Oficina, don Senén Rodríguez, presentó más tarde 
un informe en el que hacía el proceso de las empresas concesio- 



336 Anales de la Universidad 

uarias. La lobada fina era exterminada, sin excluir las hembras 
y las crías, y, en camibio, no eran perseguidos los lobos ordina- 
rios, más fuertes y devoradores que los otros. La misma oficina 
pidió y obtuvo que se suspeaidiera total o parcialmente durante 
algunos años la faena de lobos finos y se organizara una seria 
campaña contra los lobos ordinarios. 

La faena del año 1910, última de las empresas concesionarias, 
pro'dujo 2,997 pieles finas, aforadas en $ 41,851. Pero en segui- 
da empezó el descenso, por efecto de la aplicación del plan adop- 
tado por la Oficina de Administración de Bienes del Estado. 

El e.stanco del alcohol. 

La legislatura de este período presidencial, empezó por san- 
cionar en 19 07 una ley que exoneraba del impuesto interno de 
consumo a los alcoholes desnaturadizados mediante la incorpo- 
rsción de sustancias que los hicieran impropios como bebidas. 
Haisita ese momento, todos los alcoholes pagaban el impuesto de 
20 centesimos por litro, así los de consumo personal, come los 
-de aplicación industrial o doméstica, dándose lugar con ello al 
aumento de las importaciones de kerosene, a la crisis de nues- 
tras destilerías y al estancamiento de nuesitra agricultura. 

Dos años más tarde, la Cámara de Diputados abordó el estudio 
de un proyecto de ley sobre estanco del alcohol, presentado a la 
legislatura de 1903 por ios doctores Antonio María Rodríguez 
y Pedro Figari. Establecía el proyecto, que solamente el Estado 
podría fabricar y rectificar alco'hol; ique el precio de las destile- 
rías particulares existentes, sería fijado por un perito de cada 
parte y un tercero nombrado por la Alta Corte de Justicia; que 
la Asamblea votaría los recursos, una vez conocido el monto de 
las exproipiaciones; que mientras no se hiciera efectivo el estan- 
co, podría el Poder Ejecutivo elevar el ¡mpuesto a 40 centesi- 
mos; que en ningún caso se podría reconocer, por concepto de 
Indemnizaciones, máa; del 20 % del avalúo de los establecimien'- 
tos expropiados. 

Entre los antecedentes que ilusitraban ese proyecto, figuraba 
01 siguiente cuadro de la importación y de la fabricación nacio- 
nal de alcoiholes desde el año 1891, en que empezó la recauda- 
ción del impuesto interno de consumo (litros de alcohol im- 
portado, de 100 grados, incluyendo la caña convertida a ese tipo 
para formar una cifra única susceptible de ser comparada con la 
de fabricación nacional, que oscila de 9G a 100 grados): 



Anales de la universidad 



337 



ANOS 



Población 



Importado Fabricado 



Consumo 
total 



Litros 
por habitante 



1891 . . 


708,168 


1.200,992 


1.979,749 


3.180,741 


4,491 


1892 . . 


728.447 


839.819 


1.840,389 


2.680,208 


3,679 


1893 . . 


748,130 


1 288,243 


1.718,995 ! 3.007,238 


4,019 


1894 . . 


776,314 


1 419,122 


1.596,787 


3.015,909 


3,884 


1895 . . 


792,800 


1.390,948 


2.218,889 


3.609,837 


4,555 


1896 . . 


818,843 


654,833 


2 342,537 


2,997,370 


3,660 


1897 . . 


840,725 


479,739 


1.781,885 


2.661,624 


2,690 


1898 . . 


863,864 


583,713 


2.119,765 


2.703,478 


3,129 


1899 . . 


893,368 


521,646 


2.494,100 


3.015,746 


3,375 


1900 . . 


936,120 


607,517 


2 722,968 


3 300,485 


3,557 


1901 . . 


964,577 


481,499 


2.757,630 


3.239,129 


3,358 


1902 . . 


992,000 


550,675 


2.390,137 


2.940,812 


2,964 



Segúa los datos sumiaistrados a la Comisión de Hacienda por 
don Federico Capurro, dueño de la principal destilería, el costo 
del alcohol nacional era en esos momenitois de 7 centesimos por. 
litro, en tanto que el producto extrainjero se coloicaba en depó- 
s-'ito a 10 centésimois. 

La Cámara de Diputados voitó el estanco. Pero el proyecto 
quedó detenido en la Cámara de Senadores. 

"La producción de vinos. 

El Poder Ejecutivo nombró en 1907 una comisión emicargada 
de revisar la legislación de vino'S. Esa comisión, que estaba com- 
puesta por don Gaibriel Zas, don Ramón Suárez, don Diego Pons, 
don J. A. Portáis, don Teodoro Alvarez, don J. L. Abella y don 
Víctor Goppetti, produjo un informe que suministraba los si- 
guientes elementos de juicio para abordar el estudio de la ley 
proteccionista de la viticultura naícional: 

VITICUI/l'flKKS V VINICül.TORK.S. 




ANOS 



Cepas 



Extensión 
Hectáreas 



Viticultores 



Bodegueros 



1904. 
1905. 
1906. 
J 907 , 



12 531,508 

13 986,227 
14.450,690 
16.609,446 



3,620 

4,036 
4,512 
4,972 



771 

976 

1,305 

1,315 



438 
502 

437 
471 



105 
115 

59 



22 --IX 



338 Anales 


de la Universidad 




CANTIDAD DE L'VA Y DE VINO. 


AÑOS 


Kilos de uva cosechada 


Litros de vino elaborado 



1904. 

1905. 
19U6. 
1907. 



16.378,738 
20 3ü4,8.ó0 
16.408,077 
19.385,569 



10.458,119 

11.569,314 

9.469,674 

11.012,622 



Energía eléctrica. 

La Usina Eléctrica de Montevideo adquirió fuerte impulso en 
este período, según lo demuestran las siguientes cifras: 



ANOS 



SERVICIO PARTICULAR 



Lámparas 



Arcos 



SERVICIO PÚBLICO 



Lámparas 



Arcos 



Utilidades 



1907. . . 


63,785 


212 


4,296 


402 


$ 142,536 


1908. . . 


78,997 


328 


4,451 


425 


» 166,015 


1909. . . 


100,854 


188 


4,454 


4.55 


. 240,785 


1910. . . 


145,739 


432 


4.632 


824 


» 556,536 



En su Mensaje de apertura de las seisioiies ordinarias del 
Cuerpo Legislativo en Eeibrero de 1911, anuniciaba ei do'ctor Wi- 
lliman que el servicio se distribuía así: 



Alumbrado particular en 1910: 

Suscriptores .... 10,993 
Lámparas incandescen- 
tes 173,852 

Lámparas de arco . . 504 

Otros aparatos . . . 1,281 



Alumbrado público: 

Lámparas incaudescen- 

res . . ... 

Lámparas de arco. 



4,894 
1,093 



Emanaba el impulso inicial, de la ley de 1906 dictada du- 
rante la Administración Batlle. que autorizó la emisión de pe- 
sOiS 1.200,000 en Obligaciones Hipotecarias de 5 y 4 % de in- 
terés, con destino a ampliaciones de maquinarias y servicios. 
Esas obligaciones dieron un producto líquido de $ 1.050,060, 
que apenas alcanzó para cubrir alrededor de la mitaid <3e los 
gastos. Dentro del vasto plan de transformación, figuraban la 
conistruccián de un nuevo edificio, la installación de cailderas, la 
construcción de 32 subestaciones, compra de cables, etc., todo 



Anales de la, TJnivcrsiclaC- 



339 



ello como medio de atender las exigencias crecientes de la ciu- 
dad, instalar el servicio de fuerza motriz y rebajar las tarifas, 
como efectivamente se hiza. 

Se iba extendiendo, al mismo tiempo, a las localidades de 
campaña el servicio de la luz eléctrica. Al llegar el ejercicio 
1909-1910, gozaban ya de ese adelamto Salto, Paysandú, Mer- 
cedes, Minas, San. José, Florida, Durazno y Fray Bentos. 

Kstadístíca de los establecimientos industriales. 

El censo de 1908 arrojó las siguientes cifras, grandemente ba^ 
jais según la impresión general de los mismos industriales y co- 
merciante censados: 



Niimero de establecimientos industriales, mercan- 
tiles y mixtos 16,017 

Capital declarado (en bienes raíces % 67.414,12Jí: 

en s-iro « 184.383,782) $ 201.797,907 

Personal (dependientes, 15,623; capataces, 1,818; 
operarios, 27,247; aprendices, 5,117; peones 14,161 ; 

sin especificación, 3,368) 67,394 

Motores (con 34,500 caballos de fuerza). . . . 1,182 

Vehículos (carros y carruajes) 10,684 

Gastos anuales, por arrendamientos $ 4.651,269 

Gastos anuales, por salarios » 15.662.889 

Venta anual » 208. 90; ,923 

Producción nacional anual » 35.863,342 

Tales eran las cifras relativas a toda la República. He aquí 
ahora las del Departamento de Montevideo aisladamente: 



Establecimientos industriales. 

» mercantiles. 

» mixtos . 
En conjunto 



1 ,356 

4,692 

9S9 

7,037 



Véase como sí clasificaban los establecimientos de Montevideo: 



Alimentación y alojamiento 
Construcciones .... 
Vestido y tocador . 
IVladera, muebles y anexos 

Transporte 

Metales . ... 

Artísticos, adorno y recreo 
Artes jiTíificas, papeles y cartones 
Tejidos, pieles y cueros . 
Productos químicos y sanitarios 
Empresas e industrias varias 



,970 
201 
,428 
472 
110 
338 
284 
162 
173 
184 
715 



340 Anales de la Universidad 

Capital declarado (en inmuebles, $ 34 510,011; en 

g-iro $92 952,611) $ 127.462,622 

Gastos anuales por arrendamiento » 3.344,172 

» salarios » 11.807,827 

Producción anual » 24 843,875 

Venta anual » 155.146,398 

Personal de trabajo (dependientes, 9,187; capataces, 
1.083; operarios, 19,733; aprendices, 3,168; peo- 
nes, 6,558; sin especificar, 1,504) 41,233 

Habría que duplicar o triplicar las declaraciones dte los cen- 
sados para aproximari&e a la realidad — decía el director de Es- 
tadística doctor Ramóin López Loonba, ail pubilicaír esitas cifras 
del censo. 



Cifras comparativas. 

Comparando los censos de Montevideo de 1889 y de 1908, ha- 
cía notar la Dirección de Estadística los siguientes progresos: 

El número de establecimientos sube de 5,152 a 7,037. 

El capital d*e $ 60.679,740 a $ 127.462,622. 

Los bienes raíces de $ 7.743,270 a $ 34.510,011. 

El capital en giro de $ 52.936,470 a $ 92.952,611. 

Los arrendamientos de $ 2.795,645 a $ 3.344,172. 

Los salarios de $ 7.274,357 a | 11.807,827. 

El personal de 30,050 a 41,233. 

De la clasificación de profesiones, entresacamos estas nuevas 
cifras relativas también al Departamento de Montevideo: 



Anales de la Universidad 



34! 



HOMBRES 



1889 



MUJERES 



1908 



1889 



1908 



Aboo-ados 

Agricultores 

Albañiles 

Aprendices 

Peluqueros 

Canteros y picafx'dreros , 

Carniceros 

Carpinteros 

Carreros 

Cigarreros 

Conductores de vehiculos. 

Cocineros 

Comerciantes 

Constructores. ... 

Costureras 

Contador y guardalibros . 

Corredores 

Curtidores 

Ebanistas 

Educacionistas . . . . 

Empleados 

Escultores 

Farmacéuticos . . . , 

Herreros 

Ingenieros 

Jornaleros 

Lecheros 

Marinos 

Mecánicos 

Médicos 

Militares 

Muebleros 

Panaderos 

Pintores ... 

Sastres 

Sirvientes 

Talabarteros 

Tipógrafos 

Zapateros 



200 

3,465 

3,762 

69 

435 

543 

457 

3,287 

1,413 

442 

867 

987 

7,467 

123 

164 
754 
253 
173 
279 

8,473 
170 
181 

1,187 

132 

14,227 

265 

3,777 
487 
150 

2,519 
236 
968 

1,244 

1,093 

1,816 
422 
602 

2,602 



328 

4,866 

4,720 

863 

979 

884 

625 

3,155 

741 

372 

1,20Ü 

574 

10.934 

247 

500 

530 

317 

437 

264 

13,874 

257 

284 

1,518 

234 

16,753 

380 

3,024 

i, 867 

241 

3,557 

442 

1,267 

1,715 

1,435 

1,276 

547 

689 

2,716 



169 



1,992 
443 

5,066 



267 



5.523 



58 



1,723 
353 

2,598 



1,100 



8,554 



Todavía no había ingresado la mujer en las fábricas y por eso 
su número era tan diminuto. 

Premios en las exposiciones. ' 



En la Exposición Internacional de Bruselas realizada en 1910, 
la industria uruguaya estuvo representada por 21 S expositores 
y obtuvo 183 premios, que se clasificaban así: 



342 



Anales de la Universidad 



Diplomas de Grau Premio, 9; ídem de honor, 29; medallas 
de oro, 40; de ptlata, 41; de twonice, 41; menciones honorab¡les,23. 

Compañías de Seguros. 

De los datos publicados por el Minisiterio de Hacienda en 1908, 
resultaban 43 compañías de seguros en Montevideo, con una ga- 
rantía total de $ 1.277,048 nominales en títulos de Deuda Públi- 
ca y un valor efectivo de $ 941,541. 

Dos años después, la Dirección de Estadística concretaba asi 
los datos relativos a 1909 y 1910: 





1909 


1910 


Seguros contra incendios : 

Cantidad aseg-urada 

Primas cobradas 

Seguros contra riesgos marítinins: 

Cantidad aseg'urada 

Primas 

Seguros de vida : 

Capital aseo-urado 

Primas 

Seguros diversos: 

Monto a.seg'iirado 

Primas 

Resumen : 

Monto aseg-urado por las compa- 
ñías existentes 

Primas pagadas 

Impuesto i-ecaudado .....' 


S 111.582.415 
¡ » 598,138 

» 42.956,075 
209,779 

» 5.318,369 
245,493 

» 5.440.188 
77,819 

» 165.297,047 

« 1.131,229 

30,149 


$ 124.004,752 
649,843 

» 43,526,269 
214,434 

8.249,469 
> 4 i 3,727 

6.064,527 
89,848 

^ 181.845.017 

1.367,852 

39,120 



Kiqueza pública. El valor de la propiedad ten-itorial. 

La propiedad territorial de toda la República fué tasada por 
Ja Oficina de Avaluaciones, durante el último año de la Adminis- 
tración Willllijman, en la suma de $ 1.181,089,505, lo que repre- 
sentaba un aumento de $ 530.000,000 con relación al avalúo 
de 1905. 



Anales de la Universidad 



343 



He aquí los precios correspondientes a los departamentos de 
campaña (valor de los campos) : 



1905 



1911 



Canelones . 
San José 

Colonia . . . . 
Soriaiio . . , . 
Florida . . . . 
Flores . . . . 
Durazno . . . . 
Rio Negro . 
Maldonado . 

Salto 

Paysandú 
Minas .... 
Tacuarembó 
Treinta y Tres 
Artio'as . . . . 
Rocha .... 
Rivera .... 
Cerro Largo 

Total 



28.401,600 
23.641,000 

26 900,000 
36.700,090 
39.294,000 
19 145,000 
31.484,000 
22.. 067,600 

9.900,000 

27 567,150 
27.368,2.50 
19.551,400 
24.793,800 
10.062,000 
13.235,200 
10.790,000 

8.554,000 
16 094,550 



396 049,550 



81.745,392 
48 046,560 
50.018,875 
80.987.725 
80.924,400 
38.727,600 
81". 220,626 
51.012,588 
22.017,600 
50.044,980 
63.325,920 
40.266.997 
45.444.636 
25.708,410 
36.096,000 
27.742,750 
23.970,000 
43.834,750 



901.135,803 



La Oficina de Avaluaciones distribuyó, en un segundo cuadro, 
a los propietarios de los departamentos de campaña en dos gru- 
pos: los que tenían más de 300 hectáreas y los que tenían menos 
de esa superf'cie. He aquí las cifras por departamentos: 



344 



Anales de la Universidad 



DE MAS 

DE 300 HECTÁREAS 



Núm. de 
propietarios 



Superficie 



DE MENOS 

DE 300 HECTÁREAS 



Núm. de 
propietarios 



Superficie 



Canelones . 
Maldonado . 
Minas 
Rocha . 
San José 
Colonia . 
Soriano . . 
Flores . 
Florida . 
Treinta y Tres 
Durazno 
Río Negro . 
Paysandú 
Salto 
Artigas . 
Tacuarembó 
Rivera . 
Cerro Largo 



ToTaL. 



244 
361 
752 
Ó93 
386 
376 
593 
384 
687 
577 
800 
422 
572 
722 
487 
846 
500 
867 



10,359 



162,700 

245,800 

667,300 

739,200 

356,000 

364,100 

756,000 

418,100 

762,000 

763,200 

1.026,700 

867,800 

1.290,100 

1.290,700 

1.096,700 

1.396,000 

784,100 

1.167,200 



14.154,200 



5,241 


270,000 


2,201 


251,000 


1,889 


226,000 


1,957 


298,300 


2,025 


126,000 


3,237 


248,600 


1,385 


96,200 


785 


66,000 


2,870 


222,000 


1,238 


753,000 


3,649 


180,000 


447 


44,500 


1,284 


111,000 


871 


139,010 


398 


27,500 


1,431 


219,600 


768 


88,673 


1,656 


155,400 


31,332 


2.845,073 



El censo de 19ÜS demostró la existencia de 136,162 propieta- 
rios. 



Cuestiones obreras. Ley de accidentes del trabajo. 

El jefe de la Oficina del Trabajo, doctor Juan José Amézaga 
presentó en 19 08 un proyecto de ley sobre accidentes del trabajo, 
que el Poder Ejecutivo pasó en seguida a la Asamblea. 

LfOS patrones o em.pr©sa¡rios — establecía el proyecto — que 
tengan a su cargo la explotación de una industria o la realiza- 
ción de trabajos comprendidos en esta ley (minas, canteras, fá- 
bricas, talleres metalúrgicos, construcción de edificios, construc- 
ción de vías férreas, empresas de transportes, destilerías, empre- 
sas de salvataje, etc.), son responsables civilmente de todos lo¿' 
accidentes que ocurran a sus obreros o empleados a causa de su 
trabajo o con ocasión del mismo. En caso de incaipaicidad abso- 
luta o permanente, la pensión será igual a los dos tercios del 
sueldo; en caso de incapacidad parcial y permanente, igual a la 



Anales de la Universidad 



345 



mitad; en caso de incapacidad temiporaria, a la mitad del sa- 
lario. En ca% de muerte, la pensión será del 20 % del salario 
para la viuda y hasta del 40 % para los hijos. 

La Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, de la 
que formaban parte el proipio autor del proyecto y los señores 
Eugenio J. Lagarmilla y José Enrique Rodó, aceptó las líneas 
genierailes del proyecto en un importante estudio, que dio lugar 
a la rápida sanción de la ley en esa rama del Cuerpo Legislativo. 
Pero era otro el ambiente que predoiminaba en la Cájnara de 
Senadores, y allí quedó el proyecto hasta el año 1920, en que 
fué sancionado. 

El Poider Ejecutivo pasó también a la Asamblea o-tro proyecto 
de ley de la Oficina del Trabajo sobre pensiones obreras, a expen- 
sas de una cuota obligatoria, a cargo de los obreros, de los pa- 
trones y del Estado. 



Estadística de los accidentes del trabajo. 

La Oficina del Trabajo anotó el siguiente número de acciden- 
tes en 1909 y 1910: 



1909 



1910 



En Montevideo 

En los demás departamentos 


2.462 
202 


3,060 
275 


• 


2,624 


3,335 



En la estadística correspondiente a Montevideo, sobresalían 
las siguientes profesiones: 



346 



Anales de la Universidad 



1909 



Albañiles .... 

Aserradores. 

Carpiíitero.s . 

Carreros .... 

Desolladores 

Estibadores. 

Herreros 

Marineros . . . . 

Mecáuicos .... 

Peones de albañileria 
» " barraca 

» » cervecería 

» » frig-orifico. 

" » saladero . 



1910 



190 


192 


80 


40 


77 


59 


75 


92 


36 


33 


164 


216 


74 


93 


176 


200 


46 


49 


132 


406 


349 


387 


— 


77 


86 


103 


147 


189 



Entre los casos más llamativos del período que recorremos, 
figura el de una obrera de ropa blanca, que en un momento d^ 
descuido fué arrastrada por la polea de la máquina en que tra- 
bajaba, que le arrancó completamente el cuero cabelludo y le 
produjo graves lesiones en toda la cara. Durante seis meses se- 
guidos, fué atendida por uno de los médicos del Hospital, ei 
doctor Manuel Nieto, y por una docena de estudiantes de me- 
dicina, que consiguieron triunfar en ese caso que se consideraba 
rarísimo en los anales de la cirugía. 

Huelgas. 



Durante el primer año de la Administración Williman, empe- 
zó una fuerte lucha entre los agitadores que censuraban la ac- 
titud de la Policía y la Policía que arrestaba a los oradores. 

En ese mismo año, llegó de Buenos Aires un agitador expul- 
sado de la Argentina y nuestra Policía le obligó a reembarcarse, 
de acuerdo con la tesis oficial dominante, que invocaba el ar- 
tículo constitucional sobre adopción de medidas extraordinarias 
encaminadas a obtener el mantenimiento del orden, y la dispo- 
sición complementaria que, al autorizar la libre entrada y sa- 
lida de pasajeros en todo el territorio, prevenía que era a condi- 
ción de observar «las leyes de policía y salvo perjuicio de 
terceros». 

La gran huelga del personal de íerrocarriles en 19 08, acen- 
tuó esa lucha entre la Policía y los agitadores. Los huelguistas 



Anales de la Universidad 347 

cometieron varios atentados contra ios que seguían trabajando. 
Y el Poder Ejecutivo ordenó a la Policía que tuviera presente 
los artículos del Código Penal sobre asonadas, aplicables a los 
perturbadores .de la tranquilidad púi)iica. 

Al aproximarse el centenario de la Revolución de Mayo, el 
Congreso Argentino resolvió deciare.r el estado de sitio, con 
motivo de la propaganda anarquista que se intensificaba, ame- 
nazando turbar los grandes festejos programados. Los agita- 
dores se vengaron, arrojando una bomba sobre la platea del 
teatro Colón durante una representación teatral, y entonces ei 
Congresio Argentino dictó una ley d.;3 represión del anarquismo, 
por la cual se prohibía la entrada de anarquistas y el funciona- 
miento de sus centros y se autorizal>a la expulsión de sus afi- 
liados. 

Los anarquistas expulsados de la Argentina, trataron de es- 
tablecer en Montevideo eu centro da propaganda, pero sin lo- 
grarlo, a causa de la actitud de la l'olicía. Frente a ese movi- 
miento de represión obrera, que contrastaba con el tranquilo 
funcionamiento de la ruleta en el Parque Hotel, hubo una rui- 
dosa interpelación en la Cámara 'de Diputados, promovida por 
el diputado socialista doctor Emilio Frugoni, que dio lugar a 
que se declarara, después de un largo debate, que los garitos 
debían ser clausurados mientras no fueran autorizados por una 
ley de la Asamblea, y en cuanto a la expulsión de obreros, que 
era necesario dictar una ley reglamentaria de las atribuciones 
del Poder Ejecutivo. 

En el curso de las huelgas de este período, presentó el doctor 
Javier Mendívil, a la Cámara de Diputados, un proyecto de ley 
por el cual se establecía que los co-.iflictos entre las empresas 
de utilidad pública y sus obreros debían someterse a arbitraje 
forzoso, creándose a la vez una corporación encargada de pro- 
mover el arreglo de las diferencias, fijar la jornada máxima y 
abordar el estudio de todos los problemas obreros. 

.Alnunos salarios. 

La Unión Industrial Uruguaya promovió en 190 7 una en- 
cuesta acerca de la tasa de los salarios en algunos de los ramos 
de la industria nacional. Y de esa encuesta, extractamos las 
siguientes cifras: 



348 Anales de la universidad 

Ferrocarriles: Maquinistas, de § 60 a $ 80 mensuales; Foguis- 
tas, de S 40 a $ óO mensuales; Revisadores, de $ 40 a $ 50 men- 
suales; Peones, $ 36. 

Tranvías: Guardas y conductores, de S 35 a $ 38 mensuales. 

Usina Eléctrica: Maquinistas, de $ 60 a $ 80 mensuales; Peo- 
nes, $ 1 jornal. 

Compañías telefónicas : Peones, ? 1,20 en la ciudad y % 1,40 fuera 
de ella. 

Fábricas de fósforos: Peones. $ 1,15 a $ 1.20; Obreros, $ 1,40 a 
% 2,10. 

Curtiembres: Peones, de $ 20 a § 30 mensuales. , 

Fidelerías: Obreros, de $ 30 a $ 35 mensuales. 

Albauileria: Peones, $ 0,80 a $ 1 jornal; Oñcial de construcción, 
$ ],50 a :$ 2 jornal; Medio oficial, $ 1,20 a $ 1,50 jornal. 

Agricultura: Peones diveisos, $ 1,20 a $ 1,80 jornal. 

La Oficina Nacional del Trabajo saministró colocación a 3,91» 
obreros en 1909. La demanda era de 12,019 y la oferta de 
3,919. 



Legislación de tierras. 

El Poder Ejecutivo nombró en 1907 una comisión encargada 
de proponer el plan de trabajos para llevar a cabo el catastro 
y la triangulación de la República. 

Dos años después, empezaban las operaciones geodésicas bajo 
la dirección del capitán Gros, en el Departamento del Durazno 
y luego en el de Florida. 

Bancos. Monedas. Bolsa. El Banco de la República. 

El capital del Banco de la República, fué aumentado en el 
curso de la Administración Williman, con ayuda de las rentas 
generales y de las propias utilidades del establecimiento. 

Por una primera ley de 1908, la Asamblea autorizó al Po- 
der Ejecutivo para aplicar a ese destino un millón de pesos de; 
superávit del ejercicio 1906-1907. Y por una segunaa ley dei 
mismo año, autorizó también al Poder Ejecutiva para apli- 
car a capital del Banco de la Repúbica el saldo de las utilida- 
des del establecimiento, una vez cubierto el servicio del Em- 
préstito Uruguayo y siempre que el respectivo ejercicio econó- 
mico cerrara con superávit. 

Véase el monto de ambos factores: 



Anales de la universidad 



549 



Superávit de 1906-07 . . . • • * l-OOO'OOJ 

Excedente de utilidades: 1907-1908 » 61,-203 

, » » 190H-1909 » 29o, lb6 

1909-1910 X- 247,506 



El capital integrado del Banco de la República, que era de 
$ 5.000,000 al tiempo de la fundarión del establecimiento, en 
1S96, había subido en 1910 a $ 7.i)31,181. 



La omisión y el encaje. 

He aquí el .crecimiento de estos dos rubros durante el pe- 
ríodo que recorremos: 




1907 
1908 
1909 
1910 



$ 9.962,310 

» 12.136,390 

» 13.309,790 

14.425,950 



3.121,746 
3.169,219 
3.382,623 
3.650,892 



$ 9.563,372 
10.389,501 

V 19.128,392 
16.764,517 



S 1.028,840 

> 1 .024,467 

908,172 

1.385,861 



La relación entre el encaje oro y el monto de las obligacione^s 
a la vista (emisión mayor y depósitos) era de 61,52 % en 190 <. 
de 56,68 ^r en 1908, de 73,80 % e-n 1909 y de 58,08 % en 1910. 

\1 fuerte movimiento de 1909 ccncurrieron los fondos de! 
Empréstito de Obras Públicas; cinco y medio millones de pesos 
oro llegados de Inglaterra a mediados de ese año. 



Depósitos y colocaciones. 

Movimiento de los depósitos y colocaciones del Banco de la 



República: 










AÑOS 


Depósitos 
particulares 


Depósitos 
oficíale s 


Colocaciones 

(MI me rci;i les 


Otras 
colocaciones 


1907 ... • 

1908 .... 

1909 .... 

1910 .... 


$ 5.476,422 

. 5,731,770 

10.924,744 

10.739,095 


S 1 .837,237 
2.426,695 
6.750,911 

X 4.434,302 


S 14.902,361 
» 16.576,191 
. 18.567,200 
» 23.009,524 


S 2.232,032 
3.367,852 
5.464,567 

- 4.070,889 



350 



A7iales de la Universidad 



Utilidades. 

Véase, finalmente, el movimiento de la cuenta de ganancias 
y pérdidas: 



ANOS 



Ijanancias 
gene rale s 



Gastos 
y pérdidas 



Utilidades 
líquidas 



1907 
1908 
1909 
1910 



1.124,398 
1.458,111 
1.401,330 
1.503,212 



396,155 
437,899 
439,812 
462,034 



728,242 
1.020,212 

961,526 
1.041,178 



El monopolio de la emisión. 

La carta orgánica del Banco de la República, establecía el 
monopolio de la emisión, pero sin vulnerar las facultades con- 
cedidas a los bancos particulares al íimparo de la ley de 1865. 
En 1905, venció el plazo para el Banco de Londres y Río de 
la Plata y en 1907, el del Banco Italiano. Ya no funcionaba nin- 
gún otro banco emisor y de beclio ouedaba establecido el mo- 
nopolio. La Asamblea se limitó a conceder al Banco Italiano 
algunas facilidades de plazo, para el retiro gradual de sus bi- 
lletes. 



Caja Nacional de Ahorros y Descuentos. 

El primitivo Monte de Piedad creado por la Carta Orgánica 
del Banco de la República, fué transformado, en 1907, en la 
actual Caja Nacional de Ahorros j^ Descuentos, como medio de 
responder mejor al programa de sus operaciones, ya ensanchado 
desde 1899 mediante la incorporación de anticipos y opera- 
ciones sobre sueldos, préstamos con garantía, depósitos, etc. 

He aquí el movimiento de las principales cuentas de la Caja 
durante el período que recorremos: 



Anales de la Universidad 



351 





1907 


1908 


1 
1909 


1910 


Caja de ahorros . 


$ 561,210 


S 881,139 


$ 1.602,629 


S 1.926,161 


Depósitos a plazo . 


277,003 


350,835 


(>i6,100 


700,635 


Vales amortizables. 


570,507 


736,097 


902,529 


' 1.014,727 


Adelantos sobre 










sueldos . 


' 1.096,185 


' 1.464,548 


1.680,404 


1.754,449 


Descuentos sobre 










sueldos . . . ! 


- 2.259,848 


» 2.618,908 


. 3.429,848 


3.602,086 


Descuentos Clases 










Pasivas . 


' 1.192,927 


1.315,225 


1.413,443 


1.404,108 


Poderes y habilita- 










ciones . 


> 3.904,661 


> 4.709,773 


' 5.530,873 


- 6.098,020 


Préstamos sobre 










alhajas y muebles. 


560,326 


642,444 


689,244 


736,417 



En 1909, la Caja adoptó las alcancías metálicas del hogar, 
dando con ello nn impulso considerable al ahorro nacional. 

Tentativas para nacionalizai- el Banco Hipotecario. 



El jefe de la Oficina de Avalúos, agrimensor don Seuén Ro- 
dríguez, practicó a mediados de 1908 la tasación de las pro- 
piedades raíces que cons>tituían el ¡íctivo del Banco Hipoteca- 
rio, obteniendo la cifra de ? 3.200,000. Sobre la base de esa 
tasación, y del inventario de los demía valores del Banco, resol- 
vió la asamblea de accionistas que el capital del establecimiento, 
que subía a ? 5.070,000, quedara reducido en $ 3.549,000, y 
el expediente pasó al Cuerpo Legislativo para gestionar la re- 
forma de la Carta Orgánica. 

Hubo en esa misma oportunidad una propuesta del directorio 
al Poder Ejecutivo, a favor ¿e la naconalización dei Banco, me- 
diante el pago del capital primitivo en títulos de Deuda Pública 

Desde el ejercicio 1905-1906, en que se reanudó la emisión 
de cédulas y títulos hipotecarios, hasta el de 1910-11 (6 años), 
el Banco alcanzó a emitir $ 11.759,300 en Títulos Hipotecarios. 

Las utilidades líquidas del establ^^-imiento fueron subiendo a 
$ 136,271 en 1908-09; $ 190,235 ¿n 1909-10; $ 213,534 en 
1910-11. 



Anales de la universidad 



Acuñación de i)ie¿as de níquel. 

El Poder Ejecutivo se dirigió a la Asamblea, a mediados de 
1909, sosteniendo la necesidad de acuñar $ 500,000 en piezas 
de níquel de 1, 2 y 5 centesimos. La experiencia — decía en 
su Mensaje — ha demostrado que no es suficiente la partida 
de $ 500,000 ya acuñada en 1901. 

La primera acuñación había producido una utilidad de pesos 
436,000 y alrededor de esa misma suma calculaba el Poder 
Ejecutivo el beneficio de la nueva operación. 

Hasta 1870 • — decía la Comisión de Hacienda de la Cámara 
de Diputados al aconsejar la sanción del proyecto — había 
puesto el Uruguay en circulación $ 512,800 en monedas de 
cobre. Todo ese cobre está retirado :a y en su reemplazo sólo 
existe el medio millón de níquel acuñado. La población, que 
era en 1870 de 450,000 habitantes, sabe hoy a 1.100,000, lo que 
quiere decir que en vez de haber $ 1,13 por habitante, sólo te- 
nemos actualmente 0,45. 

La ley fué sancionada y las utilidades de la acuñación fueron 
destinadas a la compra de un crucero de guerra. 

Hecho el llamado a licitación, por intermedio del Banco de 
la República, prevaleció una propuesta por $ 50,350, para ser 
cumplida en la Casa de Moneda de Viena. 



El sólido régimen monetario del Urujpiay. 

Durante el período que recorremos, llegó al Río de la Plata, 
en jira de estudio comercial, el señor Paul Fournier, presidenta 
de la Cámara de Comercio de Exportación de París y, a su 
regreso, dio una conferencia pública, en la que luego de refe- 
rirse a las obras que se realizaban en el Puerto de Montevi 
deo, decía: 

«Creo de mi deber insistir en el hecho de que el punto del 
globo donde los capitales franceses deberían ir de preferencia, 
es a ese pequeño Uruguay. Allí encontrarán una moneda de las 
más sanas. El Uruguay es un país pequeño, pero que no ha 
tenido que buscar la estabilidad de su moneda. Todas las tran- 
sacciones se hacen allí a oro.» 

Las informaciones comerciales má.s corrientes, asignaban al 
Río de la Plata una reserva metálica í 200.000,000 oro; el 80 % 
en la Argentina y el 20 % en el Uruguay. 



Anales de la Universidad 



353 



La Caja argentina de Conversión, tenía a principios de 1908, 
% 129.542,958 oro. 

La Caja similar del Brasil, canjeaba papel por oro y vice- 
versa al cambio de 16,000 reis por libra esterlina. 

Bolsa de Comercio. 

Véase el movimiento de operaciones en la Bolsa de Comercio 
durante el quinquenio 190G-1910: 





DEUDAS 

1 


PÚBLICAS 


OTROS PAPELES 


TOTAL 


ANOS 


Valor 


Valor 


Valor 


Valor 


Valor 


Valor 




nominal 


efectivo 


nominal 


efectivo 


, nominal 


efectivo 




$ 


$ 


S 


S 


1 

! s 


$ 


1906. . 


69.805,276 


51.563,434 


70.538,700 


29.812,284 


140.343,976 


81.375,718 


1907. . 


52.781,713 


39.020,179 


38.602,806 


20.705,522 


91.384,519 


59.725,701 


1908. . 


49.505,793 


37.293,549 


53.600,517 


28.443,822 


103.106,310 


65.737,371 


1909. . 


41.326,307 


32.714,489 


93.447,864 


60.076,340 


134.774,171 


92.790,829 


1910. . 


27.032,795 


21.704,217 


165.785,604 


136.316,217 


192.818,397 


158.020,434 



He aquí el precio a que se cotizaban los principales papeles en 
nuestra Bolsa, segiin la estadística publicada por la Cámara ><'a- 
■cional de Comercio: 



23- IX 



35i 



Alíales de ¡a Universidad 



1904 



1903 



1906 



1907 



1908 



Consolidaba : 

TJpo más alto 

bajo 

interior Unificada: 

Tipo más alto 

>> » bajo 

Amortisable : 

Tipo más aito 

bajo 

Empréstito brasileño: 

Tipo más alto 

bajo 

Empréstito de Conversión: 

Tipo más alto 

" bajo 

Cédulas A p B: 

Tipo más alto 

• bajo . ■ . . . 

Títulos E: 

Tipo más alto 

bajo 



63,30 


72,80 


74,00 


71,80 


' 51,00 


63,10 


68,00 


65,60 


71,50 


83,20 


89,00 


87,50 


52,00 


71,50 


82,30 


81,50 


38,80 


48,00 


57,20 


54,50 


24,00 


38,80 


45,00 


47,00 


88,50 


100, 


99,60 


94.50 


70,00 


88,70 


95,40 


87,00 


— 


— 


96,70 


93,50 




— 


90,60 


86,00 


66,40 


79,00 


89,00 


85,00 


50,00 


66,00 


77,50 


78,00 


87,00 


95,70 


99,50 


93,00 


85,00 


86,00 


92,50 


87,00 



70,50 
67,20 



91,00 
82,50 



51,00 
46,00 



92,50 
87,20 



92,40 
88,80 



85,30 
76,00 

93,20 
86,60 



Las acciones del Banco Hipotecario, que estaban grandemen- 
te depreciadas, constituían la base principal de la especulación 
bursátil. Hubo semanas, como en febrero de 1911, en que las 
ventas cubrieron el triple del capital del establecimiento! 

A mediados de 1907 se produjo una fuerte baja que las in- 
formaciones comerciales corrientes atribuían al excesivo número 
de papeles adquiridos por los colocadores de dinero; a la es- 
casez de disponibilidades em eí mercado iutea-nacionad; ail q'ie- 
branto del precio de la lana calculado en un 20 o 25 %, - — que- 
branto tanto más sensible, cuando que el valor de los campos de 
pastoreo se había duplicado y triplicado en los años anteriores 
por efecto de los mejores rendimie.-.tos de la ganadería, obra 
del refinamiento de las razas y de '.a, creciente valorización de 
la carne y de los cueros. 



Anales de la Universidad 355 

Reorganización de la Bolsí» de Comercio. 

La Bolsa, de Comercio fué reoi'ganizada eu 1907, sobre la b?-c 
de un amplio programa que los nuevos estatutos sintetizaban 
así: ofrecer a la plaza un punto de reunión para la celebracióif 
do toda clase de negocios lícitos; organizar una Cámara de 
Ccmercio destinada a servir de intermediario ante los Poderes 
I'úblicO'S para la iniciación de las reformas mercantiles; estu- 
diar los problemas económicos que má3 influyen sobre el per- 
venir y desarrollo del comercio. 

La Cámara de Comercio, autoridéd superior del establecimien- 
to, quedó constituida con un delegado de cada uno de los orce 
grupos siguientes en que se clasificaban los distintos gremios 
de la plaza: banqueros y rentistas; tejidos, mercería y confec- 
ciones; comestibles y bebidas; ferretería, bazar, librería y dro- 
guería; barracas de artículos de consítrucción, carbón., liierro, 
madera y máquinas; exportación y saladeros; consignaciones d'4, 
frutos del país y barracas; agencias marítimas y de seguros; in- 
dustrias en general; corredores de Bolsa; empresarios de trans- 
portes, rematadores, administradores de depósitos de mercade- 
rías, corredores con exclusión de los de Bolsa. Cada gremio 
debía constituirse independientemente. 

El Centro de Importadores y Mayoristas ingresó eu uno de 
esos gremios o grupos de la nueva Bolsa. 



CAPITULO Vi 



Movimiento administrativo 



Rentas y gastos. El superávit del ejercicio 1900 - 1907. 

El ejercicio 1906 - 1907, ciue engloba los S últimos mese~ de 
líi Administración Batlle y los cuatro primeros meses de ).'. 
Administración Wílliman, estaba regido por un Presupuesto 
General de Gastos, cuyo cálculo de recursos subía a $ 19.185,827. 
Las rentas generales produjeron $ 21.726,629, obteniéndose con 
f.llo un exce-dente de $ 2.540,872 sobre lo calculado. De ese exce- 
dente correspondía a la Aduana $ 1.917,162. 

Las rentas especialmente afectadas a servicios determinados, 
produjeron S 6.030,950, sobresaliendo entre ellas las patenTes 
destinadas a la construcción del Puerto de Montevideo, el te- 
soro de la Comisión de Caridad, los ingresos de las Juntas 
Económico - Administrativas. 

Aumento con relación al ejercicio anterior: 



Rentas generales 



Rentas especiales 



Total 



1905 - 1906 
1906-1907 



20.744,180 
21.726,699 



5.460,834 
6.030,950 



26.204,914 

27.757,649 



He aquí los ingresos obtemidos en &l mismo ejercicio, englo- 
bando el producto de las rentas generales y especiales y !. s 
demás fondos ajenóos ajl movimiento rentístico. 

Ingresos generales $ 23.987,230, destacándose lia Aduana por 
12.817,162; los Impuestos Directos e Internos de Consumo por 
$ 6.740,833; el Impuesto de Instrucción Pública por $ 920,926 
(herencias $ 527,644); el Correo por $ 539,291; las utilidades 
del Banco de la República por $ 358,937; el Empréstito de Con- 
versión por $ 370,97 7. 

Ingresos afectados a servicios determinados: $ 8.366,655, des 



Anales de la Universidad 



357 



tacándose el Tesoro del Puerto por $ 1.354,014, procedente le 
las Patentes de Importación y Exportación y $ 1.213,83(3 proce- 
dente de la venta de títulos del Empréstito de Conversión; el 
tesoro de la Comisión de Caridad por $ 1.364,900; la JuntT 
Eíonómico - Administrativa de la Capital por $ 1.953,?96 y las 
Juntas de campaña por $ 1.271,187. 

Total de los ingresos: $ 32.353,886. 

Al cerrar el ejercicio, quedaba un superávit de $ 2.149,984 

Ejercicio 1907 - 1908. 

El cálculo de recursos de este ejercicio seguía siendo el nis- 
rao del ejercicio anterior: $ 19.185,827. Pero las rentas proel. i- 
jeron mucho más: $ 22.673,462. El excedente ascendía a 
$ 3.487,635, correspondiendo a la Aduana ^ 2.294,681, a utili- 
dades del Banco de la República $ 212,594, al Correo $ 114. 27S, 
a las Patentes de Giro .$ 165,092, a la Contribución Inraobilii- 
ria $ 90,324 y en menor proporción a otras fuentes fi.?cales. 

La Contaduría General de la Nación comparaba así las renta-j 
generales y especiales de los ejercicios 1906-07 y 1907-08: 



Rentas genérales 



Kentas afectadas 
a servicios 



Total 



1906-1907 
1907 - 1908 



21.726,699 
22.673,462 



5.987,441 
5.844,259 



27.714,140 
28.517,721 



La suma total de 1907-1908. englobando otros ingresos ascen- 
día a pesos 34.906,540, disitribuidos eai la siguiente forma: 



Por ejercicios anteriores .... $ 2.048,030 
Por entradas g-enerales del ejercicio » 24.422,279 
Por entradas especiales . . . . » 8.436,221 



A la Aduana correspondían $ 13.344,285, a los Impuestos Di- 
rectos $ 5.093,540, a los Impuestos Internos de Consumo 
í> 1.845,775, al sobrante del servicio de la I>euda Consolidada 
? 970,731, a las utilidades del Banco de la República % 582,594, 
al impuesto de Instrucción Pública $ 756,889, al Correo 
^ 574.889. 

Las Cuentas Generales de la Contaduría arrojaban, por cou- 
ccjpto de «eventuales y extraordinarios» de los distintos miris- 



358 



Anales de la Universidad 



terios, $ 375,370 y por concepto de «acuerdos y resoluciones» 
5 243,462. 

Al cerrar el ejercicio quedaba un superávit de $ 2.035,332. 

Ejercicio 1908 - 1909. 

El cálculo de recursos de este ejercicio subió a $ 21.079,8S3, 
figurando la Aduana con $ 12.045,000, la Contribución lario 
biliaria de toda la República con $ 2.702,920. el impuesto a Ií.í 
fábricas nacionales con $ 1.362,534, las Patentes de Giro con 
$ 1.225,000, el Papel Sellado con $ 483,000, la Instrucción 
Pública con $ 749.000, el Arancel Consular con $ 270,000. 

Las rentas generales produjeran $ 23.607,669, colaborando 
en el excedente de $ 2.527,786, la Aduana (§ 1.576,439), el 
Banco de la República (| 316,169), las Patentes de Giro 
($ 210,910), la Contribución Inmobiliaria (| 105,551) y en 
menor proporción los demás factores. 

La Contaduría fijaba así el progreso reníístico con relac'ón 
al ejercicio anterior: 



1907 - 1908 

1908 - 1909 



Rentas generales 



Rentas afectadas 
a servicios 



Monto total 



22.673,462 
23.607,669 



5.844.259 
6. 269^081 



28.517,721 
29.876,750 



Englobando los demás ingresos del ejercicio, resultaba la ci- 
fra de $ 38.194,797, que se descomponía así: 

Ingresos generales (incluyendo 5 3.486,440 de existencias d?i 
ejercicio anterior) 3 29.331,463. 

Ingresos especiales: $ 8.863,364. 

Entre los ingresos generales se destacaban la Aduana 
($ 13.621,439), la Contribución Inmobiliaria ($ 2.949,923), las 
Patentes de Giro ($ 1.423,167), el impuesto a las Fábricas Na- 
cionales ($ 1.427,564), las utilidades del Banco de la República 
í$ 816,169), el excedente del servicio de la Deuda Consolídala 
y del Empréstito Uruguayo ($ 1.513,296); y entre los ingresos 
especiales, el Tesoro del Puerto ($ 2.530,304), la Comisión de 
Caridad ($ 1.859,558), la Universidad y sus obras de edifica- 
ción ($ 1.185,746), la Junta Económico - Administrativa ds 
Montevideo ($ 1.825,463) y la? Juntas de campaña (? 1.322.661) 



Anales de la Universidad 



559 



Lo.s gastos eventuales y extraordinarios de los seis ministerios 
absorbieron en este ejercicio $ 427,9 78, según el informe do la 
Comisión de Cuentas del Poder Legislativo. La ley de pre u- 
■s-upuesto sólo acordaba $ 195,200. 

La Contaduría General de la Nación anotó, al clausurar el 
ejercicio, un superávit de $ 1.420,821, cifra que fué elevada a 
$ 1.716,012 en los Mensajes del Poder Ejecutivo a la Asamblea, 
a pesar de la ?upresión del 5 % de descuento sobre los sueldos, 
<iue ocasionó un recargo de $ 110.418. 

j^jercicio 1909 - 10. 

El cálculo de recursos de este ejercicio ascendía a $ 21.079,8^' 3- 
Era el mismo del ejercicio anterior. Las rentas generales produ- 
icron $ 25.441,314. El excedente de $ 4.361,431 debíase pr';-<- 
cipalmente a la Aduana ($ 2.704,072). a las utilidades del Ban- 
C-) de la República ($ 269,221) y al impuesto de herencias 
'f. 385,216). 

He aquí el aumento con relación al ejercicio anterior: 



Rentas generales 



Rentas especiales 



1908-1909 ¡ ^ ^^^'^i?. 

1909-1910 1! » 20.441,314 



6.269,081 
6.503,431 



Computando los demás ingresos, resultaba un monta le 
í 41.206,053, distribuido así: 

Ingresos generales $ 31.873,921; ingresos especiales po- 
sos 9.332,132. 

Entre los primeros se destacaban: la Aduana ($ 14.917,460), 
i s Impuestos Directos ($ 5.486.624), los Impuestos Internos 
($ 1.935,820), la Instrucción Pública ($ 854,638), el Correr 
($ 646,676), las uítilidades del Banco de la República (pesos 
769,221), el producto de la Deuda de Converisióin destinada a Ve- 
tfe'rinairia, AgTonomía. Esicueilas Primarías y Gastos de Guerra 
í$: 495,306). Y entre los segundos: la .Tunta Económico - Admi- 
nistrativa de la Capital ($ 2.229,619), las Juntas de campaña 
.5 1.685,055), la Comisión Financiera del Puerto ($ 2.564.9P8). 
y la Comisión de Caridad í$ 2.008.592). 

Los gastos eventuales y extraordinarios de los seis MiuLste- 



360 Anales de la Universidad 

ríos, ascendieron en este ejercicio a $ 457,956, según los Esta- 
dos de la Contaduría General de la Nación. 

Al ser clausuradas las cuentas, resultó un sobrante de 
$ 2.004,549. 

Prevenía la Contaduría, que sin los gastos de moviliza •?^Cn 
df fuerzas de enero y febrero de 1910, el superávit habría sido 
de $ 2.255,032. 

Aplicación de los sobrantes. 

En el curso de los cuatro ejercicios comprendidos desde 190 6 
hasta 1910, los excedentes alcanzaron a $ 8.156,360. Gracia?. ? 
ellos pudo el Presidente Wílliman proseguir las obras de viali- 
daid emprendidas por la Administración Batlle e iniciar oirás 
nuevas; abordar el estudio y ejecución de obras de saneamieutr 
en las ciudades y pueblos de campaña; complementar las obras 
de la Penitenciaría; cooistruir cuarteles, cárceles departame^ita- 
le?, comisarías, comprar edificios; adquirir armamento par;i el 
e.iército; coanprar campos para colonización; confifcruir faro.s: 
pagar los gastos militares causados por las tentativas revolu- 
cionarias de este período y aumentar el capital del Banco de 
la República. 

Reorganización de ministerios. 

La creciente complicación de los servicios administrativos, 
determinó al Presidente AVílliman, desde los comienzos di", sii 
gobierno, a redir a la Asamblea la sanción de un nuevo 
plan de organización ministerial, nue comprendía las siguientes 
carteras: Ministerio del Interior (en sustitución del de Gobier- 
no), Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de Hacien- 
da, Ministerio de Instrucción Pública, Ministerio de Industria 
y Trabajo (en sustitución del de Fomento), Ministerio de Obras 
T'úbli'cas, Ministerio de Guerra. El nuevo plan fué aprobado P'>r 
!t Asamblea. 

Ivlificios para los Poderes Públicos. 

Resolvió a la vez el Poder Ejecutivo llevar adelante la ley nue 
autorizaba la construcción del Palacio de Gobierno en los terre- 
:.<,s del antiguo cementerio Inglés, ubicados entre las calles 18 



Avales áe la XJnlvcrslCad 



361 



de Julio y Soriano, y comisionó ]?ara la presentación del ajite- 
proyecto a los arquitectos Carré, Andreoni, Foglla y Tosi. Y una 
vez terminado el estudio y aceptados los planos definitivos, fue- 
ren sacadas a licitación las obras y empezó de inmediato la 
eiificación. 

El costo de las obras del Palacio Legislativo, fué elevado, 
durante este periodo, a $ 2.500,000. 

Sistema tributario. Ei impxiesío de Aduana. 

Durante la Administración Wíllimau, la Aduana produjo las 
siguientes cantidades, por concepto de derechos de importan ;»a 
y exportación. 



ANOS 



Importación 



Exportación 



Total 



1907 
1908 
1909 
1910 



11.776,415 
12.047,766 
12.248,921 
13.663,168 



1 .432,485 
1.640,989 
1.816.050 
1.6!U,83! 



13.208,900 
13.688,755 
14.064,971 
15.273,999 



La.S siguientes cifras permiten seguir el crecimiento de la 
lenta de Aduana en los 25 años anteriores a la Administración 
■\Villiman: 



QUINQUENIOS 



1882-1886 
1887-1891 
1892-1896 
1897-1901 
1902- 1906 



Producto 
del quinquenio 



34.754,144 
46.800,866 
48.705,997 
47.516,041 
53.393,413 



Promedio anual 



6.950,828 
9.360,173 
9.741,199 
9.503,208 
10.678,682 



El Poder Ejecutivo presentó en 1910 a la Aramblea un pro- 
yecto de tarifa de avalúos, por el que se reformaban las viejas 
clasificaciones, se inicorporabau muchos artículos que había que 
despachar ad - valoirví por no estar clasificados y se daba mayor 
amipilitud al régimen de los derechos específicos. Nuestra tarifa 
— decía el Poder Ejecutivo en su Mensaje — contiene 4,700 par- 
tidas, pero la renta aduanera reposa simplemente sobre el 20 % 
de esos artículos, estando conslitufdois los demás por mercade- 



362 Anale.s de la Universidad 



rías de escaso rendimiento aduanero. Y era sobre esos artículos 
•que recaía principalmente la reforma llamada a fijar el pre- 
cio real y efectivo de las mercaderías. 

Otra reforma igualmente urgente reclamaban las ordenanzas 
de Aduana, eacaminada a evitar el inútil expedienteo con el que 
cada jefe de oficina despachaba todos los asumtos que estaban 
sobre su Mesa, mediante un simple decreto, que dejaba esos 
asuntos en el mismo estado eo que estaban desde su iniciación. 

La prensa concretaba un caso notable en esos momentos. Se 
trataba de un .-eclamo promovido por acto® atribuidos a un 
modesto agente aduanero de la frontera. El director de Adua- 
nas, en vez de recabar datos diireictamente de ese ageute, úni- 
co que conocía el asunto, pidió informes a su subalterno inm.e- 
■Qíato, que nada sabia y que a su vez tuvo que pasar el expediente 
a otro empleado, y así, de oficina en oficina, hasta llegar al 
agente fronterizo. Y expedido el informe, volvió el expediente 
a recorrer todas las oficinas por domde había girado, hasta llegar 
■al directfi- de Aduanas, después de largas semanas de inútil 
expedienteo. 

Pero, de las ordenanzas de Aduana, sometidas durante la Ad- 
ministración Cuestas al estudio de una comisión revisora, que 
presentó un proyecto, nadie quería ocupa>r&e y nadie se ocupó. 

En 1910 ocurrió un incendio en la Aduana, que dio por resul- 
tado !a destrucción de los depósitos provisorios del muelle A, 
constituidos por galpones de madera y de zinc. 

Contribución Inmobiliaria. 

La ley de Contribución Inmobiliaria del ejercicio 1907-190S, 
mantenía la cuota de 6 % 'í< sobre la tierra y sus mejoras en ei 
Departamento de Montevideo y zonas urbanas de todo el país, y 
exclusivamente sobre la tierra en las zonas rurales. Aplicaba al 
Departamento de Montevideo Io.í aforos resultantes del empadro- 
namiento con una rebaja del 25 % y a la propiedad rural de los 
•departamentos de campaña el régimen de los aforos por zonas. 
Las disidencias entre el Fisco y los contribuyentes quedaban so- 
metidas en Montevideo a un jurado compuesto del director de 
Impuestos Directos, el jefe de la Sección de Arquitectura, el 
Procurador Fiíscal y dos propietarios, en caso de tratarse de un 
reclamo de los contribuyentes, y excluyendo un funcionario y au- 
Tnentando un propietario en caso contrario. Las disidencias en el 



Anales de la Universidad 



363 



resto del país, serían resueltas, en primera instancia, por un ju- 
rado compuesto por el presidente de la Junta Económico-Admi- 
nistiva, el administrador de Rentas, el encargado del Registro de 
Veataá y dos propietarios, y, en segunda instancia, an'.? un Jura- 
do Central consitituido en Montevideo con el direotor de Impues- 
tos, el presidente de la Asociación Rural y un propietario. 

He aquí el producto de la recaudación en toda la República 
durante el quinquenio 1906-1911: 

1906-1907 $ 2.730,326 

1907-1908 » 1.740,767 

1908 - 1909 » 2,817.849 

1909 - 1910 » 2.886,672 

1910-1911 * 2 976,873 

Los aforos para el pago de la Contribución Inmobiliaria de to- 
tla la República en 1907, ascendían a § 412.873,177, distribui- 
dos entre 131,918 inmuebles. Correspondía a propietarios na- 
cionales la suma de $ 246.897,134 y a propietarios extranjeros 
la de .$ 165.981,043. 

Las planillas de 1910 arrojaban estas nuevas cifras: 



Departamento 
de Montevideo 



Demás 
departamentos 



Número de inmuebles 
Número de contribuyentes 
Valor de las propiedades 



40,747 

29,418 

182.306,363 



117,448 

94,990 

$ 267.449,074 



La Oficina de Avalúos practicó ese año la tasación de la pro- 
piedad raíz, sobre la base de los promedios de los Registros de 
Ventas y Arrendamientos desde 1905 hasta 1910. Véase las ci- 
fras a que arribó: 



Valor de los inmuebles del departamento de 
Montevideo tomando por base las declara- 
ciones de los contribuyentes con un aumento 
de 40 °/o 8 248.242,505 

Valor de las tierras suburbanas v rurales del 

resto de, la Kepública ../...,« 712.847,000 

Valor de. las construcciones urbanas y sub- 
urbanas de los departamentos del interior 
y litoral » 156.000,000 

Valor de los inmuebles del Estado y de los 

bienes que no pagan impuesto . . . . » 64.000,000 



$ 1.101.089,515 



364 



Anales de la Universidad 



Ciuco años antes, la misma Oficina había determinado el va- 
lar de la propiedad territorial sobre la base de las ventas reali- 
zadas durante el quinquenio 1900-1905 y véase con relación a 
los 18 departamentos de campaña la considerable oscilación pro- 
ducida en ese corto período de tiempo: 



1905 



1911 



Canelones 


28.401,600 


81.745,392 


San José 


















23.641,000 


48 046,560 


Colonia . 


















26 950,000 


50.018,875 


Soriano . 


















36.700,000 


80.987,725 


Florida . 


















39.204,000 


80 924,400 


Flores 
















1 


i 19.145,000 


38.727.600 


Durazno . 


















! 31.434,000 


81.220,620 


Rio Negro 


















22.567.600 


51.012,588 


Maldonado 


















9.900,000 


22.017,600 


Salto . . 


















27.567,150 


50.044,980 


Pavsandú 


















27.368,250 


63.325,920 


Minas 


















19.551,400 


40.266,997 


Tacuarembó 
















24.793,800 


45.444,636 


Treinta v Tres 
















10 062,600 


25.708,410 


Artigas . 
















13.2.35,200 


36.096,000 


Rocha 
















10.790.000 


27.742,750 


Rivera . 
















8.554,000 


23.970.000 


Cerro Largc 


) 
















16.094,500 


43.834,750 



Los aforos de 1905 se reducían a I 396.000,000 y los de 1910 
subían a $ 901.000,000. Diferencia en los cinco años: 
.$ 505.000,000! 

Concretándonos al Departamento de Montevideo, he aquí el 
movimiento de las planillas de Contribución Inmobiliaria a tra- 
vés de un período de 25 años: 



ANOS 



Número 
de contribuyentes 



Valor declarado 



Parte de ese capital 

perteneciente 

a extranjeros 



1885 
1890 
1895 
1900 
1905 
1910 



12,937 
13,812 
16,392 
17,263 
17,706 
36,701 



$ 106.280,092 
» 128.280,000 
^ 128.809,000 
» 123.527.914 
» 137.907,079 
> 205.090,076 



57.033,492 
65.969,400 
63.041,357 
60.315,777 
62.012,792 
94.358,130 



Anales de la Universidad 



¿565 



La iiuvaria^biliclad de, los aforos, recién quedó interrumpida por 
la Oficina de Avalúos en 1905 y en 1910. 

Paraleilamente a los trajbajos de empadronamiento de la pro- 
piedad raíz a cargo de la Oficina de Availuaciones, emprendía 
la Sección de Geodesia del Departamento Nacional de Ingenie- 
ros la triangulación del Departamento del Durazno, bajo la di- 
rección del capitán Gros, y las secciones topográficas del EstadO' 
Mayor del Ejército y del Depairtamento de Ingeniejros resol- 
vían, respectivamente, confeccionar un nuevo mapa de la Repú- 
blica y preparar materiales para el levantamiento del catastro 

Patentes de Giro. 



Durante los cinco ejercicios económicos corridos de 190 7 a 
1911. el impuesto de Patentes de Giro produjo las siguientes 
cantidades: 



1906- 1907 . 

1907- 1908 . 

1908- 1909 . 



$ 1.298,721 
» 1 .330,093 
» 1.435,921 



1909- 1910 

1910- 1911 



$ 1.448,305 
» 1.481,522 



La Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados trató 
en 1909, de aumentar la elasticidad del impuesto, mediante un 
plan de medidas que abarcaba el levantamiento de un censo in- 
dustrial y comercial; la multiplicación de los indicims para de- 
terminar el monto de los rendimientos; la supresión de las pa- 
tentes globales; la adopción de los beneficios líquidos en los gran- 
des establecimientos; y la determinación de un máximum y de 
un mínimum en las patentes fijas, para graduar, sobre el terreno, 
el grado de importancia de los establecimientos patentados. 

PaiM'l Sellado y Timbres. 

He aquí el producto de ambos impuestos en el curso del pe- 
ríodo que recorremos: 



Papel Sellado 



Timbres 



1906- 1907 

1907- 1908 

1908- 1909 

1909- 1910 

1910- 1911 



$ 506,765 

» 492,924 

» 534,058 

» 559,124 

» 622,755 



S 291,965 

. 327,774 

» 340,357 

. 352,744 

. 387,116 



366 



Anales de la ünivcisidad 



Inijiuestos luteiuos de Consumo. 

Laa destilerías, las cervecerías y las fábricas de fósforos, gra- 
vadas por los Impuestos Internos de Consumo tuvieron en este 
período el movimiento quü indicamos a continuación: 



ALCOHOL 



CERVEZA 



Litros 



Impuesto 



Litros 



Impuesto 



FÓSFOROS 



Cajas 



Impuesto 



¡ 

1906-1907 ' 


2.635,974 


S 527,195 


3.102,375 


$ 93,071 


48.340,000 


$ 241,700 


1907-1908 


2.613,417 


' 522,683 


3.474,471 


>' 104,232 


51.720,000 


258,600 


1908 1909 j 


2.283,107 


' 456,621 


3.937,465 


» 118,124 


51.540,000 


257,700 


1909-1910 , 


2.186,371 


437,274 


4.404,691 


132,141 


55,260,000 


276,300 


1910 1911 1 


2.114,118 


422,824 


5.225,752 


156,773 


57.401,000 


287,009 



He aquí algunas de las oscilaciones anteriores a partir del 
primer ejercicio de vigencia de los Impuestos Internos de Consu- 
mo (ed liitro de a(lcohoil pagó $ 0,132 hasita 1900 y $ 0,20 des- 
pués; el litro de cerveza $ 0,03 y las cajas de fósforos $ 0,005): 



ALCOHOL 



Litros 



Impuesto 



CERVEZA 



FÓSFOROS 



Litros Impuesto Cajas Impuesto 



1891-1892 


1.536,759 


S 127,085 


2.189,117 


$ 65,674 


15.353,640 


S 76,768 


1895-1896 


2.064,899 


272,567 


1.287,591 


38,628 


36.758,000 


' 183,190 


1900-1901 


2.144,921 


412,509 


1.556,455 


- 46,694 


45.258,528 


■■> 226,293 


1905-1906 


2.622,447 


» 524,483 


1 3.025,478 


90,764 I 


43.036,000 


215,180 



Véase el producto del impuesto interno de consumo sobre los 
tabacos, cigarros y cigarrillos durante el quinquenio 1906-1911: 



1906-1907. 
1907-1908. 
1908-1909. 



499.459 
552,171 
590.61ÍÍ 



1909 
1910 



1910. 
1911. 



626,486 

681,471 



Imimesto de herencias. 



En 1910 fué modificado y ampliado el impuesto de herencias, 
sobre la doble base del grado de parentesco y del monto de la 
cuota hereditaria, legado o donación. Les descendientes menores 



Anales de la Universidad 367 



de 1 año, pagarían del 1 al 3,50 %; lo-s mayores, del 1,50 al 
4 '/c-, los ascendientes, del 2 al 4.50 %; los cónyuges, del 3 al 
7,50 %; los colateraJles, deil 4 al 13,50 %. 

Este Impuesto produjo $ 530,581 en 190G-19G7; $ 361,774 en 
1907-1908; $ 344,447 en 1909-1910, y $ 373,(365 en 1910-1911. 
Todo el producto, descontados los gastos de recaudación, corr93- 
pondía al Tesoro Escolar. 

Las sucesiones liquidadas en 1907, representaban un capital 
de % 9.656,255. 

KI arancel consular. 

Desde la promulgación de la ley de reorganización consular 
y arancel complementario, ingresaron al Tesoro Público las si- 
guientes cantidades: 

1906 $ 218,431 ] 1909 « 424,166 

1907 » 376,631 1910 " 451,672 

1908 » 407, Iñl I 

rrosupuesto General de Gastos. Su monto en 1907 - 1908. 

El proyecto de Presupuesto General de Gastos presentado por 
el Presidente Williman en el primer año de su Administración, 
con destino al ejercicio 1907-1908, ascendía a ? 20.257,462, con 
un exceso de $ 999,756 sombre el presupuesto anterior. Advertía 
el Mensaje, que se habían sancionado diversas leyes con poste- 
rioridad al presupuesto de 1906 1907 y que además habían sido 
mejorados el sueldo de los maestros de campaña y el servicio 
policial de Montevideo. 

Expresaba el Presidente, en ese mismo documento, que el supe- 
rávit de 1906-1907, calculado por la Administración Batlle en 
$ 1.850,3 30, había subido a $ 2.149,9 84; que en Londres ha- 
bía un excedente de $ 789,799, procedente del 4 5 '/c de la renti 
aduanera afectada al servicio de la Deuda Consolidada y Garan- 
tías de Ferrocarriles; que existían importantes sumai? del Em- 
préstito de Conversión y Obras Públicas para ser aplicadas a 
puertos, puentes, navegación de ríos interiores, construcción de 
edificios para Agronomía, Veterinaria y escuelas primarias; que 
existía, finalmente, un saldo de % 299,772 del superávit del ejer- 
cicio 1905-1906, destinado a vialidad y obras públicas. 



368 



Anales de la Universidad 



Loüí gastos departanieiííaies. 

Durante el mismo ejercicio 1907-1908 fué sancionado, eu la 
forma que subsigue, el presupuesto de los departamentos del 
litoral e interior: 



Sueldos 



Gastos 



Recursos 



Artigas 


$ 5,604 


$ 16,425.16 


$ 22,029.16 


Canelones . 








16,056 


33,578 77 


» 49,634 77 


Cerro Largo 








5,448 


V 2 >, 222 Al 


» 27,770.47 


Colonia 








15,000 


41,540.41 


» 56,540.41 


Durazno . 








7,668 


» 32,243.13 


. 40,911.13 


Flores . . 








5,004 


20,391.48 


» 25,315.48 


Florida. 








8,028 


» 54,532 00 


62,560.00 


Maldonado 








6,972 


14,006.80 


» 20,978.80 


Minas . 








10,944 


26,089 «6 


37,033 86 


Pavsandú . 








8,880 


» 48,536 70 


57,416.70 


Rio Negro. 








» 6,576 


18,873.78 


25,449.78 


Rivera . 








4,980 


9,257.50 


14.237.50 


Rocha . 








6,828 


22,458.13 


» 29,286.13 


San José . 








' » 8,040 


44,502.72 


» 52,542.72 


Salto . . 








11,604 


» 62,739.24 


» 74,343.24 


Soriano 








12,696 


- 62,348.66 


75,044.66 


Tacuaremb(3 








6,780 


30,317.19 


» 37,097.19 


Treinta y Tres 






6,024 
$ 153,132 


11,896.73 


» 17.920.73 


Total 


$ 573,060 73 


$ 726,192.73 



La nueva ley de presupuesto municipal establecía seis cat3- 
gorías de asignaciones, de acuerdo con el plan propuesto en 1897 
por la comisión encargada de formular la ley de sueldos, y su- 
primía las afectaciones de rentas, mandando que se vertieran to- 
das ellas en la caja municipal para el pago de los presupuestos 
En el presupuesto anterior — observaba la Comisión de Hacien- 
da del Senado — las rentas municipales figuraban con la can- 
tidad de $ 82,490, apesar de que habían producido $ 655,960, y 
ello por efecto de estar afectadas a diversos gastos que tampoco 
figuraban en el Presupuesto General. 

El presupuesto general de 1908 - 1909. 



La ley de Presupuesto para el ejercicio 1908-1909 fijó el mon- 
to de los gastos generales en $ 21.075,330 así distribuidos: 



Anales de la Universidad 369 



Poder Legislativo ^ Í\'Ílt 

Presidencia de la República » .iL'tín 

Ministerio de Relaciones Exteriores » 7lÍ'n,o 

Interior » 2.997,0Id 

Hacienda ' 1 ?il'í?v 

» Industrias, Trabajos y Comunicaciones. » l,n7-2,2o7 

» Obras Públicas. . " » '^*^?'q?J 

de Guerra ' ^'^aa-oH 

Poder Judicial • » 44f,,2«b 

Obligaciones (Deuda Pública y Garantías $ 7.573,08o; 

diversos créditos, $ 955,152 ; Clases Pasivas, ,^.,.,„-^ 

$ 1.727,118) " 10.2oo,3o7 

Los recursos habían sido calculados por el Poder Ejecutivo 
en $ 21.059,883 sobre la base del siguiente promedio anual do 
las principales rentas durante el cuádrenlo 1904-05-1907-08: 

Aduana * 12.850,000 

Contribución Inmobiliaria de la capital » ^¿''^'«qJ 

, » » » campaña . . . . » 1.714, oyó 

Patentes de Giro en la capital " V.b^li 

» » » » » campaña » 2qVq-7 

Impuestos internos de consumo » 1 -«o ^ql 

Utilidades del Banco de la República » "a« --n 

Instrucción Pública * iao ?-« 

Papel Sellado ; 48.,5ob 

Timbres * i8U,abí) 

La planilla universitaria subía a $ 271,162, figurando en ella 
32 profesores en Derecho y Comercio, 30 en Medicina, 32 en Ma- 
temáticas, 19 en Secundaria. 

La Jefatura de Policía de Montevideo, tenia 1,112 guardias 
civiles y las de campaña alrededor de un centenar por depar- 
tamento. 

Supresión del xiltimo descuento sobre los sueldos. 

El Poder Ejecutivo pidió y obtuvo en 1909 la supresión del 
descuento de 5 % sobre los sueldos a que estaban sometidos los 
empleados públicos desde 1893. 

Haciendo la historia de los descuentos anteriores, decía el in- 
geniero Servato en la Cámara de Senadores: 

El primer impuesto sobre los sueldos fué dictado en 188 2. 
bajo el Gobierno de Santos. Producía $ 120.000 y estaba afectado 
al Tesoro de Caridad. En 1887-88, bajo el Gobierno de Tajes, hu- 
bo una rebaja del 10 %, que afectó a las Clases Activas y Pasi- 
vas. Durante ea Gobierno del doctor Herrera y Obes, sufrieron 
24 - IX 



370 Anales de la Universidad 

las Clases Activas y las Clases Pasivais una merma del 9 % sobre 
sus asignaciones líquidas, que elevó el recargo sobre estas últimas 
al 19 %. La ley de presupuesto de 1894-95, creó un 10 % so- 
bre las Ciases Activas y Pasivas. Bajo la Adminitracióu Idiarte 
Borda, fueron emitidos los Certificados de Tesorería, más tarde 
transformados en deuda púbUica, con un servicio que imponía a 
las Clases Activas y Pasivas un descuento deil 5 %. Bajo la Ad- 
ministración BatilB fueron suprimidos, primeramente, los des- 
cuentos del 5 y 10 % sobre los sueldos y asignaciones menores 
de $ 36C y luego el 10 % sobre todo el perisonal activo y pasivo. 
Desde ese momento sólo quedó subsistente el 5 % sobre los suel- 
dos activos de más de $ 360. Y ese 5 %, agregaba ei' ingeniero 
Serrato, el que ahora pide el Poder Ejecutivo que sea supri- 
mido. 

Cajas de Jubilaciones. La Caja Civil. 

El Comité de la Caja de Jubilaciones Civiles, empezó a llamao 
la atención de los Poderes Públicos desde 1908, acerca del des- 
equilibrio entre los ingresos y los egresos. Véase lo que decía en 
la memoria de ese año: 

Durante los cuatro años corridos, ha comprado la Caja 
$ 1.174,077 nominales en títulos de deuda pública ($ 177,750 
en 1905; $ 285,290 en 1906; $ 315,739 en 1907; $ 395,307 en 
]908) con un desembolso efectivo de $ 966,172. 

Los jubilados y pensionistas representan ya $ 41,49 6 y los que 
están en trámite $ 24,424. En conjunto $ 65,920 anuales. 

El rubro principal de ingresos está constituido por el montv?- 
pío equivalente a un día de sueldo, o sea el 3,33 % de los habí- 
res de los empleados, y ese porcentaje e? muy inferior al bauefi- 
cio que la Caja acuerda. 

Los servicios que vienen gravitando desde octubre de 19 00 han 
excedido en $ 20,157 al monto de los intereses de nuestro capi- 
tal en deuda pública. Si este desequilibrio se produce a los dos 
primeros años de iniciados los servicios de jubilaciones y pensio- 
nes, puede suponerse la desproporción que resultará una vez 
acordadas las jubilaciones reilativas a las leyes de Alta Corte y 
de reorganización diplomática y consular. No habrá más reme- 
dio en ese momento, que recurrir a los mismos arbitrios creados 
por la ley con detrimento de la formación del capital. 

Concluía la memoria sosteniendo la necesidad de elevar el 



Anales de la Universidad 



371 



montepío al 5 % y de adjudicar a la Caja nuevos recursos, en- 
tre ellos el 20 o 25 % de las utilidades de la Caja Nacional de 
Ahorros y Descuentos. 

Un año después, en 1909, hacía constar el Comité que el capi- 
tal en títulos de deuda pública había subido a $ 1.699,861 nomi- 
nales, equivalentes a $ 1.377,846 efectivos. Los ingresos por con- 
cepto de intereses, ascendían a $ 135,782, mientras que los egre- 
sos por concepto de pago de jubilaciones y pensiones subían a 
160,346, lo que arrojaba un desequilibrio de $ 24.564. 

Al finalizar el año 1910, el 'Capital de la Caja había subido a 
$ 2.165,067 nominales, equivalentes a $ 2.060,363 efectivos. 
Pero, a la vez, había subido el egreso por concepto de pa- 
go de jubilaciones y perisiones a $ 121,027 anuales. De^-do 
1905 hasta ahora — decía la memoria de ese año — la Caja ha 
invertido en pensiones, jiibilaciones y gastos $ 288,217 y sólo ha 
percibido por concepto de intereses de sus deudas ? 215,807. 

Véase el movimiento general desde la iniciación de los pagos 
a los jubilados y pensionistas (durante los años 1905 y 190y 
la Caja cobraba, pero no pagaba) : 

m'jmeko j)e asignaciones. 



1907 1908 1909 I 1910 



Jubilados . 
Pensionistas 



41 



43 
64 



96 

89 



13:) 

16 



MOVIMIENTO DE ENTKADAS. 



Ingresos 



Valor nominal de 

los fondos públicos 

comprados 



Valor efectivo 



1905 


S 154,618 


* 177,750 


$ 144,689 


i90(; .... 


^ 21-2,077 


» 285,290 


» 20:i,206 


19(»7 . . . 


» 296,717 


» 315,739 


. 261,975 


1908 . . . 


» 4()6,07-2 


» 395..S07 


. 356.302 


1909 .... 


» 48-2,611 


» 525,734 


. 416,674 


1910 


» 508,27.-] 


» 465,257 


. 369,412 



Anales de la Universidad 



Lía Caja Escolar. 

Era igualmente llamativa la situación de la Caja Escolar de 
Jubilaciones y Pensiones. Desde 189' hasta 1910 había acumu- 
lado un capitail nominal de $ 657,000 en títulos de deuda [aibliea. 
Pero 1&S1 intereses de ese capital, no alcanzaban a cubrir la^s asig- 
nacioines correi3pondienteis a los 285 jubilad;OS y 28 pe'nsionisía;» 
que gravitaban sobre la Caja. 

Explicando el desequilibrio decía ei Poder Ejecutivo a la Asam- 
blea General a principios de 1908: 

No aumenta el personal enseñante, a causa de la penosa si- 
tuación del erario. Y el descuento ('el 3 % sobre los sueldos, 
se resiente de ello. Al cabo de 9 años, el porcentaje se mantiene, 
con poca diferencia, dentro de la cifra del primer año. Agregúese 
que la ley de 1904 desnaturalizó los íines de la Caja, aplicando 
ios beneficios fuera del magisterio para el cual se había dictado. 
Quedaron comprendidos dentro de les beneficios muchos em- 
pleados de la administración escolar, sin necesidad de justifi- 
car inutilización, bastando con que tuvieran 25 años de servi- 
cios. La ley Ciganda había exigido que las mujeres tuvieran 45 
años y los hombres 55. Ni siquiera ;e consideró, al aumentarse 
las liberalidades, que era necesario también arbitrar nueves re- 
cujrsos. Por efecto de ello, el presupuesto de la Caja, que en 
diciembre de 19 04 era de ? 3,256, subió en diciembre de 1906 
$ 6,621, duplicándose así en dos años. La crisis ya existe — 
terminaba el Mensaje — la Caja tiene déficit. 

Para restablecer el equilibrio, proponía el Poder Ejecutivo a 
la Asamblea un aumento en la contribución de las rentas ge- 
nerales, otro aumento en el impuesto de herencias y otro más 
en el descuento de los sueldos. 

El montepío militar. 

Durante la Administración Latorre quedó suprimido el mon- 
tepío para todos los militares que ingresaran en el ejército des- 
de la fecha del decreto en adelante. Quería evitarse con ello e' 
pago de asignaciones a las Clases Pasivas. Algunos años después 
el Código MiJitar restableció el montepío. Pero las diíposicionej 
úe ese Código no tuvieron cumplimiento hasta 1910, en que l 
Poder Ejecutivo se dirigió a la Asamblea pidiendo la sanción do 
una ley encaminada a regularizar la situación de los militares 
-comprendidos en el decreto de Latorre. 



Anales de la Universidad 



El importe de los montepíos y diferencias por ascensos en 
los militares de la lista 7 de setiembre — decía el Poder Eje- 
cutivo en su Mensaje — ■ asciende a ? 542,760 y la parte de 
las viudas, hijos o madres a $ 171,245. Suponiendo que la ter- 
cera parte de los fallecidos no haya dejado sucesión, habría que 
rebajar $ 56,981. Quedaría un saldo de $ 114,264. Entre ambas 
partidas tendríamos $ 756,925 por concepto de reintegros. 

La ley surgida de esa iniciativa, estableció que los jetes y 
oficiales comprendidos en la lista 7 de setiembre de 1876, abo- 
narían montepío y reintegrarían las cuotas atrasadas desde su 
primer empleo y, a la vez, creó una Caja especial con el aportf^ 
de $ 200,000 de rentas generales, por una sola vez, el descuento 
del 5 % sobre los sueldos de los jefes y oficiales en situación 
de cuartel, el 5 % de las utilidades líquidas de la Caja Nacio- 
nal de Ahorros y Descuentos y otros arbitrios. 

Iiiembarg'abilidad de los sueldos. 

A mediados de 1908, quedó convertido ea ley el proyecto so 
bre embargos de sueldos de que hemos hablado al ocuparnos 
de la Administración Batlle. La ley dictada en esa oportunidad, 
estableció que no podían cederse ni embargarse los sueldos, ju- 
bilaciones, pensiones y retiros a cargo del Estado; ni tampoco 
los sueldos y salarios a cairgO' de empresas industriales, de 
empresas comerciales y de particulares, todos ellos no venoidos. 
Los sueldos vencidos tampoco podrían embargarse, pero podrían 
enajenarse hasta la tercera parte de su monto. 

De loa datos que aportó al debate de la ley el diputado don 
Laureano Brito, resultaba que en 1903 había 2,200 embargos 
que estaban en pleina ejecución ante los juzgados y tribuualles; 
otros 4,400 que sólo esperaban la cancelacicn de deudas anterio- 
res para entrar en actividad y además 5,200 cesiones de las dos 
terceras partes de los sueldos que la ley declaraba inembarga- 
bles, (11,800 entre embargos y cesiones); y que en 1907 había 
8,006 embargos que estaban en plena actividad y 7,000 que 
aguardaban que hubiese sueldos disponibles. 

El doctor Blas Vidal (hijo), dando mayor amplitud al pensa- 
miento, presentó al Senado en 1910 un proyecto do inembargabi- 
lidad del hogar (homes-tead), por el cual se declaraba que salv^ 
el caso de falta de pago del precio de adquisición o del precio do 
edificación o del pago de impuestos, serían inembarjrable'? las 



374 



Anales de la Universidad 



fincas de $ 5,000 abajo habitadas por sus propietarios y los pre- 
dios rurales del mismo valor. 

Deudas Públicas. Contratación de empréstitos. 

El Poder Ejecutivo pidió y obtuvo autorización legislativa en 
1909 para contratar un empréstito de | 6.000.000, cuyo produc- 
to se destinaría a obras de vialidad, saneamiento y embelleci- 
miento edilicio en toda la República ($ 2.500,000), construcción 
del Palacio de Gobierno ($ 1.300,000) construcción del palacio 
Legislativo ($ 2.000,000) y construcción del edificio de la Aca- 
demia Militar ($ 200,000). El empréstito tendría un servicio 
de 5 % de interés y 1 % de amortización acumulativa y a la 
puja. 

El Banco de París y Países Bajos triunfó en la licitación d« 
ese empréstito con el tipo de 91 ^^ % neto y puesto en Monte- 
video. Pocas semanas después, el mencionado establecimiento 
bancario entregaba al Banco de la República la cantidfid de 
$ 5.490,000 absolutamente libre de toda clase de gastos y co- 
misiones. Era un resultado que reflejaba bien el alto nivel que 
había conquistad,; nuestro crédito Publico en Europa. 

arovimiento de la Deuda Pública. 

He aquí el movimiento de la Deuda Pública duran:? el quin- 
quenio 190" 1911: 



Emisión anual Emisión progresiva Monto circuíanla 



1907. 

1908 

1909. 

1910. 

1911. 



$ 3.442,445 
» 4 669,668 
» H 2.ó8,4-25 
» 1 031,406 
260,972 



$ 371.244,582 
» 375 9 4.251 
» 384 172,676 
» 385 204.082 
» 385.465,055 



§ 128.138,917 
» 130.157,089 
» 135.805,784 
» 134.228,876 
» 131.857,540 



En su último Mensaje a la Asamblea, indicaba así e. Presi- 
dente Willin:an el movimiento del cuadrenio 1907-lylU: 



Monto de la deuda en 1.° de enero de 1907 . . . $ 127.275,933 

Emitido en los cuatro años •> 17. 40', 946 

Amortizado - - » v » 10 449,603 

Aumento » » » . , 6.952,942 



Anales de la Universidad 



375 



Circulación de lu Deuda Consolidada en Montevideo y Londres. 

La principal do nuestras deudas públicas, la Deuda Consoli- 
dada del Uruguay, siguió este movimiento de iocalización en las 
plazas de Monle-'idpo y Londres desde el comienzo dti servicio 
iMi 1001 (en libras esterlinas): 



ANOS 



Londres 



Montevideo 



Total 



3 892 noviembre 1, 

1893 .... 

1894 .... 

1895 .... 

1896 .... 

1897 .... 

1898 .... 

1899 .... 

1900 . . . 

1901 .... 

1902 .... 

1903 .... 

1904 .... 

1905 .... 
19ÜG .... 

1907 

1908 

1909 .... 

1910 . . . . , 



16.683,780 
16.593,720 
16.764,600 
16.817,980 
16.699,240 
15.547,020 
14.918,360 
14,663,360 
14.753.800 
14.585,400 
14.550,160 
14.189,960 
14.203,940 
13.^62,040 
12.448,520 
12.433,820 
12.221,220 
12.279,820 
12.388,720 



2.584,720 
2.674,780 
2 503,900 
2.206,480 
2.724,420 
4.042,160 
4.835,000 
5.100,000 
4.940,000 
5.050,000 
5.0-20,000 
5.200,000 
5.080,000 
5.960,000 
6.280,000 
6.000,000 
5.920,000 
5.580,000 
5.200,000 



19.268.500 
19.268,500 
19.268,500 
19.024,460 
19.423,660 
19.589,180 
19.753,360 
19.763,360 
19.693,806 
19.635,400 
19.570,160 
19.389,960 
19.283,940 
19,222,040 
18.728,520 
18.433,820 
18.141,220 
17.859,820 
17.588,720 



Lü3 cifras extremas de las dos primeras columnas, demue.> 
trun la creciente absorción de títulos por la plaza de Londres, 
prueba irrefragable del prestigio, cada día m.ayor, de los fondos 
unigua-"os en el principal mercado financiero del mundo. 

Jil)Os de amortización do las deudas. 



La /r.isma demostración resulta del siguiente cuadro de amor- 
tizaciones de la Deuda Consolidada de 3 i/4 % de interés, en 
la plaza de Londres y del Empréstito de Conversión y Obras 
Púb'icas de 5 % de interés, en la plaza de París : 



376 



Anales de la Universidad 



ANOS 



DEUDA 
CONSOLIDADA 



Tipo 
máximo 



Tipo 
minimo 



EMPRÉSTITO 
DE CONVERSIÓN 



Tipo 
máximo 



Tipo 
mínimo 



1900 (febrero) 

1901. . . 

1902. . . 

1903. . . 
1904 . . 

1905. . . 

1906. . . 

1907. . . 
19Üb. . . 

1909. . . 

1910. . . 



50,50 
48,50 
51,95 
57,87 
57,00 
67,67 
7-2,81 
72,37 
69,87 
71, .30 
75,10 



47.87 
47,90 
51.00 
56,75 
55,00 
67,36 
71,00 
71,87 
69,25 
71,11 
74,50 



( Mes de julio) 



99,00 
90,50 
92,50 
98,25 
100 



96,75 
89,00 
91.55 
97,97 
99,55 



Diversas deudas. 

La Comisión de Hacienda del Senado, hizo constar, en un in- 
forme expociido en 1907, que sotore una siima de dinero que el 
Estado adeudaba a don R. R. Pealer, pesaba un embargo; que, 
no obstante ese embargo, se había entregado en 1888 a la Lega- 
ción de Norteamérica, durante la Administración Tajes, contra 
el dictamen ñe la Contaduría, una partida de $ 80,000, o ni 
equivalente en Deuda Amortizable al 32 %; que ante el recla- 
mo de los acreedores embargantes, había tenido el Gobierno del 
señor Idiarte i3orda que reintegrar dicha siima en 1896; que 
más tarae. dos de los mismos acreedores embargantes habían 
pedido y chtonido la entrega de $ 147,442 en Deuda Amortiza- 
ble, provo-'^andc con ello una nueva reclamación, a la que era 
necesario poner término haciendo la consignación respectiva. 

La aplicación del Empréstito de Conversión de 1905, iniciada 
durante ¡a Administración del señor Batlle, prosiguió durante el 
Gobierno del doctor Wílliman. En setiembre de 1907, comuni- 
caba el Püdt^ Ejecutivo a la Asamblea que lo emitido llegaba 
r $ 1.5.633,263 y el salido pendiente dei emiisdón a $ 9.495,603. 

El canjee de títulos a ubicar por títulos de deuda pública, 
dispuesto por la ley de 1904, seguía más lentamente todavía. 
Según los cuadros dados a la Cámara de Senadores en 1907. 
los títulos canjeados hasta esa fecha sólo alcanzaban a 103,529 
hectáreas. 



Anales de la universidad 



377 



En las Cuentas Generales de la Contaduría, correspondientes 
a! ejercicio l&iO-ll, se establecían las siguientes cifras: acree- 
dores reconocidos, 46,492 hectáreas; títulos de deuda expedidos, 
144,200 hectáreas; cálculo de las autorizaciones concedidas por 
diversas leyes a las Juntas, Jefaturas de Policías y Comisione.? 
de templos, 163,862 hectáreas. 

L.T enseñanza primaria. Número de escuelas y de alumnos, 

La ens-eñauí^a pública contaba durante el quinquenio 1906-1915 
con el sii^uiente número de escuelas: 



ANOS 



Escuelas 



Maestros 



Inscripción 



Asistencia 
media 



1906. . . . 


619 




;.7,638 


41,462 


1907. . . . 


671 


— 


60,863 


44,307 


1908. . . . 


780 


— 


69,134 


50.094 


1909. . . . 


788 


1,485 


72,854 


52,248 


1910. . . . 


793 


1 ,502 


74,717 


54,106 



Y la (mseñanza privada tenía, a su turno, el siguiente número 
de establecimientos: 



AÑOS 


Escuelas 


Inscripción 


Asistencia 
media 


1905 

1906 

1907 

1908 

1909 . . 

1910 


224 

289 
293 
263 
300 


17,794 
17.232 
17,864 
20,448 
1 9,028 
20,443 


14,499 
13.939 
13.908 
15,934 
14.896 
16,848 



l.íx mitad del alumnado de las escuelas privadas, correspondía 
a establecimientos dependientes de congregaciones religiosas: 
9,667 en 1907; 10,674 eü 1909; 10,852 en 1910. 

Lle^ii ¡\ 1 .000 el número de escuelas públicas. 



Los grandes superávit de este período administrativo, per- 
mltíerim dar un fuerte impulso a la creación de escuelas en toda 
la iicpública. Por un primer Mensaje de 1907. pidió y obturo 



378 Anales de la universidad 

el Poder .' J> ciitivo la creación de 150 escuelas rurales. Y por 
UQ spgunáo "Mensaje de 1910, pidió y obtuvo la creación de 
otras 210 escuelas rurales y de 70 ayudantías. «La República 
— decía el Presidente WiHiman — cuenta actualmente con 790 
escuelas y una vez autorizado el aumento subirá ese número 
a 1. iOO». 

La mezquindad de los sueldos del personal enseñante. 

Los maestros rurales ganaban, en 1907, $ 50 mensuales en 
Montevideo y $ 3 8 en los departamentos de campaña. Los ayu- 
dantes de l.er grado tenían $ 30 en Montevideo y $ 23 en cam- 
paña. Al año siguiente empezaron a ganar los maestros de l.er 
grado $ 56 en Montevideo y $ 44 en campaña y los ayudantes 
de 2.pr grado $ 31 en Montevideo y $ 26 en campaña. 

Construcción de edificios escolai-es. 

Ll Empréstito de Conversión y Obras Públicas de 1906, san 
clonado durante la Administración BatUe, destinó $ 1.000,000 
a la construcción de edificios escolares. 

Para llevar a cabo las obras, resolvió el Poder Ejecutivo, er. 
1907, constituir una Oficina Técnica Escolar dentro de la Sec- 
ción de Arciuitectura del Ministerio de Obras Públicas. 

Con ayuda de esos fondos, se abordó un plan de construccio- 
nes que abarcaba el Jardín de Infantes, el gran edificio de Ix 
calle Madidonado entre Florida y Cindadela, e*l otro amplio edi- 
ficio de la avenida Canelones esquina Municipio y una veintena 
ae escuelas ruraFes. 

Dentro de este mismo período, recibió el Tesoro Escolar dos 
importantes legados; uno de don Enrique García, que sirvió para 
construir el gran edificio del Reducto, y otro de don Silvestre 
Ochoa, que se destinó al edificio de la Escuela de Santiago 
V-izquez. 

Creación de una escuela de sordomudos. 

El Poder Ejecutivo pidió y obtuvo en 1908 la sanción de una 
ley que autorizaba la creación del Instituto Nacional de Sordo- 
mudos. 

ísEstá demostrado — decía el Mensaje, justificando la crea- 



Anales de la Universidad 



379 



03 



..ói del nuevo establecimiento — que la inmensa mayoría do 
ios sordomudos, son mudos porque son sordos, vale decir, que 
no hablan porque no oyen.» 

De las averiguaciones practicadas por intermedio d^. las Jefa- 
turas de Policía y de los Inspectores de Escuelas, resultaba que 
había en toda la República 150 sordomudos. 

Montevideo ya contaba, en ese momento, con un excelente 
cuerpo de maestras que habían sido becadas en años anteriores, 
para realizar su aprendizaje en el Instituto de Sordomudos de 
Buenos Aires. 

E&rueias nocturnas para adultos. 

También pidió autorización el Poder Ejecutivo, para crear 
cinco escuelas nocturnas para adultos en Montevideo y una e^.. 
cada cabeza de departamento. Con anterioridad a la sanción le- 
gislativa, ya habían sido creadas durante el Gobierno de Batlle 
y Ordóñez las destinadas al Departamento de Montevideo. La 
Asamblea votó la creación de 35 escuelas. 

«La verdadera necesidad — decía el doctor Williman, dando 
su exacta orientación a las nuevas escuelas, — es dar nociones 
de lectura, escritura y aritmética.» 

Creación del Cuerpo 3íédico Escolar. 

El Cuerpo Médico Escolar creado en 19 OS, respondía a ano 
ae los votos formulados por el tercer Congreso Médico Latino- 
americano. 

Supresión de Jos exí' menos anuales. 

Durante el año 19 06, quedaron suprimidos los oximenes anua- 
les de las escuelas públicas, instituyéndose, en cambio. Comi- 
siones de Maestros encarga.das de visitar las escuelas y dar 
Informes acerca de su estado. 

-Los exámenes — decían las autoridades encolares al dictar 
esa medida — recargan el trabajo de maestros y alumnos en la 
época anterior; perturban la regularidad de los horarios en esa 
época; desnaturalizan los procedimientos de enseñanza; no per- 
miten' apreciar el trabajo del maestro en lo que se relaciona con 
la educación del niño; inclinan a dar preferencia a la instrucción 
y al trabajo de la memoria.» 



380 Anales de la Universidad 

IfídinuJido De Amicis y los niños de nuestras escuelas públicas. 

Edmundo De Amicis murió a principios de 19 OS. La Comisión 
Depaitamental de Instrucción Primaria de Montevideo, autorizó 
en el acto a las maestras de las escuelas públicas para realizar 
una suscripción escolar, con la cuota máxima de 2 centesimos 
por alumno, destinada a la adquisición de una placa recoroato- 
rja. que sería colocada en la tumba del glorioso autor de «Cora- 
zónv, uno de los libros más leídos y más intensamente sentidos 
por los niños del Uruguay. 

Fl inojuimento a José Pedro Várela. 

La Asamblea elevó a $ 10,000 la cuota de $ 2,000 votada en 
IPOü, con destino a la erección del monumento a José Pedr.í 
Varóla. 

Premios a la virtud. 

La legislatura de esta época votó una pensión al doctor Julio 
Herrera y Obes, que éste rechazó, como hemos dicho en otrc 
capítulo, invocando las reservas políticas que se habían hecho 
en ia Cámara de Diputados acerca de su actuación presiden- 
cial. Pero después de promulgada la ley, resolvió el doctor He- 
rrera doólinar parte de la pensión a la institución de un premio, 
que el Poder Ejecutivo, de acuerdo con las ideas del donante, 
concreí^aba así en un proyecto de ley presentado a la Asamblea* 

«Créasie. una institución permanente de carácter puramente 
moral y social, denominada «Premio a la Virtud». Su objeto e^ 
fomentar el culto de los sentimientos nobles y generosos y esti- 
mular la práctica de la virtud por medio de recompensas y 
Lcaiores discernidos a las acciones virtuosas o heroicas. . . Habrá 
un Consejo Directivo compuesto del Ministro del Interior, el pre- 
sidente del Senado, el presidente de la Alta Corte, el Arzobispo, 
el Intendente Municipal, el Presidente de la Junta Económico- 
Administrativa y el presidente de la Comisión de Caridad.» 

Knseñanza universitaria. Reorganización de la Universidad. 

Uno de los primeros proyectos de ley presentados por el Pre- 
fcidente Williman a la Asamblea, fué el de reorganización univer- 
sitaria. 



Anales de la Universidad 381 



Quedaban suprimidos el Rector de la Universidad, el Consejo 
universitario y los Decanos, creándose, en cambio, los Consejos 
Autónomos de Derecho, Medicina, Matemáticas y Enseñanza Se- 
cundaria. Cada consejo se compondría de ocho vocales y de un 
Rector Los vocales de las Facultades de Derecho, Medicina y 
Matemáticas serían elegidos en esta forma: siete por los diplo- 
mados de cada Facultad y uno por los estudiantes. Los vocales 
del Consejo de Enseñanza Secundaria, serían elegidos por los 
profesores, con excepción de uno. que elegirían los estudiantes. 
Las cuatro Facultades constituirían la Universidad. Los cuatro 
Rectores serían nombrados por el Poder Ejecutivo de ternas pro- 
puesitas por los Consejos. Eso. cuatro Rectores, se reunirían pe- 
riódicamente para tratar las cuestiones didácticas de interé. 
general y tendrían bajo su superintendencia la Contaduría y la 
Tesorería universitarias. El Ministro de Instrucción Pública ejer- 
cería la presidencia de todos los Consejos. 

El Consejo de Enseñanza Secundaria y Preparatoria propon- 
dría al Poder Ejecutivo la división de los estudios en secunda- 
vios y preparatorios, dehiendo adoptar para estos últimos un 
plan especial para cada Facultad. A los Consejos de Facultad y 
a lo^s Rectores, corresponderían todas las facultades que la le- 
o.-slación vigente atribuía al Consejo Universitario y al Rector 
r.. la Universidad y además las concernientes a planes de estu- 
dio dura.ción, número, naturaleza y extensión de las materias, 
condiciones de ingreso en cada Facultad, pruebas de suficiencia 
y obtención de grados. Las Facultades de Comercio, Agrono- 
n.ía y Veterinaria quedabatti transformadas en Escuelas a car.^o 
de un Director y de un Consejo de Patrona-to nombrado por ol 

Poder Ejecutivo. 

Fundando uno de los puntos de reforma, decía el Presidente 
Williman en su Mensaje a la Asamblea: 

«Pero las Universidades en ningún país abarcan las enseñan- 
zas de Agronomía, el Comercio y la Veterinaria, estudios que 
dan lugar pomposamente, entre nosotros, a la existencia de 
otras tantas Facultades... Empezaríamos esa enseñanza de tal 
manera, que resultaría inútil y contraproducente, de-de que una 
Facultad de Agronomía, por ejemplo, no puede crearse sino pa- 
ra proporcionar los cono-cimientos más profundos de la ciencia 
agrícola. . . Nadie podrá sostener que es esto lo que el país ne- 
cesita por el momento, cuando lo que se pretende es precisa- 
mente lo contrario, es hacer enseñanza profesional, práctica, 



382 Analcü de la Univcis'ulad 

desalojando en aibsoluto todo propósito de especialización cien- 
tífica, de teoría pura, que sería una vanidad y un absurdo para 
nuestro país en el transicurso de muchos años todavía. Mal po- 
demos ambicionar la enseñanza superior, cuando recién inicia- 
mos a nuestra juventud en esas nuevas carreras y debemos por 
ahora limitarnos a pretender que los que las sigan conozcan lo 
necesario para ser buenos capataces o administradores de esta- 
blecimientos agropecuarios o buenos dependientes de comercio 
y nunca propender a crear otra clase de doctores en Agrono- 
mía o en cuestiones comerciales, que sólo- servirán, en nuestro 
medio, para cruzar con un título incómodo por más honroso 
que fuera, una vía de esterilidades y de pobreza, en compañía 
de otras víctimas ya abundantes que forman el proletariado in- 
telectual. . . Pero además, H. Asamblea General, es violar una 
ley que se impone en todas las sociedades y a todos los organis- 
mos, el reunir en un solo instituto toda la enseñanza de ul 
país, como si aconsejera ese plan centralista estrechos vínculos, 
que nio existen, entre los estudios superiores y los simplementes 
profesionales - técnicos.» 

En resumen, el proyecto del Poder Ejecutivo suprimía el Con- 
sejo y el Rectorado de la Universidad, rompiendo con ello la uni- 
dad de la dirección técnica; separaba de la Universidad el Co- 
mercio, la Agronomía y la Veterinaria, reaccionando contra la 
tendencia ya generalizada en todas las grandes Universidades 
de Estados Unidoig y de Alemania, a favor de la mayor diversifi- 
cación de las carreras; proscribía, por el momento, lo? estudios 
superiores de Agronomía y Veterinaria, a título de que el Uru- 
guay no necesitaba hombres de ciencia llamaidos a fomentar el 
proletariado intelectual, sino espíritus prácticos. 

Hubo grandes y ardorosos debates en torno de estas bases del 
proyecto de reorganización universitaria. 

«En la actualidad, la dirección de la enseñanza universitaria 
— • decía en la Cámara de Diputados el ex Rector, doctor Alfredo 
Vásquez AcevedO' — está confiada a un Rector y a un Consejo. 
Son estas autoridades las que, de acuerdo con el Poder Ejecutivo, 
dirigen la marcha de !os estudios, velan por el orden y la disci- 
plina y distribuyen las rentas. Las Facultades de Derecho, Medi- 
cina y Matemáticas y la Sección de Enseñanza Secundaria, for- 
man un todo armónico que obedece m un mismo espíritu, a las 
mismas tendencias, a las mismas ideas. Por el proyecto, cada 
Facultad será regida por un Consejo independiente, desapare- 



Anales de la Universidad p,y3 



ciendo la unidad. El Gobierno ha tomado como modelo a la. 
Francia, donde no existen Universidades, sino Faculcades aisla- 
idas, llenas de inconvenientes, según las mismas autoridade.^ 
fi'ancesas que se aprestan ya para reaccionar contra ese siste- 
ma y volver al régimen de la Universidad, de acuerdo con la 
propaganda de sus publicistas más t-minentes.» 

Los estudiantes de Agronomía y V^?terinaria iniciaron, por su 
parte, una entusiasta campaña contri; la supresión de los estu- 
dios superiores de sus respectivas carreras y consiguieron for- 
mar tal ambiente en la Cámara de Diputados, que el programn 
del Poder Ejecutivo quedó sustancialmente modificado en lo que 
a ellois se refería. 

La ley surgida de este debate, creó los Consejos Directivos de 
las Facultades de Derecho y Ciencias Sociales, Medicina y Ramas 
Anexas y Matemáticas. Cada Consejo se compondría de un De- 
cano y 10 miembros electivos, 4 de ellos profesores. Los Con- 
sejos y Decanos tendrían las mismas atribuciones que las leyes 
vigentes acordaban al Rector y al Consejo Universitario. Los 
Decanos serían nombrados por el Poder Ejecutivo a propuesta 
de los Consejos. Las tres Facultades y la Sección de Ense- 
ñanza Secundaria y Preparatoria, constituirían la Universidaa, 
la cual estaría regida por un Rector nombrado por el Poder Eje- 
cutivo y un Consejo compuesto por los Decanos y un delegado 
del Consejo de cada Facultad. El número de años y asigna- 
turas, sería materia de sanción legislativa. Las Facultade-s de 
Comercio, Agronomía y Veterinaria se iransformaría.u en escue- 
las regidas por un director y un Consejo de Patronato nombra- 
do por el Poder Ejecutivo, habilitado para expedir títulos cien- 
tíficos superiores. Los planes de estudios de Comercio, Agrono- 
mía y Veterinaria serían sometidos a la sanción legislativa. 

Mantenía, pues, la ley, al antiguo Rector y al antiguo Consejo 
Universitario, pero ya sin funciones de ninguna especie, desde 
que todas elías habían sido atribuidas a los Consejos lócale?, y 
a su Decanos, de acuerdo con el plan del Presidente Williman. 
que reaccionaba radicalmente contra la institución del Rector y 
del Consejo Universitario. 

Contratación do profesores extranjeros. 

En los mismos momentos en que el Poder Ejecutivo presenta- 
ba su plan de reorganización universitaria, llegaban el arqui- 
tecto Carré, de la Escuela de Bellas Artes de París, para asumir 



Anales de la Universidad 



ia dirección de la Sección de Arquitectura, y el doctor Salmón, 
de los Estados Unidos, para asumir la dirección de la Escuela de 
Veterinaria, dos de los grandes profesores contratados por la 
Universidad durante la Administración Batlle y Ordóñez. 

Meses antes había llegado de Alemania el doctor Backaus, 
para asumir la dirección del Instituto de Agronomía y fué debido 
a la estupenda rapidez con que ese profesor ilustre procedió a 
la instalación del establecimiento, que al pasarse el Mensaje del 
Poder Ejecutivo, existía ya un fuerte grupo de alumnos inscrip- 
tos y en pleno tren de estudio, el mismo grupo, precisamente, quo 
fué a las Cámaras y convenció ano por uno a todos ios legislado- 
res acerca de la necesidad de mantener los estudios superiories 
que el Gobierno se empeñaba en suprimir. 

El régimen de exoneración de exámenes eñ el Congi-eso Interna- 
cional de Estudiantes Americanos. 

La comisión direcciva de la Asociación de Estudiantes de la 
Universidad de Montevideo, compuesta de los señores Héctor Mi- 
rauda, Baltasar Brum, Roberto Berro, Luis M. Otero, Félix Boix, 
Raúl Braga, Héctor Ortiz Garzón, Julio Adolfo Berta, A-lfredo 
Etchegaray, Rafael Capurro y Juan Antonio Buero, se dirigió a 
mediados de 1907 a todas las asociaciones universitarias de 
América, para anunciarles que había resuelto realizar un Con- 
greso Iniernacional de estudiantes smericanos y pedirles que 
designaran delegados. 

Todos los estudiantes de América, respondieron a ese noble 
llamado y el Congreso se reunió a principios de 190S, bajo la. 
presidencia del bachiller Héctor Miranda, abordando de inme- 
diato el estudio del siguiente programas de temas: 

«Sistema de exámenes y de exoneraciones por el profesor. — 
Bspecialización y generalización de los estudios preparatorios. — 
Estudios libres y regilamentación obligatoria. — Unificación de 
los programas universitarios americanos. — - Equivalencia de los 
títulos académicos. — Representación de los estudiantes en los 
Consejos Directivos de la enseñanza universitaria. — Franqui- 
cias a los estudiantes. — Becas y bolsas de viaje. — Ejercicios fí- 
sicos y celebración de torneos atléticos internacionales. — Glori- 
ficación de los prohombres americanos. — Adhesión a la Corda 
Frates — Federación Internacioníii de los estudiante. — Fun- 
dación de la Liga de estudiantes americanos. — Intercambio de 



Anales de la universidad 385 

übros, diarios y revistas. — Organización de congresos periódi- 
cos de estudiantes americanos.» 

El régimen de exoneración de exámenes que se había implan- 
tado durante dos años seguidos en la Facultad de Derecho y en 
la sección de estudios secundarios, acababa de ser absolutamente 
proscripto por las nuevas autoridades universitarias, surgidas 
del plan de reorganización propuesto por el Poder Ejecutivo y 
votado por la Asamblea. 

Pues bien: véase el voto unánime del Congreso Internacional 
de estudiantes americanos, acerca de ese punto, que era uno de 
los más candentes del momento: 

«Sistema de exámenes y método de exoneración por el profe- 
sor. — El Primer Congreso Internacional de Estudiantes Ameri- 
canos, invita a los Gobiernos a que se preocupen de perfeccionar 
el actual sistema de exámenes, tratando de hacerlos sintéticos y 
cambiándolos, si fuera posible, con un excelente método de exo- 
neraciones que de realidad a las aspiraciones de la moderna pe- 
dagogía.» 

Enseñanza Secundaria. 

De acuerdo con lo que disponía la ley de reorganización U7i5- 
versitaria, los estudios secundarios quedaron divididos, desde 
ese mismo año, en dos ciclos, uno de índole cultural, que duraría 
cuatro años, y otro de índole preparatoria, que duraría dos años. 

El latín quedó suprimido, estableciéndose en su lugar el in- 
glés y el alemán. 

En 1908 fué adquirido por el Estado el Liceo Politécnico del 
Salto, por el precio de una renta vitalicia de 150 pesos mensua- 
les a sus directores los señores G-ervasio Osimani y Miguel Lle- 
rena. Al gestionar su adquisición, manifestaba el Presidente Wi- 
lliman el propósito de hacer un ensayo acerca de los liceos de- 
partamentales creados en 1906 bajo la Administración Batlle y 
Ordóñez. 

Construcción de edificios universitarios. 

Todas las grandes obras de edificación universitaria inicia- 
das durante el Gobierno del señor Batlle y Ordóñez, fueron ter- 
minadas e inauguradas durante la Administración del doctor 
Williman: el edificio del Instituto de Agronomía en Sayago, e) 
25 -IX 



386 Anales de la Universidad 



edificio de la Facultad de Medicina, el edificio de la Facultad de 
Derecho, el edificio de la Sección de Enseñanza Secundaria. Pa- 
ra obtener ese resultado, hubo necesidad de completar los fon- 
dos primitivamente arbitrados. Véase lo que decía uno de Ios- 
documentos universitarios que acompañaba el Presidente Willi- 
man, para ilustrar a la Asamblea acerca de ese punto: 

«Al gestionarse la ley de diciembre de 1904, calculó la Sección 
de Arquitectura del Departamento Nacional de Ingenieros las si- 
guientes cantidades: para expropiación de los terrenos de par- 
ticulares comprendidos en las dos manzanas del Parque Viejo, 
$ 100,000; edificio para la Facultad de Medicina, $ 250,000; edi- 
ficio para las Facultades de Derecho, Comercio y Matemáticas, 
$ 200,000 ; edificio para la Enseñanza Secundaria, $ 130,000. En 
conjunto: $ 680,000. La Universidad tenía en caja, con destino al 
edificio de Medicina, $ 130,000. Y entonces pareció que todo S3 
arreglaría, mediante la contratación de un empréstito de 
? 500,000, con 6 % de interés y 2 % de amortización, cuyo ser- 
vicio se atendería mediante el importe de las comisiones y des- 
cuentos judiciales, el producto de una estampilla úe 1 Vz %c sobre 
la venta de inmuebles y la cantidad de $ 10,000 de ventas uni- 
versitarias, todo lo cual, según los cálculos de la Comisión de 
Fomento de la Cámara de Diputados, podría redituar alrededor 
de $ 50,000 anuales. Pero las expropiaciones exigieron % 170,000. 
La licitación del edificio de Enseñanza Secundaria duplicó el 
costo calculado. La licitación del edificio central de la Universi- 
dad y asiento de la Facultad de Derecho duplicó con exceso el 
precio calculado. Y a un aumento mucho mayor, conducirá la 
licitación de las ol&ras de la Facultad de Medicina, cuyo costo se 
caicu'a ahora en % 700,000, quedando todavía pendiente el plan 
de obras para el aprovechamiento del edificio de la Escuela de 
Artes y Oficios con destino a la Facultad de Matemáticas. La 
suma total a desembolsarse llegará entonces a $ 1.792,000.» 

El director de Arquitectura, ingeniero José P. Gianelli, a cuyo 
cargo corrían los planos, licitaciones y dirección de las obras 
universitarias, explicaba así los aumentos: 

«El cálculo primitivo se hizo sobre la base de un programa 
que después fué ampliado notablemente. Los materiales sufrie- 
ron un aumento del 40 al 50 % con posterioridad al cálculo de 
su costo y la mano de obra se encareció también por efecto de 
la disminución de la jornada obrera y de la suba de los jornales. >¿ 

Durante esa misma Administración del doctor Williman, fue- 



Anales áe la Universidad 337 



ron adquiridas por el Estado las dos manzanas del Hotel Nacio- 
nal y del establecimiento balneario ocupadas por la Universidad 
y la Intendencia de Guerra, por el precio de $ 470,000 y se cons- 
truyó el gran edificio de la Escuela de Veterinaria. 

Bolsas (le viaje. 

Utilizando las bolsas de viaje de la ley de creación de los Ins- 
titutos de Química, Anatomía y Fisiología de la Facultad de Me- 
dicina votadas durante la Administración Batlle y Ordóñez, mar- 
charon a Europa en jira de estudios los doctores Ernesto Quín- 
tela y Ángel Maggiolo, directores de los dos últimos, y el doc- 
tor Felipe Solari, director del Instituto de Higiene Experimental. 

Una segunda ley, votada en 190 7, creó 6 bolsas de viaje con 
destino al aprendizaje de la pintura, escultura, música y canto. 

Y una tercera ley, votada en 1909, autorizó 10 bolsas de viaje 
a favor de maestros de segundo y tercer grado, con destino al 
aprendizaje de las escuelas técnicas del hogar, escuelas técnicas 
industriales para mujeres, escuelas agrícolas de mujeres, escue- 
las agrícolas de varones o mixtas, cursos industriales para obre- 
ros. 

Un grupo de diputado? constituido por los señores José Enri- 
que Rodó, Joaquín de Salterain, Domingo Arena, Miguel Corti- 
nas y José P. Massera. presentó también a la Cámara un proyec- 
to de ley por el cual se acordaba una bolsa de viaje a Florencio 
Sánchez, llevando adelante esta idea lanzada por Samuel Blixen 
al día siguiente de uno de los grandes triunfos del candidato: 

«Si fuera posible enviar a Sánchez al viejo mundo, pensio- 
nándolo, para que allí trabajara tranauilo tres o cuatro años, 
el país podría hacer ese pequeño sacrificio para proporcionarse 
el lujo de contar dentro de poco con un hijo universalmente 
célebre.» 

Estudios históricos. 

Sobre la base de la «Revista Histórica» creada por la Universi- 
dad en 1906, se fundó en 1909, por iniciativa del senador don 
Carlos Travieso el Archivo Histórico que funciona actualmente. 

Durante el mismo período y de acuerdo con anteriores gestio- 
nes de la Universidad, resolvió el Poder Ejecutivo adquirir el 
archivo del doctor Andrés Lamas. 



588 



Anales de la Universidad 



Pi'eparaciones del Instituto de Higiene Experimental. 

Indicamos a continuación los sueros que preparaba y distri- 
buía esta Sección de la Facultad de Medicina (centímetros cú- 
bicos) : 



ANOS 



Anti- 
diftérico 



Anti- 
tetánico 



Anti- 
pestoso 



Normal 



Tuberculina 
Uso médico 



Tuberculina 
Uso veterinario 



1907 . 


33,410 


5,700 


2.700 


2,540 


264 




1908 . 


37,190 


5,690 


4.380 


1,820 


954 




1909 . 


47,010 


12,790 


1,960 


7,100 


875 




1910 . 


47,0-20 


11,960 


1 .200 


8,400 


644 





3,821 
2,428 
2,283 
7.093 



También preparaba maleína (47 centímetros cúbicos en 1907, 
105 en 1908, 40 en 1909, 122 en 1910) y suero antirrábico (226 

centímetros cúbicos en 1909 y 186 en 1910). 

La población universitaria. 

He aquí las cifras relativas a exámenes universitarios durante 
los dos últimos años de la Administración Williman: 

FACULTAD DB DERECHO. 



1909 



Matrículas Exámenes 



19 10 



Matrículas Exámenes 



Derecho 
Notariado 



282 
195 



366 
201 



289 
212 



368 
230 



FACULTAD DE MEDICINA. 



1909 



Inscriptos 



Exámenes Aprobados 



1910 



Inscriptos 



Exámenes 



Aprobados 



Medicina . 
Farmacia . 
Odontología 
Obstetrecia 



475 

196 

90 

19 



390 

160 

78 

19 



357 

133 

61 

19 



434 
186 
132 
41 



383 
186 
126 
41 



360 
169 
103 
40 



Anales de la Universidad 



389 



MATEMÁTICAS. 



1909 



Matriculas 



1910 



Matrículas 



AgTimensura 
Arquitectura 
Ing-eiüeria . 



26 
29 
54 



16 
43 
45 



ENSEÑANZA SECUNDARIA. 





1909 


1910 




Período noviembre 


Marzo 


Período noviembre 


Marzo 


Inscriptos . 
Examinandos. 
Aprobados 
Reprobados . 


6,296 
5,316 
3,898 
1,418 


2,557 

1,885 

1 ,2U3 

592 


7,139 
5,461 
3,829 
1,532 


2,602 
1 ,852 
l,22i, 
628 



Una protesta de la juventud universitaria. 

En 1909 fué ejecutado en España, Francisco Ferrer, director 
de la «Escuela Moderna». La juventud universitaria, juzgando 
que Ferrer era un hombre de ideas avanzadas y no un criminal, 
provocó un ardoroso movimiento, que puso en tren de protesta 
a la población de Montevideo. 



Subvención al Ateneo y a La Lü-a. 

El Poder Ejecutivo pidió y obtuvo en 1910, un crédito do 
% 30,000 para cancelar las deudas del Ateneo de Montevideo. De- 
bía el Ateneo en osos momentos, por saldo de los gastos de cons- 
trucción de su palacio de la Plaza Cagancha, $ 23,000 y tenia 
que invertir % 7,000 más en obras de complementación. El Men- 
saje del Presidente Williman, invocaba los largos y brillantes 
servicios de nuestra primera institución literaria y la convenien- 
cia de que el Estado pudiera disponer de sus salones ' para re- 
uniones de interés general. 

Por otra ley del mismo año, se acordó a La Lira una subven- 
ción mensual de $ 300 durante tres años, con obligación de otor- 
gar 50 becas a favor de alumnas carentes de bienes de fortuna. 



390 Anales de la Universidad 



Biblioteca Nacional. 



La Biblioteca Nacional tenía 44,787 volúmenes en 1908 y 47,268 
en 1910, con un número de lectores que oscilaba alrededor de 
6,000 en cada uno de esos dos años. 

Entre los ingresos del último año, figuraba la Biblioteca del 
doctor José María Montero, compuesta de 1,200 volúmenes, do- 
nada por su hijo el doctor Ramón Montero Paullier. 

El Gobernador de uno de los Estados de México autorizó la 
reimpresión de «Ariel» de Rodó, consideTando — decía en el 
prólogo de su decreto • — • «que dicho libro constituye la más po- 
derosa inspiración de ideal y de esfuerzo dirigida a la juventud 
de nuestra América en los tiempos que corren». 

Administración de Justicia. Creación de la Alta Corte de Justicia. 

La Alta Corte do Justicia fué creada en 1910, de acuerdo con 
la Constitución de la Repiiblica. Durante 80 años había llenado 
sus funciones el Tribunal Pleno, sin que la Asamblea se resol- 
viera a instalarla, a pesar de las vivas y reiteradas gestiones del 
foro, y ello por efecto de la discrepancia existente acerca de 
las condiciones que debía exigirse a sus miembros. El último 
Mensaje a favor de su creación, era el del Presidente Batlle y 
Ordóñez en 1906. 

La Asamblea de 1910, dirimió la larga controversia, estable- 
ciendo que la Alta Corte se compondría de cinco miembro? le- 
trados: dos de ellos, con 6 años de abogacía, 4 de ejercicio de ia 
magistratura y 40 años de edad, y los otros tres, simplemente con 
las condiciones para ser senador. En la elección que subsiguió a 
la promulgación de la l3y, salieron triunfantes las candidaturas 
de los doctores Exequiei Garzón, Luis Piera, Domingo González, 
Carlos A. Fein y Benito M. Cuñarro. 

La insitalacicn de la Alta Corte fué solemnizada con grandes 
demostraciones oficiales: declaración de feriado, desfile de tro- 
pas y banquete de 300 cubiertos en el teatro Urquiza. 

Uua ley del mismo año, atribuyó a la Alta Corte la. designación 
de los jueces de paz y tenientes alcaldes. 



Anales de Ja Universidad 391 



Trabajos de codificación. 

El Poder Ejecutivo pidió en 1909 al doctor Alfredo Vásquez 
AcevedO' que introdujera en su proyecto de Código de Procedi- 
miento Penal varias modificaciones, en virtud de las cuales que- 
daba suprimido el Jurado en los departamentos de campaña y se 
aplazaba la creación de los juzgados de Instrucción en esos mis- 
mos departamentos, del Tribunal especial en lo Criminal y de 
la Oficina de Estadística criminal. Y una vez hechas las alte- 
raciones, fué pasado el proyecto a la Asamblea. 

EJ derecho de los colaterales en mateiia de herencia. 

Una ley dictada en 1910, limitó al sexto grado el derecho de 
los colaterales en materia de sucesiones intestadas. La disposi- 
ción del Código Civil que hasta entonces había regido, extendía 
ese derecho hasta el décimo grado. 

Los díM-eclios de los hijos naturales. 

Dos leyes mejoraron, durante ese periodo, la condición de 
los hijos naturales. Por una de ellas, se declaraba que los que 
estuvieran reconocidos o fueran declarados tales, tendrían dos 
tercios de la porción legitimaria cuando concurrieran con los 
hijos legítimos, y la mitad de los bienes sucesorios cuando no 
hubiere hijos legítimos. Por la otra, se regularizaba la situación 
de los hijos adulterinos e incestuosos, que estaban excluidos del 
reconocimiento por el Código Civil. «Son hijos naturales — de- 
cía esa ley — los nacidos de padres que en el momento de la 
concepción no estaban unidos por matrimonio». 

La pena de muerte y la pena de Penitenciaría. 

Desde 1907 quedó abolida en el Uruguay la pena de muerte, 
tanto en materia civil como en materia militar, estableciéndose 
en su lugar la pena de Penitenciaría por tiempo indeterminado, 
con máximum de 40 años y mínimum de 30. 

La pena de muerte — decía la Comisión de Legisla/ción del 
Senado — ha sido aplicada entre nosotros en muy raros casos 
y ejecutada con muy escasa frecuencia y después de largo tiem- 
po de consumado el delito. En cambio — agregaba — la de Pe- 



392 Anales de la Universidad 

uitenciaTía por tiempo indeterminado, será de un enorme poder 
intimidador. 

Otra ley dictada en 1910, eeitableció que los condenados a Pe- 
nitenciaría que hubiesen dado pruebas de buena conducta en la 
cárcel durante la mitad de su condena, podrían obtener la li- 
bertad revocable, una vez cumplidas las tres cuartas partes de 
la pena. 

R<ícursos de casación y revisión en materia crtminal. 

Estos re-cursos no existían en el Código de Instrucción Cri- 
minal, y la Asamblea resolvió créanlos en 19 08. Contra las sen- 
tencias definitivas de segunda instancia — decía la nueva ley — 
sólo se admitirán los recursos de casación y de revisión y esas 
sentencia® no adquirirán la autoridad de cosa juzgada mientras 
no transcurra el plazo señalado para la interposición de dichos 
recursos. 

Creación de un Cueii>o de Guardias de Cárceles. 

El Poder Ejecutivo pidió a la Asamblea en 1910, la creación 
de un Cuerpo de Guardias militarizados, para el servicio de la 
Cárcel Penitenciaria. La Comisión de Presupuesto de la Cámara 
de Diputados, acogió favorablemente la idea y aconsejó, a la 
vez, el aumento del número de soldados de los escuadrones de 
Cabaillería y compañía de Infantería destacados en los deípar- 
lameintos, y el número de guardias civiles de las comisarías, a 
fin de facilitar el nuevo servicio. Y de acuerdo en un todo con 
ese dictamen, la Asamblea creó el Cuerpo de Guardias de Cár- 
celes de Montevideo con 238 plazas, a.umentó el personal de 
Policía con 200 guardias civiles en Montevideo y 800 en cam- 
paña y elevó el efectivo de los seis escuadronee de Caballería y 
de las seis compañías de Infantería a 166 plazas cada uno. 

Reglamentación de sociedades anónimas. 

Una ley sancionada en 1909 estableció que para la reforma 
de los estatutos de las Sociedades Anónimas en materia de di- 
solución, prórrogas, fusiones, reducción, reintegración o aumento 
del capital, cambio de objeto de la sociedad y cualquier otra 
modificación de las bases adoptadas, se requeriría la presencia 



Anales de la Universidad 393 

de las tres cuartas partes del capital social y el voto de la 
mitad, por lo menos, del mismo capital. 

Los concordatos. 

Hubo un amplio estudio durante este período acerca de la 
reglamentación de los concordatos, que trascendió al Cuerpo Le- 
gislativo, donde se presentaron dos proyectos de ley: uno que 
exigía para la homologación del concordato el pago de más del 
40 % del monto die los créditos no priviilegiados, dentro del pla- 
zo máximo de< seis meses; y otro que eilevaba ese porcentaje 
al 50 %. 

El Centro Comercial de Importadores y Mayoristas, promovió 
una encuesta entre sus miembros, obteniendo, entre otras, la.» 
siguientes declaraciones: 

«1.° Los concordatos deben tramitar ante el Juzgado de Co- 
mercio, cada vez que la mayoría de los acre,edores resida en la 
capital, como medio de simplificar los gastos. 

«2.° Deben ser excluidos de la masa concordataria los acreedo- 
res civiles cuyos créditos no estuvieran debida y seguramente 
justificados en el balance del deudor, como medio de evitar los 
grandes fraudes que ahora se cometen. 

«3.° Los librois de comercio deben ser llevados em debida 
forma. 

«4.° Deibe ser declarada de oficio la quiebra del comerciante 
que no consiga la homologación del concordato.» 

También se ocupó el Cuerpo Legislativo de reglamentar la ven- 
ta de casas de comercio, sobre la base de la publicación de avisos 
en la prensa, convoicatoria a todos los acreedores para recibir el 
importe de sus créditos, y responsabilidad del comprador por 
las cuentas presentadas durante el plazo de los edictos y las de- 
más que constaran en los libros. 

Rstadística de la justicia penal. 

Indicamos a continuación el número de causas iniciadas en 
lo'S .Juzgados del Crimen y Correccional durante los dos últimos 
años de la Administración Williman: 



394 



Anales de la Universidad 



FUZGADOS ItEL CRIMEN. 



1909 



1910 



Número de encausados 

De ellos : 
Por homicidio . 



lesiones 
incendio 



430 



212 
79 
46 



411 



215 
66 
33 



JUZGADO CORRECCIONAL. 



1909 



1910 



277 


256 


45 


43 


52 


«5 


129 


115 



Causas iniciadas . 

De elllas: 

Por lesiones 
» agresión y pelea 
» hurto . . . . 
» robo . . . . 



A principios de 1910 quedó terminada la nueva Penitenciaría 
de Punta Carretas. 

Cárceles de Policía, 



833 



826 



Durante el año 1907 ingresaron a las Cárceles Centrales de 
Policía de toda la República, 9,930 presos (correspondiendo al 
Departamento de Montevideo 4,979). 

He aquí las principales causas de ingreso: 



Agresión v 


pelea . 


. 1,349 


Lesiones . 




. 1,241 


Homicidio 




111 


Robo 




846 


Abig'eato. 




334 


Desacato. 


. 


521 



Escándalo 

Ebriedad 

Uso de armas . 

Infracción policial 

Infracción municipal 



1,224 

682 
305 
746 
163 



No figuraban en esta relación las entradas corrientes de 
Comisarias, que en 1907 llegaron a 23,829. 

En 1908, el movimiento de entradas en las Cárceles Centrales 
de Policía fué de 11,383, distribuidas en la fonna que subsigue: 



Anales de la universidad 



395 



En Montevideo 
Entradas 5,417 



De ellas: 

Por agresión y 
Lesiones . 
Robo 
Desacato. 
Uso de armas 
Escándalo . 
Infracciones. 



pelea. 



En los demás departamentos 
Entradas 5,966 





De ellas : 


643 


Por ao-resión y 


760 


Lesiones 


440 


Homicidio . 


430 


Hurto V robo . 


405 


Desacato 


782 


Abigeato 


478 





pelea 



785 
553 
108 
307 
'201 
318 



La Policía de Montevideo presentó en 1910 un cuadro del mo- 
vimiento de presos en la Cárcel Central durante los cuatro años 
de la Administración Williman, del que extraemos las siguientes 
cifras: 



1907 



1908 



1909 



1910 



Total de presos 

De ellos : 

Varones 
Mujeres 
Orientales. 



Causas principales : 

Heridas .... 
Contusiones 
Agresión con armas 
Robo .... 
Escánd.slo. 
Desacato .... 
Uso de armas 
Pelea 



4.979 



4,382 

597 

3,527 



486 
285 
140 
464 
533 
345 
305 
501 



5,417 



4,889 

528 

3,800 



491 
269 
122 
438 
782 
430 
405 
521 



5,434 



4,894 

540 

3,707 



604 
409 
103 
400 
740 
416 
344 
494 



3,736 



3,393 

343 

2,407 



422 
206 
96 
344 
525 
294 
283 
384 



Intereses miuiicipales. Creación de las Intendencias. 

El doctor Williraan presento a la Asamblea General, en 1907, 
un proyecto de ley por el cual se creaba dentro de las Juntas 
Económico-Administrativas un departamento ejecutivo a cargo 
de un funcionario rjue llevaría el título de Intendente y que sería 
nombrado por el Presidente de la República. 

Los periodistas de Montevideo promovieron en el acto la cele- 
bración de un Congi'eso de la Prensa, encaminado — decían en 



396 Anales de la universidad 



S.U declaración — «a aunar esfuerzos y mancomunar voluntades, 
a fin de que la prensa del país, que interpreta y difunde los 
sentimientos y los intereses populares, oponga una valla al ab- 
sorbente centralismo que informa el proyecto de ley de Inten- 
dencias del Poder Ejecutivo, que, importando un golpe de muerte 
paira la autonomía municipal, atenta manifiestamente contra las 
libertades comunales». 

Al discutirse el proyecto en la Cámiaira de Diputados, sostu- 
viero,n también algunos oradores, especialmente los doctores 
Manuel Herrero y Espinosa y José Pedro Massera, que el nom- 
bramiento de los Intendentes por el Poder Ejecutivo equivalía 
a la supresión, de las Juntas Económico-Administrativas, quitan- 
do al pueblo el derecho de gobernarse a si propio. Los Intenden- 
tes, resultaban efectivamente empleados administrativos. 

Triunfó, sin embargo, el proyecto y las Intendencias fueron 
creadas y empezaron a funcionar con numerosos cometidos, que 
convertían a las Juntas Económico-Administrativas en simples 
cuerpos o consejos deliberantes. 

La ley de Juntas Económico - Admbiistrativas, 

También fué promulgada en este período presidencial la ley 
orgánica de Juntas Económico - Administrativas sancionada en 
J9Ü3, en virtud de que la copia pasada a su debido tiempo al Po- 
der Ejecutivo y promulgada de inmediato, adolecía de omisiones 
que era necesaiio subsanar. 

Esa ley, surgida de la Convención municipal organizada por 
«El Siglo», establecía las siguientes normas: 

«Número de miembros. — Las Juntas se comipondrán de nueve 
titulares. Nombrarán de su seno las direicciones de servicios mu- 
nicipales que juzguen convenientes. Habrá Comisiones Auxilia- 
res en toda las villas de los departamentos. 

«Fmióiones de las Jimias. — Promover el mejoramiento de la 
agricultura, la ganadería y la prosperidad del departamento en 
todos sus ramos; velar por la educación primaria; velar por la 
conservación de los derechos individuales; velar por la con- 
servación de las playas; otorgar concesiones de tranvías, telé- 
fonos, alumbrados, cloacas; ejercer la policía higiénica y sani- 
taria de la población; organizar y cuidar la vialidad pública; 
dictar reglas para la edificación particular; establecer y regla- 
mentar los cementerios; entender en todo lo relativo a abasto. 



Anales de la Universidad 397 



tablada, plazas de frutos y mercados; prohibir la exhibición de 
objetos, figuras o libros obscenos; proyectar el Presupuesto Mu- 
nicipal de Gastos. 

«Rentas propias de las Juntas. — Derechos de abasto, Patentes 
de Rodados, impuesto de Alumbrado, proventos de Cementerios, 
Registro de Ventas, producto de Guías, impuesto de Salubridad, 
etc. 

«Apelaciones. — Las resoluciones de la Junta serán apelables 
ante el Poder Ejecutivo. Cuando las Juntas se consideran lesio- 
nadas en sus derechos, podrán ocurrir ante los Tribunales. 

«ProhiMciones. — Las Juntas no podrán crear impuestos.» 

Parques, avenidas y balnearios. 

Una ley sancionada en 1907 autorizó al Poder Ejecutivo para 
conceder a la Empreisa Luis Crodara y C.-', la construccióin de un 
Hotel Balneario en el P-xrque Urbano. El edificio debería tener 
100 habitaciones, café y restaurant para 1,000 personas, un tea- 
tro de verano para 1,500 espectadores y un Casino. La Junta 
Económico -Administrativa cedería el terreno necesario por el 
plazo de 3 5 años, vencido el cual, pasarían los edificios al domi- 
nio municipal. 

Las obras se iniciaron de inmediato y de inmediato también 
empezó el e&tudio del plan de formación y ornamentación de los 
terrenos del Parque Urbano, por intermedio del arquitecto pai- 
sajista don Carlos Thays. Y gracias a ello, pudo evitarse la des- 
aparición de la playa Ramírez, de la que se extraían a diario 
enormes cantidades de arena, con destino a las obras de edifica- 
ción y pavimentación de Montevideo. 

El Presidente de la Junta Económico-Administrativa de Mon- 
tevideo, don Federico R. Vidiella, factor principal de esa obra, 
abordó, a la vez, la formación del gran Parque Centrai, sobre la 
base de las 11 hectáreas donadas por don Antonio Pereira y de 
las 3 8 hectáreas contiguas compradas en 1906 durante la Admi- 
nistración Batlle y Ordóüez al precio de 60 centisimog el metro 
cuadrado, en la misma zona señalada anteriormente por el inge- 
niero paisajista don Eduardo Andrée en su plan de embelleci- 
miento edilicio de Montevideo. 

La Municipalidad obtuvo también autorización para proceder 
al ensanche de la Avenida Canelones y a la ornamentación del 
Bulevard Artigas, bajo la direíoción del arquitecto paisajista 
ThayiSL 



398 Anales de la Universidad 

Otia ley sancionada dos años más tarde, autorizó a la Junta 
Económico-Administrativa de la Colonia, para contratar con la 
Empresa Caba»llero y C", la construcición de un hotel en el Roal 
de Saai Cardos, ocmpuesto de 100 habitaciones, restauraint, casino 
con sala de juego, teatro, balneario y una plaza destinada rv las 
corridas de toros conocidas bajo la denominación de <'íFerias de 
Sevilla». Se invertiría un millón de pesos en el edificio. Después 
de 3 5 años la obra pasaría al dominio municipal. 

Una empresa particular construyó en este mismo período el 
Hotel Biarritz en Punta del Este. 

Complementando el plan de embellecimiento edilicio. 

Completando el plan de ornamentación iniciado con la cons- 
trucción de parques y avenidas, resolvió el Cuerpo Legislativo 
estas tres cosas: 

«Los edificios que se construyan al frenite de las Plazas Consti- 
tución, Independencia, Cagancha y Treinta y Tres y en la calle IS 
de Julio, entre la segunda y la úiltima de esas plazais, delberán te- 
ner 17 metros de altura; en la calle Sarandí, entre las Plazas 
Zabala y Constitución, 13 metros como mínimum y 17 como má- 
ximum; en la misma calle, entre las Plazas Constitución e Inde- 
pendencia, 13 metros como mínimum y 20 como máximum. 

«Los edificios que se coinstruyan en las Avenidas, Bulevares o 
Ramblas, del Bulevar Artigas para afuera, deberán establecer sus 
frentes a distancia, por lo menos, de cuatro metros de la línea 
general de edificación. 

«Tofi^*^ las calles aue se abran o ensanchen en cualquier pue- 
blo, villa o ciudad de la República, deberán tener 17 metros de 
ancho como mínimo, las avenidas centrales o interiores 50 me- 
tros y las de circunvalación 70 metros.» 

Volvió a plantearse, en el curso de este período presidencial, 
la cuestión relativa a construcción de edificios en calles simple- 
mente proyectadas, y de nuevo el Poder Ejecutivo, atendiendo 
una apelación interpuesta por un propietario contra la Junta 
Económico-Administrativa de Montevideo, resolvió que debía ex- 
pedirse el permiso solicitado, salvo que la Municipalidad resol- 
viera expropiar. 



Anales de la Universidad 399 



Otras mejoras. 

Todas las Juntas Económico - Administrativas de la República, 
fueron autorizadas, en 1910, para establecer y cobrar un impues- 
to desitlnado a la limpieza de caaileis y extracción de basuras 
domiciliarias, con las siguientes cuotas: 10 centesimos, 20 cen- 
tesimos y 30 centesimos, lais casas de familia, s.egúii su aforo para 
el pago de la Contribución Inmobiliaria; 20 centesimos, 30 cen- 
tesimos, 40 centesimos y 80 centesimos, los establecimientos de 
giiro, según la categoiría de las patentes respectivas. 

Varias municipalidades del litoral y del interior obtuvieron 
autorización legislativa para contratar la instalación del servicio 
de luz eiléctrica; la de Montevideo, para cambiar el sisitema de 
numeración d& las casas, sobre la base d© 50 números por cada 
cuadra; el pueblo José Batlle y Ordóñez, para instalar un servi- 
cio de aguas corrientes media^nte la apertura de un pozo de cap- 
tación situado en las laderas de un cerro, susceptible de produ- 
cir de 20 a 30,000 litros diarios. 

El arquitecto italiano Luis Güidini, dando forma a una idea 
del ingeniero Carlos Ricci y Toribio, propuso al Gobierno, en 
1909, la construoción de una galería en la calle Sarandí, desde 
la Plaza Constitución hasta la Plaza Independencia, que en con- 
cepto del proyectista costaría ? 7.000,000 y podría producir al 
Municipio ingresos considerables. 

El jueso de azai" en los balnearios. 

A raíz de la inauguración del Parque Hotel, empezó a funcio- 
nar la ruleta, con gran afluencia de aficionados. Pero, como los 
juegos de azar estaban prohibidos y castigados por el Código 
Penal, hubo una interpelación de la Comisión Permanente, que 
provocó la intervención del Juez de Instrucción y puso a la Poli- 
cía en la necesidad de arrestar a los jugadores y secuestrar todos 
los útiles de la sala de juego. 

La Junta Económico-Administrativa pidió en el acto al Poder 
Ejecutivo que gestionara la sanción de una ley reglamentaria 
de los juegos de azar, juzgando que convenía al Municipio el 
funcionaraieínto de la ruleta en el Casino del Parque Hotel. Y el 
Poder Ejecutivo, que estaba en el mismo orden de ideas, presen- 
tó a la Asamblea un proyecto de ley por el cual se autorizaba, 
de una manera general, a los círculos o casinos de las estaciones 



400 Anales de la Universidad 

balnearias, para abrir locales especiales destinados a los juegos 
de azar, siempre que construyeran instalacioneis de más de me- 
dio millón de pesos y entregaran el 15 % de los ingresos brutos 
a la Asistencia Pública. 

La Beneficencia Pública — decía el Poder Ejecutivo en su 
Mensaje — se sostiene desde el año 1856, exclusivamente, con 
ayuda del monopolio de la lotería. Al otorgarse la concesión del 
Parque Hotel, se hizo referencia a juegos, sin derogarse las le- 
yes prohibitivas, dándose lugar con ello a la clausura de la sala 
donde funcionaba la ruleta. El proyecto — agregaba el Poder 
Ejecutivo — está calcado en la ley francesa de 1907. 

La Comisión de Legisilación de la Cámara de Diputados adhi-- 
rió al pensamiento, advirtiendo que en principio era contraria 
a toda reglamentación de los juegos de azar, pero que era for- 
zoso tener en cuenta diversas situaciones de hecho creadas por 
las concesiones del Cuerpo Legislativo. Y la Cámara, de acuer- 
do con el mismo criterio, votó un proyecto por el cual se deroga- 
ban las disposiciones del Código Penal relativas a juegos de azar 
tratándose de casinos o círculos de estaciones balnearias y se au- 
torizaba al Poder Ejecutivo para acordar a dichos estableci- 
mientos el deriecho de abrir locales esipeciales, «donde se podrían 
efectuar los juegos de azar habituales en los círculos o casinos», 
bajo la obligación de entregar a la Asistencia Pública el 15 %( 
de las entradas brutas del juego. 

Terminaba en esos momentos la Administración Williman y 
la ley recién quedó sancionada bajo el nuevo Gobierno del se- 
ñor Batlle y Ordóñez. 

. r 

Finanzas municipales. 

Durante el ejercicio 1907-1908, la Junta Económico-Adminis- 
trativa de Montevideo tuvo un ingreso de $ 2.051,921. Las Jun- 
tas de todos los demás departamentos tuvieron, en el mismo 
ejercicio, un ingreso de $ 1.383,331. 

Véase cuáles eran las principales fuentes tributarias de uní 
y de otras: 



Anales úe la Universidad 



401 



Jimia de la Capital 

Abasto y tablada ... $ 417,022 

Mercados » 105,936 

Alumbrado > 190,547 

Sereno 137,898 

Salubridad 148,718 

Tranvías - 75,532 

1 "/oo de la Contribucción In- 
mobiliaria 145,000 



Junta de los demás departamentos 



Rodados 

Derechos especiales de abasto 
Mercados 

Registro de Ventas 
Serenos . 
Alumbrado . 
Solares y chacras 
1 ° 00 de la Contribución In- 
mobiliaria 



275,525 
69,052 
17,462 
29,288 
28,756 
57,934. 
25,333 

249,215 



Durante el ejercicio 1909-1910, la Municipalidad de Montevi- 
deo re/2ibió $ 2.262,534, sobresaliendo Abasto y Tablada (pe- 
sos 466,723), Mercados ($ 128,066), Alumbrado ($ 221,871), 
Sereno ($ 15;?,338), Salubridad ($ 168,742), Rodados ($ 146,376), 
Tranviais ($ 79,089), 1 ;^íV de la Contribución Inmobiliaria 
($ 144,576). _ 

Y las municipalidades de los demás departamentos, $ 1.767,333, 
destacándose el 1 '4 de la Contribucián Inmobiliaria ($ 282,187) , 
laS Patentes de Rodados ($ 306,551), los derechos especiales de 
Abasto ($ 83,194), los derechos de Mercados ($ 19,280), apar- 
te de $ 475,173 procedentes del ejercicio anterior y $ 119,315 
del Empréstito de Obras Públicas de 1909. 

Entre los gastos de campaña, figuraban $ 28 6,948 de vialidad 
rural y $ 100,550 de vialidad urbana. 

El Poder Ejecutivo, pidió a la Asamblea en 1910, la sanción 
de una ley destinada a reorganizar el impuesto general y los im- 
pv,csíos especiales de abasto en los departamentos de campaña. 
Durante el quinquenio anterior habían producido ambos ramos 
las siguientes cantidades: 



1904-1905. 
1905-1906. 
1906-1907. 



149,022 
204,077 
229,303 



1 907 - 1 908 . 
1908- 1909. 



247,762 
260,151 



La Cámara de Diputados, de acuerdo con lo aconsejado por la 
Comisión die Hacienda, votó la siguienite esicala de derechos pa- 
la los referidos departamentos (exceptuado el consumo de los 
esitabdecimien/tos ganaderos y agrícolas) : 



26- IX 



402 



Anales de la Universidad 



Derecho general 



Derecho adicional 
o especial 



Vacunos 
Porcino 
Lanar 
Cabrío 



1,00 
1,00 
0,20 
0,20 



$ 0,50 

» 0,50 

» 0,10 

» 0,10 



Ordenanzas municipales. El nso del sombrero en los teatros. 

Una verdadera explosión de protestas en el mundo femenino, 
l-aovocó la ord^enanza municipal del año 1908 prohibitiva del 
uso del sombrero en la platea de los teatros. Se había abusado 
de tal manera de ese adorno, que en muchos casos se encontra- 
ban los espectadores con una verdadera pantalla ante los ojos, 
que les cerraba completamente la vista del escenarfo. Pero desde 
los primerois momentos de Ja aplicación de la ordenanza, quedó 
serenado el ambiente, pues todo el mundo se dio cuenta de laá 
ventajas de la medida. 

Tarifas de carruajes. 

En el mismo año fijó así la Municipalidad de Montevideo la 
tarifa de los carruajes situados en las plazas y estaciones de fe- 
rrocarriles: «$ 1 por hora dentro del radio, hasta la Unión, Paso 
de las Duranas y Cerrito; $ 1,50 hasta el Cerro, Maroñas, Villa 
Colón; por viaje a la carrera (dentro úe la ciudad) $ 0.50 y 0.80, 
según el número de pasajeros». 

Véase cual era el número de vehículos empadronados en la 
Dirección de Rodados de Montevideo: 



Vehículos 
en general 



Automóviles 
a isladament e 



1909 
1910 



16,930 
17,612 



1Ó9 

198 



Instituto Físico - Climatolóíiico y para la Prodición del Tiempo. 

El servicio pluviométrico fundado y dirigido en 19 05 por el 
doctor Alberto Gómez Ruano y anexado más tarde al Instituto 



Anales de la Universidad 403 



Nacional Físico-Climatclógico del Prado, tenía ISO estaciones 
en 1908. 

En 1910 inició el mismo Instituto investigaciones muy im- 
portantes, con ayuda de globos-sondas inflados con hidrógeno, 
provistos de paracaídas y canastos de mimbre con aparatos re- 
guladores. 

Al Inytituto Nacional para la Predicción del Tiempo, I9 fué 
anexado en 1908 el servicio relativo a la determinación de la 
hora oficial, establecido en la planta alta del antiguo Hotel Bal- 
n^eario donde funcionaba la Universidad. Y el Instituto fijó en 
seguida, como hora oficial para toda la República, la corres- 
pondiente al meridiano del Observatorio Central de Montevideo. 

Aguas coiTÍentes. 

En 19 08 fueron invitadas las autoridades municipales y los 
representantes de ia prensa de Montevideo, para visitar las im- 
portantes obras que estaba realizando la Empresa de Aguas Co- 
rrientes, consistentes en cañerías, filtros, depósitos y maquina- 
rias potentes por valor $ 1.500,000. El gerente de la Empresa, 
señor Frazsr, dijo en su discurso que la maquinaria que se ea- 
taba- injEttailando era superior a las que exigitían en los demás paí- 
ses de la América dea Sud, y agregó que ellas podrían suminist,-ar 
diariamente a la población de Montevideo 42.000,000 de litros, 
equivalentes a 135 por habitante, porcentaje muy superior al df 
100 litros que fijaban los higienistas europeos. 

Asistencia Pública. Número de enfernios eu los hospitales y 
asilos. 

Los hospitales y asilos de la Beneficencia Pública, tuvieron eil 
movimiento que indicamos a continuación durante los tres quin- 
quenios comprendidos desde 1895 has.ta 1909: 



404 



Anales de la Universidad 



1895-1899 



1900-1904 



1905-1909 



Hospital Maciel: 

Promedio anual de entrados 

» » » salidos . 

» » » fallecidos 

Hospital Vilardebó : 

Promedio anual de entrados 

» » » salidos . 

Asilo Dámaso Larrañaga: 

Promedio anual de entrados. 

' » » salidos . 

» » » fallecidos 

Asilo Piñeyro del Campo: 

Promedio anual de entrados 

» » » salidos . 

» » » fallecidos 

Hospital Fennin Ferreyra: 

Promedio anual de entrados 
» » » salidos . 

» » » fallecidos 



5,0ñ8 

4,676 

368 



371 

220 



406 
221 
136 



175 

56 

106 



6,485 
550 



482 
302 



519 
296 
177 



197 

53 

123 



468 
295 
156 



8,656 

8,048 

611 



562 
354 



449 
327 
140 



331 
130 
181 



548 
372 
172 



En el curso del año 19 09, el número de personas asistidas en 
los hospitales, asilos y policlínicas llegó a lf),269 y el de las re- 
cetas despachadas a 212,502 en los hospitales y ahilos y a 
188,694 en las policlínicas, según dijo el Presidente WiHiman al 
abrir lais sesiones ordinarias del Cuerpo Legislativo en febrero 
de 1910. 

La memoria del Ministerio de Gobierno correspondiente a 
1907, fijaba en 27,353 el número de los asistidos en ese año. 

Durante e! quinquenio 1905 - 1909, fueron asistidas en los hos- 
pitales del Salto, Paysandú, San José, Fray Bentos, San Fruc- 
tuoso, Rocha, Mercedes y Minas, 17,09 2 personas atacadas por 
enfermedad es infecto contagiosas y de ellas fallecieron 1,677 o 
sea el 9,81 %. 

La Comisión de Caridad empezó a preocuparse desde 1909 de 
eliminar en absoluto a los antiguos practicantes no técnicos, y 
de llenar el vacío con médicos y alumnos de 5." y 6.° año de 
Medicina. 

El Cuerpo Médico del Hospital de Caridad, que estaba siem- 
pre al día en materia de estudios, aplicó en noviambre de 1910 



Anales de la Universidad 40ñ 



con excelentes resultados, la primera inyección del 606 del in- 
vestigador alemán Ehrlich. 

Kewganización do los asilos. 

Las Hermanas del Huerto quedaron eliminadas, en 1908, de 
los Asilos Maternales y Expósitos, por haber resuelto la Comi- 
sión Nacional de Caridad, que presidía el doctor José Scoseria, 
que la enseñanza de esos establecimientos fuera puesta bajo la 
dirección de un personal de maestras laicas. 

A principios de 1910, los huérfanos y expósitos del Asilo Dá- 
maso Larrañaga, organizados en forma de batallón infantil, re- 
corrieron las calles de la ciudad y realizaron diversas evolucio- 
nes. 



Inauguración de nuevos hospitales. 

En el curso del período administrativo que recorremos, em- 
pezaron a funcionar en Montevideo tres nuevos hospitales: el 
Hospital de Niños Pereira - Rossell, el Hospital Militar y el Hos- 
pital-Asilo Español. 

Creación de la copa de leche. 

La Comisión Nacional de Caridad, llevando a ejecución el pro- 
yecto del doctor José Martirené, del que hemos hablado al ocu- 
parnos de la Administración Batlle y Ordóñez, creó en 190 7 un 
Dispensario bajo la denominación de «Gota de Leche», con los 
siguientes cometidos: 

«Fomentar y divulgar la necesidad de la lactancia. — Dar ins- 
trucciones a las madres acerca de la alimentación de sus hijos. 
— Vigilar y dirigir el crecimiento normal de los niños. — Prac- 
ticar asistencia médica a los niños menores de 2 años de hoga- 
res menesterosos. — Distribuir leche a esos niños.» 

El consultorio quedó a cargo del doctor Julio Bauza, con u:i 
practicante y un enfermero. 

Bajo la dirección del mismo doctor Martirené, empezó a fun- 
cionar desde 1908 una Colonia de Vacaciones en Punta Carre- 
tas, con destino a los niños débiles o predispuestos del Asilo 
Dámaso Larrañaga. 



406 Anales de la Universidad 

Eu enero de 1911, se reunió en el Ateneo de Montevideo un 
Congreso de Lactantes, bajo la presidencia del doctor Joaquín 
de Saiterain, reuniéndose allí con tal motivo varios centenares 
de madres que alimentaban a sus hijos, y distribuyéndose algu- 
uos premios entre los que mayores resultados habían obtenido. 

Dentro del mismo orden de ideas propuso el doctor Saiterain 
la construcción, en el Parque Urbano, de un pequeño campo de 
recreo, donde los niños débiles y propensos a la tuberculosis pu- 
dieran hacer, un día por semana, su cura de aire y, de vez en 
cuando, algún ejercicio moderado bajo la dirección de personas 
competentes. 

La lucha contra la tuberculosis. 

La Liga Uruguaya contra la Tuberculosis, fundada y dirigida 
por el doctor Saiterain, tenía en 1908 un capital de $ 157,122 
representado por un edificio social, que era considerado como e^ 
más perfecto de su género en el mundo entero, y un depósito en 
ei Banco de la República para la construcción de sanatorios. 
Entre los donantes, figuraba un filántropo que envió a la Liga 
un cheque de $ 100,000, bajo la condición de que se reservaría 
su nombre. La Liga sostenía tres dispensarios en Montevideo y 
cinco en los departamentos del interior. 

Dos congresos internacionales de Medicina se reunieron en 
este período. Uno de ellos en Montevideo, en 19 07, con un bri- 
llante prólogo en la Exposición de Higiene realizada en el Pa- 
bellón del Parque Urbano, y otro en Río de Janeiro dos año . 
más tarde. El doctor Sebastián Rodríguez, que actuaba en la 
delogacióu uruguaya de este último Congreso, dirigió al doctor 
Saiterain este honrosísimo telegrama: 

«Acaba de dejarse constancia en la 4." Sección del Congreso 
Médico Latinoamericano, que el Uruguay ocupa el priner jmes- 
to entre los países latinoamericanos, por sus afanes y desvelos 
en favor de la lucha contra la tuberculosis.» 

En los momentos en que Ja Liga Uruguaya así intensificaba su 
lucha contra el flagelo, se veía obligada la dirección de^l Hospi- 
tal de Caridad a recibir numerosos tuberculosos por falta de ca- 
mas disponibles en la Casa de Aislamiento. Todas las salas del 
Hospital de Caridad, estaban salpicadas de tuberculosos en 1907 
y 1908. La prensa de la época publicó el cuadro de los enfermos 
existentes en 2in día de visita al estaljleoHmi^ento. Y he aquí las 
cifras anotadas: 



Anales de la Universidad 



407 



Sala Santa Filomena: 23 enfermos y 18 de ellos tubercu- 
losos. 

Sala San José: 35 enfermos y de ellos 15 tuberculosos. 

Sala Argericli: 50 enfermos y de ellos 14 tuberculosos. 

Sala Larrañaga: 4 5 enfermos y de ellos 14 tuberculosos. 

Sala Vilardebó: 3 3 enfermos y de ellos 9 tuberculosos. 

Sala Lavalleja: 3 5 enfermos y de ellos 9 tuberculosos. 

Sala San Luis: 2 5 enfermos y de ellos 7 tuberculosos. 

En las siete salas, había 246 enfermos, de los cuales 86 eran 
tuberculosos y la mayoría de tuberculosis abierta, pasado ya el 
primer grado. 

La lucha contra la viinieJa. 

El Poder Ejecutivo pidió, en 1910, a la Asamblea la eancióü 
de un proyecto de ley de vacunación y revacunación obligato- 
rias. De acuerdo con ese proyecto, nadie podría ocupar un cargo 
en la a,dminisitración pública, ni formar parte del ejército ni 
de las policías, ni ingresar en las escuelas, sin estar vacunado 
y revacunado, bajo apercibimiento de 4 pesos de multa o prisión 
de un día, que se reipetiría todos los meses hasta que la medida 
tuviera cumplimiento. 

Al estudiarse el proyecto en la Cámara de Senadores, la Comi- 
sión de Legislación, robusteciendo las conclusiones del Mensaje, 
presentó dos cuadros estadísticos del decenio 1901-1910, del que 
resultaban las siguientes cifras: 

VACüi\ACIONES Y KKVACtfNACIOísES EN TODA LA REPÚBLICA! 





] 

Ki; Montevideo 


En los demás 
departamentos 


Total 


1901 


38,208 


27,913 


66,121 


1902 










44,448 


37,771 


82,219 


1903 












5,681 


7.247 


12,928 


1904 












3,698 


11,190 


14,888 


1905 












12,444 


20.694 


33,138 


190G 












6, -245 


5,994 1 


12,2.^9 


1907 












5,765 


10,322 


16,087 


1908 












1 13,205 


15,593 


28,798 


1909 












10,582 


41,165 


51,747 


1910 












44,121 


65,343 1 


109,464 



408 



Anales de la Universidad 



CASOS DK VIRUELA Y DEFUNCIONES. 



EN MONTEVIDEO 



Denuncias Fallecimientos 



EN LOS DEMÁS 
DEPARTAMENTOS 



Denuncias Fallecimientos 



1901. 
1902. 
l903. 
l904. 
l905. 
l906. 
l907. 
l90S. 
l90'J. 
l910. 



1,046 

l,4ñl 

29 

25 

242 

3ó 

18 

12 

303 

1,160 



13 
192 



77 
5 

1 

8 
483 



60 

477 

9 

93 

20 

20 

14 

38 

160 

553 



27 
52 
2 
19 
6 
5 
4 

16 
110 



Reglamento de la prostitución. 

El Jefe de Policía de Montevideo se dirigió al Poder Ejecutivo, 
en 1909, comunicando que los reglamentos áe -a prostitución ha- 
bían dado por resultado que en los antiguos radios de tolerancia, 
se concentraran las prostitutas, en una forma clandestina, difícil 
de reprimir y sustraída a la inspección sanitaria y a la vigilancia 
policial. El asunto fué pasado a estudio del Consejo d-e Higiene y.. 
de acuerdo con su dictamen, resolvió el Gobierno tolerar la con- 
centración de las prostitutas en cinco radios, debiendo en todo 
el reato de la ciudad aplicarse rigurosamente las prescripciones 
vig-entes. 



Instituto Antirrábico. 

En el Instituto de Higiene Experimental, empezó a funcionar, 
desde 1908, un servicio antirrábico urgentemente reclamado por 
las numerosas personas que tenían que ir al extranjero en busca 
de los medios curativos. 

Un estado parcial del Laboratorio Municipal, que abarcaba siete 
meses del año, demostraba que 65 personas habían sido mor- 
didas por perros y que entre esos perros, figuraban 10 que es- 
taban rabiosos y 17 en los que se sospechaba la existencia de 
la rabia. 



Anales de la Universidad 409 



Inspecciones Departamentales de Higiene. 

La Asamblea sustituyó en 1910 los antiguos Consejos Departa- 
mentales de Higiene, por Inspecciones Departamentales a cargo de 
médicos cirujanos designados por el Poder Ejecutivo a propuesta 
del Consejo Nacional de Higiene. Para el sostenimiento del ser- 
vicio, se creó una estampilla sobre las especialidades farmacéuti- 
cas, aguas minerales y jabones medicinales, que oscilaba desde 
1 milésimo hasta 3 centesimos. 

Fundando la reforma, decía el Poder Ejecutivo en su Men- 
saje, que los Consejos Departamentales, existentes desde 1895, 
compuestos de vecinos que desempeñaban honorariamente sus 
carg'os, careciaii de recursos y que eran tan poco eficaces que 
había algunos que estaban acéfalos por renuncia de todos sus 
miembros y otros que sólo sesionaban a largos intervalos de 10 
y 12 meses. 

Obras de saneamiento. 

Un decreto administrativo dictado en 1907 cometió al Depar- 
tamento Nacional de Ingenieros el estudio de las obras de sa- 
neamiento de las poblaciones del interior, y otro de 1910 mandó 
llevar adelante la instalación del servicio de aguas corrientes 
en algunas de las capitales de los departamentos. 

En el curso de esos mismos años, terminó en la ciudad d^ 
Montevideo la construcción del gran caño colector en toda su 
extensión, con los colectores afluentes y auxiliares, y se abordó 
también el saneamiento de los Pocitos, mediante la construc- 
ción de la red cloacal ordenada por la Municipalidad. 

Medid.is contra el cólera, 

A fines de 1910 apareció el cólera en Europa y nuestro Con- 
sejo Nacional de Higiene resolvió aplicar las siguientes medidas 
preventivas a las procedencias de puertos infectados: buques 
indemnes con inspector sanitario a bordo: examen médico, des- 
infección de ropas, vigilancia de los pasajeros de 1." y de 2." 
y desembarco de los de 3." en la Isla de Flores; buques infecta 
dos: ol mismo tratamiento para todos los pasajeros y deó 
embarco en la Isla de Flores. 



410 Anales de la Universidad 



Niños abandonados. 

El proyecto de ley sobre pérdida de la patria potestad pre- 
sentado al Parlamento durante la Administración Batlle y Or- 
dóñez, recién guedó convertido en ley al finalizar la Adminis 
tración Williman. He aquí en qué forma empeaó entonces a 
regir: 

Los padres perderán la patria potestad de pleno derecho y 
sin necesidad de declaración expresa, cuando fueren condena- 
dos a pena de Penitenciaría como autores o cómplices en deli- 
tos contra sus hijos, o dos veces condenados a pena de prisión 
en el mismo caso. Podrán perderla, a instancia de parte y me- 
diante sentencia, si fueren condenados a pena de Penitenciaría, 
si excitasen o favoreciesen la corrupción de menores, si por sus 
costumbres depravadas o escandalosas, ebriedad habitual, malos 
tratamientos o abandono de sus deberes, comprometiesen la sa- 
lud, la seguridad o la moralidad de sus hijos. Declarada la pér- 
dida de la patria potestad, se procederá al nombramiento de tu- 
tores. Los menores de 18 años y mayores de 10 que incurran 
en delitos castigados por el Código Penal con pena de multa 
o prisión, quedarán bajo la guarda de la autoridad pública y 
bajo la dependencia inmediata del Consejo de Protección de 
Menores, hasta la mayoría 3e edad. Los menores de 16 años que 
incurran en delitos castigados con pena de Penitenciaría, que- 
darán bajo la misma guarda hasta su mayoría de edad. Los que 
teniendo menores bajo su potestad, custodia o vigilancia, les 
ordenasen, incitasen, estimulasen o permitiesen implorar la ca- 
ridad pública, serán castigados con multa de 50 a 500 pesos o 
prisión equivalente. 

Terminaba la ley, creando un Consejo de Protección de Me- 
nores, compuesto de 11 miembros honorarios y autorizando al 
Poder Ejecutivo para promover la fundación de Sociedades de 
Patronato. 

El servicio de farmacias. 

Una ley sancionada en 1910, estableció que ninguna persona 
sin título podría establecer farmacias; que las farmacias debe- 
rían pertenecer en propiedad a farmacéuticos, admitiéndose, 
sin embargo, sociedades en comandita de farmacéuticos con ca- 
pitalistas; que el Consejo de Higiene autorizaría la venta de 
especialidades farmacéuticas, previo informe de su laboratorio. 



Anales de la Universidad 4n 



La misma ley prohibía el ejercicio simultáneo de la Medicina 
y de la Farmacia y toda asociación entre médicos y farmacéuti- 
cos para la explotación de farmacias. 

Reorganización tic la Asistencia Pública. 

La Asistencia Pública, confiada hasta 1910 a la Comisión 
Nacional de Caridad, fué reorganizada fundamentalmente a fi- 
nes de ese año, por una ley Que creaba en Montevideo una 
dirección general y un consejo de Asistencia Pública y en los 
departamentos, médicos delegados encargados de las funciones 

locales. 

«Todo individuo indigente o privado de recursos, — empe 
zaba diciendo la ley, — tiene derecho a la asistencia pública 
gratuita por cuenta del Estado. 

«La asistencia pública, — agregaba, — abarca los siguientes 
servicios: Asistencia de enfermos; asistencia y cuidado de aliena- 
dos; asistencia y protección de ancianos desamparados, inváli- 
dos y crónicos; asistencia y tutela de niños desamparados; asis- 
tencia y protección de embarazadas y parturientas; protección 
a la infancia.» 

Piesupucsto (le la Asistencia Pública. 

Las cuentas generales del ejercicio 1907-1908, arrojaban a 
favor de la Comisión de Caridad un ingreso de $ 1.561,568, 
constituido, principalmente, por el producto bruto de la Lotería 
($ 1.035,535) y el 1 % sobre los pagos (? 136,718). Entre los 
■egresos, se destacaban la comisión de venta de los billetes de 
lotería ($ 341,089), el Asilo de Expósitos ($ 206,551) y el 
Hospital de Caridad ($ 118,738). En el curso de ese ejercicio, 
la asistencia externa e interna atendió a 27,353 enfermos. 

Las cuentas del ejercicio 1909 - 1910 arrojaban un ingreso 
de $ 2.098,434, correspondiendo al producto bruto de la lotería 
$ 1.349,677, al 1 % sobre los pagos $ 179,861, a la droguería 
$ 65,453, a las carreras extranjeras $ 33,740 y a la? patente de 
seguros $ 34,328. Entre los egresos, sobresalían la comisión 
de la lotería por $ 404,669, el Asilo de Huérfanos $ 210,950. 
el Hospital de Caridad $ 189,123. el Manicomio $ 157,798, 
la Casa de Aislamiento $ 75,215 y el Hospital Pereira - Rossell 
$ 27,760. 



412 



Anales de la Universidad 



ExtJ'actaraos, finalmente, de las cuentas generales del ejerci- 
cio 1910-1911 las siguientes cifras: 



Ingresos : 

Existencia anterior ... $ 476,414 

Lotería 1.496,638 

Carreras extranjeras . . 40,394 
Patentes a las Compañías de 

Seguros » 28,152 

Registro de Embargos e In- 
terdicciones .... - 19,393 
Donaciones y legados . . 178,828 
1 Oq sobre los pagos . . 184,495 
Deuda pública comprada . » 227,510 
Fondo de reserva ... 378,325 



Egresos : 
Casa de Aislamiento. 
Droguería .... 
Hospital de Caridad. 
Hospital Pereira - Rossell 
Asilo de Huérfanos . 
Asilos Maternales 
Asilo de Mendigos . 
Manicomio .... 
Comisión de venta de billetes 
de Lotería . . . . 



101,500 
76,879 

194,580 
29,704 

230,540 
42,689 
75,779 

170,368 

471,674 



Lno de los rubros do ingi"eso. 

Véase con respecto al rubro «Carreras en les hipódromos ex- 
tranjeros» el monto y la forma de distribución de los boletos, 
según los Estados de la Contaduría General de la Nación: 



1906-1907 



1907-1908 



1909-1910 



Producto de la venta de bo- 
letos $ 1.299,814 

Dividendos abonados . . » 1.075.147 

Producto liquido . . . . » 224,666 



$ 1.142,09! j $ 1.687,007 
» 948,412 » 1.426,578 
» 193,678 i » 260,428 



El producto líquido del primer ejercicio se aplicó aslí: a la 
Comisión de Caridad $ 25,996; a premios repartidos en el Hi- 
pódromo de Maroñas $ 140,700, y lo demás a comisiones de 
venta, alquileres y sueldos. El de 1907-1908: $ 22,841 a la 
Comisión de Caridad; $ 120,051 a premios en Maroñas y lo de- 
más a gastos. Y el de 1909-1910: $ 33,740 a la Comisión de 
Caridad; $ 149,250 a premios en Maroñas y el saldo a gastos 
y sueldos. 

En 1907 se presentó a la Cámara de Diputados un proyecto 
de ley por el cual se retiraba al Jockey Club el derecho dr 
vender boletos de carreras en el extranjero, y ello dio mérito a 
la comisión directiva de esa institución para prcsjntar un es- 
crito (\ve establecía que en Maroñas había 250 caballos, cada 
uno con su cuidador, 5 jockeys, capataces y limpiadores, y 



Anales de la Universidad 



413 



2 00 individuos más en las oficinas y en los distintos servicios 
del Hipódromo, o sea en conjunto alrededor de 500 familias vin- 
culadas al establecimiento. Y el proyecto quedó encarpetado 
apesar de su tendencia altamente moralizadora. 

Policía. 



Dos Mensajes dirigió el Poder Ejecutivo a la Asamblea en 
demanda de aumento de guardias civiles en todo el país, obte- 
niendo con ello un refuerzo de 1,200 hombres y 29 edificios 
para comisarías. 

También se preocupó el Gobierno del mejoramiento del Cuerpo 
de Bomberos, mediante el traslado de los depósitos al local de 
la calle Yi, — el antiguo taller de adoquines de la época de 
Latorre y nií'is tarde Cárcel Correccional, — y la compra en 
Ingi?teira de un valioso material de extinción de incendios. 

Durante el quinquenio 1907 - 1911, hubo el siguiente número 
de incendios en toda la República: 



1907 . 

1908 . 

1909 . 



83 

loa 

105 



1910 



1911 



84 
85 



Extraemos de los Estados Generales de la Contaduría General 
de la Nación las siguientes cifras: 



Policía 
de Montevideo 



Policía de los demás 
departamentos 



Ejercicio 1907 - 190S : 

Total de ingresos \ $ 790,108 S 1.140,021 

Correspondiendo a remesas de 

rentas generales » 763,249 » 1.102,640 

Ejercicio 1909 - 1910 : 

Total de ingresos » 1.054,254 » 1.282,833 

Correspondiendo a rentas gene- 
rales » 1.018,733 » 1.258,467 

Ejercicio 1910-1911: 

Total de ingresos . 1.201,722 . 1.504,036 

Correspondiendo a reatas gene- i 

rales ¡i » 1.154,933 , » 1.473,353 



La pequeña diferencia entre el total de los ingresos y las 



411 Anales de la Universidad 

remesas de la Tesorería General, correspondía a las rentas loca- 
les propias; multas y carcelajes, principalmente. 



El ejército de línea. Se aumenta el número de plazas por efectd 
de los movimientos revolucionarios. 

Desde el segundo ejercicio de la Administración Williman, 
empezó el aumento del ejército de línea. A raíz de los rumo- 
res de revolución nacionalista en 1908, se produjo un primer 
aumento de 707 plazas, según lo hacía constar el Poder Eje- 
cutivo en un Mensaje del mes de agostoi del mismo año. 

Al finalizar el año 1908, hacía el siguiente cómputo la prensa, 
invocando datos recogidos en el Estado Mayor del Ejército y 
en el Ministerio de Gobierno: 



Ejército de linea : clases y soldados . . 6,051 

Marineros 252 

Guardias civiles de la capital .... 1,202 

» » » » campaña . . . 2,638 

Bomberos lüO 

Escuadrón de Seguridad 148 

10,391 



Las cuentas de ese mismo año, publicadas por la Junta de 
Administración Militar, arrojaban las siguientes erogaciones 
imputables al ejército de línea: $ 2 76,8 47, por raciones; pe- 
sos 315,165, por vestuario; % 54,439, por forraje; $ 36,153, por 
alquileres y reparaciones; $ 24,171, por alumbrado y agua. 

Los movimientos revolucionarios de principios de 1910, dieron 
base al Poder Ejecutivo para gestionar la creación de un re- 
gimiento de artillería, tres secciones de la misma arma, un 
regimiento de caballería, un batallón de infantería y una nueva 
Comandancia Militar de Zona. La Asamblea votó esos y otros 
pedidos, que produjeron un aumento de más de 1,000 plazas 
en el ejército. 

La revolución que estalló a fines del mismo año, oblig^ó al 
Gobierno a dirigirse, por tercera vez, a la Asamblea en demanda 
de aumentos en los cuerpos de infantería y regimientos de ca- 
ballería. 

Ante la incesante presión de los movimientos revolucionarios, 
volvió a hablarse en la Asamblea de la conveniencia de estable- 



Anales de la Universidad 415 



cer el servicio militar obligatorio, y el doctor Joaquín de Sal- 
terain presentó un proyecto de ley por el cual se daba satisfac- 
ción al anhelo de un fuerte grupo de diputados. 

Durante este período de reorganización de fuerzas, resolvió 
el doctor Williman que el Escuadrón - Escolta del Presidente 
de la República adoptara el nombre y el uniforme del históvico 
Cuerpo de Blandengues en que había militado Artigas, 

Compra de armamentos. 

Completando su plan de medidas militares, pidió autorización 
el Poder Ejecutivo para invertir en la compra de armamentos 
$ 502,821 nominales del Empréstito de Obras Públicas de 1909, 
al tipo corriente de 91,50 %. Y una vez obtenida la autoriza- 
ción, anunció el doctor Williman a la Asamblea que, en caso 
de recurrirse al servicio militar obligatT>rio, podría armarse un 
ejército de 60,000 hombres. 

Un acto de insubordinación militar. 

Una veintena de soldados de la Escolta Presidencial desacató, 
durante la semana santa de 19 08, la orden de realizar trabajos 
de limpieza, a título de que en esos días debían ser otras las 
tareas a realizarse. Y ante la reiteración de la orden, salieron 
del cuartel, disparando sus armas. Fueron capturados rápida- 
mente, y el Gobierno dictó un decreto por el que reorganizaba 
la Escolta con soldados de otros batallones y entregaba los in- 
subordinados a la justicia militar. 

Nuestra marina de guerra. 

El comité popular organizado en 1907 para allegar recursos 
con destino al fomento de nuestra marina de guerra, compró ei 
yatch «Normandia» con ayuda de la suma suscrita hasta ese 
momento que llegaba a $ 50,000. 

El Poder Ejecutivo, a su turno, adquirió por 500,000 liras 
(alrededor de $ 100,000) el «Dogali», un viejo barco de guerra 
Italiano que estaba fondeado en el puertO' de Montevideo, y 
a la vez, llamó a propuestas para la construcción de un crucerq 
moderno. El «Dogali» recibió el nombre de «Crucero Montevi- 
deo» y el sacado a licitación el nombre de «Uruguay». 



416 Anales de la Universidad 



Otra pequeña unidad naval fué incorporada a nuestra escua- 
drilla en este período; el «Orienta», de 88 toneladas, traído 
desde Nueva York hasta Montevideo por el alférez Saez, en 
siete largos meses. La llegada de la pequeña embarcación, dio 
lugar a una entusiasta manifestación al alférez Saez, que con- 
gregó en los muelles alrededor de 3,000 personas. 

El doctor Carlos Travieso presentó al Senado, en el curso 
de este mismo período, un proyecto de ley por el cual se acor- 
daba al Poder Ejecutivo un crédito suplementario de § 6.000,000, 
pava la compra de un crucero - torpedero, tres destroyers, seis 
torpederas, maquinarias, varaderos, etc. La Asamblea retaceó 
la autorización a $ 3.000,000, pero ese mismo crédito, votado 
en momentos en que se intensificaba la crisis argentino - bra- 
sileña con graves complicaciones para nuestro país, fué olvidado 
una vez serenado el ambiente internacional y tranquilizado el 
ambiente interno, y nuestra marina quedó circunscripta al ín- 
fimo rangoi que ocupaba. 

Desde 190S empezó a funcionar una escuela de marina, áv. 
acuerdo con !a resolución legislativa del año anterior. Más 
tarde, al emprenderse la edificación de la Escuela Militar en la 
Avenida Garibaldi, quedó instalada allí la Escuela Naval como 
una sección de la Escuela Militar. 

Honores píiblicos. Artigas. 

Uno de los primeros decretos de la Administración Williman, 
fué el relativoi al llamamiento a concurso de bocetos para la 
erección del monumento a Artigas. 

«Honrar a los héroes, — decía el decreto refrendado por el 
Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Jacobo Várela Ace- 
vedo, — sirve a un tiempo de premio, de estímulo y de ejem.- 
plo... Es un anhelo del alma nacional el pensamiento de le- 
vaii|tar una estatua ai general Artigas^ lihertador y mártir, 
héroe por la abnegación, por el denuedo y por el infortunio. . . 
No es posible retardar por más tiempo el advenimiento del día 
en que, según dijera el doctor Carlos M.'' Ramírez,^ los niños, 
el ejército y el pueblo se inclinaran ante la estatua del gran 
calumniado de la Historia de América, del héroe infortunado 
cuya postuma glorificación ha de ser perdurable estímulo de 
las abnegaciones patrióticas que sólo reciben de sus contem- 
poráneos la ingratitud, el insulto y el martirio.» 



Anales de la Universidad 417 

El decreto designaba a la vez al doctor Juan Zorrilla de San 
Martín para suministrar a los artistas los elementos document^i- 
rios y gráficos destinados a servir de base para la composi- 
ción del monumento. 

El aniversario de la muerte de Artigas fué conmemorado en 
1907 y 1910 por los estudiantes de la Universidad, con demos- 
traciones entusiastas en el cementerio Central y en el salón de 
actos públicois del Ateneo de Montevideo. En el segundo de esos 
aniversarios, el Regimiento de Blandengues hizo guardia de ho- 
nor frente a la tumba del glorioso fundador del pueblo oriental. 

Al aproximarse el centenario de la batalla de Las Piedras, 
la Asamblea convirtió en ley un proyecto del señor Julio María 
Sosa, por el cual se incluía en el programa de homenajes, la 
inauguración de la estatua ya decretada, la erección de un 
monumento - símbolo en el campo de Las Piedras y las expro- 
piación de una superficie circundante de 10 hectáreas con des- 
tino a la formación de un Parque Público. El monumento - sím- 
bolo del campo de Las Piedras, fué en el acto contratado con 
el escultor don Juan Manuel Ferrari por la suma de $ 15,000. 

La Legación del Uruguay en Washington se dirigió a nuestra 
Cancillería en 19 08, preguntando qué procer uruguayo debería 
figurar en el nuevo Pabellón de las Repúblicas Americanas de 
Washington, y respondió la Cancillería en estos términos: «Ar- 
tigas, el Artigas de Planes, de pie sobre la cindadela de Mon- 
tevideo, por ser la actitud serena y reflexiva que el artista ha 
dado, la que mejor puede expresar la personalidad del Jefe de 
los Orientales, hombre de acción y de pensamiento, caudillo de 
un pueblo, defensor abnegado de sus derechos, sostenedor, sípo 
el único, el más resuelto e invariable entre los hombres de !a 
revolución americana, de las ideas de democracia y república 
triunfantes hoy en toda América». 

Todavía en esa época, no se había desvanecido la atmósfera de 
odios y calumnias formada durante la contienda de 1810-1820 
contra el Jefe de los Orientales y contra su programa de ind»- 
pedencia, de democracia, de libertad, de garantías individuales, 
de autonomía de las provincias dentro de un gobierno amplia- 
mente federal calcado en la Constitución de los Estados Unido.-:. 
Todavía resonaba en Europa la voz de los detractores y de ella 
se hacía eco Seignobos en su «Historia Contemporánaa», destinadn 
a los estudiantes de Francia, en estos crueles términos: 

«La Provincia que formaba la frontera del lado del Brasil, 
27 -IX 



418 Anales de la Universidad 

fué al principio ocupada por un jefe de contrabandistas, Artigas, 
que mandaba una división de jinetes salvajes, habituados a vi- 
vir en el desiento y a dormir sobre la tierra, hombres feroces que 
se divertían en coser a sus prisioneros en pieles de buey o en 
matarles a cuchillazos. Esa Provincia fué por largo tiempo dis- 
putada. El Brasil la conquistó y la mantuvo por algunos años. 
Después una pequeña tropa, denominada los Treinta y Tres, ve- 
nida de la Argentina, hizo insurreccionar a los habitantes con- 
tra el Brasil. El país se consitituyó así en República Oriental del 
Uruguay y tomó por capital el gran puerto de mar Montevideo.» 

Otras demostraciones patrióticas. 

La Piedra Alta de la Florida, desde la cual se había proclamado 
la independencia en 1825, fué declarada Monumento Nacional 
por ley de 1908. 

Una segunda ley, sancionada en 1910, destinó $ 20,000 a la' 
erección de un monumento conmemorativo del Grito de Asencio. 

El club Rivera pidió a la Municipalidad que conmemorara el 
centenario del 21 de setiembre de 1808 — instalación en Mon- 
tevideo de la primera Junta de Gobierno — mediante una placa 
en la fachada principal del Cabildo y la aplicación de la fecha a 
una de las calles de la ciudad. Y dictada la medida, fué colocada 
la chapa con una inscripción que decía: 

«En esta casa se reunieron los Representantes del pueblo de 
Montevideo en el Cabildo Abierto del 21 de setiembre de 1808, 
preliminar de la independencia del Uruguay y de la Revolución 
Sudamericana.» 

Al descubrirse la placa recordatoria, hablaron los señores Jo- 
sé Salgado, Leogardo Miguel Torterolo y Ramón Vázquez. 

Correos. 

Están englobados en las siguientes cifras el movimiento exte- 
rior e interior^ y las entradas y salidas de piezas postales en toda 
la República: 



Anales de la Universidad 



419 



1908 



1909 



1910 



Correspondencia ordinaria y 
recomendada . . . . 

Principales rubros : 

Cartas 

Oficios y paquetes 

Tarjetas 

Impresos .... 
Papeles de negocios. 



108.113,77-2 

19.326,?37 
1.001,422 
2.746,013 

82.179,376 
2.221,187 



108.069,818 

21.643,997 
1.047,971 
2.998,178 

81.179,376 
304,728 



94.902.344 



21.995,898 

847,078 

3.211.849 

67.684,908 
212,992 



El desenvolvimiento administrativo del servicio de correos, 
resulta de la comparación de las siguientes cifras: 



AÑOS 



Uficinas 

postales 



Buzones 



Personal 



Postas 



Diligencias 



Diligencias 

subven- 
cionadas 



1890 . 


531 


544 


987 


654 


24 


123 


1895 . 


549 


571 


1,291 


950 


24 


102 


1900 . 


692 


779 


1 ,089 


950 


32 


130 


1905 . 


806 


772 


],i90 


1,212 


32 


136 


1910 . 


1 ,023 


1,169 


1,571 


781 


7 


185 



Cediendo a un pedido de la Dirección General de Correos, 
la Asamblea decretó en 1909 la supresión de la sobretasa ma- 
rítima que pagaban los impresos, muestras y tarjetas postales 
expedidos a los países de ultramar, y la reducción a 3 centesimo 5 
de la sobretasa por cada 20 gramos de cartas destinadas a los 
mismos países. Hasta ese momento, los impresos pagaban 10 
céntimos de franco o 2 centesimos de nuestra moneda por cad-i 
50 gramos o fracción. 

Al terminar la Administración Williman, se reunió en Mon- 
tevideo, bajo la presidencia de nuestro director de Correos, don 
Francisco García Santos, el Primer Congreso Postal Sudameri- 
cano, con un programa de estudios que comprendía los siguien- 
tes temas: 

Convenciones Postales. — Cajas de Ahorro. — Encomiendas. 
— Oficina Internacional. — Asuntos diversos. 

De ese Congreso, al que concurrieron delegados del Uruguay, 
Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y 
Paraguay, emanó un plan de medidas encaminadas a implantar 
nuevos e importantes servicios internacionales, a eliminar todas 



420 



Anales de la Universidad 



las trabas impuestas a la ejecución de los principios de la Unión 
Postal Internacional, a rebajar las tarifas y a estrechar las vin- 
culaciones existentes entre los pueblos de Américj. 

Espectáculos líúblicos. Las corridas de toros. 

.'Jugante todo este período admini .trativo, hubo corridas de to- 
ros en Montevideo y en varios departamentos del interior y del li- 
toral. Pero, de toros embolados y con supresión de picas, ban- 
derillas y espadas. «Ferias de Sevilla»: tal era la denominación 
de esois espectáculos, que sólo servían para mantener viva la 
esperanza de los aficionados, que continuaban trabajando a fa- 
vor del restablecimiento de las corridas verdaderas, de las corri- 
das de sangre. 

Juegos olímpicos. 

Los planes formulados durante el Gobierno del señor Batlle 
y Ordóñez a favor de la implantación de los juego.i olímpicos, 
empezaron a dar resultado en mayo de 1907, con la realización, 
en la bahía de Montevideo, de carreras internacionales de nata- 
ción y de regatas entre uruguayos, argentinos y brasileños. Era 
el primer número de un programa que abarcaba el football, la 
pelota, la esgrima, la lucha romana y la bicicleta. 

Teatros. 

En el curso de este período, fué demolido el teatro San Fe- 
lipe, el más antiguo de Montevideo, y se inauguró el teatro 18 
de Julio. 

Durante el quinquenio 1906 - 1910, tuvieron los teatros y el 
Hipódromo de Maroñas el siguiente número de espectadores: 



ANOS 



Concurrentes 
a los teatros 



CoDcurreDtes 
al Hipódromo 



190fi. 
1907. 
1908. 
1809. 
1910. 



1 0f^2,f)91 
1 472,648 
1 773,17-2 
2.091,858 
2.390,401 



32.964 
33,760 
48,337 
77,162 
140,153 



Anales de la Universidad 421 



La cuestión religiosa. Relaciones con el Vaticano. 

El Presidente Williman recabó venía del Senado, en 1909, 
para el nombramiento de un Enviado Extraordinario ante el 
Vaticano, encargado de entender en todo lo relativo a la elec- 
ción de Arzobispo de Montevideo. El nombramiento recayó en 
don Arturo Hebert Jackson, quien se puso en viaje de inme- 
diato, dando lugar, — según un telegrama de Roma publicado 
en nuestra prensa, — a que el Papa expresara su satisfacción 
«por la reanudación de sus relaciones con el Uruguay». 

lía enseñanza de la reliigión en las escuelas. 

Desde 1909 quedó suprimida del programa de las escuelas 
públicas la enseñanza religiosa. La ley que introdujo esa ve- 
forma, autorizó a la Dirección de Instrucción Pública para ase- 
gurar su cumplimiento, mediante la aplicación de penas a loJj 
transgresores, que podían llegar a la suspensión y a la desti- 
tución en caso de reincidencia grave. Ya en los albores de la 
reforma escolar, había sido intentada la supresión por José Pe- 
dro Várela. Pero entonces, sin éxito por la formidable oposición 
de la Iglesia. 

Dos años antes, había estallado en los Asilos Maternales un 
conflicto entre la Comisión de Caridad, que estaba decidida a 
implantar la enseñanza laica por medio de maestras diplomadas* 
y las Hermanas de Caridad que tenían a su cargOi esos mismos 
establecimientos del Estado, conflicto que volvió a repetirse al 
resolver la Comisión que las clases fueran mixtas, contra la 
opinión de las Hermanas que predicaban la absoluta separación 
de sexos. 

El divorcio. 

El proyecto de ley de divorcio del doctor Carlos Onetto y 
Viana presentado a la Cámara de Diputados durante la Admi- 
nistración Batlle y Ordóñez, quedó sancionado en 1907, después 
de dos años de incubación parlamentaria, durante los cuales las 
autoridades eclesiásticas y las damas católicas hicieron los ma- 
yores esfuerzos para obstaculizarlo. 

El matrimonio, — decía la nueva ley, — se disuelv.^ por 
muerte de uno de los cónyuges o por el divorcio. El divorcio 



422 Anales de la Universidad 

sólo puede pedirse por adulterio de la mujer en todoi caso o 
por adulterio del marido cuando lo comete en la casa conyugal 
o cuando se produzca con escándalo público o tenga el marido 
concubina; por tentativa de uno de los cónyuges contra la vida 
del otro; por graves actos de violencia, injurias graves o ma- 
los tratamientos; por condenación de uno de los esposos a pena 
de Penitenciaría por más de diez años; por abandono del hogñr 
durante más de tres años; por mutuo consentimiento de los 
cónyuges, después de transcurridos dos años desde la celebra- 
ción de] matrimonio. 

La primera sentencia de divorcio', fué dictada por el Juez 
Letrado Departamental de Rivera. 

Varias personas domiciliadas en Buenos Aires, se dirigieron 
al doctor Onetto y Viana, preguntándole si podrían ampararse 
a la ley oriental, y contestó el autor de la ley: que podían ha- 
cerlo en el caso de fijar domicilioi en el Uruguay y atenerse a 
las causas de la ley; pero que en la Argentina no tendría la sepa- 
ración los mismos efectos civiles que entre nosotros. 

El Presidente Willimaii veta la ley de supresión, díe honorest 
militares a la Iglesia. 

La Asamblea General sancionó en 1909 una ley por la cuai 
ouedaban suprimidos los honores militareis en las funciones > e- 
ligiosas y a las autoridades eclesiásticas, presciiptos por el Có- 
digo Militar. 

Pero el Poder Ejecutivo devolvió esa ley con observacio- 
nes, invocando el artículo ñ.° de la Constitución de la República, 
que establecía ciue la religión católica era la religión del Es- 
tado. 

Al discutirse en la Asamblea el veto, expresó el miembro 
informante de la Comisión de Legislación, doctor Eugenio J. 
Lagarmilla, que el argumento presidencial habría podido servir 
al mismo título para rechazar nuestras más saneadas reformas 
liberales, toidas ellas combatidas por la Iglesia en nombre dei 
artículo 5." de la Constitución, como la secularización de los 
cementerios, el Registro de Estado Civil, el divorcio, la supre- 
sión de la enseñanza de la religión en las escuelas públicas. 

Tomada la votación, resultaron 36 votos en favor de lá rati- 
ficación o mantenimiento de la ley y 37 a favor de su rechazo, 
triunfando en consecuencia el veto presidencial. 



Anales de la Universidad 423 

Expedición de copias de libros paiToquiales. 

El Poder Ejecutivo se dirigió en 1908 a la Asamblea, acom- 
pañando un proyecto de ley por el cual se declaraba de interés 
público la reconcentración, en e\ Registro de Estado Civil, de 
copias o testimonios de los libros parroquiales anteriores a 1879, 
con reconocimiento expreso del derecho de la Iglesia para con- 
tinuar la expedición de copias en las condiciones anteriores. 

La fórmula de juramento parlamentario. 

Desde los comienzos de la legislatura de este período, resol- 
vió la Cámara de Diputados alterar la fórmula del juramento 
establecido para la incorporación de sus miembros. La fórmu'a 
vieja decía así: «Juro a Dios, Nuestro Seiíor, sobre estos 
Santos Evangelios, desempeñar debidamente el cargo de Repre- 
sentante y obrar en todo conforme a la Constitución». Por la 
nueva quedaba suprimida la referencia a Dios y a los Evange- 
lios. 



III 

ADMINISTRACIÓN DE DON JOSÉ BATLLE 
Y ORDOÑEZ— 1911-1915 



CAPITULO VII 

Movimiento político 

El señor José BatUe y Ordóñez es elegido, por segunda vez, 
Presidente de la República. 

Al terminar la Administración Williman, ya estaba resuelto 
el problema de la elección presidencial, por los miembros de la 
Asamblea adherentes al compromiso escrito de que hemos ha- 
blado en capítulos anteriores. 

Llegado el 1." de marzo de 1911 fué votado, pues, eT señor 
Batlle y Ordóñez por todo© y cada uno de los legisladores pre- 
sentes, que llegaban a 9 6. 

«Juro por Dios, Nuestro Señor y estos Santos Evangelios, 
dijo el Presidente electo, — que desempeñaré debidamente e! 
cargo de Presidente que se me confía, que protegeré la religión 
del Estado, conservaré la integridad e independencia de la Re- 
pública, observaré y haré observar fielmente la Constitución.» 

Y en seguida agregó: 

«Permitidme que, llenado el requisito constitucional, para mi 
sin valor, a que acabo de dar cumplimiento, exprese en otra 
forma el compromiso solemne que contraigo en este instante: 
Juro por mi honor de hombre y ciudadano-, que la justicia, el 
progreso y el bien de la República, realizados dentro de un 
estricto cumplimiento de la ley, inspirarán mi más grande y pe- 
renne anhelo de gobernante.» 

Grandes masas de pueblo rodearon y aclamaron al señor Bat- 
'.ie y Ordóñez a su salida de la Representación Nacional y a su 
enjtrada a la Casa die Gobierno. 

ijOs rumores de revolución y la estabilidad do la paz. 

El día autes de la elección presidencial, corrieron rumores de 
revoiluoión nacionnlislta, dando ellos por resultado e3 arresto de 
los doctores Carlos A. Berro, Duvimioso Terra, Valentín Aznárez, 



4-2y Anales de la Cniut nadad 



coronel Francisco Medina y don Ricardo Etchepare. Pero dentro 
de las 48 horas, fueron puestos en libertad. 

A mediados de 1911, volvieron a correr iguales rumores, y 
entonces el Presidente de la República pidió a la Asamblea la 
¿anción de un plan de medidas represivas, verd'aderament? efi- 
caz, contra los que se alzaren en armas, alegando que la pena 
de destierro establecida en el Código Penal carecía de valor 
desde que por regla general las revoluciones se preparan desde 
territorio extranjero. 

La iniciativa encontró ambiente favorable en las Cámaras y 
en el acto se dictó la ley que gestionaba el Poder Ejecutivo. 

Los aue se alzaren a mano armada contra los Poderes Pú- 
blioos — decía la nueva ley — o con el objeto de producir la 
guerra civil, serán castigados con 15 a 18 meses de prisión. 
Se consideran eximidos de la pena los que se bayan alzado por 
violencia o intimidación y los peones y jornaleros que hayan 
tomado las armas por orden, indicación o consejos de sus pa 
trones, excepto cuando hubieren encabezado grupos. Los que 
impidieren al Presidente de la República, a las Cá>raras o a la 
Alta Corte el libre ejercicio de sus funciones, serán castigados 
íOG esias mismas penas. La proposición y conspiración par?, 
cometer esos delitos, serán castigadas con 12 a 15 meses de pri- 
sión. Los reos de siedicióoi serán castigados con 9 a 12 meses de 
prisión. 

En los mismos momentos en que se discutía esa ley, la Poli- 
cía de BuemoiS Aires, reaccionando vigorosamente contra la 
Herna oomplicidad a favor de todas las revoluciones urugua- 
vas, se incautaba de una partida de 600 fusiles y 300,000 tiros, 
que salía de la Aduana para el litoral argentino, con destino 
desconocido, pero según todos los rumores circulantes, para un 
Comité oriental de Guerra. 

El directorio del Partido Nacionalista se consideró obligado 
a romper el silencio en que se mantenía. 

''<Las consultas de nameros-cs correligionarios a este directo- 
rio — decía en su circular a las Comisiones Departamentales — y 
la notoria desconfianza en la situación actual, demuestran que el 
sentimiento público se encuentra dominado por la inquietud de 
que la paz sea alterada de un momento a otro... Para disipar 
t?sos perjudiciales recelos, el directorio del Partido resolvió en 
.-.u última sesión dirigir una circular a todas las Ccmisiones 
Departamentales asegurándoles que ellos son infundados... No 



Anales de Ui U7iiv(rsi(lacl 429 



r,s del caso enbrar a apreciar las causas de las zozobras que 
motivan esta nota, pero si cabe señalar entre ellas, como las 
más notorias, la actitud de los hombres a quienes incumbe velar 
por la paz y la tranquilidad pública, lo. movimieu^tos de ruerzas 

V Pl acrecentamiento del ejército dispuesto por el gobierno y 
ia enconada diatriba que el Presidente de la República dirige 
;.otidianamente desde las columnas de la prensa, heclios éstos 
que parecen concurrir todos al mismo fin de provocar un movi- 
miento armado, al que irían los nacionalistas en notoria desvén- 
tala y que constituyen una reproducción exacta de la gestión 
rolítioa realizada en el año 1903 por los mismos ciudadanos que 
l.ov se encuentran al frente del país.» 

Los rumores que Habían circulado se desvanecieron en seguida 

V el ambiente político se tranquilizó en absoluto. Apenas deísta, 
iamos de las crónicas de la época el arrosto del doctor Lorenzo 
Carnelli en Minas, a raíz de un discurso político pronunciado 
on un entierro, que se juzgaba violatorio del Reglamento de 

Cementerios. . . 

El presidente de la República pudo, en consecuencia, dücir 
u la Asamblea, al abrir las lesiones ordinarias de febrero de 
1912 que la paz estaba sólidamente asegurada. 

«En el orden político, — decía en su Mensaje — es normal 
(¡ ejercicio de todos los derechos, firme y respetuosa la gestión 
al amparo y vigilancia de la autoridad e inconmovible el con- 
cepto público reispecto a la estabilidad del orden, que ha dejado 
ya de ser la aspiración vital del país, para transformarse en un 
hecho definitivamente adquirido.» 

Al finalizar el año 1912. corrieron de nuevo rumores de 
revolución durante el breve período en que el señor Batlle y 
Ordóñez anunció la posibilidad de un viaje a Europa relaciona- 
do con la enfermedad de uno de sus hijos. 

Largos meses más tarde, a principios de 1914, la prisión del 
coronel Manuel Dubra y de don Manuel Crispo, dio origen a la 
.reencia de que también se incubaba un movimiento colorado. 

En la víspera de la terminación del mandato presidencial del 
s-eñor Ba-tlle y Ordóñez, en febrero de 1915, volvieron a correr 
rumores de revolución nacionalista por habeoise dGS<>.ubierto un 
pequeño depósito de armas en Maroñas, y como la repetición de 
esos rumores, sOempre inconsistentes, daba lugar a alannaí- 
que repercutían en la Bolsa, resolvió el Poder Ejecutivo dlrl- 
í^irse a la Asamblea en demanda de una ley de efectos eficaces 
<ontra los divulgadores de noticias alarmaoites. 



430 Anales de la universidad 

«El que haga circular noticias falsas sobre alteraciones del 
orden público — decía el proyecto de ley presentado por el 
Poder Ejecutivo — o que puedan perjudicar el crédito público 
o alguna institución de crédito deil Estado, será penado con pri- 
sión hasta de seis meses o multa de 600 pesos. Será penado coa 
prisión hasta de 9 meses o multa hasta de 1,000 el director o 
editor de cualquier publicación que contenga esas noticias y el 
que las trasmita al extranjero.» 

En resumen: de toda la actividad revolucionaria de nuestro 
turbulento pasado, sólo había quedado alguna que otra ame- 
naza de alzamiento, sin consistencia alguna, que se desvanecía 
en el acto bajo la doble presión de la estabilidad de la paz ase- 
gurada por la fuerza creciente de la autoridad pública desde la 
anterior Presidencia del señor Batlle y Ordóñez, y de los pro- 
gresos institucionales del país a r^artir del derrumbe del régi- 
3.ien colectivista en 1897. 

i.os comicios parciales de senador en 1912. 

A fines de 1912 se realizaron las elecciones de Colegio Elec- 
tor de senador en los Departamentos de Flores, Tacuarembó, Río 
Negro, Treinta y Tres y Rivera. Sólo concurrieron los colorados, 
por haberse abstenido lois nacionalistas. Pero dentro del campo 
colorado, existí.nn fuertes divisiones, que dieron lugar a luchas 
de resonancia, sobre todo en Río Negro. 

La lucha de Río Negro repercutió en la Cámara de Diputados 
pi r efecto de una interpelación al Ministro del Interior y del 
u mbriamiento de una Comisión encargada de estudiar la acti- 
tud del doctor Antonio María Rodríguez, presidente de la Cáma- 
ra y a la vez presidente de la Comisdon Nacional del Partido 
Colorado. Al Ministro del Interior, ingeniero José Serrato, se le 
acusaba por los siguientes términos de una carta al Jefe Polí- 
tico don Juan José Aguiar: «Deseo vivamente el triunfo de la 
fracción que dirige el señor Tisicornia». Al presidente de la 
Clamara, se le acusaba de haber comunicado a Río Negro que 
el Presidente Batlle lo había llamado para decirle que pidiera 
a sus amigos que proclamaran la candidatura senaturial del 
cfoctor Juan PauUier, y asimismo para tratar de que no hubiera 
quorum en las mesas receptoras de votos y se aplazara la elec- 
ción por una semana. El debate parlamentarlo fué muy vivo. 
Para el doctor Luis Melián Lafinur, el Presidente Batlle y Ordo- 



Anales de Zo universidad 431 



fiez había mantenido en Río Negro la tradición de la influencia 
d=rec/triz. Para ed doctor Pedro Díaz, en cambio, lo due los esta- 
d'istas del Gobierno proclamaban era la capacidad del pueblo 
rara ejercitar su soberanía, y dentro de esa capacidad la influen- 
cia legítima de la opinión y del consejo de los funcionarios, sm 
el acompañamiento de la coacción y del fraude, que constituía 
precisamente el fondo de la influencia directriz. 

Después de un prolongado debate en torno de esas dos tesis, 
la Cámara pasó a la orden del día. 

Los comicios generales de 1913. 

Los comicios de 1913 tenían excepcional trascendencia, por- 
que abarcaban a la vez la elección ordinaria de representantes 
y la extraordinaria de Asamblea Constituyente. 

La ley de 1910 había facilitado la depuración del registro 
cívico mediante la incorporación del domicilio del ciudadano 
a la personalidad electoral. De acuerdo con la reforma, el de- 
recho de votar no correspondería simplemente al ciudadano 
A sino al ciudadano A domiciliado en tal calle y tal nu- 
,nero, dándose con ello base concreta a los delegado,s de los 
Partidos para cerciorarse de la pureza de las listas electorales. 

se había reconocido, además, en forma amplia la participa- 
ción en las Juntas Electorales, con el propósito de dar entrada 
al Partido Nacionalista oue, por haberse abstenido de votar en 
los últimos comicios, carecía de representación en esas corpo- 

raciones. 

El Partido Nacionalista resolvió, pues, concurrir a los nue- 
vos comicios. «La abstención - decía el directorio a las Comi- 
siones Departamentales en abril de 1913 - ha rendido ya sus 
frutos. Hoy corresponde que el Partido Nacional demuestre que 
-u actitud de prescindencia no es una actitud definitiva... Se 
U-ata únicamente - prevenía - de concurrir a los Registros 

Cívicos». 

Llegado el día de las elecciones, fueron depositadas en las ur- 
nas do todo ei país 54.728 listas de votación, en medio de una 
tranquilidad perfecta, apesar del enardecimiento de la lucha en- 
tre colorados y blancos y entre colorados colegialistas y colora- 
dos anticolegialistas. Los grupos de votantes se cruzaban por las 
calles sin agriar el ambiente con gritos ofensivos, respetando 
tada uno el derecho de los demás, como en cualquier día ñor- 



432 



Anales de la Universidad 



mal del año, y eso que la afluencia de votantes era considerable, 
s;egúu lo demuestra este cuadro comparativo de las cifras de tres 
ccumicios sucesivos: 



DEPARTAMENTOS 



'-*Sr. 



Votos en 1907 , Votos en 1910 



Votos en 1913 



Montevideo. 
Canelones . 
San José 
Soriano . 
Colonia . 
Rio Negro . 
Paysandú . 
Saito. . . , 
Artigas . 
Eivera . 
Cerro Largo 
Treinta y Tres 
Rocha . 
Maldonado . 
Minas 
Durazno. 
Tacuarembó 
Florida . 
Flores . 

Total . 



10.612 

3,407 
1 378 
2,012 
2,088 
1,062 
1,505 
1,434 

861 
1,218 
2,366 
1,412 
3,946 
2,067 
2,020 
1,359 
2,688 
2,624 

814 



44,693 



9,034 

3,219 

645 

1,084 

1 ,352 

636 

1,288 

986 

767 

885 

882 

1.046 

2,198 

1,477 

1,341 

1,214 

1,597 

1,095 

516 



31,262 



17,888 
4,648 
1,621 
2,239 
2,309 
1,287 
1,479 
1,853 
958 
1,577 
1,483 
1,516 
3,545 
2,629 
2,539 
1,582 
2,464 
2,028 
1.088 



54,728 



Véase cómo se clasificaban los votantes de 1913: 

Colorados 32,849 

Nacionalistas 15,577 

Anticoleg-ialistas 4,479 

Disidentes 1,502 

Socialistas 804 

Socialistas de diversos matices ... 20 

Católicos 497 



En el Departamento de Montevideo la voitación de las 21 sec- 
ciones arrojó 11,094 calorados, 3,688 naicionalisitas, 1,947 parti- 
darios de la Unión Cívica, 670 socialistas, 20 partidarios de la 
lista popular y 386 católicos. 

El Partido Nacionalista obtuvo la cuarta parte de la repre- 
sentación. 

Quedaron derogados, desde estos comicios, el decreto de 1910 
sobre limitación de los derechos políticos del personal de Poli- 



Anales de la Universidad 433 

cía y el decreto reglamentario de la ley de Educación Común 
que prohibía a los inspectores de escuelas intervenir en la polí- 
tica militante del país. No hay incompatibilidad, ni tampoco 
existe inconveniente, — decía el Poder Ejecutivo al derogar el 
primer decreto — en que los miembros del personal de policía, 
siguiendo su propia inspiración, formen parte de comisiones o 
de clubes políticos y tomen participación en los actos partida- 
rios. La limitación impuesta a los inspectores de escuelas, ■ — • 
decía al derogar el segundo reglamento — sólo ha podido dic- 
tarse por la Asamblea Legislativa. Lo único que debe prohibirse 
es que los inspectores se conviertan en propagandistas dentro 
de las escuelas. 

Elección de senadores en 1914. 

A fines de 1914 se procedió a la elección de Colegio Elector 
de senador en Artigas, Canelones, Durazno, Florida, Salto y 
Soriano. Los nacionalisitas comcurrieron en algunos departamen- 
tos, esipecialmente en Florida y Durazno; pero se abstuvieron 
de votar en Canelones, Salto y Artigas. 

Las seis senaturías fueron ganadas por el Partido Colorado. 
En Florida los colorados tenían 2,071 votos y los nacionalistas 
2,034, y en el Durazno respectivamente 1,268 y 1,140. Eran 
fuerzas casi iguales. Los votos emitidos en los seis departa- 
mentos llegaron a 14,000. según el Mensaje presidencial de 
apertura de las sesione? ordinarias de la Asamblea en febrero 
de 1915. 

Las elecciones se realizaron tranquilamente en todo el país. 
«Se ha cons;tatado — decía el Presidente Batlle en ese mismo 
Mensaje — el pro'greso de nuestra cultura cívica, que se exte- 
rioriza en el respeto recíproco de los partidos al pie de las 
urnas». 

Dentro de las filas del Partido Colorado existía ya una fuerte 
escisión entre los partidarios y los adversarios de la fórmula del 
Poder Ejecutivo Colegiado que el Presidente Batlle y Ordóñez 
había levantado como bandera de reforma constitucional, y ello 
dio oportunidad al doctor Pedro Manini Ríos, que encabezaba 
!a resistencia a esa fórmula, para denunciar ante la Cámara de 
Senadores a variois Jefes Políticos coimo autores de atentados 
electorales: en Minas, prohibiendo la circulación de hojas suel- 
tas, tomando intervención en la renovación de algunas boletas 
28 -IX 



434 Anales de la Universidad 



y retirando otras boletas; en Soriano, exigiendo la renuncia de 
un subalterno; en Río Negro, arrestando a un ciudadano que se 
negaba a entregar su boleta; en Rivera, firmando un manifiesto 
contra el anticolegialismo. El Senado exhortó al Poder Ejecutivo 
a que investigara la realidad de los atentados denunciados. Pero 
el Poder Ejecutivo contestó que la exhortación era anticonstitu- 
cional y que las denuncias carecían de fundamento. 

Relaciones internacionales. Queda incorporado el arbitraje a di- 
versos tratados. 

El Uruguay y los Esitados Unidos ajustaron en 1914 una Con- 
vención de Arbitraje por intermedio del doctor Carlos M." de 
Pena, Ministro del Uruguay, y del canciller Bryan, de los Es- 
tadois Unidos, que establecía lo siguiente: 

«Lao diferencias que ocurran entre ambos países serán some- 
tidas a una Comisión Internacional de cinco miembros, nombra- 
dos uno por cada Gobierno, dos de común acuerdo por los Go- 
biernos y O'tro por el Gobierno de un tercer país. Las Altas Par- 
íes Coatratantes se reservan el derecho de obrar independiente- 
mente en el asunto en disputa, después que se les haya sometido 
el informe de la Coimisión. No se declarará la guerra, ni empe- 
zarán las hostilidades durante el período de investigación por la 
Comisión ni antes del informe, para cuj'a presentación se fija 
el plazo de un año.» 

Propiamente no era un tratado de arbitraje, sino un compás 
de espera. 

El tratado entre el Uruguay e Italia, ajustado por el Minis.tro 
doctor Baltasar Brum y el Ministro Maestre Molinari, consagró 
€n cam,bio la forma más avanzada del arbitraje, puesto que ni 
siquiera excluía del falLlo arbitral las ofensas a la soberanía y al 
honor de las naciones. 

«Todas las cuestiones de cualquier naturaleza, que por cual- 
quier causa surgieren, y que no haya sido- posible arreglar por 
la vía diplomática — decía el convenio, • — serán sometidas a 
juicio arbitral. En caso de divergencia en la designación de ar- 
bitros, se aceptará el Tribunal Permanente de Arbitraje esta- 
blecido en La Haya.» 

Por un protocolo adicional, se excluyó del arbitraje el caso 
de conflictos entre subditos de uno de los Estados y del otno, 
cuando los jueces y tribunales tuvieran, según la legislación 
local, competencia para entender en el asunto. 



Anales de la universidad 435 

El tratado de arbitraje celebrado con la Argentina, que ven- 
cía en 1911, no fué denunciado por ninguna de las partes, que- 
dando, en consecuencia, de acuerdo^ con sus propias cláusulas, 
prorrogado por 10 años más. 

Ratificación de las convenciones de JjSl Haya. 

También aprobó la Asamblea los convenios votados por la 
Segunda Conferencia Internacional de La Haya en 190 7, entre 
los cuales figuraban uno relativo al arreglo pacífico de los con- 
flictos internacionales y otro sobre limitación del empleo de la 
fuerza para el cobro de las deudas contractuales, con la siguien- 
te reserva hecha al firmarlo: 

«Que el rechazo dei arbitraje podía hacerse siempre de pleno 
derecho, si la ley constitucional del país deudor anterior al con- 
trato origen de las deudas o contrataciones o ese contrato mis- 
mo hubieran establecido que esas deudas o contrataciones sean 
resueltas por los tribunales de dicho país.» 

Convenciones con el Brasil. 

El Uruguay y ei Brasil, representados respectivamente por sus 
Ministros Plenipotenciarios señores Eduardo Acevedo Díaz y 
Lauro Müller, ajustaron en 1913 un Tratado complementario 
del de límites celebrado cuatro años antes. Por ese convenio 
que la Asamblea ratificó en el acto-, el Uruguay tomaba como 
línea divisoria la línea media del arroyo San Miguel. 

«Habiendo el Brasil — decía nuestro Gobierno a la Asamblea 
— dividido su derecho con el Uruguay en las aguas de la Lagu- 
na Merim y del Yagi'.irón, que le adjudicaba en su totalidad el 
tratado de 185 2, uin deber elemental de reciprocidad nos obliga 
a proceder en la misma forma en las aguats del San Miguel, que 
e) mismo tratado adjudica exclusivamente al Uruguay.» 

Una siegunda Convención fué firmada por los Representantes 
de ambos País&s en 1914, con el propósiito de promover y facd- 
íuar el intercambio comercial. Por ella se declaraban interna- 
iR nales y abiertas a las corrienitas de importación, exportación 
y tránsito, las líneas férreas de Santa Ana y de Rivera. El con- 
voy llegado a cada nna de esas estaiCiones, aería custodiado por 
';i autoridad local hasta su entrega a la autoridad aduanera de 



436 Anales de la universidad 

su d'estino. Las mercaderías irían en vagones cerrados y sellados, 
con un manifiesto indicativo de bulto<s, envases y contenido. 

Ijemostracionos al Brasil. 

El fallecimiento de:i Barón de Río Branco, iniciador del Tra- 
tado de condominio de las aguas de la Laguna Merim y del 
Río Yaguaróu, ocurrido en 1912, dio lugax a que nuestro Go- 
bierno pasara un Meusaje a la Asamblea, que fué sancionado, 
por el que se autorizaba el envío a Río de Janeiro de v.na dele- 
gación presidida por el Ministro de Relaciones Exteriores y se 
aestinaba la suma de $ 50,000 para la erección de un monumen- 
to «símbolo de la justicia, que perpetuara la memoria del ilus- 
tre ©stadislta bragiieño». 

Estrechando vínculos internacionales. 

CO'mplementando su plan de medidas en^caminadas a estre- 
char vínculos internacioniales, el Gobierno uruguayo se bizo 
ropresentar en el entierro del Presidente de la República Argen- 
tina, doctor Rioaue Sáenz Peña, por una comisión de la oae 
formaban parte el Ministro de Relaciones Exteriores y los dele- 
gados de ambas Cámaras; concurrió a la inauguración del Ca- 
nal de Panamá, por intermedio de una misión diplomática espe- 
cial a cargo del doctor Juan Carlos Blanco; creó una Legación 
en el Paraguay, y compró edificios con destino a las Legaciones 
del Uruguay en la Argentina y en el Brasil. 

lacidente con Italia. El asunto de la «María Ma<lre». 

Los reclamos de la Legación de Italia, procedentes del embar- 
go de la barca «María Madre» en el puerto de Paysandú por la 
casa exporíadiora Lagemann y C", de que hemos hablado en 
capítulos anteriores, liquidados mediante un protocolo suscrito 
en 1904, continuaron preocupando a nuestra Cancillería, por 
obra de la Legación italiana que obtuvo primero la entrega de 
urja partida de $ 3,500 con destino al capdtán Ballestrino, y lue- 
go el nombramiento de arbitros. 

Extractamos a continuación el Mensaje presidencial de 1913, 
relativo a ese asunto: 

«En abril de 1902 el capitán Ballestrino, de la «María Ma- 



Anales de la Universidad 437 

are», oelebró un contrato de fletamiento con los señores Lage- 
mana y C.a de Pay^sandú, para transipontar un cargamento da 
cueros a Amiber'es. Termmada la carga, con una cantidad do 
caeros que, según la casa Lagemann, valía $ 120.000, surgió 
una disidencia sobre la parte de flete que debía recibir Bailes- 
M-ino. Lagemann consignó $ 1,000 como garantía del flete y 
I)iQÍó al Juzgado Letrado de Paysandú que obligara al capitán 
a zarpar para su destino. Ballesitrino, a su vez, inició acción 
rontra Lagemann por daños y perjuicios. En setiembre del mifS- 
mo año, dictó sentencia definitiva el Juez Letrado de Paysandú, 
imponiéndole a Ballestrino la orden de viaje. La sentencia invo- 
caba, entre otros fundamentois, que el valioso cargamento ofre- 
cía garantía de sobra para la acción de daños y perjuicios. Pero 
Ballestrino sie negó a partir. La casa Lagemann pidió entonce.s 
que se hiciera efie'cítiva la desicarga, para füJetar otro barco y qua 
se practicara el examen del e.s(tado ¿le los cueros para determinar 
fl deterioro siufrido durante los cuata^o mes^es ya corridos. La 
descaiga costó $ 10,000 y el peritaje fijó en í,^ 8,o00 los deterio- 
ros sufridos por los cuerois. 

«La barca estaba en esos momenítos a puinto de partir. Pero 
la casa Laglemann solicitó y oibtuvo entonces embargo preven- 
tivo para asiegurar el pago de los daños y perjuicios. Cuando 
las autoridades judiciales fuieron a realizar el embargo, el con- 
tramaestre del barco extendió la bandera italiana en la esicalera. 
La autoridad judicial puso una plancliada y subió al barco sin 
P'.sar la bandera. Como continuara esa actitud hosti!, hubo lue 
ordenar la desocupación del barco. Un día después, se notificó 
a la tripulación que podía volver, pero el capitán Ballestrino s" 
Tiegó a ello y recunrió en queja a la Legación de Italia en Bue- 
nos Aires. La Legación italiana entabló en el acto su reclamo, 
invoicando que el embargo se había realizado sin dar aviso previo 
al Consulado italiano en Paysandú, como lo prescribía ol Código 
de Procedimiento Civil y reclamó también per los daños y per- 
juicios pro/eedentes de la desocupación del baixx). Ambos recla- 
mes fueron solucionados por el Convenio de 1903 y protocolo de 
Í904. El primero, suscrito por los señores Daniel Muñoz y Conde 
Bottaro Costia, estableció que la tripulación sería restituida a la 
«María Madre». El segundo, saiSicVito por los Ministros Romen 
y Cobianchi, hacía constar que e] Gobierno oriental deploraba 
la falta de aviso al Consulado y, como una demostración de sus 
sentimientos amistosos hacia el Gobierno italiano, entregaba a 



438 Anales de la universidad 

la Legación de Italia la suma de $ 3,500 oro uruguayo, fijada 
de antemano por el Encargado de Negocios del mismo país, para 
cubrir los perjuicios ocasionados durante el desalojo de la barca 
«María Madre», dejándose a salvo los derechos de tercero, que 
podrían hacerse valer ante las autoridades competentes con 
arreglo a las leyes del país. Todo había quedado concluido. Ello, 
ao obstanite, la Degaoión reanudó eu 1908 sius reclamos para 
obtener una i'n/diemn.ización a favor del capitán Ballestrino, que 
luego esibimó en % 15,000 invocando que el barco seguía embar- 
gado a coinis&ciuencia del pleito con Lagemann. No habiendo sido 
el 08 piado el reclamo — terminaba la reseña — se firmó un 
Convenio entre el MinisitTo de Relaciones Exteriores, doctor Emi- 
lio Barbaroux y la Legación de Italia, por el cual se sometían al 
arbitraje del Rey de Bélgica estos dos puntos: si había o no 
lugar a la intervención diplomájtica después del protocolo de 
íOOv y, en caso afirmativo, qué era lo que había que pagar.» 

La Asamblea aprobó en 1914 eate Convenio. Y en el acto pasó 
el Poder Ejecutivo otro Men,saje, adjuntando un proyecto de ley 
por el cual se derogaba el artículo del Código de Procedimiento 
que imponía a los jueces la obligación de comunicar a los cón- 
sules el embargo de los buques de pabellón extranjero. Ese avi- 
so previo, decía el Mensaje, no figura ya en las avanzadas leyes 
1 1> Francia e Italia y sólo ha servido entlre nosotros para dar 
origen a freicueates conflictos. 

Varios congresos y coiiveiieiones internacionales. 

De la Conferencia Panameri/cana realizada en Río de Janel- 
i'o ru 19 07, surgió una Junta de Jurisconsultos que se reunió 
c'ncio años más tarde en la misma capital del Brasil, con la con- 
currencia del Uruguay, representado por los doctores José Pedro 
VK.rela y Juan Zorrilla de San Martín. La Junta de Juriscon- 
•oultos abrió su período de sesiones, con un proyecto de extradi- 
ción y resolvió emiprender el estudio de la codificación por in- 
t<;rmedio de seis subcomisiones que deberían presentar sus tra- 
bajos en 1914. A la delegación uruguaya le tocó ©1 estudio de 
la capacidad y condición de los extranjeros, el derecho de fami- 
lia y las sucesiones. 

En este mismo período, llegó a Monite^'lidieo Mr. Rohert Eacón 
en. misión especial de/1 Instituto. Camegie, para promover la or- 
gaaiizaeión de una Asociación Uruguaya de Derecho Internacio- 



Anales de la Universidad 439 



nal en combinación con aquel Instituto. Siutetizando el progra- 
ma de ia misión que se le había confiado, decía el señor Bacón: 
«Donde surge una nación, surge un derecho y las desinteligen- 
cias entre las naciones, deben, ser resueltas por la conciliación 
antes que por el arbitraje y por el arbitraje antes que por la 
guerra». 

De acuerdo con esta gestión, el Po'der Ejecutivo designó una 
cotmisión compuesta por los doctores Juan Antonio Buero, Juan 
Zorrilla de San Martín, Daniel García Acevedo, Benjamín Fer- 
nández y Medina, Adoilfo BerrO' García y Fermín Carlos de Yé- 
regui para constituir el Comité organizador de la proyectada 
Asociación. 

En 1914 se reunió en Montevideo una Conferencia Sanitaria 
Internacional con delegaciones del Uruguay, Argentina, Brasil 
y Paraguay, bajo la presidencia del doctor Osvaldo Cruz, vo<tán- 
doise en ella las seguientes conclusiones, en sustitución del con- 
venio de 1904 y del régimen cuarentenario que se suprimía: 

Cada Gobierno so obliga a denunciar a los demás la apari- 
ción del cólera y de la fiebre amarilla. — No se priocederá a la 
clausura de puertas, cualquiera que sea el estado sanitario de 
los buques y de los puertos de que procedan. — Se establecerá!, 
un Cuerpo de Inspectores sanitarios con carácter permanente. — 
Tratándose de buques indemnes, los pasajeros estarán bajo vigi- 
lancia durante cinco días. — Tratándose de buques infectados, 
los enfermos serán desembarcadas y cuidados y los demá»?. paisa- 
jei-Ois serán inmunizados y sometidos a vigilancia. — La carga, 
sea cual fuere su naturaleza, no sufrirá tratamiento alguno, sal- 
VO' aquella que la autoridad sanitaria tenga mo'tivo para consi- 
derar contaminada. 

Otros dos congresos internacionales se reunieron en Monte- 
video. Uno de ellos, de Policía sanitaria, con la concurrencia 
del Uruguay, Argentina, Brasil, Chile y Paraguay, estudió un 
plan de defensa para evitar la importación de animales ataca- 
dos de enfermedades infectocontagiosas y combatir a la vez 
esas enfermedades. El otro, de Defensa Agrícola, con la concu- 
rrencia de esos mismos países y de Bolivia, Perú, Ecuadior y 
Colombia, votó las siguientes conclusiones: 

«1. Nombramiento de una Comisión Internacional para la ex- 
ploración de los focois permanentes de la langosta y plan de cam- 
paña para combatirlos. — 2. Los países signatarios se compro- 
meten a establecer los servicioaj de Policía Sanitaria destinados a 



440 Anales de la Unive7-sidad 



¡a defensa de los intefreses agrícolas coutira las plagas de los 
vegeitales. — 3. A pedido de cualquiera de lois ságuatarios, los 
demás se obligan a tomar medidas reapecto de la importación de 
plagas no coínocidañ en los demás países.» 

Finalmente, el Poder Ejecutivo pasó a la Asamblea, en de- 
manda de aprobación, la? convenciones sobre propiedad litera- 
ria y artís:tica (concordante con unto de los Trailados dei Congre- 
so Jurídico de 1888), reclamaciones pecuniarias, Patentes de In- 
vención, Marcas de Fábrica y de Conoaercio, votadas por la Cuar- 
ta Conferencia Internacional Americana reuniida en Buenos Ai- 
res en 1910; !a Convención del Congreso de La Haya contra el 
fmpleio de la morfina y de la cocaína fuera de los usos medici- 
Eailes, y el plan de prototipos de longitud y de capacidad san- 
cioniadO'S por la Conferencia Internacional do Posas y Medidas. 

Nuestra neutralidad en la contienda europea. 

Al estallar la gran guerra euroipea, en agosto de 1914, el Uru- 
guay se declaró neutral y adoptó el régimen de neutralidad vo- 
tado en 19 07 por la Convención de La Haya. Era la medida in- 
sustituible del momento, mientras se estudiaba la orientación 
Que debía seguirse en definitiva. 

Liimitaeiones al derecho de reiuiión. 

Pocas semanas antes de esa declaratoria, había sancionado la 
Asamblea una disposición por la que se incorporaba a la ley de 
1897, reglaímentaria del derecho de reunión, esta cláusula: 

«La celebración, en lois locales abiertos o sitiois de uso público, 
de reuniones que tengan por objeto hacer demostraciones con- 
tra otros países o en favor de uno que esté en litigio con otro, 
2)odrá ser autorizada por la autoridad policial en las condiciones 
astablecidas en esta ley.» 

La ley de 18 9 7 no reconocía a la policía tal facultad y la en- 
mienda fué pedida por el Poder Ejecutivoi a raíz de un mitin es- 
tudianitil contra la intervención de Norteamérica en México. 

IjR residencia del Presidente de la República. 

A fines de 1912 el Presidente de la República se trasladó a 
una estancia situada en la costa del Arazatí, con ánimo de per-- 



Anales de la Universidad 441 



maaecer allí una breve temporada, por encontrarse enfermo uu 
miembro de su familia. Este viaje diC' origen a una interpelac'.óu de 
la Cámara de Diputados, seguida de un largo debate acerca de la 
iuiconistitucionalidad de la residencia del primer magistrado fue- 
ra del Departamenito de Montevideo. Quedó demostrado que ni 
])or la Constitución, ni por ninguna ley interpretativa estaba 
ombligado el Presidente a vivir en Montevideo, y la Cámara m- 
terpelanite pasó a la orden del día. 

Jja reforma constitucional. 

A la Legislatura de eiste período presádemcial, correspondía la 
úitima etapa de la reforma constitucional. Ya habían interve- 
nido dos legislaturas sucesivais: una de eilas, para declarar que 
ftl interés nacional exigía la refoirma, y la otra, para proponer 
el procedimiento encaminado a obtener la reforma. 

De lais seis fórmulas que había propuesto la segunda Legisla- 
Lura para abordar la reforma, fué elegida la siguiente en 1912: 

«Para la reforma de la Constitución, se requiere declaración 
pretvia de la conveniencia de la reforma por dos tericeras partes 
de votos de ambas Cámaras. Una vez hecha la declaración, el 
Poder Ejecutivo convocará al pueblo para que elija una Conven- 
ción Constituyente de dable número de miembnos que la Asam- 
blea Genejral. No serán exclaídois del comicio los sir\nentes a 
sueldo, lois peones jornaleros y los que no saben leer ni escribir. 
LíO'S cargos serán honorarios. La Convencicu estudiará las en- 
miendas y las aceptará o rechazará en todo o en parte por ma- 
yoría absoluta de votos. Las enmiendas o adiciones de la Con- 
vención, serán sometidas a la aprobación del Cuerpo Electoral 
que expresará su voto por si o por no.» 

Quedaba en consecuencia fundamentalmente modificada la 
parte relativa al procedimiento para abordar la reforma de 1.a 
Constitución. 

La misma legislatura de 1912, complementando su plan, san- 
cionó otra ley por la que se declaraba de interés nacional la 
reforma de la Constitución. Y a la convocatoria de la Conven- 
ción Constituyente se habría ido de inmediato, a no haber re- 
suelto la mayoría de la Cámara de Senadores dar largas a la 
sanción de las leyes previas a la convocatoria. 

Para alejar toda sospecha acerca de sus planes de futuro, de- 
claró el Presidente Batlle y Ordóñez desde las columnas de 



442 Anales de la Universidad 

«El Día», a raíz de sancionada la ley que ordenaba la revisión 
de la Constitución, que él no aceptaría ni la reelección, ni la 
prórroga de su mandato. 

En que consistía el capítulo principal de la i-efoi-nia. 

La fórmula propuesta por el señor Batlle y Ordóñez, atribuía 
íntegramente el Poder Ejecutivo a una Junta de Gobierno com- 
puesta de nueve ciudadanos con mandato por 9 años. Cada añc, 
se elegiría Presidente de la Junta. El Presidente representaría 
a la Junta, tendría el mando del ejército y podría adoptar me- 
didas prontas de seguridad en caso de conmoción interior o de 
ataque exterior, citando inmediatamente a la Junta y estando 
a lo que el!a resolviera. 

Cuando el Presidente Batlle y Ordóñez lanzó la idea del Po- 
der Ejecutivo Colegiado a mediados de 1911, se inició una con- 
troversia larga y ardorosa, que produjo la división del Partido 
gobernante y trascendió en ruidosas manifestaciones populares 
de adhesión o de protesta. 

Véase lo que decía el Comité Ejecutivo de la fracción colora-ia 
que combatía la reforma, en un manifiesto suscrito por los se- 
ñores Pedro Manini Ríos, Juan Pedro Castro, Martín Suárez, 
Manuel E. Tiscornia, Juan Blengio Rocca, Antonio María Ro- 
dríguez, Salvador Sosa, Eugenio J. Lagarmilla, Luis Ignacio 
García, Adolfo Pérez Olave, Juan Andrés Caclión, Carlos María 
Prando, Juan José Amézaga, Blas Vidal, Carlos Oneto y Viana, 
Héctor Gómez, Domingo Veracierto: 

«Crear un Poder Ejecutivo plural, dotado de facultades enor- 
mes, que pueden hacerlo capaz del más completo despotismo, no 
es remediar los males de la omnipotencia del Poder Ejecutivoi 
unipersonal, sino agravarlos con el problema de la división del 
mando ofrecido al apetito de las eternas discordias o las san- 
grientas rebeliones.» 

«La institución del Colegiado, — decía en la misma época ei 
comité de la 6."* sección que presidía el doctor Maniui Ríos, — 
concentra facultades en el Poder Ejecutivo y anula las de la 
Asamblea. El Colegiado es una obligarquía. Si los oligarcas se 
entienden, conducirán al despotismo y si no se entienden, al 
desorden administrativo. El escándalo conducirá a los golpes de 
mano y a las revoluciones.» 



Anales de la Universidad 443 

La mayoría del Senado explica su actitud. 

La mayoría de la Cámara de Senadores, constituida por once 
miembros (señores Antonio M." Rodríguez, Jacobo Várela Ace- 
vedo, Blas Vidal, Adolfo Pérez Olave, Juan Pedro Castro, Pedro 
Manini Ríos, Federico Fleurquin, Ventura Enciso, Carlos Albin, 
José Astigarraga, José Repetto), publicó a principios de 1913 
un manifiesto en que explicaba así su actitud: 

«Considerando que la reforma de la Constitución de la Repú- 
blica, debe ser expresión inequívoca de la soberanía nacional y 
ante el hecho indiscutible de que el ambiente político no está 
actualmente preparado para realizarla en esas condiciones; rei- 
terando sus sentimientos de solidaridad respecto a la presente 
situación política y convencidos de que proceden en el interés 
del país y de ella misma: declaran que sólo votarán las leyes 
indispensables previas a la reforma, si ofrecen nuevas y amplias 
garantías al voto popular y en el concepto de que las elecciones 
de la Asamblea Nacional Constituyente se efectuarán durante el 
año 1914 y en la fecha y condiciones que fijará una ley es- 
pecial.» 

Uno de los firmantes del documento, el doctor Jacobo Várela 
Acevedo, declaró que el compromiso del grupo de que formaba 
parte, era extraño al plan del Gobierno Colegiado, respecto del 
cual cada miembro conservaba su absoluta libertad de acción. 

A mediados de 1913, fué proclamado por la Convención del 
Partido Colorado la candidatura presidencial del doctor Feli- 
ciano Viera y al finalizar el mismo año ratificaron esa proclama- 
ción 72 legisladores, allanándose así el camino para la convo- 
catoria de la Convención Constituyente, en la forma que luego 
se realizó durante la Presidencia del prop'o doctor Viera. 



CAPITULO VIII 

Movimiento económico 



I a población. 

Véase el crecimiento de la población del Uruguay durante el 
período transcurrido desde 1875 hasta 1914: 



187» 
1882 
1885 
1890 
1895 



444,615 

005,207 
582,558 
706,524 
792,800 



1900 936,120 

1905 1.071,282 

1910 1.132,215 

1914 1.315,714 



Movimiento vegetativo de la población. 

Las siguientes cifras permiten apreciar el grado de rapide-í 
(iel crecimiento vegetativo de nuestra población (promedios 
anuales de cada quinquenio): 



QUINQUENIOS Matrimonios 



Nacimientos I Defunciones Nacidomuertos 



Creci- 
miento 
vegetativo 



1881 - 1885 
1886-1890 
1891 - 1895 
1896 - 1900 
1901 - 1905 
1906 - 1910 
1911 - 1915 



3,407 
3,750 
3,653 
4,029 
4,459 
6,478 
6,733 



22,192 
26,111 
28,608 
29,669 
31,304 
34,669 
38,726 



9,621 


(Incluidos 
en defunciones) 


12,570 


12,848 




13,262 


12,587 


738 


16,021 


12,355 


877 


17,314 


12,948 


1,013 


18,355 


15,365 


1,241 


19,303 


16,124 


1,338 


22,602 



Proporción por cada mil habitantes: 



QUINQUENIOS i Matrimonios j Nacimientos 



Defunciones I Nacidomuertos 



Creci- 
miento 
vegetativo 



! 
1881 - 1885 . . ; 


6,63 


43,21 


18,73 


( Incluidos 
en defunciones j 


24,48 


1886 - 1890 






5,88 


40,95 


20,15 




20,80 


1891 - 1895 




j 


4,92 


38,54 


16,96 


0,99 


21,58 


1896 - 1900 






4,71 


34,65 


14,43 


1,02 


20,22 


1901 - 1905 




1 


4,44 


31,20 


12,91 


1,01 


18,29 


1906 - 1910 




1 


5,89 


31,55 


13,98 


1,13 


17,57 


1911 - 1915 




i 


5,40 


31,04 


12,92 


1,07 


18,12 



Anales de la Universidad 



445 



El índke de los matrimonios, desciende desde 1886 hasta 
• 905, y luego reacciona débilmente, sin alcanzar el nivel del 
primer quinquenio. El de la natalidad, decrece constantemente 
y en forma muy llamativa, desde 43 %o en el primer quinquenio, 
hasta 31 %o en el último. El de la mortalidad, después de una 
sensible isuba en el segundo quinquenio, decrece fuertemente, 
con ligerais alternativas, desde 19 Veo ha^sta 13 %c, redondeando 
cifras. Si por un lado, pues, disminuía la natalidad, por otro 
bajaba la mortalidad, aunque no en la forma necesaria para 
mantener la misma intensidad en el crecimiento de la población. 
En el cuadro que subsigue, figuran los totales de cada quin- 
quenio, en vez de los promedios anuales. 



QUINQUENIOS 


Nacimientos 


Defunciones 


Crecimiento 
vegetativo 


1900-1904 

1905- 1909 

1910-1914 1 


153,402 
171,127 
191,514 


64,009 
73,926 
80,536 


89,393 

97.201 

110,978 



Principales factores de inuei*te. 

He aquí los principales factores de muerte dentro de ia pobla- 
ción genera] de la República: 





1911 


1912 1913 


1914 


Tuberculosis 

Cáncer 

Mening'uitis simple. . . ' 

Bronconeumouia. ... 

Diarrea y enteritis en me- 
nores de 2 años . . . 

Enfermedades no especifi- 
cadas 


1 ,727 
732 
673 

1,110 

1,079 
4,557 


1 ,655 
803 
694 

1,171 

1,396 
4,182 


1,650 
903 
622 

870 

1,271 
3,629 


1.779 
918 
510 
779 

1,147 

3.736 



La viruela causó 599 víctimas en 1910 y 42 en 1911. 
El servicio médico practicó 103,534 vacunaciones y revacu- 
naciones en el primero de esos años y 28,399 en el segundo. 



446 



Anales de la Universidad 



Mortalidad infantil. 

La mortalidad infantil está representada por las siguientes 
cifras, durante los cuatro años del período administrativo que 
recoiTemos: 





1911 


1912 


1913 


1914 


Hasta 1 año 


4,104 


4,607 


3,762 


3,644 


De 1 a 2 años .... 


1,230 


1,310 


1 ,058 


814 


» .3 a 4 . .... 


436 


350 


361 


303 


» 5 a 9 » ... 


398 


443 


423 


307 


» 10 a 14 » . . . . 

■mi ^«^*,^« T„. í„ j„ c<„ 


335 


336 


300 


314 



El doctor Joaquín de Salterain presentó al Segundo Congreso 
Sudamericano del Niño un estudio de La mortalidad infantil, en 
el Departamento de Montevideo, del que extraemos las cifras 
que subsiguen: 



QUINQUENIOS 



Menores de 1 año De 1 a 2 año3 De 3 a 4 años De 5 a 9 años 



1887- 1891. 
1892- 1896. 
1897- 1901. 
1902- 1906. 
1907- 1911. 
1912- 1916. 



22,96 «/, 
22,50 « 
20,11 » 
18,53 » 
18,72 » 
19,69 » 



9.43 
8,37 
6,27 
8,41 
6,84 
6,28 



Vo 



7.50 7o 


6,42 


5,70 » 


4,61 


4,71 » 


3.05 


3,24 . 


8,34 


2,22 » 


2,80 


1,98 » 


2,20 



Pertenecen al mismo estudio del doctor Salterain, estas otras 
cifras relativas también al Departamento de Montevideo: 



MORTAMDAÜ POR VIRUELA Y POR DIFTERIA. 



QUINQUENIOS 



Defunciones 
por viruela 



Defunciones 
por difteria 



1887 - 1891 


1,255 


1,615 


1892 - 1896 


1.57 


338 


1897 - 1901 


135 


93 


1902 - 1906 


286 


112 


1907 - 1911 


604 


120 



Anales de la Universidatl 



447 



POR SARAMPIÓN, ESCARLATINA Y TOS CONVULSA. 



QUINQUENIOS 


Sarampión 


Escarlatina 


Tos convulsa 


1887- 


1891 


156 


18 


92 


1892- 


1896 


307 


293 


103 


1897- 


1901 


120 


3 


47 


1902- 


1906 


153 


412 


54 


1907- 


1911 


77 


189 


32 



Nacimientos ilegítimos. 

El número de nacimientos ilegítimos continuaba, en est?, 
j>e¡ríodo, llamando la atención de nuestros hombres de Gobierno 
y c;on sobrado motivo, como bastan a demostrarlo las siguientes 
cifras: 





Legítímos 


Ilegítimos 


Total 


]9!3 

1914 


30,985 
30,478 


9,330 
8,093 


40,315 
38,571 



Eil doctor Ricardo J. Areco presentó al Senado en 1912 mi 
proyecto de ley, que fué siancionado, por el cual se encomendaba 
-:i lois Subinspectores Departamentales de Registro Civil, la pro- 
paganda a favor de la regularización de las uniones ilegítimas. 

«De las estadíisticas de 1909 a 1911 — ^decía el dioctor Areco fun- 
dando su proyecto — resulta que el término medio de la nata- 
lidad ilegítima es respectivamente del 25,98 %, del 26,68 % y 
del 26,30 %. La mayor parte de ©sos nacimientos, corresponde 
a uniones permanentes, que sería fácil regularizar. Adviértase 
además, que es frecuente en nuestra campaña la omisión de 
la inscripción y que por consecuencia el porcentaje de la nata- 
lidad ilegítima tiene que ser menor.» 

Movimientos migratorios. 



TIe aquí el movimiento migratorio de la Renública desde 
1900 hasta 1914: 



448 



Anales de la Universidad 



Entradas 
del extranjero 



Salidas para 
el extranjero 



Crecimiento 



1900 
1901 
1902 
1903 
1904 
1905 
1906 
1907 
1908 
1909 
1910 
191! 
1912 
1913 
3914 



62,588 


54,643 


97,447 


88,222 


96,249 


88,289 


98,240 


88.360 


83,249 


79,597 


126,624 


113,525 


135,962 


121,699 


149,418 


129,755 


153,785 


133,016 


165,638 


145,554 


173,741 


155,726 


195,389 


170,922 


248,085 


222,157 


261.148 


232,644 


264,232 


251,098 



7,945 

9,224 

7,960 

9,880 

3,652 

13,099 

14,263 

19,663 

20,769 

20,084 

18,015 

24,467 

25,928 

28,504 

13,134 



I.fs acción de ambos factores de crecimiento en ti-es quinquenios* 

Durante el mismo período de 15 años, la acción del creci- 
miento vegetativo y la acción del movimiento migratorio están 
representados por las siguientes cifras quinquenales: 



QUIN- 
QUENIOS 



Nacimientos 



Defunciones 



Saldos 



Inmigración 



Emigración 



Saldos 



1900-04. 
1905-09. 
1910- 14. 



153,402 
171,127 
191,514 



64,009 
73,926 
80,536 



89,393 
97,201 
110,978 



437,773 

731,427 

1.142,595 



399,112 

643,549 

1.032,547 



38,661 
87,878 
110,148 



Por concepto de crecimiento vegetativo, un aumento de 

297,572 y por concepto de crecimiento migratorio, otro do 

236,587. En conjunto, un aumento de 534,159 habitantes en 
i 5 años. 

Fomento de la inmigración. 



Dos resortes importantes resiolvió poner en movimiento la 
Administración Batlle para estimular la corriente inmigratoria: 
la conistrucción de un Hotel de Inmigrantes y el anticip^j de 
rasajes con garantía de personas radicadais en el país. 



Anales de la universidad 



449 



La ley de julio de 1911, sancionada de acuerdo con las ges- 
tiones del Poder Ejecutivo, empezaba a tener ejecución cuando 
sobrevino la crisis de 1913, paralizándose con ello los trabajos 
e;jiprendidos. Ya en esos momentos, estaban prontos los planos 
y memorias descriptivas del amplio hotel de inmigrantes, que 
debía emplazarse en el sitio de ios antiguos depósitos de 
Aduana. 

Comercio exterior. 

Desde 1910 hasta 1915, nuestro comercio exterior movilizó 
l<is valores oficiales que se indfcain a continuación: 



ANOS 



Importación 



Exportación 



Total 



1910 
1911 
1912 
1913 
1914 
1915 



40.814,161 
44.789,175 

49.788,876 
oU. 352,901 
37,234,877 
40.600,000 



40.935,638 
42.499,870 
48.800,744 
68.496,120 
58.248,469 
73.301,741 



81.749,799 
87.298,045 
98,589,620 

118.849.021 
95,483,346 

113.901,741 



El movimiento de 1914 fué alterado por la conflagración eu- 
ropea, que deprimió las importaciones por efecto de la crisis in- 
dustrial que sufrían los paísieis de nuesítro intercambio, y estimuló 
y valoirizó nuies/tras cam'es, cueros, gra'saí^, lanas y cereales, 
causando con ello un desequilibrio tan grande entre los valores 
oficiales y los corrientes que la Dirección de Estadística se vio 
!)bligada a prescindir de la tarifa de avalúos para atenei-se a 
los precios del mercado. 

La guerra eunopea encarecía así a la vez el valor de nuestras 
importaciones y el valor de nuestras exportaciones. Lo primero, 
por efecto de la súbita detención del movimiento comercial o 
Indusitrial, y lo segundo, por la considerable demanda de subsis- 
tencias emanada de los ejércitos en lucha. 

Principales mercados de nuestro intercambio. 



Nuestra Dirección de Estadística distribuía entre 40 países el 
intercambio comercial del Uruguay, pero de ellos sólo llegaban 
a 10 los que tenían verdadera importancia. He aquí respecto 

29 -IX 



450 



Anales de la universidad 



de esos países, el promiedio anical por qmnqwenjiosf de nuestro 
coinercio global de importaciones y exportacionesi desde 18 SI 
hasta 1915: 



1881 - 1885 
$ 



1886 - 1890 



1891 - 1893 



1896 - 1900 



Alemania 
Argentina 
Bélo-icH. 
Brasil . 
Cuba 
España. 
E. Unidos 
Francia. 
Italia . 
Gran Bretaña 



2.307,757 
2.121,562 
4.054,655 
5.636.728 
995.674 
2.443,358 
4.411,121 
7.364,342 
1.782,564 
10.616,163 



3.694,411 
2.998,620 
4.919.957 
5.993^201 
682,717 
2.481,111 
4.080.938 
8.729:7.35 
2.675,073 
12.564,553 



3.983,404 
5.552,016 
4,869,390 
7.679,961 
576,239 
2.319,318 
3.414,295 
7.806,848 
2.592.502 
11.010,685 



5.712,503 
8.076,746 
6.892,935 
8.247.266 
388,205 
2.335,576 
3.696,710 
7.474,407 
2.815,831 
8.618,232 



1901 - 1905 



1906- 1910 



1911 - 1915 



Alemania . 
Argentina . 
Bélgica . 
Brasil . 
Cuba ... 
España . 
Estados Unidos 
Francia . 
Italia. 
Gran Bretaña . 



7.342,374 
9.303,683 
6.864,225 
6.041,238 
918,329 
2.170,862 
4.451,977 
8.102,019 
3.055,043 
9.095,071 



11.08S,031 
9,838,419 
8.571,808 
5.394,750 
1.165,550 
2.452,747 
6,108,597 

11.702,905 
4.213,878 

13.901,630 



12.121,800 

13.135,934 

8.175,480 

6.031,471 

1.714,536 

3.349,815 

12.060,804 

14.393,664 

7.836,085 

19.011.159 



Productos de exportación. 



Las cinco categorías en que la misma Dirección dividía el co- 
mercio de exportación, estaban representadas por los siguientes 
valores en el curso del período 1900 - 1915 (valores de plaza 
desde 1913): 



Anales de la Universidad 



451 



AÑOS 


Productos 

de la 

j ganadería 

$ 


Productos 

de la 
agricultura 

$ 


Productos 

de la 
minería 


1 
Productos 
de la caza, 
de la pesca, 
y de otras 
industrias 

$ 


¡ 

Provisiones 

para 

buques 

$ 

1 
1 


Total 
$ 


1900 . . 


27.066,677 


1.673,368 


432,013 


120,206 


119,941 


29.442,025 


1901 . . 


26.406,223 


575,004 


538,861 


114,817 


127,877 


27.7622,7S 


1902 . . 


30.353,886 


2.460,547 


532,043 


161,662 


152,162 


33.660,300 


1903 . . 


34.699,618 


1 .924,486 


446,124 


138,936 


160,238 


37.369,402 


1904 . 


1 35.853,944 


1.698,834 


611,470 


123,139 


197,430 


38.484,817 


1905 . . 


27.713,558 


2.072,259 


647,839 


141,093 


229,812 


1 30.805,06! 


1906 . . 


31.595,277 


483,957 


830,427 


269,205 


259,022 


33.437,888 


1907 . . 


31.688,836 


1.572,287 


1.206,612 


202,718 


293,502 


34.963,955 


1908 . . 


36.480,838 


2.119,715 


1.209,564 


240,154 


291,150 


40.341,421 


1909 . . 


40.190,046 


2.884,348 


1.440,841 


220,040 


373,906 


45.109,191 


1910 . . 


37.814,170 


955,246 


1.771,760 


171,851 


222,602 


40.935,638 


1911 . 


1 39.030,964 


1 .047,480 


2.043,101 


247,226 


131,099 


42.499,870 


1912 . . 


44.039,624 


2.064,704 


2.242,995 


224,576 


228,845 


48.800,744 


1913 . 


39.646,675 


1.874,907 


2.967,255 


241,921 


196,215 


44.926,873 


1913 plaza 


' 62.922,025 


2.747,768 


2.174,289 


455,823 


196,215 


68.496,120 


1914 . 


¡ 48.014,263 


' 1.351,190 


2.540,343 


256,482 


271,294 


52.433,572 


1915 . . 


1 70.714,149 


826,226 


1.127,530 


393,570 


240,266 


73.301,741 



Entre lois productosi gana-deiros de 1912 sobresalían la lana, 
con $ 25.908,000, los cueros con $ 8.991,171, las carnes y ex- 
tractor con $ 5.725,630, la® grasag y sebos con $ 1.743,509. 

Durante el decenio 1905 - 1914 nuestro comercio de expor- 
tación m.ovilizó el siguiente número de quintales de lana, ta- 
sajo y carnes vacunas congeladas: 



Lana 



Tasajo 



Carne vacuna 
congelada 



Carne de carnero 
congelada 



1905 Quintales . 


830,747 


437,427 


29,996 


2,910 


1906 




411,607 


485,711 


17,402 


10.393 


1907 




452,868 


457,719 


54,723 


35,091 


1908 




526,751 


449,480 


69,143 


23,197 


1909 




58.^,816 


484,604 


56,809 


43,593 


líMO 




469,906 


522,575 


93,987 


36.705 


1!»11 




609,118 


533,051 


76,809 


29.374 


1912 




809,403 


382,498 


203,425 


15,010 


1913 




684,399 


255,546 


495,636 


Englobada 
en vacuna 


1914 




445,878 


110,960 


694,078 


24,293 



452 



Anales de la Universidad 



Este otro cuadro, que abarca un período más amplio, permi- 
li= seguir mejor el movimiento de exportación de lana: 



QUINQUENIOS 



Kilos de ana I 



Valor oficial 



1871 - 


1875 


74.962,763 


? 17.197,923 


1876 - 


1880 . 










70,733,877 


» 13.498,487 


1881 


1885 . 










125.388,799 


» 31.301,558 


1886 ■ 


1890 . 










163.375,865 


» 35 499,218 


1891 


]89ñ . 










! 172.593,083 


» 42.618,918 


1896 


1900 








, 


201.609,880 


» 55.699.602 


1901 - 


1905 . 








' 


212 142,761 


» 54 978,999 


1906 - 


1910 . 








, 


244.494.777 


» 78.238,322 


1911 - 


1915 . 








. , 


292.783,924 


» 124 344,318 



Bl comercio de tránisito de frutois similares a los del país, 
movilizó $ 2.914,404 en 1914, destacándose los cueros secos 
por § 1.031.069, la lana por $ 902,415 y los cueros vacunos sa- 
lados por $ 540,438. 

La crisis económica de 1913 y 1914. 

Desde mediadO'S de 1913, empezó a sentirse una gran tirantez 
económica, tanjto en el Uruguay como en la Argentina. 

El Presidente argentino, doctor Victorino de la Plaza, seña- 
laba así en marzo de 1914 la situación de su país: 

«Escasea el dinero, pero escasea aquí como en todas las gran- 
des plazas europeas. El oro de la Caja de Conversión se va por 
efecto del mismo régimen de la Caja. Hay resitricción del crédi- 
to. LtO'S Bancos se vuelven más parcos, a causa de la escasez de 
medio circulante. Como consecuencia de esta restricción, es for- 
zoso liquidar muchos negocios con pérdida. Pero la situación 
general es sana. Nuestra exportación aumenta y la balanza nos 
•jerá favorable.» 

«El año 1913. decía nuestro Ministro de Hacienda, ha sido 
de crisis monetaria y, por consiguiente, de restricción en ma- 
teria de oiperaciones de crédito. Nuestro país ha debido experi- 
mentar los efectos del fenómeno mundial.» 

«Es este un año que ha puesto a prueba la vitalidad del Uru- 
guay — agregaba el Ministro de Hacienda en 1914. Llu- 
vias torrenciales, durante un período de seis meses, que hicie- 
ron fracasar la cosecha de 1913 y en un 50 % los trabajos de 



Anales de la Universidad 453 



siembra de 1914; epizootias destructoras en la ganadería; pa- 
ralización del tráfico interno' por el mal estado de los caminos; 
fracaso de la emisión del segundo millón del Empréstito Ethel- 
burga y, finalmente, el esUliido de la guerra europea.» 

Enitre las manifestaciones de la crisis de 1913 se destacaba 
el enicarecimientó de los medios de vida, un fenómeno que, le- 
jo^s de ser local, afectaba en esos momentos al mundo entero. 
El Senado norteamericano resolvió realizar una encuesta acer- 
ca de las. cauísas de esa suba general de los precios y sus con- 
clusiones señalaron, entre los principales factores, el aumento 
de la demanda, la difusión del crédito, los monopolios, el mo- 
vimiento obrero, las irregularidades del transporte, el costo de 
los anuncios y la creciente prodigalidad de los gastos. La 
prensa de Norteamérica agregaba a esas causas el aumento del 
stock monetario, la intensificación de los consumos de lujo, el 
crecimiento de los impuestos, los grandes ejércitos, las tarifas 
de importación, el crecimiento del Presupuesto, la suba de los 
alquileres, la disminución del horario del trabajo y la despo- 
blación de las zonas rurales. 

En algunos casos, emanaba el enciarecimiento de factores in- 
le.rnois, fáciles de combatir. Para detener la suba del pan, la 
Municipalidad de Montevideo hizo compras en la Argentina, que 
provocaron la regularización de los precios. Los mayoristas y 
minoristas pidieron y obtuvieron luego que se hiciera lo mismo 
con el azúcar. Más adelante. La Asamblea instituyó una Comi- 
sión Reguladora de los alquileres y del precio de los artículos 
de consumo, de la que no nos ocupamos aquí porque corresponde 
a la Administración qne subsiguió a la de Baitlle y Ordóñez. 

Para facilitar a los estancieros y agricultores la liquidación 
de sus piroductos a precios ventajosos, resolvió el Poder Ejecu- 
tivo pedir a la Asamblea la sanción de una ley de warrants. más 
eficaz quG la que estaba en vigencia; una moratoria general pa- 
ra los compromisos internacionales, encaminiada a colocar al 
Uruguay en un pie de igualdad con los grandes países europeos 
que habían dictado esa ley a raíz de la gran guerra; y las de- 
más medidas de que tendremos oportunidad de hablar al ocu- 
parnos del régimen bancario. 



454 



Anales de la Universidad 



Reglamentación del tránsito. 

En 1914 fué reglamentado el comercio de tránsito de mer- 
caderías entre el Uruguay y el Braisil, de acuerdo con el Con- 
venio Internacional a que habían arribado ambos países. 

Las empresas de ferrocarriles deberían acompañar un maui- 
fiesrto triplieado que expresara lOiS bultos, marcas, números, can- 
tidades, envases, contenido, peso y noimbre del remitente y del 
consignaitario. Los vagones irían sellaidois por la Aduana y mar- 
charían a cargo de un funcionario aduanero hasta la primera 
estación brasileña, donde sería entregado el cargamento, previa 
fisicalizacióm de acuerdo con el manifiesto. A la misma tramita- 
ción quedarían sujetos los va;gones procedentes del Brasil com 
t^Ttículos de exportación o de importacióm. 

Comercio interno. De la campaña a Montevideo. 

Con procedenicia del interior del país entraron a Montevideo, 
por vía terrestre, los siguientes pi'oductos: 



1911 



1912 



1913 



1914 



Cueros lanares . 


Niimero 


3.436,753 


3.737,657 


3.984,787 


3.006,850 


' vacunos 




728,020 


340,898 


291,721 


392,194 


. . 


Kilos 


1.017,906 


5.935,558 


4.204,460 


3.271,703 


Lana .... 




43.219,329 


58.268,673 


48.875,083 


29.526,617 


Maíz .... 




23.816,293 


70.980,509 


59.971,760 


50.759,155 


Trigo .... 


• 


33.149,150 


118.155,589 


64.210,754 


50.546,990 



Las ferias francas como resortes de abaratamiento de la vida. 



Desde 1911 inició la Municipalidad de Montevideo una enér- 
gica campaña a favor del restablecimiento de las «ferias fran- 
cas», sobre la